Los personajes de Inuyasha pertenecen a Rumiko Takahashi.
Los guiones son diálogos-
las letras en cursiva son pensamientos.
Los tres desayunaban sin decir nada. Palpaban el tenso e incomodo ambiente que les envolvía, y la doctora con un suspiro dijo:
-iré a por agua al río…tengo que limpiar la sangre del suelo.
-quédate aquí y continua con tus tareas. Iré a por el agua-contestó mientras se ponía en pie.
-nunca imaginé que un mercenario fuera…amable.
-¿Amable?-una risa se escapó de su boca-yo no me describiría así precisamente...
-no te engañes mujer, no es amable ni con su hermano-repuso jakotsu-, si supieras que…
-tú a callar-le interrumpió-, mueve tu trasero, vendrás conmigo.
La doctora estaba sentada encima de un tronco, en el exterior de su casa, tomando el aire y disfrutando del paisaje y la calidez del sol. A lo lejos se escuchaba un caballo a galope. Por su mente pasó la posibilidad de que fuera otro herido, así que permaneció ahí, esperando que el animal que se aproximara.
El jinete bajó del corcel negro, sujetando las riendas y aproximándose a ella.
-buenos días, ¿es usted la señorita higurashi?
-sí.
-llevo días buscándola-dijo tomando la mano de ella, posando sus labios-, soy inuyasha taisho, nunca imagine que tu padre tuviera una hija tan bella.
Sus mejillas adquirieron una coloración rosada. El relejo del sol incidía en aquellos ojos ámbares tan hipnotizantes, y su cabello plateado relucía, a pesar de llevar un sombrero.
-… ¿Por qué no me acompaña a dentro y me explica que le ha traído aquí?
-por supuesto.
Sentados junto a la mesa, le sirvió una taza de té. Él saco del bolsillo de su pantalón un sobre, dejándolo encima la mesa.
-he venido a entregarle esta carta, cuando la lea lo comprenderá el motivo de mi visita.
''Querida hermana,
Siento decirte que nuestro padre ha fallecido. Madre me avisó de lo sucedido y me comunicó la última voluntad de padre.
No he podido ir debido a mi tarea, no puedo descuidar el templo.
Él deseaba que yo continuará con mi labor religiosa, y así lo are, y en cuanto a ti, te comprometió con el señor Taisho para saldar su deuda.
Estoy convencida que la idea no te gustará, te conozco demasiado bien, pero no podemos deshonrar la memoria de padre,
Ahora debes de mirar hacía el futuro. Tengo fe en que lo aras. Madre y yo estaremos muy orgullosas de ti.
Rezaré todos los días por ti.
Cuídate mucho, Con cariño Kikyo''
Kagome puso los ojos en blanco, mientras su cerebro procesaba toda la información. Ahora estaba frustrada, ante la impotencia.
¿Como tu progenitor podía comprometerte con alguien que no has visto nunca, y todo por dinero?
Él se inclinó hacia adelante y le tomo la mano.
-mañana partiremos.
-¿Cómo podía su padre estropear su futuro?-pensó y se aclaró la garganta, retirando la mano-tengo mi vida aquí, mis pacientes. No puedo marcharme sin más.
-lo se, lo se- repitió-, por eso no te preocupes, si hace falta esperaré unos días.
-yo… no puedo casarme contigo, no te conozco y no se porque mi padre tomo esa decisión para saldar su deuda-dijo furiosa mientras se levantaba.
-cosas que pasan, la vida es muy injusta… Me ofreció tu mano, y no pude negarla. Dejarás tu profesión y te convertirás en mi esposa. Y por supuesto, la madre de mis hijos. No tienes elección.
-¡Claro que si!-gritó-yo soy dueña de mi vida, tomo mis propias decisiones y no pienso casarme contigo, continuaré siendo doctora, no dejaré a mis pacientes. Y para que te quedes más tranquilo pagaré la deuda.
-no-contestó tajante-, acordé eso con tus padre y así serán las cosas te gusten o no.
Llevaban varios cubos llenos de agua, que dejaron a fuera de la casa, cuando escucharon voces que provenían de dentro. Alertándose todos los nervios de sus cuerpos ante el peligro. Los mercenarios intercambiaron miradas, y con agilidad entraron.
Se quedaron confusos, al observar como ese forastero tenía aferrado el brazo de la doctora.
-¡suéltame!
-vendrás conmigo quieras o no.
-¿no la has escuchado?-dijo empujándolo y poniéndose delante de ella-si valoras tu vida, lárgate.
-¿tú quien eres?-preguntó molesto.
-y a ti que te importa. Si no quieres que te mate, sal por la puerta-dijo amenazante, mientras ella asía el brazo del mercenario.
-¡hermano, déjamelo a mí!-dijo lamiéndose los labios- es muy atractivo.
El líder suspiro y dijo:
-nunca cambiaras, haz lo que quieras.
El mercenario, desenfundo su espada serpiente y con un movimiento, le rozó la mejilla al joven peliplateado. Él se tocaba el pómulo, donde la sangre brotaba. Asustado, salió corriendo en dirección a su caballo, y Jakotsu lo perseguía.
-¡Kagome esto no quedara así!-gritó golpeando con las piernas el costado del animal.
-¡espera!-gritó jakotsu viendo como se alejaba y soltó un suspiro- ¿Por qué todos los hombres guapos huyen de mí?
-es lo más normal del mundo. A veces eres un poco rarito- dijo dándole unas afectuosas palmadas en la espalda.
Más tarde, la mujer indicaba que tiraran el contenido de los cubos por el suelo de la habitación, donde atendía los malheridos. Con la superficie limpia de sangre, ordenaba sus instrumentos quirúrgicos.
-gracias por ayudarme…-dijo entristecida.
-no tienes por qué darlas-dijo apoyándose en la pared-, muerta no podrías cuidar de Suikotsu. El otro día me dijiste que no tenías marido, y ahora aparece…
-no lo es-contestó con un hilo de voz, arrugándose el kimono y con lágrimas en los ojos-, mi padre me vendió, debido a una deuda, yo ni lo conozco…
Se acercó y poso su mano en el hombro de la mujer. Ella inconscientemente, se giró y lo abrazo, hundiendo su cabeza en el pecho de él, rompiendo a llorar.
Estaba perplejo, y se limito a acariciar el cabello de ella, y con voz suave dijo:
-desahógate todo lo que quieras.
N: Muchas gracias por vuestros review y por leerme Zango-1, Axter, y cualquier otra persona que lea mi fic.
El apellido me vino a la mente , cuando vi el opening de ranma, y mira decidí ponerserlo xD
¡Y soy una gran fan tuya!espero que contínues tus fics =3
¡Así dan ganas de escribir! ^^
