Si tú supieras
Resumen: Harry pensaba pasar un tranquilo cumpleaños junto a su hija, pero un visitante inesperado lo dejo KO.
Categoría: Harry Potter
Personaje: Harry Potter, Severus Snape
Géneros: Humor, Romance
Clasificación: G
Advertencias: AU=Universos Alternos, Chan=Adulto/Menor, Mpreg=Embarazo Masculino
Capitulo: 3/7
Completa: Sí
Disclaimers: Los personajes de este fic no me perteneces, los utilizo sólo por mera diversión.
3º Capítulo
Poco a poco empezó a abrir sus ojos. Le dolía todo el cuerpo y una extraña sensación lo abrigaba.
Se incorporó en la cama y trató de enfocar la vista, pero estaba muy oscuro y algo le impedía alejarse del lugar en que, unos segundos atrás, estaba descansando.
— ¿Qué mierda? —Trató de hacer memoria, pero le costaba un poco —Veamos… estaba desayunando con Lily ¿Y luego qué? —Trató de buscar en sus recuerdos —. Draco —dio un suspiro, al recordar que el rubio le había enviado un hechizo — ¿Por qué mierda me atacó? —Se dejó caer a la cama y justo en ese momento la puerta se abrió.
—Despertaste —afirmó la persona que entraba por la puerta.
—Draco —reconoció al hombre que entraba — ¿Por qué demonios me trajiste aquí? —Le preguntó con toda la paciencia del mundo.
—Te necesitaba aquí, sin que preguntaras y sin molestar —le dijo sentándose a su lado.
— ¿Sabes que te salvas de que te maldiga por el hecho de que estas embarazado? —Le dijo dejándose caer de espaldas con aire frustrado y pasando sus brazos tras su cabeza.
—Por eso y por que mi esposo, por muy padrino tuyo que sea, te mataría si me tocaras un solo cabello —le dijo levantándose, sonriendo con chulería ante el bufido que dejó salir el moreno.
— ¿Me dirás por lo menos en donde estoy y hasta cuando estaré aquí?
—Bueno, estamos en la mansión Malfoy, mas específicamente en el sótano —le indicó dirigiéndose a la puerta —. Y con respecto a cuando saldrás —dijo pensativo —… hay cierta persona que te quiere aquí, hasta la noche —dijo saliendo del lugar.
—Genial, simplemente genial —dijo, mientras dejaba salir el aire.
La tarde pasó rápido y las cosas en la mansión Malfoy estaban un tanto, alteradas. El líder de la familia Malfoy se removía en su asiento al tratar de contener sus impulsos de maldecir a su hijo menor, los Potter y su nieto, los cuales estaban histéricos por lo que pasaría en unos momentos mas.
— ¿James, crees que papá se enoje por lo que pasó? —Le preguntó la menor de sus hermanos, que en ese momento se arreglaba el hermoso vestido que tenia puesto.
—No creo que se moleste mucho por eso, lo que me preocupa es otra cosa —le dijo un tanto inquieto, cosa que notó su novio y enseguida lo abrazó por la cintura.
—No te alteres, precioso —le dijo dándolo vuelta para verlo a los ojos —. Supongo que se alterará en un principio, pero después las cosas tomaran el rumbo que debieron tener desde un principio —le dijo abrazándolo por la cintura para imprimirle valor.
—Draco —lo llamó su esposo — ¿Podrías ir a ver si Harry esta listo? —Le pidió, lo más sutilmente posible, pero eso no servía mucho con un hombre embarazado.
—Claro, yo voy y me maldice ¿Cierto? —Le dijo un tanto frustrado — ¡Hazte hombre, Black y anda a enfrentar a tu ahijado! —Le ordenó dándose vuelta e ignorando completamente las muecas que le hacía el moreno.
Sirius se encaminó a las mazmorras de la mansión, no le agradaban para nada, pero Moony insistió en que la "emboscada" se hiciera ahí.
Harry estaba molesto, más que molesto, estaba furioso. Después de que Draco lo visitara en la mazmorra, vino un elfo y le entregó una hermosa túnica, que le pidió ponerse, por ordenes del amo Black. Sabía que el Black del que hablaba era Draco, por que su padrino no se prestaría para eso ¿Cierto?
La puerta del calabozo se abrió dando paso a un hombre alto y fornido. Harry se paró de golpe viendo quien lo "visitaba" y luego se cruzó de brazos, completamente frustrado.
