Capitulo 2
El Anillo:
Para cuando Bella despertó, se vio en una recamara que no reconocía, sintió una presión en su estomago, volteo a ver horrorizada hacia su vientre se descubrió desnuda en la cama y encontró una mano de hombre sobre su piel, horrorizada volteo a la derecha y se encontró con un hombre de cabello broncíneo.
¡Diablos! ¿Que hice? Se preguntó a si misma cuando se vio ahí, intentó moverse y el hombre hizo mas presión en su estomago, se quedó inmóvil por unos segundos, luego volvió a moverse siendo demasiado cuidadosa, logró incorporarse, buscó su ropa como loca, estaba toda regada por la extraña habitación, se prometió a si misma que jamás volvería a tomar alcohol, se colocó su ropa interior, el short y el top negro, tomó la camisa en la mano y sus tenis, el hombre cuyo nombre no se sabía, pero si conocía su anatomía, seguía profundamente dormido, se dirigió a la puerta y la abrió con exagerado cuidado, cuando iba saliendo chocó con un hombre alto, fuerte y de cabello largo, tenía uno de sus brazos en un cabestrillo.
-"Buenos días" dijo Bella con la cabeza baja caminando rápido hacia los ascensores, tenía que llegar a su hotel, tenía que hablar con Alice ¡pero ya!
James fue a su habitación a darse un baño y a tomarse unos analgésicos, el brazo lo estaba matando, pero no era para menos, había pasado toda la noche con una chica brasilera que lo estaba enseñando a bailar, no llegó a nada físico mas a allá de un beso o una caricia, pero la pasó muy bien, salió de su habitación yendo a la de su amigo que pareció tener mucha más suerte que él.
-"¡EDWARD!" llamó golpeando con el puño sano la puerta, de adentro nadie contestó, la señora de limpieza andaba por ahí, James le habló despacio para que lo entendiera y le pidió que por favor le abriera la habitación de su amigo, la señora lo hizo con una enorme sonrisa en los labios, para cuando James entró a la habitación, lo primero que vio fue que estaba en penumbra, fue a las ventanas y abrió las cortinas de par en par, Edward ni se inmutó.
-"¡EDWARD!" le gritó James al oído, Edward se levantó dando un salto del susto e inmediatamente se tomó la cabeza con ambas manos, la resaca prometía ser con todo.
-"¿Que pasa?" preguntó con voz de dormido entrecerrando los ojos al darse cuenta de la claridad que lo agobiaba.
-"Eso te preguntó yo a ti ¿qué demonios hiciste anoche?" preguntó James divertido sentándose en el brazo de una poltrona que estaba frente a la cama.
Edward se colocó boca arriba tratando de recordar a qué se refería su amigo, recordó una piel suave y bronceada en entre sus brazos, el cabello largo y castaño de su acompañante, la curva que se hacía entre su cintura y sus caderas, la suave piel de sus pechos, era una afrodita de la que no sabia ni su nombre.
Se incorporó con demasiada rapidez de la cama, un mareo lo atacó devolviéndolo a las almohadas, entonces con mas calma volvió a incorporarse.
-"¿Dónde está?" le preguntó a su amigo, mientras enterraba su cara en sus manos, el dolor de cabeza estaba aumentando.
-"¿Quién?" preguntó James riendo cruzándose de brazos "¿la chica de cabello largo y pantalones cortos?" preguntó.
-"¿La viste?" preguntó Edward volteando apenas el rostro, tenía los ojos entrecerrados y la frente fruncida, la claridad le molestaba bastante.
-"La vi cuando me regrese del comedor por unos analgésicos, iba saliendo descalza y apenada de aquí"
-"¿Se fue?" preguntó Edward, su cerebro estaba un poco lento esta mañana.
-"¡Claro!" contestó James demasiado alto para los oídos de Edward "¿acaso la vez?"
-"¡Dios!" dijo Edward dejándose caer en la cama, le daba rabia no haber despertado antes, le hubiera gustado conocerla mejor, o por lo menos saber su nombre.
-"¿Así que anoche coronaste?" preguntó James dando un pequeño aplauso, Edward levantó una de sus manos pidiéndole a su amigo que no hiciera ruido de mas.
-"¿Recuerdas siquiera algo?" preguntó James dudoso de que siquiera Edward haya disfrutado algo la noche anterior.
-"Lo recuerdo todo James" le contestó, claro que recordaba la suave piel de ella, sus labios demasiados exigentes, sus manos curiosas recorriéndole el cuerpo, recordaba todo con exagerada claridad.
-"¿Y quién fue la afortunada?" preguntó James.
-"No tengo idea" contestó Edward abatido, "ni siquiera me dijo su nombre"
James se fijó entonces en el suelo, un rayo de sol arrancó un destello brillante de debajo de la cama, se incorporó y fue a tomar el objeto brillante, lo tomó entre sus dedos viéndolo riendo, Edward se dio cuenta y se incorporó de nuevo viendo lo que su amigo había encontrado.
-"¿Qué es eso?" preguntó entrecerrando los ojos.
-"Hermano, creo que fuiste la despedida de soltera de la mujer misteriosa" le extendió el solitario en el aro de oro que había encontrado en el suelo, Edward lo tomó entre sus dedos, buscó en el borde interno a ver si tenía algo grabado, tenía las letras I&E
-"I y E" dijo en voz alta.
