Los personajes pertenecen a Hiro Mashima y la portada a la ídola de Rusky Boz.


Ese día Gajeel se quedó trabajando después de hora porque intentaba acomodar unos informes, y demás cosas, que el hombre que había venido a reemplazar, había dejado inconclusas. Al ver que ya se había hecho de noche, decide volver a su casa a descansar, y entonces fue cuando la cruzó al salir.

No había nadie en el piso, ni siquiera estaba la recepcionista, que hacía horas había dado por finalizada su jornada laboral. Ella, al verlo, se apresura, pero él era mas rápido, y aunque ella había logrado pasar tarjeta y salir al pasillo y llamar al ascensor, no tenía mucho lugar a donde huir, y las escaleras no eran una mejor opción.

Estaba parada frente al ascensor, tocando el botón continuamente, como si de esa forma ayudara a que este viniera mas rápido. Gajeel se para detrás de ella, la diferencia de altura era notable, él era imponente, y ella lo percibía, lo que era divertido, porque incluso parecía hacerla querer encogerse mas. Él comienza a observar sus piernas, y deja su mirada detenerse unos momentos en su culo, aún lo recordaba de la noche del viernes, el como ella se había reclinado al cambiarse, dejando subir la prenda que ajustaba esa parte, tan prominente, y ese recuerdo hacía pasar por su mente muchas ideas de como satisfacer sus necesidades mas primitivas en posiciones similares a las que se encontraban. Trata de concentrarse nuevamente en lo que realmente quería decir. Se aclara la garganta y ella se da vuelta, maldiciendo por lo bajo al ascensor.

-Estás intentando escapar de mi...- Gajeel pretendía que fuera una pregunta, pero le había salido en tono de afirmación.

-¿Y que si así fuera?- Él da un resoplido, intentando aguantar una risa, la chica tenía actitud, le agradaba eso. No se dejaba intimidar por "el grande y malvado lobo", pensaba Gajeel y sonreía.

-¿Le dijiste a alguien?- Le pregunta mirándola a los ojos, ella le sostiene la mirada enojada, y no le responde. Aún tenía muchas dudas sobre esa mañana, y había mas cosas que quería preguntarle, pero saber si alguien mas tenía conocimiento de lo sucedido, era lo mas importante. El que no respondiera, molesta a Gajeel, que pone su brazo izquierdo sobre la puerta del ascensor, y se inclina hacia ella. Sus narices casi se tocaban, él podía sentir su respiración y escuchaba como su corazón se aceleraba. Estaba sonrojada por el enojo, sus ojos brillaban de ira, y su perfume le invadía las fosas nasales, intoxicándolo. Se sentía perdido, sabía que debía controlarse, pero sentía como si ella fuera su presa y él la estuviera acechando. Su mirada se concentraba en ella, memorizando todos los detalles de su rostro, y respirando de su olor embriagador, queriendo también probarla para cerciorarse si su sabor era igual de bueno, y no podía negarlo, nunca había experimentado eso antes. Intentaba mantener todos sus instintos bajo control, pero la belleza de la chica frente a él, lo hacía complicado.- ¿Le dijiste a alguien? ¿o no?

-No.- Le dijo, haciendo la mirada hacia un costado y luego hizo ese mohín con la boca que tanto lo tentaba, y Gajeel supo que la batalla estaba perdida, y comenzó a acercarse cada vez mas. Ella lo volvía a mirar con los ojos abiertos, sorprendida, pero él no la miraba a los ojos, sus labios eran a lo único que podía prestar atención. Ella no oponía resistencia, podía intentar empujarlo, o decir algo, pero no lo estaba haciendo, sus cuerpos casi se rozaban, y electricidad fluía entre ellos, su respiración se hizo pesada, sus bocas estaban a punto de tocarse, y entonces el ruido del ascensor, los saca a ambos del trance, y Gajeel retira la mano, antes de que las puertas mecánicas se abran, ella roja de la vergüenza, se mete al cubículo y aprieta el botón, para cerrar las puertas. No se dejan de mirar, es solo cuando las puertas se cierran que puede notar que ella baja la mirada.

