Por fin, después de tanto tiempo, aquí está el tercer capítulo de la historia. Les digo esto: yo NO dejaré de traducir y actualizar las historias. Así me tome un año para un capítulo, no lo abandonaré (Al menos que uno de los fics que traduzca/traduciré siga andando y la autora decida abandonar) sólo ténganme paciencia y déjenme muchos reviews, ¿de acuerdo?
(Perdonen si no mencioné a alguien) Gracias por...
Review: iMissFortune, jockerhikarin y yami-702.
Favoritos: yami-702, Akane River
Alertas de historia: yami-702
¡También se agradece a quienes leen desde las sombras!
Debo admitir que tuve que detenerme varias veces por la situación que se da en este capítulo, (ya sabrán qué) creí que no iba a poder traducirlo, lol. Aunque también estar escuchando la canción mientras lo hacía me hizo soltar un par de lágrimas (Soy una bebé sin duda, m(==;)m). Les recomiendo que la busquen y escuchen mientras leen esto o busquen una canción melancólica/triste para darle ambiente al capítulo.
Disclaimer: El mundo de Ouran y personajes le pertenece a Hatori Bisco. La trama le pertenece a oOoIZZYoOo. Yo sólo traduzco para colaborar en esta sección. La canción tampoco es nuestra, y se llama Nothing I won't Give cantada por Vic Mignogna. (Disculpen si hay una mala traducción en la letra. Intenté buscarla en español pero no encontré nada. ¬¬)
Eran cerca de las cuatro de la mañana pero un chico tenía los ojos muy abiertos, sus manos estaban detrás de su cabeza y su cabello recostado sobre su almohada. Pensamientos rondaban en su cerebro que no le permitían dormir. Sus labios se torcían cuando pequeños fragmentos de ese día flotaban dentro de su mente que usualmente era despreocupada. El chico gruñó mientras usaba sus fuertes brazos para levantarse de la cama. Estirándose con furia, alcanzó su reproductor mp3. La pantalla gris pálida se encendió en brillante blanco cuando presionó el botón del centro del aparato. Sintió el suave protector que Kaoru le había dado cuando accidentalmente había roto el que originalmente tenía.
Hikaru metió los audífonos en sus oídos y arrastró el botón. La música sacaría a su mente de todo, siempre lo hacía. Cerró lentamente sus ojos al tiempo que una suave melodía llenaba su mente. Esto debió haberlo tomado por sorpresa ya que él no tenía ninguna canción tan suave y melancólica en su reproductor. La mayoría de sus archivos consistían en metal y rock japonés; aún así no cuestionó la canción mientras continuaba, una profunda voz en inglés resonando en sus oídos.
Los ojos de Hikaru, a pesar de estar volviéndose más pesados, se las arreglaron para mirar la información de la canción.
"Nothing I Won't Give (Nada que no daré)"
Era una linda canción...la voz era reconfortante y depresiva al mismo tiempo. Hikaru levantó el reproductor y lo inspeccionó ya que no recordaba haber insertado tal canción. Después de una cuidadosa vista concluyó que el mp3 era suyo. Ladeando la cabeza a un lado, notó que la canción tenía una nota pegada en su compartimiento de información. Esto era usado normalmente para letras e información de álbumes. Cuando presionó para abrir, sus ojos se agrandaron hasta el punto de que sus pupilas comenzaron a temblar.
Querido Hikaru:
¡Feliz cumpleaños! No estoy seguro si te gustan las canciones en inglés, pero me gustó mucho la letra, ¡y pensé que a ti también te gustaría! Inserté un par de canciones aquí, y limpié varias de tus canciones raras. De verdad, ¿quién sigue escuchando los 80's, hermano, ;P? Sólo no dejes que mamá busque en tu lista, o estarás en serios problemas, lol. Bien, antes de que me mates sólo recuerda que lo hice desde el fondo de mi corazón, O:3 ¡Te veo cuando te despiertes!
