En primer lugar, quiero agradecer a todas aquellas personas que han leído los dos primeros capítulos. Estoy muy contenta de que haya gustado, y espero no defraudar. La historia lo vale. La autora me ha dado permiso para traducir otras historias, así que cuando acabe con esta, emprenderé la traducción de otra de sus historia, más ligera, pero igual de bien escrita. Pues nada, sin nada más que añadir, espero que disfruten de este capítulo. Ya empezamos a ver qué razones hubo detrás de la desaparición de Regina
Reencuentros
La noche fue agitada para Regina.: no consigue conciliar el sueño, sino hasta muy tarde, dando vueltas y vueltas en la cama, pensando únicamente en la conversación con Emma a la mañana siguiente. ¿Qué le diría? ¿Cómo se justificaría? ¿Comprendería ella su elección?
Fue con los balbuceos de su hija que ella se levantó. La coge tiernamente y se dirige a la cocina cuando es sorprendida por la presencia de Emma.
«¿Ya levantada?»
«Sí. Duermo poco… ¿Tiene ella hambre?»
«Sí, ¿puedo utilizar tu cocinilla?»
«Todo lo que tú quieras. ¿Te puedo ayudar?»
«Si pudieras sostenerla mientras prepara el biberón» Regina le tiende a Olivia, no habiendo un capacho a su disposición. Emma duda antes de cogerla torpemente «¿Vas bien?» pregunta Regina al observar a Emma poco convencida.
«Si, sí…¿No hay que tener en cuenta la cabeza o algo parecido?»
Regina no pudo evitar sonreír. «Es verdad, debes prestar atención, pero ella ya se mantiene sola»
«oh, ok. Sabes…yo…yo nunca he tenido un bebé en los brazos…» Regina no responde, pero escucha con atención, preparando el biberón. «Cuando di a luz a Henry…Ellos…ellos me preguntaron si yo quería sostenerlo. Dudé, pero dije que no. Simplemente lo vi en los brazos de la enfermera. Él estaba aún completamente arrugado y violeta…»
«¿Nunca has lamentado no haberlo sostenido?»
«Sí, pero me decía que si lo hubiera sostenido… hubiera sido incapaz de dejarlo marchar»
Regina comprendió, ella había sentido lo mismo al sostener a Henry la primera vez y también a Olivia: ese sentimiento extraño que te ata a un pequeño ser que acabas de conocer hace apenas unos minutos y sentirte atado a él para siempre.
«Comprendo»
«Ves, no estoy muy entrenada con estos chiquitines. Son tan pequeños, tan frágiles y dependen completamente de nosotros»
«…»
«Neal…Neal me lo echó en cara. Decía que era mi culpa» Regina se crispó, pero no se atrevió a decir una palabra. «Decía que yo no era lo suficientemente maternal, que no quería realmente a ese bebé y que era por eso que yo lo había perdido»
«Él no tenía el derecho de decir eso», dijo ella dándole la cara.
«Pero en un sentido, él tenía razón. Cuando yo estaba en la clínica…me dijeron que debía estar acostada el máximo de tiempo posible. Pero me harté de no hacer nada…Entonces, retomé el trabajo, evidentemente…no era nada comparable a mi trabajo de antes: ya no hacia trabajo de campo, simplemente de oficina, pero…eso me convenía»
«…»
«Y después vino ese dolor…Yo tenía más de cinco meses de embarazo, pero mi barriga apenas se redondeaba. Ya habíamos pintado las paredes de la habitación y pensábamos en nombres. No quisimos saber el sexo. Neal quería otro niño…Y yo…no sé. No me encontraba muy a gusto…Quizás perdí al bebé porque no lo deseaba lo suficientemente»
«No, Emma, no puedes acusarte de eso» Pero la verdad es que Regina no sabía qué decir para consolarla «No tienes nada que ver en ello»
«Un poco…Pero he hecho mi duelo…del bebé y de mi concepción»
«…»
Emma deja escapar una pequeña risa nerviosa «Es raro, pero siempre creí que tú eras estéril…Y finalmente, eres tú quien ha tenido un bebé y yo la que ya no podrá tenerlos»
«No se trata de una competición»
«Me hubiera gustado criar un niño, quiero decir…un bebé: conocer los pañales, las noches en vela, los biberones…» hablaba fijando amorosamente su mirada en la pequeña que acunaba con dulces movimientos.
