Oe, perdon por que sea tan corto pero, ya casi no tengo tiempo en todo caso, los proximos sera un poco mas largos lo prometo, no duden en dejar en los reviews como puedo mejorar la escritura de la historia.
El ambiente tenso que se respiraba en la cocina de la posada no afecto a un hombre que vestía ropajes de viaje pero dejaba notar un símbolo de la guardia de Elder de una forma no muy sutil, se dirigía con gran prisa a una de las habitaciones más lujosas de la posada, ignorando todo a su alrededor causando que Orfelia derramara el té de eve –disculpe señorita pero llevo prisa- con esa frase se excusó el hombre para seguir su camino hasta llegar a una puerta con finos detalles luego de cerciorarse que nadie estuviera cerca o sentir alguna presencia dijo en un susurro apenas audible -muerte al traidor que ha manchado el honor de Elder con un campo carmesí- al decir esta frase la puerta se abre dejando que entre y se arrodille frente a una persona vestida igual que un alto mandatario -señor, el traidor se encuentra en los niveles inferiores del edificio, al parecer tiene la moral baja que sugiere que hagamos- puntualizo el caballero de Elder.
-hmmm, así que esa rata esta tan cerca, envía un mensaje a los exploradores y espías, que regresen antes de que el sol se ponga, le daremos una sorpresa esta noche- al finalizar la orden, el caballero salió de la habitación dejando al mandatario en sus pensamientos –Raven, la hora de mi venganza, está en la palma de mi mano- con este pensamiento, bebe airoso una copa de mosto.
Mientras el mandatario se deleitaba en sus pensamientos como cobraría su venganza en su aparente soledad, en la cocina el grupo de héroes eran gobernados por un silencio sepulcral, dado la situación incómoda en la que se habían metido a causa de la curiosidad por el pasado del mercenario este simplemente dice –iré a limpiar mis ideas un poco- palabras dichas con un semblante que haría deprimir hasta al demonio más cruel, cosa que la joven maga no pudo soportar muy bien y trata que el mercenario no se valla de la cocina hacia un destino que ellos no conocen –no…te vayas- estas palabras se las dice con los ojos a punto de reventar en llanto y con un tono de súplica, mientras se interpone entre raven y la puerta de la cocina, pero, este solo le responde con frialdad e indiferencia –no te metas, en lo que no entiendes- luego de esas palabras la aparto y salió de la cocina, por ende saliendo de la posada rumbo al bar de la noche anterior.
