Healy: Muchas gracias por seguir el fic desde hace mucho, y que bueno que te guste que tenga una segunda parte, espero esta también la sigas. Bueno si amas a Dom, amarás este capítulo. Saludos

Dedicado a Dracly: A ti no te contesto el review por que dijiste que no tenía que hacerlo xD Y bueno como has visto este capítulo te lo dedico ;)

Capitulo 3

Riunioni

No me pidas ser tu amigo
porque hay cosas en mí
que este día no entiendo
por ejemplo: que no puedo ser ese
alguien que piensa en la comprensión
y ésta solo me daría tranquilidad
si a la vez tu me comprendieras,
esta tarde que me hace abrazarte fuerte
cuando me dices adiós.
(No me pidas ser tu amigo/Fernando Delagadillo)

No sabía a ciencia cierta qué hacía allí, era consciente de que no debería de estar en ese lugar, en teoría no tenía invitación pero eso poco le importaba; había sido más que nada un impulso el que lo había hecho desaparecerse de su casa e ir a aparecer ahí, en ese jardín que se encontraba tal y como lo recordaba, como si el tiempo no hubiera pasado. Pero el sabia que eso no era verdad, el tiempo había pasado causando estragos y ahora estaba a punto de averiguar qué tan grave había sido uno de ellos, seria mentir decir que no se encontraba nervioso; mentir y decir la verdad a la vez por que decir "nervioso" se quedaba corto, en realidad estaba aterrado. Finalmente se decidió a moverse.

Después de tan solo unos pasos llegó a la puerta principal, era curioso ver que la casa de verano de los Dartmont se encontrase tan llena pero a la vez no le sorprendía nada, era lo que sus padres siempre habían querido, que su primogénita se casara con ese intento de francés, así que lo menos que harían sería invitar a las personas más importantes de la comunidad mágica sin importar cuantas fueran y sin contar a los innumerables invitados de los De Monfort.

Subió las escaleras de piedra que daban paso a la enorme puerta principal deteniéndose un par de ocasiones para tratar de reconocer a las personas detrás de las mascaras, cuando por fin entró a la casa no pudo evitar observar la decoración, velas con aroma a vainilla flotaban por toda la casa ayudando a las enormes lámparas de araña de oro y cristal cortado a iluminar cada habitación, pequeñas salas estaban colocadas por doquier y personas (con mayor frecuencia de edad avanzada) platicaban mientras en los centros de las mesitas y cada lugar posible, arreglos de rosas, con lilas y astromelias en tonos blancos y rosas se dejaban ver adornando elegantemente el lugar.

Negó visiblemente molesto, ese lugar era y no era Lynn a la vez; la personalidad de la joven se dejaba ver en detalles como las velas con olor vainilla o las astromelias pero quedaba visiblemente aplastada ante el peso de los demás detalles sobrios que Lynette siempre había detestado, se preguntaba si era así como se encontraba ella ahora: aplastada ante el peso de la responsabilidad y agobiada ante tanto lujo.

Se sentía extraño, había demasiada gente y no sabía si encontraría algún momento para hablar a solas con la castaña, no hizo falta que avanzara mucho para toparse con ella, mientras los padres de la chica y de Louis recibían a los invitados en el pasillo principal, la castaña descendía con toda la elegancia que el chico recordaba, pero con algo que había cambiado en ella, por las escaleras que tantas veces habían subido juntos. Llevaba un vestido de gasa en color rosa pálido y corte Halter con la espalda totalmente descubierta que le hacía parecer flotar cada vez que bajaba un peldaño su cabello caía tan natural como siempre y un pequeño broche de diamantes le sujetaba aquel fleco que antaño solía ser muy rebelde teniendo la manía de siempre irse a colocar sobre sus preciosos ojos.

¡Demonios! Se veía tan linda, continuó viéndola descender, esperando poder acercarse, pero todo atisbo de felicidad se esfumó cuando vio al joven que le esperaba abajo, ese joven al que había visto con los ojos brillantes y la mejor de sus dulces sonrisas, quiso correr hacia ellos, empujar al chico y desaparecer de nuevo con ella entre sus brazos, pero eso no era posible, Dominique Malfoy nunca armaría una escena tan corriente y mucho menos rompería la promesa que le hiciera a su hermana el día de su regreso a Inglaterra. Además, estaba el asunto de que sus padres también se encontraban en la reunión, sus padres quienes no le habían puesto nada fácil las cosas, en especial su madre.

A un lado de Lynette divisó tanto a su hermana como a su mejor amigo. Heka lucia realmente preciosa, su ya no tan pequeña hermanita lucia adorable enfundada en ese vestido color plata sin mangas que resaltaba el gris de sus ojos, más de uno dirigía su mirada hacia ella y eso no ayudo a mejorar el humor de rubio. Archivald con una túnica de gala color negro brillante se encontraba parado a lado de Heka, uno de sus brazos pasaba alrededor de la cintura de la chica en un gesto protector como siempre, una sonrisa educada adornaba su cara pero Dominique sabía que lo que presenciaba no le hacía realmente feliz y sin embargo se encontraba ahí, junto a Lynette, apoyándola igual que lo hacía desde que la conociera años atrás.

