Hey! Hola de nuevo! Aquí actualizando con el capitulo tres. Agradezco los review y los favoritos, de verdad ojalá que la historia les siga gustando. Si les soy sincera a mi me agrada bastante jeje, pero bueno, mejor dejo que las criticas me las den ustedes estimados lectores y lectoras... espero pronto subir otro capi y algún que otro one shoot, por lo pronto les dejo este
Leat´s read!
Donde Hubo Fuego Ceniza Queda...
Capítulo III.- razones y decisiones
Por fin Korra había regresado al templo con Tenzin y la familia, tuvo que despedirse de Kai y los demás en el edificio del consejo, argumentando que se verían luego, y después de un fugaz beso en los labios al capitán, la chica partió de regreso con los maestros aire a casa... sin embargo Pema, cuyo instinto maternal no pasaba nada por alto, se había dado cuenta que la muchacha no se encontraba muy bien. No había hablado casi nada durante el trayecto y solo se mostraba ausente, sumida en sus propios pensamientos... cuando hubieron llegado la dama se acercó con Korra y le sonrió
-vamos querida, llevemos tus cosas a la habitación...
-no te molestes Pema, puedo hacerlo –Korra sonrió un poco
- No nada de eso... quiero ver que todo esté bien...- ante la insistencia de ella la joven avatar solo asintió contenta y entre ambas llevaron el pequeño equipaje de la chica hasta la habitación que ella solía ocupar. Cuando Korra entró no pudo evitar una sonrisa, todo estaba tal cual ella recordaba, había extrañado tanto ese lugar...
-dios... qué alegría volver! –la chica se dejó caer en su pequeña cama y suspiró contenta, Pema le miró con maternal sonrisa y se sentó a su lado cogiendo la pequeña maleta de la joven, la abrió y comenzó a sacar la ropa para ponerla en el armario. No fue difícil ya que eso es lo único que ella traía, además de algunas otras cosas pequeñas, como su cepillo, algún accesorio y esas cosas propias de una chica de su edad
-estás contenta hija?...-preguntó mientras doblaba un hermoso vestido y lo colocaba en un cajón
-la verdad si, -Korra se sentó de golpe cruzando las piernas en la cama mirando con una pequeña sonrisa como la mujer colocaba todo. Le recordaba mucho a su mamá. La verdad había visto muy poco a sus padres también, salvo alguna visita rápida, pero no había tenido el tiempo de ir y quedarse... tal vez debía hacerlo pronto, después de todo la gente no vivía por siempre, se dijo...
-estuviste muy callada hace rato, ¿todo está bien Korra?...
-uh?...-la maestra agua recordó entonces el incidente anterior. Mako había ido a verla...y ¡Kai casi lo golpeaba! Suspiró un poco, el asunto se pudo haber puesto peor...-si... tranquila Pema, solo...pensaba en tantas cosas...
La mujer dudó un poco en hablar, pero luego decidió hacerlo. Era mejor que Korra supiera de una vez antes de enterarse por otro lado, debía decirle que Mako iba a casarse. Lo que ella no sabía era que el Avatar ya estaba enterada de eso, y de la peor forma posible cabía aclarar...
-Korra...hija...tu...-la dama le miró directo a los ojos- tú debes saber algo... tu amigo Mako...
-ya lo sé...- la cortó ella de forma algo brusca, a la mujer se le encogió el corazón cuando la muchacha desvió la cara hacia la ventana- va a casarse... uno de los reporteros hizo el favor de informarme...-lo último lo dijo con cierta ironía
-santo dios! ¿Pero estás bien hija?...
-claro que lo estoy! –espetó la chica cruzando los brazos- es decir... no es una tragedia, solo va a casarse!...
-Korra...-Pema le miró triste. Ahora tomaba sentido el repentino viaje de la muchacha cuatro años atrás. Debía admitir que lo supuso pero no imaginó que fuera cierto. De pronto Korra le miró y sonrió
-Pema tranquila, todo está bien ¿sí?... mira, antes eso me hubiera dolido, pero ya no. Mako es tema pasado... han pasado cuatro años, yo también encontré mi camino...
-el capitán Sheng? –la dama le miró concierta duda- Korra no te estás engañando? Es un joven muy apuesto, y muy gentil también... pero tú estabas enamorada de alguien más...
