III


Hinata despertó antes del amanecer, como solía hacer desde su llegada a Suna, en lo que le parecía el horario más fresco de la Aldea de la Arena. Se preparaba un té de una pequeña selección que llevó consigo y esperó con calma la salida del sol.

Había belleza en el paisaje de Suna, la forma en la cual el desierto brillaba ante sus ojos la dejaba expectante ante la vaga idea de que miles de luciérnagas de oro estallaban para luego perecer ante el suave vaivén del viento eso podía ver y sentir desde su alcoba, la cual era anexa a la de Tsunade-sama.

Hasta el momento su estadía en Suna resultaba de lo más cómoda; si bien al principio había sido bastante difícil poder entablar un dialogo receptivo con el consejo de la aldea ella ya tenía experiencia en suavizar caracteres desconfiados, y por sobre todo cerrados; su padre, su abuelo, Neji-kun, Sasuke…

"Sasuke…"

Siempre que pensaba en él, unas ganas locas de dejar todo y tomar el primer recorrido a Konoha la acosaba con insistencia. Sabía que era la adolescente que había dejado morir hace mucho, una que había revivido lentamente en cuanto Sasuke Uchiha se involucrara en su vida, haciéndole creer que ciertas cosas, en realidad, no eran tan importantes si es que él no estaba ahí.

Suspiró.

A veces aquél sentimiento se hacía demasiado fuerte como para apagarlo. Y necesitaba algo, alguna catarsis que le dejara purificarse antes de ceder y dejar de lado todo por lo que había luchado. El único problema es que así actuaba un Hyuuga, y él, precisamente decía quererla por ser todo lo contrario.

Dejó su té sobre una pequeña mesita en su habitación y procedió a iniciar su día. No era momento de dejar esperando al Kazekage, ya los primeros días de su llegada a Suna, había sufrido una fuerte insolación y su piel se tornó de rojiza a morena a pesar de todos sus cuidados. Gaara había sido comprensivo sobre ello, pero el consejo no. Por lo que para revertir la impresión causada por su debilidad, Hinata se esmeró el triple con tal de quebrar aquella fría tosquedad que había rodeado su visita.

Ahora y, con respecto a ello, estaba tranquila. Había cerrado tratos de cooperación económica al menos con dos clanes; y para su sorpresa Tsunade-sama había concretado con éxito gran parte de las indagaciones que como líder de aldea le correspondía hacer ante los atentados que se sufrieran en las rutas comerciales entre ambas villas. Además con el pasar de los días, el consejo se había mostrado muy cooperador, y que todo se le diera favorablemente no podía menos que agradecerlo.

Gaara le esperaba en el primer piso de la torre que le habían cedido junto a Tsunade. Todos los días el Kazekage le llevaba un obsequio de artesanía típica de su aldea. La cual, como muchas, no solo estaba compuesta por shinobis. Junto a él, le acompañaba una pequeña comitiva encargada de atender todas las necesidades que se dieran en el camino, sin mencionar que pertenecían al grupo de mayor confianza de Gaara, por lo que todos los informes emitidos respecto de lo que estaba ocurriendo con los grupos de Konoha y Suna, eran develados a ellas antes que al consejo.

― Tsunade-sama, me ha pedido que la escolte a solas a la torre del Kazekage ― le resultaba extraño que Gaara se dirigiera así mismo como un tercero, él ya le había explicado el porqué de ello;

"La torre no me pertenece, le pertenece a Suna al igual que el cargo de Kazekage, si yo muriera mañana, la torre seguiría siendo la del Kazekage"

A diferencia de muchos que ella conocía, existía una humildad natural en Gaara que parecía acoger a todo el mundo. Incluso Sasuke, Neji y Naruto, tenían cierta debilidad al demostrar de que eran capaces, sobre todo si se trataba de luchar. Gaara no tenía aquella necesidad, habiendo corrido una suerte similar a la de Naruto su carácter, cuando se trataba de liderar, se tornaba mucho más tranquilo que el del rubio y claramente había tenido que madurar con mayor rapidez. Por otro lado, parecía conocer a Suna, mucho más de lo que Naruto estaba dispuesto a conocer de Konoha, ya que el Kazekage no dudaba de la existencia de un lado más oscuro en su aldea con el cual había aprendido a convivir. A diferencia del rubio, quién impulsado por su natural optimismo parecía olvidar que existían vicios humanos mucho más profundos, los cuales no podían ser cambiados solo con la voluntad.

Y sabía ella, que ese era la principal barrera que limitaba el avance de Naruto.

Por lo que no podía menos que admirarse del joven Kazekage, y así mismo, le habría gustado tener aquella madurez y amplitud de visión mucho antes de que el mundo se estrellara en su cara.

― ¿Se encuentra mal la Hokage? ― preguntó intrigada. Gaara asintió en silencio, aunque no supo explicar el porqué de ello.

