UN BESO LO DEFINE TODO.
Desde el lunes me propuse alejarme de Ranma y puedo decir que lo estoy logrando, bueno por parte de el también ya que desde el martes se comporta demasiado extraño, apenas me habla y pasa más tiempo con su novia. Pasaron cuatro días y me siento mejor así. Aunque una parte de mi quiere estar cerca de él, pero ver sus besos mañaneros con su novia hace que mi decisión no cambie. Ukyo y yo siempre vamos a comer y a veces Ryoga viene con nosotras o acompañado con Mouse. En realidad disfruto más de la soledad, así que cuando puedo escabullirme me voy a la azotea y disfruto de mi soledad. Ranma no anda mucho con Ryoga y Mouse, claro es que ahora pasa más tiempo con Shamppo, su hermosa y popular novia. Miro pensativa por la ventana, ¿será que se dio cuenta de que soy una persona poco interesante y se arrepiente de haberme invitado a comer? Bueno, eso ya no debe de importarme. Estamos en clase de literatura, algo que me gusta muchísimo, estamos leyendo una novela romántica clásica. Presto atención a las hermosas frases que recita el maestro para nosotros. Este es otro maestro, es alto y apuesto para tener cuarenta se conserva muy bien. Además de ser un romántico empedernido, en sus clases le gusta hablar sobre el amor y lo lindo que es ser correspondido. Nunca nos habla del lado oscuro del amor, algo que me irrita.
-Y es así chicos que les puedo decir que algunas personas, somos más receptivas al amor que otros. Algunos son abiertos y dejan que el romance los embarque en una hermosa travesía de altos y bajos, en cambio hay otros que huyen y se cierran, como Helena –
Entiendo a Helena, ella lo hace por miedo y porque conoce a los hombres por sus malas experiencias en el amor, aunque en la novela –como siempre- conoce a su príncipe que jamás la lastima y viven amándose por toda la eternidad. No siempre nos podemos lanzar al vacío con los ojos vendados, es algo absurdo y masoquista. Prefiero hacerle caso a mi cabeza y alejarme, ahora mi corazón no está funcionando.
-Akane, ¿Qué opinas sobre esto?
Me acomodo en mi asiento y dejo de morder el lápiz. Todos me miran pero no hago caso a ninguna mirada.
-Dinos que piensas sobre abrirte a alguien – todos empiezan a reír, en este salón todos toman todo con doble sentido. Yo me mantengo seria porque en realidad no me causa gracia –Silencio – pide el profesor.
-No creo que mi opinión le guste- el me mira ceñudo. Pero vamos, es la verdad.
-¿A qué te refieres?–
Entrelazo mis dedos, y pienso en la mejor manera de hablarle. Quisiera gritarle que no siempre tenemos que ser tontos y salir lastimados.
-¿Por qué vas a ir por ahí buscando el amor de alguien y después sufrir las consecuencias? Creo que es mejor alejarte de lo que te hace daño o crees que lo va hacer – Siento ganas de mirar a Ranma pero me contengo – No creo en lo que usted dice.
-¿No crees en las atracciones? Me refiero a que ves a alguien te gusta demasiado y no puedes hacer nada para alejarte. ¿No has sentido una atracción intensa?
Miro de reojo a Ranma, no me quita la mirada de encima. Me concentro en lo que dijo, claro, lo he sentido con Ranma, pero no lo voy a gritar a los cuatro vientos. Y si he de evitarlo, lo haré lo mejor que pueda.
-No creo en eso de la "intensa atracción" – miento –hay que ser más inteligentes si sabes lo que podría pasarte.
-Se puede decir que no eres una persona que busca el amor –
-Eso se los dejo a los románticos empedernidos, yo soy más realista -
-Bien Akane, gracias por tu punto de vista -
El me mira con cierto cuidado, entonces se dirige de nuevo al pizarrón y la campana suena para mi suerte. Me levanto de mi puesto y todos salen. Ukyo me toma del brazo y salimos.