-y ese alguien me hizo pedazos! –exclamó la joven perdiendo el control- no pude Pema!... no funcionó!... le dije lo que sentía y a él le importó nada!... me hizo más daño que cualquiera de mis enemigos! Dudó de mí!... yo estaba tan lastimada y Kai...
La joven enmudeció de súbito. Se dejó caer de nuevo en la cama abrazando su almohada. Pema se sentó junto a ella y acarició su cabello. Tal y como pensó, Korra no estaba bien. Por mucho que ella lo negara todavía sentía algo por ese muchacho, y la noticia de que se casaba le había caído como balde de agua fría...
-lo siento...-susurró la morena aún bajo su almohada- levanté la voz y tu solo estabas preocupada por mí...
Pema la hizo salir de su escondite y le acomodó el pelo cariñosamente
-no pasa nada mi niña... yo también sé que es eso...fui joven aunque no lo creas –le guiñó un ojo y la chica echó una risita- solo queremos que estés bien... verdad Tenzin?...
-Tenzin?...-Korra vio la puerta abrirse de nuevo y por ella entró el monje, algo colorado porque su esposa le había pillado espiando tras la puerta- cuánto llevas ahí?...
-lo suficiente...-el monje también se sentó junto a ella al otro lado de la cama- escucha Korra, eres como nuestra hija, y queremos verte feliz, si el capitán es tu decisión entonces nosotros estamos de acuerdo... pero piensa bien las cosas ¿vale?
-no hay nada que pensar...-susurró ella bajando la cabeza- va a casarse...y ¿saben algo? No me importa, no voy a dejar que eso me afecte, tengo a Kai a mi lado y lo quiero... aunque no lo crean... en verdad lo quiero...
La chica sonrió sin darse cuenta. Era verdad, habían pasado cuatro años y aunque en un principio le había costado mucho superar todo lo que ocurrió, sin pensarlo su camino se cruzó con el de un testarudo y noble muchacho, tan terco y obstinado como ella, y aunque él no quisiera demostrarlo, también muy gentil y bueno. Alguien que le hizo volver a sonreír y volver a confiar...
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En un restaurante en el centro de Republic City, un par de caballeros ambos con uniformes de la armada de fuego se tomaban una copa mientras esperaban que su almuerzo fuera servido. De sobra estaba decir que más de una mujer les devoraba con la vista, y es que eran de lo más atractivos, uno de ellos, el de apariencia más juvenil se revolvía la cabellera en un gesto de impaciencia, el otro hombre rió un poco y se echó de un trago el caballito de tequila que tenía en frente
-no sé que me pasó... te lo juro si ella no hubiera estado ahí le rompía toda la cara...-el capitán Kai Sheng dio un bufido bastante molesto. Iroh junto a él le palmeó la espalda para calmarle
-hiciste bien en controlarte, te hubieras buscado un problema con ella... Korra todavía aprecia a ese tipo- le dijo calmadamente, el otro solo asintió
-ya lo sé... luego de todo el daño que le ha hecho...pero así es ella –el joven dio un trago a su bebida- no me gusta Iroh, no lo quiero cerca de Korra...
-pero eso lo decide ella no tú... piensa un poco Kai, si te pones así Korra se enfadará contigo, no creo que le guste que seas celoso...
-no soy celoso! –replicó el joven soldado- es solo que ese tipo me pone de malas...tu sabes cómo están las cosas, como fue todo cuando conocí a Korra... no pienso dejar que la lastime otra vez!
-ya lo sé...solo piensa con la cabeza fría ¿vale?...-Iroh se sirvió otro poco de tequila. No solía beber mucho, pero hoy estaba de ánimos para un par de tragos con su mejor amigo, además a Kai le vendría bien algo para aplacarse un poco luego de ese desafortunado incidente en el edificio del consejo.
Estaba de acuerdo con Kai, tampoco quería que Korra volviera a sufrir por ese tipo. Cuando ella llegó al acorazado cuatro años atrás, era tan solo una sombra de lo que era hoy. A penas si reía, casi no solía hacer nada más que entrenar, se había enfrascado en ello tanto que no tenía amigos, salvo Iroh claro estaba. No salía a ningún lado, casi no hablaba con nadie. Y a pesar de ser una chica hermosa y de tener muchos pretendientes nunca hubo uno al que le diera una oportunidad... hasta que los encantos de la hermosa Avatar atraparon al temerario capitán Sheng...