Gajeel se queda parado en el sitio, con las manos en los bolsillos del pantalón, el saco enganchado en su brazo, sin entender que era lo que había pasado.

Y aún seguía sin entenderlo. Habían pasado casi dos semanas desde que había empezado a trabajar en Fairy tail, de aquel primer día de la presentación, y de la platica que mantuvo con Levy mientras ella esperaba el ascensor, y todavía no hallaba la forma de acercarse a ella sin parecer un completo estúpido. No habían vuelto a mediar palabra, Gajeel empezó a llevarse trabajo a casa, ya que prefería eso, a quedarse después de hora en la oficina, y volver a cruzarla. Pero siempre estaba prestando atención a lo que ella hacía, la mayoría del tiempo se la pasaba encerrada en la oficina, pero cada tanto salía a hablar con el resto o en alguna reunión con Erza.

Lo peor de todo, había resultado que sus dos compañeros eran sus fanáticos, ella era su objeto de admiración y casi todo el tiempo la mencionaban:-Levy esto, Levy lo otro. Los detestaba, y a pesar de que en un inicio, el trato entre ellos era formal, de a poco la relación se había puesto tirante, ya que se habían dado cuenta de que Levy no venía a saludarlos a raíz de Gajeel, y eso sumado a que lo habían atrapado observándola en mas de un oportunidad, hizo que todo empeorara.

-¿Podrías dejar de mirarla así?- Se quejaba Droy. De los dos, él era el mas hostil, Jet era mas bien: pasivo-agresivo.

-"Así" ¿cómo?- Le responde.

-Como si fuera comida.- Era verdad, cada vez que la observaba, siendo tan expresiva y alegre, cuando reía, viendo como interactuaba con los demás, su garganta se secaba, su corazón latía mas aprisa, y todos sus sentidos se enfocaban en ella. Si estuviera convertido en lobo en esos momentos, sabía que estaría puesto en posición de ataque.

-¿Por qué no te callas?- Le dice y Droy lo mira mal. Jet entra en ese momento.

-¿Qué esta pasando?- Dice sin levantar la vista de unos papeles que traía.

- Redfox sigue acosando a Levy con la mirada.- Le responde el chico, mientras miraba a quien nombraba, que trataba de retener un gruñido.

-Ja, no te preocupes, Droy. No tiene posibilidad con ella, es demasiado para él.- Gajeel lo mira mal, pero Jet ni se inmuta, y se sienta en su escritorio. El otro lo mira sonriéndose.- Además ella...

-Voy a tomar un poco de aire.- Dice levantándose de la mesa, sin terminar de escuchar lo que su compañero le dice.

El piso estaba completamente decorado con cosas navideñas. Gajeel no era un tipo que disfrutara mucho las fiestas, ya que le recordaban a su padre, pero habia cierta alegría en el aire, que hasta a él lo afectaba.

Nunca iba a olvidar el día en que pusieron las decoraciones, la vista fue grandiosa cuando Levy estaba subida a una escalera, con una de sus polleras ajustadas y cortas, para colocar las cosas en altura, estuvo tentado en varias ocasiones de ofrecerle su ayuda, pero aún no sabía como hablarle, encima estos dos no dejaban de presionarlo. ¿Quienes se creían que eran? ¿Sus guardaespaldas? Si así fuera, él podría cuidarla mejor que ellos. Otra vez esos pensamientos, Gajeel se auto-odiaba cada vez que los tenía.

Sube a la azotea por la escalera, y se queda un rato pensando. Debía existir alguna forma de hacer las pases con ella, la última conversación no había salido nada bien, y no quería que ella se quede con una mala impresión suya. Además faltaba poco para navidad, y ella parecía gustarle particularmente esta fecha, ya que se la notaba mas animada, podía utilizar eso a su favor. Dentro de un par de semanas Juvia y Lily vendrían a la ciudad, y sabía que si no actuaba ahora, y ellos se daban cuenta, porque estaba seguro que le sacarían hasta el último detalle de todo lo sucedido, ellos intervendrían, y eso, definitivamente, no le convendría.

