COMPROMISO POR HONOR.
Fanfiction por Lita Kino.
Todos los personajes que intervienen en este Fanfiction tienen los derechos reservados de Nobuhiro Watsuki.
Capítulo 3: La Decisión de Misao.
Misao estaba en su habitación, pensando en lo complicado del asunto.
- Ya basta de tonterías... -si dijo a sí misma, al sorprenderse de nuevo a punto de llorar.- ¡Misao no baka! Déjate de debilidades. Tienes que ser una chica fuerte... ¿Entiendes? Has superado muchas cosas y esto también lo podrás superar.
Lo cierto es que no sabía como.
La joven Okashira se conocía muy bien a sí misma y sabía que uno de sus peores defectos era dejarse llevar por lo que sentía. Bastaba ver la manera en la que se había pasado su adolescencia buscando por todo Japón al hombre que amaba. Al mismo hombre con el que tenía un compromiso preestablecido... Y ahora sus sentimientos por él le decían, de una manera paradójica, que debía romper este compromiso por el mismo amor que sentía. Aunque ella lo amase hasta el infinito, él no sería feliz casado con ella.
Sin embargo... Okina tenía razón. Ella había tenido la opción de vivir como una chica normal y sin embargo había optado por ser Onniwabanshuu y no sólo eso: Había tomado el rol de Okashira.
Ella era una ninja. Y eso era todo lo que ella sabía ser. No podía concebir su vida como alguien "normal", vistiendo kimonos con maripositas y lacitos en el cabello. (Con perdón hacia su amiga Kaoru, claro está.) Así que dejar a los Onnis para ella sería casi como morir. Su esencia estaba ahí, sus recuerdos estaban ahí¡toda su vida estaba ahí! No podía simplemente renunciar a todo eso, a toda una existencia...
Era un gran conflicto entre lo que sería mejor para ella, entre lo que ella verdaderamente deseaba y sentía... y su amor por él, que la hacía pensar que lo más importante era él, que él fuese feliz, que estuviese bien...
Se sentía incluso mareada de tanto pensar. Esto no iba ser nada, pero nadita fácil...
XXX
Aoshi se dirigía rumbo a su habitación, luego de estar toda la mañana en el templo. Hacía un par de días, Okina le había comentado que había hablado con Misao respecto al compromiso, pero sin darle mayores detalles. Y aunque nunca lo admitiría, deseaba vehementemente saber qué era lo que la joven había dicho al respecto.
La verdad era que él estaría de acuerdo con cualquier decisión que Misao tomase. Al fin y al cabo y muy a pesar suyo, ya no era una niña y tenía la suficiente capacidad como para decidir qué era lo mejor para su futuro.
Aunque por una vez en su vida, era incapaz de predecir cuál sería la decisión que Misao tomaría. Era evidente que la idea de casarse con él no le hacía ni la más mínima gracia. Pero tampoco le haría gracia saber que no casarse con él, significaba renunciar tanto a ser Okashira como a los mismos Onniwabanshuu. No había ninguna otra alternativa... Él mismo se había dedicado los últimos días a estudiar detenidamente todos los cánones de los Onnis y no había encontrado más opción.
Aunque bueno, eso era con respecto a Misao. Pero... ¿Qué sucedía con respecto a él? No lo sabía. O quizás sí lo sabía, pero no encontraba la manera de formularlo en una idea.
Dentro de él había una serie de sentimientos confusos y contradictorios al respecto. No podía negar que la parte egoísta de su ser deseaba que ella decidiera continuar con el compromiso y así él podría tomarla como su esposa aunque fuese de esa manera, porque al fin y al cabo¡la amaba! Estar con ella era la única cosa que deseaba en este mundo. No había nada que llenara tanto su corazón de paz como la idea de vivir una pacífica vida en esta era de paz al lado de Misao.
