La historia es mía y los personajes son de JK.
Nuestra Sangre
"No la conoces… la sientes… y antes de sentirla… ya la amabas."
Disfruten de la lectura!!
Capitulo 03: "Porque la Paz reine entre nosotros."
Dos semanas.
Dos vertiginosas semanas que pusieron de cabeza al colegio de magia y hechicería, Hogwarts. Primero estaban las infructuosas reuniones entre Remus, Albus y Eric, este último por su poca y nula participación en cuanto a la recolección de información relevante con respecto a Harry y Hermione, más aún cuando estos pasaban gran parte del tiempo juntos, practicando para encantamientos.
Eric había subido el nivel de las clases a tal punto que perderse una de ellas era casi un sacrilegio. Era común ver en los descansos a las parejas practicar un determinado hechizo una y otra vez, ya que la exigencia era altísima.
Una exigencia que a Ronald Weasleys le molestaba y estresaba, primero porque estaba obligado a pasar su tiempo libre junto a Lavander y segundo porque ya no compartía con su novia, ni siquiera recordaba con exactitud cuando fue la última vez que la beso.
Y por otra parte estaban las constantes discusiones entre Remus Lupin y Eric Miller, el primero recriminaba constantemente la decisión del segundo el sobre exigir al alumnado, sobre todo a Harry y Hermione. Una de aquellas discusiones era llevada a cabo en la oficina del licantropodo.
- Debes detenerte, ahora – decía el castaño de pie detrás de su escritorio - ¿Qué pretendes, mandar a la enfermería alumnos con un colapso nervioso?
- Hago mi trabajo – resolvió el joven profesor de encantamientos – sabes también como yo, que Voldemort no nos dará tregua y los alumnos deben estar preparados – argumentó y al ver que el auror iba a rebatir, añadió – dudo mucho que esa sea tu molestia ¿O me equivoco? Creo que lo que realmente te molesta es que Harry y Hermione sean pareja de duelo. Admítelo. Quieren separarlos porque temen que estando juntos recuperen la memoria.
- No seas estúpido – bufó molesto – eso es imposible, nada hará que la recuperen, lo que si temo y es algo que no puedo negar, es que vuelvan a cometer una imprudencia.
- No debes preocuparte – menciono con cierto tono sarcástico que a Remus no le agrado – si algo ocurre, ustedes ya tienen la solución
- Ya basta! – exclamó golpeando su escritorio con fuerza – todo lo que hemos hecho ha sido por la seguridad de ellos y de ese bebé
- ¡Mentira! – gritó ahora Eric sosteniéndole la mirada a su colega – todo lo que han hecho ha sido por SU maldita seguridad. Nunca pensaron que podían hallar una solución por si mismos, cuidar a su hija sin la necesidad de ayuda, porque créeme Remus, un padre es capaz de morir por su hijo. Y esto James y Lily Potter, lo saben muy bien, que decepción deben sentir en estos momentos – ya no gritaba, las palabras eran aún más punzantes – siempre se han preocupado por su seguridad, es cierto pero lo han hecho para proteger a Harry Potter "el niño que vivió" y no por Harry, la persona. Solo es interesa el mundo mágico, nada más.
Y sin esperar respuesta salió de la oficina dejando al profesor de defensa con una serie de sentimientos encontrados que se agolparon en su corazón, produciéndole una sensación de ahogo que le obligó a sentarse sobre su silla con pesadez y es que las palabras de Eric habían calado hondo en el licantropodo que había quedado absorto en sus cavilaciones.
Mientras esto ocurría, Eric se paseaba por el jardín con cierto aire melancólico, si bien sus palabras eran sinceras con respecto a como se llevaba a cabo la supuesta seguridad de Harry, no pudo evitar recordar su propio pasado, que no era exactamente en el contexto del joven Potter y su hija pero aún así habían cosas que le afectaban y eso dolía mucho.
Se restregó la cara con las manos intentando espantar los fantasmas del pasado para luego observar a una pareja que practicaba cerca del lago. Sonrió. Más que un duelo era un sin fin de risas y carcajadas que fue casi imposible que el auror no se contagiara con ello; esperaba cierta complicidad entre ellos pero cuando les vio por primera vez en combate literalmente se quedo con la boca abierta y como no hacerlo, su complicidad, movimientos, sincronización y confianza entre ambos, simplemente era perfecta.
Con cautela, espero a que uno de los dos cayera, acción no demoro mucho dando como vencedora a Hermione.
- Te gane – rió ella viendo como su amigo permanecía en el suelo
- Hiciste trampa – soltó incorporándose lentamente – además sabes que soy incapaz de lanzarte algún hechizo peligroso
- Con excusas no se justifican as derrotas, señor Potter – interrumpió Eric acercándose a la pareja
- Profesor Miller – susurró Harry. Con el pasar de los días le había cogido confianza y ya no sentía celos porque se acercará o hablará con Hermione – que sorpresa verle por aquí
- Necesitaba aire – aclaró – no quiero desquitarme con mis alumnos por una discusión externa.
- Fue por su metodología de trabajo – indago la castaña recordando la conversación con el licantropodo hace un par de días
- Así es – resopló este sentándose en la hierba al igual que la pareja – el profesor Dumbledore y Remus no están de acuerdo con la presión a la cual los estoy sometiendo, dicen que para ello está defensa contra las artes oscuras pero tengo una opinión distinta – contó – Voldemort está al acecho y en cualquier momento puede atacar
- Profesor, si es un secreto a voces ¿Porqué le vetan? – habló Hermione
- Encuentran absurdo que dos personas puedan forman un equipo – dijo – consideran que en batalla esta pareja puede distanciarse por cualquier motivo pero lo que en realidad pretendo es unirle con otra pareja y con el tiempo incorporar otras dos y así hasta formar un grupo de personas que tengan confianza en cada uno de ellos, lo peor que podemos hacer es luchar solos.
