Conclusión
La batalla había sido ardua, demostraciones de eso eran las heridas que Gohan llevaba por gran parte de su cuerpo. Se sentía cansado, demasiado cansado para ser exacto. El ataque propinado por el androide lo había afectado de manera tal, que no podía hacer uso de su brazo izquierdo. El agotamiento descansaba en el muchacho, por lo que la razón de que cayera perdiendo el conocimiento a brazos de Yamcha, no era situación de sorpresa.
Pero, todo había acabado. De una manera rápida Gohan, gracias a la asistencia de su padre y al apoyo de sus amigos, pudo derrotar a Cell. Si bien, las motivaciones que Gokú le había entregado al muchacho habían sido grandes, por más que quisiera derrotar al androide, las preocupaciones de Gohan, por el bienestar de la Tierra, le impedían hacer uso de su máximo poder. Mientras que Cell, al llegar al punto límite de su poder, tenía la batalla ganada. Pero la interrupción que tuvo el androide por parte del Príncipe Saiyajin en un momento tan crítico, le impidió continuar con su ataque. Por lo que, Gokú, indicándole el momento a su hijo, dio fin al androide.
Al momento de recobrar el conocimiento y el control de su cuerpo, Gohan pudo notar gran felicidad dentro de su corazón. No sabía porque, pero tenía indicios de que las palabras que su padre utilizó para motivarlo fueron claras, y con una intención única, demostrarle que si se esforzaba, todo lo que hiciera podría ser posible. Además de manifestar su amor por su hijo, y que ahora recaía sobre él el título de "El Hombre Más Poderoso Del Universo". Gracias a esa corta pero sincera conversación, no tenía deseos de llorar, esos sentimientos se habían marchado junto al androide. Y por más que él creyera que fuera, no necesario sino esperable, el derramamiento de lágrimas por el héroe del universo, no lograba hacerlo. O en otras palabras, no tenía deseos de estar triste.
Si bien, su padre había sido la mejor persona que tuvo la oportunidad de conocer, y que no podía evitar sorprenderse al conocer algo nuevo en él cada día. Además de que siempre había dejado en claro cuál era su prioridad al ser el hombre más fuerte, la cual era conservar la paz en la Tierra, evitando la muerte innecesaria, no solo de personas, sino también de seres vivos. Prioridad que ahora había recaído en Gohan. Aclarando que, si bien, su muerte fue lo más doloroso que había experimentado a su corta edad, siempre lo recordaría como el mejor hombre sobre la faz Tierra, sin ningún deseos de hacer el mal a nadie, y siempre siendo misericordioso y con esperanza hacia otros, especialmente hacia su hijo, a quien instruía inconscientemente.
Pero algo que Gohan, analizando, no lograba comprender, era que su padre no tenía deseos de volver a la Tierra. Él no creía en la escusa manifestada por Gokú, con la intención de continuar en el otro mundo. Pero él estaba dispuesto a perdonarlo de lo que fuera a hacer, lo admiraba y no creía poder tener rencor a alguien que siempre lo apoyó y ayudó en su camino como Guerrero y Hombre. Creía que su padre merecía un descanso, había salvado a la Tierra innumerables veces para él. Y, por más que él quisiera que permanezca con su familia y amigos, no tenía deseos de oponerse a su voluntad y decisión. Pero palabras que le costó quitar de su cabeza fueron las que pronunció Gokú al despedirse. "Ya no me necesitan, porque Gohan se ha vuelto más fuerte que yo".
Era una mentira simple, claro que lo necesitaban. Sin saberlo, Gokú se había colocado en el puesto de mejor amigo de todos. Siempre había apoyado a sus compañeros en su obra de proteger su planeta y a los indefensos. Desde pequeño, siempre había tenido deseos de hacer lo bueno y lo justo. Había estado de acuerdo muchas veces en sacrificarse para mantener la tranquilidad en su planeta y en los planetas vecinos. Había sufrido y muerto junto a su hermano, con el único objetivo de salvar a la tierra. Le había perdonado la vida a Vegeta, y hasta ese punto logró salvar la muerte de los Namekuseyin, derrotando al malvado de Freezer.
Pero, de todo eso, lo negativo fue su muerte, había afectado a todos en gran manera. Algo inesperado, fue la reacción de Vegeta. La rivalidad que tanto disfrutaba con ese luchador de bajo nivel, había desaparecido, ya no tenía deseos de continuar luchando. Se sentía degradado y humillado por parte de la familia de Gokú, tanto él como su hijo Gohan, lo habían sobrepasado con sus poderes, algo que nunca perdonaría. Pero, por más que deseara ser más fuerte que Gokú y su hijo, no deseaba que su prometido némesis desapareciera. Por lo que, amargamente, el Príncipe Saiyajin, encontrándose en un momento de desesperación y falta de alivio, se prometió nunca volver a pelear.
