KITSUNE NO KOKORO:
Takaita Hiwatari
Capitulo 3: "Visitando Konoha":
Sentía unos constantes roces en la mejilla lastimada, casi caricias. Movió ligeramente el rostro para intentar seguir durmiendo, pero esos roces contra la mejilla no desaparecían.
Sin duda alguna, debía ser culpa de Naruto.
─Dobe… ─susurró adormilado, abriendo los ojos que lo primero que enfocaron fue el techo rocoso de la cueva─. ¿Qué crees que haces? Déjame dormir ─ordenó moviendo tan sólo un poco los ojos para visualizar al rubio arrodillado a su lado.
─Quédate quieto ─le ordenó como respuesta─. Ya casi termino.
Sasuke estaba por ignorarle y volver a cerrar los ojos de no ser porque el rubio no dejaba de rozarle continuamente el corte en la mejilla con los dedos. Eso le molestó. De un manotazo apartó el brazo moreno y se incorporó hasta quedar sentado.
─¿¡Qué rayos estás haciendo!?
─Uh… tienes mal despertar, ¿eh?
Al no obtener respuesta a su exigente pregunta, se llevó una mano a la mejilla, recogiendo con los dedos una especie de pasta verdosa, aunque no era pegajosa pero sí estaba húmeda. Le envió una muy seria mirada al kitsune, exigiendo saber de forma muda qué era eso.
─¿Por qué me miras así? ─preguntó sin entender aquella mirada─. Encima que te ayudo, me miras así de mal. ─Se cruzó de brazos, indignado.
─¿Ayudarme? ─reiteró, arqueando una ceja con algo de desconfianza.
─Son hierbas cicatrizantes que recogí esta mañana del bosque. Me esforcé en machacarlas bien, y tú me miras así. ─Suspiró de forma dramática y sobreactuada, inclinando levemente las orejas.
El pelinegro suspiró hondo, sin prestar atención al teatro del otro. Reparó en que en la mordida del brazo también tenía de esas hierbas. El trinar de los pájaros le llamó la atención, y al observar la entrada de la cueva pudo notar que estaba amaneciendo. Reprimió un bostezo y miró al rubio.
─¿Cuánto hace que has despertado?
─Hace un rato –respondió con simpleza.
─¿Y se puede saber por qué me ayudas? ¿Acaso olvidas que soy humano, y un Uchiha? ─Intentó ocultar un tono burlón.
─¡No se me olvida! –masculló, repentinamente algo ceñudo─. Pero… tampoco olvido que anoche me diste toda la comida que tenías. Estaba en deuda contigo ─agregó.
─De cualquier forma, las heridas sanarían rápido.
Naruto se encogió de hombros y se puso de pie para salir de allí.
─¿A dónde vas, bola de pelos?
─A buscar algo para comer y al río a bañarme ─habló sin dejar de caminar─. De momento no hay molestos humanos poniendo trampas inútiles por el bosque.
Con rapidez, Uchiha se colgó la mochila y siguió al rubio que le miró curioso cuando le alcanzó.
─¿Y tú a dónde vas? ¿No vas a volver a tu aldea?
─…primero tengo que ir al río ─atinó a decir. Al notar la mirada desconfiada que le enviaba el otro, agregó algo más─. No es mi culpa que tú también vayas allí.
─Mn… bueno, pero no te quedes mucho más en el bosque.
─¿Por qué? ¿Acaso es tuyo? ─preguntó serio.
─¡Sí! ─contestó tajante.
─¡Pues yo no veo tu nombre escrito aquí, usuratonkachi!
─¿Y para qué escribiría mi nombre? ─preguntó, sin entender una vez más el sarcasmo del otro─. ¡He cuidado este bosque por años!
─Pues siento decirte que este bosque es de Konoha.
El rubio le sacó la lengua y salió a correr con una rapidez que sorprendió a Sasuke, dándole a entender también que Naruto ya estaba recuperado de su debilidad del día anterior. Aquella pareja de ancianos tenía razón cuando dijeron que corría muy rápido.
Avanzó despacio por el bosque, de todas formas sabía dónde estaría Naruto. Cuando llegó al río, encontró allí al rubio, tal y como esperaba. Éste estaba forcejeando por quitarse la camiseta de una forma que le resultó graciosa, aunque sólo exteriorizó una sola risa seca y jocosa.
─¡Jum! ¿Se puede saber qué pretendes?
Se acercó hasta pararse a su lado y dejó la mochila en el suelo. Aunque la respuesta a su pregunta era obvia, no podía resistir el impulso de burlarse un poco del rubio.
─¿¡Tú qué crees, teme!? ─contestó de mala gana, frustrado por no poder quitársela─. ¿¡Cómo demonios se quita esta cosa! ─Su cabeza quedó atrapada en la camiseta, escuchando una suave risa ahogada en Sasuke al instante─. ¡No te rías, maldito! ¡No se puede abrir como mi yukata!
─Sólo levanta los brazos y quédate quieto.
El otro tan sólo alzó un poco más los brazos, de cualquier forma ya los tenía medio atrapados en aquella prenda. Sasuke tomó los bordes de la camiseta y tiró hacia arriba, quitándosela completamente a Naruto que quedó graciosamente despeinado, sobretodo el pelaje de sus orejas.
─Era así de sencillo, dobe. Y por cierto… el de los insultos soy yo.
─¡Eso ni tú te lo crees! ─le gritó en respuesta─. ¡Tú me insultas a cada rato, así que si yo te digo que eres un teme, te aguantas y lo aceptas, ¿entiendes? ¡Teme! ¡Teme!...
Sasuke ignoró el griterío infantil y sin sentido del otro, observando con fijeza cómo las peludas orejas se movían de determinada forma dependiendo del estado de ánimo del rubio. Despacio alzó una mano hasta alcanzar la oreja derecha y la delineó con un dedo. Vio cómo al instante aquella oreja se movía rápidamente de atrás hacia delante en un rápido tic inconsciente, pero aun así no abandonó su tarea.
El kitsune dejó de protestar ante la acción inesperada de Sasuke. Sentía cosquillas, después de todo aquella zona era sensible. Lentamente entrecerró los ojos al tiempo que un corto ronroneo se le escapó, como si de un gato se tratase. Su cola se ondeó un poco de un lado a otro.
