ESTE FANFIC NO ES MÍO. ES UNA TRADUCCIÓN.
La historia original en inglés es obra de GoldenOuryuuWooly y se llama "A Different Story". Lo tiene publicado en la página "Archive of Our Own". Cuento con su permiso para hacer esta traducción y publicarla en esta página. El link a la página del fanfic original está en mi perfil, porque no me dejaban escribirlo aquí.
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Capítulo 3: Encrucijada.
Corrieron hacia delante, con flechas zumbando a su paso. Zeno mantuvo a Yona cerca de él, con el brazo firmemente envuelto alrededor de su cintura, el chico resopló con molestia. No sabía cómo les habían podido encontrar aquí. Era desconcertante, y no llevaba ningún arma con él (sabía que tendría que haber comprado por lo menos una daga), sería difícil proteger a su amado rey sin que ella se percatara de su habilidad. Ni siquiera sabía qué grupo de soldados era el que les estaba persiguiendo, si eran los soldados del rey o los de una de las tribus.
"¡Solo tienes que quedarte cerca de mí, señorita!" la instruyó, patinando hasta detenerse cuando las flechas parecieron disminuir. Con una rápida ojeada hacia atrás determinó que estaban a una distancia considerable de ellos, haciendo que se relajara. Por el rabillo del ojo vio una grieta entre las rocas, el alivio le invadió mientras empujaba cuidadosamente a la chica dentro de la cavidad entre las rocas.
"¡¿Qué estás haciendo?!" le demandó, mirando a Zeno presa del pánico, trastabillando hacia delante. Ella se giró para enfrentarse a él, y el chico la regaló una brillante sonrisa.
"¡Zeno cree que la señoría debería ocultarse durante un rato!" le dijo, llevándose un dedo a los labios en un intento de persuadirla de que bajara la voz. "Zeno cree que debe ser la Tribu del Fuego o la del Viento las que están detrás de nosotros, ya que estamos cerca de ambas fronteras."
"Si se trata de la Tribu del Viento, Mundok-"
"Aunque se tratara de la Tribu del Viento, tratarían de capturar a la señorita y llevarla de vuelta al castillo", la interrumpió, viendo cómo el rostro de Yona se ponía aún más pálido. "La señorita tiene que creer en Zeno ahora, ¿de acuerdo?"
"E-Está bien…"
La sonrió de forma brillante y se giró para marcharse. Se preparó mentalmente para la tarea que tenía por delante, la cual sin duda le obligaría a recurrir a sus escamas.
"¡Zeno!"
Zeno se detuvo, volviéndose para mirar a Yona cuando le habló, el rostro de la chica mostraba determinación. Sus ojos parecían estar siendo consumidos por el fuego, sus labios estaban apretados.
"¡Vuelve!" le exigió, apretando los puños. "¡Tienes que volver a mi sin ninguna herida, ¿lo entiendes?!"
Por un momento se olvido de que se trataba de la princesa, y no de Hiryuu. Él asintió lentamente sorprendido, trastabillando hacia atrás antes de recuperar la compostura. "¡P-Por supuesto! ¡Zeno no se perdonaría el hecho de no volver, señorita! ¡Déjaselo a él!"
Tras dirigirle una sonrisa a Yona salió corriendo, sintiendo un nudo en su pecho. Ella era la reencarnación de Hiryuu, ya no tenía dudas sobre ello. A parte de eso, ella le recordaba a toda la gente que quería proteger y no podía, toda la gente a la que quería salvar, pero no tenía el poder para hacerlo.
"Definitivamente voy a protegerte, señorita…" La voz de Zeno fue tranquila a la vez que patinaba hasta detenerse, cambiando su peso de pie para mantenerse erguido mientras los soldados se acercaban a él.
"¡Alto!" Gritó una voz, el propietario de la misma dio un paso adelante. Su pelo estaba medio recogido en un moño, el resto le caía hacia abajo. Estaba vestido con los colores de la Tribu del Fuego y agarraba una espada por la empuñadura.
"¿Eh? Pero si Zeno ya se ha detenido." Le respondió el dragón, tratando de parecer confundido. Solo tardaron un momento en rodearle, el líder se acercó a él.
"¡No seas insolente!" exclamó, resoplando molesto. "¡¿Acaso no sabes quién soy yo?!"
"Eh, no, pero Zeno tiene la sensación de que se lo vas a decir de todos modos."
"¡Soy Kun Tae Jun! ¡El segundo hijo del General de la Tribu del Fuego!"
"Sí, Zeno tenía razón." Cambió su peso de pie y se cruzó de brazos, viendo divertido a Tae Jun. Siguió mirando a los soldados que estaban a su alrededor por el rabillo del ojo, contándoles.
Hay diez, no, ¿veinte de ellos? Pensó frunciendo el ceño ligeramente. No puedo matar a ninguno de ellos, simplemente tengo que dejarles debilitados, heridos… Tengo que volver con Yona rápidamente…
"¡¿Me estás escuchando?!" Le gritó el segundo hijo, apretando sus manos en señal de frustración. Antes de que Zeno pudiera responder apuntó su espada hacia él, alarmándole. "¡De todos modos, eso poco importa! ¡Simplemente dinos dónde tienes escondida a la princesa!"