Lo cierto es que los dos ignoraban la monumental resaca que Tsunade sufría en aquél momento. Harta de su estancia en Suna con hipócritas rodeando al Kazekage y por ende, en esos momentos, a ella prefirió dedicarse a algo que le ayudara a olvidar lo molesto de esa situación.

― Al parecer durante la noche presentó fuertes dolores estomacales.

― Oh, ya veo.

― ¿No le dijo nada a usted? ― Hinata negó gentil.

― Hokage-sama no es una mujer a quién le sea indiferente mostrar debilidad ― Gaara asintió cerrando los ojos, se detuvo unos pasos y miró a su pequeño séquito.

― Matsuri ― llamó a una muchacha que lanzó un gesto de hostilidad a Hinata, para luego ignorarla, Gaara extendió su mano y sin que se le dijera nada más a la chica, ella le entrego una sombrilla que el Kazekage abrió y bajo la cual ambos se cobijaron del sol.

Hinata aprovechó el gesto para pasar su mano bajo el brazo que Gaara le había ofrecido.

― Por unos momentos podremos salirnos del protocolo ― dijo él con tranquilidad. Volvió la vista a los suyos y los despidió.

― Gaara-san no cree que un gesto como este llamará la atención de su consejo ― él se encogió de hombros.

― Siempre que puedan intentaran de buscar defectos en mi desempeño, ya no lucho contra ello tratando de complacerlos, sencillamente se me hace imposible ― Hinata asintió.

― Entiendo a lo que se refiere.

― Lo sé.

― De todas maneras Gaara-san no debería haber despedido a sus acompañantes.

― Era necesario, son de mi absoluta confianza y son jóvenes lo que en ocasiones es una mala mezcla, lo que hablaré ahora solo quiero que lo escuchen sus oídos Hinata Hyuuga ― la muchacha le observó y sonrió.

― Puede c-contar con mi silencio.

― No necesito de tu silencio, solo que sea la amiga receptiva que siempre ha sido ― se volvió hacia ella y esbozo algo parecido a una sonrisa.

Halagada, Hinata asintió.

― ¿Cómo lo está haciendo Naruto? ― preguntó.

― Naruto trata de h… hacer lo mejor que puede, p… pero creo, en ocasiones que es demasiado impulsivo ― de a poco las calles comenzaron a llenar de ciudadanos cubiertos de gruesos ropajes, el viento comenzó a entibiarse, así como el aire.

― Es la voluntad del fuego.

― Todos tenemos voluntad de fuego, n… no es necesario ser de Konoha para ello ― Gaara miró alrededor y notó que la gente se volteaba a verlos. Hinata, naturalmente, por su indumentaria llamaba la atención, llevaba un Yukata fresco de un suave azul.

― Parece decepcionada de ello ― Hinata alzó el rostro con sorpresa.

― N… no me refiero a ello Gaara-san, es solo que… n… nada en este mundo es ideal y, creo que en Konoha aún vivimos en un s… sueño.

― ¿Lo dices por Naruto? ― Hinata bajó la vista avergonzada, no le gustaba sentirse así, llena de dudas sobre alguien en quién había confiado toda su vida. Pero aquél gesto fue suficiente para Gaara, el Kazekage volvió la vista al camino y continuó : ― Es perseverante, si quiere conseguir sus objetivos no dejara que nada lo detenga, siquiera el saber que en Konoha la voluntad de fuego es algo disperso y vano. Pero he acertado al principio, esta decepcionada ― Hinata volvió a negar.

― Es mi vista Gaara-san, es mi pensamiento, lo que siento y lo que he comenzado a creer, cuando… cuando fue el juicio a Uchiha-san, y por fuerza tuvimos que enterarnos de la verdad de su clan… a veces no podía creer las capas de suciedad que habían, u… una bajo otra. Y todo estaba ahí… envenenando todo en lo que yo creía. Y… y Naruto-kun, él, él se mantuvo impasible, creyendo que aquello, por ser pasado no importaba ― Gaara asintió.

― Ciertamente que es como Naruto podría ver las cosas.

― A… a veces creo que fue mi amor por él lo que me cegó, creí… creí que si podía ver el mundo como él lo hacía entendería como él entiende.

― No puedo negar que también lo intenté, pero el universo de un Kage se extiende mucho más allá que su sola aldea, y no puede excluir los lugares oscuros solo porque son parte del pasado. Siempre he creído que ese aprendizaje será parte del proceso que llevara a Naruto a ser Hokage en su aldea, aún somos y él es joven. Además creo que es alguien que puede hacer cambiar, de verdad, a la gente. Mírame, mira a tu aldea y aquellos que le rodean, después de años de maltratarlo él los ha disculpado por ello, lucha y se sacrifica por Konoha ― Hinata suspiró y asintió.