-Oye fue muy bueno lo que le dijiste al maestro – me dice entre risas – el solo es de los que cree en el amor y todo eso, y mira, sigue soltero.
-¿Nadie le dice la verdad alguna vez? Es decir, en el salón no creo que todos crean en el amor y esas tonterías.
-Yo sí creo. Sé que algún día llegara el momento en que le entregue mi corazón a esa persona sin esperar nada.
-¿Y si te hace daño? –
-Bueno, al menos sé que no está interesado en mí y podré seguir con mi vida y dejar de preguntarme si alguna vez le guste – ella camina con aire de ilusionada. Yo no pienso así, ¿habrá algo malo en mí?
-¡Chicas esperen! – Ryoga viene corriendo de tras de nosotras junto con Mouse –vaya respuesta Akane, por eso me gustas –
Se produce un silencio algo incómodo ¿Qué le gusto? Miro a Ukyo esta se remueve incomoda, diablos, si le gusta mucho Ryoga. No quiero lastimarla, además, a mí no me gusta Ryoga. Aún estoy tratando de dejar de pensar en alguien.
-Oigan, ya que es viernes tenemos que salir. Además para festejar la bienvenida de nuestra nueva compañera – Mouse me pasa su brazo por los hombros y me acerca, esto incomoda un poco, pero ya me he dado cuenta que aquí todos son afectuosos.
-Es una idea genial, podemos ir al bar de siempre – Ryoga se arrima a la pared y saca una manzana de su mochila.
-Eh… no lo sé, no me gusta mucho salir – en realidad no me gusta, no me dan ganas de salir.
-Vamos Akane, te vas a divertir, será genial. No seas así, tienes que venir con nosotros - Ukyo prácticamente me ruega.
Todos me miran con ojos de borrego, de repente les digo que sí y los tengo a todos sobre mí. No quiero ser grosera ni que se alejen, no quiero estropear amistades.
Nos vamos a comer y puedo observar al otro lado de la mesa a Shamppo la novia de Ranma y a él comiendo y hablando, parecen estar discutiendo. Ukyo ya me había contado antes como era Shamppo, era muy problemática y celosa, venia de una familia adinerada China. Y que siempre estuvo de tras de Ranma, y que en muchas ocasiones el la engaño. Otro punto menos Saotome. De repente nuestras miradas se cruzan. Cada vez que lo veo siento esa corriente recorriendo todo mi cuerpo de forma salvaje cada vez, Ranma simplemente me desarma. Entonces Shamppo lo toma del rostro y lo besa. Cada vez que los veo besándose me duele, así que presto atención a los chicos. Están hablando de algo que en realidad no escucho mucho.
-¿Estas bien Akane? – Ryoga me toma de la mano y se acerca. Yo me alejo un poco.
-Sí, estoy bien – él sonríe con esa sonrisa característica de él.
Todos estallan en alaridos y abucheos, el maestro de cálculo nos dejó demasiada tarea para el fin de semana. A mí en realidad no me importa mucho, me gusta el cálculo. Mi compañero de atrás cierra el cuaderno con fuerza, lo sé porque lo escucho. Todos salen no sin antes regalarle una mirada amenazante. Me adelanto antes que Ukyo diciéndole que tengo que ir al baño y ella me grita que no olvide nuestra salida para esta noche. Casi estoy corriendo para salir del colegio.
Al girar por el pasillo choco contra la espalda de alguien. Este se gira rápidamente.
-Lo siento, no vi… - los ojos azules de Ranma me dejan sin palabras. ¿Por qué siempre tengo que chocar con él?
-Distraída como siempre – dice en tono seco.
-Y tu amabilidad está mostrándose cada día mas – le respondo en el mismo tono.
Mi corazón late desembocado, frunce el ceño y se muerde los labios, como si quisiera decir algo pero tuviera que resistirse. Entonces aprovecho el momento en alejarme de el rápidamente y salir corriendo de ahí. No miro hacia atrás pero siento su mirada clavada en mi espalda.