Entre la multitud veía muchos rostros, no identificaba muchos era verdad pero pudo ver a sus padres (a los que había dicho que no asistiría a esa fiesta), así mismo identifico a quienes fueran sus compañeros de casa en Hogwarts: Hunter y Carleen Camden, quienes sabía habían contraído matrimonio apenas un año antes; y, Edmund Rockleigh y Bridget Louden, estos últimos al parecer se estaban tomando el compromiso más a la ligera y a Dominique realmente le sorprendió que aun no estuvieran casados dado lo mucho que el matrimonio convenía a los intereses de ambas familia, y como siempre entre la crema y nata de los sangre limpia, la familia tenía que contarse ante todo; esa era la razón por la que se organizaban tan suntuosas y fastuosas fiestas de compromiso cuyo único fin era anunciar con bombo y platillo por lo alta la nueva alianza que estaría por nacer y por ende dar a conocer el grado de poder e influencia con la que contarían en mas ambas familias.

De repente mientras dirigía su mirada alrededor del salón tratando de hacer cualquier cosa con tal de distraerse y no correr a tumbar de un golpe al idiota que se atrevía siquiera a soñar con la posibilidad de casarse con su Lynn vio a la persona en la que, irónicamente, menos había pensado en el tiempo que llevaba en Inglaterra: Sheccid Potter, aunque al ver del brazo de quien iba realmente se pregunto si a esas alturas seguiría siendo una Potter. Como si aún necesitara una confirmación para saber si estaba planeando hacer lo correcto se dio cuenta de que no sintió absolutamente nada al ver a la pelirroja, nada que no fuera un sincero cariño de amigos, ese que sientes por las personas que formaron parte importante de una etapa de tu vida. El único dato que lo dejo realmente curioso con respecto a Sheccid fue el hecho de que, mientras Dominique la observaba, esta levantara la mano y dirigiera un cordial saludo hacia su hermana, gesto que había sido correspondido por Heka.

En el tiempo que Dominique había empleado para dirigir un vistazo a su alrededor Lynette y Louis se habían dirigido cogidos de la mano hacia el centro del amplio y bellísimo salón decorado tan majestuosamente. A la señal del padre de la castaña la orquesta comenzó a tocar un vals y los prometidos comenzaron a bailar. Louis observaba a la chica totalmente embelesado y con una gran sonrisa de enamorado, por su parte Lynette mantenía en su rostro una ligera y cordial sonrisa y parecía que veía más allá de la figura de su ahora prometido. Sin embargo al sentir la mirada interrogante del chico sobre ella lo miro a los ojos y le dedico una dulce sonrisa mientras le plantaba un suave beso en los labios y le murmuraba un "Te quiero".

Durante la duración del vals Dominique fue rodeando a la multitud, sus ojos no se apartaban del rostro de la chica que siempre había sido mucho más que una amiga para él, de aquella niñita con la cual había crecido y a quien había visto convertirse en una hermosa chica con el paso de los años y a la que, en ese mismo instante, observaba convertida en una gran mujer. Cuando la orquesta toco la última nota del vals y el director de la misma recibía los aplausos de la multitud el rubio se encontraba ya en la primera fila del circulo de invitados, permanecía parado en completa quietud mientras observaba fascinado como pequeños mechones rebeldes de cabello castaño caían por la frente de Lynette; una mueca de molestia se poso en sus labios y soltó un gruñido al ver una de las manos de Monfort sacando el cabello del rostro de la bella bruja.

Al cesar los aplausos el ritmo de la orquesta cambio, los acordes de un vals de intercambio comenzaron a sonar y las filas de jóvenes por un lado y jovencitas por el otro se dejaron ver. En el centro quedaron Lynette y Louis, de su lado izquierdo se encontraban Heka y Archivald, Dominique se las había ingeniado para quedar del lado derecho de Louis, el francés no dio signo alguno de haberlo reconocido y el rubio se felicito mentalmente por la elección de esa mascara, frente a él se hallaba una chica pelinegra que por su fisiología presumía era de origen francés.

Al primer intercambio de parejas que hubo de hacerse a Dominique le toco precisamente con quien estaba esperando, Lynette venía dando una vuelta majestuosa hacia él y entonces el chico sintió que todo transcurría en cámara lenta, juraba que casi podía notar todos y cada uno de los detalles del rostro de la castaña, y cuando tras lo que le pareció una eternidad la mano de la chica finalmente se poso en la suya para continuar con el paso de baile, sintió que una corriente de electricidad le recorría todo el cuerpo y, por la mirada que Lynette le dirigió, supo que ella también lo había sentido. Un signo de interrogación se dejaba ver en los expresivos ojos cafés.

Dominique se dedico a contemplarla, no le quitaba la vista de encima, quería decirle tantas cosas a través de la mirada pero el observarla tan intensamente hizo que la chica se pusiera nerviosa, se dio cuenta por como movía los ojos y por esa graciosa mueca que hacía de arrugar la frente cuando se encontraba en situaciones que la incomodaban ligeramente. El cambio de ritmo lo salvo por que de nuevo debió de cambiar de pareja.

