Acabo de ver la película de la princesa y el sapo; lo admito, era pirata y tenía mala calidad de sonido… pero aun así llore en las dos veces consecutivas que la vi (¡¡¡¡Evangeline!!!!, *sffff* perdón, todavía lo traigo) en fin, originalmente iba a ser el cuento de Ichigo y la lámpara maravillosa, pero quedaba muy, muy, pero muyyy larga (solo llegue a la mitad), así que al final me decidí adaptar algo un poco más corto, espero y no les moleste.
Bleach no me pertenece, para mi mala suerte…
Antología de cuentos para niños y no tan niños
Tercer cuento:
Ichiruki
*Ichigo, el príncipe rana *
-Ichigo ¿sabes?- deja caer su mochila al piso la shinigami.
-¿Qué pasa?- entra también el chico al cuarto.
-el cuento que me contaste hace dos días ¿lo recuerdas?- cae sentada sobre la cama.
-¿Qué con él? Estaba genial, ¿verdad?, me debería dedicar a eso- dice el peli naranja con mucho orgullo.
-no, no me gusto, me quede dormida antes de llegar al final- ese fue un golpe muy duro el ego del chico.
-eso ya no fue mi culpa, no lo digas como si tu pudieras contar algo mejor- le responde enojado, todavía se pone a desvelarse para que le saliera con aquel comentario tan ingrato.
-¡claro que puedo! ¡Y lo haría mil veces mejor que tú!- le aseguro de manera desafiante.
-ahh ¿enserio?- toma el libro de cuentos de Yuzu y se lo arroja- eso lo quiero ver-
-¿ahora lo quieres?… cielos, uno nada mas te hace una crítica constructiva y ya te lo tomas como un insulto, pero si eso es lo que deseas…- lo comienza a hojear para buscar el adecuado.
-…- Ichigo tomo una silla sin decir nada, una vez ya instalado se dedico a esperar.
-aquí esta uno… se llama Ichigo, el príncipe rana…- le da vuelta a la página.
-¿Rana?, eso no es justo, en el mío eras una princesa, ¡una princesa humana enana!- se queja muy indignado.
-¿Por qué no te callas y lo escuchas antes de hablar?- levanta el libro y lo amenaza con él.
-ya lo escuche, no me gusto, escoge otro…- casi le ordena mientras hace una señal con la mano para que le diera mas paginas.
-no, tu no me dejaste escogerlo a mí, además ni siquiera lo he leído…
-sí, pero el titulo me resulta insultante, además…-
-en un país muy lejano…- lo ignora y comienza de todas maneras- hace muchos, muchos años…
-¡espera!, no he terminado de hablar enana…- la intenta detener en vano.
-vivía una hermosa, radiante e infinitamente generosa princesa llamada Rukia, con su bellísimo cabello sedoso, su increíblemente deslumbrante sonrisa y sus ganas de ayudar al prójimo hacia que el sol resplandeciera cada mañana con solo asomar su preciosa cara por la ventana…- iba a seguir con su descripción, pero unas sonoras carcajadas la hicieron salir de su lectura.
-JAjaJAjaJA…- se regocijaba el shinigami sobre su asiento, arqueándose y moviéndose tanto que parecía que el cualquier momento caería al piso- ¿y tú me decías que fuera realista con las descripciones?, jaJAjaJA, ¡debió de haber sido alguien con tu mismo nombre seguramente…!- y un enorme libro de más de 400 páginas se impacto sobre su naranja cabeza.
-eso te pasa por burlarte- le dijo antes de que él pudiera siquiera quejarse- como te decía…- siguió con la narración a pesar del inmenso y creciente dolor del chico- ella era una autentica princesa de verdad…- se señalo con orgullo.
-¿desde cuándo pasamos al cuento de la princesa y el guisante?- y quito la cabeza rápidamente antes de que llegara el segundo golpe, ¿Por qué su desquiciado padre no le compraba a Yuzu libros de cuentos más delgados?
-vuelves a interrumpir y te lo desbarato en la cabeza- termino de hablar, frunció el ceño, entrecerró los ojos y formo una mueca marcada de enojo, lo que le hizo suponer a Ichigo de que en verdad esa bajita shinigami hablaba en serio.