De tanto en tanto se cruzaba por su mente la posibilidad de hablar de sus sentimientos a la joven. Sin embargo, estaba más que consciente del cuadro desesperanzador que se presentaba frente a sí: Él mismo había visto la manera cómo se había deprimido con todo este asunto y estaba seguro que exponerle lo que sentía no haría más que empeorar las cosas y sumirla en una tristeza más profunda...
Él sabía perfectamente que Misao lo quería. Debía de quererlo, que de otra manera no se hubiese pasado buscándolo durante todo el tiempo que estuvo ausente, además de las largas horas que solía pasar junto a él, durante sus meditaciones, contándole anécdotas o historias o simplemente hablando sin cesar. Debía admitir que al principio ni siquiera la escuchaba, pero con el paso del tiempo se fue acostumbrando a ello y posteriormente incluso le fue tomando cierto aprecio a las molestias que se tomaba con él, que sabía perfectamente que no eran más que muestras de su cariño. Pero claro, había una diferencia abismal entre querer a alguien y amarlo. Y si quería alguna prueba de que ella no sentía amor por él, la encontraba claramente en las amargas lágrimas que había derramado en los últimos días...
Aunque él la amara¿de qué valía si ella no sentía lo mismo? No iba a complicar más este asunto para ella. Él seguiría dejando todo esta cuestión en sus manos. Si había algo que caracterizaba a Aoshi era que, a pesar de todo, él la dejaba "ser." Por muy disparatadas que fuesen sus ideas (como introducirse a la oficina de cierto policía maniático vestida como vendedor de soba), él la dejaba actuar. Y para esta situación tan importante, él igual se atendría a lo que ella decidiese al respecto. Lo único que de verdad le interesaba era que fuera la misma chica feliz de antes, con o sin él. Él siempre se mantendría a su lado para ayudarla en todo lo que pudiese.
- Buenas tardes, Aoshi-san. -Una femenina voz lo sacó de sus pensamientos y se encontró frente a frente con Kaoru Kamiya.
- Buenas tardes. -Correspondió educadamente al saludo.
- Pregunta Omasu si almorzará alguna cosa.
- No. Me retiraré a mi habitación. -fue su fría respuesta. Luego agregó:- ¿Cómo se encuentra Himura?
- Pues muy bien. -sonrió la joven mujer ante la mención de su esposo y un poco sorprendida de que el joven ninja hubiese preguntado por él.- Kenshin hubiera deseado venir conmigo, pero decidió que sería mejor quedarse cuidando el dojo.
Y no era que el dojo necesitara de cuidado. Simplemente que no habían considerado prudente dejar a un adolescente y a cierto Cabeza de Gallo (Quienes en teoría no vivían en el lugar, pero se pasaban la vida metidos allí) solos en el dojo, que conociéndolos, no tardarían en armar algún desastre en el lugar. Además que las clases no podían suspenderse por tiempo indefinido.
- Bien.- fue la respuesta de Aoshi. Himura era una de las pocas personas a las que se podía decir que apreciaba en esta vida y aunque nunca lo admitiría, le hubiese gustado verlo de nuevo para conversar algunas cosas con él.
Aoshi hizo una pequeña inclinación antes de volver a su camino rumbo a la habitación. Sin embargo, antes de desaparecer en una esquina, agregó:
- ¿Podría decirle a Misao que lleve ella mi té esta tarde?
Y sin esperar respuesta, terminó de irse.
Definitivamente, Kaoru Kamiya nunca entendería a esa persona. Lo que sí había alcanzado a percibir era que en esa frase "¿Podría decirle a MISAO que lleve ELLA mi té esta tarde?", él había hecho énfasis en el "Misao" y en el "ella." Algo la hizo sentir que esa frase llevaba un significado no tan oculto... Algo así como: "¿Podría decirle a Misao que voy a hablar con ella?"
Aunque bueno, quizás así sería mejor. Podrían aclarar bien muchas cosas que no habían tenido tiempo de discutir desde que se había anunciado el compromiso.
XXX
Misao estaba sumamente nerviosa. Aoshi había pedido específicamente que fuese ella quien le llevase el té esa tarde. Y algo en su corazón la hacía sentir que la clásica rutina de Aoshi bebiendo y ella contando cualquier cosa graciosa se vería interrumpida esa ocasión por una densa conversación.
