Disclaimer: Aquí especifico que los personajes de esta mi original historia le pertenecen a Takahashi Rumiko, excelente mangaka cabe recalcar.

¿Dónde estás corazón?: Chapter 3

"Nunca quise herirte; sabes que te amo. Jamás te dejé por mi gusto, no sabes todo el dolor que pasé cuando te seguí hasta aquel parque en donde se me partía el alma viéndote sufrir.

Te amo, te amo como nunca he amado a nadie y no creo que amaré. ¿Sabes?, supe que este amor era imposible cunado te dejé y quise olvidarte intentando tener algo con alguna persona.

Lamentablemente no podía evitar verte en ella; sentía que la engañaba si tenía algún tipo de relación porque se me era imposible olvidar tus hermosos ojos y tu dulce aroma.

Traté de buscar inútilmente el aroma de tu piel en alguna mujer, la miel de tus besos en varios labios pero nada; siempre el resultado era el mismo. Tú, eres irreemplazable.

Y traté sí, traté de olvidarte pero no pude. En aquel momento en el que me fui de la iglesia las lágrimas que casi siempre en mí habían sido inexistentes rodaron, rodaron como nunca lo habían hecho y más aún al ver tu sufrimiento estando completamente sola.

Pero me quedé allí, escondido en una esquina esperándote y te vi salir. Sin que nadie se diera cuenta te seguí empapado por la lluvia que arruinaba nuestro día de bodas.

Corriste hasta aquel nuestro parque; el que había sido testigo de la primera vez en que nos vimos, nuestros encuentros y juegos de niños como amigos y nuestro primer beso…Sí, nuestro primer beso, el tuyo y el mío.

Te vi llorar como nunca y maldecirme también y sin que te dieras cuenta yo te seguía. Tenías toda la razón aunque me doliera, me estabas odiando lo sabía, pero aun así no podía, aminorar todo el vacío que sentía al oírte decirme maldito.

Quise correr hasta ti, besar tus labios y casarme contigo pero no podía, simplemente no podía. ¿Por qué?, esa era la misma pregunta que yo me hacía mientras te sumías en un mar de dolor y yo junto contigo.

¿Por qué el destino se empeñaba en separarnos?, ¿Por qué tenía que haber siempre personas que no soportan ver felices a los demás?, ¿Por qué siempre que estaba a punto o por lo menos intentar estar contigo; siempre aparecía algo que lo impidiera?

Y recordé aquella vez cuando nos separaron; a nuestros doce años tú y trece yo nos separaron. De la manera más cruel te arrebataron de mis brazos Kagome.

Tú que eras mi mundo y la única persona que me había ayudado a superar la muerte de mi madre, tú que con tu sonrisa y calidez habías apaciguado todo el dolor que había en mi recluso corazón.

Tú, que habías sido la única que habías despertado en mí un sentimiento desconocido que hacía que mi corazón se desbocara cada vez que te veía, que me hacía soñar con tu rostro y con lo cálido que se sentía tener tus dulces labios sobre mis mejillas.

Tú que eras la única mujer por la que he sentido amor a pesar de haber sido novio de otras mujeres. Tú, que me habías enseñado lo que eran: la vida y los amigos, el amor…

Tú que me hiciste aprender a querer a mi madrastra con todas las palabras que me decías, tú que a pesar de todo el tiempo siempre te mantuviste para mí.

Tú, mi niña, mi mujer, mi único amor. La única fémina por la cual daría mi vida si fuera necesario para hacerla feliz, con la única que estuviera dispuesto a compartir el resto de mi vida sin pensarlo una sola vez.

Pero aun así, mas sin embargo, no tomaron en cuenta eso y te sacaron del país para que estudiaras en Inglaterra y fue en ese preciso momento en que me di cuenta de que te amaba.

Fue cuando me di cuenta de que eras más que mi mejor amiga; que tendrías que ser mi compañera de vida para siempre y eso era lo que quería.

