¡Hola!. Muchísimas gracias por vuestros comentarios. Sé que esta trama ha sido usada repetidas veces, más bien ya casi resulta una especie de cliché, pero prometo agregarle algo de originalidad a la trama porque el hecho de que Hermione y Draco compartan aparte de un pasado, un vinculo, es solo la excusa para algo más grande, os prometo que en el próximo capitulo todo se revelará, no será nada de profecías ni elegidos. Sobre los "flashback" por llamarlo de alguna manera, creí conveniente ponerlos poco a poco para así entender la clase de relación que tuvieron Draco y Hermione hace seis años, lo siento si os confunde tantos cambios de tiempo, si tenéis alguna queja dejarme un comentario y yo intentaré solucionarlo. Sobre la historia que oiréis acerca de la creación de los "sangre sucias" me la inventé XD Aunque si ese recurso ya se ha utilizado, os juro que no he copiado absolutamente nada, pero creo que después de las matanzas en nombre del cristianismo en la edad media, cuando una simple hierba para curar un dolor de cabeza era acusado de brujería si venia de las manos de un hombre que no era médico es bastante para basarme en esa época, donde nació la lucha entre muggles vs magos.
Respecto a la línea de tiempo en la que actualizaré ni yo misma lo sé, acabo de graduarme en derecho, tengo un Verano movidito ayudando de asesora legal en varios casos que me ofrecen como "practicas", y cuando tengo tiempo para sentarme frente al pc desbordo ideas, unas veces las plasmo bien, otras no tanto. Lo dicho, si tenéis algún regaño, lo aceptaré encantada y con la cabeza gacha.
Por cierto, me he dado cuenta que muchos lectores/as se toman la molestia de agregarme como favorita, o alerta en su lista, pero no me dejan ningún comentario. No quiero decir que me moleste ni mucho menos, pero me gustaría saber que al menos las personas que me siguen, que opinión tienen de esta historia. Un buen comentario sirve para motivar al escritor, y hacerlo corregir sus errores tanto gramaticales como de trama. No estoy exigiendo nada, por favor no me malentendáis, solo me gusta escuchar vuestras opiniones, después de todo aquí no se paga ni se cobra por escribir, solo es un vicio, un pasatiempo o como queráis llamarlo, y el leer las opiniones de alguien que te lee es algo impagable, muy halagador.
Como dice Zafón en el Juego del Ángel:
"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela: su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma ya tiene precio"
Estimada Señorita Granger:
El Ministerio lamenta comunicarle que sus progenitores Richard y Jane Granger fueron hallados muertos en el domicilio por el avada Kedavra, siendo una de las ultimas victimas de la marca tenebrosa. Cualquier anomalía con el mundo muggle ha sido rápidamente arreglada. Mañana unos funcionarios irán a recogerla para llevarla a su casa, y recoger las cosas, antes de dirigirla al cementerio donde sus abuelos decidieron que se oficiaría el entierro.
Mi más sincero pésame,
Cornelius Fudge.
No importaba cuantas veces la leyera porque cada vez que la leía las palabras que anunciaban que se había quedado huérfana sonaban más frías y más huecas. Hermione sentía el preciado aire le faltaba, las letras bien redactadas emborronadas y húmedas por las numerosas lágrimas que fluían sin descanso de sus ojos rojos e hinchados. Había huido del comedor, pues esa misma noche, después de recibir la carta había sido el mismo Albus Dumblendore quien comunicaba a todos los alumnos el fallecimiento de sus padres, dejando el comedor en un silencio dolido y conmocionado. Esas miradas de lástima que cayeron sobre ella, escapó de los brazos consoladores de Harry y Ron, no podía ahora estar con ellos.