― S… siempre he creído que se trataba de una luz interna, u… un poder superior el que le impulsaba a… a…

― ¿Ser tan terco? ― Hinata sonrió y asintió, gesto que fue compartido por Gaara ― …bueno, sabemos que es así. Pero si lo que te preocupa es eso, creo que pasara. A todos a quienes ha afectado… como me ocurrió a mí, pasamos por un proceso de re estructuración, las cosas que considerabas importantes de pronto dejan de serlo y si llevas una vida creyéndolo, claro, es un proceso lento.

Si Hinata podía aceptar que algo así le estaba ocurriendo, solo que no era Naruto su gestor.

― Por cierto― interrumpió de pronto Gaara ― se me informó que Toma Tsubume intentó solicitar tu mano a Tsunade-sama ― la muchacha alzó la vista casi espantada.

― ¡¿N...nani?!

― Si, hace un par de semanas. Lamento decir si, que ha sido un comportamiento vergonzoso, Toma es ambicioso y muy inteligente, pero dudo seriamente que tus encantos lo hayan cautivado de verdad ― Hinata bajó la vista mientras trataba de controlar el calor que subía por su cuello.

― Y… yo no p…puedo Gaara-san, yo… ya…

― Tranquila Hinata ― en ese punto Gaara se adelantó a una pequeña fuente, pasó su mano con rapidez por el chorro de agua que caía y se la llevó al cuello ― Toma se llevó una gran decepción con Tsunade, aunque no puedo impedir que repita su proposición, esta vez a ti ― Hinata se relajó al escuchar aquellas palabras, era cierto que la Hokage no tenía inferencia alguna en su matrimonio, pero de haberle parecido conveniente Tsunade tenía todo el derecho de trasmitir la proposición de ese muchacho a su clan, lo que claramente daría que hablar dentro de su familia. Sobre todo si es que de aquello se podía sacar un acuerdo ventajoso.

― Estaré preparada, gracias Gaara-san ― entonces él se le quedó mirando con atención y seriedad.

― ¿Estás comprometida? ― nuevamente el rubor ascendió a una proporción mayor que los grados centígrados de la Aldea de la Arena.

― Eh… ah ― Hinata bajó la vista y comenzó a jugar con el borde de su yukata ― n… a… aún no.

― Oh, ya veo ¿Has elegido a alguien pero aún no sabes si tu clan lo aceptara? ― ella asintió ― ¿Quién más lo sabe?

― N… nadie― él se acercó nuevamente a ella y cogió la sombrilla.

― Bien, puedes contar con mi silencio ― Hinata suspiró aliviada. Aunque en todo lo que les quedaba de recorrido hasta la torre del Kazekage, no fue capaz de levantar la vista.


Estaba ahí frente a él haciendo todo el esfuerzo humano posible por mantenerse de pie, por evitar desmayarse, pero le resultaba imposible mirarle. Sentía como su corazón bombeaba sangre a todo su cuerpo con una velocidad que superaba, incluso, la de sus entrenamientos más duros.

"Puedo conservar la calma, puedo… ¿puedo?"

Na… Na… ― tragó saliva y suspiró, no le ayudaba mucho que él se mantuviera en un silencio expectante, ya de por si había sido muy difícil el separarlo de Sakura y Sasuke, alzó la vista y notó como es que ambos, lejos de ellos, les observaban con fijeza. Solo que Sakura fue más sutil al coger al Uchiha de un brazo y sacarlo arrastrando del festival, cuando lo notó se había quebrado una uña de tanto pellizcar su dedo medio ―… Na… Naruto-kun.

Fue cuando en medio de su flequillo pudo ver lo rígido que él estaba, Naruto siquiera la miraba a ella, estaba con la vista fija y pérdida en el horizonte y, a pesar de ser de noche, podía ver como su rostro había enrojecido. Solo que con lo ingenua que era supuso que el Uzumaki estaba sufriendo de fiebre. Lo que hizo a un lado su timidez para, preocupada, preguntar:

¿T… te sientes b…bien Na…Naruto-Kun? ― con aquello el rubio pareció reaccionar, se quedó mirándole un par de segundos y se rascó la mejilla.

H… hai, es solo ― desvió la mirada ― solo que… que ― volvió la vista a ella y le sonrió ― nada Hinata-chan ― tragó ― ¿Qué… que… ― carraspeó ― ¿Querías decirme algo?

Volvió a bajar la vista ¿Cómo mirarlo a la cara? Casi le parecía que prefería seguir en la ignorancia sobre una posible respuesta a su desesperada declaración de amor, pero la guerra ya había terminado y cosas habían pasado entre ambos al final de la batalla. ¿Sería importante ella para él? ¿Habría, el corazón de Naruto, abierto sus puertas a la pequeña posibilidad –porqué ciertamente no pedía nada más- de amarla a ella?