-"Deben ser las iniciales de ambos" le contestó James.
Edward se quitó la cadena de oro que descansaba en su cuello con el crucifijo que le había regalado su madre cuando apenas era un adolescente, desde ese día nunca se lo quitaba del cuello, abrió el seguro de la cadena metiendo el anillo, la cerró y se la colocó de nuevo, James no dijo nada.
-"No la veré nunca mas, pero anoche fue la mejor noche de mi vida y este anillo es la prueba física de que no me la imagine" le dijo a James, este asintió dándose cuenta que esa chica sin nombre había causado estragos en su amigo.
Bella llegó a su hotel realmente asustada, un joven hablándole portugués le abrió la lujosa puerta de vidrio para permitirle entrar, agradeció enormemente el chorro de aire frio del lobby, pensó en hablar con Alice en el momento que entrara a su habitación, pero cuando lo hizo, la encontró vacía, las camas seguían impecablemente hechas, eso solo quería decir una cosa.
Alice no había dormido aquí, por un segundo Bella pensó que si Jacob se enterara de esto, les mandaría a descontar la noche de su paga, Bella estaba segura de que Alice estaba con Jasper y ella había dormido en el hotel de 5 calles mas allá, con un completo desconocido.
-"¡Estás loca Isabella!" se dijo a si misma cuando atisbos de la noche anterior se mostraban en su mente, recordaba la playa, unas manos en sus caderas, como la pegaba hacia él y respiraba en su cuello, recordó sus besos, esos labios tan delicados y exigentes a la vez.
Pasó distraídamente las manos por sus labios, ¿en verdad se había acostado con ese desconocido? ¿En verdad le había sido infiel a su prometido?
Pasó al baño sin contestarse la pregunta, era mejor no sentir la resaca sentimental, era suficiente con la resaca normal que empezaba a atacarla, se metió en el baño desprendiéndose de su ropa, que por ella la desecharía, abrió el grifo y entró, sintiendo el contacto del agua templada contra su piel, mojó su cabello y su rostro, sin preocuparse con el maquillaje, enjabonó todos y cada uno de los rincones de su cuerpo, para borrar cualquier posible marca u olor extraño en su piel.
Aun no podía creer que le había sido tan fácil acostarse con aquel hombre, pero lo que más le angustiaba, era que no se sentía culpable, nada en lo absoluto.
¿Era una mala mujer? Como era posible que estando comprometida en matrimonio, con fecha a casarse en menos de tres meses, le haya sido infiel al futuro padre de sus hijos y que no sintiera siquiera el más mínimo arrepentimiento.
Todo esto lo pensó mientras salía de la ducha y secaba su piel, recordó que anoche le había tomado algunas fotos, corrió a la cama donde había dejado el estuche con la cámara, entonces sentada sobre la cama encendió la cámara y buscó en el menú las últimas fotos tomadas, había una secuencia de él, que si las pasaba con la rapidez suficiente podía distinguirse como tomaba del pico de la botella de ron y hacia una mueca al beberlo, rió viendo las fotografías, la había pasado realmente genial, ese chico había sido, divertido, amable y tierno, sobre todo eso.
Bella no estaba acostumbrada a que la trataran así, Emmet era medio salvaje, nunca la trato mal, pero no era tierno con ella, y muy que menos delicado, era un gigante que la protegía y eso le encantaba, este chico era grande aunque, no era un gigante como Emmet, pero descubrió que se sintió inclusive mas protegida en sus brazos.
Se dejó caer en el suave colchón aun con la cámara frente a ella, tenía sueño, el dolor de cabeza amenazaba con ser más fuerte que ella, se arrastró hasta su equipaje y tomó de su neceser un par de tylenol y se los tomó si agua, luego se dejó caer en la esponjosa cama, ya que Alice no estaba, necesitaba dormir primero.
Un par de horas mas tarde.
-"¿Ya tienes todo?" le preguntó James a Edward, éste verificó en sus bolsillos, encontrando su boleto de avión y su pasaporte.
-"Si, tengo todo y ¿tú?"
-"Todo listo hermano" dijo moviendo su cuello a los lados, "¿nos vemos entonces?" dijo abriendo su brazo bueno, Edward asintió y le palmeo la espalda.
-"Nos estamos hablando James" le dijo a modo de despedida, ya habían llamado al vuelo de James que iba para los Ángeles, en cambio Edward iba a Nueva York, ese salía en más o menos una hora, ambos amigos se despidieron en el aeropuerto internacional de Río de Janeiro, diciendo que mantendrían el contacto y que si las cosas no salían como querían, se encontrarían en el Australia Open del año entrante.
James se retiró entregándole el bording pass a la chica de la aerolínea mientras Edward se regresaba al salón VIP a esperar que lo llamaran para abordar, todavía la resaca lo atacaba, pensó que James debió haber reservado una noche más en Río para poder descansar completo.
Más temprano que tarde lo fueron a buscar, abordó en su lugar de la primera clase y pidió unos tapa ojos para el trayecto, eran casi 4 horas de vuelo y planeaba dormirse por lo menos 3 horas y media, mientras la aeromoza se los llevaba, pasó sus manos ausentemente por la cadena de su cuello, el solitario descansaba debajo de su camisa, en la mitad de su pecho, sonrió sacudiendo la cabeza al acordarse de su amante misteriosa, como la había bautizado James.