(P.D. ¿podrías dejar de babear, por favor? Se pone muy húmedo aquí. X3)
Kaoru
Lágrimas se aglomeraron en sus grandes ojos, pero no entendía porqué. No era como si acabara de encontrar una nota de su hermano sobre su profundo amor por él, o por algo emocional y significativo. No era como si esto fuera algo que él hubiera dejado en caso de que ya no estuviera. Eso no era como un chico de 16 años pensaba... ¿Cómo era posible que Kaoru supiera que iba a morir? Hikaru dejó caer su cabeza de nuevo en su almohada, el mp3 deslizándose de sus dedos. ¿Por qué una pequeña nota, como un aviso matutino, causaba lágrimas caer sobre las mantas de su cama?
"¡JÓDETE KAORU! ¡SIEMPRE HACIENDO COSAS IDIOTAS COMO ESA! ¡CAMBIANDO MI MÚSICA, DICIÉNDOME QUE BABEO CUANDO NO ES CIERTO! ¡ESTOY FELIZ DE QUE ESTÉS MUERTO! ¡ESTOY FELIZ!" Hikaru gritó mientras miraba con furia el reproductor.
El chico furioso lo tomó con su mano derecha y lo tiró a través de la habitación, haciendo que se quebrara en la pared al tiempo que lágrimas calientes se deslizaban por su rostro. Cuando su pesado respirar regresó a un paso más normal, Hikaru se dio cuenta de lo que acababa de decir.
"...Kaoru." susurró mientras que lentamente salía de la cama hasta el, ahora roto, reproductor. Hikaru se encuclilló sobre el aparato y tomó las partes entre sus manos. Lágrimas los golpeaban, dejando su boca estar gentilmente entre abierta; acababa de destruir la última nota que su hermano le dejó por la furia...y ahora ya no podría recuperarla.
Una gentil melodía sonó en los oídos de Hikaru. El piano que se suponía que debía estar abajo ahora sonaba como si estuviera fuera de su habitación. Tocaba un ritmo y una repetitiva melodía, y Hikaru levantó una ceja en cuestión de quién estaría tocando el piano a esta hora. De repente, los ojos de Hikaru se agrandaron en cuanto el piano tomó un ritmo más rápido, y comenzó a temblar al reconocer la melodía. Hikaru miró alrededor rápidamente, porque sabía que debía ser irreal. No había forma de que alguien en la casa supiera esa melodía tan bien, o el momento perfecto para tocarla. Y de entrada, una baja y gentil voz comenzó a tararear en compás de la tonada, su perfecta armonía pronto tornándose en perfectas palabras habladas.
"Haunted by the past, a nightmare that seems so unreal (atormentado por el pasado, una pesadilla que parece tan irreal)
Wish that I could turn back time and spare the pain that we both feel (desearía poder regresar el tiempo para aliviar el dolor que ambos sentimos)
But now we've changed things will never be the same" (pero ahora hemos cambiado cosas que nunca serán las mismas)
Hikaru comenzó a temblar como si tuviera un ataque de espasmos, sus piernas se rindieron y él cayó al piso, sobre su espalda. Sus pupilas eran puntos, él reconocía esa voz donde fuera.
"We were foolish then but our trials seemed to make us strong (éramos tontos en ese entonces, pero nuestros sufrimientos nos hicieron fuertes)
The burdens are not yours alone, we've sought the answers for so long (las molestias no son sólo tuyas, hemos buscado las respuestas por tanto tiempo)
But they're not free, they cost you more than they cost me...my brother" (pero no son gratis, te costaron más a ti de lo que me costaron a mí...hermano)
Kaoru...había pasado tanto desde que lo había escuchado. Hikaru cerró sus ojos fuertemente para poder desenfocarse de la voz de su hermano. A pesar de que fuera tan gentil y hermosa no podía soportar escuchar a su gemelo muerto cantarle.
"I promise you there is nothing I won't give (te prometo que no hay nada que no daré)
To see this through, return the soul to where it live" (para ver a través de esto, regresa el alma a donde vive)
"Para...por favor, detente," Hikaru gimoteó mientras colocaba sus manos sobre sus orejas, moviendo su cuerpo en un intento de sacar la melodía del piano.
