Quinn estaba en clases de álgebra cuando recibió el mensaje, lo primero que vio en la pantalla fue el nombre de "mandhands" y su corazón rápidamente se saltó un latido.

Lentamente leyó el mensaje, y se asustó profundamente. Qué era lo que Rachel sabía… no podía… simplemente no podía saberlo…

Rápidamente respondió el mensaje. "No sé de que hablas Rupaul, estoy en clases déjame en paz" escribió rápidamente. La respuesta de Rachel no tardó en llegar: "No me llames así Quinn, sé que no te gusta decirme así"

-Dios mío, que está pasando! Es imposible que Rachel lo sepa… nadie pudo haberle dicho… nadie más lo sabe. Esto es imposible.- pensó asustada.

"Lo lamento, pero tengo práctica a las 5" mintió rápidamente Quinn. En ese preciso momento, la puerta del salón sonó y Rachel entró.

-Señorita Luke, me han enviado a buscar a Quinn Fabray.- dijo la pequeña morena, levantándole la ceja a Quinn, que la miraba atónita. Esto no es posible, simplemente no lo es… ella lo sabe… qué se supone que debo hacer. Negar todo Fabray, solamente negar.

-Podría saber quién necesita a la señorita Fabray? Ella está en clases, por si no lo ha notado, señorita Berry.

-La entrenadora Sylvester.- dijo sin dudar. La cara de la profesora cambió de inmediato y con un simple gesto, dejó que Quinn saliera de la sala.

-Qué quiere Sue ahora.- dijo molesta la rubia.

-De verdad creíste eso?- dijo Rachel acercándose a la rubia.

-A qué te refieres con eso…- dijo un poco nerviosa Quinn. Qué sucede con Rachel hoy… no sé como explicarlo… el simple hecho que esté así, hace que me ponga tan nerviosa…

-Vas a venir conmigo Quinn.- dijo severamente.

-Yo no tengo por qué obedecerte Berry…-dijo molesta Quinn. Sin embargo Rachel tomó la muñeca de la joven rubia y tiró fuertemente de ella, en cuestión de segundos ambas chicas estaban frente a la puerta del armario del conserje.

-Berry, detente.- dijo Quinn nerviosa. Qué está pasando aquí…

-De verdad quieres que me detenga, Quinnie?- dijo a una distancia provocadora.

-Basta!- dijo de pronto Quinn.- Esto no es divertido. Que sucede con ella, esto no está bien…

-Creí que yo te gustaba.- dijo de pronto Rachel.

En ese momento Quinn bajó la cabeza y sintió como se volvía cada vez más vulnerable. Rachel trató de volver a escuchar los pensamientos de Quinn, pero ya no eran tan nítidos como antes, es más, empezó a sentir un fuerte dolor, que la obligó a soltar la mano de la rubia y volver a tocarse la sien.

-Estás bien Rachel?- escuchó como Quinn le decía. Desorientada, entrecerró los ojos y se apoyó en la pared. Quinn rápidamente tomó a la chica por los hombros y rápidamente comenzó a llevarla a otro lugar.

-A donde me llevas?- dijo aún con las manos en la cabeza.

-Donde la enfermera.- dijo la joven rubia rápidamente. En cuanto llegaron allí, Rachel se recostó el la camilla y Quinn se sentó junto a ella.

-Muchas Gracias Quinn.

-No hay de qué, ahora descansa.- dijo peinando el cabello de la chica.

No sabe muy bien cuánto tiempo pasó, pero solo sabía que aún se encontraba en la enfermería y el dulce sonido de la voz de Quinn la despertaba. Claro que no hablaba con ella…

-Lo siento Coach, no podré ir hoy a la práctica…- escuchó como Quinn decía, lentamente Rachel abrió los ojos y vio como la joven cheerleader hablaba por teléfono. En cuanto Quinn notó que Rachel estaba despierta, cortó la llamada.

-Hola.- dijo Rachel aún un poco adolorida.

-Hola…- dijo un poco nerviosa Quinn.