"Solo una, por pequeña que sea"

Respiró profundamente, de ser por ella jamás habría decidido dar ese paso, se conformaba con haberlo dicho, de hecho siquiera era necesario que Naruto le diera una respuesta. Pero hace un par de días su padre, sabría kami como, se había enterado. Le había llamado a su despacho e interrogado sobre el suceso en sí, con mucha vergüenza Hinata admitió que no había sido de gran ayuda. Y la sentencia de Hiashi Hyuuga resultó tan tajante como todas las decisiones que tomara:

Y Naruto Uzumaki… ¿Te corresponde en tus sentimientos? ― Hinata no lo sabía pero prefirió el arriesgarse antes que mentir, jamás se había creído triunfadora o que con el solo hecho de que Naruto supiera sus sentimientos los correspondería inmediatamente, incluso ella sabía que era absurdo.

N… No lo sé Otou-san.

¿No se ha acercado a ti a darte una respuesta? ― nuevamente negó Que desconsiderado… ― ambos se mantuvieron en silencio por un rato, el que a Hinata le pareció demasiado largo, entonces comenzó a sentir escalofríos, la habitación completa se enfrío, al punto en que su aliento comenzó a verse a cada exhalación.

De pronto, sorprendiéndola, su padre se colocó de pie, visiblemente molesto. Y comenzó a caminar de un lado a otro. Fue cuando Hinata escuchó los murmullos. Creía que provenían de otro lado de la habitación e incluso imagino que eran fantasmas de antiguos Hyuuga´s, lo que a su vez explicaría el porqué del frío. Entonces supo que no, que la fuente más cercana de aquellos ruidos sutiles, contenidos y enojados proveían de su progenitor, quién sin prestarle atención seguía caminando de lado a lado.

Entonces ocurrió algo que Hinata jamás creyó vería en su vida; su padre se inclinó frente a ella y la cogió por los hombros. Muy, pero muy enfadado.

Escuchame Hinata, esto es lo que harás: irás con ese imbécil al festival de hoy, tendrás mi permiso para separarte del clan y obtendrás de él una respuesta ¿Ha quedado claro? ― una tonalidad purpura se había apoderado del rostro de Hinata, ella no podía hacer eso, la sola idea era… era terrorífica.

P… pero oto… yo, no… no qui… qui… ¿re… re… respuesta? N…no, no es… ne… nece

¡Claro que si! ― había vuelto a ser el Hiashi Hyuuga al que estaba acostumbrada ― podrá ser el salvador de la Aldea, hijo del antiguo Yondaime, podrá tener todos los títulos que quiera, pero tú has arriesgado tu vida por él, su falta de padres no lo excusa de su desconsideración, de ahora en adelante a mis ojos será un imbécil, aún si llega aceptarte ¿Has oído? ― Hinata cerró los ojos y asintió, demasiado asustada para replicar nada, su padre paso de ella dirigiéndose a la salida, fue cuando volteó y dicto su sentencia ― si por alguna razón consideras que todo esto es innecesario y la respuesta de ese imbécil te parece poco importante como para saberla o si, sencillamente, decides que no quieres saberla, seré yo quien vaya con él ¿entendido?

Bien, con eso lo había sellado. Así que cualquier sentimiento que su natural timidez pudiera darle como razón para dejar pasar la respuesta de Naruto se inclinó, con no sorpresiva docilidad, al temor que le infundía la idea de que su padre tuviera que enfrentarse al rubio.

"Uno de los dos podría morir"

Y ahí estaba, se había engalanado más que de costumbre. No sabía bien el por qué, pero al menos su padre lo había aprobado.

Yo… ― era imposible hacerlo sin que se le trabara la lengua, si tan solo él entendiera; en algún momento había pensado de manera positiva y todo terminó reduciéndose a que él la besaba y le decía que si, que la quería tanto o más que ella a él, que no había dejado de pensar en ella y que desde que se enfrentara a Pain por ayudarle había pensado en ella como la mujer con la cual debía estar, claramente nada de eso ocurrió y era evidente que nada de eso pasaría. Así que ahí estaba tratando de hilar las palabras que pondrían fin a esa agonía ―… Na… Naruto-kun yo… ― suspiró ― yo… que… ― tragó saliva y comenzó a halar la uña de su dedo medio, de pronto le molestaba, de pronto tenía que sacarla de ahí ―… que… quería ― bajó aún más la vista, avergonzada y nerviosa.

De pronto había demasiado ruido.

¿Qué querías Hinata-chan? ― ante la mención de su nombre no pudo menos que alzar la vista, los ojos de Naruto le miraban pacientes y comprensivos, pero había algo más en ellos y Hinata temió lo que podía ser ¿Pena, lástima?

Respiró profundamente y cerró los ojos, no podía si tenía que mirarlo a la cara. Contó hasta tres y el ruido se fue, estaba a solas en un vacío blanco y enorme, solo la voz de él resonaba y a su cabeza llegó aquella imagen que casi le destroza el corazón; el brillo de las estacas que atravesaban los miembros del chico que amaba, sujetándole cruelmente, listo para ser asesinado.