- Hermione – interrumpieron, era Neville – puedes venir un momento, necesito ayuda
- Bien – dijo ella incorporándose dejando a ambos hombres solos.
- Se recuperó rápido – comentó Eric observando a la castaña ayudar a su compañero con un hechizo - ¿Qué le sucedió? – le preguntó al moreno
- Resfrío – respondió este no observando el gesto sarcástico del profesor de encantamiento – pero como bien dijo, se recupero rápido
- Me alegro – sonrió – me sorprendió verlos practicando, son una buena dupla, se complementan muy bien como si desde siempre hubieran combatido juntos.
- Algo así – susurro este apenado – durante estos años hemos pasado por muchas cosas
- Ya veo – murmuro Eric – en realidad todos hemos recorrido un largo camino para llegar hasta aquí y no ha sido nada fácil
- Lo sé – dijo el moreno – pero usted es bastante joven para ser auror – observo
- Lo soy, tengo veinte cinco – contó
- ¿Veinte cinco? – indago curioso – o sea que cuando ingrese al colegio, usted estaba graduándose pero no lo recuerdo
- No estudie aquí – sonrió este con cierta melancolía – cuando termine mis estudios quise especializarme como auror pero esa es una larga historia que tal vez algún día te contaré – le prometió – ya es tarde, tengo que irme – incorporándose al igual que Harry – sigan en lo suyo aunque no creo que lo necesiten, nos vemos
- Nos vemos – se despidió el ojiverde ligeramente sonrojado, vio como se alejaba al tiempo que se despedía de Hermione y Neville. Suspiró, siempre que hablaba con el profesor Miller sentía la imperiosa necesidad de contarle sus extraños sueños que cada noche le perturbaban más y más; el más recurrente era él y Hermione recostados en la hierba planeando mil cosas para ESE día, el cual no tenía le menor idea de que se trataba pero que al despertar sentía que todo eran tan real como si realmente hubiera sucedido.
Así el día transcurrió con normalidad para ambos jóvenes, entre practicas, deberes, sonrisas y juegos cayó la tarde y con ello la hora de cenar donde ya estaban acostumbrados al interrogatorio intensivo del pelirrojo que técnicamente no habían visto desde la mañana. Una rutina adoptada hace dos semanas y que pase a disfrutarlo por el tiempo compartido, les preocupaba, aún no estaban listos para decirle la verdad sobre su relación, era una revelación con consecuencias insospechadas porque no tenían la más remota idea de cómo Ron iba a reaccionar y no solo él sino también Ginny, que si bien Harry había logrado cortar cualquier tipo de relación con ella, no sabía de la relación oculta de ambos Gryffindor.
Cenaron en silencio y no porque estuvieran cansados por el entrenamiento sino porque frente a ellos se encontraba Ron, observándoles como si intentará encontrar alguna evidencia culposa, algún rastro que le confirmará sus sospechas y sus miedos más ocultos. Pero sus amigos se veían normal como si nada hubiera ocurrido, solo un día de entrenamiento como cualquier otro; tomo un vaso de leche y se lo bebió sin quitar la vista sobre ellos, gesto que a Harry le colmo la paciencia y decidió encararlo, ya suficientes indirectas había aguantado estas dos semanas, si quería la verdad… la obtendría.
- Tienes algo que decirnos, Ron – habló el moreno dejando a un lado su comida – porque no estoy acostumbrado que me observen mientras estoy comiendo.
- Porque debería decirte algo – repuso este de mala manera mientras depositaba su vaso con violencia produciendo un sordo sonido que llamo la atención de la mesa de Gryffindor – además porque te molesta que te observen y debería estar acostumbrado por toda la atención que te presta el mundo mágico.
- Ron – regaño Hermione al ver que la discusión se estaba desviando a un punto donde el ojiverde terminaría explotando – deja de decir estupideces.
- No lo son – negó sin siquiera mirarle, su atención se concentraba en el moreno – es la verdad más aún cuando todo tú atención está puesta en él a causa de esa maldita asignatura de encantamientos
- No voy a soportar tus celos – dijo ella molesta levantándose de su lugar para salir del gran comedor sin embargo el pelirrojo fue más rápido tomándole su muñeca con brusquedad produciendo un quejido de dolor pero con lo que no contaba Ron, es que el ojiverde tomaría a su vez la muñeca de él presionándola con el objetivo de que soltará a Hermione, acción que consiguió – voy a dormir – anunció saliendo del lugar sujetándose la muñeca dañada.
- ¡Suéltame! – exclamó Ron tomando con su otra mano el cuello de la camisa del moreno, ya no se encontraban sentados, sino de pie frente a frente separados por la larga mesa de Gryffindor que les observaba expectante al igual que la demás mesas y profesores – suéltame
- Te lo diré una vez, Ron – susurró Harry para que solo él le escuchará – si vuelves a dañar a Hermione, me olvidaré por completo que eres mi mejor amigo – y de un brusco movimiento le soltó la muñeca y se deshizo del agarre de su amigo, seguidamente abandono el comedor entre murmullos y comentarios.
- Ron ¿Qué paso? – preguntó su hermana acercándose a su lado viendo como la muñeca de este comenzaba a tomar un color morado - ¿Qué sucedió?