Al haber acabado con esa terrible pesadilla, los Guerreros Z, quienes en este momento yacían en la torre de Kamisama, se despidieron, y cada uno siguió su camino. Ten Shin Han, debía comunicarle lo sucedido a su fiel compañero Chaos, por lo que se marcho agradeciéndole a Gohan por su gran esfuerzo, felicitándolo por lo fuerte que se había vuelto, y recordándole que ahora él debía ser el hombre de su hogar. También anunciando, de manera seria, lo que parecía ser un inesperado "Adiós". Yamcha, junto con Trunks, viajaron hacia el centro de la Cuidad con destino a la Corporación Cápsula, donde pudieron ser testigos de una felicidad enorme en los habitantes de esa ciudad. Notaron una alegría de gran tamaño en ellos. Unos se abrazaban, otros reían, lloraban, bailaban y festejaban por la salvación de su mundo. Por otra parte, Pikoro decidió alojarse junto a su amigo Mr. Popo y Dendé. Por lo que Gohan, despidiéndose amablemente de él y preguntándole si le permitiría visitarlo, se marchó junto con Krilin hacia su hogar…
Ya habían recorrido varios kilómetros, por lo que Krilin lleno de curiosidad no pudo evitar romper el hielo — Oye, Gohan ¿Te puedo hacer una pregunta? — Monologó en forma de cuestión, esforzándose en hablar claro para que su compañero de viaje pueda oírlo.
— Si… ¿Qué sucede Krilin? — Preguntó curioso el muchacho, reduciendo su velocidad para acercarse al Guerrero.
— Es que no puedo entenderlo. ¿Cómo es que hiciste para derrotar a Cell? Porque hasta donde yo pude ver, el te iba ganando… — relato con algo intriga, recordando lo sucedido en ese intercambio abrumador de energía.
— Krilin — Pronunció dibujando una sonrisa en su rostro el muchacho — Algo que si pudiste ver, fue que yo no fui el único que atacó a Cell. Tú, Yamcha, Ten Shin Han y el señor Pikoro estuvieron ayudándome gran parte del tiempo, mientras que… — Comenzó su explicación mientras era interrumpido por Krilin.
— Eso no es cierto. Tu viste que ese maldito de Cell nos quitó de encima utilizando solo el destello de su ki — Intervino con algo de enojo al recordar cómo fue tratado por el androide.
— Sí. Pero luego, cuando noté que Cell había llegado a su punto límite, y no podría hacerle frente a ese ataque tan poderoso, algo raro pasó. Noté cómo dejó de atacarme de repente. En ese momento, mi papá me dijo que lo atacara expulsando todo el poder que todavía quedaba dentro de mí. Entonces… — Retomo su explicación, mientras que nuevamente era interrumpido por su compañero.
— ¡¿Qué?! ¿Gokú te ayudó? — Exclamó, ahora cambiando su expresión el calvo — Pero ¿Cómo? Si yo no pude sentir su presencia ¿Acaso se tele-transportó hacia aquí? ¿Eso quieres decirme? — Preguntó exaltado el Guerrero.
— No. No es eso — Citó tratando de calmar al mejor amigo de Gokú — Mira ¿Está bien si te lo explico después? — Habló el Semi Saiyajin, Krilin lo observaba sin entender, mientras que tranquilamente descendían hacia el hogar del Guerrero — Es que todavía tengo un asunto pendiente — Explicó con algo de seriedad finalmente.
— Oye, Gohan — Intervino con algo de tristeza — ¿Necesitas ayuda? Porque lo menos que puedo hacer en este momento es acompañarte, ya que en la pelea con Cell no fui de mucha ayuda — Explicó Krilin mientras colocaba su mano derecha en el hombro izquierdo del muchacho.
— No te preocupes, estaré bien. Y no digas eso, tú fuiste de mucha ayuda, y creo que lo sabes — Dijo mientras dibujaba una amigable sonrisa en su rostro — Además, creo que esto debo hacerlo solo. Pero te agradezco mucho — Monologó agrandando su sonrisa y extendiendo su mano para saludar a su compañero. Pero Krilin extendiendo sus brazos, cubrió al niño con un abrazo fuerte mientras cerraba sus ojos con fuerza.
— Lo… Lo lamento mucho Gohan. Pero ¿Sabes qué? Siempre que necesites ayuda estaré a tu lado. Tú nos ayudaste mucho a tu papá y a mí. Y por más que me cueste trabajo decirlo, tú fuiste capaz de detener a Cell — Dijo con algo de tristeza mientras se alejaba lentamente del Semi Saiyajin.
— Muchas gracias amigo — Citó mientras se dirigía a la puerta de su hogar — Nos vemos Krilin — Añadió despidiéndose el Semi Saiyajin.