No sabía si en verdad quería afrontar esta situación directamente con él. Se moría del miedo con tan sólo pensar lo que él pudiese decirle... Aunque estaba segura de que le diría algo tan frío e indiferente, como era usual en él, que la dejaría con el corazón aún más confundido.
- ¿Estás nerviosa? -le preguntó Kaoru, al ver cómo cambiaba el orden de las cosas en la bandeja del té por tercera vez.
- ¿Tanto se nota? -preguntó la joven. Entonces vio que sus manos temblaban levemente.
- Trata de calmarte... Debes procurar que Aoshi-san no lo note.
- Aunque trate de ocultarlo, lo notará... -sonrió la ninja.- Tú sabes que soy como un libro abierto y más para él.
- Y no sé si eso es una virtud o un defecto... -suspiró Kaoru.
Reordenó el contenido de la bandeja por cuarta vez, pero Kaoru observó en su mirada que aún no se sentía satisfecha del resultado.
- ¿Y ya pensaste lo que él podría decirte?
- No... -respondió Misao.- Si hay algo que he aprendido de Aoshi-sama, es que es bastante impredecible en situaciones como esta.
- Pero bueno... ¿No has pensado en lo que te dije?
- ¿Qué cosa?
- En hablarle a Aoshi-san de tus sentimientos hacia él.
La taza de té que Misao estaba colocando en otra posición sufrió los efectos de la gravedad y dio de lleno contra el suelo, mientras la joven Okashira sentía un escalofrío recorrer su espalda de sólo pensarlo.
Ambas mujeres se inclinaron y comenzaron a recoger los fragmentos del pocillo.
- Ya te lo dije antes... -dijo Misao, sin quitar la vista de lo que estaba haciendo.- Eso es algo que no haré.
- Pero Misao.
- No hay ningún pero que valga... -dijo con un tono nostálgico en su voz.- Además que aún no he tomado mi decisión. Aún no sé si romperé el compromiso.
- Misao... -Kaoru se detuvo en seco al escuchar eso.- No me digas que has estado considerando romperlo... ¡Tú misma me explicaste lo que eso implica! Pensé que tu respuesta sería una negativa absoluta.
- Pues... la verdad no lo sé... -fue la sincera respuesta de la joven.
- La verdad... Sólo tú puedes decidir qué es lo mejor para ti.
- Y curiosamente... En lugar de pensar qué es lo mejor para mí... en lo que pienso ahora es en lo que sería mejor para él.
- ... -Kaoru no encontró qué más podría decirle, así que se limitó a suspirar. Tomó otro pocillo para el té y lo colocó en la bandeja, sustituyendo al que se había roto y agregó:- Pero bien. Como dicen en el occidente: "Al mal paso, darle prisa." No lo hagas esperar.
- Sí...
Tomó las cosas y se dirigió hacia la habitación de Aoshi con una lentitud sencillamente desesperante. Pero por muy lentamente que caminase, tarde o temprano terminaría llegando a su destino y ahí estaba ahora: frente a la puerta corrediza de madera tapizada con papel de arroz... Ya no había vuelta hacia atrás...
Llamó a la puerta. No obtuvo más respuesta que el silencio que reinaba desde el interior de la habitación.
- ¿Será que tuvo que salir? -pensó. Nunca antes se había alegrado tanto ante el pensamiento de que Aoshi no estuviese en el Aoiya.- Kami-sama... ¡Que se haya ido!
- Pasa... -interrumpió la grave voz su pensamiento. Aunque en su mente habían pasado siglos entre su llamado a la puerta y la respuesta, no habían transcurrido ni diez segundos...
Misao abrió la puerta y entro a la habitación. Un rayo de luz vespertina iluminaba directamente el relajado rostro de Aoshi, quien se encontraba en posición de loto y con sus ojos cerrados.
