—Hermione, ¿ya sabes a qué vino Vicky? —preguntó Ron mientras engullía todo lo que podía en la cena, Hermione quitó la vista de su plato y miró a Ron con disgusto, sus orejas se tiñeron un poco de rojo, aunque no con mucho color, después de tragar con fuerza todo lo que comía dijo:— No tienes que mirarme así, solo fue una pregunta.
—Pues para ser una simple pregunta estás muy interesado. ¿Por qué no le preguntas y te sales de dudas?
—Ya se enojó de nuevo —susurró Ron casi sin mover los labios a Harry, Hermione cerró los ojos y los abrió lentamente girando la cabeza hacia Ron.
—¡Estoy en el medio!—dijo Hermione sin levantar mucho la voz—. Por lo menos deberías esperar a que no esté para hablar mal de mí. Si pretendes que no escuche algo como eso no deberías dejar que esté en el medio de ustedes dos.
Harry ahogó la risa en un chillido débil, tenía las manos en la boca tapándose y los cachetes inflados, Ginny estaba en frente suyo y también se rió, así terminaron todos en una risotada final. Hermione se preguntó por un instante de qué se reía Harry, pero abandonó toda la idea cuando se levantó de su lugar y se excusó diciendo que tenía que dormir.
—Acuérdate que te toca vigilar los pasillos de noche —comentó Ginny a Ron apartando su taza que conenía el postre—. Te tomas esto de ser prefecto demasiado ligero, le diré a tu hermanito querido Percy que te corrija a su manera —Harry y Ginny rieron al mismo tiempo que Ron fruncía su ceño.
—¡No es gracioso, Ginny! —adivirtió Ron—. Estoy pensando seriamente en abandonar transformaciones para no verlo.
—Ni creas que te vas a librar tan fácil —la rígida voz de Percy sonó por detrás de Ron, quien asustado de la impresión se levantó con rapidez y lo miró a la cara.
—¡Ah no! —exclamó Ron—. No pueden obligarme, ¡no vas a obligarme!
—Mamá no dijo lo mismo —dijo Ginny aún sentada con tono de cómplice, tenía una sonrisa un tanto burlona, Harry solo reía, no estaba de humor para interferir en un pleito familiar.
—¡Cállate Ginny! —expuso Ron ante el comentario—. ¿Viniste solo a decirme eso? —preguntó a Percy entre un tono de preocupación y miedo.
—La Profesora McGonagall quiere hablar con Hermione Granger y Neville Longbottom.
—Pues ella no está aquí —respondió con tono irónico y remedándolo.
Ron se puso rígido en su lugar, miró una última vez a Percy y se fue. Percy no parecía estar enfadado, es más, traía una sonrisa que no era común en él, miró a Harry y lo saludó con la vista y se retiró a buscar a Neville.
Hermione colocó todas sus almohadas con fuerzas mientras maldecía interiormente la forma de ser de Ron, una vez que acomodó todas sus almohadas miró a Crookshanks quien tenía todos los pelos rojos erizados y maullaba raro del espanto, con un último maullido Crookshanks se aventuró hasta la puerta, Hermione persiguió para atraparlo pero el gato muerto de miedo lejos de dejarse atrapar salió dando grandes saltos hasta salir de la habitación de Hermione.
—¡Crookshanks! —gritó Hermione dando traspiés semi agachada, preparada para atrapar a Crookshanks. El felino velozmente se fue hasta la escalera y se bajó dando los saltos más rápidos que pudo—. ¡No voy a hacerte daño! ¡Ven aquí, Crookshanks!
Casi sin sentir que estaba en la escalera, Hermione extendió su pie avanzando como si el escalón frente suyo no existiera, sintió como su tobillo se sobregiraba y caía, era como si se cayera en cámara lenta cuando en realidad caía con fuerza, en un intento último quiso agarrarse de la pared pero no logró contenerse, aunque sí logró caer con menos fuerza en la Sala Común.
Tomó aire mientras escuchaba un "¡Miren!" y sentía que todos los alumnos se giraban en torno a ella, al principio pensó que se preocuparían, pero hubieron más los que soltaban una risotada como si se tratara de lo más gracioso del mundo. Hermione se levantó despacio sintiendo todo su cuerpo duro, abrió ligeramente los ojos para buscar a Crookshanks pero no lo encontró, así que se giró para volver por donde cayó.