-Quinn yo sólo… ehm… lo lamento.- dijo la morena sentándose en la camilla, mientras Quinn la observaba de lejos.

-Está bien. Era solo una práctica.- dijo un poco triste. Pero no era por la práctica, claro que no, era por Rachel.

-Quinn no estés así, sé que hice mal… pero de verdad quiero saber lo que ocurre.

-No ocurre nada Rachel.- dijo subiendo un poco el tono de su voz.

-No es verdad, yo lo sé…

-Qué sabes?

-Yo te gusto Quinn.- dijo rápidamente la joven morena.- Por qué no lo admites.

-Realmente no sé de que estás hablando.- dijo nerviosa.

-Dime la verdad Quinn… aunque no lo creas, sé que te gusto, sé por qué eres mala conmigo.- dijo Rachel poniéndose de pie y parándose frente a ella.

-Será mejor que te lleve a casa.- dijo Quinn saliendo rápidamente de la enfermería. Rachel la siguió de cerca, pero decidió no decir ni una palabra. Mientras caminaban por el pasillo, Quinn no miraba a Rachel. Se sentía herida y tenía miedo… Lo mejor que podía hacer era negar todo y hacerle creer a Rachel que nada de lo que decía tenía sentido. Rápidamente, llegaron al auto de la rubia, Quinn se subió y notó como Rachel seguía afuera.

-Vas a subir o no?- dijo un poco molesta Quinn.

-Sí, lo lamento.- dijo Rachel, sentándose rápidamente en el asiento del copiloto. De reojo, la joven morena miraba como Quinn conducía, quería decir muchas cosas, pero tenía miedo.

-Rachel… Puedes dejar de mirarme por favor.- dijo de pronto Quinn.

-Lo lamento…

-Sabes, deja de pedir disculpas.- dijo la rubia deteniendo el auto a unas cuantas cuadras de la casa de Rachel.- Sólo pides y pides disculpas… Empieza a hacer valer tus actos.

-Cómo tú lo haces?- dijo con molestia Rachel.

-Disculpa?

-Claro, me dices lo que tengo que hacer, pero no eres capaz de reconocer la verdad.

-Ya te dije que no sé de lo que hablas…- mintió rápidamente.

-Sabes qué… Me gustas.- dijo Rachel acercándose a Quinn, en un breve instante los labios de Rachel y los de Quinn se juntaron, la joven morena sintió como su corazón latía de alegría, jamás pensó que esto sería algo tan deliciosamente hermoso, pero se separó… era el orgullo el que le pasaba la cuenta.- Hago valer mis actos lo suficiente ahora?- gritó molesta, mientras se bajaba del auto y corría camino a su casa.

-Rachel espera!- gritó Quinn al volver de sus pensamientos. Pero ya era demasiado tarde, Rachel desaparecía tras la puerta de su casa… Y Quinn se quedaba desconcertada por todo lo que había ocurrido…ese simple beso fue más de lo que podría necesitar. Fue entonces cuando lo comprendió todo, estaba enamorada de Rachel…

Al día siguiente, Rachel no se sentía con muchos ánimos de ir a la escuela, sabía que todo sería más aburrido ahora que su "poder" se había ido… lo único que le quedaba era ese constante pensamiento que daba vuelta por su cabeza… Me gustas… me gustas…

-Rachel, llegarás tarde a la escuela.- gritó su padre. Cosa extraña por que Rachel siempre llegaba a tiempo a donde quiera que fuera, pero su mente no podía dejar de pensar en ese beso. Ese simple roce…

-Ya voy…- gritó mientras bajaba la escalera. Su padre le besó la frente y le sonrió al ver como se marchaba rápidamente.

Caminar hasta la escuela sería complicado… caminar esos kilómetros, con una cabeza llena de pensamientos sobre ella, era complicado. Sin embargo, un fuerte ruido la trajo de vuelta de sus pensamientos. Rachel se volteó rápidamente y notó como el auto de Quinn se movía junto a ella.

-Rachel…- dijo Quinn con evidente desesperación.- Rachel, necesito hablar contigo.

