Disclaimer:El universo de Hellsing, así como sus respectivos personajes son propiedad intelectual del gran mangaka Kōta Hirano y son empleados sin fines de lucro.
Ain't Your Fairytale
— ¡Hermoso! Y ahí está nuestro ángel de la muerte… es una pena, parece que el encuentro se acabó. ¿Serás capaz de destruir a tus propios soldados, fräulein? Oh, vaya sorpresa; parece que su informe no estuvo completo, capitán, ¿quién es la chica rubia?
Hans trató de mantener el semblante indiferente, pero estaba casi seguro que el mayor denotó su nerviosismo cuando la familiar imagen de la rubia apareció. Estaban monitoreando el ataque de los Valentine y todo iba de acuerdo al plan; todos los soldados de la real orden no eran más que un montón de ghouls y tenían sitiada la habitación donde toda la mesa redonda de Inglaterra estaba reunida, todo iba bien… hasta que ella apareció de la nada, disparando en dirección a Jane Valentine. La reconoció de inmediato, ¿qué demonios hacía en Hellsing? Pudo sentir nuevamente ese deseo de estar con ella, el seguir cada uno de sus movimientos a través de la pantalla, denotar las curvas de su cuerpo resaltadas por el ajustado uniforme… y ahora estaba sometiendo al vampiro de Millenium, ¿era posible para un humano hacer algo así? Definitivamente no, algo andaba mal…
— Un pequeño percance, ¿no le parece, Doc?
— Definitivamente, mayor. La chica se ve ordinaria a simple vista, pero si sometió a uno de los nuestros sin duda debe ser un vampiro.
Un vampiro… ¿qué posibilidades había de que la única mujer que logró captar su atención como macho ahora formara parte de la especie que detestaba más que nada, y además estuviera aliada con la organización enemiga? Aparentemente muchas. Siguió observando a detalle cada uno de sus movimientos, quiso apartar la mirada pero no pudo, se veía fuerte y decidida, nada que ver con la chica indefensa que conoció… y le gustó.
— Que interesante, ¿no lo cree, capitán? ¡Oh! Y ahora esa pobre chica está en medio de una legión de ghouls, que además son sus colegas, ¿qué pasará?
El sonido de su voz le bastó para saber que Max Montana sonreía ampliamente, se deleitaba con ese tipo de escenarios. Trató de controlar el repentino ataque de ira que lo invadió, esa estúpida necesidad de protegerla seguía latente, a pesar de que los separaba todo un océano y ella ya no era humana; vio el momento justo en que sus ojos se volvieron rojos, la típica sed de sangre de los neófitos se apoderó de ella y masacró sin piedad a todo aquel que se ponía en su camino. De ser otro vampiro estaba seguro de que sentiría repudio, ese comportamiento salvaje y errático solo podía inspirar lástima y vergüenza, pero sentía pena; quería detenerla, evitar que ensuciara sus manos, que se humillara a si misma de esa forma…Por primera vez en su vida se sintió impotente, inútil. Integra Hellsing logró calmarla y al ver la cara de desesperación que hizo cuando fue consiente de la atrocidad de sus acciones aumentó su deseo de abrazarla, estar cerca de ella. No entendía nada de lo que estaba pasando en su cabeza, trataba de ser indiferente a todo y sin embargo no podía serlo con ella, debía investigar más sobre la impronta, aunque sonaba descabellado en su fría lógica, tal vez no eran solamente absurdas leyendas de su especie.
— Bien, creo que ese hombre ya cumplió su cometido. Doc, proceda por favor.
— Como ordene, mayor.
Calcinaron el cuerpo de su espía y se perdió la transmisión. Se preguntó que pasaría a partir de ahora, si ella era un vampiro no había duda de que Alucard la convirtió y eso automáticamente la volvía un enemigo, además del repudio que debería sentir por ella por el solo hecho de ser lo que era. Guardó las manos en los bolsillos de la gabardina con discreción, para que no vieran como apretó los puños, clavando las uñas en las palmas de sus manos y manchando de sangre la tela.
— Bueno, tendremos que aumentar el archivo que dejó en mi escritorio, capitán. Doc, haga las maletas, tomaremos unas pequeñas vacaciones en Londres.
— De inmediato.
— Queda encargado de todo en mi ausencia, no olvide vigilar al agente Schrödinger. —Apuntó su regordete índice en dirección a Hans. — Y contacte a Tubalcain, parece que pronto tendremos visitas.
