Una vez en la vida
Cap. 3: Oro en el corazón
Gracias por seguir leyendo este fanfic, intentaré hacerlo más interesante, empezaremos con Apple Jack, si hay alguna preferencia sobre el orden lo tomaré en cuenta.
Bien, sin mas qué decir...
My Little Pony no es de mi propiedad, no hago este fanfic con ánimos de lucro.
Apple Jack recuerda la sensación de los manzanos al ser asediados por sus cascos. Miraba por la ventana del vagón comedor, el tren nunca la había llevado tan lejos.
– Buenos días señorita – saluda una voz con acento familiar – .
– ¡Braeburn, qué gusto verte! – abrazando al pony de Appleloosa – ¿Qué haces aquí?
– Un negocio con los búfalos, quieren que busque un metal muy raro que solo se vende en el extranjero para reparar el cuerno de ThunderHoof.
– Entonces tendrás que vaciar el bolsillo por la diplomacia – decía en tono burlón – , señor nuevo alcalde más joven de la historia de un pueblo pony de manzanos.
– Bueno, pero no te lo tomes a chiste, es algo muy serio.
– Al menos esta vez no tendrás que sacrificar tantos pasteles de manzana como la anterior.
– Yo no diría eso, uno de los vagones está lleno de ellos.
En un pueblo lejano...
Se trata de la aldea minera de Warmrock, donde vivían los búfalos mineros de mayor prestigio. La pony baja de la estación y se despide de su primo, toma una maleta decorada con tocados de manzana y se dirige hasta un Búfalo que la esperaba con un cartel con "AppelJakk" escrito en él.
– Buenos días, tú debes ser el que me ayudará con mi misión – ve una mosca entrando a una de las orejas del búfalo y saliendo por la otra –, supongo.
– Sígame señorita Jakk, el maestro la recibirá.
Los dos caminan todo el día a través de calles y puentes y lugares confusos hasta llegar a un taller cerca de la entrada de una decadente mina con un vagón roto en las rieles con una pala y un pico desgastados dentro. Tocaron la puerta del taller y abrió un búfalo de mayor edad.
– ¿Sí, qué quieren?
– Jefe, estamos aquí con la señorita Jakk. La princesa Elestia la envió para que le enseñara.
– ¡Pues enséñale, que pierdes tiempo presentándome a los demás! – cierra la puerta con fuerza –.
– Lo siento señorita Jakk, él está muy ocupado, si quiere puede volver cuando se desocupe.
– ¿Y eso cuándo será? – pregunta la pony –.
– Creo que en abbril.
– Pero estamos en junio – comenta levantando una ceja –.
– Vaya, el maestro siempre me dice que tendrá tiempo en abbril. Ese es el mes que sigue ¿verdad?
Apple Jack puso cara de poker cuando se percató de la inteligencia de búfalo.
– Eh, ¿De casualidad sufriste algún daño en la cabeza cuando eras pequeño?
– No, soy uno de los más listos de mi raza – dijo orgulloso con la lengua afuera y chocando uno de sus cascos con su cabeza.
– Bueno, supongo que los tuyos deben estar orgullosos.
– Y mucho señorita Jakk, usted me agrada mucho.
– Al menos es sincero – dice para sus adentros –, pero no creo ser de mucha ayuda si no aprendo algo del maestro ese. Dime... – hace una pausa y un ademán con el casco para que se presente, pero este no se ubica con las señales que le da la pony – Si quieres puedes presentarte.
– Soy Blue Hoof y soy un bisonte noble.
– ¿Así se llama tu raza?
– Creo que sí. A mi gente le gusta mucho que sea sincero con ellos.
– Si tú lo dices...
– Eres muy amable porque me quieres saber cómo me llamo. Voy a tocar la puerta del jefe para que nos ayude.
Golpea con más fuerza que la anterior y abre por segunda vez el búfalo viejo.
– ¡Ya te dije que no quiero nada que ver con estos animalejos, vete y hazte un favor, ponla en la estación de trenes para que se vaya!
– No puedo , jefe, ella vino para quedarse un año, eso me lo dijo el rey de los cuernos.
– ¡Agh! – se queja el viejo mientras aclara la garagnta para expulsar flemas acumuladas y echarle un vistazo a la pony granjera – Bien, pero quiero asegurarme que hará todo lo que le diga, sin protestar.
– Puede contar conmigo – dice enfáticamente la pony haciendo un ademán de entusiasmo con su casco derecho – . No pienso decepcionar a nadie.