-No hay nada que hablar Quinn, déjame en paz.- dijo molesta la joven morena.

-Por favor… sólo te pido que me escuches, además te puedo llevar a la escuela.- dijo con una voz bastante inocente. Rachel se detuvo y observó por un momento a la joven que le sonreía.- Por favor.

Sin decir una palabra Rachel subió al auto. Esta vez era Quinn, quien miraba a su compañera.

-Rachel, lo lamento…- estas palabras hicieron que la joven morena mirara impresionada a su amiga.- Tienes razón… siempre la tienes.

-Eso no es verdad.

-Todo lo que dijiste, era verdad… Me gustas…- dijo Quinn mirando fijamente a esos ojos cafés.

-Lo sé…- dijo Rachel sin dejar de mirarla.

-Cómo lo supiste?- titubeó un poco Quinn.

-No me creerías…

-A qué te refieres?

-A eso… no me creerías si te lo dijera.

-Claro que lo haría.

-Ah sí?- dijo la morena levantando una ceja, Quinn rápidamente asintió.- Leí tu mente…- una pequeña risita se escapó de la boca de la joven rubia.-Lo sabía…

-No, lo lamento… Pero cómo lo hiciste?- dijo ahogando esa risita.

-No lo sé… ayer desperté escuchando lo que los otros pensaban…

-Escuchabas lo que todos pensabas o solo… bueno a mi?- dijo nerviosa la joven rubia.

-Lo que todos pensaban… pero sólo me concentraba en algunas personas…

-Quiénes?

-Tú…- una sonrisa se escapó de los labios de Quinn.- Brittany y Santana también…

-Algo interesante?- dijo con una mueca un poco más confiada y coqueta.

-Muy interesantes… Algo como: Qué linda se ve hoy, y algo sobre querer besarme.- dijo molestando Rachel.

-Rachel…- dijo Quinn deteniendo el auto.- Puedo ser honesta contigo?

-Claro…

-Ya sabes que me gustas, y de verdad quiero saber… quiero decir…- tartamudeó un poco Quinn.

-Tranquila.- dijo Rachel tomando la mano de la rubia.

-Quiero saber, si… de verdad te gusto…- dijo bajando la mirada.

-Me gustas, y mucho Quinn Fabray.- dijo Rachel mientras se acercaba a la joven cheerleader. Lentamente, Quinn acarició el rostro de la pequeña morena y tras mirar sus labios con deseo, la joven rubia dejó que sus labios se unieran en un tierno beso. Rachel abrazó el cuello de la chica y disminuyó la distancia entre ellas. Luego de unos segundos se separaron.

-Se mi novia.- dijo Quinn casi con desesperación. Rachel rápidamente asintió y volvió a besar a su novia.

Santana sabía lo que tenía que hacer, sabía lo que Brittany esperaba que ella hiciera… Debía hacerlo por Brittany, quería verla feliz, así que ese día se levantó más temprano de lo habitual y condujo a la casa de Brittany. Ya era casi una experta escalando hasta la habitación de Brittany así que no fue un gran problema llegar hasta allá. Lo difícil era, decirle a Brittany todo lo que tenía en su corazón.

Al entrar por la ventana, Brittany despertó bruscamente y miró asustada a Santana.

-Lo lamento, no quería despertarte así.- dijo con una sonrisa Santana.

-No importa San…- dijo sentándose en la cama.-Que ocurre?

-Tengo algo muy importante que decirte…

-Te escucho.- dijo golpeando un lugar junto a su cama. Santana rápidamente se acercó y se sentó junto a Brittany.

-Sabes que te amo, cierto?- Brittany asintió de inmediato.-Bueno… he pasado mucho tiempo pensando sobre esto… creo que demasiado tiempo, por que de pronto comencé a no encontrarle sentido.- dijo Santana tomando la mano de Brittany y la puso junto a su pecho.- Esto quiere hablar ahora. Mi corazón quiere hablarte, Britt.- una sonrisa salió de los labios de Brittany.- Te amo, pero debo ser honesta… tengo miedo. Tengo miedo de lo que te puedan hacer, de que te lastimen… sabes lo que le hicieron a Kurt…

-San…

-Espera un poco…- dijo Santana.- Me he dado cuenta, que a ti no te molesta eso… no te hiere eso, si no… soy yo la que te hiere Britt, son mis inseguridades las que te hieren.