No podía negar que, de la manera que fuera, el verlo llenaba su corazón de paz, de una dulce alegría que no era capaz de describir. Al ver a su amado Aoshi-sama, se sentía capaz de hacer cualquier cosa que se propusiese en la vida, que era capaz de seguir adelante ante cualquier circunstancia. Que el mundo no era un lugar tan malo como parecía... ¡Cuánto amaba a ese hombre!
Pero no podía abstraerse en sus infinitos pensamientos amorosos hacia su Aoshi-sama. Con todo el dolor de su alma, debía comenzar la ceremonia del té... Ceremonia que sabía terminaría en una conversación de la cual quería escapar...
Aunque mantenía sus ojos cerrados, Aoshi era perfectamente capaz de percibir la angustiante lentitud con la que Misao estaba haciendo la ceremonia. Era la primera vez que estaban a solas desde que Okina les había anunciado el compromiso y podía sentir perfectamente como el ambiente que reinaba entre ellos dos había cambiado de una pacífica armonía a un nerviosismo expectante.
Misao extendió sus manos, sosteniendo la taza de té para que Aoshi la tomara. No notó la extraña manera en la que él estaba mirando sus manos, con el pequeño pocillo entre ellas y aunque lo hubiese notado, nada la hubiese podido preparar para la sorpresa que se llevaría al sentir las manos de Aoshi dejando la taza a un lado y tomando su mano derecha entre las suyas propias.
Pudo sentir cómo sus mejillas pasaban por todos los tonos cálidos existentes en el espectro de la luz, mientras que sus ojos estaban fijos en él, como preguntándole que qué era lo que estaba haciendo. Él notó la mirada de la joven sobre su rostro y por un momento reaccionó sobre lo que estaba haciendo. No era muy propio de él tener ese tipo de impulsos... Sin embargo, no pudo dejar de notar que la pequeña y suave mano de la joven estaba un poco fría, además de temblar levemente, lo que confirmaba que estaba nerviosa ante su presencia. Con su mirada señaló hacia la mano que sostenía diciéndole:
- Tienes una herida.
Misao entonces cayó en cuenta de que Aoshi tenía razón: Una herida en su dedo índice de su mano derecha sangraba sin que ella lo hubiese notado siquiera. Tanto se había distraído en su conversación con Kaoru que no se percató de ello. Se apartó de las manos de Aoshi para observarla, mientras miraba así mismo que la taza de Aoshi había quedado manchada también con su sangre.
- Perdón... -fue todo lo que atinó a decir.- No lo había notado...
Aoshi asintió dándole a entender que no había problema con ello y sin importarle los rastros sangrientos sobre su pocillo del té, lo tomó y bebió tranquilamente. Pero por lo menos el pequeño accidente había servido para romper el hielo entre ambos.
- Bien. No daré rodeos al asunto. -dijo Aoshi, su vista fija en la joven que tenía frente a él.- Okina me comentó que ya había hablado contigo.
- Si, Aoshi-sama... -fue toda la respuesta de ella.
- ¿Hay algo que quieras decir al respecto?
Misao nunca se hubiese esperado ese tipo de pregunta tan directa. Y era cierto que habían cientos de miles de cosas que querría haberle dicho a Aoshi al respecto, pero no se atrevía a decir ninguna.
- Yo... Bueno, la verdad... -balbuceó.- Pues... A mí me gustaría saber... qué es lo que usted piensa al respecto.
- ... - Aoshi dio otro sorbo de té, mientras repasaba toda la cantidad de cosas que pensaba al respecto y que no podía decir. Pero por muy intensos que fuesen sus sentimientos hacia Misao, su capa de frialdad era más fuerte que él, así que sólo atinó a decirle:- Soy un ninja. Y como tal, respeto las determinaciones de mis antiguos superiores; por lo tanto, si este compromiso fue determinación de tu abuelo, como tal lo respetaré.
- ¿Eso es todo? -preguntó ella, sintiendo dolor en su corazón. Eso había sido tan... frío y distante... Aunque no sabía ni por qué le sorprendía ese tipo de respuesta, viniendo de Aoshi.