Estaba decidido, por lo que volvió a la oficina que compartía con los dos amigos de la chica, y tras dedicarle una sonrisa arrogante a ambos, quienes lo miraron extrañados, volvió a enfocarse en lo que estaba haciendo, mañana, sería otro día.


Era mediodía, y no había un alma en la oficina. El día era hermoso, y todos habían decidido almorzar al aire libre o en alguno de los restaurantes cercanos, que ofrecían menús ejecutivos convenientes.

Obviamente ella estaba encerrada en su oficina, con las persianas bajas. Gajeel tenía buen oído y sabía por las conversaciones de otros compañeros del piso que ella tenía un nuevo manuscrito y eso significaba que no saldría de allí hasta que lo terminara.

Sus dos fanáticos, también habían salido a almorzar, y como de costumbre no lo habían invitado, tampoco hubiese aceptado. Él había salido a comprar algo rápido y tras tomar una bolsa de debajo de su escritorio, reúne coraje, se acerca a su puerta, da unos golpes, y entra, cerrando la puerta tras de él.

Ella ni se había dado cuenta de que él estaba allí, estaba demasiado concentrada leyendo. Suspira resignado, tanto preparativo en vano, podía darse media vuelta e irse, que ella no se enteraría de que alguna vez estuvo en su oficina. Mira a su alrededor, era un caos total, pilas de papeles por todos lados, hasta en su escritorio, no sabía como podía encontrar algo si lo llegara a necesitar. Era igual de desordenada que en su dormitorio.

Gajeel no tenía mucho tiempo para perder, no en mucho tiempo todos volverían del almuerzo, y no quería que lo atrapen saliendo de su oficina.

-Enana.- Nada, ni levantaba la vista.- ¡Hey, enana!- Seguía sin prestarle atención.-¡Levy!- Suelta sin ceremonia la bolsa frente a ella, provocando que salte del susto. Se queda tomándose el pecho, intentando tranquilizar su respiración.-Gihi, hace un rato estoy tratando de llamar tu atención.- Le decía divertido por la reacción de la chica.

-Idiota.- Le dice entrecerrando los ojos, viéndolo a través de un par de lentes rojos.- ¿Qué quieres?- Sonaba molesta.

Le señala la bolsa de madera.- Te traje las ropas que me prestaste, y...- Saca su billetera.- el dinero del taxi.- Lo deja sobre la mesa.

-No era necesario...- La había sorprendido.

-Si, lo es. Por eso... quería pedirte disculpas.- Ella no supo que responder, evidentemente no se esperaba eso.- Me comporté como un imbécil, y aún así, tu no me dejaste en evidencia.- Se rasca la nuca.- Así que gracias, por eso...

-Oh, no es problema.- Él le extiende la mano, y ella se detiene al ver este acto y luego lo mira.

-¿Amigos?- Le dice Gajeel, ella sonríe. Sabía que eso no iba a ser suficiente para él, pero era un comienzo.

-Amigos.- No era nada rencorosa. Pero en cuando toma su mano, él vuelve a experimentar la misma corriente que había sentido ante el ascensor. Pero esta vez era mas fuerte, ya que el contacto era directo. Ambos se dan cuenta, y se separan incómodos.

-Te traje algo.- Continua, mostrándole un par de bolsas de papel madera pequeñas, y un par de botellas de agua.- No sabía que iba a gustarte, así que traje varias opciones.- Se pone a fijar en las bolsas.- Bagel de camarones, sandwich de pollo y hamburguesa.- Ella lo mira ladeando la cabeza.- Me han dicho que sueles comer aquí... si es que comes.

-Si,- Sonríe nerviosa.- a veces me quedo encantada con lo que estoy leyendo y me salto algunas comidas...

-No es algo bueno, puedes avisarme y yo te traeré algo.- Se encoge de hombros, restándole importancia, ella no le dice nada, seguía dejándola sin palabras.- Bueno, dime ¿qué prefieres?

-Eh...?

-Dime, por favor, que no eres vegetariana.- Sabía que también debería haber traído alguna opción de esas, que estúpido había sido. Gajeel levanta las bolsas esperando no haberse equivocado, y ella asiente rápido.