No sabes, no tienes idea de cuantas lágrimas derramé cuando me di cuenta de mis sentimientos y sentí que era demasiado tarde y definitivamente te había perdido.

Pero al parecer el destino, arrepentido por haberte sacado de mi vida te trajo de nuevo así; igual de linda y dulce como siempre, como me habías robado el corazón, exactamente igual.

Frágil y vulnerable pero a la vez tan linda y relevante. Una joya tan hermosa que no podía pasar desapercibida por el mundo y mucho menos por mí.

Lo sabes mi niña; luchamos por nuestro amor y las personas que no querían que nos juntáramos. Pasamos adversidades que jamás imaginamos ya que tu nuestros padres no nos deseaban juntos.

Pero aun así nada pudo impedir que nos amáramos con locura y que lo sigamos haciendo. No, no puedo dejarte ir sabiendo que eres el amor de mi vida.

¿Crees que es fácil o que en algún momento lo fue?, nunca Kagome. No tienes ni la más mínima idea de cuánto me dolió dejarte en aquel altar mientras mi corazón reclamaba que te diera el sí rotundo y que te convirtiera en mi esposa.

Aquel día pensé que no estábamos destinados para estar juntos, que siempre hubo obstáculos que tal vez nunca debimos haber atravesado, que esas eran señales que nos enviaba El Ser Supremo para darnos a entender que lo nuestro no podía ser.

Y fue eso lo que me impulsó a alejarme de ti. Pero cuando lo hice y te busqué en cada chica que tuviera un mínimo rastro tuyo; supe que no podía vivir sin ti y que pasara lo que pasara te recuperaría.

Pero aun así, el motivo de mi rechazo me impedía volver a ti. Gracias a Él, todo se pudo resolver y no dudé en idear un plan para regresar a tus brazos, arriesgándome tal vez a la idea de que ya no me amaras.

Y como por arte de magia, llegué y supe que todo era falso. Seguía siendo yo tu único y primer hombre y fue por eso que hice muchas cosas para conseguir tu departamento porque cuando llegué a Shibuya me dijeron que ya no estabas.

No sabes lo devastador que fue cuando me lo dijeron, me quedé desorientado pero sin embargo hice todo lo posible por encontrarte y aquí estoy.

Reaparecí lo sé, pero quizás no tienes idea de lo terrible que es vivir sin ti y los agonizantes que son mis días. Te amo, y no me importará arriesgarlo todo para que vuelvas a ser mía; como siempre fuiste.

Siempre mía…"

¿Palabras?, esos eran los sentimientos que estaban atorados en su garganta y los cuales no tenían ni la más mínima intención de salir. La tristeza y la sorpresa lo consumían haciendo que no pudiera articular palabra alguna.

Kagome lo miraba con tanto dolor que le atravesaba hasta llegar a su corazón y hacérselo pedacitos sin compasión alguna. Inuyasha aun la miraba incrédulo, ¡lo había cacheteado!, ¡Dios ella jamás había hecho eso!

Empezó a caminar hasta ella con los ojos escondidos en el flequillo, fue por eso que Kagome no pudo saber lo que quería exactamente. Por inercia comenzó a retroceder, ¿miedo tal vez?, sí aunque no lo quisiera aceptar.

De todas maneras lo había golpeado, ¿qué se esperaba?, ¿qué la abrazara acaso? Y eso era lo que no podía creer; Inuyasha la estaba abrazando como nunca lo había hecho antes.

—¿Por qué Kagome? —Lo oyó incrédula preguntarle con la voz quebrada—, te tengo en mis brazos y aun no lo creo ¿por qué?, ¿por qué me golpeaste?, ¿por qué?

Su corazón se arrugó. Kagome sentía que el dolor la estaba consumiendo y que aun así no podía hacer nada. Inuyasha la tenía en su cuerpo y temblaba, ¿por qué?

Entonces sintió su flequillo y parte frontal de su cabeza mojarse, ¿acaso Inuyasha estaba llorando?, no, eso tenía que ser una broma, una de esas de mal gusto que tú inmediatamente no crees.

