Mi deber, protegerte 3
Ok, la historia es completamente mía, los personajes los tomé prestados de Naruto y kuroshitsuji, los cuales les pertenecen a Masashi Kihimoto y Yana Toboso respectivamente. Sin más, continuamos.
.
.
.
Misión 3: Cartas sobre la mesa
.
.
.
Naruto se retorcía las manos. Estaba nervioso, y no era para menos, pues estaba cerca de volverla a ver y conocer a su hijo.
––Cálmate Naruto, tu no eres así ––dijo Shikamaru.
––No puedo evitarlo, sabes que muero por verlos.
––Te aconsejo que te mantengas calmado sobre cualquier cosa que te vaya a decir Ciel Phantomhive.
Naruto le miró con el ceño fruncido ––¿por qué lo dices?
––No sabemos qué intenciones tenga.
––Espero que sean buenas…
Cuando llegaron al Golden, Naruto se apresuró a la entrada. Shikamaru le siguió y tomaron asiento en una mesa al fondo del lugar.
Naruto miró su reloj y miraba a la entrada.
––Tranquilízate hombre, aún faltan 5 minutos ––dijo Shikamaru.
––¿No te parece que ya he esperado demasiado?
––entonces 5 minutos más no te afectarán.
Naruto bufó.
––Mira, ahí están ––Naruto alzó la vista––. Vaya, es muy joven…
Naruto se levantó para ofrecerle la mano y Ciel se la aceptó.
––Es un gusto conocerlo, Señor Ministro.
––Igualmente señor Phantomhive.
Ambos se sentaron. Shikamaru a lado de Naruto y Sebastián a lado de Ciel.
––Me sorprendió que quisiera hablar conmigo ¿En qué le puedo ayudar? ––comenzó Ciel yendo directo al grano.
––Tengo entendido que usted… conoce a Hinata Hyuga y que también está relacionado con un joven que podría ser mi hijo… no... si estoy seguro que es mi hijo.
Ciel sonrió ––Está usted en lo cierto. Ahora que lo veo en persona, definitivamente Boruto se parece mucho a usted.
Naruto abrió los ojos grandemente ––Dígame en donde están.
Ciel se relajó ––Déjeme decirle señor Uzumaki.
Naruto le miró serio. Ciel continuó.
––Hace 19 años… en medio de la tormenta, casi atropello a una mujer embarazada que deambulaba sola por las calles. Ella sufrió un desmayo y decidí llevarla a mi mansión.
––¿Y no le pareció mejor llevarla a un hospital y avisar a la policía? ––dijo Naruto un poco molesto.
––Iba a hacerlo, pero me tomé la libertad de investigarla debido a la situación tan extraña en que la encontré. Y me encontré con algo realmente peligroso.
––¿De qué habla?
Sebastián le mostró unos papeles, Naruto los revisó y frunció el ceño.
––Sé lo que sucedió entre ustedes. Que iban a casarse y luego les tendieron una trampa. Como puede ver, los causantes fueron un grupo criminal llamado Akatsuki.
Shikamaru miró los papeles.
––¿Está diciendo que …? ––Naruto no podía creer lo que Ciel decía.
––Desde un principio fuiste una amenaza para los grupos criminales y terroristas. La situación del país hoy en día no es muy buena que digamos en cuanto a la seguridad. Ellos temían que siguiera el ideal de su padre y decidieron atacarle por donde más le doliera. Las personas que le importan ¿Por qué no empezar por su prometida? Creo que tuvo mucha suerte de que usaran un método en donde no la lastimaron físicamente, pero sí mentalmente, supongo que a usted también.
En el rostro de Naruto se reflejó la culpa y el dolor ––¿Ambos están bien?
––Lo están. Cuando nació aquel niño me juré no solo protegerlo sino que… no me involucraría emocionalmente con ambos, pero fue inevitable. Hinata es una buena mujer y logré verla como a la hermana que nunca tuve… y ese mocoso… lo cargué en mis brazos cuando nació y aún cuando intenté no relacionarme tanto… lo veía todos los días, fui testigo de su crecimiento y me acostumbré a que me llamara tío Ciel. Si los mantuve escondidos hasta ahora, fue porque al ser tu familia, serían el blanco de tus enemigos. Están en peligro. Seguro que lo entiende.