- En realidad no. -dijo él.- Puesto que aunque respete su deseo, he de respetar también y de manera prioritaria lo que decida la actual Okashira. - Entonces... ¿lo que yo decida estará bien?
- Aunque lo dudes, tengo plena confianza en que sabrás tomar la mejor decisión. -dijo tajantemente, mientras sorbía su té.- Debes pensar bien qué es lo que quieres para tu futuro.
Misao estuvo a punto de articular un: "Mi futuro... Pero... ¿Qué hay acerca del suyo?" Pero algo en su interior le dijo que no sería prudente hacerlo. Seguro que Aoshi no se molestaba pensando en su propio futuro... Por lo menos no en ese aspecto. Seguro le daría lo mismo estar casado con ella a tomar por esposa a cualquier otra mujer o incluso a estar solo. Esa era su manera de ser.
De lo que no le cabía duda era que él se estaba tomando la molestia de pensar en ella, en lo que ella quería. Seguro era por eso que lo dejaba a su opción... Como su protector, sabía perfectamente que él se interesaba por ella, pero le parecía que era más que todo como un interés casi fraternal... Pero... ¿Qué opinaría él de esta situación si no fuese ella la implicada?
- Pero... -dijo Misao.- Hablando objetivamente... ¿Qué es lo que usted pensaría al respecto?
- Objetivamente... -pensó él. De la manera que sea, él no podía ver este asunto desde un punto de vista imparcial. Porque era ella, la pequeña mujer a la que él amaba y por la que más se interesaba en esta vida quien estaba enrollada en toda esta situación. En lo único que podía pensar era en ella y en que fuese ella misma quien decidiera qué era lo que quería, qué sería lo que la haría menos infeliz.
- ¿Aoshi-sama? -preguntó extrañada, al notar que él se había abstraído. - Siendo objetivo, -dijo casi sin meditarlo.- pienso que por nuestra condición de Onniwabanshuu, el honor se debe mantener por encima de todo. Nada más.
Ambos se quedaron bebiendo en silencio. Por lo dicho anteriormente, Aoshi podía deducir que lo que más le interesaba a Misao era saber su opinión al respecto y sin embargo, él lo que menos deseaba era confundirla. Y de nuevo se planteaba ante él la interrogante si debía o no debía hablar de sus propios sentimientos con Misao. Pero aunque se decidiese a hacerlo, este no sería el momento más indicado. Prefería saber antes lo que sea que decidiese Misao y dependiendo de eso podría decidir si era prudente decírselo.
XXX
La joven Okashira se dirigía a paso firme rumbo a la habitación de Okina, apretando el puño cerrado de la mano izquierda contra su mano derecha, cuyo dedo índice lucía ahora una venda recién puesta.
Una sola frase taladraba en su mente desde el mismísimo momento en el que había salido del templo, luego de esa conversación con Aoshi. Claro que había sido una conversación mucho menos densa de lo que se había imaginado que sería, pero aún así sentía un leve dolor en su corazón por las frías respuestas de Aoshi. Claro que también hubiese sido demasiado esperar que él le hubiese dicho algo así como "No rompas el compromiso; quiero casarme contigo."
Pero de la manera que sea, su decisión estaba tomada.
Abrió la puerta sin siquiera llamar, sorprendiendo a Okina con unas pinturas bastante "interesantes" sobre su mesilla. Ignorando la cara de susto de su abuelo ante la mirada de determinación que tenía (Y el infructuoso intento del anciano de esconder su "porno antiguo"), dijo con la voz más firme que hubiese utilizado nunca:
- Mantendré mi honor por encima de todo. Cumpliré mi compromiso y me casaré con Aoshi-sama.
Fin del Capítulo 3.
Por extraño que suene, dedicaré un breve párrafo en honor a Juan Pablo II.