– Más te vale, porque en este taller no le enseñamos a cualquiera. Varios búfalos han renunciado y les hemos cortado un cuerno como marca de deshonra, si fallas te cortamos un cuerno ¿entendido?
– Eh... – no sabía cómo responder por la carencia de cuernos por perder – Sí, claro.
– Entonces empecemos – le ordena arrojándola al vagón roto con un casco minero que le quedaba como campana – . Blue te ayudará a salir jalando la cuerda al final del día, espero que encuentres algo de metal para la noche.
El viejo embiste el vagón roto con todas sus fuerzas y hace que Apple Jack grite del susto al adentrarse en la mina a toda velocidad.
– ¡Cuando hayamos terminado tu cuerpo quedará como nunca, o echado a perder, lo que pase primero! – grita desde la entrada el viejo.
Dentro de la mina estaba Apple Jack haciendo un esfuerzo tremendo por extraer el metal que veía brillar en los muros con un pico viejo que sacó del vagón roto.
– Esto es más difícil de lo que pensé – se quejaba mientras tomaba un momento para respirar y limpiarse el sudor de la frente con una pañoleta que usaba porque se la había regalado su hermana pequeña antes de partir –. Es el primer día y creo que ya empiezo a extrañar las manzanas del campo.
– Esas manzanas deben ser muy sabrosas – dice Blue lamiéndose los labios –.
– Bueno, al menos ahora no estoy trabajando sola.
– Me gusta que le guste que esté aquí señorita Jakk.
– Tienes un acento interesante, Blue, ¿los tuyos siempre hablan así?
– Solo los más listos, la mayoría no habla.
– ¿y cómo se somunican?
– Nos gusta reír para decir que estamos bien, lloramos para decir que estamos tristes y gruñimos para decir que estamos enojados.
– ¿Y cómo dan las gracias?
– Así – la abraza de un costado chocando mejillas – ¿Le gusta mi gratitud, señorita Jakk?
– Sip, – se esfuerza por sonreír porque se sentía un poco incómoda al estar tan cerca de un búfalo – nunca creí que los búfalos pudiesen ser tan cariñosos.
– Los búfalos nobles somos muy cariñosos, mi tío dice que a veces somos demasiado cariñosos.
– Y sinceros, eso me agrada de tí.
– Gracias – le vuelve a agradecer de la forma tradicional –, me gusta que le guste mi sinceridad.
– Este va a ser un largo día bajo la mina – dice la pony para sus adentros –.
Pasó los primeros treinta días acarreando tierra, arena, piedras y reparando la estructura de la mina. Esto superaba con creces el esfuerzo que implicaba trabajar en la granja de manzanos, lo cual ya extrañaba y consideraba como una forma de descanso. De vez en cuando se ponía a charlar con Blue para descansar de las labores extenuantes que le asignaba el jefe. Blue le ayudaba con las cosas que no podía hacer, así que no se sentía sola, algo en este personaje le recordaba a más de una amiga.
– Mi jefe le envía esto – dice Blue extendiéndole el casco con una manzana amarillenta y arrugada –. Es la mejor manzana que tenemos en el almacén.
– Eh … Gra-gracias – aceptó dudosa la manzana, pero luego lanza un chillido ensordecedor al ver salir un gusano de la fruta – ¡Por todos los corrales, de todo lo que podía pasar esto es lo peor! – exclama con toda su garganta soltando la manzana y cayéndose sobre el suelo, todavía tenía la costumbre de que Rarity tuviera preparado un sillón para caer dramáticamente (insistía en que una dama siempre tenía que estar preparada) –.
La caída tuvo como consecuencia un golpe fuerte en la cabeza que, a su vez, provocó el actual estado inconsciente de la pony granjera. Tardó un poco, pero despertó dentro de la mina, otra vez; ya no era raro para ella quedarse desmayada en un rincón dentro de ese lúgubre lugar. Lo primero que vio fue una lámpara de luciérnagas y una viga de madera que había sufrido muchas modificaciones por la distribución del peso que sostenía. Volteó un poco la cabeza y vio el rostro de su amigo búfalo.
– Me gusta que esté despierta señorita Jakk – decía con tono de alivio –. La princesa Elestia fue muy amable porque nos dejó a cargo de cuidar de ti, estaría muy triste si te pasara algo malo.
– No te preocupes – dice reincorporándose todavía tambaleante –, ya me estoy acostumbrando al ritmo de la mina... Por cierto, ya es tiempo de que cambiemos esa viga – señala con el casco la viga que vio anteriormente –, no sé cuánto tiempo lleva allí, pero no parece poder resistir más peso encima.