Naruto le miró con intensidad ––Lo se… pero quiero verlos…
––Debes estar enterado que me encargué de que Boruto recibiera un duro entrenamiento para su bien y su defensa. También para la de Hinata.
––¿Usted tuvo que ver con los papeles que me llegaron?
Ciel asintió con una sonrisa ––Así es.
Naruto suspiró ––Estoy agradecido con usted por haberlos cuidado hasta ahora, pero ahora es mi turno, no puedo dejarlos ir otra vez. Son todo lo que tengo.
––Desde luego puede ver a Hinata, si lo desea puedo llevarle ahora mismo con ella.
––Por favor
––En cuanto a Boruto, ahora mismo se encuentra fuera de país pero ya le he dicho que regrese, lo verá el día de la entrevista. Está muy bien preparado y le puedo asegurar que será el guardaespaldas adecuado para usted.
Naruto negó ––Es imposible, no puedo aceptar algo así. Mi hijo no pondrá su vida en riesgo por mí, es mi deber protegerlo… a él y a su madre.
––Puedo entender que se sienta así, pero, usted ignora por la pruebas tan peligrosas por las que ha pasado Boruto, él no necesita que lo protejan, él está para proteger.
––¿Qué le ha hecho a mi hijo?
––Nada que no le ayude a proteger vidas y la de él mismo en estos tiempos.
––Naruto ––llamó Shikamaru––. Creo que el señor Phantomhive tiene razón, en estos tiempos, incluso quien por lo menos sabe utilizar un arma está a salvo.
Naruto asintió era cruel, pero cierto.
––Señor ––llamó Sebastián. Ciel se acercó a él y este le dijo algo al oído. Asintió.
––Entonces, si no hay nada más que hablar… le daré la dirección del lugar a donde tiene que ir ––dijo Ciel ––. Sebastian me ha informado que se ha presentado una situación en la empresa y debo atenderla. Llamaré a Hinata para que lo espere.
Naruto se levantó de golpe y le ofreció la mano.
––Quiero que sepa que confío en usted y su forma de de dirigir el país Señor Ministro. Le reitero que tiene mi apoyo incondicional para lo que necesite ––terminó Ciel.
Naruto le miró seriamente ––Gracias por todo el apoyo, lo tendré en cuenta.
Rato después Naruto y Shikamaru se dirigían a la mansión Phantomhive.
––Por fin Shikamaru, por fin voy a verla.
––Debes pensar primero que nada en cómo reaccionará Hinata.
Naruto se tensó ––Espero que pueda perdonarme…
––Ya veremos lo que pasa. No es por ser cruel, pero debes prepararte para cualquier cosa.
Naruto asintió.
.
.
.
.
Hinata caminaba de un lado a otro, vestía un elegante y corto vestido blanco de mangas cortas. Llevaba su cabello largo suelto y estaba levemente maquillada. Estaba nerviosa. Después de tantos años volvería a tenerlo frente a ella. ¿Qué le diría? ¿Aún la amaría como ella a él?
Ciel le había llamado hacia unos minutos para decirle que Naruto ya sabía dónde estaba y que se prepara para recibirlo. El momento había llegado.
Mei Rin, la sirvienta, entró para decirle que tenía visitas a lo que ella respondió que le hicieran pasar.
Cuando entró, Naruto estaba más que nervioso. Se sentía ansioso y desesperado. Cuando llegó a la sala, la sirvienta se retiró y entonces la vio. Ella se encontraba dándole la espalda mientras miraba por la ventana. Su cabello largo se veía hermoso, tenía esos recuerdos de ella ¿Cómo olvidarla? Enfundada en ese corto vestido que enmarcaba perfectamente su esbelta cintura. Se contuvo de tomarla por detrás, cielos, hace muchos años, desde la última vez que la vio que no sentía esas vibraciones en su cuerpo, la excitación de su intimidad.
Respiró profundamente y trató de controlarse. Fue cuando ella volteó a verle que se fue todo al carajo. Caminó a grandes zancadas mientras ella le sostenía la mirada con intensidad y atacó sus labios rojos y carnosos con hambre.