- Nada – resopló fijando su mirada hacia la entrada del gran comedor – no te preocupes
- Ron, tienes tu muñeca dañada – observándole – porque Harry te hizo eso.
- No te incumbe, Ginny – resolvió levantándose de su lugar para abandonar el gran comedor en medio de más murmullos.
Desde la mesa de profesores trataban de mantener la compostura pero la verdad era que no podían evitar formular comentarios ante ese hecho bastante peculiar, Harry Potter solo era capaz de reaccionar de esa manera cuando alguien hería o insultaba a algunos de sus amigos pero al parecer quien hirió a unos de sus amigos fue otro amigo y no cualquiera sino Ron Weasleys que había tomado con excesiva fuerza a Hermione Granger.
Un poco más alejados de los comentarios Remus Lupin recriminaba a su colega Eric Miller ya que consideraba que todo ese enredo lo había provocado él a causa de su absurda idea de poner a trabajar como equipo a Harry y Hermione causando celos en el pelirrojo que ya estaban comenzando a hacer estragos.
- Todo esto es tu culpa – volvió a decir el licantropodo – sino fueran pareja de duelos, Ron no sentiría celos.
- Eso no es verdad – sonrió este degustando su cena – hagamos de cuenta que no son pareja y cada uno de ellos posee diferentes parejas de duelo. ¿Continuarían los celos? Claro que si y sabes porqué, porque siempre han existido, Ron siempre ha envidiado esa conexión que existe entre su novia y amigo, siempre ha sabido la verdad, él ve para creer pero ahora está creyendo y comienza a creer Remus y eso es inevitable.
- Debes parar con esto – pidió el castaño – lo peor que puede pasar es que Harry no cuente con el apoyo suficiente para…
- ¿Para qué? – le miró Eric – para salvar el mundo mágico, por favor, esas son solo excusas, ustedes le dejaron vacío al arrebatarle su hija – esto último lo dijo en apenas un susurro – los mentirosos caen primero que los ladrones, no lo olvides – y tomando su jugo de calabaza salió del gran comedor dejando nuevamente con la palabra en la boca al merodeador, quien observó al profesor Dumbledore que reflejaba el misma preocupación de él; comenzaban a dudar que la memoria de ambos jóvenes hubiese sido borrada por completo.
En la habitación de los prefectos y alejados de todos esos comentarios se encontraban Hermione y Harry, este último curando delicadamente la muñeca de la castaña que ya perdido el tono morado gracias a unos hechizos que aplicó pero que sin embargo aún conservaba ese tono rojizo. El ojiverde no pudo evitar maldecir a su mejor amigo, por un instante se arrepintió de no haberlo golpeado o lanzando algún tipo de maldición porque según este se lo tenía más que merecido.
- Es un salvaje – masculló envolviendo la muñeca de Hermione con un paño frío para la casi segura hinchazón – debí haberlo golpeado, no me hubiera importado ganarme un castigo.
- No pierdas el control – le calmó ella con suavidad – solo te traería problemas
- Lo sé – susurró el moreno – pero no soporto que alguien te haga daño y menos si es Ron y no me importaría ponerme en evidencia si él vuelve a intentar dañarte porque no pienso separarme de ti – concluyó mientras acortaba distancia y la besaba.
De pronto y como si algo se iluminará en su mente, Harry experimentó algo así como una visión o sueño pero eso era casi imposible ya que se encontraba despierto, besando a la mujer que amaba, no podía estar soñando sin embargo la escena fue tan real que sintió un escalofrío recorrer todo su cuerpo.
"Están en el gran comedor cenando como cualquier otra noche y sin embargo Harry no puede despegar su mirada de la mujer que prácticamente le robo el corazón, ella también le observa sosteniéndole la mirada por escasos segundos, saben que cualquier movimiento mal ejecutado pondría en evidencia la verdad la cual no era precisamente su relación – Entonces ¿Cuál? – se pregunta el moreno sintiendo que su corazón ya tenía la respuesta ante ese intercambio de miradas pero sus pensamientos se ven interrumpidos ante el acercamiento de Ron que le ofrecía a ella algo de comer, algo que niega y que a la vez deja en evidencia un gesto que el ojiverde no hace más que confirmar en silencio sus sospechas. Aquel gesto que Harry tantas veces vio en las telenovelas muggles de su tía Petunia, esos mareos involuntarios de la protagonista que siempre derivaban en un solo hecho.
No puede evitarlo por lo que sonríe al tiempo que una cálida sensación recorre su cuerpo hasta llegar a su acelerado corazón. No quiere perder tiempo y busca la mirada de Hermione hasta encontrarla, pide en silencio salir de allí a lo que esta accede, se retira de la mesa diciendo no encontrarse muy bien, nadie dice nada y Ron solo se limita a asentir.
El joven Potter espera un tiempo razonable antes de levantarse de la mesa argumentando que debe ir donde el profesor Dumbledore, nuevamente nadie replica ya conocen el destino del moreno. Una vez fuera del gran comedor se lanza a correr hacia esa habitación para encontrarse junto a Hermione como tantas veces lo han hecho, solo que está vez es diferente.
En cuanto llega la ve, cómodamente sentada en un sofá con una sonrisa encantadora, se acerca a ella con las piernas temblorosas a causa de la carrera y de la emoción, le pide en silencio la confirmación salida de sus labios. Llega a su lado y coge su mano con delicadeza y fuerza la vez, le trasmite con aquel gesto que a pesar de todos los obstáculos habidos y por haber que siempre estará allí para ella. Con ese gesto Harry Potter le trasmite a Hermione Granger que siempre la amará. Por su parte ella sonríe, lo sabe y siempre lo ha sabido, no es necesario que lo diga con las palabras y con un renovado valor confiesa lo que su mirada ya le había expresado.