– Pero no pondremos nada encima de esa viga.
– Nop, pero cuando cavemos en la nueva desviación la distribución del peso será demasiado para un trozo de madera tan viejo – deduce la pony con un aire de seguridad analítica –.
– Se hizo muy buena en esto de la mina señorita Jakk.
– Gracias, Blue, mejor pongámonos cascos a la obra y terminemos con esa desviación.
– Un momento señorita Jakk. No puede empezar con el estómago vacío. Tome – extendió el casco –, le guardé la manzana.
La escena se repitió, cuatro veces más para ser exactos, y al final Apple Jack tuvo que aceptar la idea de comerse la manzana, escupiendo al gusano, y guardando el corazón como recuerdo.
Trabajaron en la mina otro mes y Apple Jack ya había logrado desarrollar un ojo muy refinado en cuanto a estructuras, su cuerpo tenía una mayor resistencia a la que alguna vez se había acostumbrado, tanto que ya no necesitaba que Blue la sacara de las profundidades de la montaña jalando del vagón roto, ella misma lo jalaba por diversión. Blue la seguía acompañando para que no se aburriera, pero eso no pasaba, ella aprendió a disfrutar más que nunca el trabajo duro en las minas, la labor de Blue ahora consistía en evitar que se excediera y se quedara toda la noche extrayendo el valioso metal que buscaba.
No era una experta en el metal que extraía, aprendió de todo sobre los materiales con los que se topaba en sus excavaciones, así que solamente separaba el material que no podía identificar y lo tomaba como la prioridad en sus labores.
Pasaron otros cuatro meses y ya llevaban seis "aprendiendo" con el maestro que se suponía que la iba a instruir en una disciplina que sería de utilidad para enfrentar la nueva amenaza de Equestria. Tardó más de lo normal, pero al fin se animó a preguntar al respecto mientras extraía un poco de minerales con el pico.
– Hey, Blue ¿qué se supone que tengo que hacer en esta mina?
– El jefe me dijo que tenías que sacar un metal muy especial para trabajar.
– Bien, eso lo acepto, pero no entiendo qué corrales quiere que haga con ese metal especial, ni siquiera me dijo qué metal es.
– Pues, a mi me dijo que es muy especial.
– Si tu lo dices, aunque eso no me ayuda mucho.
– Seguro lo hallarás señorita Appel Jakk.
– Hum... Tal vez tarde un poco en encontrarlo, pero quiero saber cuándo voy a empezar a entrenar para defender Equestria.
– El jefe sabe lo que hace, por eso te dijo que busques ese metal y trabajaras aquí, seguro que te entrena cuando se lo des.
– ¡Entonces a trabajar! – Afirma con toda seguridad y entusiasmo porque, en su cabeza, cada golpe con el pico la acercaba más a su familia – "Raise this barn, raise this barn. One Two Three Four!" – cantaba emocionada mientras golpeaba con su pico –.
– ¡Ese es el espíritu señorita Jakk! – aplaudía Blue acompañando la canción –.
A la mañana siguiente salió de la mina, no hizo caso a las peticiones de Blue, que le decía que no era bueno quedarse trabajando toda la noche. Se tomó el descanso a la entrada de la mina.
– Bueno, a eso le llamo "una buena noche" – decía orgullosa recostándose sobre el vagón roto que terminó de sacar y, cambiando el casco por su sombrero, trató de descansar – No necesitas despertarme, más tarde comenzamos con el trabajo.
– Descanse bien señorita Jakk.
– Una pregunta más, Blue... ¿Por qué el maestro es tan gruñón?
– Creo que el jefe ha tenido una infancia difícil. Es un buen búfalo.
– Oky, si tú lo dice lo acepto – dijo tapándose el rostro por completo –.
– Pero del maestro no sé, debe haber una buena razón – concluyó retirándose de forma sigilosa –.
La posibilidad de que no haya estado haciendo lo correcto la dejó sin sueño y con los ojos bien abiertos hasta la hora de entrar a la mina. Mantuvo el silencio y la cara de impresión toda la mañana. Se tomó el tiempo para reaccionar y, cuando ya empezó a razonar, ya estaba trabajando con el viejo pico. Blue estaba trayéndole algo de agua en una cubeta.
– Tome señorita Jakk, hace mucho calor.
– Gracias, Blue, pero no tengo sed – en verdad se moría por un solo sorbo, pero no podía beber nada sin antes aclarar sus dudas –.
