EL TERROR DE UN DIOS

por:

June

Resumen: Aventuras de un grupo de cazadoras que cuando se aburren, deciden hacerle la vida un poco mas desgraciada a Zeus.

Rating: Todos los publicos

Género: Humor/aventuras

Disclamer: Tanto Ash como Savitar y demás personajes no originales pertenecen a la inigualable Sherrylin Kenyon y a su obra maestra, Dark Hunters, el resto de personajes originales son originales...


SEGUNDO ASALTO

En un cuarto oscuro, oscuro de verdad, una mujer se movía entre caldero y libros, velas y candelabros, en sus labios una suave tonadilla ambientaban la sala. En una esquina de la habitación, un suave resplandor iluminaba vagamente unas siluetas encerradas en una esfera plateada. Mirando fijamente se distinguían dos espadas, varias dagas, estrellas afiladas y varias armas más.

La bruja seguía concentrada en la poción que estaba creando, mientras releía una y otra vez las instrucciones que ilustraban una de las antiguas hojas de un gran libro ubicado a su izquierda. A su derecha se encontraba un caldero, donde se cocía un liquido ambarino, que cada poco emitía pequeñas burbujas, que dejaban un aroma a especias...

- ¿Como va el experimento?- pregunto Dream nada más entrar en la habitación. Echó un vistazo a la esfera plateada, quedando satisfecha de como se encontraba, y volviéndose a Gise. Sorprendida por su aspecto le preguntó - ¿Pero que haces así vestida?

No era para menos su sorpresa, Gise se encontraba disfrazada de bruja, con un vestido negro hasta los pies y un gran sombrero de bruja y contra la pared tenía apoyada una escoba. Gise frunció el ceño y volvió a maldecir por enésima vez a Roz y su manía de hacer apuestas.

- Calla, no preguntes. Ya me tiene bastante martirizada Roz para que te metas tú también. Decidió que siendo yo la única "bruja" casi mejor ambientar todo. - Gise recordó esa misma tarde, cuando ambas estaban enfrascadas controlando los movimientos de June en el Olimpo, cuando Roz sugirió esa tonta apuesta. Tonta, porque nunca imaginó que la perdería. Así que le tocó disfrazarse. Pero la venganza es dulce, ya cogería por los pelos a la culpable de que perdiera, en cuanto volviera June, la convertiría en sapo, por lagarta.

- ¿Consiguieron Alia y las demás el Nihibih? Esta poción no espera y o me la traen ya o no podremos volver a repetirla- le increpó a Dream, sabía que no era justa pagándolo con ella, pero ya comenzaba a impacientarse. Llevaba esperando una semana y a ese paso, no conseguirían los componentes que necesitaba. Y luego le decían que estaba estresada, como no iba a estarlo, si para dos cosas sencillas que pidió, llevaban casi una semana para traérselas.

- Eso venía a decirte Gise- contestó Dream - Acabo de hablar con Alia, y vienen de camino con él. En cuestión de minutos llegarán.-

- Genial, ahora solo me falta la sangre de Zeus- mientras decía eso, comenzó a preparar todo lo necesario para poder incorporar el líquido a la poción a medio hacer. -Avisad a June para que se dé prisa.-

- La ultima vez que la controlé, estaba a punto de estamparle una bandeja a Zeus en la cabeza- comentó como si nada Roz, que también acaba de entrar a la habitación y había encendido las luces. - Por eso venía, por si necesitaba echarle un ojo a sus armas-. Como si sus palabras hubieran sido un presagio, la esfera comenzó a vibrar y a emitir más luz.

Dream se acercó a ella y posó su mano en lo alto de la esfera, provocando que dejara de emitir zumbidos. Roz se acercó a una de las paredes y quitó el calendario de bomberos que tenía Gise colgado. Dejando la pared vacía, pulsó el comunicador que llevaba en la oreja y una imagen apareció en la pared.

Mientras se formaba la imagen del interior del templo de Zeus, Dream recordó como llegaron a ese punto.

Hacía varios días que Riarden había aparecido con un libro en la mano y comentando que había encontrado algo que tal vez fuera útil. De todas era conocido que estaban deseando jugársela a Zeus, pero a nadie se le ocurría nada lo suficientemente malo para Zeus. Así, que quienes no participaban directamente, intentaban echar una mano como podían.

Pero como siempre había un problema a todo, esta vez eran dos los problemas, conseguir robar a Zeus el Nihibih y unas gotas de la victima elegida. El primer ingrediente lo había conseguido con esfuerzo, pero había acabado en malas manos, y gracias a los dioses ya casi volvían a tenerlo. Pero el segundo componente no era tan sencillo. Iban a necesitar unas gotas de sangre de Zeus, y no podían aparecerse así sin más, hacerle un cortecito, recoger la sangre, despedirse y desaparecer. No. Necesitaban un plan mas complicado. Al final fue la misma Dream quien dio la idea, y consiguiente problema de a quien le tocaría hacerlo. Necesitaban a una mujer con escaso sentido moral, vamos, que si era necesario, hasta tenía que acostarse con el mismo dios.

Y entre que varias de ellas tenían pareja "estable", todas las miradas recayeron sobre June.

-¿Pero me veis cara de ninfómana o que!!-

Varias horas después y varias discusiones después, Alia y compañía habían salido a buscar el Nihibih, quedando en el Omegrión, Roz, Gise, Dream y June. Se encontraban en la habitación de la susodicha, Dream sentada en la cama, Roz rebuscando en los armarios y Gise y June de pié delante del espejo.

- Tienes que entender que solo tú puedes ir sin levantar sospechas. - Intentaba convencerla Gise sin mucho éxito. - A Dream la localizaría al momento, y a las demás enseguida notaría que no son humanas. En cambio, a ti no te reconocerá, no hay magia a tu alrededor como en las demás, así que no sospechará.