- Harry, estoy embarazada – confeso en apenas un susurro que le moreno capto – vamos a ser padres.
- D … De verdad – susurró lleno de emociones contenidas, ella solo asintió con una leve sonrisa y sin más este la beso con toda la pasión y amor posible. Un bebé, tendrían un bebé.
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- ¿Harry? – le preguntó Hermione preocupada, se había quedado inmóvil una vez terminado el beso – ¿Te sientes bien?
- Sí – susurró casi sin fuerzas para levantarse del sofá, ese sofá donde había ocurrido esa visión, aquella donde Hermione le confesaba que serían padres – estoy cansado, creo que debo dormir.
- Si quieres te puedes quedar aquí – menciono ella – yo iré a la habitación de las chicas
- No – respondió incorporándose a duras penas – Ron estará esperándote, lo conozco, es mejor que tú duermas aquí esta noche, yo me iré.
- Bien – dijo ella despidiéndose un con beso que para Harry fue imposible de rechazar – Gracias, te amo
- Yo también – sonrió – buenas noches
- Buenas noches
Salió de la habitación con la cabeza dándole vueltas, recordando una y otra vez aquel extraño ¿Sueño? No, ni siquiera sabía a ciencia cierta que era eso, solo sabía que eran demasiados reales, todas y cada una de esas sensaciones aparentemente eran del moreno sin embargo ante esa posibilidad las rechazaba, considerándolas como visiones sin sentido.
"Y si fuera verdad" – le dijo una vocecilla en su cabeza y ante esa nueva posibilidad no pudo evitar sonreír seguido de una calidez embriagante después de todo ellos ya se habían entregando con anterioridad, se sonrojo al recordar ese momento tan especial para ambos.
Entre confundido y emocionado se dirigió hasta la oficina del profesor de encantamientos, necesitaba desahogarse con alguien y estaba seguro que podía confiar en él.
- Permiso – habló asomándose por la puerta – lo siento – se disculpó al ver que estaba Remus – profesor Miller quería hablar con usted pero si quiere vengo mañana.
- No, Harry – le detuvo este – el profesor Lupin, ya se iba – observándole detenidamente - ¿No es cierto?
- Por supuesto – murmuro el licantropodo levantándose de la silla – continuaremos mañana, buenas noches
- Buenas noches, profesor – se despidió Harry sin evitar preguntarse porque no le contaba a él sus sueños, intento hacerlo una vez pero algo le hizo arrepentirse - ¿Discutían?
- Intercambio de opiniones – soltó con una sonrisa – pero dime, que querías hablar conmigo – invitándole a sentarse donde antes estuvo su colega – te noto extraño, es por lo ocurrido con Ron en la cena.
- No – susurró tocándose la nuca que sentía que iba a explotar, gesto que Eric notó y por lo cual sonrió disimuladamente – en realidad, es por algo que me ha estado ocurriendo desde principio de año y que me tiene muy preocupado.
- ¿Y qué es? – preguntó este no conteniendo la emoción
- Sueños – confió el moreno – que se repiten una y otra vez, no son sueños malos sino todo lo contrario pero cuando despierto, lo hago con una sensación de que todo lo vivido fue real y no precisamente un "sueño vivido". Cada noche los sueños son más intensos, al igual que este dolor en la nuca cuando despierto.
- ¿En la nuca? – indagó el auror y ante el asentimiento del muchacho, este se acerco hasta él para revisar su cabeza, la inclino hacia delante tocando levemente aquel punto de conflicto – Oh lo siento – se disculpó al escuchar un quejido de dolor – recuerdas donde te golpeaste la nuca
- No – negó este pensativo – solo recuerdo que la primera noche desperte con este dolor – y en apenas un susurro añadió – de hecho no recuerdo lo que paso esa noche.
- ¿Qué dijiste? – preguntó Eric ocultando su emoción, pronto se sabría la verdad
- Qué no recuerdo que hice esa noche – contó tratando de recordar pero el dolor era insoportable – es más, apenas si recuerdo lo que hice ese día durante el tren y eso
- Entiendo – susurró pensativo – tienes la sensación o recuerdas algo distinto a tus opacos recuerdos – interrogo.
Miró un punto fijo de la oficina y pese al dolor comenzó a ver imágenes desfilar por su mente, en ellas; el como recordaba esa visión que acababa de tener, Ron yendo a comprar en el tren, él acercándose hacia Hermione para preguntar como se sintió en el verano, le llegada de Remus al vagón junto a su amigo y no solo, el libro de Hermione que supo que era algo más que un libro, la conversación con el pelirrojo acerca de Ginny y…
- La conversación – susurró recordándola. Observó a su profesor que le miraba curioso – Ron al día siguiente me menciono una conversación que en ese momento no logre recordar pero ahora si – resolvió un tanto asustado – no entiendo que me ocurre…
- Tranquilo – susurró - estás nervioso, estás completamente seguro de lo que dices
- Absolutamente – dijo – aunque esos sueños no sé si son reales.
- O tal vez no – soltó este recriminándose por ser tan cobarde pero debía guardar silencio, Harry era quien debía armar el rompecabezas – escúchame, los sueños son aquellos deseos, metas y logros que inconcientemente deseamos poseer, no sé como serían los tuyos pero debes saber que ningún sueño es tan real como los recuerdos.
