Capítulo 3. Bragas de abuela.

-¿De algodón?

-¿Qué pasa con que sean de algodón?

-Nada espanta más a un hombre que unas bragas de color carne y de algodón, ¡parecen cinturones de castidad de tela!

Ella se sonrojó aún más y le robó la prenda de entre las manos dudosa de querer seguir con todo eso, sobretodo con la parte en la que él revolvía su ropa interior.

-¡He visto faldas que tapaban menos que esto!-le recriminó Kankuro sujetando otra prenda del "delito".

-¡Eres un estúpido, y si las has visto preocúpate por la falta de autoestima y necesidad de provocar que tienen esas chicas! No necesito ninguna falda "cinturón" para conquistar a nadie.

-Otra vez con eso... ¡si quieres lo dejo! ¡Conquista al Hyuga con tu masculino aspecto y con tus bragas de señora mayor!

Ella aún más enfadada le golpeó con el cajón que él había desencajado de la cómoda para dejarlo sobre la cama mientras le gritaba.

-¡Vale, lo entiendo! Esta ropa no sirve, compremos otra, ¡pero que sea rápido!

Ella se giró hacia la puerta deseosa de abandonar su habitación y la investigación sobre su ropa interior, se giró para meterle prisa al extranjero y solo se enfadó más.

-¿Solo tienes sujetadores deportivos? ¡¿Nada con encaje?!

-¡Kankuro! ¡Vamos!

-Vale, vale...

Y agachó levemente la cabeza como cuando en Suna su hermana le regañaba y él intentaba huir no sin antes recibir un golpe en la nuca por parte de la rubia. Por suerte la castaña de las armas no tenía tanta confianza con él, por ahora...

*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*- .-*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*

Una vez ambos entraron en una de las tiendas de Konoha que Temari le había aconsejado a su hermano para buscar un buen conjunto de lencería, Kankuro la desvió directo a la ropa negra. Tenten comenzó a ojear los conjuntos mientras una dependienta se acercaba al castaño para aconsejarles y ayudarles.

-¿Le puedo ayudar en algo?-preguntó la morena dirigiéndose al shinobi directamente.

-Necesitamos algo que sorprenda, que sea insinuante pero que tampoco vaya completamente desnuda.

-Un picardías o un conjunto de dos piezas solamente?

-Todo, desde corsets hasta culottes, sin olvidarnos del encaje, que tenga mucho-pidió él amablemente con una sonrisa que le había ganado muchas noches locas.

-De acuerdo-respondió la trabajadora algo sonrojada.

Guió a la maestra de armas mientras cogía de las perchas varios conjuntos de diferentes colores, estilos y patrones. Pronto la metió dentro de un probador frente a unos sillones que Kankuro encontró terriblemente cómodos.

El apuesto muchacho escuchó claramente las quejas de su aprendiz hacia la dependienta, quien parecía desganada frente al poco entusiasmo de sus elecciones.

-Tenten, no seas vergonzosa y ponte la maldita ropa ya, ¿o quieres llegar virgen a la tumba?

Refunfuñó un poco pero acabó accediendo y comenzó con una minúscula pieza como tanga, un pequeño triángulo negro completamente de encaje que mostraba transparencias.

Horrorizada por lo muy expuesta que estaba su piel y sobretodo sus partes íntimas, replicó por cambiarse y escoger algo más tapado.

-¡Sal!

-¡Estoy desnuda! ¡Me niego!

-Anda, no tienes nada que no haya visto ya mil veces y de tu gusto no me puedo fiar. Si hubieses visto su cajón de ropa interior-comentó esto a la joven chica que los ayudaba, que rió levemente.

-¿¡Por qué no puede ayudarme tu hermana con esto!?

-Sea lo que sea que traigas puesto, mi hermana creería que tapa demasiado, sus conjuntos prácticamente son como pequeños hilos.

Sin responder nada y echándole mucho valor, mucho, salió del probador o más bien corrió la cortina, dejando ver el pequeño trozo que tapaba su pubis. En el pecho portaba un sujetador con algo de relleno que mantenía sus pechos firmes y notablemente más voluminosos, asomando entre el encaje que rodeaba la copas de la prenda.

Vio como la cara de Kankuro cambiaba, pero ninguna de las expresiones le animó demasiado.

-El color te sienta genial, y el sujetador está muy bien, pero el tanga... es demasiado, creo que pides demasiada... guerra.

-¡Ves!

-Déjame ver esos conjuntos que has elegido, por favor-pidió con una sonrisa de medio lado a la dependienta, que asintió y giró la cara hacia el probador, indicándole que estaban ahí colgados.

Invadiendo el espacio vital de Tenten, se asomó dentro del probador, cogió todas las perchas y comenzó a desechar.

-Tiene un buen culo, el tanga le queda bien, pero preferiría que las nalgas asomaran, como tentando, quizás con esto...

Le tendió un pequeño culotte negro completamente de encaje, y luego un sujetador, negro y rojo de balconet con encaje en la mitad superior del pecho.

-¿Más transparencias?

-Si, pero taparán más de lo que crees.

Entró a probar la nueva elección de su maestro, dándose cuenta de que gracias a la corta expresión de Kankuro y su profesionalidad no le daba tanta vergüenza ya.

-Ne, Kankuro. ¿Cómo sabes tanto de esta ropa?

-Sabes la respuesta, no me hagas decirlo en voz alta-respondió él.

Y ella perversa vio su oportunidad de venganza por la situación en su cuarto, con sus recatadas bragas, y la aprovechó.

-Deberías decirlo, no es nada de lo que avergonzarse, somos jóvenes y modernos, que tengas gustos diferentes... peculiares no importa, te quiero de igual manera, seas gay o no.

