Hola!!!!!
mil gracias por los rewius:D :D :D son bellos...
bueno les dejo la tercera parte de esta historia...
Besos!!
Cap. 3: te presento a los merodeadores
- ¡Ranas de fresas! – dijo frente a la estatua que se movió con un chirrido. Subió con nerviosismo las escaleras, dando dos pasos y luego retrocediendo uno. El temblor y la euforia podían con ella, la emoción y el terror de verlo nuevamente.
Dio varias vueltas ante la puerta sin decidirse si tocar o no, esperando un "adelante" que no llegó. Al final, abrió la puerta de golpe sin tocar. Estaba vacío. Dio un par de pasos y observó detenidamente la habitación, demasiado emocionada para llamar siquiera al director. La añoranza la embargó, los cuadros de los antiguos directores llenaban las paredes, pero el de aquel anciano en específico no estaba. La mesita con sus sillones estaban en el mismo lugar de antes, al igual que el estante del cual salía una tenue luz plateada, sobre él el Sombrero seleccionador dormía, arrugado y desecho.
Buscó con la mirada lo más importante de la habitación y lo encontró al fondo, en una jaula dorada y muy pulida.
Fewkes (N/A: se escribe así??) descansaba dentro y parecía que habían nacido hacía sólo un par de días pues estaba igual o más arrugado que el Sombrero Seleccionador. Se sentó en el mullido sillón a pensar y, al poco rato, el típico ¡pum! De alguien al caer al suelo hizo resonancia en el cuarto.
Dumbledore, con muchísimas arrugas menos, se levantó del piso y se sacudió el polvo de la túnica, dejando ver la masa informe y azulada del pensadero, del cual había salido. Hermione no pudo articular palabra. Se sintió demasiado abrumada. El anciano (ahora no tan anciano) se sentó frente a ella y apareció una jarra de jugo de calabaza y dos vasos.
- ¡Hola! –saludo alegremente después del primer sorbo a su jugo. Hermione casi se cae de la silla ¿Cómo podía este hombre ser asi?- Te veo uniforme de Gryffindor pero no estudias aquí ¿verdad?
- No, no lo hago. Pero lo haré –la frase sonó un tanto mística. Dumbledore la miró a través de sus gafas de media luna esperando que continuara- nací en Liverpool el 10 de septiembre de 1979 –el director alzó una ceja pero no hizo comentarios, Herms continuó- Soy hija de muggles pero recibí mi carta a los 11 y entre a Hogwarts. A inicios del séptimo año hubo una pelea con los de Slytherin y por una conjunción de hechizos me desmayé. Cuando desperté estaba aquí y en esta época. No se cómo, pero retrocedí 20 años en el tiempo.
- ¿Fecha exacta?
- 7 de enero –Dumbledore se giró a ver el profeta que rezaba la misma fecha.
- Bien, pues averiguaremos la razón de que se encuentre usted aquí y la regresaremos lo antes posible.-dijo el hombre. Hermione lo miró con los ojos desorbitados, se lo había tomado tan tranquilo, como si fuera normal conocer gente de otras épocas todos los días. Claro, después pensó que era muy probable que para él si lo fuera.
En un ataque de nostalgia, lo vio así frente a ella con sus gafas de media luna, sus ojos azules, sus arrugas y su barba. Y aquella mirada de comprensión que parecía travesarte. Era el hombre que los había protegido hasta su muerte, el siempre había estado allí para ellos, el que siempre los dejaba entrar a escondidas cuando Harry estaba en la enfermería, el primero que vio al despertar del ataque de la serpiente en segundo, el que le dijo que mientras luchara tendrían un futuro y el mismo que curó su heridas después del ataque de quinto. Simplemente, era Albus Dumbledore.
Sin poder contenerse se levantó y lo abrazó con todas las fuerzas que tenía en ese momento, cuando se separó él la miraba bondadoso y ella intentaba contener las lágrimas.
- Lo siento, momento emotivo –fue lo único que dijo y regresó sonrojada a su asiento, él sólo sonrió.
Pasaron las siguientes dos horas, discutiendo de hechizos (los que ella había reconocido y los que no) y de combinaciones, del tiempo y como atravesarlo. Al final no habían sacado nada en blanco y ya la noche se cernía sobre el castillo. El director resolvió dejarla allí hasta dar con la respuesta de cómo regresarla a su época, le dijo que comiera tranquila y que fuera a Gryffindor y le dio la contraseña correcta. Antes de marcharse Herm se volvió.
- El detalle es que no creo que sea al azar –dijo nerviosa. El director calló esperando que continuara- estudio con el hijo de dos alumnos de este tiempo y digamos que la importancia de los padres de mi amigo en el futuro será… vital. Y me parece demasiada casualidad.
No obtuvo respuesta, solo un asentimiento con la cabeza. Dumbledore no le había pedido que le diera información del futuro en ningún momento (lo que demostraba la sabiduría del hombre), pero había considerado que eso sí era algo que debía saber. La verdad, podría ser la clave de todo.
Así iba pensando cuando entró al Gran Comedor y volvió a quedarse fría ante un lugar que le era tan conocido y tan extraño a la vez. Se encaminó hacia la esquina donde normalmente se sentaba con sus amigos y le pareció todo menos una incongruencia ver allí sentados a los merodeadores. Al final se acomodó en una esquina de la mesa, alejada de todos.
