Prompt: Para la Bixanna Week. #03. Baby.

Personajes/parejas: Bickslow/Lisanna.

Extensión: 1393 palabras.

Notas: De alguna manera lo estoy logrando, no me pregunten como porque no tengo idea, pero lo estoy logrando (?) Aunque por poco no llego con esto, si ya dije, publicar constante no es lo mío.

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Baby.

–¿Y bien?

–¿Y bien qué?

–¿Hay algo que deba saber?

Lisanna volteó a ver a su hermana, quien la observaba poniendo demasiada atención en su persona, al menos desde su perspectiva.

–No sé de que me hablas –respondió.

Mirajane plegó levemente el ceño.

–Claro –dijo con un obvio sarcasmo en la voz.

–Pues sí –corroboró Lisanna–, no tengo idea, tendrás que ser más especifica.

La mayor de los Strauss se cruzó de brazos y torció el labio ante la mirada curiosa de su hermana menor, quién bebía jugo con calma y un aire de aparente desinterés.

–Bueno, pues me refiero al tiempo que has estado pasando en compañía –dijo Mirajane, no dispuesta a seguirle el juego a su pequeña hermana.

–¿En compañía? –repitió Lisanna con fingida inocencia–. Pues... –aparentó meditarlo–, no, sigo sin entender.

La mayor frunció aún más el ceño.

–Lo que digas, ahora dime qué está pasando.

Lisanna enarcó una de sus cejas.

–¿Disculpa? –cuestionó–, que yo sepa no sucede nada.

–¿No?

–Pues no.

Hubo un leve momento de silencio, interrumpido por Elfman que entraba a la habitación –más específicamente, el comedor– deteniéndose un leve momento al ver a sus dos hermanas allí presentes para luego continuar avanzando hasta la mesa.

–Hola Elf-niichan –lo saludó Lisanna apenas lo vio–. Has tardado en bajar, ¿te has quedado dormido? –cuestionó–. Desayunamos sin ti, aunque fue culpa de Mira-nee mayoritariamente.

–No hay problema, lamento la demora –dijo Elfman, sentándose a la mesa y mirando a su hermana mayor, quien se encontraba de pie a un lado del cuarto sin mover un musculo–. ¿Sucede algo, nee-chan?

Lisanna también fijó la vista en su hermana, volviendo a llevarse su vaso de jugo a los labios. Casi dio la impresión de que Mirajane esperaba eso para estallar.

–¡Lisanna tiene novio! –exclamó de pronto, sorprendiendo a sus dos hermanos, y logrando que la menor escupiera lo poco que había tragado–, ¡y ni siquiera quiere reconocerlo, se empeña en mentirme!

–¡¿Qué?! –gritó Elfman, confundido, observando como su pequeña hermanita tosía con fuerza.

–¡No tengo novio Mira-nee, ya te lo dije! –respondió Lisanna en cuanto pudo recuperarse, completamente roja, que bien podía ser por la momentánea falta de oxigeno como por otra cosa–, ¡lo confundes todo! –criticó.

–¡No es cierto! –reclamó la mayor, llevándose las manos a la cara–. ¡Lo peor aquí es que no nos avisaste, ni pensaste en ello!

–¡Porque no tengo novio! –replicó la menor alzando excesivamente la voz en el no–. ¡Por última vez no tengo novio, no salgo con nadie ni paso tiempo en compañía de nadie!

–Mentira –reclamó nuevamente Mirajane, bajando el tono y calmándose un poco–, te has pasado la semana saliendo por ahí a pasear –comentó–, ¡ni que te gustara tanto pasear!

–¡¿Qué si me gusta pasear?!

–¿Por qué siempre en compañía?

–¡¿Y qué con Elf-niichan?! –cuestionó Lisanna apuntando a su hermano, todo fuera con tal de cambiar el tema, quien seguía la conversación sin entender del todo el punto–, él se ha pasado toda la semana acosando a Evergreen y no le dices nada.

–¡Ah! –Los colores se le subieron inmediatamente al rostro ante esa mención a su persona–, ¡yo no he acosado a nadie!

–¡Ajá! –exclamó Mirajane, con una sonrisa victoriosa–, eso implica que si has pasado la semana en compañía de alguien más, justo como Elfman.

–¡Que no! –le respondieron sus dos hermanos a la vez.

–Y además ya hablare después yo con Elfman sobre ese tema –comentó la mayor, ocasionando que su hermano boqueara como un pez–, lo importante aquí es que tú tienes novio y...

–¡Bickslow no es mi novio! –remarcó Lisanna con cansancio–. ¡Deja de hacerte ideas raras! –reclamó–, ¡o por lo menos hazlas con Elf-niichan, tienen más sentido!

–¡¿Qué?! –Se sorprendió este, enrojeciendo todavía más.

–Pero Elfman... –Mirajane se detuvo a media frase, pensaba decir «pero Elfman sabe cuidarse» pero lo dudaba, más aún si se trataba de Evergreen–, Evergreen sabe cuidarse. –Y aquello, ciertamente, no venía al caso.

