III. Verdad.

—No lo entiendo —habló por primera vez después de todo lo que Hanji contó—. Es... únicamente... ¿raro? —dudó—. Dices que mi padre pertenece a este grupo que se llaman "los Titanes", los cuales comenten actos ilegales con humanos. Mi padre es médico cirujano dentro de la organización, así que tú dices que él es quien realiza la cirugía para extraer los órganos y que, a veces, usa la sobredosis de anestésicos en la gente para matarlas y así usar sus cuerpos —Eren se detuvo en sus palabras porque la sola imagen de su padre haciendo eso lo ponía mal. ¿Era su padre quien hacia esas atrocidades? Él era un buen hombre. Trabajaba honradamente para mantener a su familia, se preocupaba de Eren, de Carla, e incluso había adoptado a Mikasa quien perdió a sus padres hace años. ¿Cómo podía él hacer todo eso?

Bajó la mirada y se quedó sin decir nada por un buen rato. Estaba seguro que Hanji y Levi entendían lo que él sentía ahora porque ninguno quiso hablar para seguir con el tema. Sabían que Eren no iba a tomarse todo a la ligera después de tiempo teniéndolo en investigación.

—Eren... Quizá te moleste que todo haya sido calculado. Desde que Levi llegó a golpear a esos hombres por seguirte, desde yo invitándote —Hanji se sentó amablemente a su lado, cerca de él para tomar la mano de Eren y apretarla contra la suya: —Puedes confiar en nosotros, Eren. Si nos ayudas...

—Él tiene que ayudarnos —habló Levi desde la puerta en la cual estaba apoyado cruzado de brazos—. Ahora simplemente no puede irse. No sería conveniente que este mocoso fuera corriendo a Grisha para decirle todo.

Las palabras de Levi parecieron sacar de su ensimismamiento a Eren, porque levantó la vista y pestañeó varias veces, despertándose para entrar a la realidad.

—Los ayudaré, no lo duden. No puedo permitir que sigan dañando a gente sin motivos —Eren miró decidido a Levi—. Puedo salvar a mi padre.

Levi sostuvo la mirada de Eren y se fijó en la clara determinación que sus ojos mostraban y, por otro lado, el contenido de sus palabras dejaban en claro que él estaba dispuesto a cooperar por el bien de otros. Lo anterior llamó la atención de Levi—. Si podemos coincidir en algo, es que ambos no queremos muertes innecesarias —se descruzó de brazos y caminó hasta Eren, se acuclilló frente a él, tomó la barbilla de Eren con su pulgar e indice y lo obligo a mirarlo—. Si le cuentas esto a alguien, te mataré —no le gustaba la violencia innecesaria ni causar daños sin motivos, pero tenía que hacer que Eren no hablara y arruinara el trabajo de meses. Sintió la mirada de Hanji sobre él, porque ella sabía que Levi podía ir en contra de sus principios.

—No diré nada —Eren prometió. No era un mocoso estúpido que fuera contando a gritos lo que descubría; todo lo que ahora conocía era de importancia, por lo que no podía confiar en nadie ahora mismo. ¿Ni siquiera en Armin o en Mikasa? Ellos eran sus amigos de infancia, creció junto a ellos en un ambiente de confianza y entendimiento—. ¿Ni siquiera en mis mejores amigos? Ellos podrían ayudarnos.

—A estorbar. Y no, no necesitamos más cargas —Levi soltó a Eren y se levantó dirigiendo su atención a Zoe—. ¿En cuánto llegará Erwin?

—En media hora.