─Vaya… ─comenzó a decir Uchiha, procediendo ahora a rascar suavemente detrás de la peluda oreja─. Hasta las peores fieras se pueden amansar.
Naruto permaneció unos segundos más sumido en el placer que le provocaba aquel contacto. Pero después reaccionó empujando a Sasuke lejos de él y fulminándole con la mirada, aunque tenía un muy leve rubor en las mejillas.
─Tú… ¡Bastardo! ─Se pasó una mano de forma insistente por la zona que el otro había tocado anteriormente─. ¡No me toques con esas confianzas!
─Te gusta que te toquen ahí, ¿eh? ─afirmó alzando levemente una de las comisuras de los labios en una sonrisa burlona.
La respuesta que recibió fue la negra camiseta de Naruto estampándose en su rostro con efusividad al tiempo que escuchaba al otro quejarse por lo bajo. Chasqueó la lengua, exasperado del continuo mal humor y la desconfianza del rubio. Tomó la prenda y la dejó caer al suelo.
Escuchó al kitsune zambullirse en el agua e inconscientemente llevó la mirada hacia allí, preguntándose si ese tonto había sabido quitarse el resto de la ropa o se estaba bañando con ella. Su pregunta se contestó al ver el resto de la ropa en la orilla del río, y también allí pudo apreciar un considerable montón de cerezas que no vio al llegar. Al parecer la bola de pelos las había recogido de camino al río.
Se acercó hasta arrodillarse en la orilla para coger agua con ambas manos y empaparse un poco el rostro y el cabello para al menos estar mínimamente aseado. Cuando terminó, se sentó con las piernas cruzadas, junto al montón de las pequeñas frutas. La zona del río donde Naruto se estaba bañando era como una pequeña balsa, el agua corría de forma apenas perceptible, con una corriente débil.
El otro emergió la cabeza del agua y la sacudió de forma enérgica para retirar el exceso de humedad. El agua le cubría hasta el ombligo. Caminó hasta la orilla y tomó un par de cerezas, metiéndolas en el agua para lavarlas un poco antes de comérselas.
─Naruto…
─¿…um? ─contestó con desgano.
─¿Qué eres? ¿Un zorro? ¿O un humano?
─Un zorro. ¿No es obvio?
─Si fuese obvio, no preguntaría ─habló serio─. Además, para mí pareces más un humano.
─Nací siendo un zorro, y eso es lo que soy ─contestó en el mismo tono que empleó Sasuke con él.
─¿Entonces por qué tomas una apariencia humana?
Naruto volvió a hundirse completamente en el agua, agachándose, y segundos después volvió a sacar la cabeza mientras la sacudía igual que la vez anterior.
─Porque quiero.
─Esa respuesta no me sirve, y menos después de escucharte decir cuánto "aprecias" a los humanos.
─Mmn… ─Suspiró levemente─. Con esta apariencia es más fácil para nosotros realizar nuestras tareas de protección. No podemos hacer gran cosa con nuestras garras y sin poder comunicarnos con los humanos.
─Entonces transfórmate en un humano en condiciones. Esconde esas orejas y la cola.
─¡No es tan fácil! ─Dio un manotazo en el agua, salpicando al pelinegro que le observó ceñudo─. Eso es lo más difícil de esconder, se gasta mucha energía.
─Así no eres humano, ni zorro.
─¡Si tanto te molesta verme así, no me mires! ─Tomó unas cuantas cerezas, y dándole la espalda al otro, procedió a comérselas─. O mejor, vete a tu aldea de una vez.
Sasuke abrió la boca, dispuesto a decir algo con evidente mal humor, pero no pudo hacerlo. Con rapidez, el rubio alzó las orejas en señal de alerta al tiempo que volteaba hacia la zona más poblada de árboles.
─Alguien viene. ─Llevó la mirada al cielo, comprobando que apenas había amanecido─. Esto es el colmo. Ya ni puedo bañarme tranquilo.
Los ojos negros de Sasuke observaron en la misma dirección del bosque que antes miró Naruto. Ahora que prestaba atención, podía percibir una presencia lejana. Tendrían tiempo de alejarse de allí.
─El bosque ya no es seguro para ti, dobe ─comentó poniéndose de pie.
─Lo sé ─farfulló apoyando las manos con pereza en la orilla del río para tomar impulso y poder salir del agua─. Por eso tengo que marcharme de aquí lo antes posible. ─Una vez fuera, se agachó para recoger el pantalón y comenzar a vestirse aunque estuviese empapado.
─¿Te esconderás en la cueva? ─afirmó en una pregunta, sin dejar de mirar aquella parte del bosque donde sentía esa presencia acercarse.
─No. ─Tomó la camiseta del suelo, observándola dudoso─. Me voy lo más lejos posible, a buscar a los otros kitsune. ─Nada más decir eso, sintió la mirada de Sasuke sobre sí, así que aprovechó para alzar levemente la prenda en sus manos para mostrársela─. Oye, ¿cómo se pone esta cosa? ¿Alzo los brazos también?
Con algo de prisa, Sasuke caminó hacia el otro para decirle cómo debía ponerse la camiseta, y ayudándole un poco al ver la torpeza del rubio para meter los brazos por las mangas.
─No me gusta esta ropa. ¡Yo adoraba mi yukata! ─protestó Uzumaki─. Tan ligera, y tan fácil de poner y quitar… ─se interrumpió a sí mismo, quedando en silencio unos breves segundos al tiempo que movía levemente las orejas─. Se aleja. ─Suspiró levemente y se sentó en la hierba, sintiéndose tranquilo.
─No puedes.
─¿Ah? ─Alzó la mirada para verle.
─No puedes irte y dejar a Konoha sin protección.
─Claro que puedo ─Arqueó de forma apenas perceptible una ceja, observándole sin entender─. Ya no tengo motivos para estar aquí.
─¿Acaso eres sordo, usuratonkachi? Te estoy diciendo…
─Sé perfectamente lo que me estás diciendo ─le interrumpió─. Eres tú el que no me entendió anoche cuando te dije que no protegería Konoha. Nunca lo he hecho, y la aldea está bien… creo ─finalizó dubitativo. En realidad, cuando despertó en casa de Sasuke fue la primera vez que había estado en la villa de La Hoja, y como se marchó corriendo no apreció gran cosa allí.