Necesitaba estar sola, donde podía llorar y maldecir su destino. ¡Ese… ser le había arrebatado a las personas que más quería en el mundo!. ¿Qué haría ahora sin ellos?. ¿Podría fingir en Navidades una sonrisa mientras todos recibían regalos por vía lechuza celebrando la festividad y ella observando desde su rincón que no había ninguna madre amorosa preparando un suflé de chocolate, y su padre canturreando por medio de las cartas lo orgulloso que se sentía?. ¿Podría seguir después de esa pérdida?
Ellos no se merecían morir de esa forma tan vil, ellos debían morirse de viejitos y sonrientes juntos, y no como una presa de ese desquiciado que tanto daño le había hecho al mundo mágico y ahora a ella.
"¿Es que ese hombre no tiene entrañas?"
Se rió con amargura ante su propia pregunta, claro que no tenía entrañas. ¡No tenía alma!. Monstruo, mal intento de ser humano.
-Los retratos me lo han dicho, lo lamento mucho Hermione – La voz gangosa de la eterna fantasma de Mirtle interrumpió sus pensamientos – Lo siento mucho.
Levantó la mirada de sus rodillas con la carta arrugada en una bolita encerrada en su puño.
-A ti te mató él… ¿verdad? – Balbuceó.
El fantasma pareció parpadear conmocionada, nunca le habían hecho tal pregunta, pero asintió.
-Sí, Tom Ryddle.
-¿No lo odias? – Balbuceó frotándose los ojos.
-Muchísimo.
-¿Sí estuvieras viva y pudieras cambiar las cosas tu…?
-No podría matarlo.
-¡Pero él te mató a ti!
-Ya, pero… ¿si matas a alguien por venganza no te conviertes en algo parecido al ser que deseas destruir?
Apretó los labios obstinada.
-Déjame sola…
Mirtle flotó un rato a su alrededor, pero ella no le hizo caso hasta que la puerta de los baños se abrieron y una figura bañada por la penumbra de la oscuridad avanzó hacia ella.
-Déjame sola, Harry.
Pero se quedó boquiabierta cuando un destello platino le advirtió que no se trataba de su moreno amigo. Draco Malfoy con las manos en los bolsillos se quedó quieto a dos escasos metros de ella.
"No por favor, Malfoy porque tienes que aparecer ahora…"
-Malfoy, ¡VETE!
-No vengo a burlarme de ti.
Se quedó unos segundos en silencio boqueando de sorpresa, pero frunció el ceño.
-¿Entonces a que vienes?
-A darte mí pésame.
No sabía si reír o llorar, pero no hizo ninguna de las dos cosas porque solo lo observó incrédula.
-Hasta yo sé donde esta el limite – Murmuró, parecía incomodado por su directa mirada – Mi padre murió tres meses atrás, como sé que sabes, ejecutado con el beso del Dementor por culpa del mismo asesino de tus padres, no me alegro en absoluto de algo así.
"Pero tu padre era seguidor del asesino de mis padres, un seguidor que acabó encarcelado"
-No quiero decirte cosas que seguramente el cara rajada y la comadreja te dirán hasta la saciedad, solo vine a darte el pésame – Y le dio la espalda con la intención de irse.
-¡Espera!
El Slytherin ladeó la cabeza sin girarse y la miró con una elevación de ceja.
Ella sonrió ligeramente entre lágrimas.
-¿Puedo preguntarte una cosa?
-No te prometo responder.
-¿Alguna… alguna vez… creíste justo lo que hacía Lord Voldemort con la gente como yo?
El chico cerró los ojos compungido por la mención de aquel terrorífico ser pero respondió para sorpresa de la oyente.
-Sí, creí siempre que era lo correcto – Respondió con voz hueca – pero ya no.
Se mordió el labio inferior.
-¿Porqué ahora no?
Parecía incomodo por la pregunta pero Hermione para su sorpresa oyó su respuesta.
-No me gusta que la gente muera.
-¿Cómo tu padre?
Su pregunta surgió como un rayo que los atravesó a ambos, y hubo unos segundos de silencio entre ambos adolescentes.
-Si.
-Lo siento, no debí preguntarte… - Se puso colorada.