Pero era verdad, increíblemente triste pero era verdad. Se aferró a él y apretó fuertemente su camisa como si su vida dependiera de ello y lloró, lloró junto a él como nunca lo habían hecho.

¿Qué irónico no?, no estaban casados y ya parecían esposos. Cuando ese vínculo tan fuerte que te une a otra persona que es el estar casado; el dolor de uno es el dolor de otro. Las penas, las alegrías, las ganancias y pérdidas, todo…

Y eso era lo que pasaba con ellos, lloraban como si fueran el mismo, sintiendo el calor que perdieron hacía más de un año exactamente. No pudieron soportarlo, pero aun así, eso no significaría un regreso y un perdón.

—¿Y aun así me lo preguntas? —Mustió Higurashi separándose delicadamente de su amado—, me dejaste en el altar sin la más mínima explicación, ¿esperas que te reciba luego de un año sin tu calor con un beso y un abrazo? —preguntó esta vez volviendo a llorar mientras Inuyasha la miraba algo desorientado y con dolor— ¡estás loco! —Gritó separándose y volviendo a tomar una postura rígida—. ¿Nunca me amaste verdad?

¿Que nunca la había amado?, ¿estaba loca?, había sufrido por ella como condenado y le preguntaba eso. Frunció el ceño totalmente enojado y dolido ante su pregunta.

—Tonta, ¿de verdad crees que si no te amara estaría aquí?, de verdad crees que…

—¿Y de verdad crees que si me amaras me hubieras dejado en el altar? —Interrumpió alzando un poco la voz. Inuyasha intentó caminar hasta ella pero lo detuvo—, no te me acerques —dictaminó sintiendo el dolor de sus propias palabras. El joven ambarino la miró destrozado pero aun así de detuvo— es que es absurdo Inuyasha, no lo entiendo. Esto simplemente es absurdo no tiene lógica —le hizo saber sin dejar de llorar pero sus palabras eran controladas— me pides matrimonio y luego me rechazas ¿por qué?, ¿acaso solo querías burlarte de mí?, si tal vez era eso. Nunca me amaste. —Dedujo mirándolo con decepción.

—¡No lo repitas! —Le ordenó exasperado al oírla decir esas mentiras.

Luego solo se produjo un silencio sepulcral; ninguno de los dos se movía, solo se miraban. Se miraban intensamente con dolor tratando de descifrar lo que sentían.

…Inútilmente…

—Vete. —Dijo por fin rompiendo el silencio matándose con sus propias palabras.

—Por favor déjame explicarte —pidió él con el alma rota—. Es lo único que te pido Kagome.

—¡¿Explicarme qué?! —Gritó—, ¡¿Explicarme qué?! —Repitió—, ¡¿Qué nunca me quisiste y que solo me pediste matrimonio para hacerle saber a tus amigos que eres un gran machote por dejar a una mujer?! —Reclamó secándose las lágrimas con brusquedad. Inuyasha negó automáticamente— ¿entonces qué?, vete por favor. —Pidió esta vez girándose dándole la espalda.

—Por favor perdóname Kagome déjame explicarte…

—¡Vete!

Inuyasha frunció el ceño decidido y totalmente terco le dijo:

—No me iré…

¿Dónde estás corazón?: Tema de Enrique Iglesias

.

¿A dónde fue el pasado que no volverá?,

¿A dónde fue tu risa que me hizo volar?

Y sentía que la estaba perdiendo, Kagome estaba obstinada en sacarlo de su vida y eso le dolía, le dolía tanto que sentía ganas de gritar con aquel dolor en el pecho.

Se preguntaba, ¿dónde estaba la Kagome tierna que lo había enamorado como un loco?, dónde estaba exactamente aquella hermosa risa que lo ilusionaba, desde que había sido solo un niño de ocho años.

"¿Dónde?..."

¿Dónde quedó la llave de nuestra ilusión?

