Disclaimer: "Peleando a la muerte" es la traducción de "Fight to the Death" de Smudge93. Pueden encontrar la historia original en el link s/5061101/1/Fight-To-The-Death
Todo lo que puedan reconocer de Supernatural es de la Warner y lo demás de ella.
Nota del autor: hola, solo unos pequeños comentarios. En realidad esta debiese ser la nota del traductor :D He tratado de ser lo más fiel a la historia original posible, para que los personajes y su manera de interactuar y expresarse no pierda la gracia y la autenticidad que tienen en la historia original en inglés. Fue una de las cosas que más me gustó. Nosotros que somos fans de supernatural, podemos identificar cómo hablan, al menos Sam y Dean, pero los conocimos siendo adultos, de veintitantos años, así que siendo más pequeños, Sam adolescente es difícil. Dean siempre ha sido un desvergonzado y bueno para decir garabatos, groserías y los chistes menos oportunos, pero es difícil traducirlos, porque ellos mezclan muchas palabras como "Fuggly" que si alguien lo busca en el diccionario no significa nada pero es la mezcla entre fuck y uggly. En resumen, lo intento traducir lo más fidedigno posible a un español que entendamos todos y no solo en mi país. Si vemos las temporadas más antiguas en inglés, el acento de los dos actores se nota mucho más. En lo personal yo no le entiendo una palabra de lo que Jensen dice, porque no modula nada :D así que de adolescentes me imagino que tenían ese acento más marcado. "Tylenol" junto con el wiskey es el mejor amigo de los hombres Winchester, no quise traducir el nombre, pero vendría siendo como el paracetamol.
Ahora sí, espero que disfruten el capitulo.
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Capítulo 3: "hola dolor, mi viejo amigo"
Habían regresado al motel y Dean se había llevado el Impala al estacionamiento vacío a la vuelta del edificio, sin querer descargar la cantidad de armas que mantenían en el maletero a vista y paciencia de todo el mundo.
Sam suspiró mientras se enderezaba en el medio de la habitación, tratando de decidir por dónde empezar. Finalmente, se dirigió a la pequeña cocina y empezó a abrir los estantes.
Independientemente de que aparentara por su hermano, Dean todavía no se sentía en un 100%. Tomó una botella de agua del piso del auto y tomo un sorbo. "Hagamos primero la parte fácil". Y se preparó para revisar el motor del auto.
Menos de una hora después y sin encontrar ningún indicio de que se habían metido con su nena, bajo el capo y se dejó caer en el asiento del conductor, descansando su cabeza suavemente en el manubrio. Dejando la puerta abierta para dejar escapar el aire caliente, cerró los ojos. Estaba tan caluroso dentro del auto, que se sentido mareado, pero no podía moverse en ese momento. Su cabeza empezó a dolerle otra vez y brevemente albergó la esperanza de que solo fuese sed y la sequedad del aire, pero sabía que, en general, o tenía tanta suerte.
Revolviendo en su bolsillo, sacó la botella de Tylenol que había llevado al restaurant solo por si acaso, maldiciendo mientras luchaba con sus dedos que no querían realizar la simple tarea de sacar la tapa a prueba de niños. Finalmente lo logró luego de varios intentos y maldiciones, pero el contenido se derramó en su regazo y finalmente en el suelo, cuando sus manos comenzaron a temblar.
"Jesús, por favor, no otra vez…" Se agachó con cuidado y tomó dos pastillas del suelo y se reclinó contra el asiento con la cabeza hacia atrás. Levantó su mano y dejó caer las pastillas en su boca mientras lo hacía. Sin poder alcanzar la botella de agua desde donde estaba y no deseando mover su cabeza nuevamente, se las tragó en seco, ahogándose por un minuto hasta que finalmente se deslizaron por su garganta. La jaqueca se estaba desarrollando y él sabía lo que venía. Era como estar atrapado en las vías de un tren, con uno avanzando directo hacia él. Sacó su teléfono.
"Parece que el cuarto está limpio hasta ahora. ¿Cómo vas tú?" la voz de su hermano resonó en su cabeza y lo hizo gruñir de dolor.
"Sammy" logró decir en medio de un jadeo largo y lleno de dolor.
"¿Dean? ¡¿Dean estás bien?!"