─Tenemos sospechas de que Orochimaru quiere invadir Konoha ─dijo de repente.
─¿Orochimaru…? ─repitió con desgano, reprimiendo un bostezo.
─Un ninja de la aldea oculta de El Sonido. Uno de los sannin legendarios ─explicó brevemente.
─Ese es tu problema. ─Se puso de pie, sacudiéndose un poco la ropa a pesar de que no estaba manchada─. Oye, tú… ¿sabes de algún lugar donde haya un bosque tan grande como este? ─Cambió de tema tranquilamente─. Umn… creo que ellos dijeron que irían al norte.
Sasuke se sintió enojado porque esa bola de pelos quería dejar a Konoha sin su protección, aunque le habló intentando no sonar con demasiada acidez.
─¿A los kitsune os gustan los terrenos áridos y extremadamente calientes?
─Eh… no. Al menos a mí no.
─Pues eso es lo que encontrarás cuando salgas de este bosque, tomes la dirección que tomes ─mintió.
─¿¡Qué!? ─casi gritó con sorpresa, y al instante mostró una expresión abatida─. No puede ser.
─Nunca has salido de este bosque, ¿verdad?
─No ─respondió en un suspiro.
Aquella respuesta era obvia para Sasuke, ya que el kitsune se había creído su mentira al instante. No podía permitir que se marchara. Si esa criatura era tan poderosa como las historias decían, sería de mucha ayuda cuando Orochimaru decidiera invadir Konoha. Aunque estaba claro que ese rubio cabeza hueca preferiría cualquier cosa antes que proteger Konoha.
Aunque si tal vez… pudiera lograr que a Naruto le agradaran los humanos…
─Oi, dobe…
─¡Deja de insultarme de una vez! ─exclamó enojado.
─…quieres una yukata, ¿no? ─finalizó la frase con total tranquilidad.
─¡Sí! ─contestó con una sonrisa al instante─. ¿Dónde hay una? ─preguntó impaciente.
─En Konoha.
Naruto guardó silencio, decepcionado, al escuchar la respuesta. Aun así, Uchiha siguió hablando.
─Te daré una si vienes conmigo.
La minúscula sonrisa se borró paulatinamente de los labios del rubio antes de hablar.
─No quiero ir allí.
─Así ves a Sakura.
Naruto desvió la mirada. Ver a esa humana no era algo que deseara.
─¿No la habías elegido para formar tu familia? ─volvió a hablar el pelinegro.
─¿Me tomas por loco? ─contestó mirándole─. Es humana, no quiero tener nada que ver con ella. Eso lo dije por la emoción del momento, me alegró encontrar a alguien que no quisiera lastimarme, y además… reconozco que es bonita.
─Sólo ven conmigo, y cuando tengas tu yukata, serás libre de irte a donde te plazca. Vamos… esconde esas orejas y la cola.
Dejando escapar un largo suspiro, Uzumaki cerró los ojos para concentrarse y no los abrió hasta que estuvo lo suficientemente seguro de que éstas habían desaparecido.
─¿Están?
─No ─respondió el de ojos negros, girándose para empezar a caminar─. Vamos.
─¡Hey! ¡Hey, tú!
─¡Deja de llamarme "tú"! ¡Sabes perfectamente cuál es mi nombre! ─volteó, fulminándole con la mirada.
─Sí, como sea. El caso es que… ahora que he ocultado mi cola, tengo un agujero en la ropa ─habló avergonzado, comenzando a ruborizarse levemente─. ¡No pienso ir por ahí así!
Sasuke recordó el agujero que había tenido que hacer en la parte trasera de su pantalón para que la cola de Naruto pudiera pasar por ahí. Parpadeó un par de veces, sintiendo una gota de sudor bajándole por la sien al ver que cuando el rubio se ruborizó, sus orejas y cola aparecieron al instante. Sí que debía de ser difícil ocultarlas cuando a la más mínima emoción aparecían de inmediato.
─Ya están ahí. Problema solucionado ─dijo, refiriéndose a lo del agujero en el pantalón.
─Te dije que era difícil, y además, nunca antes lo había hecho, excepto el día que desperté en esa cosa tan calentita. ¿Cómo era…? ¡Ah, sí! ¡Cobertor! ─Sonrió.
─Tsk… Mejor vamos de una vez. ─Se rascó la cabeza con desgano y empezó a caminar─. Ya que eres pésimo en tu transformación humana, pensaré algo para que no seas descubierto.
─¿Pésimo? ─repitió con acidez, siguiéndole.
─Eso he dicho.
─¡Practicaré por el camino, y ya verás que conseguiré mantener esa apariencia humana durante un rato! ─aseguró.
─Claro… como digas. ─Hizo un leve ademán con la mano.
El kitsune se concentró todo lo que podía, aunque si ya de por sí era malo haciéndolo, ahora que estaba enojado era peor todavía. Y para colmo, cada vez que lograba esconder sus rasgos animales con éxito, Sasuke decía algo que le hacía enojar de nuevo y provocaba que sus orejas y cola aparecieran una vez más, echándole después en cara que efectivamente era pésimo en su transformación. Él se enojaba y volvía a ocurrir todo lo anterior como un círculo vicioso una y otra vez.
Hasta que finalmente, cuando llegaron a Konoha volvió a adoptar una apariencia humana una vez más.
─Espera aquí ─instruyó Sasuke deteniéndose en la entrada de la aldea─. Y por lo que más quieras, intenta seguir con esa apariencia humana hasta que yo regrese ─fue todo lo que dijo antes de entrar por los portones de la villa.
El kitsune le sacó la lengua en un gesto infantil y se llevó ambas manos al trasero para ocultar aquel agujero en la ropa. Por unos minutos se mantuvo callado y estático en su lugar, hasta que se cansó de estar en silencio.
─Por lo que más quieras, intenta seguir con esa apariencia humana hasta que yo regrese ─susurró con voz burlona, imitando bastante mal al pelinegro─. Además de tener la mala suerte de ser un humano, es un mandón ─masculló cerrando los ojos.
─¿A quién llamas "mandón", bola de pelos?