– Usted no es buena mentirosa señorita Jakk.
– Ya lo creo.
– El jefe no quiere mentiras, eso lo pondría triste.
– Dime, Blue. Tú eres de los búfalos nobles, ¿verdad?
– Sí, así le llaman a los míos – responde con inocente orgullo –.
– ¿Por qué los conocen como los Nobles?
– No sé, tal vez les caemos bien.
– No creo que esa sea una buena razón para llamar "Noble" a alguien. Seguro hicieron algo para ganarse ese nombre, caramelo – empleó su forma usual de hablar para sacar información –.
– Tal vez nos llaman "Nobles" porque somos sinceros. Los míos siempre te dicen la verdad.
Al parecer, eran sinceros por su bajo coeficiente intelectual, Apple Jack vio en ese detalle una ventaja para aprovechar.
– Entoooonces... ¿qué se siente ser un Noble?
– Se siente … – se palpa a sí mismo por todas partes –. Muy bien, se siente muy bien ser un "Noble".
– Que bien, caramelo, seguro que los Nobles se sienten bien por ser Nobles.
– Sí, ¿cómo lo supiste?
– Hay muchas cosas que se pueden saber si observas con cuidado. También estoy segura de que los Nobles se llevan bien con personajes importantes, como – le codea en el costado – el Maestro herrero.
– Siiiiiiiii – dice emocionado pisoteando sus patas delanteras –, al Maestro le caen muy bien los búfalos Nobles, son sus amigos favoritos.
– Podría apostarlo, jeje, pero seguro lo ves muy seguido, ya que eres uno de sus amigos favoritos.
– Sí, yo también soy su amigo. Me gusta comer lo que come el maestro y me gustan los amigos del maestro.
– Entonces, como se llevan tan bien ¿por qué no me lo presentas? Podría convertirme en la amiga de alguien tan bueno.
– El maestro ya te ve como amiga, él es muy bueno con los que me tratan bien y trabajan duro.
– Eso – sonríe forzadamente –, suena grandioso, pero quisiera saber más de él.
– Pregúntame lo que quieras del maestro, lo conozco bien.
Las charlas entre los dos mineros se hacían cada vez más familiares, Apple Jack siempre aprovechaba para preguntarle a Blue sobre el Maestro herrero, él simpre le respondía de forma simple e inocente, no parecía darse cuenta, o importarle, que Apple Jack tratara de sacarle información. Pasó un día más y la pony llegó a una conclusión, lo que era poco común en su naturaleza poco inquisitiva.
– Supongo que, por la descripción que me dio Blue – cavilaba hablando para sus adentros –, que el Jefe no es el Maestro herrero del que se hablaba en las instrucciones que me dejaron en el castillo de Twilight. Voy a aclarar esto de una buena vez por todas.
Entró dando un golpe a la choza donde vivía el Jefe, por alguna razón se tardó en encontrarla, esto le sorprendió, porque la choza del Jefe estaba justo en frente de la choza en la que ella se hospedaba.
– ¡No tengo tiempo para bromas, anciano, dígame quién es y dónde puedo encontrar al Maestro herrero para que entrene!
– Nunca dije que fuera el Maestro Herrero – dijo el búfalo mientras terminaba de pulir una pieza de metal –.
– ¡Y cuándo limones iba a decírmelo! … ¡Oh no! – se tapa la boca con ambos cascos – Yo, lo siento, nunca uso ese lenguaje.
– No te preocupes, entiendo tu enojo. Yo solo soy un herrero con mucha experiencia, pero parezco un simple ternero comparado con la habilidad del Maestro Herrero, ahora estoy haciendo unos detalles que me pidió en un trabajo muy importante.
– Entonces, ¿lo conoces?
– Claro, soy su mejor aprendiz. Él enseña muchas cosas y yo aprendí a ser un herrero de él en persona.
– Entonces me gustaría que me lo presentaras para que me entrene personalmente.
– Lo siento, pero me pidió que primero te pusiera a buscar el metal del que te hablé, en cuanto lo encuentres te entrenará.
– ¿O sea que estoy estancada, sin conocer al Maestro Herrero, sin conocer bien el metal que busco y sin poder entrenar?
– Eso es lo que especificó el Maestro Herrero, no podemos hacer algo en contra de lo que nos pide, porque él y su familia han trabajado muy duro para que los búfalos tengamos oportunidad de sobrevivir en tiempos difíciles. No voy a traicionar la confianza del mejor búfalo Noble que conozco.