Entonces Kai estuvo decidido a hacer que esa hermosa carita volviera a sonreír. Le costó mucho trabajo que ella se abriera de nuevo. Korra lo evitaba como a todos los otros, sobre todo porque no empezaron en los mejores términos. Korra era muy testaruda y en eso entonces demasiado dura con todos, por eso cuando Iroh tuvo que hacer un viaje y la dejó en el escuadrón del capitán Sheng, todo fue un caos, peleaban por todo, nunca estaban de acuerdo y pasaban la mayor parte del día, por no decir todo, tratando de llevar la contra al otro, y a esto sumaba que el carácter de su amigo Kai también era de cuidado, pues aunque solía ser muy paciente y centrado en ocasiones perdía los estribos, y también aunque era un muchacho de naturaleza gentil le costaba trabajo demostrarlo...
"eres una niña inmadura, pesada y caprichosa!"
" y tu un remedo de soldado mal entrenado!"
Eran tan solo algunas de las "cordiales" palabras que solían cruzar cuando se veían de casualidad en los entrenamientos, a la hora de la comida o en los ratos libres. Korra parecía tener la habilidad innata de hacer enfadar a Kai, y le sacaba provecho había que decirlo. Además de que tenían gustos muy similares, por lo que solían encontrarse más de una vez durante el día, y eso desataba tales pleitos en los que Iroh ya se había cansado de servir como réferi...
"¡deja de seguirme a todos lados pervertido!"
"¿yo?... ¡tú eres la que me está siguiendo acosadora!"
Iroh rió solo de recordar aquellos días, era bastante tedioso tener que entrenar y vigilar a todo un regimiento y además tener que andar de mediador entre esos dos que ya solos de por sí daban mucho trabajo controlar, y juntos y además peleándose, ni que decir. Kai vio la risa en su amigo y arqueó una ceja divertido al ver su expresión
-¿y eso qué?...de que te ríes?
-recordaba...-apuntó el general- cuando no hacías más que pelear con Korra... cómo cambian las cosas, antes no podías verla ni en pintura y ahora estás loco por ella
El capitán también sonrió un poco. Recordó haber juzgado mal a Korra cuando se conocieron. El primer día que Iroh la dejó en su tropa el quiso ser amable, era una señorita después de todo, pero cuando trató de presentarse y ser cordial ella lo dejó hablando solo y simplemente se limitó a mirarlo de forma fría y a pasar de largo. Entonces él creyó que ella era una presuntuosa, vanidosa y grosera, "qué se cree, por ser el avatar no es más especial que nadie"... y de ahí vinieron los pleitos, Korra era así con todos, no solía hablar más que con Iroh, y solo a veces cuando él no estaba ocupado. A Kai lo ponía sumamente irritado, detestaba ese tipo de gentes... entonces, una vez que acampaban cerca de una isla, Korra no se presentó a los entrenamientos por tres días, harto de todo y muy enojado por la actitud de la joven avatar, el capitán fue a buscarle...
La encontró a las orillas de la playa y lo que vio lo dejó sin habla. Korra se encontraba sentada en la orilla y tenía entre las manos un par de pequeños patos tortuga, a los que estaba alimentando. Por el tamaño de las criaturas no tenían mucho de haber brotado, seguramente ella les había estado cuidando... ahí fue la primera vez que él la vio sonreír.
-digamos... –susurró mientras bebía otro trago de su vaso- que fui descubriendo lo que había debajo de esa facha de niña dura...
-supongo. –por fin les sirvieron el almuerzo y Iroh comenzó a comer, sonrió contento y volvió su mirada a Kai de nuevo- pero te costó trabajo...
-tú más que nadie lo sabe...- Kai se encogió de hombros.
Korra era difícil de entender, cuando no estaba entrenando solía perderse en algún lado paseando con Naga, o encerrarse en su cuarto y dormir. Pese a todo, el regimiento le tomó una especie de respeto, que al principio Kai no entendía el porqué, mas luego comenzó a comprender, ella no era mala, ni mucho menos pesada o presuntuosa...había algo en esa chica que no encajaba. Si en el fondo era una persona tan gentil y bondadosa... ¿porqué se comportaba como si fuera de piedra?