—¡Es Granger!
—JA- JA. ¿Te encantó besar al suelo, Granger?
—Pero mira, a Granger le pesa la fuerza de gravedad.
Todos esos comentarios retumbaban en su cabeza cuando decidió subir lentamente el primer escalón, tenía su mano masajeando su cabeza y sus ojos parecían estar a punto de derramar lágrimas, pero no sentía mucho dolor, en ese momento sentía más vergüenza que nada.
—¡Hermione, espera! —gritó Ron mientras pasaba por el agujero del gran retraro de Sir. Cadogan—. ¡Por las barbas blancas y largas de Merlin, Hermione! ¿Qué te pasó?
—¡Ahh! —exhaló Hermione—. ¿Me pediste que me detenga para burlarte de mí?
—N-no... —gimoteó Ron al ver la cara de disgusto de Hermione—. McGonagall te busca, a ti y a Neville.
—¿Para qué?
—No lo sé, Percy me lo dijo —respondió Ron haciendo una mueca de odio—. ¡No lo soporto!
—Me voy a ver a McGonagall —fue lo único que pudo decir Hermione caminando hacia el retrato.
—¿No quieres compañía?
—¡No la tuya! —alegó Hermione colocándose bien el nudo de la corbata.
Tardó un buen rato en llegar junto a la gárgola de piedra que queda frente a la oficina de la directora, una vez allí se preguntó cómo entraría si ni siquiera sabe la clave, después de un segundo vio a Neville llegando, él recitó la clave y la gárgola gigante se giró varias veces dejando ver las escaleras que llevaban a McGongall.
Hermione pasó primera subiendo con dolor cada escalón, solo hasta ese momento supo que de verdad se había golpeado, pero no tenía tiempo de quitar su varita y tratar de curarse, después de todo aún no dominaba del todo ese tipo de hechizos y encantamientos. Llegó a la puerta principal y se dispuso a golpear, pero la puerta se abrió sola antes de que la mano de Hermione llegara a tocar la puerta.
—¡Srita Granger! ¡Sr Longbottom! —La Profesora yacía sentada en un enorme sillón tras el escritorio que solía pertenecer a Dumbledore. Hermione echó un vistazo hacia los retratos y vio que Dumbledore se encontraba durmiendo con un par de medias púrpuras.
—¿Qué ocurre Profesora? —preguntó Neville tomando asiento como McGonagall lo indicaba pacíficamente con las manos. Hermione lo miró y pensó en su conducta con Sir. Cadogan.
—Ustedes saben la batalla que se llevó a cabo en Hogwarts, dejó muy destruido el colegio —explicó McGonagall—. Esa reconstrucción nos tomó demasiado tiempo y no hemos podido organizar todo lo que debimos hacerlo con tiempo. En esa organización pudimos hacer que los alumnos de séptimo del año pasado vuelvan a cursar el año lectivo al igual que los de quinto. Así los TIMOS y los EXTASIS no serían perdidos. Claro que sin perder los otros años —Hermione levantó una ceja al no comprender bien lo que McGonagall quería decir.
»Pero no todo ha quedado bien, tal es el caso de la Señora Gorda, quien se rehusa a tomar su puesto en el retrato de Gryffindor, la Sala Común de Hufflepuff quedó con más daños que los otros lugares y no sabemos bien por qué, además no hemos anunciado a nuestros dos premios anuales como ya es costumbre —Al escuchar el término "Premios anuales" se le iluminó la mente a Hermione, siempre había querido ser, desde que se enteró de la existencia de esa condecoración, por supuesto. Y después de un tiempo logró entender por qué ya no era prefecta.
»Así que he decidido, junto con los demás profesores de cada área, nombrarlos a ustedes dos, nuestros nuevos premios anuales.
—¿YO? —preguntó Neville parándose bruscamente mientras Minerva asentía con la cabeza y una sonrisa—. Yo... Yo no puedo... no cumplo con los requisitos...
—Créame, Sr. Longbottom, que los requisitos los vemos nosotros los profesores, y aunque hay personas quienes también merecen el premio, ninguno ha demostrado tanta valentía y destreza como usted lo ha hecho en estos últimos tiempos... —Neville quedó con la boca cerrada y los ojos como plato mirando a McGonagall, Hermione sentada miraba cada reacción que Neville tenía, como si a ella no le había tocado nada de especial—. Y me supongo que no tengo por qué explicarle a Ud. El por qué del nombramiento, Srita. Granger.