- está bien, pero no te salgas demasiado de la trama del cuento- cruzo los brazos y giro la cabeza hacia otra dirección.
-a la princesa Rukia le encantaban los blancos y sumamente esponjosos muñecos de conejos…- cuenta con un brillo especial en los ojos.
-¿Cómo Chappy?- da un respiro largo y cansado el peli naranja chico.
-pues, ahora que lo mencionas…¡SI! Idénticos a Chappy…- y su cara se ilumina como estrella.
-hmmm… me reservare mis comentarios hasta el final…- menciona sin mucha emoción.
-sí, has eso…- sonríe levemente- como te decía, ella tenía una colección completa, cuartos y cuartos llenos de conejos chappys, pero sobre todos había uno que era su favorito… el cual se llamaba Chappy edición dorada…- ya no cabía en su emoción al imaginárselo en sus brazos.
- cualquier parecido al horrible conejo que vimos la otra vez en la estantería con el mismo nombre y el costo de una casa es mera coincidencia ¿no?- recuerda claramente ese día en la tienda cuando por poco y lo deja empeñado a el por obtener a ese muñeco absurdamente caro.
-oye, soñar no cuesta nada, además estaba a punto de cerrar el trato de no ser porque saliste huyendo del establecimiento, así que no repliques nada...
-¿y que mas sigue?- estaba más que dispuesto a entablar una pelea épica con la shinigami de ojos violetas, pero se contuvo y trato de sonar calmado, una riña solo alargaría mas la historia.
-ahhh…-busca con la mirada el párrafo- en que el muñeco favorito de la princesa Rukia era un Chappy edición dorada, tan suave como una nube y tan dorado como el oro…- abrazo el libro en plena descripción.
-no me digas…- el solamente le seguía la corriente.
-¡sí!, no te estoy exagerando…- al parecer no entendió muy bien el sarcasmo.
-estuve a punto de ser vendido por un conejo- más que el cuento que contaba su compañera de cuarto, esa idea era la que rondaba en su cabeza.
-en los días calurosos de verano, le gustaba sentarse cerca de un viejo pozo abandonado, en donde decían que se había ahogado un niño, pero la princesa no creía demasiado. Un desafortunado y trágico día, arrojo tan alto el muñeco que se salió de su control y aterrizo en el pozo antes de que pudiera siquiera estar cerca…- lo cuenta como su fuera el hecho más lamentable del mundo.
- ¿la princesa era campeona en lanzamiento de bala o qué demonios?- no puede evitar decir Ichigo.
-no interrumpas, que estoy inspirada…- lo detiene sin ponerle mucha atención al comentario- la hermosa y desamparada princesa se quedo llorando desconsolada, ya que el pozo era tan profundo que si arrojabas una moneda el eco llegaba a la superficie en una hora.
-¿acaso conectaba con el otro extremo del mundo?- una vez más el comentario fue pasado por alto.
-"¿porque todas las desgracias me pasan a mi?", lloraba desconsoladamente la princesa, ¡lo he perdido! Y era algo invaluable…-menciono con tristeza
-¿Cómo que invaluable? Hicieron 50, 000 de esos peluches horrorosos, están en todas las tiendas…- una enorme vena se le marca en el cuello.
-sí, pero tenía un enorme valor sentimental… y eso no se puede comprar- por lo menos esta vez sí le había hecho caso- como te decía, la princesa estaba en medio de una crisis emocional por no poder recuperar a su amado muñeco, cuando, de repente escucho una vocecita extraña de matón…- se deja de tanto drama y lo voltea a ver.
-ahí es donde entro yo, supongo…- arquea un poco la cabeza el pre- mencionado.
-así es…- responde la shinigami, sin demasiada emoción.
(Interpretación del cuento)
-¿Qué te pasa princesa enana?- le pregunta un grosero, fastidioso y extrañamente anaranjado sapo de charca- ¿Por qué lloras?- menciona solo para hacer platica- ¿descubriste que eres una moneda de oro más pobre que ayer?- se burla el fastidioso sapo, inflando la garganta y tragándose una mosca.
-mmm… Este cuento es peor de lo que me esperaba…- dice entre dientes Ichigo, tomando una libreta y un par de libros de su mochila.