"¿Por qué debería hacer Zeno algo así?" resopló el niño, mirando la espada molesto. "Zeno tiene la impresión de que este país se ha quedado sin nadie con sangre real."
"¡Cómo te atreves a sugerir eso! ¡Matadle! ¡Y después buscad a la princesa por las montañas!"
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Confía en Zeno, confía en Zeno…
Yona presionó las palmas de sus manos contra las rocas sobre las que se estaba apoyando. Sus pensamientos pasaban a toda velocidad por su mente. Él la había dicho que creyera en él y que permaneciera allí, y eso era lo que iba a hacer. Le había dicho que volvería, y ella rezó porque lo hiciera.
Sus pensamientos aún estaban corriendo, los recuerdos de los eventos que habían acontecido hacía tan solo unos pocos días plagaban su mente.
Cerró los ojos mientras permanecía en silencio. Un clamor lejano de espadas llegó a sus oídos. Un pánico frío comenzó a invadirla lentamente al darse cuenta de que Zeno no llevaba un arma con él, y que los tañidos de metal que escuchaba debían ser de metal contra metal como si le hubiesen partido completamente en rodajas, apuñalándole.
"No… no puede ser eso…" Trató de tranquilizarse a si misma, las lágrimas corrían por su rostro. "Él tiene que estar bien…"
Una parte de ella se preguntó por qué creía en él con tanta facilidad. Él había venido de la nada aquella noche, con sus ojos marrones cálidos y acogedores, llevándola a un lugar seguro. La había mantenido a salvo mientras viajaban, y ahora…
Ahora probablemente estaba siendo asesinado por su culpa.
"¡Encontrad a la princesa Yona!"
Se quedó inmóvil al oír esa voz, se apretó más cerca de la pared rocosa. Esa voz le pertenecía a… Tae Jun, ¿verdad? ¿Qué estaba haciendo él aquí? Llegados a este punto, definitivamente no quería ser encontrada…
"¿Y ese chico?"
"Dejad que los soldados se encarguen de él. Estará muerto pronto. ¡Incluso podríamos ser recompensados por matar al secuestrador de la princesa!"
¡No!
El terror invadió su cuerpo, un pánico frío la inundaba a la vez que miraba más allá de la abertura entre las rocas, divisando a Tae Jun. ¡¿Matar a Zeno, el hombre que la había rescatado?! Apretó sus manos formando puños, tratando de mantenerse en silencio.
¡Él me prometió que iba a volver…! Pensó, concentrándose en el cielo que estaba detrás de Tae Jun, obligándose a mantener la calma. ¡Él me lo prometió!
Y aún así, ¿qué pasa si no lo hace? Me dijo que permaneciera aquí, pero seguramente morirá si sigue protegiéndome… Yona apoyó la cabeza contra la piedra fría, obligándose a ralentizar su respiración. Si me sigue protegiendo así, seguramente, seguramente Zeno no vivirá durante mucho tiempo, ¿verdad…?
¡No!
Yona apretó la mandíbula, empujándose lejos de las rocas, lanzándose fuera de su escondite.
¡Me niego a dejar que se sacrifique por mí!
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Zeno esquivó las espadas, una tras otra, su sonrisa permaneció en su rostro. Se negaba a dejar que le tocaran, esquivando con habilidad cada flecha, cada giro de las espadas. Habían pasado años desde la última vez que había entrado en algún tipo de combate, pero el ritmo seguía siendo el mismo que recordaba.
Solo que esta vez estaba tratando de no lesionarse a la vez cansaba a los soldados.
"¡No va a quedarse quieto!"
Estaba orgulloso del hecho de que los soldados se estuvieran sintiendo cada vez más frustrados con él. Estaba haciendo bien su trabajo, y si lograba seguir así, podría regresar al lado de Yona sin ninguna herida, tal y como había prometido. Hubo un rápido movimiento y él cambió su peso de pie, agachándose para evitar la espada, saltando rápidamente, yendo a través de los soldados que le rodeaban.
"¡Zeno está confundido!" les dijo después de aterrizar a una distancia segura, viendo cómo las caras de los soldados iban mostrando una expresión de shock. "¡Él creía que el líder de los soldados les había ordenado que mataran a Zeno!"
Un momento más tarde se dio cuenta de lo estúpido que había sido. Por supuesto, se había librado de los soldados, pero a su espalda había un acantilado, y solo diez pies le separaban de una caída. Afortunadamente, algunos de los soldados ya habían llegado a su límite, derrumbándose en el suelo, pero aún quedaban algunos, jadeando pesadamente mientras miraban a Zeno.
No era como si él les culpara por ello.
Zeno ofreció a los soldados restantes una sonrisa, dando un paso atrás lentamente a la vez que se acercaban. Parecía que también se habían dado cuenta del acantilado que había detrás de él, y probablemente estaban tratando de empujarle abajo.
Por el rabillo del ojo vio el pelo rojo de Yona, el pánico invadió su estómago.