Hermione tartamudeó por un segundo, no sabía qué decir ni qué hacer, así que lo único que pudo hacer fue sonreír con una mueca un tanto escalofriante, se levantó de la silla y agradeció a la Profesora el gesto.
—A los Premios Anuales se les otorga una habitación aparte en su propia Sala Común, es como siempre, los varones de un lado y las chicas del otro, pero tendrán un lugar donde poder prever todos sus deberes como Premios Anuales.
—¿Deberes? —preguntó Neville más calmado.
—No esperará tener una condecoración así y estar de vago todo el día, Sr. Longbottom —dijo Mcgonagall parándose de su lugar, tomó una hoja y la duplicó con la varita, entregándole a cada uno—. Espero contar con su buena colaboración.
Quedaron charlando por un rato más, hablaron de los deberes que tenían como Premios Anuales. Ya era un cargo extra ser Prefecto, pero ser Premio Anual era aún más difícil, tenían que vigilar a los alumnos, mantener el orden, andar por todo el castillo verificando, dar clases de apoyo, y calendarizar las actividades. Después McGonagall les dijo que podían retirarse, y así lo hicieron. Neville caminó muy pesadamente hasta la escalera y bajó con extrema lentitud, Hermione se sintió sofocada, quería irse y estallar de emoción, en cambio Neville parecía cada vez más inseguro, como el antigüo Neville.
—Hermione, dile a McGonagall que no soy el indicado —comentó Neville una vez que salieron de la gárgola—. Está Harry, Dean, Seamus, y los que eran de sexto. Colin, y yo qué sé quién más… Yo no estoy hecho para esto, ya ves que ni siquiera sé encender mi caldero.
—Tranquilizate, no es tan estresante como parece —dijo Hermione tratando de convecerse que era algo bueno lo que ocurría—. Es como ser Prefecto… pero… más.
—¡Nunca he sido Prefecto! —gritó desquiciado corriendo hacia la oscuridad. Hermione quitó su varita y alumbró el pasillo con un Lumos.
Perdió de la vista a Neville más rápido de lo que ella hubiese deseado. No era solo que era de noche y estaba aterrada, sola. Podía aparecerse Filch, o Peeves, o cualquier fantasma. Además habían muerto muchas personas en la Batalla de Hogwarts, y eso hacía más atemorizante el panorama. Después de escuchar un leve "chic" corrió lo más rápido que pudo colocando su túnica en sus brazos para no caer.
Llegó hasta el enorme retrato de la Señora Gorda, y se puso a pensar qué había sido de ella. El chillido agudo de un retrato hizo que dejase de pensar en eso y se giró hacia allí.
Esa luz, apágala, queremos dormir.
Hermione bufó sin ganas y alumbró el gran retrato pensando en Sir. Cadogan quien simplemente no estaba, quiso estrangularlo más de lo que ya lo hacía cuando cambiaba las contraseñas. Se giró y buscó en otros retratos pero no lo encontró. No se le ocurrió nada más que despertar a un enorme personaje de un cuadro adyacente, quien con el ceño fruncido soltó un gruñido y volvió a ponerse en posición para dormir.
—¡Ahhh! ¿Dónde demonios está Neville? —gritó sentándose en el borde de una escalera—. No es justo que me pase esto —dijo mientras su mente acallaba las voces y empezaba a sumergirse en el mundo de los sueños.
Escuchó un fuerte gritó que acabó poniéndole los ojos rojos e hinchados del sueño pesado que ya tenía. Miró a lo alto y vio a Sir. Cadogan montando su rechoncho caballo como si se tratara de un gran héroe.
—Oye, niña, no te estés durmiendo a mis pies.
—¡Al fin vienes! —exclamó para su asombro Hermione, no sabía que tenía fuerzas, después de haber caído de la escalera se sentía muy débil—. ¿Dónde te metiste? Y ¿Cuándo dejaste entrar a Neville?
—Tranquila con tus preguntas, niña —comentó Sir. Cadogan con su espada en lo alto—. Fui a ver a la Señora Gorda, les manda muchos saludos.
—¿Dónde está?
—¡Aaahh! No debes saberlo —se aventuró a decir Sir. Cadogan—. Y Neville Longbottom vino hace muchísimo tiempo, antes de que decidiera ir a ver a la Señora Gorda.
