Los personajes son creados por la escritora Kyōko Mizuki, uno de los seudónimos de Keiko Nagita, y la mangaka Yumiko Igarashi, seudónimo de Yumiko Fijii, publicado en Japón por Kōdansha Ltd. desde 1975 a 1979.
Esa noche ella decido iniciar un acercamiento nada sutil con su esposo, valla que seria agresiva, lo sorprendería y le demostraría que no era una niña tonta, que cuando se entrego en aquel arrebato, se había convertido en una mujer, en su mujer.
El camarote era amplio, poseí una ante sala decorada con muebles muy finos, habían muchos arreglos florales, todos cortesía del Capitán, en la habitación estaba una cama enorme y hermosa con dosel, poseía dos salas de baño el equipaje ya había sido guardado cuidadosamente en dos amplios armarios, cada detalle de aquel lugar era hermoso.
-Si quieres puedes ir a cambiarte, así descansa de una vez, ella suspiraba al escucharlo decir aquello.
-Si, por supuesto,busco en el armario en donde habían guardado su ropa y saco una de sus dormilonas, aquel viaje fue inesperado por lo que no traía nada especial para cumplir con lo que se había propuesto hacer aquella noche, luego de pensarlo unos segundos decidió darse un baño, necesitaba calmar sus nervios y pensar muy bien como ejecutar aquel loco plan que tenia en mente.
Mientras el se servia una copa y la tomaba de un solo trago, serian muchas consecuencias traerían sus actos, y de no ser aceptado su matrimonio por los ancianos del consejo serian muchos los problemas que le tocaría afrontar.
-Cuando menos ya no estaré solo, no sabes cuanto siento arrastrarte a esto, dijo en voz alta con pesar.
En vista de que su esposa se tardaba tanto en salir, él decidió y a darse una ducha, no sabia que no podía obligarla a cumplir su rol de esposa, no quería que ella se sintiera obligada cuando él mismo se sentía tan culpable, tamo su bata y fue hacer lo propio, pasado unos minutos ella salio del baño envuelta en una hermoso albornoz de seda sencillo, se asusto un poco al no verlo y casi corre a la antesala del camarote pensado que estaba allí o quizás ... quizás se había arrepentido y se había marchado, barrio con la mirada toda la estancia y algunas lagrimas escaparon de sus ojos.
-Te marchaste... no, no me puedes dejar yo te amo, no puedes dejarme, sin pensar corrió a vestirse y se quito la prenda que cubría su cuerpo, sus lagrimas corrían descontroladamente por su rostro, fue tal su angustia que no se dio cuenta que él estaba saliendo del otro baño y la veía quitarse aquella prenda y quedaba totalmente desnuda ante sus ojos, su respiración se hizo más pesada, inevitablemente tu su cuerpo reacciono, su miembro comenzó a endurecerse y era demasiado evidente, al escuchar tras ella una puerta que se cerraba, volteaba para encontrarlo parado, estático solo la observaba, ella corrió a sus brazo, se aferro a él con fuerza apretando su rostro aquel fuerte pecho, mientras sus lagrimas mojaban la camisa del pijama que él llevaba puesto.
La cordura de ambos salio por la porta* él estar tan cerca, despertó la pasión de ambos, ella pudo sentir su dureza y esto la excito más de lo que pudo imaginar algún día, con sus manos temblorosas fue desabotonado aquella camisa, el solo veía esos labios que lo tentaban, él solo era un pobre hombre en manos de aquella mujer que lo encendía con loso mirarla, su piel era un imán que lo atraía sin remedio, al sentir el toque de sus manos sobre su pecho no supo más, no quiso saber más, no quiso preocuparse más de lo que ocurría, ni de lo que pasaba fuera de aquellas cuatro paredes, la tamo de la cintura y la levanto para poseer sus labios, anhelaba probar el dulce sabor de sus besos, sentir el aroma dulce de esa piel que noches atrás lo llevo al borde de la locura, necesitaba sentir el calor de ese cuerpo que lo hizo tocar el cielo siendo un simple mortal, ella se dejaba llevar por su instinto lo besaba con ansiedad, con necesidad quería entregarle todo lo que ella era, su cuerpo, su alma su corazón, esa noche quería demostrarle que ella podía hacerle feliz.