No pudo responder. Parecía que su cabeza se partía mientras una punzada de dolor hacía que su visión se volviera de un blanco brillante. Llevándose las manos a la cabeza, dejó caer el teléfono y aguantó el impulso de gritar, mientras lo que se sentía como dedos congelados, se enterraban en su cerebro, tratando de apretar cualquier pequeño pensamiento consciente que le quedara. Dejó caer sus brazos, sin poder mantenerlos arriba más tiempo, dejando descansar sus manos en sus muslos, enterrando sus uñas en la piel, en un vano intento de alejar su atención del dolor de cabeza. Las nauseas aparecieron otra vez y él se lanzó hacia la puerta abierta, rogando para que su mano y brazo hicieran su trabajo y pudiera agarrar la manilla. Ninguno lo hizo y sin lograr afirmarse de la puerta, cayó fuera del auto, golpeando su hombro en el pavimento unos cuantos segundos antes de su cabeza.
Esta vez gritó y se desmayó.
Sam había desarmado la cocina, incluso revisado el triturador de alimentos y el lavaplatos para asegurarse de que no había una bolsa de hechizos en las tuberías, sabiendo que era improbable, pero no pudiendo evitar revisarla de todas maneras. Su teléfono sonó mientras estaba en medio de la revisión del cuarto.
"Sam ¿Ya terminaron de revisar el cuarto y el auto?" el tono hosco de su padre le indicó que él tampoco había tenido suerte.
"No señor, todavía no"
John no había encontrado nada en su investigación. Había tenido que esperar a que las casas de las víctimas estuviesen desocupadas y no había encontrado bolsas de hechizos en ninguna de ellas. Quería decir que que la bruja las había escondido realmente bien o no estuvieron ahí en primer lugar. John sabía, por supuesto, que eso solo significaba que ella había encontrado otra forma de maldecir a esas personas, lo que necesitaría más investigación. Su conversación con las familias, escuchándolos describir los eventos que les habían llevado a perder a un ser querido, tampoco habían ayudado mucho con su humor. Dejó descargar su frustración en su hijo menor "¿Por qué demonios se están demorando tanto? Esto es importante Sam".
"Ha pasado menos de una hora, John…" Sam uso el nombre de pila de su padre para molestarlo "Es una habitación grande y la estoy revisando solo. ¿Quieres que haga las cosas bien o no?".
"¿Dónde está Dean? ¿No te está ayudando? ¿Está enfermo otra vez? ¿Por qué no me llamaste si se sintió mal de nuevo?" John lo bombardeó a preguntas.
Sam rodó los ojos "No está enfermo de nuevo papá, está revisando el auto"
"¿y está bien?"
"Lo estaba la última vez que lo vi"
"¿Cuándo fue eso?"
Sam de repente se dio cuenta que Dean no lo había llamado para saber si había encontrado algo y una pequeña punzada de preocupación empezó a aparecer "Cuando recién llegamos acá. Justo iba a llamarle cuando llamaste"
"Apuesto a que sí" John dejó escapar su molestia en el tono de voz. Su papá tomó aire y nuevamente la agarró contra él "Espera, ¿me estás diciendo que no puedes verlo? ¿Una bruja puso una maldición en tu hermano que lo hace perder la conciencia y tu lo dejaste ir donde no puedes verlo? ¿Qué pasa contigo últimamente Sam?"
Sam resopló audiblemente, su enojo evidente en su voz "Dean es un niño grande papá y solo está en el estacionamiento de atrás del motel. No quería vaciar el auto a la vista de cualquiera que pasara por ahí".
"Mejor voy a llamarlo entonces. Al menos uno de nosotros debiese mantener un ojo en él ¿no te parece?"
Sam se erizó con la implicación de su padre "Yo lo estoy haciendo"
"Así parece. Él estaba justo frente a ti la ultima vez y no pudiste impedir que ella lo agarrara" la llamada se terminó cuando John colgó.
Sam tenía una gran selección de palabras pasando por su cabeza, pro prefirió no ventilar ninguna de ellas. Estaba furioso. Su papá los dejaba por días a veces y ni siquiera se molestaba en contestar el teléfono cuando alguno de ellos llamaba para decir que el otro estaba lastimado, pero ahora actuaba como si Sam fuera un idiota que no sabía cuidar de su hermano.
Con las palabras de su padre aun molestándole, tomó dos botellas de agua del refrigerador. Se dirigió hacia la puerta para ver cómo estaba Dean, sabiendo que necesitaba una excusa para ver como estaba. Hacía calor afuera de todas maneras. A Dean le vendría bien un trago.
El teléfono de Sam sonó mientras atravesaba la puerta de la habitación, sonrió al ver el nombre de su hermano brillando en el identificador de llamadas.
John maldijo cuando el teléfono de Dean lo mandó directo al buzón de voz. O bien estaba apagado, lo que era improbable, o Dean estaba hablando con alguien. Seguramente Sam lo había llamado solo para evitar que John pudiera hacerlo. Estaba parado fuera de la última casa que iba a revisar ese día. Ya había tenido que esperar dos horas a que la familia saliera, pero ahora estaba indeciso entre revisarla o volver al motel a ver a los muchachos.