—Bueno, bueno. ¿Me dejas entrar?
—Contraseña.
— Felix Felicis.
—¡Rayos! Debería ponerlos más difíciles —dijo mientras el retrato se habría dejando ver el hueco de la Sala Común—. ¡Buenas Noches, mi noble soldada!
Hermione ingoró totalmente lo que Sir Cadogan decía y se metió rápidamente a la Sala Común para dirigirse a su dormitorio, subió las escaleras con desvelo y al llegar al pasillo le pareció ver algo muy extraño:
Hermione Granger
Premio Anual
Parpadeó varias veces al ver la inscripción en la puerta, con las manos temblorosas abrió la perilla de la puerta muy lentamente, y se encontró con una habitación decorada igual que su ex-dormitorio, era de color escarlata y dorado, tenía la figura del león de Gryffindor la cabecera de una cama que parecía ser la suya. Buscó entre sus cosas y divisó a Crookshanks, durmiendo en un sofá redondo también de color escarlata y también vio su baúl con sus siglas, y sus cuadernos y libros en una mesa.
Retrocedió en el instante para volver a ver la inscripción de su puerta y se sintió satisfecha, entró de nuevo y cerró la puerta no muy fuerte, se duchó y se cambió con rapidez para luego notar que su reloj le indicaba que eran las 6 de la mañana.
—¡No puede ser… dentro de dos horas tengo clases! —gritó horrorizada mientras pensaba que no disfrutó de su noche. Se tiró a su nueva cama con desgana, mantenía los ojos abiertos evitando cerrarlos para ya no dormir, no quería dormir porque sabía que lo único peor que no dormir era dormir poco.
Hermione parpadeó con fuerza sin abrir los ojos, llevó sus manos a los párpados y los fregó con fuerza, se dio una vuelta y quedó boca arriba en su cama. Por un momento olvidó que tenía clases, pero después de pestañear más se levantó, se preparó y se fue corriendo hasta el Gran Salón con rapidez viendo su reloj de bolsillo.
—No debiste dormirte, no debiste —murmuraba Hermione mientras corría lo más que podía.
Pero no notó hasta que llegó al Gran Salón que Hogwarts se encontraba particularmente vacía, no había muchas personas por los pasillos, tampoco en los salones por donde pasaba. Dejó su mochila en la larga mesa de Gryffindor en donde no había ningún alumnado y miró por una de las majestuosas ventanas: ahí se encontraban todos los alumnos.
Caminó rápido hasta que llegó afuera, una vez allí disminuyó mecánicamente la velocidad, miró a Ron entre la multitud mirando algo que no alcanzaba a ver, se fue junto a él y se metió entre las personas para quedar adentro, y alcanzó a ver a una persona.
Pero no parecía ser una persona normal, estaba allí parado con la mirada vacía, traía un traje roto, pero no parecía desaliñado ni harapiento. Tenía cortaduras por donde su traje estaba roto y también tenía el cabello MUY alborotado. Hermione miró hacia los costados y visualizó a Viktor, estaba con las mangas de las camisas remangadas y tenía su escoba en manos (Hermione pensó que había estado practicando vuelo o algo así). El hombre caminó hasta llegar allí en frente de él.
Miró un poco más atrás y vio a la nueva, la que aún no sabía su nombre, sin embargo la chica no parecía preocupada, no como los demás. Toda su mente dejó de pensar cuando Ron la sujetó fuerte de la muñeca.
—¿Quién es este hombre? —preguntó el prelirrojo.
—N-no lo sé —respondió Hermione mirando a Ron todo rojo, él retiró su mano al darse cuenta—. ¿Cómo se llama la nueva? —susurró.
—¿Importa? Hay un extraño en el colegio —respondió Ron a la pregunta, Hermione no apartó la vista de Ron—. Pero si tanto quieres saber se llama Aloisy Studd.
Aloisy Studd, Aloisy Studd. Le sonaba el nombre.
Perdonen mi demora nobles lectoras y lectores, yo sé, no tengo excusas, pero quiero que traten de perdonarme (?) jajajaja no es muy fácil escribir y las que escriben alguna cosa sabrán perfectamente. Estoy muy contenta con sus Reviews, espero que sigan dejándome para que pueda saber si les gusta o no ^^,