- Oh si, si, el bagel...- Él le extiende la bolsa aliviado y pasándole una botella.- Gracias.

-No es nada, supongo comeré doble hoy, gihi.- Sonríe, y podía jurar que ella se había sonrojado ante esa acción.- Bueno, te dejo trabajar tranquila.-Se da vuelta para ir a su oficina.

-¿Dónde almorzarás?- Le pregunta Levy.

-En mi escritorio.- Le responde.

-Puedes almorzar conmigo, no me molesta.- Le decía algo tímida, a Gajeel le pareció tierna, y hasta el momento había creído que las cosas tiernas no eran para él, hasta que la vio actuar de esa forma, y sintió derretirse. -No suelo ser muy conversadora. Quiero terminar esto hoy, y empezar con las correcciones, pero puedes quedarte aquí.

-Yo tampoco soy muy conversador.- Le dice sentándose frente a ella. Ella hace a un lado unos papeles, para hacer espacio. Él comienza a comer la hamburguesa, observándola como daba mordiscos a su bagel, mientras leía. Se reía por dentro de la elección de la chica, ya que para él, ella era pequeña como un camarón. Toma de su botella, y junta coraje.- ¿Te puedo preguntar algo?

Ella levanta la vista, y lo mira sobre los lentes, lo que la hacía ver increíblemente sensual.- Dime.

Gajeel traga saliva, no solo lo ponía nervioso lo que quería preguntarle, el verse atraído por ella, también lo inquietaba.- ¿Cómo sabías lo que era?

Ella se tensa, pero trata de mostrar compostura, y no lo mira para responder.- Leo mucho...- Solo le dice.

Eso era verdad, había visto su casa, sabía cual era su trabajo y todos sabían que esa era su afición. Pero no era la verdad a lo que él le había preguntado, Gajeel se podía dar cuenta, pero lo deja pasar. Se moría por hacerle mas preguntas, pero quería ganarse su confianza, llegar a conocerla mejor. Nunca antes, se había visto atraído por una mujer de esta forma, era magnética, tanto su personalidad, como su físico lo tenían cautivado.

Así comenzaron su rutina, no solían charlar mucho, pero todos los días Gajeel salía a comprar algo para los dos, a veces invitaba él, a veces ella. Como mucho hablaban de como estaba el día. La electricidad todavía se podía sentir en el aire, pero al menos se había acostumbrado a eso, y le resultaba tolerable, ya que en compensación podía observarla con total impunidad. Le fascinaba como sus expresiones cambiaban, dependiendo de lo que estuviera leyendo, ya había aprendido a distinguir cuando algo que leía le gustaba o no, cuando la sorprendía o le molestaba, era un show para sus ojos. Uno que le gustaría ver a diario.


Las días pasaban, ese 23 de diciembre caía jueves, y trabajarían con normalidad, aunque Gajeel se iría antes del trabajo, ya que debía pasar a buscar a Juvia y a Lily por la terminal de ómnibus. El 24 Erza había decidido dárselos libre, el caos de navidad había finalizado, la novela que lanzarían para la venta previo a esta fiesta, ya había salido, y cuando todos se reincorporaran el 27, verían si los resultados de ventas habían resultado positivos. Así que la editorial se merecía este fin de semana de descanso, lo que era bueno, ya que podía pasar esos días con sus amigos. Hacía tiempo que no los veía, y nunca lo iba admitir en voz alta, pero a veces necesitaba tenerlos cerca.

Antes de irse se despidió de Levy, deseándole que pase una buena navidad, pero ella lo detiene, busca en su bolso y le obsequia un bastón de caramelo, clásico, de color rojo y blanco, pero el envoltorio llevaba un moño de cinta gris, y ella le mencionaba que era porque se daba cuenta que ese color era de su agrado. Estos dulces no eran del gusto de Gajeel, pero como navidad era la festividad favorita de Levy, ella misma los había preparado, y él no iba a rechazar el obsequio. Tras agradecerle se fue a su casa, y dejando sus cosas, acomodó un poco, se cambio de ropa, y salió a esperar a sus amigos.