"I promise you I'd go everywhere I've been (te prometo que iré a todos lados donde he estado)
To find a way to make atonement for my sins and see (para encontrar la manera de expiar mis pecados y ver)
See your smiling face again" (ver tu rostro sonriente de nuevo)
No quería nada más que hacer que la voz se detuviera, sus lágrimas ahora corrían más rápido y rápido; lentamente contrajo sus rodillas hasta su pecho en un acto de protección contra lo desconocido. Enterró su cabeza en el espacio entre sus rodillas y sintió la ropa comenzar inmediatamente a humedecerse.
"When we've paid the price at last and we are whole once more (cuando hayamos pagado el precio al menos seremos uno solo una vez más)
Life will be the way it was, the way it was before the day I slipped away (la vida será como era, la forma que era antes del día que me desvanecí)Together we'll redeem that day…" (juntos, redimiremos ese día...)
"Hermano, por qué...por qué estás haciéndome esto." Hikaru susurró entre gemidos mientras que Kaoru seguía cantando la hermosa canción en su cabeza. Y cuando comenzó a ahogarse entre sus sollozos, miró con lentitud sobre sus rodillas. Estaba en frente de su escritorio. Pausadamente, Hikaru se levantó de la alfombra...había algo en el cajón que había olvidado hasta ahora...
"I promise you there is nothing I won't give…."(te prometo que no hay nada que no daré...)
Hikaru, en un estado de confusión, alcanzó y abrió el escritorio. Nada más que una pequeña caja anaranjada con un listón rojo oscuro reposaba dentro de su gaveta. Lo que parecían pequeños puntos cafés en el paquete hicieron a Hikaru estremecerse, pero su cuerpo reaccionó sin él. Hikaru lo tomó con su grande palma y sacó la pequeña tapa. Tres boletos para el cine de plebeyos. Era cierto, él, Haruhi, y Kaoru; se suponía que irían en sus cumpleaños. Estaban en el camino cuando—
"¡Suéltame!" ese grito perforó ferozmente en el corazón de Hikaru y rápidamente giró su rostro para ver la muñeca de Haruhi atrapada por lo que parecían ser una pareja de ebrios vagabundos. Sus ásperos rostros tenían largas cicatrices de cortaduras de rastrillos y peleas pasadas. Largos abrigos cubrían camisas holgadas que aún tenían las etiquetas de precio en ellas.
Los postes de luz iluminaban directamente en el trío mientras que los dos hombres intentaban jalar a Haruhi fuera de la luz hasta un oscuro callejón. Los gemelos habían caminado unos pasos delante de ella por la emoción pero se detuvieron en seco cuando escucharon su voz sonar. Rápidamente, Kaoru se giró y estaba a punto de correr para con la chica cuando atrapó el brillo del metal del arma que sobresalía sobre un bolsillo de uno de los tipos.
Sus ojos se agrandaron al tiempo que Haruhi regresaba sus manos para poder golpear el hombre, trató de gritarle de que no lo hiciera. Ella no lo escuchó y cerró sus pequeñas manos en puños y golpeó al hombre en la cara, haciendo rápidamente que su nariz comenzara a hincharse. Su falda azul claro se movió en contra de sus rodillas cuando casi se cae del shock. Tratando de recuperar el equilibrio casi se cae de nuevo cuando se encontró cara a cara con un revolver.
"Eso dolió, perra," el hombre murmuró. El otro tipo ebrio rió salvajemente ante la expresión aterrada de la chica. Haruhi trató de retroceder pero él la alcanzó y capturó su mano una vez más, obligándola a quedarse quieta; el arma ahora presionada ligeramente contra su sien. Tan pronto como el metal tocó su piel, Haruhi se estremeció, sus ojos moviéndose para donde ella pensó que lo gemelos estarían. Aunque la única cosa a la vista eran las luces de la calle parpadeando y una bolsa de plástico siendo arrastrada por el viento. Ningún carro a la vista, la calle estaba desolada, la negra grava sin moverse de su pacífico lugar. Haruhi miró directamente a su agresor, ahora con serios ojos mientras ella escondía el dolor y miedo que se apoderaba de cada uno de sus movimientos. Los gemelos se habían ido...la acababan de abandonar.