-Estabas en todo tu derecho, Granger – Guardó silencio unos segundos y se metió la mano en el bolsillo y sacó un delicado pañuelo de seda que le entregó extendiendo la mano – Apenas te veo la cara – Intentó burlarse.
-Gracias – Aceptó el pañuelo secándose las lágrimas y se guardó el pañuelo en el bolsillo de su túnica.
De nuevo se instaló sobre ellos aquel incomodo silencio.
-Potter y Weasley estarán preocupados.
Pestañeó confusa.
-Ya… pero… yo necesitaba estar sola.
Las cejas rubias se elevaron.
-No lo estás.
-Pero tu eres diferente –Se apresuró a contestar con nerviosismo.
Malfoy se cruzó de brazos sonriendo con arrogancia.
-Vale, muchas gracias Granger.
Por raro que pareciera, ambos se rieron con sentimiento.
Draco de improviso se sentó frente a ella, apoyándose contra la pared contraria unos metros la separaban.
-¿Porqué sabias que estabas aquí, Malfoy?
-Cuando murió mi padre, esta – Señaló al fantasma que permanecía calladito asistiendo al intercambio – también intentó consolarme.
-¿Viniste a estos baños?
-Están abandonados, pensé que gozaría de intimidad.
-Yo también – Le regaló una sonrisa sincera.
Hermione se fijó como Malfoy ojeaba cada cierto tiempo el trozo de papel atrapado en su mano y ella lo miró interrogante.
-A mí no me escribieron ninguna carta, cuando mi padre fue ejecutado me enteré por el Profeta – Respondió a su muda pregunta – Supongo que es la diferencia entre un asesino y unos inocentes.
-¿Tu crees que tu padre era un asesino? – Preguntó impresionada, ella creía que Draco Malfoy idolatraba a su padre.
-¿Qué quieres realmente escuchar Granger?. ¿La verdad o la historia poética?
-¿Las dos?
Él titubeó, pero con una tos se aclaró la voz.
-Por una parte soy Draco Malfoy, el hijo de uno de los seguidores de ese… ese… señor oscuro, es decir, mi padre para los sangre puras seguidores fue considerado un héroe que fracasó y quedó como un cobarde al fallar en su misión, a mí se me trata con muda condescendía, pero sé que piensan que mi único fin es graduarme e ir de procesión y de rodillas a una vista con el –que –no -debe –ser –nombrado y seguir con la historia que mi padre dejó inconclusa. ¿Cuál será la versión? – Hizo una pausa, frotándose el mentón pensativo - ¿La poética o la verdad?
Hermione lo miró con ojos desorbitados porque el tuviera la suficiente sangre fría de desafiar con burla a la historia que los rodeaba.
-¿La… poética? – Probó, confusa.
-La verdad Granger, es que no me gustáis – La miró directamente – Los muggles no me gustáis porque invadís nuestro mundo, abusáis de nuestros recursos y os creéis con el derecho de gobernar un mundo que no es vuestro y menospreciáis el hecho de que magos que no tienen una gota muggle hayan conservado tradiciones ancestrales, os creéis que todo es una broma, que somos una especie de clase social que pronto será olvidada y que las nuevas eras tendrán estas costumbres como algo antiguo y viejo, que no es válido para nadie. – Hermione tragó saliva al sentir como los ojos fijos se volvían finas rendijas calculadoras y la vez pensativas – Con vuestra presencia insultáis la nuestra.