¿A dónde la alegría de tu corazón?

Sí, era eso lo que él se preguntaba mientras las lágrimas querían brotar una vez más. ¿Dónde estaba toda la alegría e ilusión que habían creado durante años de amor y noviazgo?, todo aquello que habían construido simplemente ¿ya no existía?

¿Alegría?, le costaba mucho saber que Kagome tal vez no sonreiría nunca más como lo había hecho solo para él durante mucho tiempo, una sonrisa irónica y amarga se asomó en sus labios.

"Ya no más…"

Y se va como todo se va,

como el agua del rio hacia el mar.

Lo temía y empezaba a sentir que su plan no iba a funcionar, ¿resignarse a perderla?, era como firmar su sentencia de muerte, pero las fuerzas se empezaban a acabar.

¿Por qué a él?, ¡Dios, ¿por qué?!, la amaba, la amaba tanto que no podía vivir sin ella. En ese momento, daría todo porque ella le dijera que lo perdonara, Dios, daba su vida por hacerle el amor una vez más, por probar su labios, por oírla decirle te amo.

"Solo una vez más por favor…"

Y se va,

como todo se va.

No, no podía aceptar que a pesar de todo el amor que se tenían ese fuera su final, ¿tanto amor y tanto sufrimiento para acabarlo de un día a otro?

Tenía que hacer algo, la felicidad eterna se le estaba yendo de las manos y él no podía hacer nada, quería explicarle pero ella se negaba y ¡maldición no podía hacer nada!

"Nada…"

El tiempo que pasó y no supe ver,

las horas que ya no quieren volver.

Tal vez era cierto, ¿por qué habría tenido que ser un maldito idiota y cobarde?, simplemente se hubiera casado y nada de eso hubiera pasado.

Pero ya no había nada que hacer, el mal ya estaba hecho y los corazones estaban rotos, ¡maldita Mitsuki!, no se cansaba de repetirlo, todo había sido por ella.

"Ella y su envidia…"

¿Dónde están?,

¿Dónde están corazón?

¿Dónde?, ¿no era obvio?, estaban en el olvido. Su amor estaba en el olvido y él no podía hacer nada para remediarlo, pareciera que el mundo estaba en su contra; pero aun así no quería rendirse, no podía rendirse.

Ta vez era su imaginación pero sentía que el amor se le iba de las manos, sentía que las miradas perdidas de Kagome lo estaban dejando atrás y un gran nudo en el estómago lo hizo sudar.

"¿Qué le pasaba?..."

Los días que salíamos a amar,

la brisa que llegaba desde el mar.

"Se miraron con infinito amor observando el atardecer; ¿acaso podía ser más perfecto?, alado de la persona que amas y con un atardecer como ese todo era más que perfecto.

—¿Sabes algo? —Preguntó de pronto la joven acercándose peligrosamente a él.

—No —negó juguetón—, ¿qué?

—Te amo. —Le susurró sonriéndole de aquella manera que el tanto deseaba, ¡Dios como la amaba!, amaba cada cosa de ella incluyendo sus defectos, la amaba tanto que no pudo resistirse y le dio un beso lleno de amor.

—Yo te amo más Kagome…"

Y no mentía; ¡maldición no mentía!, la amaba más, cada día más y no podía dejar que ese amor se quedara en el limbo, no podía permitir que otro se quedara con lo que más amaba en el mundo.

"Ella…"

¿Dónde están?

¿Dónde están corazón?

Ninguno de los dos podía describir el dolor que sentían; ella deseaba con todo y cada uno de su poros perdonarlo pero no podía, por más que quería no podía.

Era demasiado dolor, demasiado rencor y nada había sido aclarado, ya no más dolor. ¿Dejarlo ir?, ¿Cómo dejar ir al hombre que amas con toda el alma?, ¿Cómo no dejar ir a alguien que se burló de ti?

"¿Cómo?…"

¿A dónde fu tu cara de felicidad?,

¿A dónde están los besos que supimos dar?