Al llegar a casa, me encuentro con la sorpresa de que mi papá ha salido. Había dejado una nota pegada en la nevera. Tampoco he visto a Nabiki, desde que entro en al colegio no sé nada de ella. No estudia conmigo, está en otro más privado. Subo las escaleras preguntándome a donde habrá ido mi papá, solo dijo que se encontró con un viejo amigo y que saldrían a tomar unas copas. Me acuesto en mi cama agotada por esta semana. Siento que todo sigue un ciclo, escuela-casa, casa-escuela, antes salía con mis amigos y ahora esa idea ya no me atrae, me siento tan vacía. Quisiera volver a sentirme viva, pero siento que no lo merezco. Estoy deprimida, eso lo sé. Pero trato de no demostrarlo, siempre tengo en mente las palabras de mi hermana Kasumi, de que a mamá no le hubiera gustado vernos tristes. De repente las imágenes del accidente pasan por mi cabeza como flash. Cierro los ojos fuertemente tratando de reprimirlos. Me siento de golpe y trato inmediatamente de pensar en otra cosa. Ranma y sus ojos azules llegan a mi cabeza.
Ukyo me abraza al llegar al lugar donde habíamos quedado, la verdad no tenía muchas ganas de salir, así que solo me puse unos vaqueros, una blusa algo holgada y unas converse, apenas me maquille y me solté el cabello. Ella estaba despampanante llevaba puesto un vestido corto y su melena bien peinada, sus ojos estaban muy bien delineados. Estaba realmente hermosa, quizá así Ryoga le preste más atención a ella.
-¿Akane, todo esto es lo único en tu armario? – yo alzo los hombros, no tenía ganas de salir y punto.
-No digas tonterías, se ve hermosa de todas maneras – Ryoga me abraza y me besa sobre la cabeza. Mouse habla por teléfono y me saluda con la mano, parece estar dando indicaciones.
-Bien, vámonos ¿Tienes hambre? –
-No, ya comí – miento. Ryoga asienta con la cabeza y nos vamos en su auto al bar que quedaba cerca.
Le deje un mensaje a mi papa diciéndole que salía un rato con unos amigos, así que estaba tranquila. Ocupamos una mesa cerca de la barra, el lugar estaba comenzándose a llenar, en la pista de baile se podía ver a algunas parejas moverse al ritmo de la música, había también grupo de mujeres tratando de seducir algún hombre. Mouse llega con una ronda de cervezas, algo ligero para empezar según él. En realidad yo no bebo demasiado, no me gusta el alcohol. Pero esta vez lo necesitaba, después de la tarde llena de recuerdos necesitaba despejar la mente con alcohol.
-¿Te puedo preguntar algo? – Ukyo se acerca a mí para que podamos hablar. Yo asiento con la cabeza -¿Te gusta Ryoga? – me hago para atrás para mirarla. Ella parece avergonzada.
-No, es un buen amigo para mí – le digo al oído ya que la música no nos permite hablar tranquilamente.
-No quería que te enojaras, pero, a mí me gusta mucho – veo una sonrisa de niña traviesa. Yo sonrío pero no quisiera que saliera lastimada.
-No te lances, primero tienes que estar segura –
-Voy a conquistarlo Akane, por eso quería preguntarte hace algunos días si te gustaba –
Seguimos hablando y tomando cervezas, Ryoga trataba de hablar conmigo pero hacia lo posible para que lo hiciera con Ukyo, no se daba cuenta de mi plan, gracias a Dios Ryoga es un poco distraído. Mouse llego después con una ronda de tequila. Estaba demasiado fuerte, pero me sentí bien. Miro que Ukyo le dice algo al oído a Ryoga, el niega la cabeza riendo, ella se levanta y lo jala de su asiento, seguramente lo va a sacar a bailar. Los veo dirigirse hacia la pista. Ryoga me mira algo incómodo y yo le sonrío, espero que si se dé cuenta de que a mí no me interesa.
Mouse esta clavado en su teléfono, luego me mira y sonríe. Grita algo pero no lo escucho. Luego se levanta para ver a alguien, bueno pues mientras él hace eso yo sigo bebiendo. El alcohol me está haciendo efecto.