Cuando sintió que ella le rodeaba el cuello con los brazos y se aferraba a él, supo que ella le correspondía. La pegó a él lo más que pudo mientras le acariciaba la cintura. Introdujo su lengua en la boca de ella en busca de su sabor. Cuando la escuchó gemir, sintió su intimidad endurecer en busca de algo más.
Ambos se separaron por la falta de aire. Hinata le miró sonrojada.
Y él le sonrió.
––Hinata… yo… ––sin decir más él se arrodilló en el suelo y la miró. Alarmada, Hinata intentó que se levantara.
––Naruto…
––Perdóname por lo que te hice, te amo, jamás he dejado de hacerlo
––Esta bien, eso no importa, yo no te odio, levántate. También te amo.
Cuando estuvo a su altura de nuevo, Hinata le dio un casto beso. Naruto la aferro por la cintura.
––No sabes cuánto te he buscado mi amor. Perdóname.
Hinata llevó una mano a su mejilla y le miró a los ojos ––Ya te dije que no tengo nada que perdonarte, lo que pasó fue lo mejor para los tres. Lo sabes.
––Pero… lo que hice…
Hinata le calló con un dedo en sus labios ––olvídalo. Te extrañé ¿sabes? Creí que… que ya no me amabas.
Naruto negó ––Jamás he dejado de hacerlo ¿Acaso el beso de hace unos momentos no te dijo nada?
––Yo tampoco… ––ella se sonrojó por lo que diría ––Sentí… tu…
Naruto la apegó más, ella abrió los ojos grandemente ––Y aún no desaparece, no he tenido acción desde la última vez que estuvimos juntos.
––¿Me lo juras? ––preguntó ilusionada.
––Te lo juro, no podría estar con otra que no fueras tú ––Naruto se acercó a su oído ––solo mi mano ha sido la única que me ha…
Hinata sonrió ––Lo mismo digo.
––Te deseo, aquí y ahora ––dijo él.
––yo igual ––Fue ella quien lo besó esta vez.
Luego de un rato. Hinata lo tomó de la mano y lo guió a su habitación.
Estaban tan desesperados por estar juntos de nuevo que casi se arrancaron la ropa. Finalmente y ya desnudos sobre la cama, Naruto se dedicó a recorrer el cuerpo de Hinata con sus manos y labios.
––Sigues igual de hermosa, tu piel es deliciosa, te amo ––susurró él.
––Ummmmmm, yo… también… ahhhhhh ––gimió cuando sintió la boca de él entre sus piernas. Como acto de reflejo ella llevó sus manos a los cabellos de él para hacer más presión. Hace mucho que lo necesitaba.
Naruto bebió de ella completamente, cuando se separó la miró directamente, pasó la lengua por sus labios llenos de la esencia de ella que esta se excitó aún más.
––Naruto…
Él la miró sonriente.
––Te necesito…
Él se acercó a ella para besarla con voracidad, ella le respondió igual. Se acomodó entre sus piernas y sin más entró en ella. Hinata soltó sus labios para dar un gemido de satisfacción. Se sentía tan bien.
Naruto gruñó con intensidad y aumentó la velocidad de sus envestidas mientras la besaba en el cuello y bajaba por sus pechos para succionar de ellos. Hinata no se quedaba a tras y lo tocaba por todos lados para finalmente terminar por su trasero y presionar de sus nalgas firmes.
Naruto le miró sonriente ––¿Te gustan?
––ah! Ummm si… me encantan…
––Son tuyas… yo soy tuyo ummm
Por otra parte… Shikamaru esperaba impaciente a bordo de la camioneta.
––¿Qué rayos hacen? ¿Estarán discutiendo? Seguro le estará rogando por su perdón.
Shikamaru suspiró y se acomodó mejor en el asiento.
.
.
.
Ambos se encontraban abrazados, desnudos sobre la cama.
Naruto acariciaba la espalda de Hinata. Ella estaba recostada sobre su pecho.
––Te amo, no sabes cuánto ––afirmó Naruto
Hinata le miró ––Esto es un sueño para mí.
––Hinata… sobre nuestro hijo…
Ella se acomodó para mirarle mejor
––¿Quieres saber si te odia?
Naruto asintió lentamente.