Naruto abrió los ojos con sorpresa, recibiendo el impacto de una chaqueta en todo el rostro.
─Átate eso a la cintura.
─¡Deja de darme ordenes! ─se quejó, aunque hizo lo que Uchiha le dijo─. Has sido muy rápido. ¿Vives cerca?
─No es mío.
─¡Lo has robado! ─Le señaló de forma acusadora.
Sasuke se encogió de hombros con despreocupación ante la exclamación del otro.
─Estaba tendido por ahí. No tenía ganas de ir hasta mi casa. ─Le dedicó una última mirada antes de ingresar nuevamente por los portones de la aldea─. Mantente tranquilo y todo estará bien.
─Como si fuese tan fácil ─susurró siguiéndole.
El de ojos azules caminaba observando todo a su alrededor. Se sentía muy inseguro. Cada vez que se cruzaba con alguien, le enviaba una mirada desconfiada de advertencia, dándole a entender que si se atrevía a lastimarle se las vería con él.
En cambio, la gente que se cruzaba con él le observaba fijamente, buscando algún protector en alguna parte de su cuerpo para identificar de qué aldea procedía aquel rubio de expresión casi tan seria como la de Uchiha.
Se detuvo en seco cuando vio a un hombre detenerse y observarle de forma escrutadora. Sasuke también se detuvo al no escuchar pasos tras él, encontrando al rubio y a un shinobi de la aldea observándose fijamente y con seriedad.
─Naruto, vamos ─ordenó, haciendo un movimiento leve de cabeza.
─Tú… rubio ─habló el hombre acercándose más─. Estoy seguro de que ayer te vi corriendo por aquí… ─Posó una mano en la rubia cabeza, moviéndola como si quisiera encontrar algo ahí─. Pero tenías unas orejas y una cola de zorro.
─¡No me toques! ─Al igual que hizo con el contacto de Sasuke, empezó a pasarse las manos por la zona que aquel shinobi tocó─. ¡Bastar…!
La blanca mano de Uchiha le tapó la boca antes de que empezara a descontrolarse y soltar insultos como si su vida dependiera de ello. Mientras que con el brazo libre le rodeó el pecho y lo apegó a su cuerpo cuando éste empezó a forcejear por liberarse.
─¡Quédate tranquilo, usuratonkachi! ─le riñó, y con un movimiento sutil le dijo algo más al oído─. Si te alteras así, te va a descubrir. Cálmate de una vez… ¡idiota! ─masculló con los dientes apretados. Sin destapar la boca del rubio, le hizo ladear el rostro para que el otro shinobi le viera el perfil─. ¿Qué rayos es eso de las orejas de zorro? ¿Acaso le ves alguna?
─No ─contestó, aunque algo en su mirada le daba a entender que a pesar de eso no estaba satisfecho─. Aunque se dice que los kitsune pueden transformarse ─agregó.
─¡Pff…! ─El pelinegro rodó la mirada en respuesta─. Eso sólo son cuentos para niños. ¿De verdad te crees eso?
─Sí, después de que ayer casi media Konoha, incluido yo, viésemos a un kitsune rubio correr por aquí seguido de Uchiha Itachi.
‹‹¡Itachi!››, pensó Naruto volviéndose a sentir enojado, y eso Sasuke lo notó cuando el aire que escapaba de la morena nariz chocaba con fuerza contra su mano.
─Vamos, Uchiha, confiésalo. Tú también te has interesado por el kitsune en cuanto has escuchado el rumor. Y pensar que nunca te había interesado eso…
Sasuke supo que Naruto no aguantaría mucho más con esa apariencia si no controlaba su enojo. Despacio le destapó la boca y le soltó, señalando después el final de la calle.
─Naruto, sigue en esa dirección. Ahora voy contigo.
─¿¡Aah!? Pero no sé a dónde…
─¡Ve! ─insistió, mirándole ceñudo un breve instante.
─Mandón ─masculló antes de marcharse corriendo, intentando no perder la concentración
─Está bien, Uchiha ─comenzó a decir el adulto─. Supongamos que ese rubio, exageradamente igual al que vi ayer, no es el kitsune. ¿Entonces quién es? Sin duda no es de la aldea.
─No lo es ─confesó lo obvio.
─¿Entonces…?
Sasuke observó fijamente al otro, con seriedad. No le iba a decir la verdad, pero tampoco se le ocurría una mentira lo bastante creíble, ya que ese tipo aseguraba haber visto ayer a Naruto.
─No tengo todo el día, Uchiha. ─Se llevó una mano a la cintura y observó fugazmente por donde Naruto se fue corriendo─. Además, tu silencio me está diciendo más que cualquier excusa que pudieras inventarte.
─Tsk… ─frunció el ceño, de mal humor.
Un par de adolescentes pasaron corriendo junto a ellos, hablando agitados por la carrera.
─¡Esto es increíble! Dicen que han capturado a un kitsune.
─¡Lo compraré! ─contestó el otro─. Quiero a esa criatura para mí.
─¿Comprarla? ─preguntó jadeante de cansancio─. Con los poderes de esa criatura, seguro será muy cara, tonto.
Y no pudieron escuchar nada más. Siguieron a esos chicos con la mirada hasta que se perdieron de vista en la dirección contraria en la que se había ido el rubio.
Sasuke y aquel hombre se miraron durante unos segundos.
─¿Un kitsune? ─preguntó el adulto─. Eso no me lo pierdo. ─Se marchó corriendo, siguiendo a aquellos adolescentes.
─¿Otro kitsune? ─se susurró Sasuke sin entender cómo aquello era posible, ya que Naruto le había asegurado que no había más kitsune─. ¿Pero cómo…?
Sin pararse más a pensar, salió a correr en la dirección que le indicó a Naruto. Cuando se acercaba al final de la calle, empezaron a ser audibles unos insistentes ladridos acompañados de la voz de Inuzuka.
─¡Akamaru, ya basta!
Dobló en la esquina, encontrando a Kiba intentando hacer callar a Akamaru que ladraba con insistencia a un Naruto que le devolvía una mirada fulminante escondido detrás de un poste de la luz.
─Naruto… ─le llamó acercándose, sintiéndose aliviado al no verle las orejas zorrunas. Ese dobe se estaba controlando demasiado bien por suerte.