¡Si exacto!, eso era lo que ella se preguntaba; ¿dónde estaban ellos?, toda su alegría y su amor, de un momento a otro sin compasión, sin lógica, sin razón…

¿Besos?, ni abrazos, ni caricias, ni palabras hermosas, ¡nada! Las lágrimas volvieron a brotar, se sentía impotente al tenerlo allí y no poder hacer nada, se seguía lastimando, solo quería que él hiciera algo.

"Irse…"

¿Dónde quedó el pasado que no volverá?,

¿Los días que vivimos en cualquier lugar?

¿Parecía que lo disfrutaba?, ¿parecía que ella quería que se valla?, no. Solo quería amarlo, ¡Dios!, las ganas de avanzar hasta el para colgarse de su cuello y llevarlo a su cama eran inmensas.

Pero simplemente el dolor las opacaba. Un pasado, un pasado lleno de amor arruinado en cinco minutos, ¡gracias!, los amaba, amaba a todos y cada uno de los recuerdos y la vez los maldecía.

"Malditos…"

Y se va, como todo se va, como el agua del rio hacia el mar,

y se va como, todo se va.

Sí lastimosamente se iba. No podía evitarlo, eso era así.

"Inevitable…"

El tiempo que pasó y no supe ver,

las horas que ya no quieren volver.

—Por favor escúchame. —Le pidió luego de un largo rato de silencio y lágrimas.

—Ya dilo de una vez y vete. —Dijo con voz cansada y resignada a que todo se le valla al carajo.

"Todo…"

¿Dónde están?,

¿Dónde están corazón?

—Cuando te pedí matrimonio, —comenzó— yo era el hombre más feliz de la tierra Kagome —le confesó pero la joven trató de no inmutarse, inútilmente. Sintió dentro la llama de la esperanza encenderse, pero la apagó con su realidad y no dijo nada—; a pesar de eso yo tuve novias…

—Varias. —Interrumpió ella al saber que antes de haber sido su novia y luego de tantas cosas que habían sucedido entre ellos, él había tenido varias aventuras—, tuviste varias Inuyasha.

El joven asintió con pesar.

—Pero ninguna tan mala como Mitsuki —le dijo con odio, odiaba a esa mujer con toda su alma—. Ella, aquella maldita mujer fue la culpable de que te haya dejado Kagome.

Kagome se sorprendió sin entender. Conocía a Mitsuki, ella siempre la había odiado lo sabía muy bien, la propia Mitsuki se lo había dicho, pero ¿a qué se refería con que ella tenía la culpa?

—Explícate. —Le pidió con aquella fría voz sin dejar de mirar hacia otro lado, no soportaba verle a la cara.

—Ciertamente ella se enteró de nuestro compromiso Kagome, —siguió— me pidió que fuera a su casa para arreglarlo todo, me dijo que ella estaba arrepentida y que para compensarlo ella me invitaba a cenar. —Kagome lo miró algo sorprendida; ¿a cenar?, eso le parecía extraño, ¿por qué habría de cambiar? Lo dejó proseguir—. Faltaba solo un día para nuestro matrimonio y no sé por qué diablos se me ocurrió hacerle caso —dijo con impotencia apretando sus puños— y fui, cuando llegué me atendió amablemente y me sirvió de comer, empezó a hablarme de su cambio y de que merecía que yo la perdonara y luego…—Tragó fuerte al saber que esa era la peor parte.

—¿Luego qué? —Le insistió a seguir sin poder ocultar su desesperación.

—Lo demás fue negro y al otro día…—Volvió a parar, es que no podía decirlo— Kagome al otro yo…

—¡¿Tu qué?! —Gritó nerviosa.

—Kagome yo amanecí desnudo en su cama con ella a mi lado y con uno de sus brazos en mi pecho…

El mundo se le detuvo, todo giró al revés y la vida no tenía sentido. El frio en sus dedos era insoportable y la incredulidad era la dueña de su alma.