Tuvo que tomar un taxi, ya que se había demorado mas de lo previsto en el departamento, pero por suerte el viaje fue corto, su malestar no duró mucho y llegó momentos antes de que arribaran.

No pudo evitar sonreír al verlos bajar del micro. Juvia venía vestida igual que siempre, con un tapado sobre un vestido azul, y botas marrones, y su gorro abrigado controlaba su larga cabellera azulada, y destacaba la palidez de su rostro. Lily se encargaba de las valijas de ambos, iba vestido con jeans oscuros, zapatos náuticos, y una remera al cuerpo negra, llevando un saco gris encima. Era un hombre de piel morena, mucho mas alto que Gajeel y mas musculoso inclusive, pero a diferencia de él, era un total caballero, y aunque se había esforzado por enseñarle modales desde que lo conoció cuando era mas chico, la tarea le fue imposible. Era como su hermano mayor, un referente y el hombre al que le debía hasta donde había logrado llegar. Juvia, era mas bien como su hermana menor, la había conocido cuando era una niña insegura, que se juntó con la gente equivocada, y aún lo hacía, ya que seguía siendo su amiga, pero al menos ya no se metían en problemas como antes, y eran adultos responsables, o intentaban serlo.

En cuanto lo vieron se notó la felicidad en sus rostros y se acercaron a saludar al pelilargo. Juvia lo abrazó, y sin darle tiempo a que respondiera el abrazo, Lily había soltado las valijas, y los abrazaba a ambos.

-Gajeel, Juvia te ha extrañado tanto.- Le decía la chica, emocionada por el reencuentro.

-Ya estás aquí, ¿no?- Decía incomodo ante tanto afecto.

-¿Cómo estás?- Le preguntaba Lily ya aflojando el abrazo.- Es bueno verte bien alimentado, no sabiendo cocinar nada. ¿El delivery es bueno aquí?- Le sonríe. Gajeel hace una mueca molesto.- Al menos pudiste venir a buscarnos. Linda fecha para que se dañe mi auto, menos mal que Juvia consiguió estos pasajes de último momento.

-¿Gajeel no trajo a su novia?- Le pregunta Juvia.

-Ya te dije que no es mi novia.- Gruñía molesto.

-Jajaja, ¿es la chica que me mencionaste?- Lily se dirige a Juvia.-¿No?- Ella asiente.

-Si, si, le guuuuusta.- Sus dos amigos se ríen, y Gajeel, ya sabía lo que le iba a esperar para este fin de semana.

Lily recoge su valija, y Gajeel toma la de Juvia.

-¿Gajeel ya tiene listas las cosas para la cena de mañana?.- Le pregunta la chica, mientras salían los tres de la terminal, y él enarca una ceja sin entenderla.

-¿Aún no compraste nada?- Lo regaña Lily.

-Ustedes suelen ocuparse de esas cosas.- Se defiende Gajeel.

-No vas a cambiar nunca.- Suspira el hombre.- Llevemos esto a tu casa y vamos a hacer las compras.

Tuvieron que tomar un taxi hasta su casa, para molestia de Gajeel. Y dejaron sus valijas, para dirigirse al supermercado mas cercano. Parecía que iban a cocinar para una docena de personas, cuando solo iban a ser tres, pero Juvia se justificaba explicando que también debían hacer un pastel para su cumpleaños, y que el 25 era un día en el que la mayoría de los lugares estarían cerrados, y el domingo no iban a poder comprar nada para poder festejar. Tuvieron que acarrear muchas bolsas en las cuadras que separaban la tienda de la casa de Gajeel, pero él se negaba a subirse a un taxi mas en ese día.

Fue un buen fin de semana, pasearon por la ciudad, fueron a algunos puntos turísticos que todos quería conocer, y todo salió bien, salvo por la vez en que Juvia quiso comerse el dulce que Levy le había regalado a Gajeel, y tras la escena que hizo para recuperarlo, los otros dos no dejaron de molestarlo al respecto.