«Está listo»
Regina se sienta en el sillón, seguida de Emma. Una vez sentadas, le da a la pequeña que se lanza ávidamente hacia el biberón.
«Se te parece enormemente…» Regina sonríe. «Dices que el padre es desconocido…»
«Yo lo conozco. Simplemente no quiero volver a oír hablar de él»
«¿Acaso…fue mal la cosa?»
«Simplemente él no significa nada para mí, ni para Olivia»
«¿Entonces, ¿por qué haber dado a luz ant…?»
«¡Suficiente!» lanza Regina más fuerte de lo que hubiera querido. Sintiendo cómo su hija se agitaba, ella se calma «Yo…yo no he venido para una inquisición, solo para traer de vuelta a Henry sano y salvo. Ahora que lo he hecho, volveré a mi casa»
«…»
«…»
«Antes de eso me gustaría que me asegurases que no huiste por mi culpa»
«Te aseguro que no fue así»
«Entonces, ¿por qué? ¿Por qué huir tan rápido, sin una palabra?»
Regina frunce el ceño «Dejé una nota. Una carta, para ser exactos, sobre la repisa de la chimenea»
«Yo…cuando llegué no encontré nada»
«Oh»
Un largo, muy largo silencio se instala… Pero Emma, no soportándolo más, se gira hacia la joven mujer
«¿Quieres un café?»
«Sí, gracias»
Emma se ausenta algunos minutos, el tiempo suficiente para que Olivia termine su biberón. Emma le tiende entonces una taza que Regina acepta mientras acuna dulcemente a su hija.
«Entonces, ¿por qué te marchaste?»
«No te cansas nunca…», suspira Regina
«Nunca. Sobre todo cuando te abro mi corazón, siento que es recíproco y al día siguiente desapareces y estoy un año sin tener noticias tuyas. No, cuando te beso, te digo que quiero pasar tiempo contigo y con Henry y te vas sin decirme nada»
«Pero tú has salido adelante…Has formado una familia con Neal y Henry»
«Regina, no es más que un placebo. No te he reemplazado por Neal…Él nunca ha estado a tu altura. Ok, yo he estado a punto de tener un hijo con él, pero… después de haberme hecho diez mil preguntas sobre el porqué, me dije que tú te habías burlado de mí…que habías intentado ablandarme para aproximarte un poco más a Henry. Te lo eché en cara, estuve enfadada conmigo, después contigo. Y cuando finalmente decidí girar la página diciéndome que tú no volverías, Neal estuvo ahí, fue un apoyo… Y yo me aproximé a él»
«…»
Emma se inclina hacia ella y coloca sus manos sobre sus muslos «Regina, nunca he dejado de pensar en ti, a pesar de mi resentimiento hacia ti. Nunca he podido olvidar nuestros besos y esa única y maravillosa velada. Estuve frustrada, y, al principio, creí que mi deseo de querer decírselo a los demás te había hecho huir y que esa era la razón de tu partida»
«Ese…ese no fue el motivo»
«Entonces, ¿te vas a volver a ir dejándome así, sin ninguna explicación?»
«No te debo nada»
«¿Ah, sí? ¿En serio?»
«…»
«¿Mamá?» Las dos mujeres se volvieron hacia Henry, aún medio dormido. «¿Estáis peleando?»
Emma se levanta y le desordena el pelo «No, cariño…¿quieres tu desayuno?»
«Hm, hm…» Se dirige hacia Regina y coloca una mano delicadamente sobre la frente de Olivia «¿Ella ha dormido bien?»
«Tu madre tenía razón, en verdad, ella necesitaba dormir. Es la primera vez que duerme sin despertarse en toda la noche»
«¿Te vas pronto?»