"¡QUITA TUS SUCIAS MANOS DE ELLA, MALDITO!" Hikaru y Kaoru gritaron cuando aparecieron por detrás, una patada dirigida a cada hombre junto con salvajes golpes y ataques a los agresores. Los dos hombres estaban demasiado ebrios como para sentir el dolor así que atacaron de regreso con sus heridas sangrantes que normalmente hubiera dejado inconsciente a cualquier hombre. Furioso, uno tomó a Kaoru por lo hombros y lo tiró al frío concreto, el impacto desgarrando su ligera ropa y exponiendo su sangrante piel. Kaoru hizo un gesto de dolor e intentó levantarse, sólo para tener a su atacante riéndose, presionando su bota contra el pecho del joven. Pisoteó el abdomen de Kaoru causando que saltara de dolor. Su rostro se contrajo y escupió una sustancia rojiza al piso.
"¡KAORU!" Hikaru gritó mientras intentaba mantener a su propio atacante. Sintió que fue empujado en la pared en su momento de debilidad cuando el hombre usó sus brazos contra su garganta, causando que quedara inmóvil. En lo que pareció suceder en cámara lenta, el arma fue apuntada a su pequeño hermano. Aunque el atacante no buscó un punto vital, quería jugar con su presa antes de que muriera, y mientras Hikaru trataba de alcanzar a su hermano, sus ojos comenzando a ver puntos negros por la falta de oxígeno, todo lo que escuchó fue que el arma fue disparada, y los gritos de las dos personas que más amaba en este mundo antes de desmayarse.
"¡AHHHH!" Hikaru gritó cuando la memoria flotó en su mente como un preso que acababa de ser liberado. La caja se cayó al piso y Hikaru sostuvo su brillante cabellera con fuerza. Sus ojos temblando una vez más, la habitación comenzó a girar bajo sus pies y su respiración se volvió entrecortada. ¿Acaso esto era como un ataque de pánico? Los nervios en sus brazos y pies no lo escuchaban, diciéndole que corriera. No quería quedarse en esta horrible habitación ni un minuto más. Corre, se susurró a sí mismo, ¡corre! Pero no escuchaba, su cuerpo se quedó en el mismo lugar, negándose a moverse.
"I promise….I promise….I promise…" (Lo prometo...lo prometo...lo prometo...)
La voz de Kaoru y el piano comenzaron a cesar cuando Hikaru rompió en sollozos. Parecía que eso ya era lo único que hacía: pensar, descubrir, y llorar. Esto se había convertido en su ritual cotidiano; se había hecho tan simple como cepillarse los dientes o comer. Hikaru no trató de detener las lágrimas que salían. Con lentitud alcanzó su celular pero estaba a un millón de kilómetros de distancia para sus ojos. Puntos negros volvieron a parecer en sus ojos y cayó de rodillas. Tomando largas bocanadas de aire, levantó la vista y comenzó a arrastrarse hasta el escritorio, donde su celular descansaba.
"Haruhi," Hikaru gimió mientras intentaba alcanzar. Entró un túnel a su visión y no importaba cuantos pequeños esfuerzos hacía para llegar, encontraba que no se acercaba al teléfono y se estaba alejando más y más de él. Los ojos de Hikaru se entrecerraron cuando vio descoloridas imágenes de Haruhi y Kaoru agitando su mano desde el escritorio, cual continuaba alejándose más lejos y lejos. Hikaru abrió su boca para hablarles, su mano estirándose en un último intento para tocarlos—pero las palabras no salían, y su mano se volvió la de un niño pequeño, incapaz de tocar a las personas que añoraba aferrarse.
Hikaru se miró cuando notó su pequeña mano. Sus brazos comenzaron a temblar cuando sintió su ser encogerse; sus piernas se volvieron más cortas junto con su torso, cuello, y cabeza hasta que estaba en su cuerpo de niño. Hikaru estaba seguro de que se había vuelto loco. Después de todo, tenías que estar seriamente enfermo para alucinar.
