Capítulo 3: Festival Cultural.
Con el pasar de los días llegó rápidamente el festival cultural. El curso al que pertenecían iba a organizar un Café Cosplay y Sorata esperaba ansioso para ver a Mashiro vestida de maid.
Ya era el gran día del festival, los preparativos estaban terminados y la mayoría de los chicos que habían asistido sentían mucho entusiasmo por ir al Café Cosplay para ver chicas con sus trajes. Los ojos de todos los chicos se posaron sobre Mashiro, cada chico quería ser atendido por ella. Por eso, Sorata sentía celos al verlo.
-Sorata... ¿Me veo bien? –preguntó Mashiro nerviosa.
-Sí, tal vez demasiado –respondió corriendo la mirada.
-¿Qué pasa Sorata? Estás raro –agregó ella sin dudar.
-No pasa nada –dijo seriamente y salió para atender clientes.
Mashiro no comprendía realmente lo que sucedía, sin entender porque, sentía un gran dolor en su corazón al ver que Sorata se parecía desanimado.
Haré lo que sea para que se sienta mejor –pensó mientras continuaba con su trabajo.
-Disculpa –dijo un cliente -¿Tienes novio? Eres muy bonita y quisiera una cita si no te molesta.
-Si tengo, discúlpame -respondió ignorándolo.
-Ja… Pero no me molestaría compartirte –agregó el joven acercándose de forma sospechosa a ella.
-Pero yo no quiero –comentó ella volteándose –Puede tomar su orden o irse.
-No aceptaré un "no" por respuesta –dijo él y la tomo del brazo –Vendrás conmigo.
-¡No quiero! –respondió ella, pero en el ruidoso salón no se oyó.
Mientras aquel joven se llevaba a Mashiro, Sorata lo vio y sus celos lo llevaron a ir tras ella para verificar que nada raro sucediera.
-¡No la toques, ella es mía! –dijo Sorata tomándola para sí.
El chico sintió miedo de que lo golpeara y corrió hacia otro lado.
-Perdón- dijo él –Tuve estos celos toda la mañana, lo lamento mucho.
-De hecho me ayudaste y yo debo disculparme, no sabía cómo te sentías –casi llorando –Perdóname por favor.
-No Mashiro... No es tu culpa –dijo él y la besó suavemente.
Al finalizar el festival designaron a quienes debían limpiar el desorden, y por salir durante su turno, Sorata y Mashiro debían hacer el trabajo sucio, así que quedaron a solas en el salón. Sorata comenzó a limpiar por todos lados y Mashiro lo miraba atentamente mientras sacaba las decoraciones de la pared.
-Sorata... –dijo ella mientras lo miraba desde la otra esquina del salón.
-¿Sí? ¿Qué pasa?- dijo sonriéndole.
-Bésame.
Era de tarde y el sol del crepúsculo se filtraba por las ventanas dejando el aula solo iluminada un poco de luz que quedaba. Él la miro fijamente a los ojos perdido en ellos y dando pasos lentos, se acercó a ella hasta quedar justo a su lado, frente a frente. Así que tomándola en la cintura la beso dulcemente en los labios. Ella lo abrazo y ambos se dejaron llevar, de modo que sin soltarse se acercaban el uno al otro cada vez más. Sorata la acorraló contra la pared y siguió besándola, ambos estaban solos, así que no querían detenerse. Ella tomó la mano de Sorata y la posó en sus pechos, mientras el los masajeaba con cuidado.
-¿Lo estas disfrutando? –dijo el viendo el rostro sonrojado de Mashiro.
-S-sí –respondió ella nerviosa.
Él desabrochó su cinturón y estando preparado para seguir, ambos oyeron el sonido de la puerta al abrirse, la luz se prendió y uno de sus compañeros se quedó atónito mirándolos fijamente.
-Perdón por interrumpir –dijo riendo –Lo lamento de verdad.
Sorata acomodó su pantalón rápidamente y Mashiro prendió su camisa.
-N-no es lo que parece –dijo Sorata- So-solo...
-Entiendo, continúen, yo iba de salida –interrumpió- No diré nada -comentó y salió cerrando la puerta.
-¿Seguimos? –preguntó Mashiro.
-No podemos, es peligroso que nos vean aquí –respondió Sorata avergonzado.
-Oh, ya veo...
*Al día siguiente en el salón de clases*
-Sorata, ¿Por qué todos nos miran así? –preguntó Mashiro.
-N-no lo sé –dijo él mientras era observado.
Se escuchaban los rumores en la clase, Nanami estaba muriendo de celos, Sorata se defendía y Mashiro les daba la razón, con eso finalizó el festival.
Continuara...