-Nosotros… - Tartamudeó – Nosotros no creemos…
-¿No? – La interrumpió – Te contaré algo Granger, si vosotros estáis aquí es por un sencillo motivo, un error que jamás debió darse. Vosotros sois el error de nuestros antepasados al confiar en una raza que nos utilizó como cobayas de laboratorio, que creía que nuestra magia era solamente un producto de algún demonio de vuestro dios cristiano, sois tan cerrados, que no podéis dejar la maldita costumbre de analizar, etiquetar y cuestionar todo. Nosotros os ofrecimos esa magia que vosotros creíais que era el mal humano, cuando conseguisteis lo que queríais nos quemasteis en hogueras, matasteis a nuestros padres e hijos, y después lo olvidasteis porque confiabais que vuestra excusa era mejor que la nuestra: nosotros éramos los malignos. Lo llamáis ADN, nosotros lo llamamos solo y exclusivamente sangre, pero esa sangre se regenera, y de ahí, surgís vosotros nacido de muggles. Sois la "nueva" raza de unos seres que no se les puede llamar seres humanos, porque no se merecen siquiera esa mención.
Los ojos le lloraban de rabia e impotencia. Impotencia porque sabia que era verdad, y rabia porque se daba cuenta que de alguna manera esos seres que acusaban a otros de no ser puros y provocaron asesinatos, estaban siguiendo los pasos a la inversa de lo que sucedió hace siglos. Salem, en América solo fue un cuento de niños de lo que realmente sucedió en la sombra en la vieja Inglaterra Medieval.
-Pero – Continuó sabiendo que su receptora no tenia alma para hablar, solo era un montoncillo sollozante buscando ocultar su rostro avergonzado tras las largas mangas de su túnica – no creo en los asesinatos, porque a pesar de que detesto vuestra sangre, muggle y llena de un historial de asesinos de magos, convertirnos nosotros en asesinos solo nos llevaría a la decadencia y la bajeza más fangosa del ser humano, sea muggle o mago. Además, siempre creí que El – que – no – debe – ser – nombrado tendría algo de lealtad a los hombres que luchaban por una causa que muchas familias puras siguieron, pero el asesinato de mi padre solo fue la evidencia de que ÉL solo se quiere a sí mismo, y no se trata de una guerra de pureza, él quiere el mundo mágico, no cree en absoluto en ese mundo idílico que engatusó a tantos magos.
-Entonces… - Se aventuró - ¿si ÉL hubiera rescatado a tu padre de Azkaban, tu no hubieras cambiado de opinión?
-Posiblemente.
Hermione se mordió el labio inferior.
-Él no es sangre pura.
-¿Perdón?
-ÉL no es sangre pura – Repitió y lo miró fijamente – Harry lo descubrió en tercer curso, por eso quiere matarlo, ÉL lo eligió por ser su igual.
Hermione guardó silencio mirando a su receptor, nunca vio en un solo minuto tantas emociones pasar por un rostro, un rostro al que ella estaba acostumbrada a ver brillando de burla y crueldad.
-¿Mestizo? – Su voz pareció un chillido.
-Si.
Draco se levantó en silencio y abandonó el baño sin decir adiós, aunque Hermione supo leer en sus ojos la vergüenza y el odio. No supo realmente si tomó una decisión acertada al contarle a Draco Malfoy – él, su enemigo – las intimidades y secretos que acariciaban la realidad del otro mundo en el que vivía con sus amigos, pero había una parte de Malfoy que la impulsaba a mirar hacia él, porque sabía que nadie era bueno o malo real y completamente y Malfoy aunque no quisiera verlo, era más blanco que negro, el gris imperaba en su aura.
Confiaba en su criterio.
oOo
Desde semanas atrás Hermione tenía una extraña sensación de que su vida era espiada, cada vez que cruzaba caminando en un lugar publico sentía la turbación de una presencia a su espalda vigilando con sagacidad cada uno de sus pasos. Al principio lo atribuyó con cierta rabia a la lastima que probablemente sentían sus compañeros al saber desde semanas atrás la noticia de que la familia Granger había sido una de las victimas del Señor Tenebroso.
Pero Hermione había aprendido a que Hogwarts estaba bombardeado de chismes, y cosas más interesantes que preocuparse por su nueva calidad de huérfana, y ahí comenzó a molestarse y preguntarse a quien o quienes pertenecían las miradas que la seguían y fisgoneaban cada uno de sus movimientos.
Hasta que en una clase de pociones tuvo la valentía de girar con rapidez la cabeza.
