"Desorden interno"
2.- Sigue siendo un algo.
-Amor…- No podía creerlo. Los ojos del pequeño estaban opacos y la miraban con tristeza.- Ya hemos hablado muchas veces sobre el tema. Si tú deseas averiguarlo. Yo no te lo impediré, pero tiene que saber que yo no sé más que tú sobre el tema.
-Lo sé…- Susurró contra su pecho. Había apoyado su mejilla contra el pecho de su madre.- Pero…
-Pero qué?- Agregó ante su silencio. Le acariciaba la cabeza con una mano y con la otra sujetaba una de las manos del moreno.
-Pero me da miedo, mamá.- Respondió con un todo de voz suave.
-Qué es lo que te da miedo?- Le preguntó Sakura luego de besar su cabeza.
-De que cuando lo encuentre, él no quiera saber de mí…
-Yo no sabría que responderte a eso, Ritsuka.- El tono de voz era neutral.
Ellos no mantenían secretos, por lo que él sabía perfectamente la situación por la que había pasado su madre, y que ella lo había criado siempre sin el apoyo de su padre, que él nunca había existido para su madre.
Sabía también que ella no disfrutaba de ese tipo de conversaciones, pero siempre le aseguraba que no importaba, que él estaba en todo su derecho.
-Lo lamento, mamá…- Dijo con voz débil luego de un largo silencio.
-Por qué te disculpas, Ritsuka?- Le hablaba con su voz lo más tranquila. Tenía sus labios un poco curvados en los extremos.
-Porque yo sé que a ti no te gusta hablar de esto…
-Mi vida… tú sabes que siempre podemos hablar de lo que sea… y esto no es una excepción.- Le dijo luego de levantarle el rostro para que le mirara.- Si tú lo deseas, podríamos hablarlo todos los días.
-Gracias, mamá…
-No hay de qué.
Ambos se acomodaron sin decir palabra.
Abrazados como estaban, se quedaron dormidos.
Al día siguiente amanecieron más animados.
Ambos debían levantarse temprano, por lo que ya estaban en pié a las 7 de la mañana.
-Vamos, amor.- Le dijo cogiendo de la mano y dirigiéndose a la cocina.
Desayunaron con clama y luego levantaron las cosas.
-Hoy tienes misión?- Le preguntó emocionada en parte la madre, recordando sus años de gloria.
-Creo que sí…- Dijo cogiendo sus armas y pergaminos.- Últimamente tan solo nos han enviado a buscar mascotas o entregar regalos a distancia.
-Pero creo que es mejor que nada.- Le dijo sonriente.- Sería mejor que ya te vayas, se te hizo tarde, amor.
-Qué?!?- Le gritó desde su habitación.- Maldición… de nuevo….
-Te demoraste mucho en la ducha.- Le dijo sonriente.- Toma. Te preparé algo para más tarde.
Le entregó un paquete pequeño envuelto en un pañuelo rojo.
-Ya te vas?- Preguntó el pelinegro asomándose por el umbral de su habitación.
-Sí.- Le respondió acercándose a él.- Hoy tengo turno todo el día, así que si llegas, cenas y luego te das un baño.
-Sí, mamá.- LE dijo sonriente, recibiendo el beso que su madre le depositaba en la frente.
-Cuídate.- LE dijo la pelirrosa desde la puerta.
-Tú también.- Contestó. Luego escuchó la puerta de la entrada cerrarse.
Después de terminar de arreglar sus cosas, salió de la casa y se encaminó al lugar donde siempre se reunía con su equipo. Cuando llegó, pudo notar que solo estaba Tatsuki.
-Buenos días.- Le saludó el recién llegado.
-Buenos días, Ritsuka-kun.- Le saludó de vuelta la rubia.
-Veo que aún no llegan Jitaku y Kiba-sensei.- Le habló mientras se apoyaba en el barandal del puente a un lado de ella.
-No, te equivocas.- Le habló la niña volteando para mirar hacia el río.- Les pedí que se adelantaran.
-Y por qué hiciste eso?- Preguntó un poco confundido.
-Porque hay algo que quiero hablar contigo.- Le contestó mirándolo por el rabillo del ojo.
-Y se puede saber qué es lo que necesitas hablar conmigo?-Habló volteando hacia ella para mirarla de frente.
-Sobre lo de ayer.- Le respondió imitando el movimiento, quedando de frente a él.
-Lo que pasó en la fiesta de mi mamá?- Frunció un poco el ceño. Sabía que su amiga se había percatado, pero nunca pensó que le tomara mucha importancia.