(Volviendo al cuento)
La princesa Rukia miro a todas partes, pero no pudo ver a nadie, movió algunas rocas y busco detrás del árbol de al lado, pero no logro encontrar algo parecido a una persona.
-aquí abajo- al escuchar la voz nuevamente fijo su vista en el lago y logro descubrir a la irritante rana metida en la parte más lodosa y sucia de la orilla.
-ahhh, eres una rana… una rana que habla…- intentaba comprenderlo de una forma lógica, pero enseguida recordó que estaba dentro de un cuento- ¿Qué quieres? Estoy ocupada lamentándome…
-¿Por qué? -pregunto la extraña y desagradable rana naranja.
-pues no es que te importe en realidad, y tal vez yo no esté para contarte ni tú para enterarte pero… mi muñeco favorito se cayó al pozo y… era realmente muy especial para mí…- le cuenta sus penas a la viscosa creatura.
-¿todo este alboroto por un estúpido juguete?, por favor, hay personas que se están muriendo de hambre en todo el mundo a causa de las guerras y la pobreza, pero todo se detiene porque tu peluche se cayó al pozo…- exclamo el animal con sorna.
-eso me saco por andar hablando con sapos, si nada mas saliste a burlarte de mi, mejor vete metiendo de nuevo al lago…- le da la espalda y se acerca al pozo.
-no soy un sapo, soy una rana…- le reclama, pero ella ni siquiera se voltea- tienes un carácter horrible ¿te lo han dicho?- un silencio incomodo invade el lugar- es una verdadera lástima que me trates así, porque si quisiera podría sacarlo…-
-¿hablas enserio?-la princesa voltea rápidamente la cabeza, para sorpresa del animalito acuático.
-sí, sí podría, pero tendrías que darme algo a cambio
-eres un pequeño animalejo extorsionador…- al parecer la idea de negociar con una rana no le emocionaba para nada a la dulce chica de sangre real- bueno, tengo dinero, joyas, oro en barras, ¡vamos! Soy una princesa, eso es lo que me sobra… solo dime cuanto…
-yo no quiero dinero, ni joyas, mucho menos oro ¿Qué crees que haría una rana con eso?
-no lo sé, pero eso es lo que pide la mayoría de las personas…- lo miro por unos momentos, era tan pegajoso y su piel brillaba tanto- si no te parece lo que te ofrezco, dime que es lo que quieres entonces, no soy adivina…- quería cortar la plática he irse a su castillo, hablar con un sapo era demasiado extraño.
-invítame a cenar, en este pantano todo lo comestible está vivo- saca la lengua en sinónimo de asco- iría a comer de vez en cuando y me quedaría a dormir ahí, la vida en esta charca puede ser muy deprimente para una rana que habla ¿sabes?...
-no tenía ni idea…- lo mira con repulsión, las ranas no eran exactamente sus animales favoritos, pero después de mucho pensarlo y al recordar por un breve momento a su Chappy dorado termino aceptando con todo el dolor que te puede provocar cerrar un trato con una rana parlante.
Enseguida de estrecharle el dedo contra la pata, el diminuto animal de color vistoso se arrojo sin medir exactamente todo el esfuerzo que produciría subir, ni un punto todavía más importante, como le haría para hacerlo cargando un peluche que pesaba 50 veces más que el.
(Nueve horas de escalar una pared de ladrillos cargando un feo conejo mojado y lamoso sin que te diera un infarto o una hernia en el proceso después…)
-pri…princesa… como te llames… pufff…-apenas y podía respirar- me costó un esfuerzo sobre humano y casi pierdo una pata en el proceso pero aquí está tu conejo…- lo coloco en la orilla y se tiro exhausto sobre el…- cuando quieras nos podemos ir al castillo…- dijo la ingenua ranita, esperando la respuesta de la caprichosa princesa, la cual nunca llego y fue sustituida por los sonidos del bosque- ¿princesa enana?- abrió los ojos solamente para descubrir que no había ninguna señal de ella- ¡hija de toda su…!
(A unos cuantos kilómetros de ahí, en el castillo real)
-¡ashuuu!- un fuerte estornudo hizo que toda la sopa se cayera de la cuchara de la pelinegra princesa.