La nochebuena llegó, intercambiaron regalos. Gajeel recibió ropa: una campera de cuero y unos guantes, con tachuelas para cubrir sus nudillos. Él a su vez le regalo una espada a Lily, y una cadena de plata con un dije de un muñeco Teru Teru Bozu, que él mismo había hecho, a Juvia.

El domingo, cumplía 28 años, no se sentía distinto, pero el tiempo avanzaba. Sus amigos habían comprado como presente cosas que necesitaba para la casa, ya que Gajeel siempre se quejaba sino le regalaban nada, porque no era su culpa que el día anterior a su cumpleaños fuera navidad, y eso no era excusa para evitar regalarle algo.

Lily había preparado una parrillada, y tras la sobremesa, Juvia había traído la torta que había preparado. Era de vainilla, ya que el chocolate le caía mal, por lo que nunca era una opción, cubierta de crema, y decorada con frutillas, .

-Pide un deseo.- Le decía Lily, y Juvia aplaudía a su lado, tras terminar de cantarle la canción de feliz cumpleaños.

Gajeel nunca pedía nada, aunque le dijera lo contrario a sus amigos, y se excusara diciendo que no les iba a contar que había pedido, ya que no se cumpliría. Eso era mentira, él sabía que las cosas en la vida no eran fáciles, lo había aprendido por las malas, uno debía esforzarse si quería conseguir algo, y el hecho de pedir un deseo, no garantizaba que este se fuera a cumplir. La magia existía, lo sabía, en esa habitación, habían tres criaturas pertenecientes a ese mundo, pero no "ese" tipo de magia. Pero por algún motivo en esta ocasión, si deseaba algo, sabía que igual iba a tener que lograrlo por si mismo, pero un poco de suerte no vendría mal. Así cuando llegó el momento de pedir su deseo, pensó en Levy, y deseó que fuera suya.


Las ventas habían sido un éxito, era una nueva etapa para la editorial, iban a tener que ampliarse, y dejar de ser una pequeña empresa. El primer tiraje de la novela se había vendido por completo, y habían tenido que mandar a hacer mas impresiones en forma urgente, y debían pedir a la imprenta que despache lo que aún estaba guardado en depósitos, para que también pudiera venderse para la llegada de reyes magos.

Por lo que le habían explicado, la historia trataba de las aventuras de dos magos, un chico y una chica, él había sido criado por un dragón de fuego y ella abría portales con llaves, algo así había entendido Gajeel. Todos estaban muy felices con los resultados obtenidos, la novela no solo tenía buena aceptación por parte del público, sino que la crítica la adoraba. Era un premio a la labor de todos los que habían trabajado tan arduamente, y era tan solo el primer libro de una saga, lo que les garantizaba un buen futuro, y cuantiosos ingresos para la editorial. Levy tenía buen ojo, la elección había sido de ella, pero también habían tenido suerte, ya que aparentemente la autora era amiga de la chica. Lo que hizo que ellos pudieran hacerse de la novela.

La semana avanzaba, el trabajo seguía intenso, pero tras el fin de semana pasado, se sentía mejor, había sido difícil estar lejos de sus amigos, su familia, estar solo en un nueva ciudad, pero al menos esos días lo ayudaron, y les había prometido ir para año nuevo, así que a pesar de que viajar no era lo suyo, iría a Oak town. Así que esa noche se fue a dormir temprano, sabía que al día siguiente no iba a poder descansar, ya que estaría subido a un micro por horas.

Estaba cansado del trabajo, y no tardó mucho en dormirse.

Por un momento pensó que estaba despierto, todo parecía real, pero estaba en un lugar al que ya hacía mucho tiempo que no visitaba. Sabía que si iba hacia su derecha, encontraría un río y hacia el norte podía observar montañas en la lejanía, después a su alrededor solo había arboles, rodeando el descampado en el que se encontraba. Estaba convertido en lobo, pero a diferencia de la última vez que estuvo aquí, no era pequeño, era un adulto, era el mismo lobo en que se convertiría ahora, a esta edad.