-Sí, sé que te molestó, y me disculpo.- Miró hacia un lado jugando con sus dedos, maña que había heredado de Hinata.- Yo debería hacer parado el tema, pero lo seguí…
-Eso ya no tiene importancia. Ya pasó.- Le dijo levantando los hombros y sonriendo de lado.- No te preocupes.
-Bueno… es que hay algo más.- Le habló rápido, lo que provocó que el pelinegro detuviera su marcha comenzada al haber volteado.
-Qué más hay?- Preguntó volteándose nuevamente.
-Yo sé que tu quieres saber quién es tu padre.- Se acercó a él al notar un cambio drástico en su reacción.- Por eso es que quiero ayudarte…
-Sí?- Preguntó en tono irónico.- Y cómo es que vas a ayudarme?
-Ritsuka… ven.- Le cogió de la mano y lo guió hasta la sombra de un árbol.- Tú sabes sobre las técnicas que son hereditarias, verdad?
-Sí, Kekkei genkai.- Le contestó en forma aburrida.
-Sí… como mi byakugan o la fuerza que heredaste de tu mamá… supongo.- Lo último lo susurró más como pensamiento, pero siempre sonriente.- Como sabrás, esas técnicas solo se heredan por sangre… algo así como por el ADN…
-Y?- Aún no entendía.
-Que yo puedo saber con mi byakugan, si es que posees alguna técnica en especial, luego investigamos y sabemos de donde viene.- Le habló tranquila y pausadamente para que la información no se agolpara.
-Y me vas a decir que siempre lo supiste y no me lo habías dicho?- Le habló algo extrañado. Su amiga sabía que él siempre había querido saberlo y venía ahora y le contaba algo de ese calibre.
-Ritsuka… tienes que tener en cuenta que aún no puedo usar el byakugan en su totalidad…- Le colocó una mano en el brazo y se abrazó a él, apoyando su cabeza sobre el hombro de su compañero.- No quería darte falsas esperanzas.
-Uff… tienes razón…- Le contestó un poco más tranquilo.- Lamento haberme molestado… sabes cómo me pongo con el tema….
-Sí, Ritsuka…- Le abrazó un poco más fuerte el brazo.
Se quedaron un momento en silencio. No era incómodo.
-Tatsuki…- Le llamó luego de unos minutos.
-Sí?
- No crees que deberíamos ir donde Jitaku y Kiba-sensei?
-Qué?!?!- Se levantó de golpe de su sitio.- Se me había olvidado!!
-Vamos.- Le dijo levantándose y cogiéndole de la mano para correr con ella tras él.
Llegaron al despacho donde se daban las misiones. Fuera de la sala se encontraban Jitaku, apoyado en la pared frente a la puerta, y Kiba junto a Akamaru a un lado.
-Llegan tarde, Tatsuki.- Le habló Kiba sin voltearse a mirarles. Estaba con una mano en un bolsillo de su pantalón y con la otra acariciaba la cabeza de Akamaru.
-Lo lamento, Kiba-sensei.- Respondió la rubia rascándose la nuca mientras sacaba la lengua.- Es que la conversación se alargó un poco.
Mientras su sensei recibía las explicaciones correspondientes, sentía sobre sí, la mirada celosa de su compañero, sentía como le miraba con un poco de resentimiento. Siempre era lo mismo cuando acaparaba mucho la atención de la Uzumaki.
Eran buenos amigos, pero el ojiblanco no podía tolerar la confianza que tenían con Tatsuki, y siempre se lo hacía saber de alguna manera. Tan solo esperaba que esta vez no fuese un encuentro de uno contra uno, no le gustaba como terminaban.
-Bien, ahora vamos a hablar con el Hokage.- Kiba cortó la tensión del momento, despegando la espalda de la pared y avanzando hacia la puerta, la cual abrió y atravesó seguido de Akamaru y sus tres alumnos.- Buenos días, Hokage-sama.
-Buenos días, Kiba.- Saludó inclinando levemente la cabeza. Se saludaban con respeto solo para seguir el protocolo, fuera del trabajo, las cosas eran distintas.- Hola chicos.
-Buenos días, Hokage-sama.- Contestaron los 3 al unísono.
-Bueno… les tengo una misión de rango C para ustedes.- Dijo sonriente Naruto.- Tienen que escoltar a 4 personas hasta la Arena. Parten mañana por la mañana.-Y a quién escoltaremos, Hokage-sama.- Preguntó Jitaku hablando por los 3 integrantes del grupo.