Ese hombre y el Doc abandonaron la habitación. Hans inhaló y exhaló repetidas veces, tenía que calmarse o se evidenciaría. Si el solo verla a través de una pantalla bastó para ponerlo de esa forma, no sabía como iba a actuar cuando la tuviera de frente, cuando tuviera que enfrentarla y seguramente matarla. Suspiró con pesadez, no estaba seguro de poder hacerlo.
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— ¡Arg! ¡Detesto a ese hombre!
Seras estaba en su habitación, cubriendo su cabeza con la almohada que, junto a la cama, tenía solo para hacer la estancia más confortable para ella. Había tenido un día difícil, el acoso constante de su nuevo capitán la sacaba de quicio, ¿por qué todos los hombres tenían que ser unos cerdos? Después del ataque de esos malditos vampiros, Walter llamó a un grupo de mercenarios para reemplazar las bajas de la real orden. Al principio no confió en ninguno de ellos, pero los chicos se mostraban amables y respetuosos con ella (hasta donde su falta de modales y tacto se los permitía), la hacían sentir como una más en sus filas, pero ese hombre, Pip Bernadotte, aparentemente solo vivía para hacerle imposible la existencia. ¿Tanto la odiaba solo porque lo humilló la noche que se conocieron? Él se lo habías buscado por no creer que era un vampiro.
— Se cree tan importante… solo porque es mi capitán, si no ya lo hubiera golpeado.
No solo le hacía la vida imposible, ahora mismo estaba en una reunión con Sir Integra, Walter y Alucard, de la cual la excluyeron deliberadamente. ¿Acaso ese hombre era más importante que ella? No podía evitar el sentirse desplazada. Suspiró frustrada, tenía que distraerse con algo o se volvería loca. Optó por un cambio de ropa, tal vez salir a caminar por los jardines de la mansión la ayudarían a relajarse, pero no quería andar con el ajustado uniforme si no era necesario. Se quitó la camisa y la cadena que tenía la placa de Hans, tal vez el refrescarse un poco no era mala idea. Se encerró en el baño y minutos después llamaron a su puerta, pero no escuchó.
— ¡Hey! ¿Estás visible, Seras? Voy a pasar.
Pip no esperó una respuesta y entró en la habitación, según Walter debía estar ahí y le habían asignado la misión de informarle que mañana partirían a Brasil. Estaba seguro de que pasaría algo grande en Sudamérica y quería prevenir a la chica, simplemente no la sentía capaz de enfrentarse a la guerra que la jefa le había descrito que tenían encima.
— Seras, ¿estás aquí?
— ¿Capitán? Salgo en un minuto.
Estaba en el baño, no sabía que los vampiros tuvieran esa clase de necesidades. ¿se bañaban? El imaginar el cuerpo desnudo de la draculina lo emocionó, aunque era una niña molesta y gritona tenía un cuerpo que no le molestaría tener encima. Miró sobre la cama el uniforme amarillo de Hellsing, esa minifalda le hacía las practicas más amenas, pero había algo más. Tomó la pequeña placa militar y la leyó en su mente, ¿sería un pariente lejano? ¿un novio tal vez? Ese nombre y el cargo militar… era de un alemán, miembro de la SS si no mentía la placa. Solo pensó en dos posibilidades, o era una especie de reliquia o pertenecía a algún fanático de la estúpida ideología nazi. Esperaba que Seras no fuera partidaria de esas ideas absurdas, no quería tener rencillas innecesarias con ella por temas históricos, pero a fin de cuentas detestaba a esa escoria alemana.
— Lo siento, capitán. ¿llevaba mucho tiempo esperando?
— Solo unos minutos. Oye, ¿esto es de tu novio?
Seras dio un respingo cuando vio la cadena entre sus dedos, trató de arrebatársela, pero levantó el brazo para que no pudiera alcanzarla.
— ¡Regréseme eso ahora! ¿Qué no le enseñaron a respetar las cosas de los demás?
— Tranquila, no voy a robártela. Solo quiero saber si es de tu familia, de algún amigo o de tu novio.
— ¡Eso no le importa!
— ¡Claro que me importa! Quiero saber si tengo alguna oportunidad. — Pip le sonrió coquetamente y eso cohibió a la chica. — Si me dices te la devuelvo.
— Sabe que puedo noquearlo y quitársela, ¿verdad?
— Correré el riesgo, además quiero ver la reacción de la jefa cuando sepa que el capitán de sus tropas necesitará incapacidad por lesiones ocasionadas por una insubordinada draculina.
