Agradezco mucho a los comentarios dejados, en serio me motivan mucho a seguir y perdonen la demora en verdad me esfuerzo para hacer un buen capítulo y hacerlo "interesante" aunque a veces siento que no lo logró del todo, bueno, soy nueva en esto jeje.

Hice algunas modificaciones que me parecieron necesarias como por ejemplo la edad de los niños, mil disculpas si eso puede causar molestias.

Bueno aquí les dejo el siguiente capítulo, es algo largo, espero que sea de su agrado!.

Los personajes de vocaloid pertenecen a sus respectivos dueños.

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Si se preguntaban donde se encontraba el pez naranja de Len, en el verano del año pasado. Había muerto.

Porque de no haber sido de esa manera hubiera sido lo más importante que hubiese agarrado antes de irse de casa esa tarde, claro, lo más importante después de su preciada lonchera de Rainbow Dash, que por ninguna manera del mundo olvidaría.

Al cabo de casi un mes se había quedado sin alimento para su pequeño pez, aquel pequeño botecito de comida que le había comprado su tío se había agotado y aun a pesar de las suplicas constates que el pequeño niño rubio le dirigía a su padre solo obtenía como respuesta.

—"No pienso gastar mi dinero en estupideces".

Len no podía solo resignarse a ver morir de hambre a su pez, de alguna forma se compadecía de él, porque sabía lo que se sentía el tener hambre. Pero optó por ya no seguir insistiendo ya que la última vez que lo hizo recibió una cachetada que dejo su mejilla ardiendo, entonces supo que ya no tenía que hablar más.

A escondidas, dejaba pequeños pedazos de su propia comida para que el pequeño pez no pasara hambre.

Una mañana Len se levantó para encontrarse con su pequeño amigo anaranjado boca arriba, ese día Len lloró en silencio, en su cuarto secreto (Un rincón debajo del lavabo que se encontraba en la parte de atrás de su casa) con la pecera en sus manos, pues sabía que si su padre lo veía llorar le iría muy mal.

—¡CHICOS! Levántense, se nos hace tarde- Exclamó su tío con alegría entrando a la habitación de los niños- Hoy si que es un gran día para pescar. – Se dirigió a la gran ventana y abrió las cortinas rápidamente para encontrarse con el cielo nublado y con el aire soplando moviendo levemente las hojas de los árboles, su gran sonrisa fue disminuyendo de su rostro para mostrar una un tanto avergonzada.

-Eh… tal vez no está tan soleado, pero eso no nos impedirá divertirnos hoy – Dijo volviendo a mostrar sus ánimos, si algo era característico del tío Isaac Gen era que siempre ante todo se mostraba animado y con un aura alegre.

Al notar que no obtenía respuesta por parte de sus sobrinos volteo a verlos dándose cuenta de que los dos se encontraban en una misma cama y Len con una pierna encima de Rin y con su brazo sobre la cabeza de esta acaparando casi toda la cama. A Gen le hizo un poco de gracia esto, se sentó a un lado y los empezó a mover.

-Vamos perezosos despierten, hoy traeremos un gran robalo para cenar – A cambio recibió unos quejidos y los niños fueron despertando sintiendo las sacudidas que les daba su tío. Rin fue la primera en reaccionar y tan pronto notó que Len casi estaba sobre ella, lo aventó con todas sus fuerzas haciendo que el pequeño cuerpo del niño saliera disparado de la cama directo al piso.

-¡AUCH!, ¿qué te pasa? – dijo el pequeño sobándose la cabeza - ¿Por qué eres malvada?.

-No soy malvada, tu eres molesto – Le sacó la lengua.

-Bueno, suficiente, arréglense que nos vamos.

-Tío, pero si es muy temprano, son las ocho – Protestó Rin volviéndose a tapar.

-Vamos no sean flojos, a esta hora es cuando hay más peces - Dijo quitándole la sábana de encima – Llévense un abrigo ya que hace algo de frio.

Len se dirigió a sus cosas y saco su bombacho abrigo amarillo y unos calcetines.

Al cabo de unos minutos bajaron y se sentaron en la mesa que se encontraba en la cocina, su madre estaba cocinando, traía un sweater de lana verde oliva y su cabello rubio estaba recogido en una coleta. Los dos niños se sentaron junto a su tío y comieron lo que su madre les había preparado, huevos revueltos con tocino y jugo de naranja. Len en verdad estaba muy feliz, ya que no siempre había comido tan seguido en tan poco tiempo.