-salud… de nuevo…- le dice el rey Byakuya, con una cara de pocos amigos en el rostro- ¿Qué te pasa? O estas enferma o alguien se está acordando demasiado de ti…-toma otra porción de comida con la cuchara y la degusta despacio.
-¿y cómo estuvo tu día?- intenta cambiar un poco de aires la princesa.
-normal, mande a algunas personas a la horca, ejecute a otras… queme la casa de algunos… ya sabes, nada fuera de lo común…- termina de hablar de forma seca- y el tuyo ¿Cómo fue? ¿Hiciste algún trato? ¿Algún trato con alguien de otra especie? …- levanta una ceja el serio rey.
-nada de eso, todo estuvo de lo más tranquilo…- en ningún momento le cruzo por la cabeza el encuentro con la singular ranita.
-Aquí viene la comidaaaa….- entra una rubia con el 95% de probabilidad de estar en estado de ebriedad, cargaba un charola y tenía una sonrisa alegre que hacia conjunto a su mirada perdida.
-podrías anunciarte siquiera antes de entrar…- se soba las sienes el nervioso gobernante.
-si podría, pero así como podría también no podría…- coloca la charola en medio de la mesa y se sienta en una de las sillas, justo a un lado del irritado joven líder.
-¿no te gustaría comer en otro lado que no fuera el comedor principal?, tal vez en la sala de empleados, en donde comen los empleados…- apenas y puede contener el enojo.
-no, aquí estoy más que a gusto, mirando de frente a la pequeña princesita Rukia-chan, ¡cada día te pones más bonita querida!- le dice con gusto y alegría- Yoruichi-san no vendrá tampoco a cenar hoy, se volvió a escapar con el jardinero Urahara, hubieran visto la cara de Soi fong cuando los vio saltar la cerca mientras sacaba las hojas de la alberca, fue algo definitivamente cómico- y se comenzó a desbaratar en carcajadas, a Rukia le parecía una persona de lo mas graciosa, pero a su hermano, por el contrario le resultaba sumamente irritante.
-Matsumoto… - trato de hablar en un tono normal- no crees que…- le iba a decir de la manera más sutil que se largara de una buena vez, pero ella tomo la iniciativa.
-sí, tienes toda la razón, aquí falta vino, tengo la garganta tan seca…- y se para de un brinco para ir directamente a la bodega del adinerado y fastidiado rey.
-ella es muy simpática… pero al parecer a ti no te agrada demasiado… - le dice por lo bajo Rukia una vez que la ve desaparecer por la puerta- no entiendo él porque le das privilegios a ella y a Yoruichi-san, ¿será que en fondo las consideras de tu familia?- menciona la linda princesa.
-claro que no, nada de eso, desde hace tiempo las hubiera sacado a patadas ante la menor provocación, pero no puedo porque ellas saben… cosas…- su expresión se vuelve sombría al mencionar la última palabra.
-ahhh… ¿y no quieres hablar de eso verdad?-como respuesta obtiene una mirada cansada y severa.
-bueno, ya entendí, nada de preguntas…-
-olvide decir…- entra Matsumoto corriendo con tres botellas de vino en cada mano- el platillo principal son ancas de rana en salsa de sake, mi especialidad…- dice orgullosa de sí misma.
-yo pedí específicamente codorniz…- ya estaba llegando a los límites de su tolerancia.
-lo sé, pero le ofrecí una copa a la cocinera momo… y ahora esta tirada en el suelo de la cocina… ¿no te molesta un pequeño cambio en el menú, verdad?
-no…- dice sin sonar demasiado convincente- pero desaparece de mi vista…
-claro, con estas botellas no alcanzan, además creo que sería bueno ir por momo-chan, el piso está demasiado sucio y frio…- estaba a punto de dar media vuelta he irse con su traje de sirvienta pero se le queda viendo un rato a Rukia- oye, en verdad se parece a Hisana-san…- la señala antes de desaparecer de la habitación.