Él es una persona a la que en mi caso personal admiro mucho por ser mensajero de amor y de paz, por confiar en la juventud como el futuro del mundo y por ser, además, uno de los mejores líderes que ha tenido la Iglesia Católica a lo largo de los siglos, además de fomentar la unión entre las religiones, puesto que ante todo, como seres humanos, todos somos hermanos . Y digo "es" porque a pesar de que él dejó este mundo el día sábado, sé que su alma está ya en un lugar mejor.
Pero bueno, entrando ya en materia de fics, he llegado a la conclusión de que mi estilo es de mucho pensamiento y poca acción. ¡Pero ese es MI estilo, justo como soy yo!
Pero bueno, creo que ya todos sabíamos que esa sería la decisión de Misao¿no?
Artema the Black Mage: Jejeje... Creo que colocaré una advertencia al inicio de todos mis fics: "Se recomienda que para leer el siguiente fanfiction tenga un paquete de kleenex o similares a mano"
Arinayed: ¿Te pareció buena la idea del compromiso? Me alegro que te guste. Y no te preocupes, que todas las dudas, embrollos y demás se irán resolviendo, aunque no te puedo decir quién de los dos confesará... MUAHAHAHAHA!
Alcione Yil de Cfiro: ¡Amiga mía! Gracias por tu apoyo! Son amigas como tú las que me motivan a continuar escribiendo, jeje. Y con respecto a la reacción de Misao... Pues siento admitirlo, pero yo soy... cómo decirlo... "Literariamente egocéntrica", así que la pobre de Misao siempre tendrá la extraña tendencia a reacccionar como yo lo haría... En cuanto a Aoshi... Bueno, aquí trato de mostrar un poco más que lo que a él le importa es lo que Misao decida... Aunque claro que si el compromiso se mantiene, mejor para él, jeje.
Cristy-girl: Pues ya está la actualización, jeje.Espero que te guste.
Les: Me alegra que te guste y gracias por el apoyo. Y la verdad es que sí disfruto mucho escribiendo este fic (el otro... no es que no lo disfrute, sino que hay cosas que duelen T.T), pero bueno, todo sea por esta pareja, jeje. Mis amigos creen que estoy loca porque me paso la vida sólo escribiendo sobre ellos... (o pensando en ellos o imaginando nuevas ideas para ellos o dibujándolos...), pero es que se ven tan bien juntos...
gabyhyatt: Pues sí, hay que tener valor, pero cómo cuesta agarrarlo... Pero ya llegará la hora en que obligatoriamente tendrán que hacerlo, jeje.
misao shinomori-12: Jajajajajaja! Si es que yo te dejo que te lo quedes... (Nah, yo sé que Aoshi alcanza para todas, jeje) Y tenle paciencia a la historia... Que yo con mi mala costumbre de llevar todo tan lento, jeje.
giuliana: Gracias por tu apoyo y los animos. No hay nada que alegre más mi corazón que la fidelidad de mis lectoras T.T
Yuriko Himura: Jejeje. Creo que mi otro fic es más famoso de lo que yo misma pensé. (Siempre me he dicho que las mejores historias son las basadas en la vida real.) Pero me alegra saber que este también cubre tus expectativas. Gracias por tu apoyo!
HADA: Jo, y mira nada más en este capítulo: se pasa siglos meditando acerca de la situación y de Misao y etc... ¡Y al final, cuando conversan, tan frío como siempre! A veces hasta a mí me desespera y me dan ganas de usar mi omnipoder de escritora para hacer que se le lance y le de un besito de una vez XD Y no te preocupes, que en esta historia no será el suicidio como la otra XD Y siiii! Armar caos es mi especialidad, jeje. Y tienes razón con los reviews! Hasta yo me impresiono de que me lleguen 10 u 11 por capítulo! Wow! Hasta dan ganas de decir que no actualizaré hasta que me caigan mínimo 15 reviews por capítulo XD (Bah, mentiras! Aunque no he de negar que me motiva a seguir escribiendo el saber que hay gente que lee mis historias, jeje)
Y bueno, hasta la próxima entrega.
Lita Kino.