Había revisado siete casas y tenía cuatro bolsas de hechizos y le quedaban dos casas por revisar. Observando la casa, nuevamente fue invadido por una profunda y urgente necesidad de volver al motel, que no podía explicar. Dean habría dicho que su sentido arácnido estaba tintineando. Suspirando dio el día por perdido y volvió a su camioneta. Iba a hacer que Sam revisara las bolsas con él y después decidirían los pasos a seguir.
Trató con el teléfono de Sam, que sonó ocupado y se relajó un poco. Si los muchachos estaban hablando por teléfono, quizá él solo estaba un poco paranoico al no encontrar nada útil. Miró nuevamente la casa mientras el buzón de voz de Sam terminaba su mensaje "Hey, soy yo… Voy de regreso, quizá te pueda echar una mano para terminar la habitación. Voy a pasar a buscar algo de comida. Llámame de vuelta y dime qué es lo que tú y tu hermano quieren. Chao".
Cerrando el teléfono, se subió en la camioneta y emprendió el camino de regreso.
Sam dio la vuelta en la esquina del estacionamiento. El Impala estaba estacionado a menos de 100 yardas de él, pero no podía ver a su hermano. Se dirigió hacia allá, llamando a Dean mientras se acercaba. Nadie le respondió.
Cuando llegó al lado del pasajero, vio que la puerta del conductor estaba abierta de par en par y su hermano estaba tirado en la tierra bajo esta, con la mitad del cuerpo dentro y la otra fuera del auto.
"¡Dean!" Sam rodeó el auto rápidamente, tirando las botellas que todavía llevaba en el asiento trasero, junto con su celular, mientras se tiraba de rodillas, levantando la cabeza de su hermano a su regazo "¿Dean?" Había un pequeño corte en el lado de la cabeza de Dean y respiró con alivio cuando lo limpió con su camisa y descubrió que no era nada serio. Seguramente Dean se había lastimado al caer del auto. Llevó su mano a la frente de Dean y frunció el ceño. Su hermano estaba muy caliente y Sam no pensaba que tuviese que ver con el calor del día y el auto.
En vez de bajar a su hermano, Sam lo levantó y lo deslizó nuevamente en el auto, hasta el asiento del copiloto. Lo levantó para subirse al asiento del conductor y depositó nuevamente la cabeza de Dean en su regazo, notando las pastillas desparramadas en el piso mientras lo hacía. "No me digas Dean que trajiste las pastillas contigo solo por precaución. ¿Por qué no pudiste decirme si no te estabas sintiendo bien?" Sacudió su cabeza y se estiró para cerrar la puerta, rápidamente conduciendo el auto frente a la puerta de la habitación.
Mitad cargándolo y mitad arrastrándolo, se las arreglo para meter a su hermano en la habitación y en la cama.
Rápidamente, Sam agarró el kit de primeros auxilios, un trapo húmedo y una toalla. Puso el termómetro en la boca de Dean y revisó su respiración y pulso, frunciendo el ceño con el resultado del último. Con el trapo húmedo limpio el corte en la frente de su hermano, limpiando un poco de sangre y tierra que estaban pegados, mientras esperaba que el termómetro sonara. Dejando el paño húmedo en la frente de su hermano, reviso la lectura – 101ºF- (38.33°C) los números brillaban en frente de él. Demonios, demasiado alta, pensó mientras comenzaba a desvestir a su hermano.
"¿Dean? ¿Puedes escucharme? Necesito saber si puedes escucharme… Estás demasiado afiebrado, hermano mayor. Ya te saqué tus jeans, pero necesito que me ayudes con la camiseta ¿ok? Tiró a Dean hacia él para levantarlo y podría haberse largado a llorar cuando sintió que su empezaba a reaccionar a su voz. Lo sintió sostener algo de su propio peso, mientras Sam forcejeaba tratando de sacar la camiseta de un brazo y por sobre su cabeza hasta el otro brazo. Dean tiritaba contra él y gimió despacio. Con cuidado, Sam lo recostó nuevamente en la cama y le sonrió mientras este abría sus ojos. "Oye, tienes que dejar de asustarme así, casi me dio un ataque al corazón, hombre… con esa llamada de teléfono y después encontrándote en el auto".
"Perdón" Dean se forzó a decir y Sam podría escuchar la sequedad en la boca de su hermano.
"Ta'bien. ¿Crees que podrías tomar algo de agua, por mí?"
"Si" Dean cerró sus ojos nuevamente, pero Sam le picoteó hasta que los abrió otra vez.