"Solo estoy siendo egoísta"

Sa…saber N…Naruto-kun ―dijo finalmente, su dedo medio comenzó a doler cuando entendió que aún halaba de su uña, una punzada directo en medio de esta y adentrándose en su piel, quemándola ― ya… ― tragó y abrió los ojos , el brillo de las luces y el ruido volvieron, pero ahora su atención solo estaba en él ―ya… sabes l-lo que siento ― y el ardor de su dedo comenzó a subir por su garganta, dolía, pero no podía detenerse en eso ―… y… qui… quisiera s… sa… saber que… que e… es lo… que… s…siente N-Naruto-kun.

Estaba dicho, la tortura había terminado y en medio de sus dedos la sangre comenzó a colarse.


Hanabi Hyuuga, como siempre, miró con un desprecio que sería eterno a su amigo. Teniendo toda el ancho de la avenida para cruzar, en ese día lluvioso, la menor de los Hyuuga´s decidió atravesarse precisamente por la acera que ellos seguían, precisamente frente a Naruto, al mismo tiempo en que su amigo bajaba su sombrilla como si quisiera cubrirse el rostro.

No serviría, Hanabi estaba frente a ellos evitándoles el paso.

― Muévete Uzumaki-baka ― ordenó.

― ¿Por qué no te mueves tú? ― preguntó él, pero Hanabi siquiera le prestó atención, se quedó con esa mirada fija y helada observando con atención al rubio.

― Tampoco harás nada ¿Naruto? ― preguntó, fastidiado Sasuke chasqueó la lengua.

― Hay espacio de sobra en la calle para que pases.

― Guarda silencio Uchiha.

― ¿Acaso me obligaras? ― solo entonces ella le dirigió una mirada, sonrió con suficiencia en un gesto que habría reconocido como propio.

― No desperdiciaré mi tiempo con un traidor.

"Eso será un problema"

― Ya basta Hanabi-chan ― increpó Naruto, hablando por primera vez. La chica se volvió a él furiosa.

― ¿Quién demonios te crees para tratarme así?

― ¿Quién demonios eres tú para hablarle así? ― de nuevo la sonrisa auto suficiente. Por kami, como habría disfrutado borrándosela.

― Así que esta es tu novia ahora ― completamente ignorado, Sasuke decidió continuar.

No podía contestar las provocaciones de la chiquilla esa y además Naruto siempre se quedaba ahí, como si mereciera el desprecio de toda aquella familia.

Bien, eso era exagerado, en la actualidad solo Hanabi seguía despreciándole, Neji le ignoraba y Hiashi había comenzado a hablarle, consciente de que el rubio tarde o temprano sería el próximo Hokage. Solo Hinata continuó siendo gentil con el dobe, jamás dejó de hablarle y él nunca había sentido rencor en las palabras de ella cuando se referían al rubio. No lo entendía. En eso era como ella, como la estúpida de Hanabi.

Además se sentía frustrado y muy molesto, algo que no sería novedad alguna sino fuera por que, además, debía de ocultarlo; la visita de Hinata a Suna se había extendido un par de semanas más, y eso le tenía de un pésimo humor.

El mensaje había llegado mientras él se encontraba en una misión que no duró más de tres días, había supuesto que al regresar podría, nuevamente, colarse en los territorios de los Hyuuga´s para cruzar aquél lago y escabullirse en la cabaña que ambos compartieran desde hace tiempo. Se imaginó que la vería cansada durmiendo en su habitación, sobre el futón en el que tanto habían compartido, él se colaría entre sus ropas, frío y dispuesto para que ella le abraza y calmara dándole su calor. En el peor de los casos tendría que esperarla hasta que todos sus asuntos estuvieran finiquitados, entonces, como siempre él le ayudaría a desvestirla y, después de tantos días la provocaría y excitaría con toda la intención de hacerle el amor.

Solo que nada de eso ocurriría, al llegar a la torre del Hokage para dar su informe se topó con Hiashi Hyuuga, quién salía de una reunión con Shikamaru. Hablaron un rato y él le explicó que los asuntos de Hinata en Suna –misión de la que supuestamente no estaba informado- tardarían un par de semanas más.

"Semanas más, catorce putos días, con suerte"

Naruto lo alcanzó poco antes de llegar a Ichiraku.

― ¡Teme! ¿Por qué no me esperaste?

― Me fastidia tener que ver como esa mocosa te trata ― contestó indiferente. Naruto bajó la vista y se llevó las manos a los bolsillos.

― No hables así de ella… Hanabi, Hanabi-chan tiene sus razones ― que la nombrara de esa manera le hacía recordarla.

"Maldito debilucho"

― De todas maneras no tienes por qué aguantarlo, si su hermana aprendió a vivir con el rechazo ¿Por qué a ella debe afectarle? No es su asunto ― Naruto asintió vagamente, señal clara de que sus palabras no le convencían.