Su corazón latía con ansiedad, sentía esa opresión que había experimentado cuando tenía 5 años, por eso a pesar de estar dormido, sabía que era un sueño, porque era el mismo sueño, año tras año, el mismo lugar, el mismo sol, solo él iba cambiando, ya que iba creciendo. Y siempre era lo mismo, buscaba y buscaba, sin hallar nada, siendo guiado hacia ningún sitio, porque lo que fuera por lo que se veía atraído, estaba lejano, en otro plano, distinto del que se encontraba.

Observa a su alrededor, siente la brisa soplar, y luego la ve. ¿Qué hacía ella allí?. Cada vez que aparecía aquí, en su sueño, el lugar estaba vacío, era extraño verla, justamente a ella.¿Por qué su sueño había cambiado?. Estaba sentada sobre el césped, llevaba un vestido blanco de tirantes y el cabello suelto, sin ningún pañuelo que lo sostenga, se veía hermosa. Estaba concentrada leyendo, pero levanta la vista y lo observa, sonriendo automáticamente, cierra el libro y dejándolo a un lado, levanta la mano para saludarlo. No entendía el motivo, pero ella parecía feliz de verlo, por lo que sabía que debía abandonar su forma lupina. Era incómodo, todos sus músculos se extendían, a pesar de que con los años, él ya estuviera acostumbrado al dolor, eso no hacía que este disminuyera, pero nada de eso importaba, ella se ponía de pie, a la espera de que Gajeel vaya a su lado, no podía pensar en otra cosa, avanzaba a medida que todo el pelaje desaparecía, y se incorporaba de la posición en cuclillas, después de que sus extremidades dejaran de ser patas, para transformarse en brazos y piernas.

Estaba completamente desnudo, pero a Levy no parecía importarle, no se veía avergonzada, tampoco era que lo mirara con lujuria, como en algún que otro sueño que había tenido con ella, sus ojos solo se centraban en los suyos, llenos de amor, si, eso es lo que parecía y sonreía. Se acerca a ella, y ella extiende los brazos para abrazarlo. Sentía el calor de su tacto, cuando ella pasa sus manos alrededor de su nuca, él la abraza por la cintura, y quedan con sus cuerpos totalmente pegados. No sabía que decirle, pero ella se mordía el labio inferior, como a la espera de un beso, que Gajeel no dudaría en darle, era un sueño después de todo. La sentía tan real, tan cercana. Levy lo acercaba a ella, y él bajaba ladeando la cabeza, sentía su respiración, se moría por besarla...

RINGGGGG! Y entonces el despertador lo despierta.

-Argh...- Se queja, estaba acostado boca abajo, extiende su brazo y tantea la mesa de luz, buscando el reloj, y cuando lo toma, lo estrella contra la pared. Se da vuelta y se tapa el rostro con las dos manos, y se queda así unos momentos. Pero el día comenzaba, y debía prepararse para ir al trabajo. Suspira y se levanta.- Eso fue raro.- Decía mientras abría la ducha, para poder bañarse antes de salir. Sabía que le gustaba Levy, por eso estaba intentando acercarse a ella, porque hasta él, que siempre trataba de negar sus sentimientos, se daba cuenta de eso, y Juvia y Lily no lo habían dejado de molestar sobre eso durante el fin de semana. Pero nunca estuvo en pareja, no le interesaba, y sabía que aún tenía que conocerla mejor. Pero este cambio en su sueño, era perturbador.

En la oficina quería evitar verla, aunque sabía que al mediodía, debía ir a saludarla para preguntarle si quería almorzar. Tuvo suerte, porque la vio llegar tarde, y eso le daba unas horas para tratar de superar ese sueño.

-Gajeel.- Mira lo llamaba desde la puerta de su oficina, pero él estaba concentrado y no la escuchaba. Así que ella se acerca.- Gajeel.- Le dice un poco mas fuerte, él observa a la chica.- Solo faltas tú. ¿No te avisaron Jet y Droy?- Él se fija en los otros dos escritorios, y sus compañeros no estaban.- Estamos por cantarle el feliz cumpleaños a Levy. Ven, vamos.