Entonces una noche de insomnio le llegó la respuesta. Salió del campamento donde estaban, realmente no podía conciliar el sueño y pensó que un paseo ayudaría... cuando subió al acorazado para revisar que todo estuviera en orden se encontró con que ahí también estaba ella, mirando el mar como si fuera la cosa más interesante del mundo. A punto estuvo de dar vuelta sobre sus pasos hasta que la escuchó sollozar. Entonces se acercó un poco mas sin hacer ruido y lo vio con sus propios ojos... la chica de piedra estaba llorando. Algo en él pareció encenderse. Verla así, tan frágil y vulnerable, con las mejillas rojas por el llanto y los ojos empañados, a ella que era tan altiva y orgullosa, tan ruda... no dudó dos segundos en acercarse y ofrecerle un pañuelo. Recordó haber visto la sorpresa en sus ojos. Aún ahora parecía no tener sentido. Que fuera él quien la consolara...
-"que pudo haber sido tan malo, para que una mujer de hierro como tu llorara?..."
-"nada..."-volvió la cabeza hacia otra parte
-"¿te han lastimado Korra?"
-"vete..."-intentó alejarse pero él le sostuvo la muñeca y le hizo mirarle
-"no me iré"
Aquella noche fue la primera vez que él la había abrazado. Y que ella se dejó abrazar también. Recordó haberse quedado con Korra largo rato sin decir una sola palabra. Simplemente ahí, mirando el cielo, con esa hermosa niña en los brazos. Se sentaron en la cubierta del acorazado y el recargó su espalda en una de las paredes. Recordó cómo ella se quedó dormida, el aroma fresco de su cabello, el tacto cálido de su piel... esa noche Kai quedó prendado de ella... esa noche entendió que no era quien él creía, y también que alguien la había herido, más que con cualquier arma o batalla... y a partir de ahí, el capitán Sheng decidió que las cosas debían cambiar. Fue cuando pidió el consejo de Iroh, quién le contó todo lo que había pasado en Republic City...
-bueno, pero lo lograste no? –inquirió el general limpiando con elegancia su boca con una fina servilleta
-sí, y por eso no pienso dejar que ese le vuelva a hacer daño...
Y así siguieron comiendo y charlando. Pero Iroh pudo notar que las palabras de su amigo iban muy en serio. Y viéndolo bien él tenía razón, no había motivo para que ese tipo siguiera molestando a Korra, si hasta iba a casarse. Kai por su parte estaba muy decidido en sus palabras, Korra ya había llorado bastante por ese imbécil, y si ahora estaba bien entonces no había problema, pero que no se le ocurriera lastimarla de nuevo porque entonces lo iba a conocer...
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Asami se encontraba almorzando en su casa. Le chocaba comer sola, sobre todo cuando ahora era casi una mujer casada. Sonrió para sí misma pensando en que al menos pronto Mako y ella dormirían en la misma cama. No era que no lo hubieran hecho ya, pero pronto sería así todos los días. Y es que desde que él le entregó el anillo no había pensado en otra cosa. Realmente pensó que jamás iba a hacerlo... sabía muy bien que no era la única mujer en la mente de su maestro fuego, que había cierta morena que a veces le robaba el sueño, pero luego de ver el anillo y de esa propuesta en el restaurante de siempre ella no pudo estar más feliz, ahora sí era la única para él...
-¿terminó niña?...-preguntó cariñosamente la empleada y Asami le sonrió
-si, gracias Yoko, retira los platos puedes? Ah y por favor enciende el radio...
-si mi niña, como gustes.- Cuando hubo retirado los platos en la bandeja, la mujer pasó junto al radio y lo prendió, estaba justo en la estación de siempre y Asami suspiró mientras bebía lo que quedaba de su copa de vino tinto. Entonces la canción dejó de sonar para pasar a algunos anuncios comerciales. Cuando la joven se levantaba se escuchó la animada voz del locutor
-" y eso fue quédate conmigo de los Rock boys. Ahora vamos con, claro como el agua ,de Crystal, y cuando el sol se va, también de los Rock boys... ah y les recordamos a nuestros radioescuchas que hoy el avatar Korra ha vuelto a Republic City, mas información en el noticiero de las seis en punto.."