Y entonces lo localizó, rodeado de sus matones en silencio mientras fingía seguir la clase que impartía el jefe de Slytherin, allí estaba Draco Malfoy con la mirada fija y sin pestañear en ella. Su cara pareció arder de vergüenza y antes de que él reaccionara a su propia sorpresa, giró con rapidez la cabeza y siguió apuntando los ingredientes en el más absoluto silencio.
¿Sería por la conversación aquella noche en los baños del cuarto piso?
oOo
-Señorita Granger, por favor junto al señor Malfoy ocúpense de vigilar el perímetro, a las 10 os quiero de vuelta en vuestras casas – Minerva fue clara y concisa, esta vez con más énfasis pues su principal dolor de cabeza era cuando un prefecto de su casa y Slytherin se enzarzaba en una discusión que probablemente llegaría a las varitas, aunque tenía confianza ciega a su estudiante, pero no confiaba en que los tiempos que sucedían les fuera favorables para que una pequeña chispa incendiara todo.
Llevaba demasiados años en la enseñanza, y estaban en guerra.
-Si profesora. – Respondió su alumna con educación y con un murmurado "Lumus" se abrió paso en la bóveda oscura que era el pasillo a vigilar.
-Señor Malfoy, espero que no haya incidentes similares a los que sufrió con el señor Weasley – Dijo con frialdad.
El adolescente solo le lanzó una mirada de desagrado y caminó los pasos de su compañera.
"Este no es el momento de sacar este tema Hermione" se regañó, pero su boca actuó a más velocidad que su sentido común.
-Deja de mirarme Malfoy.
Hubo un silencio incomodo entre los dos prefectos, pero entonces su compañero rió, fue una risa desagradable y aguda. Una a la que estaba acostumbrada por su habituada malicia, Draco Malfoy nunca cambiaría, determinó en silencio.
-Eres una subnormal, sangre sucia.
"Suficiente"
Sus pasos se detuvieron bruscamente y giró sobre sus talones y lo alumbró con la varita, haciendo que Malfoy retrocediera levemente deslumbrado.
-Si soy tan idiota, no sé que subsista tanto interés para que pases los dos últimos meses siguiéndome como si tuviera en algún bolsillo de mi túnica un cebo para tu olfato – Reprochó encolerizada.
-Me gusta estudiar a los animales.
-Pues cómprate un libro de criaturas mágicas para saciar tu interés – Respondió sin amedrantase de su mordaz respuesta.
Un brillo incoherente a su análisis brilló en los ojos alumbrados por su varita.
-¿Preferirías que te mirase la comadreja, eh, Granger?
-Eso no te importa.
-He visto como os miráis, dais asco.
-¡Malfoy, he dicho que no te importa! – Su voz se elevó cargada de ira.
-Claro que me importa. La comadreja te lleva mirando así desde que te vio desfilar con el gorila de Krum en el baile de los Campeones, francamente, dais pena. ¿Por qué no os decidís de una vez y dejáis de importunarme la vista?
Por algún motivo sin que ambos se dieran cuenta se habían parado en medio de aquel pasillo con sus varitas prendidas, la ronda de prefectos quedaba muy lejos de sus pensamientos en esos momentos.
-Pues si tanto te disgusta mira hacia otro lado – De repente hizo una pausa, en donde le sonrió con descaro – Oh, vaya, se me olvidaba, Malfoy. Tus gorilas como no han sacado un nuevo insulto o Parkinson como no tiene el suficiente tiempo para que la mandes a insultarme ya que está tan dedicada a sus productos de belleza, tu única acción en la escuela aparte de competir estúpidamente en todo con nosotros, es observarnos – Dio su primera puñalada - ¿Qué esperas sacar de esas observaciones?.¿Algo que sea lo suficientemente bueno para que mandes a llamar de nuevo a Rita, y ser nuevamente portada del profeta? – Su segunda puñalada.