Para cuando llegó a Nueva York, lo primero que se fijó fue en la cantidad de gente que movía esa ciudad, caminaban como hormiguitas trabajando para el invierno, salió con parsimonia a recoger su equipaje, pasó por inmigración, ahí una de las chicas lo reconoció y le pidió dulcemente si le podía tomar una foto, Edward no se quitó los lentes oscuros y sonrió amablemente mientras posaba al lado de la chica emocionada.
Cuando salió a la sala de espera del aeropuerto, sonrió fraternalmente al darse cuenta que entre la multitud, habían 2 caras familiares y muy sonrientes esperándolo, su sonrisa se extendió por todo el rostro cuando su mamá se abrió paso entre la gente que estaba como ella esperando, Edward dejó el equipaje en el suelo y recibió a su madre en brazos.
-"¡Eddy!" le dijo al oído con voz preocupada y a la vez emocionada, él odiaba ese sobre nombre, pero nunca se lo pudo decir a su madre, ella adoraba llamarlo así.
-"Hola madre" le dijo al oído, Esme tenía demasiado tiempo que no veía a su hijo menor y no importara que viniera llegando de haber ganado la copa principal del tenis, él era su pequeño y moría de nostalgia por abrazarlo y consentirlo.
-"Esme cariño, no lo avergüences" dijo la voz de Carlisle desde atrás de ellos, Edward solo rió y se encogió de hombros, tenía mucho sin ver a su mamá que importaba que lo abrazara en la mitad de un aeropuerto lleno de gente.
Esme por fin lo soltó y le llenó el rostro de besos, Carlisle la apartó dulcemente de Edward y entonces lo abrazó cortamente dándole la bienvenida a su casa.
-"Hola hijo ¡felicidades!" lo saludó realmente contento de verlo.
-"Hola padre" contestó Edward "gracias" dijo con una sonrisa "¿cómo esta todo?" preguntó.
Carlisle insistió en tomar su equipaje, Edward aceptó a regañadientas solo que cargara su bolso de tenis, además su padre sabía como cuidar sus raquetas.
-"Todo bien hijo, todo bien" le contestó
-"¿Y Emmet?" preguntó Edward, sabía que lo más probable era que su hermano no fuera a recibirlo, pero tampoco podía evitar el preguntar por él.
-"No sabemos de él desde hace unos días, tuvo juego antes de ayer y ganó, así que debe estar celebrando todavía" contestó Carlisle medio riendo, Edward asintió riendo también, después de todo Emmet no había cambiado nada.
Cuando salieron del aeropuerto lo abordó una cámara de televisión y una reportera muy bonita.
-"Edward ¿podemos hacerte una pequeña entrevista?" le preguntó, él asintió amablemente y sin quitarse los lentes oscuros accedió a que la chica lo entrevistara, la chica también tomó en cuenta a sus padres, Carlisle dijo orgulloso que Edward siempre había sido su mejor alumno.
Cuando terminó la entrevista, caminó con sus padres al estacionamiento, iban a pasar por la casa de ellos y seguramente dormiría allá esa noche.
A algunos kilómetros de distancia, en un pent house de un lujoso edificio, decorado con muebles de cuero negro y mesas de cristal, en un estilo sumamente moderno, pero nada acogedor, que no daba la impresión de hogar, mas bien de apartamento de soltero, estaba Emmet pendiente de las noticias.
En una de las paredes de la sala del apartamento había una foto desde techo hasta el piso en blanco y negro, donde se mostraba a mariscal de los New York Giants atrapando un pase imposible, la foto la había tomado Bella el día que los presentó Alice.
Alice había ido prácticamente obligada a ver el juego y se llevó a su amiga por que Jasper estaba enfermo, Bella tomó la foto y se la regaló a Emmet cuando cumplieron un mes saliendo, el mariscal la mando a sacar en gigante y la colocó en el apartamento, como monumento a su grandeza.
Emmet estaba acostado diagonal en la gigante cama dos por dos de su habitación, las sabanas eran de seda negra, y lo cubría la sabana de arropar solo en la zona central de su cuerpo, estaba recostado sobre su codo pendiente de la televisión.
-"Oso ¿por qué no me acompañas?" dijo una voz femenina desde la ducha.
-"No tengo ánimos, Rosa" dijo hablando sobre su hombro en dirección al baño, habían dicho que harían un pase en vivo al aeropuerto, hoy llegaba su hermano, y como había ganado el estúpido Australia Open creían que era el mejor del mundo.
-"Tenis" dijo en un susurro haciendo muecas de desagrado con su boca, "eso no es deporte, deporte es el futbol" dijo a la nada.
La chica del noticiero lo anunció de nuevo e hicieron el pase en vivo al aeropuerto, la primera impresión de Emmet fue alegría, no había mucha gente esperándolo, así que no era tan popular, simplemente estaban algunas mujeres pendientes de las cámaras y eso podía ser por pura curiosidad, más que por saber de quién se trataba.