–¿Y eso significa? –preguntó Lisanna confundida, calmando un poco los ánimos.

–Bueno, pues que ella vela por ambos. –No del todo, empezando con que de quien más necesitaba protección su hermano era de ella. Hermano que, por cierto, parecía un tomate en esos momentos.

–De acuerdo –musitó la menor, confundida–, aunque no veo a qué viene eso. Además –agregó–, Elfman ni siquiera sabe que le gusta a Evergreen.

–Porque se dedico a discutir en lugar de platicar, pero ya lo sabrá. –Y el susodicho se preguntaba exactamente porque él era el tema de conversación, y que se supone implicaba ese «sabrá». Si iba a ser así hubiera preferido no bajar a desayunar–. En cuanto a ti...

–En cuanto a mi nada, Mira-nee, no tengo novio ni me he pasado la semana en compañía de algún posible.

–Como digas, ¿y qué harás hoy?

Salir... a pasear. Mierda.

–Nada –respondió apresuradamente y con algo de incomodidad.

–Bien, entonces podrías ayudarme con la barra.

–Eh... no, en realidad.

–¿Entonces? –cuestionó su hermana con suspicacia.

–Pues... ¡no sé! –exclamó Lisanna, atrapada–. ¿Por qué mejor no ves que planes tiene Elfman? Estoy segura de que tiene planes.

Elfman, en esos momentos, estaba un tanto –solo un poco– resignado con la situación. Y con el rostro enterrado en su plato, de paso.

–No, quiero saber que planes tienes tú –exigió Mirajane.

Lisanna se cruzó de brazos, consciente de que no podía salir de esa situación.

–Ninguno –murmuró–, en particular –finalizó, nerviosa y algo sonrojada.

Pero era cierto, no tenía ningún plan en especial, salvo pasear por ahí en compañía del mago de almas. Cosa que no era una cita, en lo absoluto, simplemente era divertido pasear con él con sus muñecos de madera revoloteando alrededor, conversar y esas cosas. En fin, que no era una cita, ni esa ni ninguna de las salidas que había tenido a lo largo de la semana; que, para su mala suerte, Mirajane había notado.

–Ajá, ninguno en particular.

–Pues no –afirmó–, en cambio Elfman invitó a Evergreen a salir.

–Sí, sí. ¡¿Qué?! –Mirajane parpadeó, realmente sorprendida ante esa declaración.

Elfman, saliendo de su resignación, alzó el rostro de su plato para tomar a su pequeña hermana y alejarse rápidamente, todo eso en medos de tres segundos.

–Lisanna y yo vamos retrasados al gremio –dijo, como si tuvieran algún horario de llegada.

Pero Lisanna no se quejó porque huir de Mirajane siempre era un buena opción, fueras su hermano o cualquier otro. Salieron de la casa apresuradamente, a la misma velocidad con la que él huyó de su hermana mayor durante los exámenes junto a Evergreen, antes de que esta lograra reaccionar.

–Elf-niichan, me parece que ya te has alejado bastante –Ya estaban a pasos del gremio, y no habían tardado nada.

El mago se detuvo para respirar, depositando a su hermana en el suelo. Inspiro y expiro unos momentos antes de contemplar a la pequeña Strauss con el ceño fruncido.

–¿Qué? –preguntó Lisanna, confundida.

–¿Tienes novio?

Oh genial, se sacaba de encima a uno y le venía encima el otro.

–¡No! –respondió con molestia, avanzando lo que quedaba de separación entre ellos y en amplio edificio de Fairy Tail–, ni voy a salir con nadie ni nada, a diferencia de otros –agregó.

Elfman se enderezó de pronto, sonrojado.

–¿Cómo sabes eso? –titubeó.

Lisanna sonrió, volteando hacia él.

–Me lo dijo Peppe –respondió.

–¿Quién?

–Oh, y Evergreen es vegetariana –comentó la menor–, ya sabes, para cuando la invites, las hadas no comen carne y eso –dijo, alzándose de hombros.

–¿Y qué pasa con tu cita?

Lisanna se planteó desmentir nuevamente aquello, pero dado que estaba a la entrada del gremio y que su hermano la seguía de cerca optó por no hacerlo, aunque le hubiera gustado. Simplemente continuó avanzando con calma a través del gremio, al menos hasta toparse con algo.

–¡Peppe! –exclamó con alegría, llamando la atención de Elfman quién fijó su mirada en el pequeño muñeco volador.

¿Peppe? ¿Esa cosa tenía nombre? Empezando, ¿por qué Lisanna se lo sabía? Era como preguntarse por qué sabía los gustos de Ever y acerca de su cita.

Porque, por supuesto, ella no se había pasado la semana en compañía de nadie ni tenía ninguna cita. Sujeto a discusión, eso sí.


EJEJEJEJEJEJEJE

Rueguen que nos leamos mañana, rueguen (?)

Bye's.