― ¿Cómo lo haces tú? ― Sasuke se crispo, por una milésima de segundo asumió que Naruto se refería a su relación con Hinata.

― ¿Cómo hago qué?

― No sentir culpa por ello.

― ¿Sentir culpa por no sacarle los dientes a esa chica? ― sonrió, buscando cambiar el tema

― ¡Teme! ¡Te estas burlando ttebayoo! ― Sasuke no contestó ante la obviedad de la acusación, pero Naruto volvió su semblante a aquél que cargaba cada vez que se sentía mal, era como lo veía entrar cada vez que llegaba a su celda a visitarle, con cada noticia peor que la anterior ― además… no es gracioso.

― A mi si me lo parece, una chiquilla que con suerte puede tocarte te hace sentir culpable por no corresponder los sentimientos de su hermana, quién para más si te ha perdonado… Si a la Hyuuga mayor no le importa ¿Por qué el resto se da el derecho a recriminarte lo que sea? ― Sasuke había perfeccionado el arte de mentir cuando se trataba de hablar de ella, de la misma manera Hinata lo había hecho cuando se trataba de fingir, frente a todos, que él le era indiferente.

¡Demonios!... pagaría por tenerla ahí, aunque fuera en el mesón de Ichiraku, dándole la espalda, esperando un pedido para ella o su hermana, significaba que la vería, que estaría con ella. En cambio solo se topó con Teuchi y Ayame, quienes, como siempre los saludaron dándoles la bienvenida.

Ambos pasaron directo al mesón:

― No sabes lo difícil que fue para mí el decirle que no a Hinata ― soltó de pronto Naruto, obligándolo a mirarle.

La noche en que el dobe la rechazara, ya hace muchos años atrás, él había estado presente. O había tratado de estarlo, hasta que Sakura lo arrastró lejos de ese lugar. Eso no era normal en él. ¿Qué le importaba?

Solo que..., solo que ella era la única que parecía tratarlo como si en verdad su pasado no importara.

― ¿Te gustaba? ― se forzó a preguntar. Naruto negó sin siquiera mirarle y aquello le tranquilizó ― Es decir si ― se crispó ― pero no de esa manera, Hinata siempre me había parecido rara ― claramente su amigo tenía serios problemas para enfrentar la realidad, sobre todo si es que alguien como él (un ninja que vestía de naranja y solo comía ramen) la consideraba a ella rara… ¡a ella!: "rara" ― y algo oscura, es decir nunca hablaba, siempre se jugaba con sus dedos no era una chica común ― debió intervenir.

― Lo dices porque tu concepto de común se refiere a chicas como Sakura e Ino ― Naruto recibió su plato de ramen con extraña tranquilidad, Sasuke podía verlo, eran las señales inequívocas de que estaba incómodo, no con el tema, sino consigo mismo.

"Siempre ha sido demasiado generoso, aceptarla lo hubiera sido, pero él prefirió la verdad"

― Puede ser… y entonces… ― suspiró ― hizo lo que hizo y… y algo dentro de mí se removió ― Naruto no notó como es que Ayame se le quedó mirando con atención, la chica le hizo un gesto gentil a Sasuke mientras le entregaba su plato y volvió a la cocina ― era como si… como si de pronto le importara a alguien, mucho, tanto como para sacrificar su vida.

No fue necesario que el dobe relatara más, Sasuke, con calma separó sus hashi y cogió los fideos. Podía entenderlo, era un efecto que Hinata propiciaba en sus cercanos; él claramente se tomaba como un ejemplo de ello, pero también lo había visto en Neji y la misma Hanabi. Era extraño que alguien a quién consideras un completo desconocido se enfrente al mundo solo por ti. La preocupación de Hinata, nacida de su amor por el dobe le había llevado mucho más lejos.

Claro que podía entenderlo y, así mismo, lo envidiaba y las ganas de cascar su cabeza contra el mesón, las paredes, puertas, rocas y montañas que se le cruzaran se peleaban porque las dejara aflorar libremente.

El problema era que no podía odiarlo. Eso era claro, por lo mismo no se controlaba cuando se enfrentaban. Se lo debía, aunque usara a Hinata como excusa de ello.

Y de eso se trataba, imaginaba que en Naruto aquello debió de significar mucho más. De niño había sido tratado como un paria y toda su vida debió enfrentar el rechazo y el menosprecio. A fuerza de golpes y terquedad se abrió camino entre todos ellos, incluso en él, para solo ser reconocido cuando se vio en él un soldado de utilidad. Era la hipocresía que el odiaba de Konoha, pero Naruto parecía bastante conforme con ello, no se trataba del resto hacia él, era él quién identificaba al resto, era por ellos que se había esforzado y continuado hasta la extenuación. Para de pronto, entender que alguien siempre le había visto, que desinteresadamente buscaba su aprobación, buscaba ser correspondida y ante esa idea su estómago se revolvió. Eran celos, lo sabía acuosos celos.