-No deberías de tomar tanto – me dicen al oído, siento un escalofrió recorrerme todo el cuerpo. Me volteo y veo a Ranma de pie de tras de mí. Cielos si con el uniforme se lo veía bien, con ropa normal se lo veía aún mejor.
Mouse se acerca a nosotros y le grita algo al oído, el asiente riendo y se sienta a mi lado. Mouse me hace una seña de que va por más bebidas. Yo me pongo nerviosa. Trato de no mirarlo, de reojo puedo ver como apaga su teléfono, si seguro es para que su novia no lo localice ya que lo vi llegar solo. Tomo una botella de cerveza que estaba en la mesa y actúo como si el no estuviera.
-¿Cómo estás? – siento su aliento acariciando mi oído. Los vellos se me ponen de punta, Dios, ¿Por qué lo tendré tan cerca?
-Bien – muevo mi boca para sepa lo que estoy diciendo.
Me quita la cerveza de las manos y yo lo miro enojada.
-Estas tomando mucho, puede hacerte daño. Además, ya estas algo ebria –
-No eres mi padre, Ranma. Y si estoy o no estoy ebria, es asunto mío – trato de quitarle la cerveza pero el la aleja haciendo que mi cuerpo caiga sobre él.
-Trata de quitármela – susurra cerca de mi. Siento esa corriente recorrerme completa y concentrarse en cierto punto.
Me alejo rápidamente, me mira ceñudo y yo no le prestó atención. ¿Así que me estás hablando Saotome? Pues entérate que a mí ya no me interesas. Mi subconsciente me mira diciéndome "si claro como no"
Me levanto de ahí, no quiero verlo, y en el estado en que estoy seguramente me lanzaría a sus brazos en cualquier momento. Mejor huir.
-¿A dónde vas? – me agarra del brazo. Yo me suelto y por un momento siento que voy a caer –Estas ebria Akane- parece molesto, pero a mí no me importa.
-No, no lo estoy – bueno creo que sí, me cuesta hablar con claridad. No debí haberme puesto de pie.
-Sí, lo estás. Te voy a llevar a casa – Mouse llega en ese momento y junto a el vienen Ukyo y Ryoga.
-No, yo vine a divertirme. No me voy a ir a ningún lado contigo – trato de forcejar pero el es mas fuerte en ese momento. Cuando llegan con nosotros los chicos, Ranma afloja un poco el agarre y mirar a todos de mala manera. Yo no le presto atención y me voy con Ukyo.
-Vamos a bailar – le grito a al oído. Ella asiente con la cabeza. La noto algo triste, asi aprovecho para preguntarle.
Nos dirigimos a la pista a movernos al ritmo de la música.
-Ryoga me dijo que tu le gustas – grita a mi oído. Me siento mal, no quiero ser un obstáculo para Ukyo, ella siempre ha sido buena conmigo.
Me mira alzando los hombros, creo que ella ya se hizo a la idea.
-Ukyo, a mi no me gusta Ryoga, lo considero solo un amigo – quiero que se sienta tranquila.
-Lo se, te gusta Ranma – la miro con los ojos abiertos, ¿Cómo lo sabe? ¿Por qué lo dice tan tranquila? –Lo se Akane, yo veo como lo miras, uno tiene que estar ciego para no darse cuenta.
-Por favor no digas nada – Ella me sonríe cómplice.
-Es nuestro secreto – ella sigue bailando algo triste, pero me gusta su forma de ser. A pesar de que sufrió un rechazo, su actitud sigue siendo positiva.
Nos seguimos moviendo al ritmo de la música. De lejos puedo ver como Ranma no me quita los ojos de encima, está bebiendo tequila. No se si es por el alcohol, pero me muevo con mas sensualidad, siento como mi cuerpo comienza a mandar, y sin quitarle los ojos de encima bailo.
-Hola chicas – un tipo, algo mayor que nosotras se acerca. Ukyo sonríe, es un tipo alto de cabello rubio y los ojos negros, pero no lo veo con muy buen aspecto, parece que ha tomado mucho.