«Sí, Henry»
«¿Podré ir a verte? ¿A ti y a Olivia?»
Regina dirige una mirada hacia Emma que los observaba en silencio. Hace un movimiento con la cabeza como queriendo decir «como tú quieras» antes de volver a prestar su atención a los cereales.
«Ya veremos… Ahora sabes mi dirección. Pero por favor, no huyas de casa, ¿ok?»
«Ok»
«Voy a bañar y a cambiar a Olivia» Da un beso a Henry sobre la frente antes de desaparecer en el cuarto de baño. El muchacho se sienta a la barra y mira a su madre
«¿Qué?» dice ella levantado una ceja
«¿De qué estabais hablando?»
«De nada»
«Mientes» dice el muchacho hundiendo su cuchara en los cereales «No paras de mentir…»
«Henry…»
«No, ya estoy harto. ¿Por qué no me dices la verdad? Ya soy grande»
«Henry, son cosas de adultos. Y de momento, aunque tú lo creas, tú no lo eres todavía. Eres un niño que, es verdad, has vivido cosas, pero apenas tienes 13 años»
«…»
«Ahora, acaba los cereales»
Algunos minutos más tarde, tocan a la puerta y cuando Emma abre, se sorprende al ver a Snow y a David. «¿Ha vuelto?», pregunta la morena con un tono preocupado.
«Sí, por supuesto»
«Dios mío…» suspira, calmada «¿Cómo?»
«Alguien lo ha traído»
«¿Quién?» En ese momento, Regina sale del baño, con Olivia en los brazos, dejando a Snow y David sin voz «Pe…pero…¿Regina?»
«Sí, es ella quien lo ha traído. Él se marchó para encontrarla»
«¿Encontrarla?» preguntó David
«Como hizo hace tres años conmigo. Entrad»
«Oh, no quisiéramos molestar. Solo queríamos saber si Henry había vuelto…y Regina…»
La joven mujer se aproxima, una ligera sonrisa incómoda en los labios «Buenos días, Snow»
«Buenos…buenos días. Regina, hace tanto tiempo… Y ¿eso?» Pregunta con los ojos puestos en el bebé que dormía en sus brazos.
«Es Olivia. Mi hija»
Una ligera ausencia de Snow así como un incómodo silencio llenaron los segundos siguientes antes de que Henry tomara la palabra «¡Ella es bonita, verdad!»
«Mucho Henry, muy bonita»
«¿Queréis entrar cinco minutos?»
«No, no queremos importunar…¿Por qué no nos vemos en Grany's para almorzar?»
«Oh, no, pensaba marcharme esta mañana, tenemos mucha carretera por delante»
«¿Carretera?»
«Ella vive en Washington» aclara Emma ante la insistencia de Snow
«Oh, Regina, por favor. Tenemos mucho tiempo que recuperar»
«…» Regina nota entonces la mano de Henry deslizarse en la suya y podía sentir la mirada suplicante de Emma encima de ella, entonces suspira «Bien, pero solo para comer, partiremos después»
«¡Bien, perfecto! ¡Hasta luego!» exclama felizmente Snow antes de desaparecer junto a David.
«¡Es divertido que te quedes!» añade Henry
«¡Hey, acaba tus Pop tarts!»
«¿Pop tarts para desayunar? ¿En serio, Emma?»
«Bueno, no siempre tengo tiempo de prepararle tortitas…» balbucea ella «Voy a ducharme. Te dejo a Henry, ¡valentía!»
«¡Hey!» se rebela el chico
Y en el momento en que Emma desaparece, Regina colca al bebé sobre el sillón, rodeada de cojines para asegura su estabilidad, después se dirige a la cocina «¿Tortitas?»
«Mamá te va a matar…»
«Es ella la que ha insistido para que me quede, ella va a sufrir las consecuencias», lanza Regina enarbolando una espátula, bajo la mirada divertida de su hijo.