-¿Qué diablos se supone que haces?- escucho susurrar rápidamente a su oído apenas se hubo puesto con su nueva pareja de baile-. Se suponía que te abstendrías de venir

-Tenía que venir Heka, tenía que hacerlo… tenía que verla. Además ni te preocupes que he estado a centímetros del asqueroso franchutte y no me ha reconocido- de reojo vio como Lynette hablaba con Archivald sin quitarles la vista de encima por mas intentos que su amigo hacia de distraerla

-Louis no es el que me preocupa, idiota. No le has sacado los ojos a Lynn desde que llegaste ¿crees que no me he dado cuenta?

-Y la puse nerviosa…- interrumpió a su hermana el rubio con un dejo de orgullo en la voz

-No te vayas a atrever a arruinarle su fiesta de compromiso, tarado-. Dominique gruño por lo bajo fulminando a su hermana con la mirada-. Sus padres la matarían, lo sabes, y ni que hablar de lo que dirían los nuestros

-Tengo que hablar con ella Heka… no puede casarse- la mirada de desazón que le dirigió su hermano hizo que a la ojigris se le encogiera el corazón, suspiro.

-Se me ocurre algo que quizá podría funcionar, puedo…

Pero Dominique no llego a enterarse que era lo que podía hacer Heka por él, el cambio de música intervino de nuevo y se vieron obligados a cambiar de pareja una vez más. El gesto de desilusión del chico estaba más que impreso en sus facciones y de nuevo se encontraba a un lado de Lynette observándola bailar con Louis, a lado de ellos observo como Archivald y Heka movían los labios rápidamente sin que un solo sonido se pudiera percibir emanando de ellos. Sonrió con orgullo, los encantamientos mufiatus eran la especialidad de su hermana. En un esfuerzo sobrehumano había apartado los ojos de Lynette por lo que no fue capaz de ver la mirada de perspicacia que le dirigía su amiga.

El baile llego a su fin, las parejas se separaron y aplaudieron la interpretación de la orquesta, la chica que había estado bailando con Dominique se había girado hacia él con una sonrisa radiante en la boca pero con lo que se encontró fue con la espalda del chico que se perdía entre la multitud de manera rápida.

Apenas el vals de intercambio hubo finalizado Lynette se había volteado hacia Louis y con una gran sonrisa le había susurrado unas palabras al oído a las que el chico había asentido correspondiéndole a su vez con una sonrisa. La castaña había dado media vuelta, camino un par de pasos hasta encontrarse con Heka, tomo a la rubia firmemente de la mano y se la llevo escaleras arriba hacia uno de los pasillos que quedaban ocultos de la vista de los demás.

-¿Qué te pasa?- pregunto haciéndose a la tonta Heka-. Pareciera que has visto un fantasma

-No lo sé, dime si he visto a un fantasma, Heka

-¿Y como se supone que habría de saberlo? Vamos Lynn nos llevamos muy bien y todo pero en tu mente no estoy así que…

-¿De qué hablaban con tanta concentración y urgencia tú y Archie que ni siquiera pudieron esperar a que acabará el baile?- pregunto sin andarse con rodeos la castaña mientras alzaba una ceja interrogante en dirección a su amiga

-De cosas nuestras- contesto alzando los ojos indiferentemente la rubia

-¿Esas "cosas" tienen nombre y apellido de casualidad?

-Si- dijo con un suspiro de derrota Heka-. El apellido es Malfoy y…

Lynette abrió enormemente los ojos y se llevo las manos a la boca mientras una expresión casi aterrorizada se dejaba ver en su cara y un ligero temblor le recorría el cuerpo

-… y sus nombres son Alyssa y Draco- termino la frase la chica como si no se hubiera percatado de la reacción de su amiga al mencionar el apellido Malfoy

-¿Tus padres?- pregunto molesta Lynette sin poderse creer la reacción que había tenido segundos antes-. ¿Qué jodidos tienen que ver tus padres?

-Tú estás comprometida- contesto Heka como si eso lo explicará todo

-Sigo sin entender que rayos tiene que ver eso

-Estamos en fiesta de compromiso- volvió a responder Heka poniendo énfasis en la palabra tú

-Si, Heka, eso lo sé muy bien, créeme, no me pase semanas planeándola para no saber que estamos en mi fiesta de compromiso.

-Lynn, mi madre te adora pero sabes como es. Han tenido una fiesta de compromiso antes de que ella pudiera organizar una, esta celosa socialmente si hemos de llamarlo de una forma. Y me está… mmm… metiendo presión.

-¿Con Archie?- pregunto ingenua la chica.

Heka asintió sin saber que más hacer para desviar la atención de su amiga, sabía que la castaña no era tonta y que su subconsciente había captado la presencia de su hermano. Lynette bufo, obviamente molesta, mientras le dirigía una mirada de "Te lo dije" a su amiga.

-¿Acaso es mi culpa?- inquirió con la voz más inocente que fue capaz de poner la rubia.

