UNIENDO EL PASADO, CREANDO EL FUTURO

CH 3: Bienvenido a Inglaterra

Minerva McGonagall es, según muchos, una mujer estricta, alguien que sigue las reglas y cuya vida se compone de hábitos. Es por esto que cuando Albus Dumbledore, el director de Hogwarts, la llamo a su despacho a la mitad del verano, le pareció extraño.

En estos momentos Minerva se encontraba caminando, con paso acelerado, preguntándose que necesita el director, imaginándose toda clase de cosas desde un cambio en el programa escolar, hasta teñir las aguas del Lago Negro de los colores del arcoíris, en un intento de hacer mas "alegre" el lugar antes del regreso de los estudiantes.

Afortunadamente, el tiempo no le dio para contemplar alguna otra teoría, ya que se encontraba frente a la gárgola que custodiaba la entrada a la oficina del viejo director.

Caramelo de limón – dijo McGonagall a la gárgola, lo que hizo que esta se retirara de su lugar, dejando a la vista una escalera de caracol. "no tenia una contraseña mas obvia"

Minerva subió la escalera, suspirando al alcanzar la cima, rogando que la noticia que Albus tuviera que darle no fuera otra de las rarezas de su antiguo mentor. Tomo la manilla de la puerta, y la abrió.

Buenas tardes, Albus – saludo McGonagall.

Buenas tardes, Minerva. – dijo Dumbledore educadamente mientras le ofrecía asiento a la profesora – Un caramelo de limón?

No, no gracias – dijo McGonagall, no pudiendo evitar hacer una mueca de disgusto al pensar en los caramelos que el director comía con tanto ahínco. – Albus, puedo saber a que se debe tan repentina reunión? – pregunto queriendo llegar al punto del asunto. "Al mal paso darle prisa, no?"

Por supuesto Minerva – dijo con seriedad el normalmente jovial director – Supongo que recuerdas que en la ultima reunión del personal les informe acerca de un estudiante transferido?

Según recuerdo viene de los Estados Unidos, cierto? – respondió Minerva, recibiendo un asentimiento de parte del director – Lo que no comprendo es a que se debe tanto secretismo con respecto a la identidad del muchacho – dijo con molestia.

A eso voy, Minerva, a eso voy – dijo intentando calmar a la irritada profesora, a lo que ella hizo un gesto indicando que siguiera. – Supongo que debo empezar por su nombre, el nombre del joven es… Alexander Regulus Black.

Black?, estas seguro? – pregunto, con pesar.

Minerva sabia bien lo que eso podía significar, no por nada había enseñado a los únicos 2 varones de la familia Black. Fuera quien fuera el padre, no hacia las cosas fáciles para el joven, después de todo uno esta muerto, y el otro… es un convicto.

Completamente Minerva. – dijo solemnemente – Junto con la petición de la transferencia, recibí una carta del joven Black – dijo Albus mientras le entregaba dicha carta a Minerva.

Querido Director Dumbledore:

Escribo esta carta hacia usted como petición. Entiendo que la decisión sobre mi transferencia no es únicamente suya, pero espero que lo considere.

Mi nombre es Alex y tengo 14 años, nací y crecí en New York, New York, USA. Desde que tengo memoria mi madre, a pesar de ser muggle, me a hablado sobre la magia y sobre mi padre, Sirius Black.

Se que ambos nacieron en Inglaterra, y que mi padre estudio en su escuela, es por este que deseo ir allá, se que las probabilidades de que llegue a conocer a mi padre son mínimas, en especial considerando su "situación", es por eso que quiero conocerlo un poco de esta forma, conociendo el lugar donde estudio, donde conoció a sus amigos, donde, según se, se formo una fama de revoltoso, causando caos a donde fuera.

Se que puede parecer tonto, pero creo que puedo conocerlo un poco si llego a conocer la escuela, si tengo clases en las mismas salas en que el tuvo y si "merodeo" por los mismos pasillos.