"¡¿POR QUÉ HAS SALIDO?!" grito, su voz estaba teñida de alarma.
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Yona se dio la vuelta, viendo a Zeno en el acantilado. Sus ojos se abrieron con alarma a la vez que veía cómo le disparaban una flecha. La chica se congeló cuando pareció que tropezaba hacia atrás, tratando de extraer la flecha de él.
"¡Sí! ¡La flecha estaba envenenada!" exclamó Tae Jun, con una expresión cada vez más extasiada. "¡Solo un poco más! ¡Cae en los fieros abismos del inferno, maldito secuestrador!"
Zeno tropezó, deslizándose finalmente por el borde del acantilado, sus gritos asustados llenaron el aire. Yona le observó mientras se agarraba al borde, aferrándose a él, los soldados avanzaron lentamente hacia él.
Él morirá, pensó Yona con lágrimas brotando de sus ojos. Si esto sigue así, él va… Él seguramente va a…
Se giró sobre sus talones, decidida a ir al lado de Zeno, para ayudarle cómo pudiera.
"¡Princesa! ¡Por favor espera!"
Al momento después sintió un fuerte tirón en la cabeza, estaban tirando de la bufanda que Zeno le había envuelto alrededor de su pelo tan cuidadosamente junto con su cabello, tirando de ella hacia atrás.
"¡Ah!"
"¡Princesa!" la llamó la voz de Tae Jun. "¡No puedo dejarte ir al lado de ese secuestrador!"
Yona quería gritarle.
"¡Vas a volver al castillo conmigo!"
Por el rabillo del ojo Yona vio una espada en el costado de Tae Jun. La agarró sin pensarlo, desenvainándola mientras el hombre la miraba confundido. Tiró de la espada hacia arriba, cortando su pelo y la bufanda, liberándose de su agarre. Cambiando el peso de pie se lanzó lejos de él, apretando la espada firmemente entre sus manos.
No voy a dejar que te maten… pensó. Nunca.
Corrió hacia adelante, acercándose a los soldados que parecían estar disfrutando burlándose de Zeno poniendo sus espadas en la punta de sus dedos.
"¡Alejaos de él!" les gritó, los soldados saltaron sobresaltados, girando sus ojos hacia ella confundidos. "¡Alejaos de Zeno!"
"Princesa…" Comenzó a decir un soldado, mirándola confundido. Yona se lanzó hacia adelante, agitando la espada hacia abajo. Una sonrisa de satisfacción se formó en su rostro cuando el soldado pareció alejarse del borde del acantilado, apartándose de Zeno.
"¡Alejaos!"
"¡Princesa pórtate bien!" Demandó levantando su espada, cambiando su peso de pie dispuesto a atacar.
"¡Alto!" La voz de Tae Jun le pareció muy lejana mientras se mantuvo firme en el sitio, sosteniendo la espada en alto a la vez que se arrodillaba. "¡No le hagáis daño a la princesa!"
"Pero…"
"Señorita…"
Yona se giró hacia Zeno, el chico frunció el ceño.
"¡Zeno!" exclamó ella, dejando caer la espada a la vez que cambiaba su peso de pie, extendiendo sus manos hacia él. "¡Ahora estoy aquí para ayudarte!"
Ella agarró su mano entre las suyas, tirando de ella con fuerza mientras trataba de subirle de nuevo al nivel del suelo.
"¡Señorita, por favor! ¡Date prisa y huye!" suplicó Zeno, a la vez que trataba de trepar hacia arriba. "¡Zeno va estar bien, él lo promete! ¡Aléjate lo más que puedas!"
"¡No! ¡Nunca!" le respondió ella, sacudiendo la cabeza mientras seguía esforzándose. "¡Nunca te perdonaré si mueres! ¡Me prometiste que me mantendrías a salvo!"
Una voz gritó detrás de ellos. Yona entró en pánico, y se inclinó demasiado hacia adelante. Zeno se dio cuenta de ello, sus ojos se ampliaron en alarma a la vez que la veía caer por el acantilado. Él chico tiró de ella cerca de él a la vez que se precipitaban cayendo hacía el vacio.
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"Hace mucho, mucho tiempo…"
Una voz venía de alguna parte, Zeno estaba seguro de ello. Desde algún lugar de la inmensa negrura en la que estaba atrapado.
"Cuando el gran sol rojo se apagaba…"
¿Estaban cantando?, se preguntó, apretando los ojos con fuerza. Yona estaba segura entre sus brazos, todavía estaba caliente y estaba respirando, y por una fracción de segundo eso fue lo único de lo que podía preocuparse.
"El mundo fue bañado por la oscuridad…"
Esa era una canción triste y miserable, él se quejó, su mente cada vez estaba más nebulosa. Estaba volviéndose a quedarse inconsciente lentamente. ¿Quién cantaría una canción tan sombría?
"Ah… Qué fastidio… Un par de personas han estirado la pata."
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Aquí os dejo otro capítulo. A partir de ahora los capítulos ya van a ser más largos. Espero que os esté gustando.
Muchas gracias a Tsukiyo-san por su reviews.
Nos vemos.