Porque Emmet Cullen, no podía soportar que su hermano fuera más famoso que él, eso ni siquiera era cuestionable, por eso se partía al alma jugando, porque él siempre iba a ser el mejor, el más popular, mas galán y mas mujeriego, iba a ser de todo, siempre y cuando fuera más que Edward.
-"Es Rosalie" dijo la rubia saliendo del cuarto de baño, entrando a la habitación, su cuerpo lo rodeaba una minúscula toalla negra también, por su piel corrían todavía gotitas de agua, Emmet la vio abriendo de mas sus ojos, de verdad esta mujer era todo un espectáculo y era gran representante de su género.
-"¿Qué?" preguntó arrugando el ceño, no entendía que le había dicho.
-"Mi nombre es Rosalie, no Rosa" dijo batiendo su melena, Emmet le medio sonrió.
-"Yo sé cómo te llamas, pero me gustó mas llamarte así" dijo encogiéndose de hombros, era mentira, no se acordaba del nombre de la rubia, pero ella como todas las mujeres, estaban deslumbradas por poder pasar la noche con el gran Emmet Cullen así que no importaba que nombre usara.
Rosalie le sonrió como él sabría que lo haría, se subió detrás de él en la cama y empezó a besarle el cuello, Emmet se movió incomodo.
-"Espérate" le dijo "quiero ver esto" se separó para nada sutil de ella y le subió más al televisor, Rosalie resopló y se sentó en la esquina de la cama, peinando su cabello con sus dedos.
-"¿Quién es?" preguntó viendo en la pantalla a un joven alto delgado y con lentes oscuros.
-"Shh" le dijo Emmet y prestó atención.
Edward cuéntanos, ¿cómo estuvo el Australia Open? ¿Qué se sintió ganarle a Nadal?
Edward rió apenado y contestó.
No fui a Australia por ganarle exclusivamente a Nadal, fui a ganar, eso es todo.
Dijo riendo, Emmet resopló.
Toda tu familia es deportista, por ejemplo tu hermano es toda una estrella en el futbol, ¿cómo puedes compararte con él?
-"¡Que demonios!" dijo Emmet en voz alta sentándose en la cama, ¿cómo la mujer de la televisión se le ocurría compararlo con él?
-"¿Ese es tu hermano?" preguntó Rosalie impresionada, no tenía idea de que siquiera existiera.
-"SHH" volvió a decirle apremiante Emmet, de verdad quería oír la respuesta de Edward.
Edward rió y contestó negando.
No es posible que me compares con Emmet, somos hermanos y ambos admiramos el trabajo del otro, pero nuestras especialidades son muy distintas, no existe comparación, lo que si no se discute es que mi hermano es el mejor mariscal del futbol Americano.
Emmet sonrió asintiendo, por lo menos su hermanito tenía clara su posición, él era el mejor, en cambio Edward, simplemente jugaba tenis.
Y tú eres el mejor del tenis.
Dijo la chica que lo entrevistaba, Emmet volvió a bufar cuando Edward simplemente rió del comentario, entonces su papá tomo la palabra.
En casa siempre se apoyaron a los dos, a Edward lo entrene desde pequeño porque se dedico a mi especialidad, sin embargo jamás me perdí un juego de Emmet, estamos muy orgullosos de ambos.
-"Estamos muy orgullosos de ambos" dijo Emmet mofando la voz de su papá moviendo la cabeza de lado a lado.
-"¡Patrañas!" dijo con otra actitud "¡le encanta Edward por que juega el mismo estúpido deporte que él!" dijo realmente envidioso.
-"No sé porque te alteras Oso" dijo Rosalie cruzando su pierna viéndolo fijamente, Emmet volteó a verla y se quedó con la vista fija en el muslo de la rubia, se podía ver casi, casi toda su extensión "tu eres el mejor, nadie ni nada, se compara contigo" Emmet se colocó de pie dejando caer la sábana, solo vestía sus bóxers, se le encimó a Rosalie dejándola acostada en la cama.
-"Así me gusta" le dijo bajito contra su piel, se apodero de su boca, siendo demasiado demandante y dominante en sus movimientos, cuando se separó le preguntó "¿Quién es el que manda?"
-"Tú, oso" contestó Rosalie con voz agitada, amaba la fuerza de Emmet, le encantaba como la dominaba, Emmet asintió dando por valida su respuesta y volvió a fundirse con su boca, Rosalie buscó a tientas en la cama el control del televisor, había una toma de Edward caminando con sus padres hacia el estacionamiento, localizó el botón de apagar y una vez a solas se aferró a su amante mientras él le arrancaba la toalla del cuerpo, con tal, la idiota de su prometida no llegaría sino hasta mañana, así que aun tenían el apartamento para ellos solos.
En Rio de Janeiro
-"¿De verdad hiciste eso?" le preguntó Alice a Bella, que había despertado en lo que Alice fue a cambiarse, Bella le contó absolutamente todo lo que había sucedido con aquel desconocido.
-"Si, si lo hice" contestó Bella apenada, tampoco quería que su amiga pensara que era una loca.
Para gran sorpresa de Bella, Alice se puso de pie en su cama de la habitación y dio brinquitos feliz
-"¡Si!, ¡Si!, ¡Si!" gritó emocionada.
-"Alice ¿estás loca?"
-"No, loca no ¡FELIZ!"