Se que hace muchísimo tiempo que no reciben estudiantes transferidos, pero los años pasan y las costumbres cambian, no es así? Así que espero que me acepten, porque no hay nada que desee mas en este mundo que ir allá, por eso le pido, no, le suplico que me tenga en consideración, y le juro que si me aceptan daré mi 100% en todos los ramos, siempre lo hago.

Atentamente,

Alexander Regulus Black Summers.

Luego de leer la dichosa carta, Minerva se desplomo en la silla frente al escritorio del director. Se encontraba atónita, con la boca avienta y los ojos desorbitados, no pudiendo creer lo que acababa de leer, y al mismo tiempo sabiendo que cada palabra era cierta.

A-albus? – Minerva espero a que el director asintiera para continuar. – Estas completamente seguro de que este muchacho es… hijo de Sirius?

La verdad no lo se Minerva, pero el consejo escolar ya a hablado, el joven Black vendrá a Hogwarts, ya no hay marcha atrás.- dijo solemnemente.

Pero y si no es el hijo de Sirius? – pregunto Minerva.

Entonces tendremos que comprobarlo.

Como?

Es muy simple de hecho. – dijo Albus, mientras rebuscaba en los cajones de su escritorio, sacado un frasquito con un liquido transparente.

Que es eso Albus?

Esto, Minerva, - dijo Albus agitando el frasco – es la poción sanguinis cognatione. Cuando el joven Black llegue a Londres, quiero que lo lleves al Caldero Chorreante, una vez hay quiero que me consigas una muestra de sangre, yo conseguiré la muestra de Sirius.

Quiere que yo valla por el muchacho? – pregunto extrañada, había creído que el director enviaría a Hagrid, como había hecho con Harry en su primer año.

Así es Minerva, creo que eres la mas indicada para esta tarea.

Ya habían pasado varias semanas desde aquella charla que tuvo Minerva con el director, aquella que concernía a un Alexander Black.

Se había cambiado de ropa, dejando de lado las túnicas, y vistiendo una falda larga color esmeralda, junto con una blusa blanca y unos zapatos también esmeralda, su cabello lo amarro con un moño alto, y se puso un abrigo negro por el frio de la noche. Atravesó su despacho hasta la chimenea, tomo un puñado de polvos flu de un pocillo en el suelo a la izquierda de la chimenea, entro a la chimenea y al mismo tiempo que lanzaba los polvos, grito con voz clara "MINISTERIO DE MAGIA". Dentro de la chimenea grandes llamas verdes se tragaron a la profesora de transformaciones.

Cuando las llamas bajaron de intensidad, hasta volverse simples lenguas de fuego en el suelo de la chimenea, Minerva salió de la chimenea encontrándose con el atrio del Ministerio, de un suelo de madera oscura, y su amplio techo de color azul real.

Minerva camino por el pasillo, pasando junto a la Fuente de la Hermandad Mágica, hasta llegar a los ascensores, subiendo hasta el 6º piso, el departamento de transporte mágico.

Una vez el ascensor se detuvo, Minerva salió, caminando con paso seguro hasta la oficina de trasladores, una vez hay se dirigió al terminal nº 5, que era el que correspondía al traslador que venia desde New York City, donde espero hasta que en un torbellino no menos de 10 personas aparecieron, aferrándose a una chaqueta que seguramente había visto mejores días.

La visión que estaba frente a los ojos de Minerva era algo que se veía todos los días el la oficina de trasladores. Personas mareadas, aferrándose a lo que tuvieran al alcance, intentando pararse, solo para volver a caer, pero hubo algo que llamo su atención.

Un muchacho, vestido con unos pantalones grises y una polera y chaqueta negra, se estaba arrastrando hacia un baúl mediano de color rojo. El chico se levanto y se sentó sobre el baúl, sujetándose la cabeza con ambas manos.

Minerva se acerco al chico, era el único de ese rango de edad en todo el terminal, así que tenia que ser a quien estaba buscando.