— ¿Qué pasa aquí, Sirius? —Le siseó con el entrecejo fruncido.
— ¿Qué hay, Harry? —Le dijo a modo de saludo, sudando a mares por el aura oscura que rodeaba a su ahijado — ¿Ya estas listo? —Le preguntó volteando, no quería recibir las maldiciones del moreno sobre su espectacular cuerpo.
—Sirius —le advirtió, o más bien, amenazó.
—Ya, Harry —le dijo suspirando —. No te estreses y sígueme —le pidió juntando sus manos frente a su cara, en forma de suplica y con cara de cachorro herido.
El moreno suspiró y siguió al mayor a lo largo de un pasillo, mínimamente iluminado, para enseñar el camino de salida. Sintió que la sangre se le iba a los pies cuando entró a la sala.
— ¡Feliz cumpleaños! —Gritaron todos los que estaban adentro, claro, unos más efusivos que otros.
—Felicidades, papá —le dijeron sus tres hijos, al abrazarlo fuertemente y entregándole un beso en la mejilla.
—Feliz cumpleaños, cachorro —le dijo un muy sonriente Remus. Que lo estrechó entre sus brazos.
—Potter —le saludó Lucius, tendiéndole la mano a modo de saludo.
—Gracias —le dijo Harry, aun medio choqueado por la sorpresa.
—Felicidades, señor Potter —le saludaron Ted, el hijo de Remus y Lucius. Y Scorpius, el hijo de Draco y Sirius, además ambos eran los novios de sus hijos.
—Muchas gracias, chicos —les dijo con una sonrisa.
—Siento mucho lo del hechizo —dijo Draco, pero ni tantito arrepentido.
— ¿De veras lo sientes? —Preguntaron todos, absolutamente todos y con caras que demostraban el no estar muy convencidos.
— ¿Disculpen? —Dijo en su tono altanero y cruzando los brazos frente a él.
—Es que, Dragón, no digamos que te salió muy sincero —le dijo su esposo abrazándolo por la espalda —. Además, tú nunca te arrepientes de lanzar un hechizo —dijo dándole un sonoro beso en el cuello, logrando que los colores se le subieran a la cara, al pobre rubio.
—Entonces no me crees —le indicó en un susurro. Fue justo en ese momento que Lucius, Remus, Ted, Scorp y Sirius, tragaron saliva — ¡Eres un insensible, Sirius Black! —Le gritó dándose vuelta y comenzando a golpear el pecho del mayor, con los puños.
— ¿Scorp? —Le preguntó su novio — ¿Qué demonios le pasa a tu papá? —Dijo viendo como Sirius trataba de calmar al rubio.
—Las hormonas —se escucharon dos voces, ya que James le había preguntado lo mismo a Ted.
—Sí, recuerdo el asunto de las hormonas —dijo Harry, mirando a un punto inexistente en la muralla, sin percatarse que justo había terminado la discusión y todos lo habían escuchado.
— ¿Sufriste lo mismo con Ginny? —Le preguntó Remus, con un tono muy casual.
— ¿He? —Dijo volteando y dándose cuenta que, nuevamente, era el centro de atención —Sí, claro, los embarazos de Ginny —dijo un tanto nervioso, por que sabía que no había dicho eso por lo que los demás pensaban.
—Bueno, cambiemos las caras —dijo James, muy emocionado, ya que ahora venía la parte más importante de la fiesta —Papá, te trajimos a alguien para que cante una canción, que según nos enteramos, fue muy importante para ti —le dijo guiándolo al centro de la sala.
Las luces comenzaron a bajar y una melodía se comenzó a escuchar a lo lejos.
El corazón de Harry dio un salto, al reconocer la canción. Hace años que no la escuchaba. Precisamente para no recordar.
Si tú supieras,
Que tu recuerdo me acaricia como el viento,
Que el corazón se me ha quedado sin palabras,
Para decirte que es tan grande lo que siento.
Un hombre alto y ataviado con una larga túnica apareció desde una de las puertas, cantando la canción, con un tono de voz grave y sensual, que le erizó la piel al moreno festejado, mientras todos los demás se alejaban un poco, para dejarlo solo en el centro.
Si tú supieras
Cómo te ansía cada espacio de mi cuerpo,
Como palpitan tus recuerdos en el alma,
Cuando se queda tu presencia aquí en mi pecho.