Un destello de luz que parecía ser un negro abismo. Truenos rugieron y lluvia comenzó a diluviar como una fuerte cascada. Hikaru se estremeció cuando la luz centelló de nuevo, esta vez rápidamente acompañado por un relámpago; miró detrás de sí para ver la luz acercarse más y más a su pequeño cuerpo. Los ojos del chico se agrandaron y comenzó a correr, el destello ahora acompasando su velocidad, sonó de nuevo, esta vez rozando las puntas de sus zapatos. Hikaru gritó con sorpresa y cayó en el lodo.
Limpió la suciedad de su rostro para poder ver, sorprendido de encontrar que los destellos se detuvieron. Se encontró a sí mismo con lo que parecía ser un cementerio. Hikaru sorbió con la nariz de manera infantil y lágrimas tocando el lodo, con sus manos tocó su rostro mientras seguía llorando, sus extremos chillidos resonando en la oscuridad. Su pequeño cuerpo se estremecía por estar en la lluvia tanto tiempo. Sus ojos se elevaron para buscar alguna forma de calor. Su cuerpo lo ansiaba como una droga, y frotó sus manos en sus brazos en un esfuerzo para satisfacer la necesidad.
Una suave palmada en la distancia hizo que el asustado Hikaru girar en última esperanza, se dio cuenta de que ahora estaba en frente de unas rodillas que eran cubiertas por un vestido negro. Ladeando su cabeza de forma interrogativa, Hikaru recordó que era mucho más corto en su forma de niño y miró rápido hacia arriba.
"¿...Haruhi?" Su voz infantil se las arregló para decir. La mujer no le puso atención. Lentamente se agachó, sosteniendo las prendas de su vestido debajo de ella mientras se sentaba sobre sus rodillas, grises como los ojos observando las lápidas en frente de ella. Hikaru agitó su mano frente a la chica pero encontró que no saldría de su trance.
"¡Haruhi, ayúdame!" Gritó, sus manos volviéndose pequeños puños al tiempo que él se ponía en frente de ella, lágrimas incapaces de detenerse. Miró alrededor y tosió incontrolablemente, su cuerpo entero doblándose debido a la fuerza que venía de su garganta y pulmones.
"¡AYÚDAME! ¡Por favor, Haruhi! ¡POR FAVOR AYÚDAME!" Hikaru gritó de nuevo.
Hikaru sintió fuertes brazos enredarse sobre su pequeña cintura, las manos de Haruhi lo acomodaron sobre su regazo. Sus piernas cayeron sobre sus rodillas, su espalda descansando contra su pecho mientras la cabeza de ella se colocó sobre sus mechones naranjas. Hikaru parpadeó tenuemente, causando que las lágrimas escaparan de nuevo. Sus labios se entreabrieron y trató de sostener sus sollozos, pero su naturaleza infantil sacó lo mejor de él y sollozó de nuevo, ojos fuertemente cerrados.
"¡Haruhi!" gritó con dolor y llorando histéricamente. Se giró y atrapó sus brazos alrededor de ella, enterró su cabeza en su estómago y pecho igual que sus piernas la rodeaban. La mujer trató al niño gentilmente, frotaba su cabeza y espalda mientras el lloraba, los truenos siendo la única cosa que interrumpía la dolorosa escena.
"...tú siempre actuaste como un niño sobre tus sentimientos, Hikaru." La dulce voz de Haruhi susurró en los oídos de Hikaru. Los ojos del niño se ensancharon, observando su clavícula, cual cabeza ha estado ocupando. Se atrevió a mirar su rostro, olvidando los truenos por un momento.
¡Bang!
El trueno rugió, Haruhi se estremeció pero se sostuvo del niño más fuerte cuando la luz se acercó. Hikaru parpadeó suavemente pero también se sostuvo de ella. Tembló y comenzó a llorar de nuevo, esta vez no por miedo o depresión, sino de vergüenza.
"¡Lo siento, Haruhi! ¡Seré mejor, lo prometo!" gritó, frotando su espalda.
¡BANG!
Más cerca; la brillante luz relampagueante podía ser vista a pesar de que ambos tuvieran los ojos cerrados. Hikaru se mordió el labio inferior tan fuerte que sangre emergió y rodó por su barbilla. Sintió las lágrimas calientes de Haruhi golpear contra su espalda pero no podía hacer nada para detenerlas. ¿Cómo podría en esa forma?