-"Alice, le fui infiel a Emmet, el hombre con el que me voy a casar, ¿cómo puedes estar feliz?" preguntó Bella sacudiendo la cabeza, estaba realmente seria, esto no era un juego.
-"¡Ay ya!" dijo Alice dejándose caer en la cama "no exageres, estabas borracha, no vas a volver a ver al amante enmascarado" dijo colocándose teatralmente la mano en el pecho, Bella no pudo evitar reír y le lanzó una de sus almohadas, Alice la esquivó y continuó "y el bobo de Emmet no tiene por que enterarse" dijo.
-"No le digas bobo" Alice colocó los ojos en blanco.
-"Ningún jugador de futbol tiene cerebro"
-"Alice, ¿por qué odias tanto a Emmet?" preguntó en serio, Alice se sentó y contestó con la misma seriedad.
-"No lo odio" dijo, Bella subió sus cejas, a lo que Alice contestó levantando sus manos.
-"No es que lo adore, pero no lo odio, simplemente no me cae" se encogió de hombros.
-"¿Por qué?"
-"Porque te convenció de casarte, Bella, tenemos 22 años! A esa edad nadie se casa, ¿sabes todo lo que nos falta por disfrutar? Y no hablo de amantes enmascarados, hablo de viajes como este, ¿sabes a todos los sitios que puedes ir si sigues siendo soltera? Si te casas ¡vas a vivir en la sombra de ese gigante!" Alice estaba realmente alterada, Bella no dijo nada y dejó que su amiga se expresara.
-"De solo imaginarte con delantal teniendo la cena lista a las 6 de la tarde ¡me da grima!" dijo haciendo una mueca de asco, Bella rió por lo alto.
-"Alice, no seas absurda, solo me caso, no me van a meter presa" Alice hizo muecas como diciendo que era exactamente eso lo que iba a suceder, Bella no la dejo hablar.
-"Emmet no es así, él sabe que no voy a dejar mi trabajo y ¿dime que tiene de malo tener la cena lista para él a las 6?"
-"¡No!" gritó Alice aun asqueada "no, voy a escuchar eso" dijo tapándose los oídos, Bella sacudió la cabeza, no había forma de hacer entrar a Alice en razón, ella odiaba el compromiso y el matrimonio y nada ni nadie parecía hacerla cambiar de opinión.
-"Ok, Alice, cálmate" le dijo Bella conciliando "no hablemos mas de eso, ya ¿si?"
-"Si es mejor" dijo Alice "nunca vamos a estar de acuerdo en ese tema" Bella asintió, si se ponían a discutir iban a terminar peleadas y eso nunca.
-"Cuéntame mas del amante enmascarado" dijo Alice cambiando su actitud "¿cómo era? ¿Era guapo?" preguntó interesada, Bella rió y asintió.
-"Muy guapo" dijo extendiéndole la cámara donde estaban las fotos, Alice las pasó y lo vio con la boca abierta.
-"El tipo es un Dios" dijo riendo, Bella asintió riendo.
-"Amiga, fue un Dios en Toooooodos los sentidos" dijo exagerando la palabra "pero menos mal no lo volveré a ver" dijo aliviada.
-"No puedo creer que ni acostándote con otro tipo, siquiera pongas en duda la idea de casarte"
-"Alice, lo que sucedió ayer, ya paso, no voy a culpar al alcohol por que recuerdo todo, simplemente fui débil, pero no va a volver a ocurrir, por lo tanto mis planes en America siguen siendo los mismos, este amante enmascarado se queda aquí en Brasil"
Mientras ambas se colocaban sus vestidos de baño para bajar a tomar un poco del sol de la tarde, siguieron hablando de las locuras que habían hecho la noche anterior, Alice le contó que Jasper había bebido tanto como la propia Bella y que estaba realmente destruido en su habitación, en cambio Alice estaba muy bien, gracias a que ella debía reportar en vivo y no bebió casi la noche anterior, así que su resaca no era nada comparada con la de sus amigos.
Sin embargo le contó a Bella que ella y Jazz habían pasado una muy buena noche juntos, Bella escuchó riendo a su amiga, ella odiaba el matrimonio y el compromiso, pero su relación con Jasper era aun mas enfermiza que la de ella con Emmet y el amante enmascarado.
Bajaron al lobby y fueron al restaurante, ambas morían de hambre, Bella pidió un café negro mientras veían en la carta que podían pedir ya que la hora del desayuno había pasado hacia milenios.
Jasper se les unió al poco rato y el pobre se veía realmente destruido, tenía lentes de sol puestos como las chicas pero por debajo se podían ver las ojeras, se sentó con exagerado cuidado y pidió un café gigante.
-"¿Vas a comer algo?" le preguntó Bella, él solo negó.
-"No creo que pueda probar bocado"
-"Jazz ¿pero qué tomaste?" le preguntó Bella preocupada, ella se sentía mal pero no era para exagerar.
-"Lo mismo que tu, pero doble" dijo tomándose la cabeza con ambas manos "ayer me tome mis tragos y los de Alice, y creo que estoy viejo para la gracia" las dos chicas rieron por el comentario.