-Yo te lo dije, se los dije, cuando empezaron con todo esto. ¡Obviamente es tu culpa!- le dijo Lynette mientras dejaba caer las manos a ambos lados de su cuerpo en un gesto de frustración-. Bueno, siendo justos es culpa de ambos.

-Ya quisiera yo haberte visto en mi lugar- murmuro la rubia

-Heka, se que ha sido difícil para ti estos años, por supuesto que lo sé-. Lynette se acerco hacia quien había sido su mejor amiga toda su vida y le puso ambas manos en los hombros-. Pero yo nunca estuve de acuerdo en la solución, Archie no debió idearla y tú no debiste aceptar.

-En ese momento estaba hartamente desesperada y la idea no era mala. De todas formas me la pasaba casi todo el tiempo con él

-Hay una diferencia entre "pasársela casi todo el tiempo" y no llegar a dormir a tu casa por quedarse en la suya, ¿Cómo rayos quieres ahora que tu madre no piense que se están tardando en comprometerse?

-Bueno, bueno, ese tema no es algo que deberíamos de tratar ahora ¿no crees? Sería mejor que bajarás a atender a tus invitados antes de que tus padres se den cuenta de tu ausencia o de que Louis te eche de menos.

Lynette le dirigió una mirada de exasperación. Meneo la cabeza levemente mientras pensaba que por más años que transcurrieran Heka nunca cambiaría, al menos no del todo, era algo que en parte admiraba y en parte temía por que le hacía recordar que antaño, en Hogwarts, ella había sido una Lynette muy diferente a la que era ahora, y aunque se repitiera una y mil veces que cambiar era parte de madurar, sabía muy bien que únicamente se daba excusas.

-Tienes razón, bajemos, pero ni creas que se han salvado de hablar de esto. Más te vale que le digas a Archivald que hemos de hablar seriamente, esta situación no puede seguirse prolongando más.

Lynette se dio la vuelta para dirigirse hacia las escaleras y descender de nuevo al salón. Heka por su parte suspiro aliviada de haberse podido sacar ese As debajo de la manga y distraer la atención de su amiga al menos por el momento; ahora tenía que bajar al salón y encontrar a Archie antes de que la molesta castaña diera con él y se pusiera a reclamarle cosas de las que el pelinegro no tendría ni la más mínima idea.

La terraza superior de la casa de los Dartmont ofrecía una vista magnifica, que solía disfrutarse más en los días de otoño con los frescos vientos y el tono cobrizo que cubría los alrededores, aun así la luna brillaba intensamente iluminando algunas concentraciones de las gotas de lluvia que habían caído esa tarde luchando contra las nubes que insistían en tapar todo el resplandor de su belleza; y las velas que también iluminaban el lugar le daban ese toque acogedor, Dominique jaló la silla de plata repujada en la que tantas veces se había sentado y se dejó caer en ella mientras lanzaba un suspiro.

-Siempre tiene que haber algo que opaque la belleza natural de la cosas- murmuro al viento el chico Malfoy

-Pero ese algo siempre termina desvaneciéndose Malfoy, las nubes desplazan al viento y dejan que la luna brille con todo su resplandor, ¿ves?

Dominique contemplo asombrado como ahora, sin nubes que la cubrieran, la luna irradiaba un perfecto resplandor plateado del que, hasta hace unos segundos, no había señales.

-Claro que en este caso la magia ayudo- dijo Archivald poniéndose a un lado de su amigo y guiñándole un ojo. Se dejo caer en la silla de a lado, puso los brazos sobre sus piernas, entrelazo sus manos para apoyar en ellas su barbilla y fijo la vista en Dominique

-¿Qué me estas tratando de decir Ackley?- inquirió Dominique devolviéndole el uso de su apellido a su amigo

-¿La raptarás de la fiesta de compromiso justo cuando todos estén distraídos o irrumpirás en la ceremonia de casamiento antes de que sus varitas sean unidas para darle más dramatismo?- pregunto divertido el pelinegro a su amigo

-Ninguna de las dos- contesto el rubio mientras tiraba la cabeza hacia atrás y contemplaba las estrellas.

Todas aquellas constelaciones que él y Lynette habían nombrado hasta el hartazgo desde ese mismo lugar. Los recuerdos invadieron su mente y fue consciente de todo lo que había perdido, nunca lo había sido antes, no como en ese momento.

-¿Qué?- pregunto incrédulamente decepcionado Archibald-. No me digas que has tirado la toalla tan pronto

-Va a ser que Heka tiene toda la razón en lo que me dijo: No puedo hacerle eso- dijo después de un momento de silencio el rubio

-Lo que no puedes hacer es rendirte sin dar batalla, eso es lo que no puedes hacer- rebatió soltando un pequeño gruñido el pelinegro-. Te debes a ti mismo y le debes a Lynn descubrir si lo vuestro podría llegar ser.

Dominique se llevo desesperado ambas manos al rostro. Su cabeza estaba hecha un papalote y ya no estaba tan seguro de que regresar hubiera sido una buena idea, ya no digamos haber ido a esa fiesta de compromiso.