-Escoltarán a la familia del Kazekage, ya que él dejó la aldea hoy en la mañana y su familia se quedó.- Respondió sonriente.- Bueno… eso es todo, pueden retirarse.
-Muchas gracias, Hokage-sama.- Respondieron los cuatro, acompañados de un ladrido de Akamaru.
-Chicos!- Les llamó su sensei al salir de la oficina del Hokage.- Ahora iremos a entrenar y luego los dejaré que se vayan a sus casas para preparar sus cosas. Iremos al sector de entrenamiento número 7.
Llegaron al lugar, Kiba les hizo hacer calentamiento y alongar un poco para evitar problemas.
-Por hoy vamos a practicar un poco de Taijutsu.- Habló llamándoles la atención.- Partirá una pareja, luego el que gana pelea contra el que no peleó… Quiénes parten?
Siempre era lo mismo cuando había que separar al grupo, ninguno quería quedar fuera, por lo que siempre recurrían al mismo método.
-Piedra, papel y tijeras!!!- Gritaron los infantes al tiempo en que extendían sus brazos hacia delante. Tatsuki sacó tijeras, mientras que los otros dos habían sacado piedra. Pelearían Jitaku y Ritsuka.
La tarde de entrenamiento se basó casi por completo en aquel encuentro, tanto así, que cuando dieron las cuatro de la tarde, Kiba tuvo que dar por terminado el encuentro, dejándolo en empate.
-Bueno, chicos. Creo que será mejor que se vayan a descansar. Tatsuki, tú comenzarás en el próximo entrenamiento.- Le dijo al ver que la rubia se mostraba molesta por no hacer hecho nada.
-Está bien.
-Nos vemos mañana en la entrada de la aldea.- Dicho eso se fue junto a Akamaru, dejando a los infantes solos.
-Bien, nos vemos mañana, muchachos.- Y la rubia dejó al moreno y al castaño solos y tirados en el suelo por el cansancio.
-Te… te voy a ganar… la próxima… vez.- Habló entrecortado por el cansancio el dueño del byakugan.
-Es lo que… tú crees…- Le respondió dándole un pequeño codazo en las costillas.
-Auch…
-Lo lamento.
-Bueno, supongo que es hora de irnos.
-Sí, supongo.
Así cada quién se fue por su lado.
Al llegar a su hogar, Ritsuka se echó en su cama. Estaba exhausto, pero a la vez emocionado, al fin tenía una luz de esperanza con respecto a su padre, pero tenía que tener en cuenta que si es que no poseía ningún Kekkei genkai, quedaría en el mismo lugar en que todo comenzó. Así que era mejor no esperar mucho de esa posibilidad, ya que poseer un jutsu hereditario era una posibilidad muy remota.
Y si es que poseía uno, por qué no lo había podido descubrir ya? Podría ser que necesitara sellos y cosas. Mejor dejaba de pensar y se daba un baño.
Luego de pasar alrededor de una hora sumergido en el agua, ésta comenzaba a enfriarse, por lo que decidió ponerse el pijama e ir a comer algo. Eran alrededor de las seis de la tarde y no había comido nada, los pensamientos habían desplazado al hambre, y sus tripas ahora comenzaban a hacerse notar.
Fue a la cocina y se preparó algo rápido; un plato de arroz con estofado, que había quedado del día anterior, con una lata de refresco y una manzana para el postre.
Cuando se encontraba en su habitación arreglando su mochila para el viaje, sintió que la puerta de entrada era abierta. Se levantó y fue corriendo a ver quien era.
-Mamá?- Preguntó al no ver a nadie.
-Bu!- Le dijo al oído, desde su espalda, provocando que el pelinegro diera un salto para voltearse y mirar con ojos asustados a la persona frente a él.
-Me asustaste!!!- Le reprochó mientras cruzaba los brazos a la altura de su pecho.
-Logré mi cometido.- Le respondió sonriente, avanzando hacia él y depositar un sonoro beso en su frente.- Ya comiste?
-Sí, mamá.
Lo que quedaba del día se la pasaron hablando acerca de lo ocurrido en sus días y sobre la misión que realizaría al día siguiente el pelinegro.
-Me parece genial.- Dijo sonriente.- Espero que me traigas algún obsequio.
-Te traeré chocolates para que engordes.- Le dijo con malicia.
-Oye!!!
Luego de una lucha de cojines y unas cuantas carcajadas, la familia Haruno se fue a dormir a la cama de dos plazas que ocupaba la pieza principal.
-Mamá.- Llamó Ritsuka luego de unos minutos de silencio.