«Te he echado de menos»
«Yo a ti también, Henry, yo a ti también»
«¿Por qué nunca has llamado? Yo no…no sé por qué te marchaste, pero siempre me dije que si estabas en algún lugar, siempre podrías llamarnos para decirnos que todo iba bien»
«…»
«Hubo un momento en que yo te creí muerta… Pero mamá estaba segura de que no. Ella decía que lo sentía»
«Henry…yo…yo estaba perdida y yo…yo sabía que si volvía a contactar con vosotros, cedería y volvería»
«¿Qué ocurrió aquí para que huyeras de esa manera y no quisieras volver más?»
«…»
«¿Mamá?»
«Henry, por favor»
Regina da por concluida la conversación y prepara las tortitas en un silencio sepulcral. Una vez servidas, Henry las saborea con placer y nostalgia. Con la vuelta de Emma, las preguntas que la pareja tenía para Regina aumentaron, pero ella las esquivaba, desviaba la conversación, o simplemente se quedaba callada.
Pero tanto Emma como Henry querían comprender por qué, una noche, había huido cuando las cosas volvía a la normalidad en el pueblo, entre ella y el resto del pueblo también las cosas iban mejor cada día, cuando ella estaba encontrando su lugar.
«Voy a tomar una ducha, ¿puedes vigilar a Olivia mientras tanto?»
«¿Yo? Pero…»
«Ella duerme, solo tienes que vigilarla, nada más»
Poco convencida Emma acepta de todas maneras, porque Regina no le deja otra opción. Esta se sumerge en la ducha, y sintiendo el agua caliente sobre su piel, piensa en la situación: ¿iba a poder guardar su secreto para siempre? ¿Podría mantenerlo, por lo menos, durante algunas horas?
Al mediodía, los cuatro se dirigen a Grany's donde Snow y David los esperaba ya. Todos se sientan con un palpable malestar y un silencio se instala antes de que Ruby se acerque y presente el menú del día.
«Rub…Hamburguesas y papás fritas para todo el mundo» Pero Ruby no tenía ojos nada más que para Regina que tenía sobre sus rodillas una pequeña niña «Rub, ¿estás ahí?»
«Sí…sí. Os lo traigo en seguida» dice, alejándose.
Entonces Regina sonríe «Ciertas cosas no cambian…»
«¡Que te crees tú eso! ¿Adivina con quién está saliendo?»
«¿Con quién?»
«Killian»
«¿En serio?», dice, levantando una ceja
«Sí», añade Emma, divertida
«Entonces, Regina…¿qué ha sido de ti?» corta Snow, que ya no se aguantaba más.
Hubo algunos segundos de silencio antes de que Regina suspirase, dispuesta a hablar «Vivo en Washington. Trabajo en uno de los restaurantes más grandes de la ciudad»
«¿De verdad?» pregunta Henry, sorprendido «¡Sabía que eras la mejor cocinera de Storybrooke!» añade mientras la mirada de Granny se desvía amenazadoramente sobre él.
«Soy segundo chef. No vivo muy lejos»
«Y tú has tenido este bebé…»
«Olivia. Se llama Olivia»
«¿El padre?»
«…»
«¿Regina?»
«El padre vive lejos. No conoce la existencia de Olivia y está bien así. Fue un error…»
Percibiendo que el tema era delicado, Snow desvía la conversación hacia otro asunto y la comida transcurre así. Más de una vez, Snow nota el sucinto acercamiento entre su hija y la bella morena, pero no lo señala.
Habiendo transcurrido una hora, Regina decide que ya es el momento de partir, a pesar de las súplicas de Emma y de Henry. En el momento en que todos salían del restaurante, se cruzaron con Neal que descendía de su coche.
«¿Neal? ¿Pero qué haces aquí?»
«He vuelto antes. Mis asuntos se han cerrado antes de lo previsto. No estabais en casa, y vista la hora, me dije que yo os encontr… ¿Es…Regina?» dice él abriendo los ojos como platos como si acabase de ver un fantasma. Alucina aún más al ver lo que ella llevaba en los brazos «¿Qué hace ella aquí?»
«Neal… Ella ha venido para…eh…para arreglar algunos asuntos también…sobre…sobre la casa…» intenta explicar Emma para esconder la huida de su hijo.
