Los personajes no me pertenecen, son propiedad de la maravillosa Stephenie Meyer. La historia es fruto de mis locuras...
Edward me abrazó por la espalda, me besó el cuello, succionando en puntos al azar (aunque luego comprendí, que lo hacia justo donde estaban mis tatuajes); lamio, beso, succiono y recorrió mi cuello todo lo que quiso y como quiso… yo estaba absorta en el deseo, el sentimiento. Después de un rato, maravillosamente largo, fue subiendo, al pasar por mi oreja izquierda se detuvo y mordisqueo el lóbulo, luego siguió con su recorrido, hasta llegar a la comisura de mis labios; entonces, mostrando en su cara el deseo que sentía, me giro con suma agilidad, y penetro en el interior de mi boca con se adorada lengua. Sus manos, juguetonas, recorrían mi cuerpo, una mi espalda, dibujando figuras sin parar, la otra, más atrevida, recorría mi muslo derecho, con ganas de dejarlo a un lado para adentrarse en el objeto de su deseo. El calor aumentaba con cada caricia, la ropa sobraba, el sudor recorría nuestros cuerpos, el deseo nos consumía y manejaba completamente; dos manos no bastaban para recorrer todo su ser, una boca no era suficiente para besar cada recodo de su cuerpo; tanta maravilla, parecía mentira…
La verdad se presentó, como un chorro de agua fría, ante sus ojos: no estaba en casa, ni estaba con Edward, nadie la besaba, abrazaba o amaba… Estaba sentada en el aula, absorta en sus pensamientos, mirando por la ventana (o fingiendo hacerlo)… Le había estado pasando con mayor frecuencia cada vez, no podía dejar de imaginar su futuro mundo con su futuro esposo. No podía -ni quería-, dejar de recordar todos los momentos vividos, ni dejar de crear fantasías que esperaba poder hacer realidad, algún día.
Por ahora, la realidad la golpeo tan fuerte como pudo; la profesora Masen se había quedado mirándola, sin duda se había percatado de que el cielo o podía llegar a ser tan interesante como para no prestar atención a su maravillosa clase…
-Señorita Swam, ¿desea contarnos que opina usted al respecto?
-Este… pues…
-Le agradecería que en las próximas ocasiones –la cortó en seco-, preste más atención a la clase, claro que si tiene algo más importante, puede comentarnos de que se trata…
-No, señora. Lo siento, no volverá a suceder, profesora.
Tiño su voz de tanto falso arrepentimiento como fue capaz, aunque sus ojos mostraban completamente lo contrario; supo por la mirada fulminante y asesina que le dirigió la profesora que ella también era consiente de ese hecho. Comprendió que debía quedarse al final de la clase para recibir su castigo, bien merecido lo tenía: tenia novio. Ya nada más le importaba, o no como antes…
-No creo necesario recordárselos -dijo irónicamente Masen, mirándola fijamente-, pero igual lo haré, que el tema que nos ocupa entra en el examen del próximo mes, con un valor del 45% del examen y que el examen es el 60% de la nota final…
Por más que intentó –y lo intentó con todo su ser, o casi-, no pudo concentrarse en lo que quedaba de clase, sus pensamientos suplemente no querían aplacarse y a su mente no le interesaba enfocarse en ese derrotero. Una y otra vez se cruzaban por su mente imágenes, recuerdos, deseos y fantasías relacionadas de alguna manera con Edward.
Pero, ¿qué importaba una clase de literatura comparado con Edward?
-Me alegra que esto si lo haya comprendido, señorita Swam.
No fue capaz de reprimir a tiempo la mueca de ironía y desinterés. Lo lamentó, aunque no mudo su rostro, que seguía reflejando su profundo desdén.
-Me corrijo, parece que esto si le interesa… o, si prefieres, esto si lo consideras obligatorio.
-No logro entender a que se refiere… -su voz perdió la convicción con la que había comenzado-, ¿cuál será el castigo?
-Déjame ver, no participas en clase, no prestas la más mínima atención, no realizas los trabajos… o no completos. ¿Cómo castigar a un estudiante que no estudia?