-Hoy pescaremos un gran robalo para la cena Madison, ¿no es así niños? – habló con una gran sonrisa.

-¡SI! – exclamó emocionada Rin comiéndose los huevos que había en su plato. Su madre sonrió, hoy ya no tenía la cara tan hinchada, aunque se le había formado una gran mancha negra en el ojo derecho y en su labio inferior.

-Yo no me quiero comer al pez – Habló Len en un tono bajo y triste.

-Ay Len, deja de lloriquear por todo – Dijo Rin dándole un pequeño zape en la cabeza.

-¡AUCH!. ¿quieres dejar de molestarme? – Dijo molesto cubriendo su cabeza.

-¡Listo, nos vamos! – Habló su tío dejando su plato en el lavabo y levantándose emocionado, los niños hicieron lo mismo y salieron de la casa hacia la gran camioneta roja.

-No vuelvan tan tarde, al parecer va a llover – Habló la mujer recargándose en el marco de la puerta.

-Tranquila Madison, mis pronósticos siempre tienen razón y mi pronóstico de hoy es que no lloverá – Habló con una sonrisa orgullosa. Ella sin embargo no respondió nada – Hey, si sucede algo no dudes en llamar y vendré lo más pronto posible – Dijo esta vez serio. Madison sin embargo sabía muy bien a lo que se refería, solo sonrió.

-No te preocupes, estaré bien, diviértanse – Dijo para luego agitar la mano en señal de despedida. No pasaría nada ¿no?, después de todo él no sabía dónde se encontraban, pero de algo estaba segura y era que tarde o temprano tendría que confrontarlo porque claramente la cosas no habían terminado.

El joven sonrió de vuelta y entró al coche, para después arrancar hacia el lago.

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Al llegar, bajaron rápidamente, Rin empezó a quitarse el abrigo para quedar en su traje de baño rosa.

-Hey niñita que crees que haces, anda vístete- Habló su tío para después pasarle su abrigo.

-Hay tío, por favor, yo me quería meter al lago.

-Hoy no, hace frio, te puedes enfermar.

-No me voy a enfermar.

-Póntelo dije – Pero Rin volvió rechazar el abrigo y sin previo aviso salto hacia al lago hundiéndose. Len y el tío Gen quedaron perplejos, pero al momento salió la cabeza de la pequeña niña del agua.

—¡KYAAA, está fría!- dijo la niña temblando.

-¿Qué esperabas, un agua termal? – Exclamó su tío entre risas.

El viento soplaba algo fuerte y los cabellos de Len se le ponían en frente tapándole algo la vista, se volteo y se dirigió al árbol más cercano y se sentó. Su tío al notar esto dejo de reír y decidió acercársele.

-Hey muchachín, te noto desanimado – Len no dijo nada – Creí que te gustaba venir a pescar con el tío Gen – Le dió un amistoso golpe en el hombro. Len ni siquiera le dirigía la mirada.

-Si quieres nos podemos ir – Volvió a hablar suavemente.

-No… es solo que.. – Calló por un momento pensando en lo que iba a decir – Aun no entiendo por qué nos fuimos de casa, es decir, ¿ya no regresaremos jamás?.

-¿Tú quieres regresar? – Le cuestionó su tío. Len solo negó con la cabeza.

—Se que fue algo qué pasó así como así pequeño pero solo quiero que sepas que tu vida, la de tu hermana y tu mamá mejorará, ya no tendrás que tener miedo de nada.— Le habló suavemente esperando que comprendiera todo esto.

—Ni siquiera me dió tiempo de agarrar mis juguetes – Habló desanimadamente. Y con juguetes se refería, a su yoyo el cual ganó una máquina de la feria, su patito de hule y claro, su figurilla de Rainbow Dash que había conseguido en McDonald´s.

—Tranquilo, yo iré a por ellos y te los traeré – Le revolvió los cabellos.

—Además, ya no quiero pescar nada.

—¿Y eso por qué?.- Le preguntó extrañado.

—No quiero volver a ver morir al pez – En definitiva, no quería volver a pasar por lo mismo otra vez.

—No te preocupes, ya no tendrás que verlo morir, yo te compraré todo el alimento que necesite, mira que incluso se pondrá hasta gordo.