-Ukyo vamos – trato de llevarla a otro lado, pero ellos nos sigue. Miro a Ranma pero ya no veo a ninguno.
Me siento mareada.
-¿A dónde van? Nos preguntábamos si querían bailar con nosotros – de tras de el, viene otro tipo del mismo aspecto, ebrio. Y poco atractivo.
-Estamos acompañadas – cuando trato de hablarle de cerca, siento que me caigo.
-Nosotros podemos hacerles compañía – el primer tipo pone sus manos sobre mi cadera y me jala hacia el, puedo sentir su aliento a alcohol sobre mi rostro.
Mi sangre hierve de la rabia y el miedo. Entonces recuerdo las enseñanzas de mi padre y le doy un golpe en el pecho. Ukyo me mira impresionada. De repente siento unas manos sobre mi cintura, miro asustada hacia atrás y lista para preparar otro golpe, entonces me doy cuenta de que se trata de Ranma. El me hace para atrás y lo único que veo es como se acerca a ellos y los golpea ágilmente, ¿También sabe artes marciales? La gente a nuestro alrededor se abre dejándonos en un círculo. Ukyo se aferra a mí, yo solo miro a Ranma, no puedo quitarle los ojos de encima. Ryoga y Mouse llegan después.
-¿Están bien? – pregunta Mouse. Yo asiento con la cabeza. Ukyo me suelta y se va con Ryoga, este me mira incomodo pero yo sigo mirando a Ranma.
Los chicos que nos molestaron se alejan, y el dj dice que no hay nada que ver así que todos siguen bailando. Ranma tiene los ojos oscurecidos, me mira por un segundo y al otro me agarra del brazo. Veo que Ryoga lo detiene pero este le dice algo, el solo se aparta. Parece molesto, Ranma me jala hacia la salida. Yo miro hacia atrás, Ukyo sigue impactada y agarrada de Ryoga. Mouse golpea en la espalda a Ryoga y le dice algo al oído. Solo veo la espalda de Ranma sigue avanzando hacia la salida. No puedo hacer nada, me dejo llevar de él, está demasiado furioso.
Al salir puedo sentir el aire helado de la noche, tiemblo un poco de frio pero el sigue avanzando. Trato de detenerme pero el sigue jalándome. No me gusta que me toquen así. Freno violentamente, él se da la vuelta y me mira furioso.
-¡No me jales! – lo miro furiosa.
-¡Te dije que estabas tomando mucho! – me grita. Oh no Saotome, no voy a dejar que me grites. Agito mi brazo fuertemente para soltarme.
-¡Me puedo cuidar sola! – me alejo unos pasos de él. Siento que voy tropiezo pero recupero el equilibrio.
-¡En ese estado cualquiera pudo haberse aprovechado de ti! – se acerca y me toma de los hombros, queda demasiado cerca de mí.
-Créeme, puedo defenderme, ¡no soy una niña Ranma!– no puedo respirar, su cercanía me pone nerviosa.
-¡Pero actúas como una! ¿No ves que pueden aprovecharse de ti? No quiero que estés con personas asi – grita molesto y sin soltarme.
-Pues ese es mi problema. Y si quiero estar con alguien, también es mi asunto y no el tuyo – Dios, Ranma, aléjate. Mi cuerpo no responde.
-No soporto ver que otro hombre esté cerca de ti – sus ojos se suavizan pero siguen siendo severos, me sujeta el rostro, puedo darme cuenta por un segundo que el siente lo mismo que yo, él puede sentir esta tensión exquisita entre nosotros.
-¿Por qué? – murmuro.