-¿Qué derecho tengo de venir a averiguar eso justo meses antes de su boda? Estoy siendo muy egoísta, Archie. Únicamente lograre complicarle la vida y meterla en problemas. No tengo derecho a hacer eso.

-¿Por qué regresaste Dominique?

-¿Qué?- pregunto sin comprender por qué el cambio de tema el rubio

-¿Por qué volviste? ¿Por qué viniste a la fiesta de compromiso? ¿Por qué me dijiste que intentarías recuperarla? ¿Qué fue lo que te hizo hacer todo eso?

-La foto que salió publicada en el Profeta- respondió con un matiz de dolor en la voz el chico Malfoy

-¿Qué tiene que ver la foto?- pregunto un poco perdido el pelinegro, el había visto esa foto y no había notado nada fuera de lo normal.

-Sus ojos, Archie. Sus ojos no brillaban, a pesar de que tenía una sonrisa radiante anclada en la boca sus ojos parecían no compartir su alegría- explico el chico a su amigo-. Eso fue lo que me hizo regresar, pensé que después de todo ella no era tan feliz con la idea de casarse con ese idiota.

Archivald negó con la cabeza sin creer que Dominique fuera capaz de fijarse en esas cosas, el rubio había estado ausente por años y aún así pudo notar lo que tanto Archivald como Heka venían discutiendo desde hacia tiempo: que Lynette muy en el fondo no era totalmente feliz, si bien con el paso de los años había aprendido a querer a Louis.

-¿Y qué cambio? ¿Qué te hizo dejar de pensar eso?- pregunto de nueva cuenta el pelinegro, sabía que con Dominique había que ir paso a paso para que cayera en cuenta de algunas cosas.

-Lynette ni siquiera me reconoció, estuvimos cara a cara en ese baile y… y ella no supo que era yo- respondió el rubio tratando de ocultar cuanto le había dolido eso, en el fondo guardaba la esperanza de que con mascara o sin ella la castaña reparará en su presencia, sobre todo habiendo estado tan cerca.

-Yo no estaría tan segura de eso- dijo inmiscuyéndose en la conversación una tercera persona-. Creo que ella sí que te reconoció, Dominique

-Heka…- murmuro Dominique mientras veía a su rubia hermana dirigiéndose hacia ellos con un gesto de duda en la cara como si no estuviera muy segura de por qué razón se encontraba ahí-. ¿Qué dices?

-Cuando el baile termino ella fue a buscarme, se veía muy alterada por algo, creo que en su subconsciente te reconoció, le pregunte que si había visto un fantasma y me ha respondido diciéndome que yo le dijera si así había sido.

Heka se paro apoyada en el barandal de la terraza en medio de ambos chicos, contemplo las estrellas largamente, un silencio abrumador cayo entre ellos hasta que la hermosa rubia nuevamente abrió la boca.

-No sé si este mal o si este bien Dominique pero… creo… creo que debes de hacer algo para recuperarla. Sé que ella te ha querido desde Hogwarts, no sé desde cuando a ciencia cierta pero me di cuenta en nuestro sexto año. No tienes idea de cómo se puso cuando te fuiste.

-Ella era novia de Louis…-gruño el rubio desviando la mirada de la de su hermana, eso le seguía doliendo, lo seguía viendo como una especia de traición.

Heka rodó los ojos al ver la reacción de su hermano pero quien rebatió ese argumento fue Archivald, era mejor así, la cabeza de Dominique Malfoy funcionaba de manera enigmática y había cosas que solo su pelinegro amigo podía hacerle entender con su tono reposado y la seriedad inusual de sus palabras, pero sobre todo con su sinceridad inherente para con Dominique desde siempre, desde que se conocieran.

-Te equivocas- dijo Archivald-. Ella se hizo novia de él apenas días antes de que regresara al colegio

La mandíbula de Dominique casi cae al suelo de la impresión, se incorporo en la silla y volteo a ver de su amigo a su hermana varias veces procesando la información que le acababan de dar.

-Pero… pero… esa noche, la noche en que me fui, cuando discutimos ella me dijo que él le había pedido que fuera su novia y que le había dicho que si.

-No, Dominique, te equivocas, no fue así- le dijo su hermana en esta ocasión-. Ambos estaban muy molestos ese día y tú estabas ebrio. Lynette te dijo que le diría que sí, no que ya le había dicho que si.

-Así que de no haber salido corriendo como un ratón ante un gato después de ese pleito nada de esto hubiera pasado Dom- intervino Archivald-, al día siguiente de mañana lo aclaraban todo, te dabas cuenta de lo que sentías y… ¡tan, tan! En este momento estaríamos en vuestra fiesta de compromiso sino es que en su boda, apuesto que ustedes no habrían esperado tanto.

Dominique se puso de pie de un salto, camino hacia donde estaba su hermana… ah como tenía ganas de aventarse por ese balcón. Apoyo sus manos en los hombros de Heka y le miro a los ojos con las pupilas irradiando desesperación.

-Dime, Heka, ¿crees que ella aún sienta algo… lo más mínimo, por mi?