Hermione lanzó un agudo grito cuando su espalda chocó dolorosamente contra la pared más próxima a la que se vio empujada con las manos de Malfoy.
-¿Qu..Que…? – Titubeó.
-No te creas tan especial, ni tu amiguito, y tu enamorado tampoco.
-No me creo especial – Pese a su situación precaria, optó por la rebeldía, alzando el mentón con desafío – Eres tú quien nos da interés, no nosotros.
Algo en la mirada de Malfoy la hizo titubear después de lanzar aquella frase.
-¿Alguna vez la comadreja encontró eso que vosotros llamáis como valentía para besarte? – Guardó silencio, rió segundos después - ¿O recibiste tu besito de Krum?
El rubor ardió en sus mejillas.
-Suéltame, Neanderthal, no tengo porque responder tus preguntas – Espetó.
-Eso es un no.
-Piensa lo que quieras.
-Eso haré.
Y después no dijo nada más, porque el poco espacio que los separaba él lo salvó inclinándose y besándola. Se sintió des situada, pues nunca esperó estar en aquella situación, después se sintió confundida, ¿porqué le besaba?. ¿Alguna clase de retorcido premio a sus puñaladas?, y por último furiosa.
-¡Suéltame! – Chilló empujándolo por los hombros y separándolo de su cuerpo.
Él rodó los ojos y dejó escapar una carcajada a esa punta de la varita que apuntaba temblorosa contra su nuez de Adán.
-Vas a tener que jugar más fuerte, Granger – De un golpe limpió en la mano, la varita salió disparada al otro extremo del pasillo sin dueño y antes de que pudiera reclamar el vil desarme, otra vez esos labios volvieron a la carga.
Y Hermione supo como responderle, no se trataba de un beso, intentó concienciarse. Era una lucha de poder, y como en cualquier lucha de poder, quien vencía a su oponente ganaba. Mordió con rabia renovada ese labio inferior que buscaba con movimientos salvajes hacerse hueco entre sus labios con el fin de abrírselos. Él gimió de dolor, a Hermione le llegó el sabor metálico de la sangre, pero después el gruñó con renovada fuerza y no tuvo contemplaciones en agarrarle la mandíbula y empujar sus dedos en el hueco de sus mejillas haciendo que ella chillara y abriera la boca por inercia, él encontró el camino sin demora.
Y después de eso, perdió completamente la posesión de su cuerpo. Su cuerpo se dividió en mil pedazos por las emociones, un torbellino que no sabía explicar. Porque él, después de aquella encarnizada lucha de labios y dientes, el beso se volvió lánguido, suave, profundo, juguetón y necesitado, parecía un genio en el arte del beso, y ella comenzaba a sentir como sus rodillas se volvían gelatina, sus entrañas comenzaban a incendiarse y por último, la vocecilla violenta y llena de coraje que le impulsaba a rechazar ese beso se apagaba.
Tenía una habilidad criminal para hacerla delirar.
Las profundas, turbias y desconocidas aguas del pozo oscuro del deseo la recibieron hundiéndola completamente, y ella no quería salir.
Jamás.
-Me enamoré profundamente de Draco – Respondió Hermione al gemido rabioso que dejó escapar Ron después de que ella describiera por encima el primer encuentro con el Slytherin – No espero que me comprendáis, no vengo a pediros perdón, solo vengo a contaros la verdad acerca de lo que sucedió conmigo y con Draco Malfoy, previamente antes de que huyera.
-¿Porqué no me lo dijiste Hermione?
-¿Lo hubieras entendido Harry?
-Probablemente no al principio – Concedió – pero quizás…
-Cuando me descubrí embarazada no quería que nadie buscara consolarme, no quería ningún testigo, solo Ginny supo la verdad porque fue la que me encontró desmallada en mi habitación, pero guardó mi secreto. Ella sabía de mi decisión, no la culpes Harry, ella quería contarlo, yo se lo prohibí. Le hice firmar un contrato.
-Eso es rastrero – Farfulló Ron encolerizado.