Len lo miró con algo de felicidad. Tal vez las cosas serían diferentes con su tío.

—¿Y-ya, no iré a la e-escuela?— cuestionó algo temeroso.

—Pues claro que irás, tu madre te meterá a la de aquí, empezaran lo antes posible.

—Pero... ¿y si no les agrado a los niños de aquí?— Habló algo triste.

—¿Por qué no les agradarías?, eres un niño súper cool— Le dijo revolviendo sus cabellos nuevamente.

—No soy nada cool— Len lo sabía, a pesar de su corta edad sabía muy bien que no encajaría y seguro ni lo llamarían para invitarlo a jugar como es usualmente.—Nunca me invitan a jugar con ellos.

—Ya verás como serás el chico más popular del colegio, mataras a las nenas— Trató de animarlo.

—¡LEN!, VEN AQUÍ Y MÉTETEE HAY MUCHOS PECES.- Gritó su hermana desde el lago.

-P-pero no sé nadar- y no era una excusa, Len en definitiva no sabía nadar, nunca le habían enseñado. En cambio, Rin no necesitó que le enseñaran, gracias a lo temeraria que era terminó por aprender ella sola.

—¡NO ESTÁ MUY HONDO!— Dijo tratando de convencerlo.

En cambio aún seguía indeciso ya que a pesar de tener la misma edad su hermana era más alta.

—¡LEN TE LOS ESTÁS PERDIENDO!- gritó aún más fuerte.

El niño algo indeciso empezó a despojarse de su ropa. Hacía mucho frío, pero si su hermana podía el también.

Su tío en cambio notó la muy evidente delgadez de su sobrino, sus costillas marcadas, sus prominentes clavículas, eran evidencia de la falta de cuidados todos estos años.

Por un momento sintió ira, sobretodo hacia el poco hombre que se hacía llamar su padre. Y a hacia su hermana, por haber sido tan ilusa y tonta por mucho tiempo.

Len sentía mucho frío, podía sentirlo en sus huesos, era tan extraño ya que su hermana estaba casi como si nada. Al pisar el agua sintió un frío que le caló los huesos, no se sintió capaz, no se sentía capaz de nada y eso lo hizo sentir mal.

—No puedo— dijo en voz baja. Su tío lo miró preocupado, estaba apunto de decirle que no tenía por qué hacerlo.

—¡Vamos Len, no seas miedoso!— No era cuestión de miedo, bueno, tal vez un poco, pero no era tanto eso, si no que simplemente cada vez que tocaba la fría agua sentía su piel arder, no sabía si eso era normal.

Rin se acercó a él a paso apresurado y lo tomó de la mano jalándolo a la fría agua. Len tambaleó al meter su pierna derecha al agua, pronto lo calo profundo, entonces él insistió en salir de ahí, no podría soportar meter su cuerpo completo, pero su hermana no tomó en cuenta sus expresiones, simplemente pensó que estaba exagerando como "siempre", entonces tiró de el con fuerza haciendo que el pequeño cayera de lleno al agua.

"Splash"

Se escucho el ruido seco de un cuerpo cayendo a lo profundo del agua.

Entonces Len sintió miles de agujas clavarse en todas partes de su cuerpo, su torso, piernas, su cara.

Tan pronto su subconsciente reaccionó saco su cabeza de ahí y entonces sintió el frío viento pegarle de lleno en el rostro.

Su hermana con una sonrisa burlona en la cara fue cambiándola por una de confusión, al mirar a su hermano, puesto que no se veía nada bien, sus labios estaban repentinamente morados, sus dientes tiritaban, el temblaba de una manera notoria pero ni se atrevía a moverse.

Entonces supo que había hecho mal cuando de sus ojos comenzaron a salir lágrimas y al ver su piel tornándose morada pensó que realmente no estaba exagerando.

Se sentía débil, como usualmente solia sentirse, odiaba sentirse así, pero, ¿que podía hacer?. Sintió como jalaban de el sacándolo del agua y lo envolvían en un abrigo muy grande.

Su tío Gen lo sostenía en brazos mientras caminaba en el agua dirigiéndose hacia afuera. Entonces pudo notar lo drásticamente ligero que se sentía Len.

—¡Rin, sal ya de ahí, nos vamos! — habló de manera firme y sería, tanto que logró asustar a Rin. ¿Realmente lo que hizo estuvo muy mal?.