─Oh, Sasuke ─habló Kiba, señalando después al rubio─. ¿Conoces a ese chico? ─afirmó en una pregunta.
─Haz callar a Akamaru, me provoca dolor de cabeza ─fue todo lo que contestó, con seriedad.
─¡Eso intento! ─protestó. Clavó la mirada en el chico de ojos azules─. ¿Cómo te llamas? Es raro que Sasuke tenga amigos ─comentó socarrón. Olfateó levemente el ambiente, ese rubio olía algo raro… una mezcla a bosque y algo que no sabía identificar bien. Tal vez por eso Akamaru estaba tan inquieto con ese desconocido.
Naruto le envió la misma mirada fulminante y desconfiada que le dedicó a Akamaru como toda respuesta.
─Creo que ahora entiendo cómo es que sois amigos. Tenéis la misma expresión de amargados ─murmuró montando a su mascota─. Akamaru, vamos a casa.
El aludido le gruñó unos segundos al rubio, antes de resoplar de forma sonora por la nariz y obedecer a Kiba, marchándose.
Uchiha los siguió con la mirada, asegurándose de que ese par se perdiera de vista. Arqueó una ceja al escuchar a Naruto gruñir levemente a su espalda. Parecía un perro a punto de enzarzarse en una pelea. Volteó con una leve sonrisa socarrona, hablándole.
─Usuratonkachi, deja de gruñir, pareces un… kitsune ─terminó de decir en un susurro─. ¡Idiota, tus orejas…! ¡Escóndelas! ─masculló, acercándose hasta pararse frente a él en un intento de cubrirlo.
El otro sólo atinó a medio taparse las orejas con ambas manos y agacharse, apoyando la frente en el poste. Un bulto se movía levemente bajo la chaqueta que tenía atada a la cintura.
─No tenía que haber venido. No me gusta este lugar ─se lamentó─. Ese animal se dio cuenta de que no soy humano. ¡Seguro!
─Sólo cállate y esconde "eso". ¡Rápido! ─instó mirando a su alrededor─. La casa de Sakura está cerca.
─¡Deja de darme ordenes, tú… teme! ─protestó enojado─. ¡No soy tu mascota!
─¿¡Quién dice que lo seas, idiota!? Sólo quiero ahorrarnos problemas.
Farfullando mil maldiciones contra el pelinegro, Naruto ocultó sus rasgos animales por enésima vez en el día. Y en cuanto lo hizo, sintió la mano de Sasuke apresarle la muñeca con fuerza, tirando de él hacia una casa cercana.
─¡T-tú…! ¡No me toques! ─Forcejeaba por soltarse─. ¡No me gusta! ¡Suéltame! ─le gritó exasperado.
Sasuke se apremió en tocar la puerta, agradeciendo mentalmente que fuese Sakura quien abriera, y que lo hiciera rápido.
─¡Sasuke-kun! ─exclamó contenta─. ¡Qué sorpresa! Tú por aquí… ─Con torpeza se pasó ambas manos por el cabello, peinándolo, y de paso ocultando un leve rubor en las mejillas.
─¿Están tus padres en casa? ─cuestionó con expresión neutra.
─¿Mis… padres? ─repitió.
La imaginación de Sakura comenzó a trabajar a límites insospechados, y su sonrojo creció hasta cubrirle el rostro completamente.
─¿Por qué preguntas eso, Sasuke-kun?
─No preguntes nada ─respondió avanzando un par de pasos y rodeándole la cintura con ambos brazos de forma posesiva─. Sólo llévame a tu habitación, no tenemos mucho tiempo para estar a solas.
Sasuke observó fijamente a la de cabellos rosas, disimulando su confusión al verla llevarse de repente ambas manos a las mejillas y negar con la cabeza fervientemente.
─¡Aah…! ¡Sasuke-kun, eso es algo tan repentino…! Apenas tenemos dieciséis y diecisiete años.
─¡Na! ¿Qué le pasa a Sakura-chan? ¿Se está muriendo?
Escuchar aquella voz familiar sacó a Sakura de sus fantasías y la hizo volver a la realidad, comprobando que Sasuke en realidad no se había movido, ni la había abrazado, y seguía junto a la puerta observando al rubio a su lado que antes no había visto.
─¡El kitsune! ─exclamó entre alarmada y sorprendida.
─Tsk… Usuratonkachi, ¿qué no aguantas nada sin aparecer esas orejas y esa cola?
─¡Es tu culpa, me hiciste enojar! ─le discutió, frotándose la muñeca que Uchiha sujetó anteriormente─. ¡Ya te dije que no me tocaras, no me gusta! ¡Pero eres un teme mandón que hace lo que le…!
Los gritos de Naruto se esfumaron de inmediato al sentir cómo rascaban levemente detrás de una de sus peludas orejas. Se encogió un poco, dejando escapar un suave ronroneo al tiempo que cerraba los ojos, complacido.
─Así está mejor ─habló el pelinegro, dejando de rascar y metiéndose las manos en los bolsillos del pantalón mientras miraba a la chica─. ¿Están tus padres en casa, o no? ─insistió.
─Ah… N-no ─balbuceó torpemente, confundida por esa escena. Ver a Sasuke haciendo eso había sido realmente raro─. ¿Ocurre algo, Sasuke-kun? ¿No me digas que te has quedado con el kitsune?
─Claro que no ─contestó ingresando sin esperar a que ella dijera nada─. Dobe, no te quedes ahí y entra antes de que te vean. ─Caminó hasta la sala y se quitó la mochila, dejándola en el suelo, apoyada en una pared.
─¡Que dejes de darme ordenes! ─le gritó, aun así hizo lo que el otro le dijo y le siguió.
─Sakura… ─la llamó, ignorando al otro─. ¿Sabes coser?
─Sí. ─Sonrió, parándose a un lado de su amigo─. ¡Claro que sí, Sasuke-kun! ¿Por qué lo preguntas?
─Haz una yukata.
─¿Eh…? ─susurró confundida por aquel mandato.
Una vez más la mente de la chica se puso a trabajar con velocidad, y se imaginó a sí misma tomando las medidas de aquel blanco y perfecto cuerpo que Uchiha poseía. Nunca había visto a Sasuke con yukata, y verle por primera vez con esa prenda que ella misma haría era algo fantástico. Sin decir nada más, corrió a su habitación y bajó con una cinta para tomar las medidas, papel y un lápiz.