Horror. ¿Gay él? No entendía por qué decía eso hasta que fijó su mirada en la dependienta, que tenía los ojos muy abiertos y una cara de sorpresa y decepción grande.

-¡No soy gay!

La kunoichi asomó entre la cortina para hablarle directamente a la morena.

-Le cuesta admitirlo, pero es un gran chico, una lastima para nuestro sexo.

Ya no podría arreglarlo, y no le preocupaba la chica, solo quería vengarse de la querida amiga de su hermana, y él era el mejor cuando se trataba de juegos o de venganzas, y acusarle de preferir a los hombres... eso le saldría caro, tan caro como la conquista que acababa de perder.

-Sal ya, bonita-apresuró remarcando la última palabra con sorna y enfado.

Esta vez el conjunto le quedaba genial, sus pechos asomaban más que antes, pero eran equilibrados por el culotte que a pesar de ser de encaje desde esa distancia no se apreciaba más de lo necesario.

-Ahora nos queda un corset, un picardías y algo más colorido.

-¿¡Más!?-exclamó con pesar Tenten antes de volver a entrar al probador.

-Oh si... y solamente vamos por la ropa interior, ya verás, nos queda tu ropa de entrenamiento, la formal, la cotidiana, maquillaje, peinado...-comenzó a enumerar el castaño.

*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*- .-*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*

Ambos caminaban por la calle, Tenten cargaba 2 bolsas llenas de sus nuevos conjuntos. Kankuro le había prohibido ponerse esa ropa que tenía en su cuarto, había manifestado que la quemaría en cuanto pudiese, así que ella intentaba planear algo para salvar su vestidor.

Kankuro portaba una sola bolsa, con un conjunto que habían elegido ambos para la rubia de Suna que había declarado que no entrarían en su apartamento sin un regalo para ella.

-¿Le gustará?

-No me preguntes eso, que me lo imagino y es escalofriante-respondió intentado alejar la incestuosa y horripilante imagen de su cabeza.

-Estoy segura de que es de su estilo, o por lo menos de Shikamaru...

-¡Calla!

A la castaña le invadió también la imagen del uso que tendría la ropa de esa bolsa y sacudió la cabeza, igual de espantada que el extranjero.

-¿Y tú, Kankuro? ¿Boxers o splips? ¡No, ya sé, tangas!

-¡No! Sé lo que piensas, ¡pero a mi no me vas a poner esos tangas tan estúpidos que has visto en la tienda!

-¿Ni siquiera el del elefante?-preguntó con ojitos, suplicándole con la mirada.

-¡No!

Ella alargó la mano agarrando el pantalón de él separándolo de su cuerpo.

-Negro... ¿Son boxers?

Él por primera vez quejándose de que una mujer estuviera quitándole la ropa, se deshizo de su enganche y la alejó.

-Nunca lo sabrás, preciosa.

-Ya lo veremos...

-Pretendes violarme, ¿Tenten-chan?

-Soy lo suficientemente buena ninja como para no necesitar arrastrarte a la cama para saber que ropa interior llevas.

-No lo dudo, pero yo soy mejor ninja, Tenten, y sin unos ojos como los de Neji o los del Uchiha ese, solo te queda el taijutsu, y yo soy mejor en ello.

-Aja... claro que sí...

*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*- .-*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*-.-*

-¡Es perfecto!-exclamó Temari mientras contemplaba el regalo de su hermano y su amiga.

-Es un buen mono de rejilla y tiene los agujeros en las zonas importantes-animó Tenten, más relajada hablando con su amiga.

-Os odio y mucho-añadió el hermano de la rubia mientras intentaba evitar la conversación.

Las dos kunoichis se alejaron hablando de los usos que le daría al mono la rubia, alegando de que ahora ella tenía que instruir a Tenten en las situaciones donde utilizar los nuevos modelitos.

Kankuro se quedó tranquilo en la cocina, picando un poco en la nevera hasta que llegó el vago.

-¿Qué tal con Tenten?

Se encogió de hombros,-quejica en cuanto a probarse ropa, ¿qué haces aquí vago?

-El mismo desdén que tu hermana... ¿Difícil? Comprar ropa interior de mujer-añadió Shikamaru.

-Que va, todo bien hasta que hemos comprado algo para mi hermana.

Sin poder reprimirlo el vago sonrió, pero ocultó su alegría antes de recibir un buen golpe. Esa noche iba a ser interesante, Temari no podía evitar estrenar toda la ropa que compraba.

Para disimular su entusiasmo, y como era costumbre en el apartamento de su novia, ayudó a cocinar a Kankuro, quien se encargaba normalmente de cocinar en Suna, y en todos lados mientras que su hermana no comenzara a tener interesé en el arte culinario.

Cuando las dos chicas entraron en la sala, guiadas por el olor, y riendo escandalosamente Shikamaru y Kankuro supieron que la rubia ya la había corrompido.

Quizás lo hubiese hecho antes, aunque Tenten parecía notablemente más tímida... Quizás solo tenía esa actitud con los chicos, o más bien solo se soltaba el pelo con Temari.


Tardé mucho, lo sé, pero parece que últimamente la tecnología me odia, al fin mi pc no se va cada 5 minutos, todo comenzó cuando veía vídeos o series, hacía chof, y se apagaba, luego pasaba ya sin hacer nada que lo sobrecargase, el caso es que ahora parece ir mejor, pero vaya mierda de temporada. El caso, si seguís leyendo el fanfic, gracias, espero que os guste el capítulo. Un beso, y animaos a comentar... ¿Alguien se imagina alguna de las 10 reglas? Si acertáis al menos 3 quizás os mande algún adelanto del capítulo siguiente ;)