Señor Black? – pregunto la mujer, un poco insegura.

Si? – respondió el joven, levantando la vista.

Si antes había tenido sus dudas sobre si era a quien buscaba, todas quedaron olvidadas en cuanto el joven levanto la cara. Ya no tenia duda de que el muchacho fuera heredero de la Noble y Ancestral Casa de los Black.

Minerva intento recuperar la compostura, luego del shock inicial que fue ver el rostro de su nuevo estudiante, y teniendo en cuenta de quien dice ser hijo, su mas próxima pesadilla.

Mi nombre es Minerva McGonagall, seré su profesora de Transformaciones en Hogwarts.

Ya veo! – exclamo Alex, levantándose apresuradamente – Es un placer profesora! – dijo con una sonrisa

"Se parece mucho a Sirius, acaso será realmente su hijo?" – pensó Minerva. – Lo mismo digo Señor Black… Ahora si me permite lo llevare a donde se alojara.

No iremos a la escuela? – pregunto Alex extrañado, inclinando la cabeza.

Las clases comienzan en septiembre, por lo que se alojara en una posada hasta esa fecha, a cuesta de la escuela, claro.

Alex tomo la manilla de su baúl, pero cuando iba a comenzó a tirar de el McGonagall lo detuvo y conjuro un reducio, encogiendo el baúl al tamaño de una caja de fósforos, Alex lo recogió y se lo echo al bolsillo de la chaqueta. Retomaron su viaje con Alex siendo guiado por la profesora hasta el ascensor, llegando al atrio.

Una vez en el atrio, ambos entraron a una de las chimeneas de la derecha, y Minerva, sujetando el brazo de Alex, soltó un puñado de polvos flu, mientras decía en voz alta "CALDERO CHORREANTE".

Cuando salieron de la vieja chimenea, se encontraron con un viejo bar, con la paredes tapizadas de viejos artefactos y fotografías, cosa que maravillo a Alex, quien se distrajo con ellas mientras la profesora McGonagall pagaba por la habitación que usaría, la nº 15.

La profesora guio a Alex por las escaleras hasta la habitación, una vez dentro, Alex saco su baúl de su bolsillo y la profesora lo agrando, luego Alex lo coloco a los pies de su cama.

Antes de que me vaya, hay algo mas que debo hacer.

De que se trata profesora? – pregunto Alex.

Necesito una muestra de sangre – dijo mientras le mostraba un frasquito vacio.

Emm, es realmente necesario? Para que lo necesita profesora?

Bueno, emm – dijo Minerva intentando encontrar una escusa.

Estaba por rendirse y decirle la verdad a Alex, cuando recordó una discusión que había tenido hace tiempo con Dumbledore sobre porque Harry tenia que quedarse con sus tíos, y que el motivo eran las protecciones de sangre.

Lo que pasa es que las protecciones de Hogwarts, son con protecciones de sangre, así que se necesita una muestra de sangre de cada alumno cuando ingresa a la escuela, para así reforzar las defensas – dijo Minerva, cruzando los dedos mentalmente, rogando a Merlin que Alex le hubiera creído.

Con que era eso – respondió mas tranquilo.

Entonces Alex le tendió su mano a la profesora, y esta con su varita le hizo un pequeño corte en el dedo índice, sacando no mas ni menos de 10 gotas de sangre, una vez terminaron Alex se llevo el dedo a la boca, para lamer la herida.

Minerva se despidió de el muchacho, y camino hacia la puerta, deteniéndose en el marco de la puerta.

- Por cierto…Bienvenido a Inglaterra señor Black – dijo Minerva, para luego desaparecer por el pasillo, dejando a Alex con una sonrisa en la cara.

* sanguinis cognatione: familia de sangre en latín.

* fuente de la hermandad mágica: fuente ubicada en el atrio del ministerio de magia que tiene la estatua de oro de un mago, una bruja, un centauro, un duende y un elfo domestico.