––Bueno, pues no es así. Él sabe que eres su padre, se lo dije cuando cumplió los 6 años, nuestro hijo siempre demostró una gran inteligencia y fue bueno que entendiera la situación, aún ahora lo hace, está al tanto de la situación del país y también esta preparado para ser tu guardaespaldas.
Naruto se incorporó y la miró ––No puedo permitir eso, es mi hijo, soy yo quien…
––Naruto, él esta bien preparado y tú necesitas a tu lado a alguien en quien puedas confiar sin tener que estarte cuidando la espalda todo el tiempo.
––entiéndeme, la primera vez que veré a mi hijo y será de esta manera ¿Crees que me gusta la idea de que mi hijo reciba una bala por mí?
––Yo soy su madre ¿Cómo crees que me siento? Desde que esos criminales declararon la guerra al gobierno todas las noches le ruego a dios que te proteja, siempre te busco en las noticias y que tu imagen ilesa me de tranquilidad al saber que estas bien y cuando Boruto comenzó su entrenamiento desde pequeño también recé para que no se lastimara. Solo tenía que pensar en que con una buena preparación nada ni nadie podría lastimar a mi hijo. Claro que tengo miedo, sin embargo confío en él y en que se cuidará y te cuidará muy bien.
Naruto la abrazó al verla a punto de llorar ––Perdóname, no quiero verte llorar. Es solo que…
––Lo sé, pero debes confiar ––Hinata le miró ––velo de esta manera, así se protegen entre los dos, tú a él y él a ti.
Naruto suspiró ––Puede que tengas razón.
––Todo está bien.
Naruto la abrazó más a él.
––Temía que me rechazaras… que me odiaras…
––No, jamás lo hice.
––Eres demasiado buena para mi.
Hinata sonrió ––Si se siente tan culpable señor Ministro entonces debería ser tan eficiente al hacer el amor como lo ha sido hoy.
Naruto se mordió el labio ––No hagas que te tome de nuevo.
––¿Tendría algo que perder?
––Ya está, se acabó ––dijo él para abalanzarse sobre ella.
.
.
.
.
Rato después, Naruto entró al interior del auto y miró a Shikamaru sonriente.
Shikamaru le miró incrédulo ––¿Por qué tu cabello está… mojado? Oh cielos… no me digas que… esas cuatro horas que llevas ahí metido…
Naruto carraspeó ––Ella es y siempre será mi mujer, no sabes lo feliz que estoy, me siento renovado y en unos días conoceré a mi hijo.
––Vaya… es interesante como puede cambiar tu vida en un solo día…
––Esto te lo debo a ti Shikamaru, si no me hubieras mostrado aquello…
––Fue suerte solamente.
.
.
.
.
Dos días después…
Boruto se encontraba parado en un campo abierto. A su lado estaba Finni su fiel seguidor.
––Ahí viene el helicóptero, por fin ha llegado ––dijo Finni
––Uf, si que se tardaron, ya quiero llegar a casa y darme un buen baño.
Finni le miró con los ojos entrecerrados.
––A ver, a ver… a mi no me engañas, ayer no querías irte de aquí y… ¿ahora estás apresurado por un estúpido baño? ¿Qué hiciste mocoso?
Boruto rio nerviosamente ––jajaja… me atrapaste… bueno… Kara descubrió que también veía a Saori y… si debes tener cuidado de alguien es de una mujer celosa y rencorosa… en este caso de dos… mi vida si que corre peligro aquí.
––Tch! No tienes remedio. ¿A caso no puedes estar con una sola? Justo como la gente normal.
––Vamos Finni, ya sabes cuál es mi tipo de chica y aún o la encuentro.
––lo bueno es que aún eres muy joven.
––A eso me refiero.
––Abordemos antes de que esas mujeres vengan por ti.
.
.
.
.
––Yo… no puedo creer lo que pasó, es decir, creí que tal vez cuando me viera se daría cuenta de que tal vez dejó de amarme pero…
––Entiendo Hinata, sin embargo no me interesa lo que hayan hecho después ––dijo Ciel.
––Vamos, ¿acaso no estás feliz por mi?
––Claro… es algo bueno, pero… ¿Qué harás de ahora en adelante?