-Creo que eso es algo que tendrás que averiguar por ti mismo Dominique. Te corresponde hacer al menos algo del trabajo ¿no crees? Pienso que ella ha esperado ya lo suficiente.

-Eso sí amigo- dijo Archivald-, no esperes que sea fácil porque sabes tan bien como yo que la chica vaya que tiene su genio y ha estado cabreada contigo los últimos cuatro años.

-¡Es que no es tan fácil!- exclamo desesperado el rubio soltando a su hermana y llevándose las manos a la cabeza.

-Es fácil, únicamente será difícil si tú piensas que lo es. Te sorprendería la cantidad de cosas que somos capaces de hacer por amor- espeto Archivald mientras tomaba por los hombros a su amigo-. Cálmate, tranquilízate, deja de pensar que no hay remedio y la solución llegara a ti. Lo más importante es que finalmente has aceptado lo que sientes y ese es un gran paso.

-Sigo pensando que es mala idea que hagas una escena en la fiesta de compromiso- dijo Heka-. Sé que no serías capaz de dejarla en ridículo o algo y es por eso que te voy a decir esto Dominique. Si te sirve de algo, Louis le había propuesto matrimonio tres veces antes de esta, Lynn apenas acepto a la cuarta proposición. Piensa en eso, algo quiere decir.

Heka se despego del barandal, deposito un beso en la mejilla de su hermano y le revolvió levemente el cabello mientras le sonreía dulcemente.

-Archie y yo nos vamos, tenemos que estar en la fiesta y tú necesitas estar solo para pensar- la rubia le tendió una mano al pelinegro, este la tomo al instante, y ambos dieron media vuelta para salir de esa terraza.

Dominique se quedo contemplando cómo se marchaban con las manos entrelazadas y fue su turno para mover la cabeza negativamente mientras veía esa escena. Sonrió. Pero la alegría le duro poco cuando en su cabeza comenzaron a resonar las palabras escuchadas en esa conversación.

"Tan solo la cuarta vez acepto la propuesta de matrimonio" pensó "Podría ser que…" sacudió la cabeza tratando de sacar esas ideas de ella "No seas estúpido" se dijo a sí mismo "Eso sería soñar demasiado"

Era demasiado, había estado mucho tiempo contemplando a la luna, no se dio cuenta de que hora era hasta que se asomó por la cornisa y vio como algunos magos abandonaban el lugar se apoyó en el edificio, esa noche había tenido una lucha interna tan grande que se sentía cansado, agotado, lo mejor sería esperar un poco más para después desaparecerse y terminar de pensar que haría, nuevamente se sentó en la mesa, echo la cabeza para atrás y sintió el aire gélido pegarle en la cara; unas pisadas ligeras interrumpieron sus pensamientos haciendo que volteara a ver, se maldijo mentalmente, nuevamente echaba algo a perder, se había quitado la máscara y al voltear había visto a la castaña parada cerca de la puerta.

No supo qué hacer, lo único que su cuerpo hizo por inercia fue levantarse y mirar a los ojos a la chica que se veía aturdida, ninguno habló, la castaña observaba al chico y cómo había cambiado, se sentía enojada, frustrada, ni siquiera estaba segura de cómo definiría lo que estaba sintiendo, apretó los puños hasta que sintió que le ardían las manos por clavarse las uñas en sus palmas, bajó la mirada unos segundos, no quería comenzar a llorar y que el chico viese cuan estúpida era aunque los años hubiesen pasado.

-Sabía que eras tú- le espeto la chica con la voz cargada de rabia.

Dominique aún seguía en estado de shock, era cierto que había ido a la fiesta con toda la intención de encontrarse con la castaña pero en ese momento ya no había estado tan seguro de querer hacerlo porque el verla había removido más cosas en el de las que se hubiera atrevido a pensar.

-¿Qué, además de estúpido te volviste mudo?- volvió a decir con furia Lynette-. ¿Qué diablos haces acá? No recuerdo haberte mandado invitación, Malfoy

-No sabía que necesitaba invitación para venir a tú casa Lynn- atino a contestar poniendo una tonta sonrisa en su cara

-La necesitas para entrar en mi vida, ¡Y no me da la gana de dártela! ¿Por qué no te largas de una buena vez?

-Aún no he saludado a tus padres ¿sabes? Después de tanto tiempo sin verlos seguramente les gustaría la visita-contesto Dominique con la voz aún calmada y como si entre ellos no hubiera pasado nada.

-¡No puedo creer que seas tan insolentemente descarado!- rugió la chica mientras a grandes zancadas salvaba la distancia que se imponía entre ellos y se llevaba las manos a la cadera

-Y yo no puedo creer que después de tantos años aun te sigas viendo adorable cuando te enojas Lynn… aún puedo ver a la chica que iba a Hogwarts en ti-. Dominique ensancho la sonrisa, misma que no había titubeado un solo momento.

Lynette lo fulmino con la mirada, tomo tres grandes bocanadas de aire antes de contestarle

-Pues lamento decirte que ya no queda nada de ella, se fue hace mucho tiempo y no va a regresar

-Te equivocas- rebatió Dominique sonriendo encantadoramente-. Apuesto a que puedo hacerla volver

-¿Y cómo coño puedes tú saber que me equivoco sobre MI propia vida en la que tu dejaste de estar presente hace mucho?- espeto elevando los decibeles la chica olvidando que en la planta de abajo aun se encontraban Louis y su familia, y eso sin mencionar a sus padres.