Eren miró de Hanji a Levi, esperando a que algunos de ellos dijera algo, pero nada llegó a sus oídos. Ambos eran extraños para Eren en el sentido de que tanto Levi como Hanji parecían ocultar una parte de ellos que solo se dejaba mostrar en ocasiones superficialmente: Hanji era bastante simpática, amable e inteligente. Si no la conocías mucho, podrías pensar que no se tomaba nada serio y que llegaba a ser muy obsesiva con sus objetivos, pero realmente era una mujer fuerte capaz de superar lo que se le pusiera en frente como obstáculos; Levi, al contrario de Hanji, no alguien que socializara mucho ni menos se mostraba como un tipo amable al comienzo. Parecía ser propenso al mal humor y a una seriedad absoluta, además de que su seriedad lo llevaba a ver como una persona fría. Y, sin embargo, Eren creía que Levi no era un tipo frío, quizá tan solo era poco demostrativo, porque sabía que Levi se preocupaba por los demás, siempre haría lo mejor para no dañar a la gente y, por sobre todo, Eren podía jurar que Levi tenía muchos más sentimientos que él o Zoe, pero tan solo sabía controlarse. ¿Qué lo habría hecho así?, se preguntó Eren en el silencio que todavía seguía viviendo entre los tres. Levi no pudo simplemente nacer con un corazón frío y el ceño fruncido.

—Debería irme —Eren se levantó y se disponía a caminar hasta la salida cuando Levi le bloqueó el paso.

—Te irás después de que Erwin llegue.

El menor abrió la boca para responder pero prefirió callar. Después de todo, no sacaba nada discutir contra Levi, ya que parecía que siempre el mayor encontraba algo que decir. Superado por el aura imponente de Levi se dejó caer en el sillón otra vez, al lado de Hanji. Aunque esta vez no iba a quedarse callado esperando que el tiempo pasara lentamente.

—¿Qué más me pueden decir de esto? —Eren primero miró a Hanji y luego a Levi. Quería saber las respuestas de ambos y, para su sorpresa, Levi fue el primero en hablar.

—Nosotros estamos encargados de desarmas a cualquier organización que vaya contra los derechos humanos —Levi partió por lo básico—. Muy pocos saben de nosotros porque siempre se ha intentado mantener todo esto lo más oculto posible.

Eren colocó toda su atención en las palabras del mayor; quería almacenar la mayor cantidad de información que podía.

—Grisha Yeager es uno de los cirujanos más confiados dentro del lugar. Incluso yo he tenido que presenciar lo que hace —Levi se detuvo para ver la reacción de Eren. Él no juzgaba al chico por ser un Yeager, así que Levi estaba de acuerdo en aceptar lo que el menor tuviera para decir. —Llevo tiempo siendo parte de los Titanes; confían en mi. Aunque tuve que hacer un montón de cosas para lograr esa confianza —los ojos de Levi se oscurecieron por un momento que no pasó desapercibido por Eren.

Iba a responder a las palabras de Levi cuando la puerta se abrió y apareció un hombre alto y rubio, Erwin Smith. Intercambió miradas con los presentes y sonrió a Eren, centrándose más en él.

—Supongo que Hanji te ha dicho. Eso le he pedido.

Eren asintió y quiso decir algo, pero una vez más Erwin lo interrumpió.

—Mañana volverán a reunirse, ¿verdad, Levi? —Erwin miró sobre el hombro a Levi, el cual asintió. —Quiero que lleves a Eren contigo. Muy pocos saben que Grisha Yeager tiene un hijo, así que es poco probable que él se entere y, si alguien llega a consultarle debido al parecido, Grisha no va sospechar. Él cree que Eren no sabe nada de lo que hace.

—¿Y cuál es el punto en llevar Eren ahí? —preguntó Hanji.

Erwin no respondió con su voz, tan solo sonrió seguro de lo que fuera que tuviera en mente.


Eren se subió el gorro de su chaqueta y metió las manos en los bolsillos. Tenía a Levi a su lado vestido en ropas oscuras que lo hacían ver como el típico chico malo. Se preguntó si aquella apariencia era solo para cuando tenía que estar con los Titanes; lo más seguro era que sí.

—¿Falta mucho? —preguntó Eren ya aburrido de estar apoyado contra la pared de un callejón oscuro. Levi lo había traído hasta ahí porque tenía que hacer unos cuantos mensajes primero antes de entrar a la reunión, pero ya llevaba casi media hora ahí con su celular en mano escribiendo sin parar.

—Ten paciencia, mocoso. Por mientra repasa todo lo que te dije —Levi respondió con la vista fija en la pantalla de su celular.