-"Ningún viejo Jazz, nos llevas apenas 3 añitos" dijo tiernamente Alice, "déjame conseguirte un poco de sopa" dijo levantándose de la mesa, antes de irse se inclinó y le dio un pico en los labios, eso pareció levantarle mas el animo a Jazz.
Bella rió para nada disimulado tomando un poco de su sopa.
-"¿De qué te ríes?" le preguntó Jazz bajando un poco los lentes por el puente de su nariz.
-"De tu cara" le contestó sin el más mínimo disimulo.
-"Déjame" le dijo Jasper sin disimular tampoco su gusto por Alice.
-"¿Crees que algún día me haga caso?" le preguntó a Bella, ella se encogió de hombros.
-"No lo se, ella es muy terca, todavía anda atacada con mi matrimonio"
Jasper asintió, preocupado de que si le decía a Alice que quería algo serio con ella, lo mandara a freír espárragos, pero le gustaba tanto esa chiquilla, y él era un hombre correcto, quería que fueran novios, quería que todos supieran que ellos tenían una relación, sacudió la cabeza diciéndose que en otro momento sacaría el tema a acotación, hoy el dolor de cabeza no lo dejaba pensar claramente y no iba a poder discutir todos sus puntos con Alice, entonces se fijó en la mano derecha de su amiga.
-"¿Y tu anillo?" le preguntó, Alice se estaba sentando en ese momento con un plato de humeante sopa para Jasper, este a regañadientes la probó.
Bella se quedó viendo su mano fijamente, ¿dónde estaba su anillo de compromiso?
-"¿Qué sucedió?" preguntó Alice.
-"Mi anillo" dijo Bella viéndose aun el dedo desnudo "no se donde esta" dijo.
-"Esta mañana no lo tenías tampoco" le dijo Alice "¿lo habrás dejado en la habitación?"
Bella negó
-"Lo llevé al desfile ayer" dijo, ambos amigos la vieron recriminándole con la mirada.
-"Bella, por dios, ¿cómo lo llevaste a ese desorden?" le reclamó Jasper
-"Me lo quite en el camarote" dijo recordando con la mirada perdida.
-"Mi ropa" dijo y se levantó de la mesa dejando a sus amigos con la palabra en la boca, lo había metido en el bolsillo del short, tenía que asegurarse que aun estaba ahí.
-"¿Y a esa que bicho le pico?" preguntó Jasper dándole otra probad a su plato.
-"Arrepentimientos por beber tanto, ojala encuentre el anillo, una joya así es un dolor perderla, pero si eso hace que rompa su compromiso, entonces ojalá lo haya perdido"
A Jasper no le gustó el comentario y ella se dio cuenta.
-"No me mires así, sabes como pienso del compromiso y sabes también que es una locura que Bella se case con ese troglodita y no voy a cambiar de opinión" dijo realmente decidida.
Definitivamente es mejor no discutir ahora, se dijo a si mismo Jasper, mientras le daba otra probada a su sopa.
Bella llegó a su habitación realmente nerviosa, buscó y encontró en la silla del cuarto, la ropa que se había puesto ayer, buscó el pequeño short y revisó todos los bolsillos.
Estaban vacíos.
-"No, no, no" dijo en voz alta volviendo a revisar, se dejó caer a cuatro patas en el suelo revisando debajo de las dos camas, el piso de madera estaba impecable, no había nada en él, se fue al baño buscando desesperada, esperando que el anillo apareciera de la nada en el suelo, no podía haberlo perdido, ¿qué le iba a decir a Emmet?
¿Cómo le iba a explicar que había perdido el anillo de compromiso que le había mandado a ser especialmente para ella?
No tenía tiempo para buscarlo, además que no sabía por dónde empezar, pudo haberlo perdido en el camarote, en la playa, en la habitación del amante misterioso.
Un escalofrío la recorrió, no podía haberlo perdido ahí, sacudió la cabeza frustrada, en un par de horas debían partir al aeropuerto el vuelo de regreso salía en la tarde, ¿cómo demonios iba a encontrar su anillo en tan solo un par de horas?
En Nueva York
-"¡Buenas!" gritó Emmet entrando a casa de sus padres, tenía que ir, su mamá lo habia llamado infinidades de veces para avisarle que Edward habia llegado, y le pareció buena idea salir de eso antes de que llegara su prometida de viaje, no queria ir por ella al aeropuerto, pero si la visita en su casa se tornaba fastidiosa tenía la mejor excusa para salirse de ahi.
-"¿Emmy?" dijo Esme bajando las escaleras.
-"Si vuelves a llamarme asi y alguien te escucha, nunca mas vengo para esta casa" le dijo a su mamá, con una actitud jocosa, aunque lo decia muy enserio.
-"No me hables asi Emmet" le dijo Esme regañandolo un poco "sabes que a veces lo olvido"
-"Pues recuérdalo, ¿cómo estas mamá?" le dijo abriendole los brazos, Esme caminó hasta él, Emmet la levantó haciendo que diera un gritico.
-"Bajame muchacho, ¿estás loco?" le dijo riendo, Emmet la colocó en el suelo y le dio un beso tierno en la frente, él queria mucho a Esme, ella siempre habia sido la madre que nunca tuvo. La de verdad lo habia abandonadoy eso no le importaba.