"Hikaru...ayúdame...por favor." Haruhi lloró. Los ojos de Hikaru se abrieron ante el susurro. No tenía ni idea de que ella necesitaría ayuda de él. Aunque...talvez él supo esto todo el tiempo, pero era demasiado infantil como para hacer algo.
"...No llores, Haruhi...por favor, no llores." Hikaru susurró.
¡BANG!
El calor de la luz ahora rozaba sus cuerpos y ellos se preparaban para el próximo tiro. Hikaru sollozó más fuerte, sabiendo que no durarían mucho en este mundo, miró a otro lado, su cuerpo se cambiaba entre su forma infantil y forma adulta. Miró los aterrados ojos de Haruhi con los suyos llenos de lágrimas, la sujetó con fuerza.
"¡TE AMO! ¡TE JURO QUE LA PRÓXIMA VEZ QUE LLORES, SERÁN LÁGRIMAS DE FELICIDAD!" gritó sobre la lluvia, la luz arriba se empezó a remover. Hikaru miró al cielo y vio una brillante luz blanca dirigiéndose a ellos. La luz bajaba y cuando estaba a punto de tocarlos, la forma adulta de Hikaru empujó hacia abajo a Haruhi y abrazó intensamente a la chica. Su cabeza se enterró en su cuello y esperó que la luz golpeara en su espalda.
"¡TE PROTEGERÉ, HARUHI, LO JURO! ¡SÓLO ESPERA POR MÍ!" gritó al momento que la punta del rayo tocó su camisa.
¡BANG!
Los ojos de Hikaru se abrieron con lentitud al no sentir dolor, nada que diera evidencia de que acabara de ser golpeado por un rayo. El chico miró por todos lados, sólo para encontrar que todo estaba normal. Parpadeó por un par de segundos antes de notar que Haruhi no estaba a la vista, y el cementerio se volvió su habitación. La suave tierra mojada bajo sus rodillas fue remplazada por sus mantas, y los truenos y destellos eran sólo las insistentes sirvientas gemelas que han estado golpeándolo con un periódico hasta ese último minuto para despertarlo.
"Hikaru-sama, despierte—llegará tarde a la escuela." Corearon con tranquilidad.
"Tratamos de despertarlo como siempre, pero usted siguió peleando y negándose, ¿no es así, hermana?" una imitó. La otra asintió ligeramente, sus inexpresivos ojos y rostro no la traicionaron cuando habló-"Es cierto, hermana, la forma en que estaba moviendo sus pies y manos, lucía como un perro, si me preguntas."
"Perro, muy buena." La otra respondió sin una sonrisa o burla. Hikaru enarcó una ceja, no muy seguro de cómo santos cielos entendían los chistes de la otra si ninguna reía. Estaba a punto de preguntar cuando una alcanzó el periódico y lo frotó contra la mejilla de Hikaru. Se estremeció cuando el rasposo papel limpió lágrimas de su rostro, sus mejillas tornándose un poco rojas por la irritación. Era hasta ahora que se dio cuenta de lo gentil que era Haruhi al usar sus suaves manos para limpiar sus lágrimas en lugar de un pañuelo o periódico.
"Así que lo golpeamos con un periódico enrollado para despertarlo. Parecía apropiado viendo como lucía como un perro y todo." La mujer de la derecha respondió. La de la izquierda la miró y asintió.
"Periódico, muy buena, hermana." Contestó en el mismo tono que la otra. Hikaru se quedó mirando al par con molestia y tomó el periódico, lanzándoselos.
"¡Fuera de aquí!" Gritó.
"¡Mamá!" Tamaki gritó mientras corría por el pasillo, los oscuros anteojos de Kyoya, una vez más, escondiendo sus verdaderos pensamientos. Kyoya se encontraba recargado contra la pared por ya un rato, sus manos ocupadas trabajando con su tablero. Los furiosos ojos violetas de Tamaki forzaron al hombre quitar su mirada de su trabajo.
"Ahora Mamá, te conozco, y te conozco bien. Tiene que haber una muy buena razón para que hayas sacado a nuestra hija. He estado quieto y tratado de descubrirlo, ¡pero no puedo! ¡Así que me dirás ahora porqué le dijiste a Haruhi que no es bienvenida aquí!" Tamaki gritó enfrente de Kyoya, sus manos puestas forzosamente en su cadera.