-Por qué no importan cuantos años hayan pasado, eres Lynn y siempre seguirás siendo Lynn- respondió el rubio como si eso fuera lo más obvio del universo.

-Lynette…- corrigió secamente la castaña-. Soy Lynette para ti y para todos, excepto para las personas más cercanas a mí y tú no eres una de ellas Malfoy

Dominique meneo la cabeza entre divertido y decepcionado. ¡Merlín, como había extrañado esos enfrentamientos! Muy pocas personas en el mundo eran capaces de hablarle así… y tenía que reconocer que era una de las cosas que lo volvían loco de la chica, su capacidad para pasar de su apellido y ponerlo en su lugar.

-Nunca sin importar lo que hagas vas a poder olvidar lo importante que fui en tu vida, y que aún soy, no lo puedes negar

El rubio había dicho esto con la voz totalmente calmada, sin rastros de presunción mientras terminaba de salvar la distancia que los dividía y colocaba sus manos en el rostro de la chica

- Suéltame.- pidió la castaña terminando el contacto entre ambos, le había quemado y no quería caer como tonta, no de nuevo.- No puedes hablar de algo que no sabes... espera se me olvidaba que tú lo sabes todo en el mundo y no necesitas a nadie más- la ironía destilaba en sus palabras-. Bueno Malfoy afuera aun hay personas que matarían por estar junto a ti y créeme que no soy una de ellas

Le había dicho esto con tanta seguridad que el chico comenzaba a dudar las cosas, pero las palabras de su hermana resonaban en su cabeza y no estaba dispuesto a rendirse tan pronto.

- Sabes perfectamente que no es así.- articuló el chico con una voz de seguridad que por dentro se convertía en una desesperación, por abrazarle, por sentir el aroma de su cabello, por besarle-. Además yo no quiero estar con ninguna de esas personas.

- Bueno, no creo que después de cuatro años sin saber nada el uno del otro las cosas sigan como estaban en el colegio, ya no soy una niña Dominique, ya no soy esa niña que corría a consolarte cada vez que salías llorando como idiota por Sheccid, ya no soy esa niña que soportaba tus berrinches y mucho menos la que esperaba que en algún momento la voltearas a ver... fueron cuatro años, las cosas han cambiado bastante cómo has podido ver.- cada palabra se arrastraba más que la anterior y era pronunciada con tal rabia que hacía sentir peor al chico

-Cuatro años no pueden borrar toda una vida Lynn, cuatro años no pueden destruir tantas vivencias, en tan solo cuatro años no se borra de un plumazo cosas tan intensas. Pero en algo tienes razón… ya no eres una niña te has convertido en una gran y maravillosa mujer. Fui un idiota por no estar a tu lado estos últimos años, por perderme de tu vida, por salir de ella pero… ¡Carajo, estaba tan cabreado cuando me dijiste que Louis te había pedido que fueras su novia y que dirías que si! Solo quise salir corriendo…

Lynette retrocedió un paso… no, no podía ser cierto lo que estaba escuchando, deseo con todas sus fuerzas nunca haber subido a la terraza y sobre todo deseo jamás haber comenzado esa conversación. Hizo el amago de darse la vuelta para salir de ahí pero Dominique la sujeto del brazo y la obligo a quedar frente a él.

-Dime en este momento que no queda nada de cariño por mí dentro de ti y te prometo que nunca más te volveré a molestar. Dime qué quieres que salga de tu vida para siempre y lo hare. Dime que estas totalmente enamorada de Louis, dime que no tengo la más mínima oportunidad de luchar por ti como debí haber hecho hace cuatro años; si me dices cualquiera de esas cosas entonces dejare de importunarte, si me pides que sea tu amigo y el día de tu boda ponga buena cara, te felicite y brinde por ti también lo haré. Puedes pedir lo que quieras excepto que deje de quererte… porque eso no puedo cumplírtelo, eso no puedo hacerlo, no cuando me costó tanto tiempo darme cuenta de que lo hago desde hace años.

- Lo amo Malfoy.- dijo la chica desviando la mirada en un gesto de irritación haciendo un considerable esfuerzo para que las palabras del rubio no se anclaran en su mente-, ya déjame en paz.- se quejó logrando que el chico soltara su brazo

- ¿Es que tanto trabajo te cuesta mentir?- escupió el rubio -. Antes eras muy buena en eso

-¡¿Qué diablos quieres de mi?- grito explotando Lynette mientras lo veía directo a los ojos, bufo para que los cabellos rebeldes se apartaran de su rostro.

-La verdad, quiero la verdad- contesto Dominique sosteniéndole la mirada sin amedrentarse.

-Te la he dicho, le amo Dominique, amo a Louis es por eso que voy a casarme con él ¿te enteras? En tan solo cinco meses vamos a casarnos y seremos muy, muy, felices juntos y…

-Creía que la boda sería en dos meses Lynn, no en cinco, ¿es que acaso las has atrasado?