- ¿A qué se refiere? – preguntó el moreno pero este se negó
- Debes descubrirlo por ti mismo – le aconsejo con una sonrisa que pese a todo pronostico tranquilizo al ojiverde – es mejor que descanses, estoy seguro que para mañana, ese dolor desaparecerá
- De acuerdo – susurró incorporándose de su asiento – buenas noches, nos vemos mañana en clase
A paso lento se encamino hacia la puerta para comenzar a emprender rumbo hacia la sala común pero a penas si alcanzó a tomar la perilla cuando una nueva punzada se agolpó en su nuca haciéndole perder el equilibrio y por ende el conocimiento, sin embargo lo último que escucho fue la voz del profesor Miller llamándole a la distancia.
Se encontraba en su habitación de prefecta paseándose de un lado al otro completamente nerviosa, solo un par de minutos más y sus dudas quedarían resueltas, estaba asustada pero tampoco quería compañía, necesitaba hacer eso sola. Se sentó y volvió a levantarse recordando los constantes mareos y vómitos durante el último mes, eso sumado a un atraso de dos semanas que le ponía los pelos de punta pero a la vez le hacía sonreír espontáneamente. Observó su reloj, solo faltaba un minuto, volvió a pasearse por toda la habitación con el corazón latiéndole a mil, sentía el estomago apretado pero con un cosquilleo que le daba escalofríos, volvió a mirar el reloj que anunciaba el último minuto. Camino temblorosa hasta llegar al cuarto de baño donde se encontraba el pequeño aparatito muggle que tenía como objetivo dictaminar el embarazo en una mujer, lo tomo entre sus manos sin aún mirarlo ya que sus ojos se habían dirigido hacia el blanco techo, cerro los ojos y alzó el aparato hasta quedar frente su rostro. Se dio valor y abrió los ojos encontrándose con dos rayitas en forma de cruz, un simbolismo que solo le confirmaba a Hermione todas y cada una de sus sensaciones.
- Estoy embarazada – se dijo mientras una hermosa sonrisa adornaba su rostro – voy a tener un bebé de Harry
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- ¿Qué? – exclamo Hermione despertando de sus cavilaciones abruptamente. Una extraña sensación que la embargo de pies a cabeza, era cálido que pese a ser nuevo, sentía que ya antes lo había experimentado, casi por instinto se llevo la mano a su vientre palpándolo y recordando todas y cada una de las emociones vividas en ese extraño sueño donde ella estaba embarazada de Harry; felicidad, emoción, dicha, amor y un sin fin de sentimientos que se agolparon en su mente haciéndole tambalear, por lo que se vio obligada a sentarse sobre su cama.
No hallaba una explicación del porque tenía esos sueños y visiones que técnicamente comenzaron a principio de año y desde entonces no se habían detenido, cada noche era lo mismo, soñaba y luego despertaba con una sensación de vacío y ahogo que desaparecía levemente después de unos minutos. Respiró recostándose sobre su cama dispuesta a dormir y esperando está vez que aquellos sueños se presentan de forma más nítida porque a pesar de las molestias, sentía que esos sueños eran más de lo que aparentaban ser.
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Sonreía. Y es que dentro de si no cabía más de felicidad y emoción que trataba de controlar para no levantar sospechas en ningún alumno que osase pisar la sala común de Gryffindor, bastante imposible considerando que ya eran las una de la madrugada pero eso a la castaña poco le importaba, las sensaciones la embargaban cada vez que esa pequeña criatura dentro suya hacia acto de presencia con pequeñas pataditas que hacían reír a Hermione involuntariamente. Se sentó en el sofá y observó su abultado vientre y con emoción lo acarició con una delicadeza que solo una madre puede hacerlo y casi sin poder evitarlo derramo algunas lágrimas, nunca pensó que tener una vida dentro de si le provocaría tantas emociones juntas, nunca pensó que sentirle mover fuera una experiencia tan única y hermosa. Río nuevamente, hace tan solo unos cinco minutos que había comenzado a moverse y aún seguía haciéndolo.
- ¿Por qué te ríes? – preguntó Harry al pie de las escaleras – cuando leía la carta pensé que algo te había ocurrido.
- Harry, ven – le pidió ella señalando el sofá – tengo que enseñarte algo
- Bien – aceptó encogiéndose de hombros, camino hasta ella quien no dejaba de sonreír - ¿Sucede algo malo? – indago pero está negó, entonces observó que ella se había quitado el hechizo de ilusión.
- Estira tu mano – pidió ella estirando la suya propia, él aún confundido obedeció.
Le tomo la mano y la dirigió lentamente hacia su vientre, observó como Harry la miraba expectante y con un especial brillo en los ojos que se hizo más intenso al momento de posar su mano sobre el vientre de Hermione, que de forma inmediata reacciono provocando pequeños movimientos que hizo sonreír a ambos jóvenes. Hermione volvió a reír era como si esa pequeña criatura reconociera el tacto de su padre, le miro y pudo comprobar con ternura como los ojos del hombre que amaba se llenaban de lágrimas para luego dejarlas correr sin ningún tipo de vergüenza. Estiro su mano y con su dedo pulgar borro algunas de su rostro, regalándole una tierna sonrisa que él mismo correspondió.
Sin quitar su mano del vientre de su amada se levantó del sofá solo para arrodillarse frente a ella y posicionar su rostro a la misma altura que su bebé luego y casi sin que Hermione se lo esperará, el moreno beso su vientre produciéndole nuevas sensaciones, más intensas y profundas que las anteriores.