"Piensa Papá...no es tan difícil descubrir la razón." Kyoya respondió suavemente. Subió sus anteojos desde la punta de su nariz mientras veía el rostro de Tamaki contraerse con confusión. Kyoya concluyó que el hombre había dejado de pensar cuando los brillantes ojos violetas volvieron a su persona.
"Aw, vamos Mamá, dime y te daré un masaje en tus hombros. ¡Sé lo mucho que te gustan esos!" Tamaki exclamó, esperando que el hombre mordiera el anzuelo. Kyoya dejó salir una risa entre dientes al tiempo que le aventaba dagas a Tamaki con una sonrisa de complicidad.
"...No." respondió suavemente. Tamaki suspiró y se sentó al lado de Kyoya, jaló los pantalones negros del hombre señalándole a Kyoya que se sentara con él. El chico lo hizo y observó como Tamaki entraba en profundo pensamiento, Tamaki sólo había dejado a Kyoya verlo en ese estado, y a pesar de que saltaba alrededor y actuaba como si nada, Kyoya había notado esa mirada distante en los ojos de Tamaki más de lo normal.
"... ¿Qué pasa, Papá?" Kyoya preguntó mientras veía al muchacho con ojos curiosos. Tamaki sólo suspiró y pasó una de sus manos tras su cabeza, dejando deslizar su cuerpo por la pared en los brillosos azulejos. Sus ojos se cerraron en tiras mientras miraba el techo. Lentamente estiró su mano y tocó la luz brillante que se escapaba por las ventanas.
"...Ella estuvo tan cerca que pude haberla tocado...ahora...parece que está más lejos de lo normal." Tamaki susurró. Kyoya inmediatamente entendió los balbuceos de Tamaki. Aunque él y Haruhi estuvieran bastante cerca para el final del año, Haruhi parecía estar más aislada de lo normal en estos días. Tamaki probablemente culpaba a Kyoya por hacer la distancia aún más larga.
"Bueno, tú sabes que yo siempre puedo ayudar a cerrar esa distancia." Kyoya notó. Parecía que este era su único papel en las relaciones que pasaban dentro de las paredes de Ouran. Tamaki miró a su amigo con una pequeña sonrisa de suficiencia, la mayoría de sus consejos venían de este—para el ojo ajeno—frío hombre.
"¿...Oh, de verdad? Dime." Tamaki susurró mientras veía a Kyoya levantarse con lentitud. Con una pequeña sonrisa el hombre miró al rubio. Extendió su mano y permitió a Tamaki tomarla para poder levantarse.
"Usa esa distancia a tu favor, Tamaki; a veces no te das cuenta de que pierdes algo hasta que ya no está." Kyoya murmuró a su amigo. Los ojos de Tamaki se extendieron, una larga sonrisa se esparció por su rostro. Kyoya dio una sonrisa de suficiencia y miró como su amigo reía felizmente. Realmente comenzaba a extrañar esa sonrisa, estaba feliz de que pudo hacer algo para traerla de regreso.
"¡ES PERFECTO, KYOYA, GRACIAS!" Tamaki aulló con felicidad mientras salía por las puertas del Host Club. Kyoya masajeó su sien, caminando por la sala, gritó al pasillo...
"¡TAMAKI, AÚN TIENES CLASES!"
"Ves, todo lo que tienes que hacer es tocar esto—" Haruhi estaba sentada en la silla para computadora de Hikaru, mirando la brillante pantalla. Había abierto su lista de archivos por él después de que le dijo que había destrozado su reproductor de mp3 en su sueño. Él le contó un poco de su raro sueño pero dejó fuera bastantes detalles importantes, más o menos todo lo que tenía que ver con ella. Al parecer, se había quedado dormido escuchando la canción que su hermano había agregado en su pesadilla y había tirado el reproductor accidentalmente hacia la pared.