Ella salió del agua y se abrigó, si, el agua estaba fría, pero no era insoportable, ella no se había puesto de esa forma, entonces ¿por qué Len si?.

De igual forma se sentía mal por lo que acababa de ocurrir.

De regreso a casa Len iba encobijado hasta la cabeza y aún así se podía notar su temblar. Todos iban callados.

Gen en cambio aunque no lo aparentaba esta preocupado a más no poder, el niño realmente estaba débil. Siempre había sabido que su padre tenía cierto favoritismo en Rin, que no era tan duro con ella, pero no sabía a qué grado había sido tan duro con el pequeño niño, tal vez por la idea de que el era varón, pero eso no justificaba el tratarlo como si el ya fuera todo un hombre.

Llegaron a casa y cargó al niño en brazos, al entrar Madison salió a recibirlos, pero su sonrisa se borro al ver el estado de Len.

Gen le explicó todo, Rin avergonzada esperaba un castigo severo, más sin embargo su tío se acercó a ella y puso una mano en su hombro.

—Sube al cuarto pequeña— habló suavemente y ella obedeció, sintiendo una opresión en su corazón al ver su madre con su hermano en brazos.

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—¿Como pudiste dejar que pasara a tal grado?— Reclamó Gen en voz baja pero igual de severa.

—Juro que hice lo que podía— Dijo la mujer rubia con tono de voz angustiante.

—Madison ese niño está en los huesos, no puedo creer tu tanta falta de interés, ni siquiera te has preocupado por llevarlo con un maldito nutriólogo— El hombre posó su mano sobre su frente exasperado, controlándose para no alzar la voz y alarmar a los niños que se suponía yacían dormidos en su habitación.

—¡Por dios Gen, claro que me preocupo, son mis niños... si no me preocupara yo...

—Es que aún no consibo la idea de que hallas tardado tanto en tomar acción en el asunto. ¡El niño casi se muere de hipotermia, por dios!— El hombre estaba apunto de la exasperación, sus sienes sobresaltaban más y su cara se había puesto de un notable rojo.

—Yo se... que no he sido una madre ejemplar, pero no dudes en que yo los amo.— dijo ella con la voz entre quebrada, finas gotas salían de sus ojos poco a poco, pero eso no ablandó al hombre frente a ella.

Más bien su enojo aumentaba y es que ella no tenía derecho a llorar, no, Rin y Len lo tenían, más que nada Len, aunque lo criticaran por tal hecho el tenía meras razones para hacerlo, ya que estaba teniendo una vida que un niño de 7 años no debería de tener, el y su hermana después de todo nunca habrían podido hacer algo, la decisión había sido solo de su ilusa madre, que había tardado y solo había reaccionado cuando las consecuencias se habían tornado graves, cuando ella de verdad temió por su vida y por la de sus hijos.

"No puedo permitir que el padre de mis hijos vaya a la cárcel" había dicho una vez.

Simplemente Gen quería gritarle, que era una tonta y que ese desgraciado no merecía llamarse padre.

—Pero tú lo amas más a él— Sentenció el con voz áspera, dura y sería. Ella solo se quedó atónita. No tenía palabras, se le habían quedado atoradas por los espasmos que había comenzado a dar debido al llanto. ¿Cómo podía decir eso?, aunque ella no lo quisiera aceptar muy en el fondo sentía que era verdad, por dios debía de estar enferma por sentirse así, por sentir que aún le quedaba un poco de amor para darle a aquel hombre que alguna vez consideró perfecto.

El solo sonrió con sorna.

—Hmp, eso pensé— Dijo con cierto dolor en el pecho. Sin más se retiró del lugar porque estaba seguro que si se quedaba un momento más el iba a explotar.

— Y no te preocupes, mañana mismo yo lo llevaré al medico.

Dijo sin mirarla.

Se quedó sola en la fría silla de la cocina, con un hueco en el corazón, porque sabía bien que ella estaba mal, sabia que se tentaría si él la volvía a buscar y a endulzar el oído. Porque cuando recordaba los momentos buenos que había pasado con el se le olvidaba por un momento lo malo que había sido, lo mucho que cambió. Sabía bien que le había dado su corazón y se sentía culpable por no haberlo repartido mejor entre sus dos pequeños.