«¿De verdad? ¿Un año después?, se asombra él, pero comprende que se trata de algo más al ver cómo Henry se escondía aún más detrás de sus abuelos «Henry, ¿hay algún problema?»
«…»
«Emma, ¡dime la verdad!»
«Será mejor que me vaya…», apunta Regina, sintiendo que la tensión aumentaba.
«No, usted se queda. Quiero saber qué pasa aquí. ¿Usted vuelve así como así? ¿Por qué tengo la impresión de que se me oculta algo? Me marcho tres días y cuando vuelvo…»
«Neal, cálmate», suspira Emma
«¡No! ¡Decidme! ¿Y ese bebé?, dice él señalando a Regina con el dedo. Sintiéndose agredida, Regina da un paso hacia atrás, protegiendo a su hija. Emma se interpone entre ambos y toma la mano de la bella morena sin darse cuenta. Cuando Neal lo ve, aprieta la mandíbula «¿Qué pasa aquí?»
«Nada, Neal. Henry…Henry esta simplemente feliz de volver…»
«El huyó, ¿no es verdad?» ¿Y ha sido ella quien lo ha traído? Y a la vista está que no solo lo ha traído a él» dice lanzando una mirada malvada hacia Regina y el bebé.
«No importa, yo ya me voy», añade Regina.
«¿Se atreve a venir aquí con un niño cuando no ha sido capaz de ocuparse de Henry sin intentar matarlo? ¿Qué intenta? ¿Redimirse enseñándonos que es capaz de ser una buena madre? ¡Es una broma! ¿Piensa volver a entrar en la familia? ¡Ha sido la peor de las zorras intentando matar una vez al menos a cada miembro de esta familia, no es bienvenida!»
«¡Es suficiente, Neal!», chilla Emma, viendo las lágrimas en los ojos de Regina que palidecía ante la vista de todos.
«Mi hijo huye cuando yo me he marchado, y cuando vuelvo…» él no termina su frase y retrocede para subir en su coche y dirigirse hacia su apartamento bajo la mirada de Emma y de los otros.
«Bueno…ya está hecho…», dice ella «Henry, vamos, tenemos que hablar. Regina, tu…»
«No, yo me marcho, en serio…»
«¡Espera!» dice ella alcanzándola un poco más lejos «¡No hagas caso de lo que ese cretino ha dicho! No vale la pena. Tú mereces también ser feliz…»
«Poco importa, yo nunca lo seré aquí. Me voy»
«Te ruego, quédate…» dice Emma agarrándola por los hombros. «Te necesito…necesito que hablemos, que veamos si…»
«¿ Si qué?»
«Si podemos retomar allí donde lo dejamos»
Regina frunce el ceño y da un paso atrás «¿Estás hablando en serio? Tienes a Neal y a Henry…Nadie lo aceptará, nadie. Neal lo ha dicho, yo no merezco la felicidad, en todo caso, no aquí»
«No me hagas esto, Regina, no soportaría tu marcha una segunda vez»
«Lo siento, pero es así»
Regina retrocede, lanza una mirada hacia Henry que se precipita sobre ella y la estrecha en sus brazos «Mamá…»
«Sé bueno», le murmura dulcemente antes de besarlo sobre la frente. Después, ella coloca a Olivia en la sillita del coche y se sube ella. Después de una última mirada, enciende el motor, y con lágrimas en los ojos, se marcha, dejando a Emma y a Henry sobre la acera.
Quedaba fuera de toda cuestión el que ella permaneciera allí, no ahora… Debía partir, el aire le faltaba. A lo lejos, ve el panel «usted está abandonando Storybrooke», echa una mirada por su retrovisor y ve que Olivia ya estaba durmiendo. Sonríe y cuando traspasa el panel, siente cómo el flujo de magia se desvanece y se escapa de ella, así como sus problemas y sus secretos ligados a este pueblo.
De repente, sin saber de dónde, un coche la empuja, haciéndola salirse de su camino para acabar algunos metros más abajo en una cuneta… Después el negro absoluto.