-Santana está bien…

-Pero ya no seré una cobarde Britt… quiero ir a la escuela de la mano contigo, quiero besarte en los pasillos, quiero decirte lo hermosa que eres, todo el día… quiero que seas mi novia…- dijo Santana mirando fijamente a Brittany.- y bien… serías mi novia?

-Claro que sí…- dijo Brittany abrazando a Santana.- Santana, te amo…

-Y yo a ti Brittany.- dijo mientras le daba un pequeño beso en los labios.- Vístete, para que podamos ir a la escuela y causar un alboroto.- dijo con una sonrisa coqueta.

Santana y Brittany llegaron a la puerta principal de la escuela, se miraron tímidamente y juntaron sus manos, pero siempre esperaban a Quinn para entrar, así que solo esperaron. De pronto notaron como Rachel se bajaba del auto de su amiga.

-Britt! Esa es Manhands?

-No le digas así San…- dijo rápidamente Brittany.- Y sí… es Rachel.

-Que hace Quinn con ella.

-Bueno, sé que sonará ridículo, pero siempre pensé que a Quinn le gustaba Rachel.

-En serio? Bueno… supongo que hacen linda pareja.

-No más que nosotras.- dijo Brittany dándole un pequeño beso en la mejilla.

-Claro que no, tú eres la mejor novia del mundo.

-Tú lo eres San.

Rachel se bajó del auto junto a Quinn y sintió como todos los observaban, sin embargo, Rachel solo podía notar una cosa, Santana y Brittany estaban tomadas de la mano.

-Están de la mano?- preguntó rápidamente Quinn.

-Al parecer, sí…

-Esto es extraño…

-Claro que no, ellas se aman… en algún momento pasaría, no crees?

-Claro, solo hay que ser paciente.- dijo la joven rubia.

-Lo bueno tarda en llegar.- dijo con una sonrisa coqueta, mientras se acercaba a donde estaban las otras dos chicas. Quinn siguió a Rachel rápidamente, hasta que la alcanzó. Ambas chicas se juntaron con Brittany y Santana, pero solo Quinn habló.

-Hola.- dijo Quinn.

-Hola Q…- dijo Santana.

-Hola Quinn.- dijo con una sonrisa Brittany.

-Y bien… que ocurre aquí?- preguntó.

-Qué crees que pasa Fabray?- dijo Santana.

-Somos novias.- dijo Brittany feliz, mostrando sus manos unidas.

-No saben cuánto me alegro… ya era hora, no engañaban a nadie… no es así Rachel?

-Ehm… claro, quiero decir… me alegro mucho por ustedes.

-Y que hay de ustedes dos… de pronto son amigas?- dijo Santana.

-Las cosas cambian…- dijo Quinn.

-Me alegro por ustedes también.- dijo Brittany abrazando a Rachel y a Quinn.

-Gracias Britt.- dijo Rachel feliz.

-Bueno, ya nos vamos a clases, cierto Britt?- dijo Santana.

-Sí, nos vemos pronto.

Santana y Brittany se marcharon tomadas de la mano, Rachel se volteó para ver a su novia que sonreía tiernamente.

-Qué piensas?- preguntó Rachel.

-Qué ya no puedes leer mi mente?- dijo Quinn riéndose.

-No, ya no puedo… Me dirás que piensas o al menos sobre qué piensas?

-Pero si ya lo sabes… después de haber leído mi mente por un día entero, aún no te das cuenta que eres tú en lo que pienso todo el día?

-Sólo quería oírlo.- dijo con una sonrisa, mientras abrazaba a su novia.

-Sólo pienso en ti…

A/N: Espero que les haya gustado… Este es el Fin. Muchos Saludos, Nati.