-Dime.
-Es que hoy habló con Tatsuki… y me contó algo.- Se encontraba abrazando a su madre, con su rostro apoyado en el pecho de ésta.
-Qué te dijo.- Inquirió la pelirrosa, estaba acariciando el cabello azabache de su hijo.
-Que a lo mejor yo podía tener una técnica especial… un Kekkei genkai, y si es cierto… eso me daría una pista para encontrar a mi padre.- Su voz era un susurro, pero por más leve que el tono fuese, Sakura pudo notar la alegría y excitación que él sentía.
-Y cómo vas a saberlo?
-Ella podría verlo con su Byakugan.
-Espero que te resulte, amor.- Respondió para luego besar su frente.
Se sentía nerviosa. Sabía que esa posibilidad existía, que era muy remota, pero era posible. Tenía algo de miedo, nunca se había siquiera interesado en saber quién era el padre de su hijo, pero él quería saberlo y no tenía derecho a negárselo.
Luego de esa breve charla, se quedaron dormidos.
A la mañana siguiente, se levantaron temprano y desayunaron juntos como todas las mañanas.
Ritsuka se despidió de su madre con un beso y un abrazo. No se verían en una semana; tres días hasta suna, uno de descanso y tres hacia Konoha.
Salió de la casa y de dirigió ha la entrada de la aldea. Ahí lo esperaban parte de su equipo; su sensei junto a Akamaru y Jitaku. Faltaba Tatsuki y la familia Sabaku.
A los minutos de llegar, Tatsuki apareció algo agitada, había corrido ya que se había quedado dormida. Después de ella, llegó la familia Sabaku.
-Bueno, vamos.- Dijo Kiba luego de que se diera un saludo general y que Hime se colgara del brazo del moreno.
-Kiba-sama?- Llamó la más pequeña de la familia.
-Dime, pequeña.- Le contestó sonriente. Conocía a esos niños desde fetos, gracias a las ecografías que Ino emocionada mostraba a todos sus conocidos.
-Podría ir sobre Akamaru?- Preguntó sin gesto de timidez, era igual a su madre.
-Si a él no le molesta.- Respondió mirando al can, el cual dio a saber su afirmación con un ladrido.- Bien.
Ya con la pequeña sobre el lomo de Akamaru, el grupo emprendió camino.
La marcha era lenta, pero lograron llegar en el tiempo determinado.- Al llegar a la casa del Kazekage, éste los estaba esperando junto con su hermano Kankuro y su esposa.
Cenaron y luego se hospedaron en la casa de la familia.
-Estoy muerta.- Dijo Tatsuki al dejarse caer en la cama de dos plazas que había en la pieza para visitas.
-Tatsuki, tú ibas a dormir con Hime.- Le dijo el castaño al echarse a su lado.
-Lo sé, pero está con Ritsuka, y no quería interrumpir.- Dijo acercándose un poco más a su compañero.
Él estaba boca arriba y ella tenía el rostro contra el colchón.
-Ese par terminarán casándose.- Bromeó mientras ambos reían.
Se quedaron así, sin decir nada por un momento.
-Me dio frío.- Comentó en voz alta la rubia.
-Ven.- Le dijo estirando los brazos hacia ella.
Ruborizada, se acercó a su primo y apoyó su rostro en el pecho de él, mientras el castaño la rodeaba con sus brazos.
-Gracias.- Susurró contra la ropa del ojiblanco, el cual se encontraba un poco sonrojado.
-No te preocupes.- Le respondió mientras la sujetaba un poco más fuerte.
Luego de charlar en voz baja sobre el viaje y sus inconvenientes, se quedaron dormidos en la posición en la que estaban
Kiba y Akamaru dormirían en la habitación de Chito mientras la pequeña dormiría con sus padres. Gatte dormía solo en su habitación. Jitaku y Ritsuka en la habitación de invitados y Tatsuki junto a Hime en la habitación de ésta.
Ritsuka cuando entró en la habitación de invitados, se quedó helado ante la imagen. No sabía si despertarlos o dejarlos ahí.
Decidió despertarlos, ya que si no, tendría que dormir en el suelo.
-Oigan par de ciegos.- Así les llamaba por el color de los ojos.- Despierten. Quiero dormir.
Como no se movieron ni un ápice, decidió dejarlos ahí. No utilizaban toda la cama, por lo que decidió acostarse al otro lado. No sería la primera vez que dormirían los tres.
Cubrió con el cobertor a sus compañeros y se durmió a los pocos minutos.