El resoplido de Apple Jack no se hizo esperar, pero eso significó indignación. Se contuvo lo más que pudo y se retiró respetuosamente.
– Lamento haberlo interrumpido en su trabajo, yo respeto a los que trabajan y son de familia. No voy a renunciar ni nada por el estilo, pero quiero terminar con esto lo antes posible.
– ¿Se va a descansar señorita Jakk? – pregunta Blue, que se acercó tras escuchar el escandalo –.
– No – se pone otra vez el casco minero –, voy a tomar algo de agua y continuaré con el trabajo.
– Voy a acompañarla señorita Jakk, las minas son peligrosas en la noche.
– No hace falta, Blue, tienes que descansar para ayudarme mañana.
El búfalo Noble se sentía triste al ver que su amiga no requería de sus servicios.
– Tranquilo – lo consuela el Jefe –, ella está pasando por un tiempo difícil, seguro extraña a su familia.
– Yo también extraño a mi familia – deja caer una lágrima con la cabeza agachada –. La señorita Jakk debe estar muy triste por quedarse mucho tiempo en este lugar.
– Los Nobles siempre dicen la verdad y siempre tienen la razón – le sonríe –.
Un tiempo después...
Apple Jack estaba en las minas, trabajando como siempre, golpeaba con su pico hasta que le salían ampollas en los cascos y alternaba con la boca para sujetar la herramienta. Este día era como cualquier otro, excepto por el tiempo que ya llevaba trabajando y la experiencia en las minas que había adquirido. Blue siempre estaba cerca para ayudarle con algo que no entendía sobre el rubro o para asistirla mientras descansaba, ella trabajaba duro y platicaba con él mientras hacía sus labores diarias de extracción. Nunca había llegado a apreciar tanto a alguien que no fuera un pony terrestre, incluso en una ocasión lo llamó Mac por error.
Un derrumbe en la mina fue lo que más impactó a la pony, en el derrumbe Blue casi pierde la vida. La pony no perdió un segundo cuando la estructura dejó de temblar.
– ¡Rápido, dime algo, Blue, responde! – gritaba alarmada –.
– Estoy bien – se oía una voz tenue con tono alegre –.
– ¡No te preocupes, voy a sacarte de este lugar! – lo animaba al verlo con la mitad del cuerpo atrapado entre las rocas.
Estuvo cavando hasta que el pico se rompió, siguió cavando con sus patas hasta que éstas empezaron a sangrar.
– ¡Maldición, no puedo! – gritaba con lágrimas en los ojos – ¡Blue, no puedo sacar estas rocas, no puedo sacarte ni encontrar ese estúpido metal ni ayudar a mis amigas ni volver con mi familia, NO PUEDO HACER ESTO SOLA! – lo abrazaba dejando salir un caudal de lágrimas ante la impotencia que sentía –.
– ¡Escucha lo que dices y no lo olvides nunca, Appel Jakk! – le gritó con una voz extremadamente grave el búfalo atrapado entre las rocas – Eres una buena amiga – cambió a un tono menos traumatizante, pero serio al mismo tiempo – y no quieres separarte de los que amas, pero a veces tienes que hacerlo, yo me separé de mi familia para entrenarte y ahora estás aprendiendo mucho – le seca las lágrimas –. No llores, porque ya aprendiste algo muy importante ¿qué crees que puedes hacer ahora?
La pony toma un poco de aire y mira a su alrededor, analiza la estructura y ve la viga que recordaba de su primer mes de trabajo.
– Esa viga resistirá porque la reforzamos con resina de buena calidad, pero no está diseñada para recibir presión desde el ángulo en que está ahora, no aguantará más de una hora.
– Entoooonces... – dice Blue con su voz habitual –.
– Tengo suficiente tiempo para buscar la ayuda del Jefe.
– ¡Eres muy lista señorita Jakk! – hace un cumplido sincero –.
– Los Nobles siempre dicen la verdad y siempre tienen razón – esbozó una sonrisa antes de salir corriendo lo más rápido que pudo –.
Tardó un poco, pero llegó junto con el Jefe y una buenas herramientas para sacar a Blue de entre las rocas. Reforzaron más la viga para que no cediera mientras lo rescataban. Tardaron lo que restaba del día y pasaron la noche en vela, pero al final lo sacaron. Una vez fuera de la mina, Apple Jack cayó al suelo, no por la fatiga, sino por algo que nunca antes había pasado.