─¡Por supuesto! Cuando quieras, Sasuke-kun. ─Se acercó, dispuesta a empezar a medir la cintura.
─No es para mí ─habló seco─. Haz una yukata para el dobe. ─Señaló al rubio con un escueto movimiento de cabeza.
Haruno llevó la mirada hacia Naruto, reflejando perfectamente su decepción.
Por su parte, el rubio observaba encantado toda la habitación, tocando algunas cosas que llamaban su atención e ignoraba a los demás presentes.
─No entiendo, Sasuke-kun. ¿Por qué a Naruto?
─¿Tienes algún problema? ─inquirió con seriedad.
─No… ─Sonrió nerviosa─. Es que tengo varias dudas…
El sonido de la cerámica al romperse interrumpió su conversación.
Sakura observó alarmada el jarrón más querido de su madre hecho añicos en el suelo, y a Naruto oculto tras el sofá con los pelos de la cola erizados, observando con desconfianza lo que antes fue un bonito jarrón.
─Usuratonkachi, ¿de qué tienes miedo? Es sólo un viejo jarrón roto.
─¡No tengo miedo! ─replicó, abandonando su escondite.
Sakura se crujió los nudillos de las manos, dispuesta a romper todos y cada uno de los huesos de ese kitsune manazas.
─Si yo fuera tú, no lo haría ─le habló Sasuke, mirándola─. Aunque tiene cara de idiota, tiene muy mal carácter, y si le molestas te atacará. Sé lo que digo.
La chica se detuvo unos segundos, devolviéndole la mirada, y entonces se percató del rasguño que atravesaba el símbolo de la hoja en el protector de la frente del pelinegro. También vio un corte en la blanca mejilla.
─Sasuke-kun, tu protector… ¿Fue Naruto?
El otro no contestó. Tan sólo rozó con la yema de los dedos su propio protector, notando una fina y alargada hendidura en el metal.
─¿Qué huele tan bien? ─preguntó Naruto olfateando el aire, y dejándose llevar por ese aroma salió de la sala.
Su olfato le llevó a la cocina, donde un obento lleno de arroz descansaba en la mesa. Con una sonrisa feliz por su hallazgo, se acercó, viendo unos trozos de pasta de alga sobre el arroz. Cuando escuchó pasos tras él, volteó, viendo a Sasuke y a Sakura allí.
─¡Hay comida! ─les dijo con alegría por su descubrimiento, moviendo incansablemente la cola.
─Claro que hay comida ─contestó ella de mala gana, resentida por lo del jarrón.
─¿Qué son estas cosas? ─Señaló la pasta de alga que formaba unos garabatos inentendibles para él sobre el arroz.
─¿Es que no sabes leer, tonto? Pone "Sasuke".
─Yo sólo veo… algo así como rayas. ─Se rascó la cabeza─. ¿Y por qué pone "Sasuke"?
─Porque lo estaba preparando para él. ─Confesó algo avergonzada, de nada serviría intentar ocultarlo cuando el pelinegro también estaba ahí y lo había visto.
─¿Y por qué? ─insistió el rubio.
─¡Porque quiero! ─Cortó la conversación─. Um… Sasuke-kun, espero que te guste. Acababa de terminarlo cuando llegaste.
Uchiha no dijo nada, sólo se encogió de hombros en un movimiento sutil. De cualquier forma, sólo era arroz blanco con pasta de algas.
─¿De verdad pone "Sasuke"? ─El rubio se llevó una mano a la barbilla.
Sakura vio su oportunidad para vengarse por lo del jarrón, si no podía golpearlo, al menos con palabras obtendría su venganza.
─No me puedo creer que no sepas leer. ─Negó levemente con la cabeza de forma burlona─. Seguro que eres el único kitsune tan tonto como para no saber. Apuesto a que tampoco sabes escribir. Sasuke-kun tiene razón al llamarte "dobe".
El rubio apartó la mirada de la comida para fijarla en ella. Esa humana… ¡se estaba burlando de él! ¿Quién demonios se creía para sentirse superior? Sus ojos poco a poco se tornaron de color rojizo.
Sasuke observó levemente ceñudo a Sakura tras escuchar aquello. No sabía por qué de repente había hecho esa burla tan infantil y de mal gusto. Ella no sabía nada. Naruto había estado solo mucho tiempo, tan sólo pensando en matar a ese Uchiha, y no había tenido a nadie que le hubiese podido enseñar. Pero dejó sus pensamientos de lado al notar el color en los ojos del rubio.
─Naruto… ─su tono de voz era de advertencia.
─¿Naru… to? ─balbuceó ella.
─Te crees muy lista… ─comenzó a mascullar, acercándose dispuesto a cerrarle la boca definitivamente con un buen zarpazo.
Pero sus pasos se detuvieron en seco al ver el obento lleno de arroz aparecer frente a su rostro. Llevó la mirada confundida a Sasuke que le ofrecía aquello.
─Pareces tener hambre ─fue todo lo que dijo, esperando que lo aceptara.
Los ojos rojizos volvieron a su color azul de siempre y una sonrisa afloró en el rostro moreno al tiempo que tomaba con alegría lo que Uchiha le daba.
─Pe-pero ese arroz… ─balbuceó ella─. Yo… lo hice para…
─Sakura ─interrumpió Sasuke.
Llevó la mirada al pelinegro, encontrando que éste le observaba con frialdad, y eso la puso algo nerviosa.
─¿Sa-Sasuke-kun…?
─¿A qué ha venido eso? ¿Qué más da si el dobe sabe o no leer?
Sakura apartó la mirada, avergonzada. Observó con resignación cómo Naruto se comía con una mano el arroz que había preparado especialmente para el pelinegro.
─Esto… Naruto, tal vez deberías irte después de que tome tus medidas para la yukata. ¿No hay nadie esperándote? ─preguntó con una amable y forzada sonrisa, deseando interiormente que el kitsune se marchara y le dejara a solas con su adorado Sasuke-kun─. Tal vez están preocupados.