El más alto suspiró y volvió a pensar en todo lo que Levi le había dicho: Si podía evitar hablar con la gente, que lo hiciera; si alguien lo invitaba a beber algo, que aceptara tan solo si Levi estaba con él; nada de coquetear con las mujeres que encontrara. ¿Qué más era? Si le preguntaban el nombre tenía que responder con uno falso; si le preguntaban su relación con Levi, eran viejos y buenos amigos. Eren sentía que la última respuesta era por su seguridad, por Hanji supo que Levi era visto como un tipo violento dentro de los Titanes, un tipo del cual temer, así que si él era parte de los amigos cercanos de Levi, nadie querría meterse con él.

—Listo —Levi guardó su celular en el bolsillo de su pantalón y comenzó a caminar hacia la salida del callejón con Eren siguiéndolo atrás bajo una noche fresca de briza suave que hacía contraste al calor que se podía sentir de día.

Se había preparado durante todo el día mentalmente para la noche. No quería demostrarse con nervios ante la posibilidad de que fuera a encontrar a su padre, aunque cuando salió su padre estaba en casa junto a Carla y Mikasa. Saber que su padre estaba en casa lo calmaba un poco, pero aun así no podía evitar sentirse frío a causa de los nervios. Era la primera vez que entraba a un lugar lleno de ilegalidad así que debía ser fuerte y actuar como si todo aquello fuera un simple juego para él, como si fuera algo tan simple como ir a la escuela o al trabajo y, de paso, tenía que disfrutar de aquello.

Cruzaron la calle y caminaron una cuadra hasta llegar a una zona bastante conocida. A Eren aquello lo sorprendió porque esperaba ir hasta una zona solitaria, donde ni el viento moviera una hoja; por lo que encontrar que estaban en una zona urbana para gente bohemia le causó impacto.
El lugar de reunión era un excéntrico y elegante bar bajo tierra con la escalera en descenso alumbrada por diminutas luces de varios colores —aunque el verde y azul estaban con mayor intensidad— brillantes que le daban un tono más extraño al lugar.

Levi llamó tres veces a la puerta y luego su celular sonó en un nuevo mensaje. Él sacó el celular de su bolsillo y leyó el texto en voz alta al tipo que estaba al otro lado de la puerta escuchando. La puerta se abrió y Levi entró indiferente al lugar, con Eren a sus espaldas.

—¿Cómo fue eso? —susurró una vez al lado de Levi, siguiendo el ritmo del paso.

—Cada uno tiene una hora de llegada, así que por consecuencia cuando tocas la puerta, recibes un mensaje con la clave de ese tipo —Levi miró sobre el hombro al tipo que los recibió en la puerta. —Si no eres tú con la contraseña correcta, simplemente no te abren y no vuelves más a casa —adelantó a Eren hasta llegar a la barra donde varios miembros se reían de sus chistes crueles. Levi detestaba tener que hablar con esos tipos, así que se sentó lo más apartado que le era posible de aquellos hombres y dejó un asiento para Eren, el cual llegó de inmediato.

En la esquina de la barra Eren vio a una mujer es espeso cabello cobrizo que le caía como cascada por la espalda. La mujer tenía unos ojos entretenidos y una sonrisa traviesa y segura. Eren quedó mirándola por un instante, preguntándose que clase de trabajo tendría ahí.
La mujer pareció notar la mirada de Eren sobre ella porque despegó la vista de la copa que tenía entre sus dedos y miró con claro interés al menor, lanzando una provocadora mirada que hizo que Eren mejor se volteara a ver a Levi.

—Madelaine —habló Levi—. Una tipa masoquista que usa a cualquiera que tenga la fuerza suficiente para darle lo que quiere. Lamento informarte que no le gustas seriamente, Eren. Quizá te quiera llevar a otro lugar para luego drogarte, robarte lo que lleves encima, y entregarte a otros miembros ya que no eres de aquí.