"¿Hablas en serio? ¿La nota sigue ahí?" Hikaru preguntó mientras inclinaba su cabeza sobre su rostro para mirar su trabajo. Ella estaba tecleando un par de cosas pero no entendía nada de ello. Haruhi rió tenuemente ante su tono curioso y cerró la ventana que había abierto. Seleccionó la canción que había escuchado y tocó en información. Él miró con asombro cuando una nueva ventana se abrió mostrando las notas de Kaoru, intactas.
"Tienes que entrar en la computadora para poder tener esa clase de cosas en tu reproductor, así que en realidad la información estuvo en tu pc todo el tiempo. Sólo estaba sorprendida de lo lento que tu procesador era así que hice un escaneo de virus y limpié programas innecesarios. Fue muy simple, puedo mostrarte si gustas." Haruhi dijo con total naturalidad mientras Hikaru veía la pantalla. Aún estaba viendo lo que sostenía las palabras de su hermano.
"Realmente está ahí." Susurró. Lentamente una gran sonrisa se formó en su rostro, aún viendo la pantalla. Haruhi rió un poco y negó con su cabeza ante sus pensamientos. Si él hubiera usado su cabeza ella estaba segura de que sabría este hecho desde hace mucho.
Hikaru empezó a reír felizmente dejando la silla y girando, haciendo que Haruhi riera algo más. Hikaru bailó alrededor del cuarto con sus manos en el aire mientras gritaba alegre, y atacó la silla junto con Haruhi hasta el piso, una gran sonrisa plasmada en su rostro.
"¡REALMENTE ESTÁ AHÍ!" gritó con felicidad, dando una risita infantil. Haruhi intentó sostener su regocijo al tiempo que él atrapaba sus manos.
"¡REALMENTE ESTÁ AHÍ! ¡NO LO ARRUINÉ, HARUHI, NO LO HICE! ¡GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS! ¡DIOS, TE AMO!" aulló, dejando que lágrimas de felicidad cayeran sobre su mano mientras besaba el dorso de su mano. Haruhi se rió y limpió sus lágrimas para después arrastrarse fuera de él. Él había olvidado no poner su peso sobre ella y la presión sobre su estomago y pecho comenzaba a doler.
"Sí, sí, también te amo, ahora deja de llorar, bebé." Haruhi rió mientras daba palmadas a su espalda y se levantó. Hikaru le dio una sonrisa petulante y también se levantó. Ella miró su celular y tomó su mochila del suelo. Él la miró como ella se ponía su gorro sobre la cabeza, ajustándolo para que sólo quedara sobre sus mechones. No lo había notado hasta ahora pero ella lucía muy linda el día de hoy.
"Bueno, será mejor que me vaya. Tamaki-senpai me está haciendo mostrarle los mejores restaurantes en la ciudad. No tengo ni idea del porqué no lo hace en su propio tiempo; quiero decir, arrastrándome a todos lados, es realmente molesto." Haruhi dijo en el tono mas irritado que podía hacer. Aún así, no podía esconder la pequeña sonrisa en su rostro y el brillo feliz de sus ojos.
"... ¿Tamaki, eh?" Hikaru preguntó, su risa lentamente deteniéndose, su mano cayendo a su costado. Haruhi asintió y lo miró mientras recogía sus cosas en la mochila. La manga de su uniforme sobresalía de su bolsa. Lo metió de nuevo y se arregló su blusa.
"sí, ¿por qué, te gustaría venir?" Haruhi preguntó, deslizando la mochila sobre sus hombros. Hikaru estaba a punto de abrir su boca para aceptar, después de todo no dejaría a Tamaki llevársela lejos de él, pero cuando vio su expresión contenta, la mantuvo cerrada.
"...tú siempre actuaste como un niño sobre tus sentimientos, Hikaru."
"...nah, diviértete Haruhi, si él te molesta mucho sólo llámame...estaré trabajando en mi tarea." Hikaru logró articular. Haruhi sonrió dulcemente al tiempo que asentía con un ligero tono rosado en las mejillas, cerró la puerta tras de sí con un ligero 'clic'. Hikaru se dejó caer en la silla de nuevo; con sus manos sosteniendo su cabeza, dejó salir un largo suspiro.
Los reviews son mi sustento, no me dejes morir. ;)