Asami dejó caer su copa. La sirvienta al oír el ruido del vidrio quebrarse corrió al comedor asustada de que algo le pudiera haber pasado a la señorita. Cuando llegó encontró los vidrios en el suelo y el vino regado a los pies de Asami... la hermosa joven veía perpleja el radio. No podía estar pasando. ¿por qué? No pudo esperar un poco más para volver? No pudo esperar hasta que Mako y ella estuvieran casados?...
-niña?... niña Asami se encuentra bien?...-la pobre sirvienta se acercó a la muchacha y Asami le miró con angustia
-que voy a hacer Yoko...ella ha vuelto!...
-quién mi niña?...
-Korra! Korra regresó...-entonces cayó en la cuenta. Las banderas, el tráfico, todo eso fue porque el avatar había regresado. Pero y Mako?, lo sabría ya?...pero claro! ¿Cómo no iba a saberlo?...sería por eso que se había ido así?- Yoko por favor trae el teléfono...
La mujer obedeció con gesto preocupado y corrió a llevar el teléfono con la muchacha. Asami tomó la bocina y marcó en la rueda un número. Estaba llamando al gimnasio donde Mako y Bolin solían entrenar, se le hizo una eternidad hasta que el encargado contestó y ella de inmediato pidió hablar con Bolin, su futuro cuñado...
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Mientras tanto en el gimnasio un par de muchachos seguían practicando animosamente para las finales del campeonato. Bolin se encontraba practicando con las pesas de piedra mientras que otro muchacho, de cabellos negros y largos hasta el hombro, y ojos azules se encontraba sentado bebiendo un poco de agua de una botella, entonces el empleado llamó a Bolin a la caseta
-Hey Bo! Te buscan al teléfono amigo...
-uh?...-el muchacho dejó las pesas en su lugar y volteó secando un poco el sudor de su frente con un pañuelo- a mi? Quién?
-una señorita que se llama Asami...
El muchacho se apresuró a contestar el teléfono y haciendo una seña con la mano le dijo a su compañero que volvía en un momento, el otro chico solo sonrió y se levantó dejando su botella de lado y regresó a entrenar
-bueno?...Asami, que tal cuñadita...
-h-hola Bolin...oye, de casualidad Mako ya llegó?...-al otro lado de la bocina la voz de la muchacha sonaba triste
-Mako? No... no ha pasado por aquí...-respondió el maestro tierra ingenuamente
-no quedaron en almorzar juntos?...
-hoy no. Creí que iban a salir ustedes dos, por eso solo vine al Gym con Unagi, de hecho ya estábamos por irnos... te pasa algo Asami?, Mako está mal?...
-no es nada, bueno si ves a Mako dile que lo estoy buscando si? adiós...
La chica colgó de inmediato y Bolin dejó el teléfono bastante extrañado de la actitud de Asami. Rascando su cabellera despistadamente regresó donde su otro compañero. No acabaría de entender a las mujeres, aunque deseara hacerlo no acababa de entenderlas "parecen de otro planeta" pensó para si riendo un poco, encontró a Unagi con la nariz entre el periódico viendo algo con cara de bobo
-hey tu! Que traes...? –rió con ganas, el otro chico le mostró una sonrisa y le arrojó el periódico
-mira! Checa esto... dicen que hoy vuelve el avatar a Republic City...hasta pusieron una fotografía de ella! es una chica guapísima!...
-deja veo...-Bolin leyó el diario entusiasmado, efectivamente ahí se anunciaba el regreso del avatar Korra a la ciudad. Incluso habían incluido una foto de ella, de las últimas que le sacaron antes que se fuera. La sonrisa del muchacho no tardó en aparecer- Yahooo! Está de vuelta! Korra está de vuelta!
-a poco la conoces? –Unagi le miró impresionado
-conocerla? Era nuestra compañera de equipo! Recuerdas que te comenté una vez?...
-ah si, ¿de verdad conocen a ese bombón?... creí que tu y Mako estaban jugando...-el maestro agua recogió sus cosas y las metió en la maleta
-Claro que no!...tengo que verla!, nos vemos luego Unagi!...-Bolin cogió sus cosas y salió disparado del gimnasio, de haberlo sabido antes hubiera ido al muelle desde que el sol salía para ser el primero en recibir a su amiga
-qué? Y no me la presentas?...oye Bo! Espérame viejo!...-el chico agarró su maleta y salió persiguiendo al maestro tierra que de repente se había convertido en maratonista de lo rápido que iba...