"Tu quédate conmigo. Nada de dormir, hasta que meta algo de fluidos en ti" agarró una botella de agua y deslizó un brazo bajos los hombros de su hermano, levantándolo para que pudiese beber. Dean trató de levantar su brazo y tomar por sí mismo la botella. Sam frunció el ceño al ver que no lo había logrado. "Yo la afirmo, Dean. Solo bebe" forzó casi la mitad de la botella por la garganta de su hermano, deteniéndose cada cierto rato para dejarle descansar, hasta que Dean finalmente protestó.
"Suficiente" Dean giró su cabeza y la apoyó en el hombro de Sam. Estuvieron un rato sentados así hasta que Sam notó que Dean estaba durmiéndose nuevamente. Agarró el termómetro y sacudió a su hermano.
"Hey, Veamos qué dice ahora" puso el termómetro nuevamente en la boca de Dean y esperó. Sabía que no debía estar sosteniendo a Dean si su temperatura era alta, pero no podía evitarlo. Verlo así lo asustaba más de lo que estaba dispuesto a admitir y el hecho de que le estaba permitiendo afirmarle, lo asustaba todavía más. El pitito lo sacó de sus pensamientos.
"Mierda" el numero 102 (38.89°C) parpadeaba ante él. Recostó a Dean, gentilmente y fue a agarrar otra toalla y los packs de frio del refrigerador, preguntándose brevemente cómo lo harían en familias donde los pack de frio no fuesen usados rutinariamente para bajar fiebres causadas por fuerzas sobrenaturales o heridas infectadas.
Los estaba colocando al lado de Dean cuando John llegó.
"¿Qué pasó?" John dejó los archivos y las bolsas de hechizos en la mesa y se volteó hacia Sam, manteniendo su rabia controlada por el momento, ya que Sam estaba más pálido que el mismo Dean.
"Tenías razón. Me llamó y cuando llegué al auto, había colapsado otra vez. Lo traje para acá y lo metí en la cama, pero su temperatura es muy alta, estaba tratando de bajarla".
John se sacó la chaqueta y la dejó caer al suelo "¿Cuan alta?"
"102, pero era 101 hace menos de una hora y eso fue antes que lo desvistiera y le diera de beber algo".
John tocó la frente de Dean y observó como su hijo abría los ojos "¿Papá?"
"Si, Estoy acá… también Sammy. Me dice que tomaste el giro equivocado. Te sientes bien como para decirme qué pasó?"
"Cabeza… dolor" Dean gruño cuando la primera oleada de nauseas lo golpeó, no muy seguro entre responder la pregunta o decirle a su papá cómo se sentía.
La cara de Sam apareció en su campo visual "¿vas a vomitar?"
"No stoy… seguro" Dean cerró sus ojos y trató de calmar su estomago. Podía sentir el hielo de los packs invadiéndole y sabía que eran muchos. "mucho…frio" trató de alejarlos, pero John afirmó su mano.
"Déjalos donde están Dean, solo por un ratito ¿ok?" John se volteó hacia Sam "¿podrías preparar el baño? Tibio, no helado. Vamos a tratar de bajar la temperatura gradualmente" Sam fue a hacer lo que le habían pedido y John se acercó a Dean, examinando la cara de su hijo mayor. "Va a estar bien. Voy a arreglarlo. Solo necesitas cabalgarlo por un poco rato".
"Mal" una palabra, pero John ya lo había volteado antes que terminara de decirla. Sam se materializó de la nada al lado y esta vez John lo sostuvo mientras Sam se aseguraba que el basurero estuviera en el lugar correcto.
Dean sentía como si sus tripas estuvieran siendo tiradas hacia afuera, sus nauseas tan violentas esta vez, que John estaba teniendo un trabajo difícil sosteniéndole. Sintió un fuerte retorcijón de tripas y una ola de nauseas lo atacó nuevamente y lo próximo que supo es que estaba esforzándose por respirar. Su boca y nariz llenas de sangre. Ahogándole.
"¡Dean!" el grito preocupado de su papá lo alcanzó justo cuando lo que fuera que estaba impidiéndole respirar se movió. Tomó una bocanada de aire profunda y dolorosa. Sintió que su papá levantaba su cabeza con sus manos y corría el cabello de su cara. Entonces no había nada más que dolor y perdió el conocimiento.
"¡ABRE EL AUTO!" John gritó a Sam mientras tomaba a Dean en brazos. La preocupación por toda la sangre que había vomitado y el hecho que Dean se había desmayado, llenándolo de una fuerza que no sabía que poseía.
Sam tenía el auto listo cuando su papá pasó la puerta y le ayudó a meter a Dean y acomodarle. Encendió el motor y salió disparado del estacionamiento, sin tener que preguntar adónde iban.
