De reencuentros, amantes, declaraciones de amor y whisky de fuego


III. Gryffindor

Cuando al fin llegaron a la puerta del restaurante, Sue le susurró a Ruth que se quedara quieta. Estaba con los ojos vendados, ya que su esposa quería darle una sorpresa y no quería que supiera a dónde la llevaba a cenar esa noche. Nada más desprenderse de la venda, Ruth abrió los ojos y miró a su mujer con una amplia sonrisa.

—Las Siete Rosas —dijo alegremente—. El lugar donde nos conocimos y donde tuvimos nuestra primera cita.

—Y donde te pedí matrimonio, no lo olvides —objetó Sue sonriente—. Feliz cuarto aniversario, cariño.

Ruth se acercó a su chica y la besó con delicadeza, como si del primer beso se tratara.

Una vez dentro, se sentaron en la mesa que Sue había reservado para aquella ocasión tan especial. Y no era para menos, ya que no solo celebraban su aniversario de bodas, sino que además ella le quería dar una noticia que no sabía si podría esperar por más tiempo.

—Vaya, ¿pero a quiénes tenemos aquí? —saludó el maître al verlas—. Si son el matrimonio Mina-Li. Hacía tiempo que no os pasabais por aquí y eso no puede repetirse, ¿eh? —bromeó el hombre.

—Buenas noches, Ben —le saludó Ruth cortésmente—. Esta noche estamos de aniversario.

—¿En serio?

—Sí, cuatro años soportándonos la una a la otra —se rio Sue.

—Pues no sabéis cuánto me alegro, chicas —dijo Ben con cierto júbilo—. Y por eso mismo, os traeré la mejor botella de champagne que tengamos para conmemorar este día tan especial.

Ambas chicas le agradecieron el gesto. Cuando les trajo la botella, no tardaron en llenarse una copa y brindar.

—Bueno, ahora que estamos solas —comenzó a decir Sue—, creo que debo comentarte una cosa que llevo varios días queriéndotelo comentar y no he podido hasta ahora.

Sue cogió a su esposa de la mano y entrelazó los dedos, apretándoselos ligeramente.

—Pues verás, hace unos días me encontré con Mark Lambert, ya sabes, mi compañero de clase de cuando iba a Hogwarts. Y estuvimos hablando de un montón de cosas: de trabajo, de familia, de nuestras vidas desde que nos graduamos en el colegio. Y, la verdad, es que él me comentó algo que seguro te va a encantar.

—¿El qué?

—A ver, ¿recuerdas que hace unos días decíamos que nos faltaba algo en nuestras vidas, pero que no sabíamos qué era exactamente? Pues gracias a Mark me he dado cuenta de lo que es. Se ha ofrecido voluntario para que podamos tener un hijo las dos y completar así nuestra felicidad.

Ruth se quedó pálida, muda. Tragó saliva lentamente y le dio un buen sorbo a su copa de champagne que tenía en la otra mano.

—¿Un hijo? ¿En serio?

No era la reacción que Sue esperaba, en absoluto. Pensó que se alegraría por la noticia, pero ya pudo comprobar que no era así.

—Sí. Mark me comentó que no era necesario que lo hiciéramos de la forma tradicional, ya me entiendes, que él conoce otros medios.

—Ya, bueno, creo que eso no es precisamente lo que me preocupa, Sue.

—¿Entonces?

Ruth enmudeció. No sabía cómo explicarle que ella no quería ser madre, que no quería tener esa responsabilidad que a ella le venía tan grande. De hecho, jamás habían hablado del tema en todos los años que llevaban juntas. Y ella era feliz así, porque pensaba, erróneamente, que su pareja pensaba igual sobre el tema.

—Yo no estoy tan segura de que quiera ser madre, Sue.

—¿Qué? ¿Por qué? No entiendo nada. Si te encantan los niños.

—Y me gustan. Ya sabes que adoro a mis tres sobrinos. Pero una cosa son mis sobrinos, que estoy con ellos tres horas y me voy, y otra muy distinta es tener que criarlos yo misma. No sé, es… complicado.

—Ruth, a mí me gustaría ser madre algún día, siempre lo he deseado.

—Pues hasta ahora no me lo habías hecho saber.

—Bueno, pues ya lo sabes. Además, estoy en una edad en la que, como espere un poco más, no sé si voy a poder tener uno…

—Sue, no me lo pongas más complicado de lo que es…

La situación era un tanto peliaguda. Ruth se sentía como la mala de la historia por negarse a algo que su esposa deseaba y que ella ignoraba por completo. Cuando Ben se acercó a la mesa, notó la tensión entre ambas y se dio media vuelta bruscamente. Y casi era lo mejor, puesto que a Ruth se le había quitado el apetito y dudaba de si le entraría algún bocado. Sue tampoco estaba con ánimos de cenar.

Y tal fue así, que decidieron levantarse de la mesa y abandonar el lugar. No sin antes disculparse con Ben y darle una poca propina por las molestias que pudiera ocasionarles.


Una vez en casa, Sue se desvistió y se metió directamente en la cama. Se había pasado todo el camino sin apenas mencionar media palabra, más que monosílabos que a Ruth se le clavaban en el alma. Le estaba haciendo sentir tan mal todo ese silencio, que era como si miles de puñales se le incrustaran en el estómago y no consiguiera extraerlos. Bueno, era eso o un problema serio de gases.

—Creo que hiciste mal casándote conmigo —comentó Ruth desde la puerta.

—No digas bobadas, anda.

—Es la verdad. Sería mejor que te hubieses casado con alguien que desee las mismas cosas que tú y no te prive de tantas otras.

—Jamás, ¿me oyes? ¡Jamás! Me arrepentiré de haberme casado contigo, ¿entendido?

Ruth se acercó a ella y la abrazó, recostándose con ella a su lado.

—Bueno, es posible que me haya precipitado al decir que no quiero hijos. No por el momento. Necesito mi tiempo para estar preparada para ello. Puede que en un par de años o tres. No lo sé.

—Está bien. Tómate el tiempo que necesites. Y si no, pues nada. Ya nos apañaremos con Shadow en nuestras vidas.

—Sí, bueno, aunque ese gato me odia —sentenció Ruth con sorna e hizo que Sue soltara una pequeña carcajada—. A veces pienso que trama algo, no sé por qué.

Sue se echó a reír. Si había algo que le gustara de Ruth era su sentido del humor y eso nadie se lo iba a arrebatar. La besó con ternura y, cuando se apartó, le acarició el pelo delicadamente.

—Decidamos lo que decidamos, superaremos cualquier obstáculo.

—Caro que sí.

Y, dicho aquello, se acurrucó junto a su esposa antes de quedarse profundamente dormida.


Nota: Ruth Mina era una alumna de Gryffindor que frecuentaba la biblioteca en la época escolar de Harry.