-¿Quién es hi…?-
-no preguntes, vamos a comer…- y se sirve un poco de la especialidad en su blanquísimo plato, lo observa por unos segundos, se levanta, lo tira por la ventana con todo y cubiertos para luego volver a sentarse- ¿te pasa algo?- le pregunta al verla mirando fijamente la charola llena de patitas de ranas.
-ya recordé lo que estaba olvidando…- una gota de sudor frio le recorre la cara al recordar su pacto con el anfibio, justo antes de que unos golpecitos se escucharan en la puerta.
-¿Quién viene a esta hora y con una lluvia tan fuerte afuera?- se pregunta Byakuya.
-¡yo abriré!- se levanta inmediatamente la culposa princesa.
-hay sirvientes para eso…- menciona de forma calmada, como si importara poco.
-te juro que tengo una buena escusa para esto…- abre he inmediatamente mira a la naranja rana mojada, llena de lodo y mugre, con una cara de ira difícil de describir- no era mi intención, te tardaste más de 5 horas en sacarla…- intenta justificarse.
-Tarde 9 horas en salir de ese pozo, en el cual creí un par de cientos de veces iba a morir, mas las tres horas y media que hice al recorrer todo el trayecto de aquí al castillo cargando esto…- le muestra su muñeco de Chappy o más bien lo que quedaba de él, mojado, enterregado, enlodado, descocido, decolorado y sin un ojo, era verdaderamente difícil de reconocer.
-no importa, ya ordene otra docena de muñecos iguales… al parecer solo tenía una aferracion pos perdida, pero todavía está en pie la cena…- trata de enmendar un poco la situación, se sentía culpable por esa pobrecita cosa rastrera.
-ya no creo que importe…- da la vuelta e intenta irse de un salto de no ser porque es detenido por un par de manos.
-¡eso sí que no!, primero tardas una eternidad en salir del pozo para que se me olvide que estas ahí, después te presentas con la lluvia haciendo un diluvio, cargando mi muñeco y haciendome sentir culpable, para que al final digas que siempre no y me dejes como una princesa que no tiene palabra, pues fíjate que no- se lo acerca tanto al rostro que casi y puede tocarle la nariz- vámonos adentro y no te atrevas a decir que no…- y cierra la puerta detrás de sí.
-eres la princesa más loca del mundo, estas completamente chiflada…- es lo único que puede exclamar el desorientado anfibio.
-sí, y también se tocar el piano, di todo lo que quieras, pero yo voy a cumplir mi palabra real…- pasa el vestíbulo y va directamente al comedor.
-soy el príncipe Ichigo…- menciona la rana al recordar que nunca hubo una presentación apropiada.
-¿príncipe?, no sabía que en los anfibios había realeza, pero bueno, yo soy la princesa Rukia… eres más viscoso de lo que te vez…- interrumpe las presentaciones para decirle ese comentario.
-¿Qué haces con esa rana?- le pregunta Byakuya en cuanto la ve.
-le debo un favor, ¿recuerdas lo de tratos con alguien de diferente especie? Al parecer si tenía uno…- lo coloca sobre la mesa y le sirve un tazón de sopa.
-si dices que diste tu palabra…no puedo hacer nada, porque el honor de la familia estaría en juego… además puede que haga vomitar a Matsumoto… pero aun así no me agrada del todo, está sucia y no es propio que este en una mesa…
-¿en serio? Es una lástima que no se le pueda hacer nada…- y de un brinco cae dentro del plato tibio de sopa.
-¿no pudiste pactar con alguien más desagradable verdad Rukia?- los observa a ambos mientras bebe un vaso de agua.
-así que este es el rey… creo que algunas veces es mejor que te cuenten de alguien en lugar de conocerlo en persona… me imaginaba a alguien con más experiencia…- le responde la rana Ichigo.
-compórtate Ichigo, el es mi hermano Byakuya-nii sama…-trata de calmarle la boca a su peculiar invitado.
- Ichigo es un nombre muy estúpido para una rana naranja…- menciona el gobernante.
-Byakuya, un nombre de lo mas inapropiado para un intento de rey…- sigue comiendo sin inmutarse demasiado.
-cállate ya…- le advierte la chica.