Lynette se maldijo mentalmente en ese momento, ¿Cómo pudo pensar que él no estaba enterado de la fecha en que se había planeado la boda? Archie, después de todo, debió de haberle dicho

-Por supuesto que no, idiota. Para planear la boda perfecta que siempre soñé termine necesitando más tiempo, eso es todo- respondió sin titubear la chica

-Me temo que aunque te tomes dos años enteros no será la boda perfecta que siempre soñaste… antes tendrías que cambiar al novio, yo puedo ayudarte con eso.

La castaña soltó una carcajada totalmente sarcástica, le dirigió una mirada irónica y hablo con un tono de voz condescendiente.

- Estás un poco perdido, Louis es el chico con quien siempre soñé, es el más atento, cariñoso, amable y educado que he conocido en toda la vida, es un excelente novio, será un estupendo marido y un padre ejemplar.- escupió la chica saliéndose de sus casillas - Bájate de esa escoba imaginaria que traes Malfoy, no eres perfecto

-Bien, Lynn, síguete repitiendo eso cariño, repítetelo hasta el cansancio y quizá un día llegues a creértelo.

Las palabras de la castaña le habían dolido pero intuía que no hablaba enserio, era la rabia quien hablaba por ella, y en cierta forma él lo merecía, pero no se rendiría, se lo debía a ambos pero más que nada a ella.

- Eres lo peor que me ha pasado.- soltó la chica tan llena de rabia que sintió comenzaría a llorar

-Y tú eres lo mejor que puede haber en mi vida, grítame, di que me odias, ¡No me importa! Nada de eso hará que deje de pensar en lo endiabladamente bella que eres, que siempre has sido, en cómo me vuelves loco y… ¡En cuantas ganas de besarte tengo ahorita mismo, maldita sea!

- Esto no va a llevarte a ninguna parte... déjame.- dijo la castaña con las pocas fuerzas que sacó ¿Cómo era tan estúpido ese chico como para haber tardado tanto en descubrir lo que sentía? - Mi prometido me espera así que te importe o no me voy.- dijo la castaña dándole la espalda nuevamente

Dominique volvió a detenerla, esta vez no la tomo del brazo, no le dijo nada presuntuoso… simplemente la abrazo por la espalda y hundió su nariz en su cabello mientras aspiraba el olor que emanaba de el, como deseaba hacer desde que la viera descender de las escaleras. Sintió como el cuerpo de la chica temblaba ligeramente y sus esperanzas se renovaron, apretó más el abrazo y le murmuro quedamente al oído mientras sus labios rozaban la sien de la chica

-No tienes idea de cuánto deseaba hacer esto, poder abrazarte, poder volver a sentirte entre mis brazos. Moría de ganas de poder hacerlo.

-Dominique…-murmuro apenas la chica antes de elevar la voz-. ¡Vete de aquí, lárgate antes de que llame a alguien para que te saque! Vete… por favor- dijo Lynette cerrando los ojos y recurriendo a toda su fuerza de autocontrol para no soltar el llanto

El rubio abrió y cerró la boca como si estuviera buscando algo que decir, había notado dolor en las últimas palabras de la castaña, ¡Maldito, mil veces maldito! Se dijo así mismo. La viro entre sus brazos, alzo con sus dedos el rostro de la chica hasta que quedara a la misma altura que el suyo y la contemplo. Lynette se quedo totalmente quieta y Dominique se perdió en la profundidad de su mirada, noto la lucha de la chica por evitar que salieran las lagrimas y se sintió terriblemente mal por ocasionarle eso, nunca había sido capaz de verla llorar.

-Me iré porque ya no quiero seguir molestándote pero no hemos terminado esta plática, esta vez no me voy a rendir tan fácilmente Lynn, tendré las agallas que debí haber demostrado hace cuatro años. Es nuestra última oportunidad y no voy a desperdiciarla, te juro por lo más sagrado en mi vida que no lo haré. Voy a luchar por ti como nadie más podría hacerlo.

Lynette despego los labios pare replicar pero Dominique negó suavemente con la cabeza mientras colocaba su dedo índice sobre los labios de la castaña. Luego acaricio suavemente su mejilla con el dorso de su mano y le dijo viéndola directamente a los ojos…

-Te amo

Le dio un rápido y fugaz beso en los labios y se desapareció dejando a Lynette sostenida por la nada, las piernas de la chica fueron incapaces de seguir soportando su peso y se derrumbo al suelo al tiempo que miles de lagrimas nublaban su visión y espasmos de dolor le cubrían el pecho. Una sensación de vacío la inundo, un dolor como no había sentido en años le inundo el pecho y en un gesto ausente se llevo un par de dedos a los labios.

¿Por qué ahora? Se pregunto

Xxx

¿Qué les pareció? En lo personal para mi este es un capitulo muy intenso y creo que solo podría compararlo con otro que vendrá después. Espero les haya gustado, se de alguien que debe estar haciendo corajes y dando saltos a la vez

Un saludo, gracias por leer.