Dumbledore llamó la atención de todos con un repiqueteo en la copa.
- ¡Alumnos!, quiero decirles unas pocas palabras. Primero espero que empiecen éste año con buen pie y que gane el mejor en Quiditch –un murmullo recorrió el salón excepto en Grffindor donde cantaban abiertamente "Nosotros, nosotros oh si, oh si"- y la segunda: tenemos una estudiante de intercambio, se nombre es Hermione Starks y viene de Australia, espero que la traten muy bien. Estudiará en Gryffindor. ¡Buen provecho! –y se sentó.
Todos buscaron a la nueva con la mirada y la encontraron sentada en la esquina de la mesa, tenía el pelo alborotado y ojos café. Tampoco parecía estarle prestando atención a nadie. Pronto todo el mundo dejó de mirarla y se concentraron en la suculenta cena.
Herm se sintió invadida por el nerviosismo, no conocía nadie y se sentía como a inicios de primer año, donde nadie le hablaba y se sentía, simplemente, sola.
Cada vez que iniciaba algo nuevo, no tenía a nadie a su lado, pero las cosas mejoraban con el tiempo. Ella no era muy sociable al principio de nada, pero mientras la conocían iba cambiando poco a poco. Nunca había sido muy supersticiosa, pero cruzó los dedos para que esta vez fuera igual.
Además, pronto regresaría a su tiempo ¿Verdad?
- Así que ésta era tu urgencia –susurró una voz a su lado, cuando se volvió a ver quien era se encontró con los ojos miel de Remus Lupin- me alegra que la resolvieras. Entonces, ahora estudiarás aquí, puedo ayudarte a ponerte al día si quieres –ofreció mientras se sentaba a su lado. Herm se hubiera sentido alagada por la oferta y quizás por el obvio galanteo, pero lo conocía demasiado: el brillo travieso en sus ojos cada vez que buscaba sonsacar información.
- ¡Vaya, lunático tiene nueva conquista! No pierdes tiempo ¿eh? –le celebró James sentándose frente a ellos. Hermione casi vuelve a sufrir un paro cardiaco ¡Eran idénticos!- ¡Ven Canuto! Tienes que ver esto.
- A ver, a ver… Háblame de ella lunático –se burló Sirius acudiendo al llamado de su amigo y sentándose a su lado.
Por un momento el tiempo se detuvo, o al menos así lo sintió Herm, porque dejó de respirar, de moverse y su corazón dejó de latir. Nadie (nunca) le había dicho que Sirius Black era tan condenadamente sexy. Dumbledore debió de haberle avisado que tuviera cuidado con él, o por lo menos ayudarla bajando la calefacción del Gran Comedor que en ese momento subía unos cuantos grados de golpe.
Tenía el cabello negro liso y le caía desordenado pero peinado por los hombros, los ojos grises profundos y juguetones, y las facciones masculinas marcadas lo que le daba un aire mayor que contrastaba con la sonrisa infantil de su rostro, los labios finos y rojos y el cuello…
Haciendo un enorme esfuerzo se prohibió seguir bajando con la mirada, eso no sería bueno. Movió la cabeza para un lado y al hacerlo le llegó su olor, una colonia varonil y fuerte que la embriagó (N/A: saben la swiss army?? Bueno esa… huele TAN bien!!). Trató de concentrarse y lo logró. A su lado Remus decía algo, así que intentó escucharlo.
- …amigos. Su nombre es Hermione Starks. Hermione ellos son James Potter y Sirius Black. Y yo soy Remus Lupin –le estrechó la mano, James sonrió y saludó y Sirius le guiñó un ojo. Tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para no derretirse allí mismo.
- ¡Hola!, Hermione Gr… Starks, vengo de… intercambio. –se le había olvidado que país había dicho Dumbledore.
- Bueno, pues si estás aquí de intercambio no te recomiendo que te juntes con estos irresponsables –dijo alguien justo detrás de ellos. Los cuatro se giraron y se encontraron a una pelirroja que movía altaneramente su larga cabellera y los miraba con una mano apoyada en su cadera.
- Nadie te ha invitado, Evans –gruñó Sirius mientras intentaba que James no babeara la mesa.
- Como premio anual es mi deber enseñarte el castillo –dijo y la tomó por el brazo y la arrastró hacia la salida. James iba a mascullar algo como "yo también soy Premio Anual" pero se quedó atragantado con el movimiento de las caderas de la pelirroja.
- Son unos saboteadotes, mejor no te juntes con ellos –le dijo Lily mientras subían por las escalera hacia la sala común- por cierto, soy Lilian Evans, pero si me dices así te golpearé. Soy Lily.
- Hermione Gr… Starks, un placer.
Y así sin darse cuenta estaba en otra época, sentada en su nueva cama en Gryffindor, teniendo problemas para aprenderse su nuevo nombre y hablando con la famosa Lily Potter, bueno, Evans.
Y lo mejor era que le gustaba la situación, y mucho.
Y???????
les gusto????
pisen el "Go" de abajo y hagan al fic inmensamente feliz!!!!
y a mi ;)
Muchos post mucho fic
jajaja besos!!!