"No puedo reprocharle nada"

Respiro y se llevó el tazón a la boca, en Konoha seguía lloviendo y la temperatura esa mañana había sido menor que los días anteriores. Era solo el principio, cuando las lluvias pasaran vendría el frío y con él la llegada del invierno.

"Catorce días, con suerte"


Ya la había visto siguiendo a su padre, tomando la misma distancia que a Neji la separaba de ella, solo que a diferencia del castaño que solía aconsejarla, era evidente que ella estaba ahí para aprender. Los había visto en su juicio y por sus ojos pudo reconocerlos, pero decir que en ese momento ella provocó algo en su interior seria mentir.

Solo era un rostro más, menos impasible, entre todos los que ahí le miraban.

El extraño veredicto del juez lo salvó de perder su cabeza. Aunque también debía de agradecer la defensa de Shikamaru y Sakura y los testimonios de sus compañeros, excepto Naruto claro, lo confundió todo, se puso nervioso cuando lo interrogaron y solo habló idiotez tras idiotez.

Su mayor sorpresa fue Tsunade, quien habló favorablemente de él y de una posible rehabilitación, habló de la positiva influencia de Naruto sobre todos y como es que estando ambos juntos, se podría sacar lo mejor de él.

Consejo que el juez siguió al pie de la letra, no sabía en realidad con qué fin. Quizás solo fastidiarlo, algo que al tercer día de su libertad condicional ya había conseguido. Era mucho más fácil ignorarlo todo mientras estaba postrado y encerrado. En medio de aquél silencio blanco que apestaba a éter era mucho más fácil ser nadie, ignorar a todos y no esperar nada.

Solo la muerte.

Pero al estar en medio de la gente de Konoha y ver cómo es que aquellos a quienes había despreciado buscaban ayudarle, algo dentro de él sufrió una conmoción. Era la sensación de saberse importante para un desconocido y en su caso, para alguien a quién él había intentado destruir.

Claramente eso lo asimiló, mucho, pero mucho después.

Durante su juicio lo único que pudo sentir fue estupor y confusión. Sensaciones que le provocaron algo en su estómago, algo parecido a la molestia que le inundaba cuando Sakura lo miraba con pena. El estupor vino cuando supo que viviría, la confusión al oír su sentencia y durante mucho tiempo Sasuke no fue capaz de asimilar como es que ambas sensaciones se introducían en su pecho obligándole a ver todo con un poco, mínimo, pero algo, de interés.

Se consideró apropiado para asegurar su permanencia en la aldea restringir por completo sus salidas durante seis años, podría haberse sentido como un prisionero de Konoha, pero mientras escuchaba su cabeza seguía procesando las palabras favorables de sus compañeros, las esperanzas que habían puesto en él. Siquiera pestañeo cuando se le dijo que sus puertas del chakra permanecerían bloqueadas por cuatro años más, lo que le volvía tan corriente como el mismo Teuchi y el que se le obligara a trabajar en la reconstrucción de Konoha le pareció casi aceptable.

Solo quiso replicar cuando se dictamino que debería pasar con Naruto Uzumaki –quién sería su garante de buena conducta- todo el tiempo libre del cual dispusiera durante esos seis años. Pero nadie atendió sus quejas. Siquiera el saber que la fortuna Uchiha sería usada en la reconstrucción y que el territorio que había sido de sus antepasados pasaría a la aldea lo sacó de la molestia de saber que debería –por fuerza- vivir con Naruto.

Con el tiempo Tsunade ordenó su destrucción para utilizarlos como granjas y lugares de cultivo. No le importó. Él mismo ayudó a derribar los muros que los separaban del resto de la aldea.

Cada día que el juicio duró se topó con ellos. El día en que le sacaron sus cadenas y lo dejaron salir sus ex compañeros le esperaban afuera. Solo Sakura le abrazó y él no hizo nada por apartarla, habría sido lo mismo si es que un huracán pasaba y se lo llevaba, aun sentía aquella molesta confusión que lo tenía perplejo. Y, ciertamente, que no sabía cómo reaccionar. El dobe y Kiba decidieron que sería bueno celebrar solo que él no sentía ánimos para nada, pero no era como si le importara mucho.

Dejándose llevar, como lo había hecho durante los últimos meses, se vio caminando con todos los rookies de su generación hacía el departamento de Naruto.

Fue cuando dos de los Hyuuga´s se hicieron presente frente a ellos, Hinata caminaba con seguridad y asentía a algo que Neji le había dicho, ella cruzó las manos cuando se detuvo frente a Naruto. Kiba y Shikamaru se les acercaron pero de pronto el Inuzuka se alejó molesto para volver a unirse a su grupo, en donde se mantuvo hostil toda la noche.