─¿Esperándome? ─repitió, tomando un poco de arroz con los dedos y llevándoselo a la boca.
─Sí ─asintió, manteniendo la sonrisa─. Ya sabes… un amigo, una novia, tus…
─¿Novia? ─repitió, interrumpiéndola.
Por la mirada confundida del rubio, Sakura supo que no le había entendido.
─Sí, ya sabes… ─Se encogió de hombros con simpleza─. Novia. Una compañera… Pareja… ¿No me entiendes?
─¡Oh, sí! ─Sonrió levemente─. Creo que entiendo. Te refieres a una compañera con la que aparearme y tener crías, ¿verdad?
Sakura enrojeció levemente, con un tic en el ojo derecho. Mientras que Sasuke cerró los ojos, dejando escapar un apenas audible suspiro por el poco tacto del rubio.
─Seh… Más o menos era eso ─murmuró.
─No, no tengo una compañera. ─Guardó silencio unos segundos, y después agregó para sí mismo─… aunque me gustaría. ─Se llevó un poco más de arroz a la boca.
─Mejor le tomo ya las medidas ─masculló la chica saliendo de allí y volviendo con la cinta en las manos momentos después─. Naruto, ponte firme y permanece quieto.
─¡Sí! ─exclamó obedeciendo.
─¿De qué color te gustaría que fuera la tela? ¿Tienes algún color favorito?
─Mn, no sé… El naranja es un color bonito, y mi antigua yukata era de ese color. ─Sonrió.
─¿Otra vez una yukata de color naranja? ─cuestionó Uchiha, alzando una ceja.
─¿Tienes algún problema? ─Frunció el ceño, mirándole.
─Naruto, estate quieto ─le riñó ella─. ¡Y deja de mover la cola, me pone nerviosa y no me deja tomarte bien las medidas!
El rubio obedeció a regañadientes, todo fuera por conseguir una yukata. Aunque dejar de mover la cola era complicado, eso era algo natural, si estaba contento, emocionado, impaciente, eufórico... simplemente se movía con mayor o menor intensidad.
─Sasuke-kun, ¿cómo es que estáis juntos? En la misión de ayer me dijiste que Naruto escapó de tu casa.
─Me topé con él por casualidad.
─¿Dónde? ─se interesó.
─Él… ─se unió Naruto a la conversación, señalando al pelinegro─. Fue al bosque, aunque no me quiso decir para qué.
─Pero no es seguro que un kitsune ande por la aldea, Sasuke-kun ─siguió hablando ella, sin hacer mucho caso al de ojos azules─. He escuchado rumores sobre que quieren capturar a los kitsune.
─Y es cierto. El bosque está repleto de trampas.
Haruno observó a Sasuke con curiosidad. Por lo que había dicho, el bosque no era un lugar seguro para Naruto ni los demás kitsune, pero la aldea tampoco lo era, y aun así el rubio estaba allí con ellos.
¿Tal vez sería que Sasuke estaba protegiendo a ese kitsune y por eso estaba con él?
Prefería pensar que no era así. Le molestaría ver que su adorado Sasuke-kun mostraba más interés en una criatura del bosque que en su amiga y compañera de equipo, o sea, ella.
─Bien, ya he terminado, Naruto ─habló, procediendo a anotar las medidas en el papel.
─¡Bien! Entonces me voy a casa.
─Tu "casa" no es segura ─le habló el pelinegro.
─¿Por quién me tomas? ¡Ya lo sé! Pero a fin de cuentas, es mi hogar.
Naruto corrió a la ventana en cuanto la divisó, pero no pudo salir por ella ya que estaba cerrada. Con cierta impaciencia empezó a palpar el cristal y empujarlo un poco para poder abrir la ventana como sea, pero no tenía idea de cómo hacerlo.
─¡Oye, detente! ─protestó Sakura, siendo ignorada─. ¡Estás manchando el cristal!
─Hay otro kitsune ─soltó el pelinegro de repente.
Las escasas palabras de Sasuke provocaron que el rubio se detuviera en seco y le encarara con una expresión incrédula, pero estúpidamente feliz.
─¿Cómo?
─Escuché que le han capturado.
─¿¡Qué…!?
Sólo ese balbuceo escapó de sus labios. Estaba tan feliz de saber que había otro kitsune… ¡Pero esos malditos humanos lo habían capturado! Apretó los puños con rabia y alzó uno de ellos, apuntando al cristal.
─¡Espera! ─La chica se apresuró a abrir la ventana─. Ahora.
Naruto tan sólo salió por la ventana de un ágil salto, ocultando sus rasgos animales mientras lo hacía.
─Sakura ─le reprochó Uchiha con voz seria por dejar ir al rubio.
─¿Qué querías que hiciera? ─se defendió─. Iba a romper el cristal, si mi madre ve eso, estoy muerta.
─Tsk…
Rodó la mirada de forma disimulada y también salió por la ventana de un salto, siguiendo la dirección que antes pudo ver que tomó Naruto. Más tarde recogería su mochila de la casa de Sakura.
Nuevamente le sorprendió el hecho de que Naruto corriera increíblemente rápido, a pesar de ir descalzo. Así se le complicaba un poco darle alcance. Cuando le vio torcer a la derecha en una esquina, saltó a un tejado de las casas situadas a la derecha y desde ahí corrió hasta divisar al otro todavía corriendo.
Cuando pudo adelantarle un poco acortando camino a través de los tejados, saltó al suelo, plantándose frente a Naruto que tuvo que detenerse en seco para no chocar con él.
─¡Tú…! –Uzumaki se sorprendió de forma fugaz, volviendo pronto a una expresión de enojo─. ¿Dónde…? ¿¡Dónde está ese kitsune!?
─¿Vas a salvarlo? ─afirmó en una pregunta.
─¡Por supuesto!
─Es inútil. Te capturarían a ti también.
─¿Unos humanos contra dos kitsune? ¡Ja! ─Se cruzó de brazos─. Creo que tienes demasiada confianza en los "tuyos" ─se burló.
─Si el otro kitsune es tan idiota como tú, un solo humano os derrotaría a los dos con facilidad.
─¿¡Qué has dicho!? ─gritó repentinamente enojado.
El pelinegro se arrepintió de haber hecho enfadar al otro cuando vio las peludas orejas y la cola agitarse de forma errática debido al enojo.