Su corazón se detuvo de golpe y tuvo todas las intenciones de salir corriendo del lugar. No se supone que él este ahí. De hecho no tenía idea que había vuelto. Pero sus pies no respondieron, sólo fue capas de dejarse llevar por el sonido de la voz, de aquel al que tanto amó.
Ven, entrégame tu amor, Ven, entrégame tu amor,
Para calmar este dolor de no tenerte,
Para borrar con tus caricias mis lamentos,
Para sembrar mil rosas nuevas en tu vientre.
Que está mi vida en cada beso para darte,
Y que se pierda en el pasado este tormento,
Que no me basta el mundo entero para amarte.
Harry quería morirse ahí mismo, pero una pregunta le vino a la mente.
¿Sus hijos conocían a aquel hombre?
Por que fue James quien le dijo que lo habían traído para que le cantara. Giró su rostro en un movimiento rápido y con terror miró a sus hijos, pero los chicos sólo ponían atención a la canción.
Si tú supieras, Si tú supieras,
Que es como un grito,
Que se estrella en el silencio,
Este vacío de tenerte solo en sueños,
Mientras me clama el corazón por ser tu dueño.
Cómo desangran en tus ojos mis anhelos,
Cuando me miran sin saber que estoy muriendo,
Por entregarte la pasión que llevo dentro.
A estas alturas, todos se dejaban envolver por la romántica letra y cada pareja estaba abrazada y apachurrándose para demostrarse su amor. La única que estaba sola era Lily, pero ella estaba feliz haciendo como que bailaba, moviéndose graciosamente al son de la música.
Ven, entrégame tu amor Ven, entrégame tu amor,
Que sin medida estoy dispuesto a enamorarte,
Borra por siempre de mi vida,
Todas las lágrimas que habitan,
En cada noche sin tus besos,
En el rincón de mis lamentos.
Que está mi vida en cada beso para darte,
Y que se pierda en el pasado este tormento,
Que no me basta todo el tiempo para amarte.
Si tú supieras...
Harry no se había dado cuenta, de que el hombre estaba tan cerca y que lo tenía sujeto de un brazo. Al parecer había tratado de escapar, pero el otro había sido más rápido y lo había retenido. Ahora estaban frene a frente y nada alrededor existía.
—Severus —dijo muy bajito y sin alejarse, estaba demasiado ensimismado viendo los ojos del moreno.
—Feliz cumpleaños, Harry —le expresó y en un movimiento que nadie se esperaba, se agachó un poco y besó los labios del moreno.
La situación era muy divertida, desde el punto de vista que se le quiera mirar.
Draco tenía una sonrisa de lado y sujetaba a su esposo que estaba apunto de saltar al cuello de su padrino.
Los menores, entiéndase por Ted, James, Scorpius y Albus, estaban rojos, hasta la punta del pelo.
Lily saltaba feliz por todos lados apoyando al moreno que estaba besando a su padre.
Lucius y Remus sólo estaban con sendas sonrisas al ver la demostración.
Harry estaba impactado, los brazos le colgaban por los costados y si no fuera por la mano que lo sujetaba fuertemente por la cintura, ya hubiese caído hace un buen rato, pero el raciocinio le llegó de golpe y como pudo se alejó del mayor, más rojo que una manzana. Se giró a ver a sus hijos y quedó pálido. Había sido besado, por un hombre y frente a sus hijos.
—Chicos… yo —trató de explicar, pero las palabras no le salían. Estaba a punto de Híper ventilar, por lo que su hijo mayor se apiadó de él y corrió a abrazarlo.
—Papá, no tienes nada que explicar —le dijo dulcemente —. Ya sabemos todo y nadie te recriminara nada —terminó de decir.
Harry se separó de su hijo y lo tomó por los brazos.
— ¿Qué sabes? —Le preguntó alterado y visiblemente preocupado.
—Que es mi hijo —dijo el moreno a sus espaldas.
Harry se atiesó en su lugar y fue volteando lentamente.
— ¿Cómo? —Preguntó en un chillido.
— ¿Qué cómo me enteré de que tenemos un hijo? —Le dijo Severus, parándose derecho y atrayendo al moreno para sentarlo en un sillón, ya que aparentemente no aguantaría la noticia de golpe —Déjame que te cuente —le dijo con una sonrisa de lado.