-Lo sé – No había rastro de culpa en sus palabras – A pesar de que Draco me ofreció una explicación, no quería volver y decirle que había sido lo suficiente estúpida de no tomar precauciones y embarazarme tan joven, siendo una niña prácticamente. Él no podría entenderlo aunque planease llevar después de la guerra una vida conmigo, o al menos un noviazgo normal y corriente. Era una sangre sucia, nunca se me olvidó mi condición en el mundo de Draco, él a veces insistía en que no le importaba, pero… a mí sí y mucho, porque antes de descubrirme embarazada y cuando las cosas iban bien, sabía que esto no duraría mucho, éramos muy distintos, demasiado complicado.
-Igualmente me duele que no confiaras en nosotros – Terció Harry tristemente – Te hubiéramos apoyado en todo, hubiéramos criado al bebé juntos. Draco no tendría porque enterarse de su paternidad al menos que tú estuvieras completamente de acuerdo.
-Tenía que desaparecerme. Pues sabía que si seguía en el mundo mágico siguiendo con recursos como bruja, tarde o temprano por muy bien que hubiéramos ocultado todo, esto habría salido a la luz. El Árbol Genealógico mágico nunca miente, puedes borrar rostros, como hicieron los Black, tiñendo sus rostros de manchas negras y rayando sus nombres, pero Damien si nacía en el mundo mágico, aunque fuera en el país más lejano de Inglaterra, hubiera aparecido como el último Malfoy, y yo, como su madre.
Ron de repente la volteó con rapidez en la butaca y se inclinó sobre ella.
-Eso significa…
Harry los miró a los dos pestañeando, confuso.
-¿Qué sucede?
Ron miró a su mejor amigo con nerviosismo.
-Significa que una vez que Damien ingresó en el mundo Mágico, en el árbol genealógico de los Malfoy, Hermione y el pequeño ya han aparecido.
Los ojos de Harry se llenaron de terror.
-Era mi decisión, Harry. Supongo que esconder algo tan preciado no podría hacerlo por mucho tiempo, sobretodo porque dentro de cinco años, mi hijo recibiría la carta de Hogwarts. – Respondió calmadamente.
Pero los dos jóvenes seguían mirando a Hermione con terror.
-Hermione no lo entiendes – Balbuceó Ron – La casa…
-¿Qué sucede? – Pestañeó confusa.
-Hace dos años hubo un robo en la Mansión Malfoy, Draco siempre se preocupó porque su tapadera como agente doble nunca saliera a la luz, pero nunca hubo tal contacto, y por eso no denunció el robo indiscriminado de ciertas propiedades. Narcissa Black, como última heredera de los Black tenía plenos poderes cuando Sirius fue liberado de su pena – Una vez muerto y Peter también a manos del mismo Voldemort en un ataque furibundo de locura – y todas las cosas que el Ministerio no cogió cuando metieron a Sirius en Azkaban, ahora pertenecía a Narcissa y estaba en la mansión de los Malfoy, entre ellos, una copia del Árbol Geológico de los Black.
Se le heló la sangre mientras seguía escuchando a sus amigos.
-Y como Draco – Continuó Harry – es descendiente de los Black por parte materna, ahora mismo, Bellatrix Lestrange y sus secuaces deben haberse enterado de la existencia de Damien Malfoy.
-¡Harry!
Hermione se había desmallado.
oOo
"Aquí está tu añorado contacto Potter"
Draco resopló para sus adentros, costaría de nuevo acostumbrarse. Tenia la mente atribulada después de la muerte de su madre, la existencia renovadora de Hermione Granger, para que encima, justo días antes cuando Potter tuvo la delicadeza de nombrarlo, su tía dejara arrastrar su cadavérica presencia a las entradas de sus propiedades.
-Pequeño Draco, tita Bella te busca, ¿estás por aquí? – Canturreó la voz de esa siniestra mujer caminando por los pasillos.
