Cap. 3

Alice se encontraba en el salón. Estaba sentada en el sofá releyendo el libro del Aleph. Joan y Margaret acababan de salir de junto a ella, habían estado hablando de su pasado, y también de la actitud de Jasper. Una vez más Alice se había disculpado con ellos. Al terminar Esme y Carlisle se ofrecieron a llevarles a hacer un paseo turístico por la playa de la reserva.

Jasper entró en la sala y lla observó con su libro. Podía sentir su calma, y al mismo tiempo cierta inquietud. Obviamente no era por el libro, pues era la 3º vez que lo leía, así que supuso que había estado hablando con sus ''amigos''. Jasper se sintió decepcionado y triste, pero decidió sentarse junto a ella para intentar arreglar las cosas de todas formas. Cuando lo hizo notó su olor, el que le recordaba siempre a ella, incluso en sus separaciones. Era tan característico que no hacía falta demasiada memoria para relacionarlo con ella. La miró. Estaba sumamente bella cuando leía, se la veía tan concentrada que hasta le hacía gracia. Pensó en su posible separación y decidió romper el silencio.

- ¿Que lees? - Menuda pregunta, pensó. Sé perfectamente que libro es.

- El Aleph

- ¿Puedes contarme sobre que trata?

- ¿No te lo has leído?

- Pues no... Aún. Pero a lo mejo lo hago. Depende de tu crítica.

- No estás aquí para hablar de literatura ¿verdad? - comentó la morena mientras bajaba el libro.

- Sabes que no...- respondió el sintiendo su incomodidad.

- Cariño, no se si sabes lo importante que es para mi todo lo que no sé. Mi pasado. Para ti es algo normal, eras un oficial muy jóven, tenías una familia... Pero yo no se quien era. Y estas personas están dandome... no sé, esperanzas. ¿Lo entiendes?

- Alice, entiendo que quieras conocer que pasó, porqué estabas en ese lugar, que pasó esa noche y quien eras. Lo que no quiero es que eso altere el presente. Te quiero, y tengo miedo de que esa gente suscite tus ganas de marcharte.

- Cielo, no me voy a ir. - Sonrío ella, y acto seguido le abrazó.- Eso no está en mis planes, llevo una vida feliz a tu lado, pero está incompleta. Quiero recordar quien soy.

- Yo te diré quien eres. Eres Alice Cullen, Alice Withcock para mi. Una mujer alegre, llena de vida, apasionada, fuerte y que hace que todo lo que he vivido valga la pena por estar a tu lado. - Jasper se acercó un poco y la acarició. - y no vas a cambiar tu forma de ser por saber quien eras antes.

Ella no dijo nada. Sonrío y le besó en la mejilla. Entonces se fue para arriba.

- ¿Damos por zanjada la pelea? - preguntó el rubio sureño

- No. No hasta que reciba mi regalo. - Y se marchó sonriendo mientras le guiñaba un ojo.

Mientras Jacob volvía de la reserva. En la casa de los Cullen tan solo estaban Emmett, Edward y Jasper. Las tres hermanas habían decidido ir a visitar Port Angeles con la pequeña de la casa, y de paso comprar algo y cenar fuera. Los hombres de la casa jugaban una partida de cartas. Antes de entrar Jasper interrumpió la partida. Jacob se coló en la casa mientras los tres le esperaban.

- ¿Y bien? - dijo Jasper - ¿Que te han dicho? - preguntó Jasper con impaciencia

- Bueno, he convencido a la mayoría de ellos... Pero creo que Sam y Paul no van a ser tan fáciles. Leah se ha negado rotundamente.

- ¿De que hablais? - preguntó Emmett ciertamente desconcertado.

- Jasper quiere volver a casarse con Alice – comentó Edward – pero no quiere que ella sepa nada, así que piensa pedirle ayuda a los quileutes, así ella no podrá saber nada.

- ¿Y como piensas hacerlo? - se río Emmett – porque no sería muy romántico que Jacob, convertido en hombre lobo, se le acercara a Alice con un anillo. Perdona si te ofendo, Jake.

- No, no, ese no es mi plan – se río Jasper – es algo más... original

- ¿Y no me vas a decir que es? - dijo el moreno quejándose – sinceramente, no me parece justo. Aqui lo saben todos menos yo.

- Lo siento Emmett, pero no creo que Jasper quiera correr el peligro de que tu preciosa mujercita lo vaya soltando por ahí y se termine enterando Alice. No te ofendas – Dijo Jacob con un tono bastante sarcástico. - Ahora si me disculpais me vuelvo a La Push.

Los tres vampiros volvieron a su juego de cartas. Jasper podía notar que Emmett estaba molesto por no saberlo pero... Jacob tenía razón. Así que decidió ocultarselo. Lo hubiese hecho con Edward también, aunque obviamente era imposible.