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Mako se encontraba en el parque central, bajo aquel árbol enorme donde él y Korra solían ir a charlar antes. Ese donde una vez esperaron dormidos con Naga a que apareciera aquel voceador que les diera los panfletos con los que encontraron a Bolin. Lanzó un pesado suspiro al aire, definitivamente no fue lo que esperaba.
-ese idiota...-rabió de sólo recordar a aquel soldado que tenía abrazada a Korra de la cintura. El muy infeliz se atrevió a arruinarle el momento. ¿qué diablos le pasaba?, y además amenazarlo de esa forma... pero ¿qupe se había creído? Su novio... Korra tenía novio... bueno, si lo pensaba bien no era algo de qué extrañarse, habían pasado cuatro años, él mismo ya se hallaba a punto de casarse
Pero entonces por qué esa pequeña e insignificante palabrita le molestaba tanto. Novio. No, ese tipo no podía ser su novio, bueno ella ni siquiera le dijo nada, ¡el sujeto no la dejó hablar siquiera! Seguramente eso no era verdad, tenía que ser así... no podía soportar la idea de que Korra estuviese al lado de ese odioso, ni siquiera podía pensarlo!
-tengo que hablar con ella...-musitó para sí mismo mirando todo y a la vez nada. sus pensamientos, todos y cada uno de ellos estaban dirigidos hacia la morena, cada respiro que daba, cada gesto suyo, era para ella. nada ocupaba la cabeza de Mako además de Korra. Sus ojos, su sonrisa, su piel de canela... su voz... tenía grabado a fuego en su cerebro el momento en el que ella susurró su nombre, en que correspondió su abrazo... su delicado perfume se había impregnado en la camisa negra que llevaba...
Korra, de solo imaginarla ahora del brazo de ese sujeto le hacía hervir la sangre. Pero ¿por qué?, se suponía que ella ya era parte de su pasado no? Que ya la había olvidado, ¡por eso mismo estaba Asami a su lado! Ella era la única mujer en su vida ahora... entonces qué demonios le estaba pasando? Porqué esa maldita ansiedad de verla, de escucharla, de besarla... cómo anhelaba un beso suyo... hubiera dado todo por haberla besado hacía unos instantes. Mako sacudió la cabeza tratando de no pensar en eso. Tenía que admitirlo, a pesar de todo seguía queriéndola, aún después de cuatro años, estaba jodidamente enamorado de ella, ya no podía mentirse a sí mismo...
Pero y ella? sería que Korra ya lo hubiera olvidado? De verdad era novia de ese soldadito de pacotilla? Echó otro suspiro y se revolvió la cabellera desesperadamente. No tenía para donde caminar, se casaba en menos de un mes y la mujer de su vida, a la que creyó haber perdido cuatro años atrás había vuelto, pero no estaba sola... no tenía salida, se sentía acorralado contra la pared. Estaba jodido... definitivamente jodido...
-debo hablar con Korra... tengo que saber si todavía estoy a tiempo. No puedo perderla otra vez...
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Continuará...
Bueno, capi tres arriba! Como verán hoy les puse un poquito de historia, y ahora entendemos por qué Kai se portó de esa manera con Mako. A él le fue muy difícil acercarse a Korra, ya que ella se había vuelto desconfiada y fría, y le costó mucho trabajo hacer que regresara a ser la chica alegre de siempre, por eso no está dispuesto a permitir que Mako le haga daño otra vez, pero como bien dijo Iroh, la última palabra es de ella... Asami también ya sabe que Korra volvió y tiene miedo. Logrará casarse con Mako? Y qué hará nuestro adorable maestro fuego para hablar con Korra?
Bueno, aquí se los dejo por hoy, y si tienen alguna sugerencia para el fic o quieren algún one shoot pueden hacérmela llegar, también aviso que probablemente cambie la clasificación más adelante, ya que pienso agregar algunas cosas que no corresponderían a la actual, dejen sus reviews porfa!
Hasta la próxima!