Salió de la cama, y respiró profundamente no extrañándose de que su vieja tía lograra pasar las defensas anti apariciones, una vez lo hizo, según relató su madre, cuando Lucius traía jugosa información de Sirius Black.
-Sobrinito…
Draco abrió la puerta de su habitación y caminó hacia la presencia que se desdibujaba al final del pasillo como una sombra sin rostro y sin personalidad, pero en las sombras aguardando estaba Bellatrix Lestrange, y pudo asegurar que las sombras que se alzaban detrás era Rodulphus y como no, el asqueroso y despreciable de Rabastan Lestrange.
Como odiaba a ese hombre.
-Hacia tiempo que no venías a visitarme, olvidando cierto saqueo a mis propiedades – Resolvió con cierta burla.
La luz de la noche dio a conocer la figura de Bellatrix saliendo de su oscura bóveda de sombras y tinieblas.
-Me parece que el pequeño Draco tiene un secretito muy pequeño, pequeñito – Su voz a modo de silbido infante acompaño a su andar a modo de saltitos.
"Esta loca, muy loca"
-Soy un Malfoy Bella, tengo secretos.
Ella hizo un mohín.
-¿Incluso para mí?
Pestañeó una y otra vez.
-¿Qué quieres esta vez?.¿Dinero de nuevo?
Sonrió abiertamente mientras lo apuntaba para estupor de su sobrino.
-No, no, no. Esta vez vengo a buscar algo muchísimo más grande – Con la otra mano lo abofeteó, y Draco dio un paso hacia atrás confundido sin hacer nada. El rostro de Bellatrix se deformó en una mueca de sádico odio – Bastardo traidor, Lucius, ¡el infame Lucius Malfoy solo crió a un cuervo para nuestra orden! – La mano que antes lo abofeteó sujetó su tráquea, uñas afiladas penetrando en la piel y cerrándole el oxigeno – Damien Malfoy… Damien, Damien… Oh, que bonito nombre. Esa piel… - Rodó los ojos con suma felicidad – debe ser tan rosadito, tan inocente, tan puro, seguro que será igual que tú, un ángel de rubios cabellos y ojos vidriosos – Cerró los ojos extasiada – Tan fácil de arrebatar, de corromper, de destruir…
Jadeó intentando desprenderse de las garras de su tía, pero pese a la edad, esa mujer tenía una fuerza monstruosa en esos dedos largos que terminaban en afiladas uñas mal cortadas.
-¿Da – Damien?
Pegó un pequeño brinco, no se había dado cuenta que Rabastan estaba tan cerca cuando el hombre con su rostro adusto y grasoso le sonrió abiertamente antes de desenrollar un antiguo pergamino con los bordes comidos por los siglos.
Bellatrix consintió aflojar el agarre para que Draco investigara en el trozo de papel.
-El árbol familiar… - Reconoció con cierto desconcierto.
-Observa tu traición Draco, tu condena, obsérvala y muere con ella. – Rugió furiosa la mujer, señalando con la varita cierto punto.
Bellatrix señalaba a la zona donde las ramas del árbol se desdoblaban a favor de los Malfoy, la fecha de matrimonio entre Narcissa y Lucius, y una rama más abajo, el nacimiento de Draco, pero a continuación contuvo la respiración y no por el agarre ya suave de Bellatrix, sino porque a su lado estaba el nombre de Hermione, Hermione Jane Granger, y la ramificación que los unía se desunía para acabar en Damien Malfoy.
Su hijo.
25 de Febrero de 1997
Aquello no podía ser verdad.
-Copulaste… - La voz de Bellatrix interrumpió el cumulo de vertiginosas emociones – Copulaste con esa sangre sucia. ¡Traidor!
Era padre. Era padre. Tenía un hijo. Tenía un hijo.
Damien. Damien. Damien.
"¿Qué has hecho Hermione?" Y mientras cerraba los ojos sintiendo que el aire pronto lo dejaría sin conciencia, algo en él se rompió.
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