- Creo que le gusto – susurró este y como si su bebé le contestará volvió a patear – lo ves – rió al igual que la castaña. Definitivamente ese sería unos de los recuerdos más hermosos e imborrables para ambos jóvenes.
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- ¡Harry! – exclamó Hermione despertándose sobre exaltada y con la respiración agitada, miro su reloj; siete de la mañana - ¿Qué significan estos sueños? No lo entiendo porque son tan reales, como si realmente hubieran ocurrido – se dijo, intentando darle una explicación lógica a todo lo que ocurría pero al intentar darla solo se enfrascaba más y más en aquellas emociones y sensaciones vividas.
Al no encontrar una solución opto por la más lógico, hablar con Harry, pensó que quizás él desde un punto de vista más centrado y frío podría darla alguna posible causa a esos recurrentes sueños que ya comenzaban a hacer mella en ella; la intensidad de las emociones experimentadas eran muy fuertes y eso sumado a que gran partes de esas sensaciones quedaban en ella una vez despierta, le hacían perder los nervios. Sin embargo era la sensación de vacío al despertarse, la más extraña como si realmente le faltase algo pero que no sabía que era.
Se restregó el rostro con las manos para seguidamente levantarse de la cama a darse una ducha, no quería perder tiempo ya que debía hablar con Harry, él era el único que en esos momentos podría darle una explicación. Aunque para las pretensiones de la castaña eso era casi imposible ya que el ojiverde se encontraba reviviendo el mismo sueño de ella.
Bajo las escaleras con preocupación, había recibido una nota por parte de Hermione diciéndole que se encontrarían en la sala común en cinco minutos no especificando para que, algo que le preocupo aún más, estaba a punto de llegar cuando escucha una risa inundar el silencioso ambiente, le observó, era ella sentada en el sofá cercano a la chimenea.
- ¿Por qué te ríes? – le preguntó sin moverse del inicio de las escaleras – cuando leí tu carta pensé que algo te había ocurrido.
- Harry, ven – le pidió la castaña señalando el sofá – tengo que enseñarte algo
- Bien – aceptó él encogiéndose de hombros mientras se acercaba hacia ella y observó que seguía sonriendo - ¿Sucede algo malo? – indago pero ella negó, entonces él se percato que ella había quitado el hechizo de ilusión.
- Estira tu mano – le pidió ella estirando la suya propia, él aún confundido obedeció
Ella le tomo la mano y la guió lentamente hacia su vientre, le miro expectante y sus ojos brillaron al momento que su mano rozo el vientre de Hermione donde de forma instintiva reacciono provocando pequeños movimientos que le hizo sonreír. Escuchó como la castaña reía producto de los movimientos del pequeño quien le daba a entender que reaccionaba al tacto de él, reconociéndole, sintió como la garganta se le apretaba a más no poder y como sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas que no le importó derramar, se sentía emocionado nunca había experimentado ese tipo de emociones. Percibió como Hermione le acariciaba el rostro al tiempo que limpiaba sus lágrimas con el dedo pulgar, le miro y ella sonrió, él simplemente le devolvió la sonrisa.
Embargado por ese mar de sensaciones se atrevió a algo de lo cual no tenía la menor idea si estaba bien o no, así decidió seguir su instinto por lo que sin quitar su mano del vientre de Hermione, se incorporo del sofá para arrodillarse frente a ella y quedar posicionado a centímetros de su vientre, y en un suave gesto le beso produciendo un nuevo movimiento más frenético e intenso.
- Creo que le gusto – sonrió él y como si su hija le respondiera volvió a patear – lo vez – rió él al igual que la castaña. No importaba lo que pasará en el futuro, todo lo vivido esa noche no podrían olvidarlo porque siempre pertenecerá en sus corazones.
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Abrió los ojos reconociendo el lugar donde estaba y pudo darse cuenta que seguía en la oficina del profesor Miller, recostado en un pequeño sillón donde seguramente había pasado la noche. Con las manos temblorosas se quito el cobertor que le cubría para luego percatarse que había perdido la hora del desayuno, una instancia que habría aprovechado para hablar con Hermione y es que ese último sueño le había dejado muy nervioso por todo aquello que significaba; aquellas emociones que se agolpaban en su corazón con tal violencia que le conmovía hasta las lágrimas, echo que se vio fuertemente reflejada en su sueño.
Sin más, cogió sus cosas y emprendió camino hacia el aula de encantamientos donde seguramente ya todos se encontraban reunidos.
- Pasa Harry – le animo Eric al medio del circulo formado por sus compañeros – únete al circulo junto a tu pareja – indico mientras observaba al ojiverde tomar ubicación junto a Hermione, su intercambio de miradas fue más que evidente "Tenemos que hablar", por lo menos eso entendió el auror – no tengo dudas que durante estas dos semanas han practicado arduamente, dominando los hechizos en su totalidad, sin embargo por lo poco que he visto aún falta complicidad entre ustedes – observando al grupo que no entendía sus palabras – sitúense frente a su pareja, por favor – ordenó y entre murmullos así lo hicieron – mírense a los ojos sin decir nada, solo háganlo.
Y así Harry y Hermione lo hicieron, se miraron a los ojos con cierto nerviosismo, primero porque temían quedar en evidencia frente a todos y segundo porque ya no estaban seguros de que esos sueños sean precisamente aquello.
- Cierren los ojos y relájense – continuo el profesor Miller colocando especial atención en una pareja – traten de visualizar un momento especial entre ustedes donde hayan sentido una verdadera comunicación.