Al día siguiente partieron camino a Konoha en la mañana, siendo acompañados por Hime y Chito hasta la entrada de la Arena.
-Vendrán para mi cumpleaños, verdad?- Inquirió la pelirroja colgada del cuello de Ritsuka.
-Claro.- Respondió Tatsuki sonriente. Lo había estado desde la mañana.
-Estaremos en contacto.- Les gritó a todo el grupo que se alejaba a través del desierto.
Luego de un día de viaje, llegó la noche y decidieron acampar. Prendieron fuego y comieron algo.
Las horas pasaron y el sol llegó a encender el día, por lo que emprendieron la marcha nuevamente.
Conversaban de vez en vez de cosas rutinarias, pero una conversación fue distinta en medio día.
-Ritsuka.- llamó la rubia haciendo que éste le mirara y quedaran un poco más atrás del grupo.
-Qué pasa?
-Cuando nos detengamos en la noche.- Habló mientras seguían saltando entre los árboles.- Vamos a intentar lo que habíamos hablado.
-Bien.
Luego de eso, siguieron su camino junto al resto del equipo.
La noche llegó y decidieron acampar nuevamente.
-Ritsuka y yo iremos por un poco de agua.- Le habló Tatsuki a su sensei.
-Bien. Tú, Jitaku, ve por un poco de leña para poder prender una fogata. Yo iré por algo para comer.
Dicho eso, los infantes tomaron sus rumbos.
Al llegar a la orilla de un río, la rubia se sentó en el suelo y le indicó al moreno que hiciese lo mismo frente a ella.
-Estás listo?
-Siempre.
-Creído.- Le miró feo mientras hacía sellos de manos.- Byakugan!
Estuvo alrededor de unos 5 minutos observando a su amigo, pero no lograba identificar algo. Se sentía algo confundida.
-Qué ocurre?- Se extrañó por el rostro de la ojiblanca.
-Es que… hay algo que no reconozco.- Le respondió con sinceridad.- Hay algo que no puedo ver bien.
-Bueno… algo es algo.- Le sonrió algo forzado.
Ella iba a agregar algo luego de desactivar el byakugan, pero sintieron unos ruidos y lo volvió a activar.
-Quién es?- Llamó el moreno que no podía saber quién era.
-Yo, baka.- Respondió Jitaku, quien aparecía tras un árbol.- Se demoraban mucho.
-Bueno… espera un momento y nos vamos juntos.- Le habló Tatsuki sonriente, sacando las cantimploras y llenándolas de agua.
Terminado eso, el equipo se reunió con su sensei y cenaron lo que tenían para luego dormir.
Se despertaron temprano, desayunaron algo y emprendieron rumbo.
Antes de llegar a la entrada de Konoha, Tatsuki se acercó nuevamente a Ritsuka.
-Mañana ven a mi casa.- Habló por lo bajo.- Le pediremos ayuda a mi madre.
-Bien.
Ya eran alrededor de las ocho de la noche y se encontraban en la entrada de la aldea.
-Ahora pueden irse a casa. Mañana tendrán libre.- Dicho eso, emprendió camino hacia la oficina del Hokage para entregar el informe de la exitosa misión.
-Bueno. Nos vemos mañana chicos.- Dijo la rubia tomando el camino a su casa.
-Yo también me voy. Adiós.- Habló el castaño.
-Adiós.
Ritsuka se dirigió a su hogar.
Por el momento, aún tenía una esperanza.
Algo no nítido seguía siendo un algo.
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Bueno… por ahora lo dejaré hasta ahí…
Pero creo que me tardaré en subir… ya que el chap tres tengo que escribirlo entero aún xD… tenía hasta el dos cuando comencé a subir el fiC! Así que espero q me tengan paciencia nn! Tbn decir que ahora me quedé sin Internet ya que mi queridísima madre me lo cortó… según ella es algo así como un bien para mí… no sabe lo equivocada que está… ya que en el cyber que tendré que ir… acuchillan a la gente xd maujaujaauj ya le pasó a una persona y no me gustaría ser la siguiente…
Pues bueno… sé que esto es un sasusaku… pero él no aparecerá en un tiempo… vamos si pueden un poco más xD
Espero que les haya gustado este chap!
Y esperaré impaciente a que me dejen sus comentarios! xD!!
No puedo responder los reviews por el momento ya que la página no me responde… por lo tanto no puedo ir viéndolos como para ir respondiendo… así que lo lamento… será para el siguiente… MUCHISIMAS GRACIAS A TODOS!! De verdad!
Bye!
conchito!