-Por qué te deseo –
Jala de mi pelo hacia atrás y atrapa mi boca. Siento como sus labios se apoderan de los míos, son tan deliciosos, yo me aferro a su cuello y lo atraigo más hacia mi haciendo el beso más intenso, no lo puedo evitar, no puedo evitar este momento. Su lengua acaricia la mía, sus manos me acercan más a él y puedo sentir su excitación sobre mi vientre. El beso es tan ardiente, jamás nadie me había besado así. Muerde mi labio inferior y lo chupa tan suavemente, apenas podemos respirar, se aparta un segundo y vuelve a besarme tan salvajemente, como si estuviera reclamándome. No nos importa que la gente nos vea, ahora solo somos él y yo. Nadie más existe.
Me arrima contra la pared y sigue besándome tan apasionadamente, me encanta.
-Que dulce eres – dice sobre mis labios. Me vuelve a besar y yo me dejo llevar por él, trato de grabar sus labios en mi memoria.
Me suelta y me sigue besando por la mejilla hasta llegar a mi oreja. Me abraza.
-¿Sabes que te haría daño? Por eso te alejas de mí – susurra a mi oído. Yo cierro los ojos.
-Si tú también lo sabes, no deberías estar en este momento conmigo – hablamos tan de cerca que nuestras mejillas se acarician, tengo tantas ganas de besar su piel.
-Traté, pero cada día que pasa las ganas de estar cerca de ti son más grandes – siento la corriente de nuevo. Me siento en las nubes.
-Solo aléjate – podría decirle que se vaya pero en realidad mis manos se aferraban a él como si la vida dependiera de ello.
Sus labios acarician el lóbulo de mi oreja, Dios, la corriente se extiende hasta mi entrepierna.
-Dime que me marche y lo haré – su voz suena ronca, como si sintiera lo mismo que yo. No soy capaz de decirle que se vaya - ¿Quieres eso Akane, quieres que me vaya y te deje en paz? – sus manos suben por mi espalda y bajan suavemente hasta mis caderas.
-¿Por qué estás aquí? – digo casi en un estado hipnótico.
Se aleja un poco de mi para poder ver mi rostro. Yo me pierdo en su mirada. Sus ojos están encendidos, sus labios entreabiertos como si le costara mantener la respiración normal. Él también me desea como yo a él.
-Sabía que estarías aquí, sabía que Ryoga estaba de tras de ti y no puedo dejar que eso pase. Trate de alejarme, Akane. Traté, pero no puedo dejar que nadie quiera algo contigo. Cuando vi a ese sujeto sujetándote, no pude controlarme. La sola idea… no puedo ni pensar en ello –
-¿Por qué? – murmuro
-Porque me encantas, y quiero que seas solo mía – gruñe y me vuelve a besar.
Sus manos recorren mi cuerpo, sus labios son deliciosos y por un segundo abro los ojos. El sigue besándome con los ojos cerrados, pero veo que hay personas viéndonos. Me alejo inmediatamente de él, el me mira ceñudo, preguntándose porque lo alejo así. Creo que también se da cuenta de que nos están mirando y pasa sus manos por su cabello, tratando de parecer normal. No puedo evitar en ese momento de bochorno y reírme. Me tapo la boca con las manos, no puedo parar de reír. Ranma arque la ceja y también ríe.
-Chicos – en ese momento llega Mouse y Ryoga. Miro por todos lados buscando a Ukyo, pero no viene con ellos.
-Estamos bien ¿Dónde está Ukyo? – pregunto muy nerviosa, valla, ¿Cómo puedo disimular en este momento?. Ojala no esté muy sonrojada.
-Está en el baño, nos encontramos con algunas chicas del salón, ahora están con ella – Ryoga me mira detenidamente, por un momento me siento descubierta. Miro a Ranma pero el sigue mirando a los chicos.
-Vamos a quedarnos, pero si quieres Akane, puedo ir a dejar a tu casa – Ryoga se acerca a mí. Ranma inmediatamente me toma de la mano.
Me sonrojo.
-Yo la llevo, no te preocupes – me atrae hacia él. Ryoga lo mira con mala cara. Oh no, no quiero que discutan.
-Ryoga ven, Ranma se ocupara en llevarla – Mouse trata de llevarlo adentro pero el al principio se resiste. Los dos se miran molestos, Ranma me sujeta con más fuerza.