Su cuerpo se cubrió de una luz amarilla muy intensa, se elevó en el aire y se soltó una onda de energía que provocaba una sensación reconfortante en los que se vieron alcanzados por ésta. Luego cayó lentamente en el suelo, toda exhausta, luchando por respirar.
– Mira tu flanco – le dijo Blue señalando dicha parte –.
La cara de Apple Jack fue única por la impresión que le causaba ver que su Cutie Mark había cambiado. Ahora una de sus manzanas era dorada.
– ¡Pero qué es esto, no sabía que las Cutie Mark podían cambiar!
– No te aceleres señorita Jakk – la tranquilizó Blue –. Ese es el metal que quería que me trajeras.
– ¿Qué?
– Sí, necesitabas tener ese oro en el corazón para poder llevar el regalo que te estuve haciendo en secreto. Jefe – se dirige al viejo búfalo –, por favor muéstrale la armadura que le hemos hecho.
– Ahora mismo, Maestro – se dirige a su choza –.
– ¿Maestro? – dijo Apple Jack con una cara de pedir explicaciones –.
– Sip, yo soy el Maestro Herrero, él es un búfalo muy bueno que quería aprender de mí, no me ha dicho nunca su nombre, por eso lo llamo Jefe.
– Pero, al menos me hubieras entrenado, ya pasó un año y solo hemos estado en la minas buscando metales.
– Sí, esos metales que sacaste sirvieron para hacerte el regalo que el Jefe y yo queremos darte. Más te vale apreciarlo, porque el Jefe trabajó mucho y fue perfeccionista con los detalles, no me dejó dormir muchas veces porque quería que saliera perfecta.
– La apreciaré por siempre – dijo en cuanto se la estaba probando –. Lo han hecho perfecto, todo me queda muy cómodo y me gusta mucho que tenga un cinturón para herramientas.
– Y una mochila incluida – agrega el Jefe con orgullo –. Puede adherirse perfectamente a tu armadura sin molestarte ni caerse y tiene muchas cosas que hice a casco para que te ayuden cuando más los necesites.
– Ya fue suficiente, Appel Jakk, – habla Blue – eres una muy buena amiga, pero debes irte, vamos a la estación del tren.
– ¿Ya tenían uno esperándome?
– Sí, el maquinista también extraña a su familia.
Caminaron todo el día hasta llegar a la estación de trenes, donde estaba el expreso a canterlot esperando por la portadora.
– Creo que hasta aquí llegamos – dice triste Apple Jack –.
– No se ponga triste señorita Appel Jakk, los búfalos somos siempre familia y amigos y estamos siempre cerca, ahora mismo puedes ver al Jefe – lo cual era cierto, porque la estación de trenes estaba justo a un manzano de la mina del Jefe, esto hizo que apple Jack pusiera cara de poker –.
– Creo que los búfalos son muy buenos en muchas cosas, pero la orientación no es una de ellas.
– ¡Ah, olvidé que tenía que entrenarte después de encontrar el metal! – se acuerda Blue –.
– ¡Pero qué el trabajo en la mina no fue el entrenamiento!
– Nop, empecemos: "Señorita Appel Jakk" – dijo con tono solemne para luego cambiar a uno más informal – " Tienes que hacer lo que tienes que hacer, incluso cuando no puedes estar cerca de tus seres queridos".
…
– ¿Eso es todo? – decía incrédula la pony –.
– Sip, ahora puedes irte, pero no te olvides de mandarle mis saludos a la Princesa Elestia y a Nuna. Toma – le extendió el casco con un corazón de manzana de oro con un gusano saliéndosele en él – te guardé el resto de la manzana – sonrió –.
La pony se sintió muy conmovida y lo abrazó con toda la fuerza que tenía.
– Ante los Nobles – decía haciendo el gesto de mayor respeto que podía mostrar un Apple – me quito el sombrero – soltó una lágrima de alegría y, de un salto, entró en el vagón del tren – Nunca olvidaré a mi amigo Blue, eso es la pura verdad.
El tren partió y la pony no pudo contener su emoción al escuchar el llamado del maquinista "Todos sujétense, que vamos a casa".
– YYYYYYYEEEEEEEEEHHHHAAAAAAAAAA! – gritó la pony agitando su sombrero –.
Bueno, espero les haya gustado este cap, ahora estaré avanzando en mi otra historia "Buscando respuestas".
Si alguien tiene en mente cuál de las mane 6 podría seguir, lo tomaré en cuenta.
Vaya, no se si me atrevo a agregarle un poco de romance al siguiente cap, bueno ya lo verán.