Durante unos segundos Naruto le señalo y ambos Hyuuga´s volvieron la vista hacia él, Neji asintió en silencio y Hinata le sonrió. Luego se alejaron hablando con Shikamaru quién les alcanzó ya en el departamento del dobe. Ninguna de las chicas se le acercó y si bien estuvo en aquél lugar, no participo de nada por lo que la celebración duró solo un par de horas, nada remarcable sucedió, nadie se emborracho, nadie besó a nadie. Solo fue una pequeña convivencia que le dio su real bienvenida a Konoha "su hogar".

A media noche Naruto sacó un futon enmohecido y le cedió el propio para que descansara. Sabía que su antiguo yo, no habría cedido a esa muestra tan pobre de lástima, pero como muchas cosas, no le importó. A las tres de la mañana seguía despierto, quizás se había excedido con el sueño en prisión, pero mientras escuchaba los ronquidos de Naruto sabía que ahí comenzaba la parte más dura de toda su vida. Volver, nuevamente, a iniciar desde cero.

A las ocho de la mañana Naruto despertó. Y supo que ese sería su primer día de regreso a la normalidad.


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A : Gracias, trato de darle un peso más importante a lo que produce en todos los personajes los cambios que los llevaran a juntarse, hace rato que quería escribir algo que estuviera enmarcado en el terreno de la Konoha de la serie, este es el resultado y me alegra que te gustara. Sé que es egoísta, pero a medida que veo más reviews, es cuando más me motivo a continuar.

A MarthaIP: Esto es lo más rápido que pude sacar la continuación, espero que también sea de tu agrado. Claramente, Sasuke será el mejor partido para Hinata y ya estoy resolviendo como se hará eso. Y si, quiero continuar La mejor de todas, solo me falta algo de inspiración. De hecho comencé a leer SasuHina´s esperando que regresara, en cambio nació esto.

A maribelteka: Me pareció mejor el ya dar el pie indicando que estaban juntos, así puedo armar la historia con una base "más sólida" Y, lo cierto, es que insisto Sasuke ha pasado por mucha mierda, para solo cambiar por que la ve a ella, aún cuando le parezca hermosa, el vacío que siente... bueno considerando como se están dando las cosas en el manga, me parece más factible que el odio jurado que le tiene o tenía a Konoha, además el odio es más fácil de cambiar hacia el amor, por lo que una historia (sin desmerecer a ninguna de las que llevan ese camino) sería más simple de contar y no acorde a lo complejo de la personalidad de Sasuke. En cambio el llenar un vacío o devolver las ganas de vivir a alguien realmente perdido, exige un devaneo mental más trabajo y, tú que has leído "La mejor" debes imaginar que es en lo que mejor me manejo.

A Viva Naruhina: 1.- Si dices que Naruto es la mejor serie de manga de la historia, significa que no ves mucho manga. Admito que es buena y es fácil seguirla, pero de ahí a calificarla como la mejor es solo ignorancia o estrechez de criterio.

2.- En internet si escribes con mayúsculas es por que estás gritando, y considerando lo extenso de su "cortado" review debo decir que fue agotador leerlo.

3.- Si no te gusta el SasuHina, no lo leas, es bastante claro cuando buscas en las historias como saber que se tratara de ese tipo de historia, tú te estresas menos y no pierdes tu tiempo dejando tan extensos reviews, que agotan.

4.- Masashi Kishimoto no es el mejor creador de manga, decir eso es un insulto a Otomo, Tezuka, Watsuki, Toriyama, Inoue, Togashi, Shirow, Katsura, Kurumada y un largo etc, de autores.

5.- La idea del fanfic es darle espacio libre a los fans para hacer lo que quieran con los personajes; si la fantasía de un autor es casar a Sasuke con Rock-lee es su asunto. Por lo mismo reitero el punto 3.

6.- Me halaga que después de todo lo dicho anteriormente te halla gustado el fic, también para mi es significativo tomando con consideración todos los puntos anteriores. Por ello, muchas gracias.

7.- Ahí terminé de entender tu review, por lo que narras, las indicaciones que das etc, realmente me pregunto si no te equivocaste al dejar el review, ya que señalas escenas que no pasan y reclamas por cosas que realmente no ocurren. En fin, yo creo que este último punto es el más factible.

A Cami-san Uzumaki: Muchas gracias, acá está la continuación y espero que te siga pareciendo interesante.

A Break Blade: Muchas gracias, y para "La mejor" solo necesito la inspiración, leí muchos fics SasuHina con la intención de re-inspirarme, a cambio nació esto.

A caricatuyanu: Quiero que sea realista, dentro del universo de Naruto, pero más acorde a lo que cualquier muchacho entre 16 y 24 años debería sentir con los cambios que se presentan en la historia.

A todos los comentaristas muchas gracias.

"No puedo reprocharle nada"