Al final Ryoga se deja llevar por Mouse, no sin antes mirarme a mí, parece que estuviera advirtiéndome algo. ¿Qué tiene novia? Lo sé, pero el alcohol en mi cuerpo no me deja pensar en eso.
-Vamos, te llevaré a casa – no digo nada y dejo que me lleve.
Llegamos hasta un estacionamiento. Vaya, tiene un deportivo. Pero aun así no digo nada, aun pienso en el beso que nos dimos ¿le digo algo? ¿Hablaremos de eso? Me abre la puerta para entrar y luego sube. Permanece en silencio, yo no sé qué decir ¿Lo abre soñado? ¿Habrá sido efecto del alcohol? Me arrimo hacia la ventana, y de repente el sueño me vence.
-Akane – habla despacio a mi oído.
Abro los ojos lentamente. Estamos en mi casa, me levanto con algo de dificultad. ¿Cómo llegamos? No recuerdo haberle dicho donde vivía exactamente.
-Llegamos – Ranma está cerca de mí, se soltó el cinturón de seguridad y ahora está con todo su cuerpo inclinado hacia el mío.
Me siento mareada, más de lo normal. Diablos, pienso en mi papá, no quiero que me llegue a ver así.
-¿Qué pasa? – pregunta en voz baja, siento su mano acariciando mi mejilla.
-Mi papá me va a matar, no quiero que me vea así – murmuro.
Entonces me toma la cara entre sus manos y me voltea para que lo vea.
-Te diría que te quedaras conmigo, pero estoy seguro que no querrías –
Las mariposas se agitan alborotadamente en mi estómago ¿Quedarme con el? Eso significaría mucho, seguramente terminaríamos haciéndolo. No, no puedo, yo jamás he estado con alguien. No quiero que mi primera vez sea en este estado.
Muerdo mi labio.
-No quiero que metamos la pata, Ranma – él me sonríe y besa mi mejilla.
-Akane, lo más que quiero es hacerte el amor. Pero así no, quiero hacerlo y que tu recuerdes como estuve dentro de ti – susurra sobre mis labios.
Ah, la corriente golpea fuerte mi entrepierna. Me muevo para calmarme.
-Sé que me deseas, así como yo te deseo. Pero no quiero que lo hagamos en este estado, podemos esperar – no sé qué decir. Sonríe.
-Ranma yo… - ¿Qué puedo decir ante todo esto?
-baja antes de que se haga más tarde y me arrepienta – su voz suena ronca. Dios, este hombre hace que me estremezca.
-Conduce con cuidado – abro la puerta. El me jala del brazo y me besa fuerte, mete su lengua en mi boca y yo intensifico el beso arrimándome más a él. Me suelta rápido y se aparta. En sus ojos puedo ver como se trata de contener y la manera de como muerde su puño.
-Buenas noches nena – murmura.
Me bajo del auto y me meto a la casa. Escucho su auto marcharse, subo con cuidado las escaleras. Todas las luces están apagadas. Al llegar a mi cuarto me siento en paz, ¿Ranma me beso? ¿Enserio acaba de pasar? Ahogo un grito de emoción. No, no, tengo que controlarme. Esto tiene que ser producto del alcohol. No quiero pensar en nada así que me voy a la cama. Mañana es sábado así que podré descansar todo el día.
Hola chicos, estoy muy agradecida por sus comentarios. Bueno, pues se que algunos quisieron que conservara las personalidades de los protagonistas. Pues esta historia relata el dolor de Akane y ver como su familia es fría y ya no hay ese amor de antes, también hay mucha pasión y escenas lemon aquí, quizá muchas, pero con el tiempo –les aviso que cambiare después a la categoría M-. Regresando al tema, obviamente las personas sentimos un terrible dolor cuando perdemos a un ser querido y afecta a nuestra forma de ser. Pero sabran que con el tiempo Akane lograra recuperar su confianza y su valor, su determinación y sus hagallas. Pero con el tiempo chicos.
Espero que les siga gustando la historia, espero que comenten y espero que no dejen de leer.