Solo sabia que habia pasado mucho tiempo en un orfanato, hasta que un dia cuando los llevaron a jugar al patio, Esme entró por la puerta, a Emmet le parecio la señora mas hermosa que alguna vez hubiera visto, cortó del jardin una margarita y se la llevó, Esme quedó enamorada de ese niño y aceptó la flor con lagrimas en los ojos, esa tarde habia jugado con ella y con Carlisle hasta que lo dejaron las maestras.
Unas semanas mas tarde Esme lo fue a buscar, le preguntó si quería que fuera su mami, él nunca habia podido llamar a alguien así, por lo que asintió y la abrazó, Esme lo levantó en brazos y lo llevó a casa, desde ese dia, esa señora bonita se habia convertido en la mujer mas importante de su vida y Carlisle se habia convertido en su padre.
Por casi un año fue el rey de la mansion Cullen, era un niño feliz, tenía padres, que era lo que le pedia todas las noches a Dios en sus oraciones.
Pero no todo fue perfecto, un dia su mamá le dijo que le tenían una sorpresa, él pensaba que se trataria de la bicicleta roja que habia querido tanto, pero su mamá entró por la puerta con un niño en brazos, el pequeño Emmet no entendia nada, sus papis le dijeron que este niño se llamaba Edward y que era su hermano, al principio se contento iba a tener a alguien mas con quien jugar.
Pero los dias fueron pasando y Emmet vio que el amor de sus padres ya no era exclusivo, ahora debia compartirlo con Edward, cuando Edward cumplio los 5 años, él tenía 9 su mama le pidió jurar que no le dijera a Edward que ambos eran adoptados, ese fue el peor dia de su vida.
Edward creía que era hijo legitimo de ellos, mientras él vivia con la cruz de saber que en verdad no lo eran, Edward gozaba del privilegio de no saber la verdad, mientras él sabia que sus verdaderos padres lo habian abandonado. Pero nunca desobedeseria a Esme, ella era su persona favorita en el mundo.
Pero entonces se dedicó a molestar eternamente a Edward, siempre se burló de él y lo molestaba, Edward era muy tranquilo y nunca le buscaba pelea, cosa que le sacaba de quisio, en el colegio siempre Emmet era el busca pleito y Edward era el modelo a seguir, la gente no entendia por qué siendo hermanos, eran tan distintos, pero Emmet si lo sabía, pero habia jurado no decirlo.
El dia en que su rencor por Edward creció lo mas grande posible, fue el dia en que le pidio a su padre que lo entrenara, ese dia creyó morir, su padre lo veia realmente orgulloso y desde ese dia no se separaban, a Edward le gustaba tanto el tenis como a su papá y eso los hacia inseparables, para drenar toda la furia y la envidia que lo atormentaba al verlos jugando juntos, decidio entrar al futbol, un deporte de alto impacto donde era permitido golpear a su oponente.
Jugaba con pasión y drenaba su furia, el dia del campeonato del colegio lo vio un reclutador, y entonces se dedico a ser jugador profesional, descubrió que en verdad le gustaba y que le pagaban muy bien por solo jugar.
Su hermano, seguia jugando el estúpido tenis y se hizo mejor que su padre, pero Emmet era mas escandaloso y tenía mas fama, Edward jamas le volveria a quitar el afecto de nadie.
Bajó a su madre al suelo y la abrazó de nuevo.
-"¿Cómo estas madre?" volvio a preguntarle.
-"Bien mi vida y ¿tú?" le preguntó tiernamente.
-"Bien mami, bastante bien"
-"Tu hermano llegó anoche, lo convencí de que se quedara a pasar la noche" dijo emocionada.
-"¿Qué? ¿Y no tiene su departamento? ¿o lo vendió, para poder ir a Australia?" preguntó retirándose a la cocina mientras tomaba un melocotón del mesón y le daba un mordisco.
-"No seas así con tu hermano" le dijo Esme recriminándole "se quedó porque se lo pedí" dijo, Emmet colocó sus ojos en blanco, pero antes de decir nada, por la puerta de principal de la casa se escucharon unas voces y risas, él y su madre salieron justo para ver a Edward y a Carlisle entrando a la casa, ambos vestían atuendos de tenis, con bermudas y camisas dry fit de color blanco, ambos con muñequeras de distintas marcas en sus muñecas derechas, con raquetas en mano y sus zapatos deportivos, Emmet puso los ojos en blanco dándole otro mordisco al melocotón, estaban practicando en la cancha de tenis de la casa.
Carlisle se fijó en su presencia.
-"¡Emmet! hijo que bueno verte" le dijo acercándose para palmearle la espalda.
-"Hola papá" dijo Emmet sonriéndole.
Venia la parte inevitable, Emmet tenía que saludar a su hermano.
Edward se le acercó con cautela, sonriéndole fraternalmente.
-"Emmet, que bueno verte hermano" le dijo sinceramente, Edward no le tenía ningún rencor a su hermano, pero tenía muy claro que él no era una de sus personas favoritas.
Emmet se acercó y a regañadientas le palmeó la espalda.
-"Edward" dijo a manera de saludo.
-"Oye" le dijo Edward sonriendo "Mis papas me dijeron que ganaste de nuevo contra Green Bay, felicidades hombre"
Eso lo calmó un poco, era bueno que su hermano supiera que él era el mejor todavía.