––Naruto me ha pedido que Boruto y yo nos vayamos a vivir con él…
––¿Y qué has decidido?
––Quiero irme con él, por supuesto pero… dudo mucho que Boruto quiera ir, ya es un joven que quiere vivir solo…
––Podrías dejar que él se quedara. Es lo mejor y sabes que lo necesito aquí.
Hinata asintió.
––es verdad ––Hinata le miro sonriente ––gracias por tu apoyo Ciel.
––Debes saber que lo que sea que necesites, solo debes decírmelo.
––Lo tendré en cuenta.
––La vamos a extrañar señorita Hyuga ––dijo Sebastián.
––Gracias a ti también Sebastián.
.
.
.
.
Boruto entraba por la mansión. Enfundado en una camiseta blanca que mostraba sus bien marcados brazos y un pantalón tipo militar, cargaba en una de sus manos una enorme mochila de viaje. Sonrió en cuanto vio a su madre correr a él para recibirlo con un abrazo.
Extendió su mano libre y la recibió gustoso. Soltó su bolsa para elevarla por los aires.
––Madre, te ves hermosa como siempre.
Hinata apretó sus mejillas ––Mi bebé… que guapo estas, mírate eres todo un hombre.
Boruto besó su frente y caminó con ella de regreso al interior de la mansión.
––Tio Ciel, Tio Sebastián que gusto verlos.
––En unos momentos estará lista la cena, sube tus cosas.
––Tan mandón como siempre tio Ciel.
Ciel suspiró ––Nunca vas a respetarme.
––Jajaja enserio que si lo respeto, le debo mucho.
––Bien, hablaremos en la cena… ¿sabes qué? Mejor date un baño, apestas.
Boruto se olió ––tiene razón… aunque… tal vez después de la cena.
––Ah no, te bañas ahorita jovencito ¿o quieres que mamá te bañe como cuando eras un niño?
––No, por supuesto que no ¿Cuántos años crees que tengo?
––Eso mismo te pregunto, ¿te bañas o te baño?
Boruto elevó sus manos en señal de rendimiento.
––Ok, ok, me baño generala.
Se encaminó a las escaleras, no sin antes recibir una nalgada de su madre.
––¡Mamá!
––Jajajaja ––rió Hinata.
A Ciel se le resbaló una gota. Y Sebastián miraba divertido.
.
.
.
Cuando entró a su habitación, dejó la mochila sobre la cama y miró la foto que tenía sobre la repisa. Sonrió, en ella se encontraba siendo abrazado por su madre cuando tenía cinco años y ambos mostraban una gran sonrisa.
Se metió a bañar, meditaba bajo la regadera cuando miró su colgante. Era un remolino, el símbolo Uzumaki, según su madre, ese collar lo había comprado su padre y se lo había dado a guardar a ella para que se lo pusieran a su primer hijo. Él aseguraba que su primer hijo sería un barón y siempre se mostraba emocionado.
Se recargó a la pared mientras dejaba que el agua viajara por todo su cuerpo desnudo.
.
.
.
––Mañana irás a presentarte con el Primer Ministro y le convencerás de que te acepte ––dijo Ciel.
Boruto frunció el ceño ––No entiendo ––preguntó mientras se llevaba un pedazo de carne a su boca.
––Parece un poco… renuente a que seas su guardaespaldas, ya sabes, no quiere que su hijo exponga su vida por él.
––Pero eso no es problema para mí. Es por lo que me he preparado hasta ahora.
––No es fácil parra tu padre, entiéndelo hijo, es por eso que debes convencerlo ––intervino Hinata.
––Ni siquiera sé cómo debo tratarlo.
––Será mejor que seas completamente profesional ––dijo Ciel.
––Tiene razón tio Ciel, así será más fácil.
––Sebastián te dará tus papeles, debes tener cuidado a partir de mañana.
––Por cierto tío Ciel.
––¿Qué sucede?
––Utilizaré mi tiempo libre para localizar a todos esos niños, espero que me ayude.
––Bien, así será.
––¿Y bien? ¿Qué tenemos de postre?
––Preparé roles de canela.
––Genial madre!
.
.
.
.
¿Qué les pareció?
Opinen sobre el capitulo para ver como esta yendo la historia.
Soredewa, mata ashita…