Ese detestable hombre había ganado, no quería meterse en problemas con sir Integra.
— Es… de un chico que conocí antes de entrar al departamento de policía. Me salvó de… —Confesar le estaba costando más trabajo del que pensó, ahora que lo decía en voz alta sonaba descabellado. — …un asalto y olvidó esa placa en mi casa. La llevo como un amuleto de buena suerte.
Pip no dijo nada, solo la miró mientras le devolvía la placa, su silencio la estaba matando, ¿la juzgaría infantil por tener un amuleto de buena suerte? ¿no creería su versión? Vio como cerraba los ojos con exasperación y suspiraba, ¿acaso era cierto lo de tener una oportunidad con ella?
— Oye, ¿has leído sobre la segunda guerra mundial?
— ¡Claro que sí! Todo mundo sabe algo sobre esa guerra.
— ¿Y conoces el significado de las siglas SS?
— Yo… —Estaban en la placa, pero no les prestó mucha atención. Si eran parte de la identificación de Hans no podían significar algo malo. —…no, no lo sé.
Pip miró su rostro avergonzado, su historia sonaba como el inicio de una novela juvenil y no quería ser él quien le quitara el encanto, pero debía saber que estaba enamorada de un loco racista. Pensó en una forma sutil de decírselo, pero la suavidad en las palabras no era su fuerte, era frustrante no saber que decirle. Se recostó en la cama, haciendo el uniforma a un lado para no aplastarlo con sus piernas.
— ¿Sabes por qué fue la segunda guerra mundial?
— Porque un loco alemán quería eliminar todo lo que no era de su agrado.
— ¿Y qué piensas de ello?
— ¡Fue un monstruo! Matar tanta gente inocente solo para aspirar a una raza perfecta de hombres… ¡Es detestable!
Sintió alivio, al menos no compartía esas descabelladas ideas nazi. Ahora sería más difícil romper la ilusión de su romántico encuentro. Tenía que pensar, ¿qué más decía la placa? "Werwolf" …
— ¿Te gustan los lobos?
— ¿Esto es un interrogatorio?
— Solo quiero saber más de ti, para que podamos ser amigos. Así tendremos platicas más amenas en las prácticas y ya no tendré que acosarte para romper la tensión sexual entre los dos.
— Si con esto logro que me deje en paz… si, me gustan los lobos.
— Bueno, tenemos algo en común, a mí también me gustan.
— ¿En serio? Vaya, son lindos, ¿no cree?
Su sonrisa le pareció encantadora, se veía tan linda con la ingenuidad plasmada en su cara ante las indirectas que le estaba lanzando respecto a su amuleto de la fortuna. Era una buena chica después de todo, guapa y de gran corazón, un buen partido para cualquier hombre, si no presta atención al hecho de que era un vampiro. No pudo juzgar a ese tal Hans, él también la hubiera auxiliado sin pensarlo, tenía algo que atraía la atención de los demás hacia ella y no solo por su cuerpo de diosa griega. Seria lindo que ella hablara así de él, con esa emoción y el brillo en sus ojos, un ligero pero perceptible sonrojo en las mejillas… sintió celos, a fin de cuentas solo era un mercenario que jamás tendría a una buena chica como ella a su lado.
— Si, son lindos… son una presa fascinante, cazarlos es una experiencia de la que nunca me cansaré.
— ¡Ash! Hablar con usted es imposible.
— Lo siento, cherie, pero las cosas no siempre son como nos gustarían… esto no es un cuento de hadas. — Se levantó y caminó en dirección a la puerta, pero se detuvo antes de salir. —Cherie, haz tu maleta, mañana partiremos a Brasil con tu maestro.
Dejó la habitación cerrando la puerta tras de sí. Seras se quedó mirando en su dirección un buen rato, esa platica había sido vaga, pero juraría que denotó tristeza en las últimas palabras del capitán. Permaneció en su cuarto el resto de la noche, perdió las ganas de salir a caminar por los jardines.
Notas del autor:
¡Wii! un nuevo capítulo. Reconozco que me tomó tiempo inspirarme, pero una vez que lo hice lo terminé en un solo día. De nuevo, el titulo fue usurpado de una canción del grupo Sonata Arctica, que de nuevo les recomiendo :P
No suelo pedir reviews, pero esta vez agradeceré infinitamente que me dejen sus comentarios y sugerencias, me gusta como va la historia y lo que tengo planeado, pero no quisiera arruinarla metiendo la pata :(