-Claro, aprovecha para meterte conmigo, claro, como no tengo poderes ni nada parecido.- Soltó June enfurruñada. - Además, odio las túnicas blancas que usan. Y seguro que me reconocerá al instante.-

- Pues te cambias el color de pelo y ya está- comentó Roz con la mitad del cuerpo dentro todavía del armario. - Pero nada de magia, con tinte normal y corriente. Y luego unas lentillas para ocultar tus ojos y ya está-

Dos horas después, la negra cabellera de June había cambiado a un rubio platino, y gracias a Roz, tenía unas nuevas lentillas, que hacían que sus ojos se vieran azules. A todas les hacía gracia la poca gracia que le hacía a la pobre, que se remiraba cada veinte segundos al espejo, preguntándose que mal habría cometido esa semana para ser sometida a ese castigo. Haciendo repaso de sus travesuras, decidió mejor callarse.

-Y ahora el toque final, la ropa- una sonriente Dream hizo aparecer una sencilla túnica blanca, y unas sandalias doradas. También para completar el atuendo, unos brazaletes de oro con un collar a juego.

- Casi mejor que te quites todo eso- dijo Az, que entraba en ese mismo momento, señalando las espadas que llevaba colgadas a la cintura.

De mala gana se quitó las espadas, y mientras se iba desnudando iba retirando diversas dagas que llevaba en las botas. Cuando ya solo tenía puestas las braguitas y el sujetador y se disponía a vestirse, abrió la puerta Savitar. Entrando en la habitación como si fuera el dueño (obviamos que todo el Omegrión es suyo...) miró a cada una de las mujeres que allí se encontraban, devolviéndoles a cada una, una mirada desdeñosa. Acallando las protestas de Dream, se plantó delante de June, y la miro de los pies a la cabeza. Ella no se amilanó y le plantó frente, poniendo los brazos en jarras.

- Veo que sigues utilizando mis armas- levantando las cejas -Quítate todo eso, no vas a necesitarlo.- Gise, Roz y Dream se miraron entre si, sorprendidas. A que se refería, se preguntaron, si June estaba prácticamente desnuda y no llevaba nada de metal encima. - No quiero saber nada de esto.- Les dijo a las sorprendidas chicas. - Y tampoco quiero que nadie salga herido, ¿entendido?-

Lo único que podían hacer era asentir, y mientras Savitar salía por la puerta volvieron la vista a June. Ésta estaba roja de indignación, y permanecía con los brazos en las caderas, con la mirada fija en la puerta. Si pudiera incendiarla, en ese momento solo habría cenizas.

Cuando las demás le pidieron explicaciones, solo contestó que no sabía de que hablaba, y cuando volvió a intentar terminar de vestirse, volvió a resonar un grito en la habitación.

-QUITATELAS!!-

así que frente a unas asombradas Roz, Gise y Dream, June llevó sus manos a sus muñecas, haciendo los movimientos de abrir y retirarse unos guantes. Al depositarlos sobre el mármol del escritorio, este resonó metálicamente, y al soltarlos aparecieron a la vista unos guantes metálicos terminados en unas afiladas garras. Sin que terminase su sorpresa, volvió a repetir los movimientos en sus antebrazos y depositando dos cuchillos mas en la mesa. Repitió la operación en las piernas de donde sacó dos pistolas, y de sus tobillos salieron dos sais más. Con mala cara retiró de su cintura un cinto lleno de shurikens.

- Mierda, ya está todo, satisfecho- gritó June a la puerta. Volviendo la mirada a sus amigas, solo pudo levantar los hombros y sonreír. -No podéis culpar a una pobre e inocente chica por intentar protegerse lo mejor posible-

Mientras Roz seguía mirándola con desconfianza, Gise se acercó a las armas y cogiendo una de las dagas, la examinó. Dream dejó pasar todos los comentarios que se le ocurrían, y volvió a ayudarle a terminar de abrochar la tunica y colocarle los demás accesorios.

-Caray, había escuchado hablar de los hechizos protectores en las armas, pero no uno que las ocultase totalmente- levantando la mirada de las armas, Gise volvió a preguntarle - ¿Quien lo hizo para ti? Solo alguien muy poderoso y con conocimientos suficientes podría haberlo echo.-

Roz y Az se miraron y ambas contestaron a la vez. Savitar.

La pregunta quedaba flotando en el aire, así que June, suspirando decidió contarles la verdad sobre esas armas.

-Bueno, creo que todas conocéis mi parentesco con Savitar. Así que podéis imaginar que la vida no es muy sencilla, cuando pueden utilizarte para dañarlo. Y aun por encima, no poseo ninguno de los poderes que habitualmente tiene mi familia. Así que tenia pocas oportunidades para defenderme- sonriendo levemente, se acercó al escritorio y cogió la daga pareja que tenía Gise en la mano. Al contacto de la piel, la daga desapareció. Gise extendió la mano para tocarla, encontrándose que la mano estaba cerrada alrededor de algo que ella no podía tocar. - Y esta es la mejor manera que encontró Savitar de protegerme- Volvió a dejar la daga en la mesa, la cual volvió a aparecer en cuanto la soltó.

-He de pedirle que me enseñe ese truco, puede ser muy útil- comentó Gise, dando pié a que las demás rieran.

-Yaa, claro. Y vas a ser tu la que se lo pida
- le contradijo Roz. -Imagino que acabarás churruscada antes de terminar de decir esa frase, con el mal humor que gasta-

Pasado el momento de tensión volvieron a reír como enanas.

Parte del plan estaba tomando forma. Pronto conseguirían el último componente y con ello podrían vengarse de Zeus. Sería algo que no olvidarían jamás...

Continuará...