-¡vamos! ¿Qué puede hacer? ¿Ejecutar públicamente a una rana?, ¿encerrarme en una caja de cartón por el resto de mis días?...- el idiota príncipe Ichigo iba a seguir hablando y Byakuya estaba a punto de tomar en cuchillo en vez de la cuchara, de no ser por la interrupción de una alegre sirvienta.
-¡Ya volví!- entra triunfal, cargando mas botellas de las que serian físicamente posibles para una persona- ¡y al parecer tenemos invitados…!- se apresura a llegar a la mesa- siéntete libre de agarrar lo que quieras, que yo misma la cocine…-se señala ella sola con el dedo pulgar.
-ancas de rana...- las mira por un instante ichigo y despues se ve las patas- creo que por esta vez voy a comer pan.
-¿de verdad no pudieron conseguir a alguien más para hacer mi papel?- dice de repente el noble, ante la sorpresa de los presentes- no entiendo porque Yamamoto-taicho se tuvo que romper la cadera hace dos días, Aizen hubiera estado bien, tiene aires de rey de los cielos…-
-sí, pero si fuera el… ¿Quién lavaría la fosa séptica?- menciona Rangiku.
-además te queda muy bien el papel, eres elegante y perteneces a la nobleza…- lo anima Rukia.
-eres un cretino y ves inferiores a todos, te queda como anillo al dedo…-menciona ichigo-rana.
-eso no ayuda demasiado, pero tienes todo lo que se necesita nii-sama…
-no me convence nada de lo que dijeron pero sigamos con esta farsa…- se acomoda la corona, la cual se encontraba ligueramente ladeada- Tu…- lo apunta con el cuchillo para cortar el pan- si tocas a mi hermana te cortare las manos…- lo dice como si estuviera dándole los buenos días a alguien.
-aja… bueno… ¿Qué hay para beber?- pregunta el sediento príncipe animal, restando importancia a la amenaza.
-vino, vino y mas vino….- comienza a servirles a todos Rangiku.
-yo no tomo…- se levanta el rey de su silla, no sin antes amenazar un poco de muerte a su singular invitado.
-vamos, no seas aguafiestas, solo una copa...- lo detiene la rubia sirvienta.
-no- menciona de forma seca.
-un brindis por el aniversario de Hisana, sabes que cuando me pongo borracha suelto demaciado la lengua... ¿en verdad quieres estar dormido cuando eso pase?...
-esta bien, solo una copa...- y se volvio a sentar lleno de odio e incomformidad.
(5 botellas de alcohol después)
-y en cuanto lo vi con otra mujer a ese hijo de perra… lo arroje por la ventana del piso más alto de la torre más alta del maldito castillo, mi jefe, el pequeñito rey para el que trabajaba me dijo que si quería seguir trabajando ahí tenía que dejar de beber… y desde ese entonces trabajo aquí…- termina de contar como fue que perdió a su novio Ichimaru en un trágico "accidente".
-tu me dijiste que no te gustaba el sueldo...- nunca se habia dedicado a investigar su pasado por ser recomendada.
-no te preocupes, nadie levanto una demanda formal por el maldito... maldito...- intenta recordar el nombre de que maldecia- eshee...- atina a decir finalmente, tal vez luego se acordaria.
-se lo merecía…- dice Ichigo nadando en una copa enorme lleva de vino como si fuera una alberca.
-Es verdad…, yo hubiera hecho lo mismo-y se toma otra copa Rukia en menos de 5 segundos.
(12 botellas después)
-oye… tu… ranita…- estaba toda colorada la pequeña princesa por todo el alcohol que había bebido.
-que… que pasa presiosa…- le menciona con voz ahogada.
-Rangiku-san esta inconsciente, byakuya-nii-sama se fue a vomitar al baño...y todavía quedan estas… estas cinco botellas…- hace un esfuerzo para no dejarlas caer de sus manos sudorosas.
-pues ve abriéndolas… que desperdiciar es un pecado…- menciona saliéndose del vaso.
-yo no me quiero ir… al… al…infierno…- la destapa manualmente en un solo movimiento, baña un poco al anfibio y el resto se la toma ella.
(16 botellas y media después)
-para sher una princesa enana erhes mucho mue sexi… - apenas y puede pararse en dos patas.