-"Gracias, tu también ganaste algo ¿no?" le preguntó como para salir del paso, evidentemente él sabía que no era simplemente algo, Edward había ganado como el mejor jugador de tenis del mundo, Edward rió sacudiendo la cabeza.
-"Si" le dijo sin molestarse con él, no valía la pena discutir con Emmet "gane algo" le terminó de decir.
-"Chicos, los dejamos unos segundos" le dijo Carlisle tomando a Esme de la mano y subiendo las escaleras, Carlisle quería la opinión de su esposa en un traje que debía usar en una cena esta noche, ambos subieron dejando a los hermanos solos, Emmet se dirigió al bar.
-"¿Quieres un trago?" le preguntó.
-"No Em, yo paso gracias" dijo dejándose caer en el sofá.
¡Niña! Pensó Emmet mientras se servía un poco de whisky en un vaso, pero igual le insistió.
-"Bébete uno conmigo" dijo sirviéndoselo y extendiéndoselo, Edward lo vio y el dolor de cabeza de ayer le amenazaba con regresar, pero para no despreciarlo lo tomó y mojó sus labios.
-"No debería beber, la ultima vez no me fue muy bien" dijo Edward acordándose de su encuentro con la mujer misteriosa.
-"¿De que hablas?" preguntó Emmet sentándose frente a él, no era que le importara mucho la historia pero debían pasar el tiempo.
-"Hace dos días creo que me bebí todo el alcohol posible" dijo Edward riendo.
-"¿Tu? ¿borracho?" preguntó incrédulo "Jum… eso sería bueno verlo" dijo burlándose, Edward lo acompaño en las risas.
-"Créeme, es mejor no verme" dijo "aunque no terminó del todo mal"
-"¿Hubo alguna mujer involucrada?" preguntó Emmet, esa era el único concepto que entendía cuando alguien le decía que una noche no había terminado mal.
Edward rió, y se sentó más de lado en el sofá dándole el frente a su hermano.
-"Pues sí, estuvo una mujer involucrada, puedes creer que…" dijo sacándose la cadena del pecho para enseñarle la prueba física de su encuentro en el hotel con la mujer misteriosa, pero a Emmet le sonó el celular y literalmente lo dejó hablando solo, se colocó de pie atendiendo la llamada, Edward se recostó del sofá y se puso el vaso frio contra la frente, Emmet no había cambiado en absolutamente nada, se había retirado hasta la entrada y no escucho que decía, para cuando regresó ni siquiera se acordaba de que estaba hablando con Edward.
-"Ed, dile a mis padres que Bella llegó"
Edward lo vio subiendo sus cejas, preguntando mudamente de quien hablaba, Emmet puso sus ojos en blanco
-"Mi prometida" aclaró, Edward asintió enterándose así del nombre de su futura cuñada, "voy a buscarla al aeropuerto y me voy a mi departamento con ella un rato, si nos da tiempo venimos en la noche, si no, pues nos vemos otro día"
Edward abrió sus ojos de mas, que manera tan poco sutil para decir que iba a estar con su novia, Emmet se dio cuenta, por que había hecho el comentario a propósito, Emmet era más Casanova que Edward e iba a mantenerlo así.
-"Si, me voy a mi departamento con ella, tengo casi una semana que no la veo" le dijo como si fuera estúpido siquiera asombrarse por su comentario.
-"Tranquilo Em, imagino que debes estar atacado con tanta abstinencia" dijo sacudiendo la cabeza, no podía creer que Emmet se expresara así.
-"¿Abstinencia?" preguntó riendo mientras tomaba sus llaves y su chaqueta "la que se abstuvo de tener sexo fue ella, yo estoy muy bien en ese campo"
Edward se quedó con los ojos y la boca abierta impresionado por las palabras de su hermano, Emmet rió por la cara de estúpido de Edward y se fue hasta su Ferrari para ir a buscar a Bella al aeropuerto, había salido todo mejor de lo planeado, ya había salido de tener que ver Edward y podía aprovechar y pasar la noche con Bella que lo acababa de llamar, arrancó derrapando en la entrada dejando a su hermano y casa atrás.
Edward se quedó asombrado en la sala de su casa, dejó el trago en la mesa y se volvió a recostar, ¿Emmet se iba a casar y ya engañaba a su prometida? Qué futuro podía haber ahí, además ¿si le gustaba estar con varias mujeres para que se casaba? Pasó distraídamente los dedos por encima de su camisa sintiendo el bultito que hacia el anillo de la mujer misteriosa en su cuello, sacudió la cabeza, él había hecho algo parecido, bueno no parecido, pero había hecho algo que no era correcto, acostarse con una desconocida sin ningún tipo de reparos, solo porque estaban borrachos y a kilómetros de casa, no le daba el derecho de juzgar a su hermano.
Nota del autor:
Hola! Como verán, empecé a cargar otra historia… espero me acompañe en esta también, cómo sucedió con me niego, esta también está terminada, solo que la estoy editando, así que ustedes leerán una versión mas "limpia" de la que originalmente se escribió, igual planeo mantener la esencia de la idea original.
Espero seguir viéndolos en los comentarios.
Muchas gracias y nos seguimos leyendo!
Marjo