- ¿Qué tiene que ver con los duelos? – susurró Ron de mala gana
- Silencio, señor Weasleys – regaño Eric a unos metros – sino quiere tener una mala calificación. Continuemos, si tienen ese recuerdo traten de llenarse de el, revivan ese momento…
Sencillamente hermosa.
Su completa atención se centro en esa pequeña criaturita que lloraba a todo pulmón, su visión se nubló a causa de las lágrimas que impidió que cayeran no obstante sonrió. La enfermera le anunció que podía entrar a lo que este no se hizo de rogar, acomodo su vestimenta apropiada y se encamino hacia la puerta que le llevaría por fin a cargar a su hija.
Ya no había dolor, solo felicidad.
Sus ojos se aguaron ante la hermosa visión de su hija que no paraba de llorar, la sostuvo entre sus brazos para luego pedirle a la enfermera que se la mostrará a su padre, quien seguramente ya habría escuchado sus llantos. Al rato volvió con su hija para dejársela entre sus brazos donde la cobijo con el mayor cariño y amor que podía sentir en esos momentos aunque francamente no tenía palabras para describir todas las sensaciones que le embargaban. Aquella criatura que estuvo por nueve meses en su vientre, ahora estaba ahí junto a ella y muy pronto junto a su padre.
De pronto un estallido.
Solo gritos se escucharon en el hospital, escuchó como alguien caía afuera del salón seguido de un fuerte golpe que hizo sacar de cuajo la puerta provocando que su hija comenzara a llorar nuevamente. Al lugar entraron muchos hombres con túnicas y atacando al personal, en realidad; los desmemorizaban. Vio como el último hombre entraba y se dirigía hacia ella apuntándole con la varita; sintió pánico y rabia al mismo tiempo, grito y maldijo por lo que estaba apunto de hacer pero sin siquiera escuchar lanzo aquel hechizo que le quitaría todo, todo menos sus ganas de encontrar la verdad.
- Abran los ojos – pidió Eric luego de unos minutos – practiquen hechizos de desarme y solo quiero escuchar eso o sino bajaré puntos para la calificación final. Comiencen.
Quiso hablar pero Hermione se lo impidió, debían obedecer sino querían meterse en problemas, así que solo se dedicaron a practicar lo que había dicho el profesor quien en ese momento estaba supervisando a Ron y Lavander.
- Auch! – vocifero la Gryffindor al sentir el hechizo golpear su mano y no la varita.
- Con cuidado, señor Weasleys – advirtió Eric – es un movimiento suave y ligero, no brusco, concéntrate
- Lo siento – se disculpo el pelirrojo viendo de reojo como el profesor se acercaba a su amigo y novia
- Veamos como están, señor Potter – le ánimo este a lo que en un rápido movimiento, desarmo a su compañera – excelente – sonrió – sigan así, van muy bien.
- Gracias – susurró el ojiverde – y también por ayudarme
- De nada – susurró – me alegró mucho que ese dolor haya desaparecido.
- ¿Cómo? – inquirió para luego comprobar que ese lugar ya no dolía, efectivamente como había dicho su profesor.
Continuaron así hasta el término de la clase donde ambos salieron raudamente del aula para hablar en un lugar seguro. Ron al ver que ellos se marchaban, intento seguirlos son contar con que Eric ya sabía de sus intenciones.
- Señor Weasleys – le llamo antes que el pelirrojo saliera del aula – necesito hablar con usted, es importante
- Tengo clases profesor – argumentó el chico queriendo salir cuanto antes de allí – puede ser en otro momento.
- No me demoraré mucho – insistió este viendo como de mala gana el pelirrojo se acercaba hasta su escritorio – te he observado durante las clases y déjame decirte que no estás a la altura de tu compañera
- Estoy algo distraído – confesó – pero no debe preocuparse, con Lavander estamos entrenando
- ¿Cuántas veces a la semana? – inquirió tratando de alargar la conversación lo más posible.
- Tres veces – dijo – tengo otras actividades y debo concentrarme en ellas.
- El señor Potter, también tiene otras actividades – argumentó – y sin embargo está muy adelantado con la señorita Granger
- Son situaciones distintas – susurró – además no quiero hablar de ellos, con permiso – y sin más comenzó a caminar hacia la puerta pero nuevamente fue llamado - ¿Sí?
- Te llevaré a tu sala – habló este – les toca transformaciones y Minerva ya me ha hecho reclamos por sus atrasos.
- No es necesario – argumentó Ron, si quería averiguar donde estaban sus amigos debía salir de clases – yo le explicaré que no fue su culpa
- Insisto y es mi última palabra – ordeno Eric abriéndole la puerta para que pasará su alumno, algo que hizo a regañadientes.
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Llegaron a la sala común sabiendo que era el único lugar donde no los buscarían ni le interrumpirían, se sentaron en su sillón favorito y guardaron silencio durante algunos minutos como queriendo pensar y meditar dos veces antes de iniciar una conversación que no podía posponerse por más días, porque aquellos sueños, recuerdos y emociones estaban causando estragos en su mente y corazón. No aguantando más la presión fue Hermione quien se atrevió a hablar primero.
- Harry – habló llamando su atención, acto que consiguió porque la observó con detenimiento – hay algo que debes saber, algo que me ha estado ocurriendo desde que llegamos este año al colegio.
- ¿Qué cosa? – expresó con preocupación, sentía que sabía lo que le ocurría.
- Son sueños – soltó la castaña acongojada sorprendido también al moreno – no los entiendo, solo sé que cuando despierto siento una opresión en mi pecho como si algo me faltará pero por más busco una respuesta no la encuentro.