No sabía que era su cumpleaños, no hablaban mucho, él solo quería estar cerca a ella, y por algún extraño motivo ella no lo rechazaba. Lo que no quería decir que se conocieran mucho, sus conversaciones eran triviales, pero disfrutaban estar en silencio, solo el uno con el otro.

Se levanta, y sigue a la chica de cabello platinado, pero opta por quedarse parado, apoyado en el marco de la puerta. Estaban todos reunidos y Erza sostenía un pastel, junto a una chica rubia a la que nunca había visto. Jet le insistía a Levy para que se acerque, aunque ella se mostrara apenada ante el afecto de sus colegas, y Droy le colocaba un bonete de cumpleañera, que la hacía ver graciosa, pero aunque fuera ridículo, se veía linda. Todos cantan, y hasta Gajeel se suma alegremente.

Mira, que estaba junto al grupo de chicas que rodeaban a Levy, sale disparada hacia una sala común del piso, diciendo que iría a buscar una botella de champagna.

-Bueno, Lev, pide tu deseo.- Le decía la chica rubia junto a Erza. Levy mira al pastel pensando, cierra los ojos y luego sopla las velitas. Todos aplauden.

-Espero que no hayas deseado verme a mi, habría sido un desperdicio...- Dice un hombre, sonriendo detrás de ella. Llevaba el pelo verde largo atado en una coleta, aunque algunos mechones se le venían a la cara, era alto, vestía una camisa blanca, saco bordo arriba, pantalón verde oscuro, y zapatos marrones.- ¿O pensabas que no iba a estar aquí para tu cumpleaños?

Ella se da vuelta al escucharlo, y alegre, se lanza a sus brazos. Gajeel no puede evitarlo y gruñe.

-¿Escuchaste eso?- Le pregunta Mira, que estaba a su lado, sosteniendo una botella.

-No, no escuche nada.- Le dice molesto, no quería responderle mal, pero le estaba costando bastante mantenerse bajo control.

-Por un momento, pensé que había un perro en el piso.- Se ríe.

Gajeel solo puede mirar a Levy interactuar con el tipo. ¿Quién era? No tenían parecido físico, dudaba que fuera su hermano. Pero entonces, ¿qué hacia aquí?, y mas importante ¿quién se creía que era para abrazar así a su enana?. No podía tolerarlo, estaba rabioso, y no era el lugar, ni el momento para reaccionar mal, así que realizaba ejercicios de respiración para intentar calmarse, pero su curiosidad era mayor.

-¿Quién es?- Le pregunta a Mira. Ella lo observa suspicaz enarcando una ceja, pero luego sonríe y vuelve a mostrarse alegre, como siempre.

-Oh, él es Freed, el novio de Levy.- Y como para confirmarlo, el sujeto toma de la cintura a Levy y la besa, y los dos son vitoreados por el grupo de gente de la editorial.


No pude evitar juntar a estos dos bookworms. ¿Lo esperaban? Este Freed no va a ser como el de GTA, así que si va a ser competencia, y me gusta porque va a ser lo contrario a Gajeel, para poner un poco a prueba a Levy: Él todo tranquilo y serio, y Gajeel todo pasional e inquietante.

Se que fue un capítulo tranquilo, pero ya está... supongo que saben quien era la autora del libro y amiga que sostenía el pastel junto con Erza, lo que quiere decir que si apareció ella, ¿quién va a aparecer en el próximo cap?... Gajeel, va a ir conociendo a su nueva manada, gihi.

Gracias a Yume Fujimi, Hati-chan, Mistyk862, y a Asia12 por sus reviews.

Crispy, ya apareció el rival en el amor, y en el próximo viene la manada ;) El otro día revisando imágenes en Instagram de Gajeel y Levy, te encontré y me puse re contenta, gracias por recomendar el fic.

Wendy, que siempre cuento con tu review, leí parte de la novela, porque la encontré en inglés pero muy mal traducida, e incompleta, así que ni siquiera se puede recomendar, porque no se entiende nada je.

Nos leemos, y voy a intentar subir el próximo antes del viernes :). Un beso a todos.