-¿Cómoe puede decir eso… alguien… alguie… que mide menos que yoo?- interpreta su altura con el dedo índice y pulgar.
-noo, no lo entiendess… yo soe un princepe de verdad… pero tengo… tengo… ya sabes… eso que ti avientan lhas brujeas…- solo porque estaban los dos borrachos podían entenderse lo que decían.
-hechisho…- responde la ebria princesa por él.
-see, me besha una prencesa y puff, vuelvo a ser en dhe antese…- termina de dar su explicación.
-no broemes… solo lho dishes porque saebes qui estoe borrashas…-
-noe, de verdad… shi no mi crhees…- pero ya no es necesario explicar nada ni convencer a nadie, la princesa Rukia lo besa… impulsada principalmente por el alcohol, una luz brillante ilumino toda la habitación y cuando finalmente se apago, en lugar de una asquerosa rana había un musculoso hombre de cabello naranja y miraba de borracho perdido.
-y yoe que phenshe qyue era uno broma eso dels beshio…- se comienza a tocar para saber si de verdad es humano otra vez- rte lo dije…- voltea a ver a la princesa justo antes de que esta se le arrojara encima. En cuestión de segundos la ropa estaba regada por todos lados y los dos cuerpos ardientes de estrechaban el uno contra en uno en un…. ¡pero qué demonios!- termina de leer lo que restaba en la mente, con la cara roja de vergüenza.
-después de eso, a la mañana siguiente ninguno recordaba que diablos había pasado la noche anterior, el rey salio del baño agarrandose la cabeza por la cruda y limpiandose el vomito del traje. Al encontrarlos debajo del mantel casi y sufre un derrame, el aturdido príncipe sale por la ventana esquivando navajas y balas. La princesa solo escuchaba gritos pero tenía una resaca atroz que le impedía razonar que era lo que sucedía a su caótico entorno. Dias después, el príncipe se llevo a la princesa a su reino y se casaron de forma clandestina ya que ninguno era mayor de edad. Con el tiempo y los años el rey Byakuya logro aceptarlo, quemo todo el comedor, nunca en su vida volvio a tomar y ahora solo los ve con la mitad del odio inicial. ¿FIN?-termina de leer la perturbarte historia.
-¡termine!- Grita triunfante el chico peli naranja- no tengo tarea para lo que resta de la semana.
-¿Qué clase de padre le compra a su hija un libro de cuentos con finales opcionales para adultos?- deja caer el libro al piso.
-tú sabes la respuesta, fue un buen cuento…- acomoda las hojas en una carpeta.
-¿no hablaras enserio?, ¿me estabas prestando atención siquiera?- se enoja de forma automática.
-claro que si… yo era un sapo príncipe, tu una princesa humana, pero al final hacen a un lado sus diferencias y se casan en la selva rodeados de personas y animales…- inventa el shinigami sustituto.
-ese es el resumen más estúpido y zoofilico que pude haber oído, no me estabas prestando atención por hacer la terea en vez de escucharme…- estaba que echaba chistas.
-no es verdad, oi casi la mitad, además ahora tengo la tarde libre, ¡completamente libre! Deberías de alegrarte por eso…
-oh, claro que me alegro Ichigo…- cambia completamente de expresión la shinigami-porque ya que tienes la tarde libre podrás contarme otro cuento, tal vez dos…- le arroja el libro.
-¿estás loca? como crees que…- observa su mirada asesina y decidida que realmente lo dejaba con pocas opciones- bueno, pero solo uno y ya, tu sabes que yo odio contar cuentos…
Siempre salen demasiado largos, ¿por queee?, no lo sé… debe de ser por su propia longitud en sí. Quise hacerle honor al nombre (en la parte de no tan niños) con el final de este cuento, el cual te enseña que la belleza no está fuera sino dentro de las personas y que mejor que más de una docena de botellas de alcohol para darte cuenta.
¿Qué les pareció?, ¿pude haber revivido el fic con un cuento mejor? Puede ser, pero por algo se continua, y yo ya tengo mucho sueño. Adiós y tengan todos un/a buen/a (seleccione de entre estas opciones: a) día, b) tarde, c) noche, d) madrugada, e) levantada con migraña)
Sayo!
Paz!