- ¿Dé que sueños hablas? – murmuro Harry - ¿Con qué sueñas?
- Un embarazo – confiesa y experimenta una cálida sensación recorrer su cuerpo al recordarlo, pese a eso continua – es un proceso de cómo me entero que lo estoy, como te cuento a ti, como nace, como la sostengo entre mis brazos, todo. Sé que solo es un sueño y que no debería otorgarle importancia pero son tan reales que, siento, siento que son…
- Recuerdos – confirmó el moreno observando el sueño con detenimiento al tiempo que se levantaba del sofá con preocupación dándole la espalda a la castaña
- Así es, recuerdos – afirmó levantándose también del sillón a espaldas de Harry – como tú…
- También he tenido esos sueños – le confeso mirándole por encima del hombro pero luego se quedo viéndola de frente – Hermione esos sueños son en realidad recuerdos
- ¿Dé que estás hablando?
- Si fueran sueños no los tendríamos estando despiertos – argumentó y confirmando que ella también lo había experimentado – cuando estábamos en la clase del profesor Miller y cerramos los ojos, me vi a mi mismo en un hospital muggle, frente a un ventanal donde una enferma me mostraba una niña, iba a entrar a esa sala cuando alguien nos ataco y…
- Borro nuestra memoria – completó Hermione impactada – también vi algo parecido cuando estábamos con los ojos cerrados – susurró emocionada – Harry – le miro con un brillo en los ojos – si esto es real, eso quiere decir que… que nosotros, tú y yo tenemos una… una hija.
- Sí, Hermione – sonrió con los ojos vidriosos – tenemos una hija.
Ambos se refugiaron en un abrazo fuerte lleno de amor y felicidad, solo como unos padres que han encontrado a su hija perdida pueden hacerlo. Por supuesto, solo la habían encontrado en sus recuerdos no así físicamente pero harían hasta lo imposible para hallarla aunque la vida se les fuera en ello; miles de recuerdos invadieron su mente completando así el rompecabezas que cruelmente les habían desarmado, las piezas estaban nuevamente en su lugar, entre ellas ese recuerdo donde el nombre de su hija era pronunciado por primera vez.
- Oye Hermione – preguntó Harry tendido en la hierba de los jardines junto a la castaña – ya sabemos que es una niña, has pensado en algún nombre
- La verdad es que si – confesó ladeando la cabeza para encontrarse con los ojos del moreno – Esmeralda, tendría el nombre del color de tus ojos
- Puede ser – medito – pero es muy largo en comparación a nuestros apellidos – sonrió este mientras acariciaba el vientre de la mujer que amaba
- Entonces Paz – propuso Hermione apoyando su cabeza en el hombro del moreno, observando el cielo despejado.
- Bonito nombre, Paz – aceptó Harry disfrutando de ese momento – para que independiente de lo que suceda en el mundo mágico la paz siempre reine entre nosotros.
- Me gusta – susurró y al sentir un leve golpe en su vientre rió – y al parecer a ella también – comentó volviendo a reír junto a Harry quien también lo había sentido. Nada más podían pedir, estaban rodeados de una naturaleza bellísima y como habían dicho les rodeaba una increíble paz.
Paz Potter Granger. Su paz, su hija, su vida y su sangre.
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- Su nombre es Paz – soltó Hermione deshaciendo el abrazo con Harry – Paz…
- Para que la paz siempre reine entre nosotros – continuo Harry emocionado – lo recuerdo.
- Yo también – susurró ella pero una duda asalto su mente colocándole en alerta – Harry ¿Dónde está? ¿Qué exactamente ese día en el hospital?
- No lo sé – negó este – tengo el vago recuerdo que nos atacaron y nos borraron la memoria pero no sé quienes fueron.
- Ya recuerdan – habló una tercera persona a la entrada de la sala común; Eric Miller les observaba con una sonrisa en el rostro – siempre lo he dicho el lazo que se forma entre los padres y el bebé es increíble y mucho más fuerte de lo que ellos pensaron que sería
- ¿Ellos? – preguntó Harry pasando del asombro de ver a su profesor de encantamientos allí - ¿Quiénes son ellos?
- Siéntense y les contaré todo – resolvió Eric, acercándose a la pareja, por fin contaría aquella verdad que durante los últimos días le estaba ahogando, por fin podría remediar de algún modo aquella barbaridad de la cual fue cómplice y que en algún momento se juro nunca más alguien sufriría.
Él lo predijo y así ocurrió.
La verdad de algún modo u otro siempre verá la luz.
Continuará…
¡¡Hola a Todos!!
Primero quiero agradecer a: MissPotterGranger, Paburo SilverGhost Yuy, Login, Gamelos, Shadim-Samtrom, Adhara vs Moony, N.G., jem de Potter, cillian gyllenhaal. Por haber comentado la historia, me ayudaron mucho a seguir adelante e ir mejorando con cada capitulo. Muchas gracias.
Con respecto a la historia pues no fue fácil unir los recuerdos, los puntos de vista con lo que realmente estaba ocurriendo entre los personajes. Además de la última intervención de Eric Miller, que dicho sea de paso, me alegra mucho que les haya gustado este personaje que le he cogido mucho cariño y que además conocerán un poquito más en el próximo capitulo donde literalmente comenzará una carrera contra el tiempo.
Espero que sigan dejando sus comentarios que son muy importantes para mí y por supuesto que sigan disfrutando de la lectura como hasta ahora.
Cuídense mucho. Espero subir cuanto antes el próximo capitulo.
Nos vemos.