¡¿Qué?!, no podía reaccionar, acaso él le había dicho que se había acostado con Mitsuki la noche anterior de su matrimonio, no eso no podía ser, era una broma nuevamente

Entonces lo miró a los ojos, simplemente era verdad.

—¡No! —Gritó negativamente llorando a todo pulmón mientras se doblaba del dolor—, ¡Por favor Inuyasha dime que no es verdad! —Le pidió sin mirarlo ni dejar de llorar, allí lo entendió, por eso no se había casado con ella, algo de bueno le encontró a eso, pero aun así, a pesar de todo, el llanto y su posición no habían minorado al contrario lloraba más.

Le dolía, ¡maldición como le dolía!, era peor que aquel día que la había dejado, mucho peor. Su pecho hincaba y su alma quería salir. Un dolor tan insoportable que la hacía gritar.

Dolor, dolor puro y en carne viva era lo que sentía. Un nudo en la garganta que no podía deshacer por más que gritara todo lo que más pudiera, no podía creerlo, simplemente no.

Inuyasha arrugó el ceño llorando, sí llorando con el alma rota al verla así, ¿por qué a ellos?, ¿por qué tendrían que sufrir así?, pero aún le quedaba algo que podía salvar todo lo que estaba perdiendo solo era cuestión de que lo escuchara.

Empezó a acercarse a ella hasta tocarla levemente.

—¡No me toques! —Gritó eufórica retrocediendo y mirándolo con más odio que nunca—. ¡Nunca más me vuelvas a tocar, yo estoy muerta para ti! —La advirtió rompiéndole el corazón—; no puedo creer que me hayas hecho esto —dijo ya sin gritar— te odio, ¡Lárgate de mi vida y no vuelvas nunca! —Le exigió acercándose a él para golpear su pecho—, ¡Lárgate maldito, vete!, ¡No me hagas más daño vete!

—¡Kagome por favor perdóname! —Gritó llorando mientras la agarraba por los hombros tratando de calmarla— ¡Perdóname y escúchame aún no he terminado!

—¡No! —Volvió a gritar sacándose de su agarre—, ¡No vuelvas a tocarme, lárgate!, ¡Lárgate por favor ya!

—¡No me iré por favor escúchame Kagome! —Le pidió con el alma rota.

—¡Si no te largas llamo a la policía! —Le amenazó llena de odio— ¡Vete!

Los días que salíamos a amar,

la brisa que llegaba desde el mar.

Y así, Inuyasha sin dejar de llorar y menos resignado con una pequeña chispa de esperanza se marchó. Se marchó con el alma rota y sin poder hacer más que ver al amor de su vida morirse lentamente odiándolo.

Pero no tan solo moría ella, sino el también. ¡¿Por qué maldición?!, ¡¿Por qué?!, aún tenía una prueba para conseguir su perdón, mas sin embargo, eso no calmaba el inmenso dolor de su alma.

Kagome calló derrotada agarrándose la blusa en el pecho como si con eso iba a apaciguar el dolor que sentía; y lloró recordando cosas lindas que habían vivido juntos, de cuanto lo había amado y de cómo en ese momento todo se había dañado.

Lloró, lloró por horas, sin consuelo, sin amor. No quería que nadie lo supiera, ella moriría sola, no necesitaba inspirar pena a nadie, esa era ella, sola y engañada con un dolor que la mataba.

Y a la final siempre terminaba igual; sola, triste, decepcionada.

"Y sin amor…"

¿Dónde están?

¿Dónde están corazón?...

Continuará…


Le agradezco los reviews a mis nenas; Anikar, Alferza, Paty y Athena, de verdad les agradezco nenas, espero se diviertan como lo hice yo con el chapter y espero les haya gustado.

*w*

Me demoré tres horas escribiéndolo e.e aunque no me lo crean, y espero tomen en cuenta mi esfuerzo, las amo, disculpen si tiene un poquito de drama, solo un poco XD, kawaii

*o*

Nos leemos, y las amo :D