No contestó a la pregunta, pues comprendió que no iba dirigida a ella, sino a la profesora. Estaba pensando o expresando sus sentimientos en vos alta
-No seria apropiado dejarte después de clase, no tendría sentido, pues de nada serviría. Colocarte a hacer servicio social, a menos que lo hiciera a conciencia, no el veo sentido…
Dejo de escucharla, pues si lo seguía haciendo, no se creía capaz de controlarse y evitar interrumpirla. Pero algo de lo que decía aquella mujer le llamo la atención…
-… ¡Ya sé!, ya que no te interesa mi clase, deduzco que no te interesa la literatura. Pues bien, sea cierto o no, tendrás que escribir lo que suceda en este año, lo que paso antes de este día y, como tienes que entregar el escrito un mes antes de que se termine el año escolar, debes anticiparte a lo que pasaría en lo que quedaría faltando de año…
-Si, señora Masen –suspiro de resignación-, ¿en qué formato o qué tipo de testo quiere que sea?
-Déjame pesarlo, comienza a escribir, cuando me halla decidido, lo adaptas. ¿Está claro?
-Si, señora.
-Muy bien, puedes retirarte. Y espero que mejore tu actitud en clase. Por cierto –agrego cuando ya se disponía a irse-, no olvides el trabajo de 10.000 palabras para la próxima semana, vale un tanto en la nota final.
-Si, señora. Muchas gracias por recordármelo…
¡Hasta la vista, Miss! pensó con toda la ironía posible.
Observo detenidamente el reflejo del espejo. No podía, ni quería, dejar de admirar esa imagen, esa copia exacta de una esbelta figura, estirada cuan larga era, con expresión de satisfacción, vestida con un delicado vestido azul turquesa, con un escote levemente pronunciado, con la espalda descubierta, sin tirantes, largo hasta el piso. Desde la mitad del muslo comenzaba a degradarse el vivo azul hasta llegar a ser "invisible". Estaba salpicado con delicadas piedrecillas color plata.
El reflejo se movió, se coloco unos tacones plateados altos, un collar de plata y amatistas, a juego con unos aretes, algunos brazaletes y una diadema. Se recogió distraídamente parte de su larga cabellera, dejando sueltos algunos bucles, dándole un aire entre sensual y despreocupado. Se coloco un chal de felpa blanco, tomo un bolso pequeño que hacia juego con el vestido; se observo con detenimiento, se fijo en cada detalle y cuando quedo satisfecha con lo que veía, salió de la habitación llevándose ese aura de satisfacción y expectación.
Tomo el regalo envuelto en papel plata, con un gran moño rojo decorándolo, de la mesa del comedor. Se dirigió a su auto, comprobó la hora, iba con tiempo, así que condujo con calma, deleitándose con lo que se imaginaba i esperaba de esa esplendida noche despejada, con un cielo azul profundo, con pocas estrellas en su amplia bóveda… presagio de una noche s n limites, un permiso para vivir todo lo que deseará…
Perdónenme la vida... prometo subir los capítulos más rápido y mejores cada vez (si es posible), pero sucede que en esta ocasión tengo una excusa, aunque no me gusten, de hecho, sucede que pasaron demasiadas cosas juntas, que afectaron mi proceso de escritura y publicación... estos fueron:
1 Los trabajos aumentaron desmesuradamente, los profesores de ahora no tienen consideración...
2 Se aprobó una bendita ley para cohibir Internet (Ley Lleras), por lo cual he estado en protestas y leyéndola y releyéndola, porque no me creo tanta babosada junta... pero bueno luego les cuento que pasa con eso.
3 Estuve un periodo considerablemente largo sin Internet... Y todos sabemos que pasa sin Internet.
4 Me hice voluntaria de una fundación para el cuidado de los animales (O.R.C.A), y he estado leyendo contratos, formas de ayudar y yendo a capacitaciones...
Bueno... prometo mejorar... espero puedan comprenderme.
Nos leemos luego,
Besos y abrazos :*
