"Recuerdos"
Cap3 "¿Cómo sabrías sin intentar?"

-Angelic! ¡Ofelia! - chilló Hindi después de terminar con la jornada, entró corriendo al vestidos con los brazos abiertos y las mejillas sonrojadas. Me abrazó pero yo no reaccioné, Ofelia miraba atónita la escena y luego pudo inferir el por que de la felicidad de Hindi.
- ¿Y? ¿Qué te dijo el señorito Federic?- Inquirió Ofelia mientras yo miraba inexpresivamente, Hindi me soltó y nos miró con una gran alegría en los ojos.
- Quiere que nos juntemos pero no sabe como ni donde para no llamar la atención- entres susurró Hindi, Ofelia le abrasó y yo aplaudí un par de veces, luego me dirigí hacía la puerta que daba al salón.
- ¿A donde vas?, la reunión ya terminó- inquirió Hindi, ella estaba acostumbrada a mi falta de expresividad, de mis dos compañeras sólo Hindi sabía mi historia.
- Que la reunión sea en casa, le iré a avisar al Vizconde Federic- dije con una media sonrisa y avancé hasta la custodia tomando el abrigo del Vizconde y cuando el vino a buscarlo le dije.
- Podéis juntaros en nuestra casa, si os apetece -susurré mientras le ayudaba a ponerse el abrigo. El hombre era alto, de unos 1,90 metros de cabellos negros y ojos marrones los cuales se me clavaron agradecidos.
- Muchas gracias señorita, ¿no habrá problema si os visito al rededor de las seis? -preguntó cortésmente, asentí con la cabeza.
- Le estará esperando a las seis, señor- respondí he hice una reverencia, el hombre se marchó con una creciente sonrisa en el rostro y volví al vestíbulo donde Ofelia parecía más expectante que Hindi.
- No debías Ann- dijo Hindi con las mejillas sonrosadas mirando el piso y frotándose nerviosamente las manos.
- No pasa nada, mañana a las seis- dije apaticamente. En eso sentí como el brazo de Ofelia se aferraba al mío y tomaba a Hindi de la misma manera.
- ¿Vamos? tenemos que pillarte una mejor tenida- dijo Ofelia con una enorme sonrisa, patrullamos por la calle principal atestada de gente con paquetes y sombreros floricientos.
Entramos a la tienda favorita de Ofelia, nuestros recursos eran limitados y pillamos un vestido simple el cual en casa arreglaríamos para que quedara bien llamativo.