— Adiós Gohan — Expresó saludando a su amigo mientras ascendía y fijaba su rumbo a la isla donde se encontraba el maestro Roshi. En el camino, Krilin pudo escuchar a lo lejos los gritos de festejos mientras volaba tranquilamente por los aires. Si bien el ambiente era amigable y de celebración, se encontraba confuso por la decisión que había tomado Gokú. Le extrañaba que su mejor amigo tomara una decisión tan grande como lo es permanecer muerto a temprana edad. Sin duda lo entristecía en extremo, Gokú había sido su mejor amigo desde que eran pequeños. Lo había ayudado en su camino como Guerrero y le había brindado su amistad por más que él lo engañara e hiciera trampa con sus entrenamientos. No podía demostrar felicidad por el fin de su compañero, pero no quería llorar, sabía que un día u otro lo volvería a ver, — "tal vez cambie de parecer estando tanto tiempo allá" — Pensó para sus adentros, pero luego recordó que debía mantenerse optimista y que debía ayudar a Gohan con la vida dura y larga que le vendrá sin la ayuda de su padre. — Te felicito, Gokú. Tienes un excelente hijo — Expresó mirando hacia los cielos…
Los segundos se habían convertido en minutos, y la reacción de la esposa de Gokú intranquilizaba al Semi Saiyajin. Si bien, sabía que le tomaría trabajo soportar lo sucedido, la tristeza manifestada por su madre, junto a su llanto, hicieron que el joven nuevamente se sintiese agobiado. Sus palabras habían sido simples, delicadas y respetuosas, pero al parecer las palabras no cambiaban lo sucedido. Su padre había muerto, y su madre se encontraba realmente apesadumbrada. Gohan no sabía qué hacer, sus dudas no le permitían el accionar ante esta situación de tanto lamento. Escuchaba a su abuelo consolando a su madre, por lo que tuvo deseos de conocer palabras o acciones que la tranquilizaran, al parecer esta situación se había vuelto más difícil que el enfrentamiento contra el androide en su estado de perfección.
Pero, obligado por sus sentimientos y su pensar, Gohan, inclinándose, se acercó a su madre, colocando una mano sobre su hombro, Milk al notar el tacto de su hijo se dejó caer a los brazos de este, llorando desconsoladamente.
— Ya… Ya no llores mamá — Pronunció con algo de dificultad. Su madre todavía se encontraba con sus ojos cerrados fuertemente, intentando que acaso eso apaciguara el derramamiento de lágrimas que estaba soportando. Pero el lamentar era demasiado, ella había creído en él. Cuando su esposo le había comunicado que tendría que pelear contra ese androide, ella había estado dispuesta a aceptar su petición ante esa situación de conflicto, además de permitirle a su único hijo participar del combate. Pero no había tenido en cuenta los grandes poderes de Cell. Había confiado en su marido, tenía mucha fe en el, por lo que el comunicado de que él no solo había perdido la batalla, sino que fue muerto y sacrificado, consecuencia de una desobediencia por parte de su hijo y por el bienestar de su planeta, fue un golpe realmente fuerte contra el corazón de la ahora viuda mujer.
— No… Gokú… — Pronuncio entre llantos, sentía un nudo enorme en la garganta, como si fuera un estado de nauseas. Ese momento hacía que su cabeza se llenara de pensamientos negativos, y de buenos momentos que había pasado junto a su esposo y junto a su hijo. El saber que, desde ahora, y hasta la muerte tendría que ser la cabeza de una familia y cumplir el papel de madre-padre, la llenaba de angustia y de un peso enorme sobre sus espaldas, no encontraba sentido alguno para dejar de sentir esta pena, amaba a su esposo tanto como a su hijo, por lo que el saber de que no volvería a verlo hasta, quien sabe, después de su muerte, la afligía en gran manera. Pero las palabras de su hijo la hicieron cambiar de parecer…
— ¿Sabes, mamá? — Pronunció haciendo una pausa, por lo que tomando una bocanada de aire prosiguió — Mi papá me dijo que por más que no lo veamos… él siempre va a estar con nosotros — Dijo con seriedad y algo de ánimo — ¡El me lo prometió! — concluyó con esa frase el Semi Saiyajin. Milk, al escuchar eso, lentamente fue levantando su cabeza y al encontrarse con la calma mirada de su hijo, no solo con la de su hijo, sino también con la mirada de su esposo, sintió como la paz nuevamente volvía a ella. Por lo que abrazó enérgicamente al muchacho, a lo que su padre se unió al abrazo cubriendo a madre e hijo en sus tan fornidos y grandes brazos, haciendo que ese momento fuera eterno, y que nadie en ese lugar vuelva a sentirse apenado por la tragedia que estaban soportando.