─Sasuke-kun…
El mencionado volteó al reconocer aquella voz. Eran la pareja de ancianos que vio el día anterior y que le pidieron amablemente que Itachi les prestara su supuesto kitsune. Al instante se situó delante del rubio para cubrirle con su cuerpo, y pudo apreciar cómo aquel hombre llevaba un pequeño zorro en una jaula.
─El kitsune… ─susurró, aunque fue audible para los demás.
Naruto al escuchar eso, se cubrió las orejas con ambas manos y se asomó a ver sobre el hombro de Sasuke, abriendo los ojos de par en par al ver aquello.
─Te sorprende, ¿verdad, Sasuke-kun? ─habló el anciano, alzando levemente la jaula para que pudiera apreciar mejor aquel animal─. Un shinobi ha capturado al kitsune y nos lo ha vendido. Ha sido algo caro, pero merece la pena.
─¿Lo ves, Sasuke-kun? ─Sonrió levemente la mujer─. Te dije que los kitsune sí existen. ─Observó con curiosidad la cabeza rubia que se asomaba sobre uno de los hombros de Uchiha─. Que chico más tímido. ¿Qué haces ahí escondido?
─¡No soy tímido! ─contestó apretando los dientes y fulminando a la pareja de ancianos con la mirada.
La mujer observó dudosa a su esposo durante unos segundos al notar la mirada que aquel muchacho les enviaba.
─¿De dónde eres? ─volvió a preguntar─. Tu rostro me es familiar. ¿Has estado antes en Konoha?
Un largo silencio fue la respuesta que recibió la anciana, hasta que Sasuke decidió intervenir.
─Ese zorro que lleváis… no es un kitsune.
─¿Cómo dices? ─preguntó él, sorprendido, y después observó la jaula en sus manos como si él mismo pudiese corroborar aquello.
─Es un zorro común y corriente ─afirmó tranquilo─. Deberíais dejarlo en libertad.
─¿En serio…? ─se escuchó insegura la ronca voz del anciano.
─¡Un momento! ─intervino ella, deteniendo a su esposo antes de que pudiera hacer algo─. Sasuke-kun, si es cierto que no es un kitsune, demuéstranoslo. No pensarás que vamos a dejarlo en libertad así como así después de lo que hemos pagado por él.
El pelinegro permaneció callado, no sabía cómo probar que no era un kitsune, así que era mejor no decir algo imprudente. Además, ni siquiera estaba seguro si era o no un kitsune, sólo lo había dicho para que lo dejaran en libertad.
─Él tiene razón ─intervino Naruto con seriedad, parándose entre Sasuke y los ancianos sin sus rasgos animales─. Los kitsune huyeron hace más de cien años por culpa de aquel Uchiha…
─¿Uchiha? ─preguntó la pareja al unísono, observando al pelinegro.
─Sólo queda un kitsune en el bosque, pero se marchará lo antes posible para alejarse de… Konoha ─dejó escapar el nombre con un deje de rencor.
─¿Y cómo sabes todo eso, niño? ─preguntó ella con desconfianza─. Suenas muy seguro.
Abrió la boca para responderle a aquella humana, pero le robó toda la atención el ver cómo aquel pequeño zorro apoyaba las patas en la jaula para llamarle la atención. Se acercó y coló un dedo entre los finos barrotes, sintiendo como al instante el animal le lamía.
─Yo he escuchado que frente a un espejo los kitsune no pueden ocultar su forma original ─comentó el viejo─. Podríamos ponerlo frente a un espejo.
─¿Qué es un espejo? ─preguntó Naruto retirando el dedo, pero fue ignorado por aquella pareja.
─Un espejo sólo serviría si el kitsune estuviese en su forma humana ─le contradijo su mujer─. Si tiene su apariencia de zorro no sirve de nada porque eso es lo que se reflejará.
─Oh, es cierto…
El rubio observó a la pareja de ancianos discutir sobre la mejor forma para descubrir si ese animal era un zorro ordinario o no, y después al animal que seguía mirándole de forma suplicante. Estudió con la mirada la cerradura de la jaula, parecía sencilla. Con disimulo forcejeó con ella hasta que consiguió abrir el pestillo al deslizar una fina barra de hierro fuera de un agujero. Con rapidez tomó al animal en brazos y salió a correr bajó la atenta mirada del pelinegro.
Uchiha frunció el ceño cuando vio a Naruto correr, no le apetecía mucho perseguirlo de nuevo. Pero cuál fue su sorpresa al ver la jaula vacía y abierta. Él antes había visto a Naruto cerca de la jaula, pero como le estaba dando la espalda, pensaba que sólo estaba observando al zorro, ¡no robándolo!
─Tsk… ¡Ese idiota! ─masculló llevándose una mano a la frente.
─De acuerdo, entonces lo tendremos cerca de nuestra cosecha, y si no notamos mejora, eso querrá decir que sí es un zorro ordinario… ─la mujer se interrumpió al ver la jaula vacía─. ¡No está! ─gritó alarmada observando a su alrededor─. ¡Y el niño rubio tampoco está! ¡Lo ha robado!
─N-no es lo que parece ─habló Sasuke con un tic nervioso en la comisura de los labios─. El zorro… Parece ser que la jaula estaba abierta y ha escapado. El usuratonkachi le está siguiendo para devolverlo. ─Avanzó unos pasos─. Iré a ayudarle ─avisó antes de salir a correr.
CONTINUARÁ…
¡Hola a todos!
Sólo por si alguien no lo sabe:
Obento: Es una fiambrera a la japonesa. Suelen ser de madera o de plástico. También se le llama "bento", sólo que "obento" es una manera más formal de decirlo.
Yukata: Es un kimono hecho de algodón. Se usa principalmente para el verano o estaciones cálidas. Es mucho más ligero porque no tiene la capa que cubre normalmente el kimono.
Bueno, esto es todo por ahora.
¿El zorro que Naruto rescató será realmente un kitsune?
¿Cómo terminará la "visita" de Naruto a Konoha?
Gracias a todos los que se tomaron la molestia de dejarme un review.
¡Se agradecerán reviews! Cualquier pregunta que tengáis, no dudéis en decírmelo. ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!