—Eso explica su mirada... ¿Hay de todo aquí, no? —Eren miró hacia todos lados. La gente que veía le producía nauseas y pensar que su padre estaba con ellos las marcaba más—. ¿Y ella se te ha insinuado? —preguntó Eren intentando concentrarse en otra cosa que no fuera en la gente que reía a su alrededor.

—Sí. Una vez me dijo que sería la persona indicada para satisfacer sus necesidades masoquista teniendo en cuenta mi personalidad y cara de sádico —la apatía clara en su voz. Había detestado la cercanía de la mujer en esa ocasión y la risa de Eren por su respuesta no le causo gracia—. Hey, Eren. ¿Tengo cara de sádico? —clavó su mirada en el chico, quien dejó de reír y quedó mirando sin saber que responder.

—Eh... no, claro que no —finalmente dijo. Ahora sin rastro de risa en él—. ¿Y cuándo ocurre lo interesante? —preguntó apoyando el codo sobre la mesa y su mejilla en la palma de su mano—. Madelaine no para de mirarme. Es incomodo viniendo de una persona como ella.

Levi miró hacia donde Madelaine estaba y ella también sonrió hacia él, sintiéndose halagada por la atención de ambos. Entonces la atención de Levi se puso en la puerta a unos metros de él, por la cual algunos hombres ya estaban entrando. Pronto tendría que entrar él, así que no podía dejar a Eren solo con la otra tipa. Suspiró y cedió ante la idea que se cruzó en su mente.

—No pongas cara de asustado —Levi susurró a Eren y colocó su mano sobre la pierna del menor, subiendo en una rápida caricia hasta la cintura del chico. Sintió como Eren se tensaba ante el repentino contacto. Acercó su labios al cuello de Eren y apenas rozó aquella parte con sus labios, luego subió hasta su rostro en donde dejó un rápido beso en la comisura derecha de Eren—. Aquí nadie toca lo que es mío —Levi comentó en tono despreocupado. Miró hacia la mujer y vio como ella miraba interesada la escena, con un poco de decepción en los ojos al notar que Eren esta ese tipo de cercanía con Levi. O eso creía ella porque tanto Levi como Eren sabían que entre ellos era poco probable que ocurrieran cosas. Aunque los malentendidos entre ellos pasaban continuamente.

—¿Cuánto te vas a demorar? —Eren hizo su mejor esfuerzo en ocultar el suave rojo de sus mejillas. Sabía que Levi no le diría sobre su rubor, pero aun así no quería tenerlo. Era normal que reaccionara de esa manera pero no. De ningún modo quería tener las mejillas rojas—. Siento que terminaré enfrentándome a cualquiera que vea si es que sigo aquí.

—No sé —se paró del asiento—. No te metas en problemas —dicho eso Levi desapareció de su vista.

No pasaron ni cinco minutos desde que Levi lo dejo solo cuando la mujer se sentó a su lado y comenzó a hablarle.


Levi escuchaba molesto las palabras del tipo de bigote, pero se las arreglaba para poner un rostro que mostrara interés en sus palabras. No entendía cuál era la necesidad de dañarse entre ellos; conocía lo que era usar la fuerza y el poder para vivir en el mundo, pero aquello tenía un argumento detrás y no era por placer y codicia como lo hacían ellos.

Miró el reloj digital colgado en la pared detrás del tipo de bigote y con aburrimiento calculó que solo habían pasado veinte minutos desde que empezó todo. Veinte minutos que Eren llevaba solo afuera. ¿Cómo estaría el mocoso solo? Aquel mocoso... Algo en él lo hacía recordar a él mismo a su edad. Quizá era la determinación o tanto leer sobre él y luego estar junto a Eren le estaba jugando una reminiscencia en su mente.

Siguió escuchando todo lo que se decía en la reunión a espera de encontrar algo útil y que el tiempo pasara más rápido.

Y cuando salió deseó que el tiempo hubiera pasado más rápido porque el maldito mocoso no estaba en donde lo había dejado. ¿Se había ido? Levi no lo creía posible porque Eren no era tan idiota. ¿Entonces qué?

—¿Dónde estás, mocoso de mierda? —preguntó en voz baja a nadie antes de empezar su búsqueda.