El la llevo en brazos hasta la cama, la acostó con delicadeza dándole un beso en la frente para luego quitarse rápidamente lo que traía puesto y acostarse junto a ella, la beso queriendo apagar aquel fuego que lo consumía por dentro, aquella pasión que lo arrastraba a sus limites, que era más fuerte que él mismo, por unos instantes dejo sus labios para mirarla a los ojos, ella sonreía confiada y con la voz trémula le dijo.
-Yo también te necesito, aquellas pocas palabras dieron fin a las dudas, él le sonreía con dulzura y la beso nuevamente, luego se separo un poco para poder contemplarla en todo su esplendor, su larga cabellera cubrían sus senos, su piel blanca contrastaban con el color de sus rizos y estos con el color de sus ojos.
-Eres tan hermosa, solo una cosa cambiaría en ti en este momento, dicho esto tomó uno de sus rizos aún húmedos y los llevo hasta sus labios para besarlos, ella estallo en risas al escuchar aquello.
-ja ja ja ja No deberías quejarte, todo esto fue idea tuya querido, él blanqueaba los ojos y luego reanudaba los besos y las caricias, no quedo parte del cuerpo de aquella mujer que no besara, O acariciara, ella le devolvía cada caricia, cada beso, cada sonrisa, sus senos redondos cabían justo el sus mano, él los acaricio no solo con ellas, también lo hizo con sus labios, ella se entregaba a él sin pudor, sin pena, sin reserva, el entraba en ella haciéndola jadear y gemir sin parar, primero muy bajito pero a medida que el ritmo de las envestidas de sus cuerpos aumentaba estos se hacían más y más fuertes, ambos estallaron de placer juntos y tocaron el cielo, no necesitaron palabras, no necesitaron un te quiero, esa noche perdieron la noción del tiempo, y la cuenta de las veces que hicieron el amor.
-Valgame Dios, señor Andrew es usted un escandaloso, ella ponía cara de solemnidad.
-Valgame un cuerno señora Andrew, diciendo esto el rubio volvía a besarla y a iniciar nuevamente, para luego poseer a su mujer como si ya no habia un mañana.
Durante el viaje fueron pocas las ocasiones que se dejaron ver por los otros pasajeros, más de uno estaba al pendiente de verles, unos por mera curiosidad, otros con el afán de intentar una conquista pues desconocían que eran marido y mujer, otros cuantos veían la oportunidad de plantear algún negocio, en dos oportunidades unos jóvenes se acercaron a ella descaradamente cosa que a él no le agrado, y algunas mujeres trataban de llamar la atención de él con coquetería cosa que no paso desapercibida para ella.
De mutuo acuerdo decidieron salir de su camarote durante el día, solo lo harían en las noches a pasear por la cubierta, a ninguno de los dos le molestaba aquel acuerdo ya que dentro de esas cuatro paredes que los cobijaba era lo mucho que los dos solos podían hacer, no había hora del día o la noche en que no se buscaran el uno al otro para amarse, el sentía un placer inmenso en enseñarla amar, ella aprendía rápidamente y muchas veces superaba al maestro cuando de darle placer se trataba
En las pocas ocasiones que se dejaban ver era porque se reunían con el Capitán para desayunar, almorzar o cenar, Vicent estaba feliz de ver a su cuñado relajado y feliz con la decisión que había tomado, Rosse estaría feliz de verle así, dos noches antes de atracar la pareja invito al Capitán a tomar el té, necesitaban pedirles un favor, necesitaban tiempo para confrontar a los ancianos del Clan en Escocia para que avalaran su matrimonio y para organizar la boda Eclesiástica como era debido, la pareja caminaba hacia el lugar acordado cuando un hombre les salio al paso.
-Buenas tardes Señor William de ser posible me gustaría solicitarle permiso para ser el acompañante de la señorita al baile de despedida que seria se realizara esta noche, la cara de Albert se torno seria de inmediato y como acto reflejo llevo su mano sobre la de ella que reposaba en su brazo.
-Disculpe pero no tengo el honor de conocerle, fue la seca respuesta del rubio, por lo que el hombre se apresuro a presentarse .
-Victor, Victor Sterlyn para servirle a usted y a la bella dama, quizás usted no me recuerde, soy el hijo menor de Joseph Sterlyn, Albert lo vio tratando de recordarlo pero no, en aquel momento era más fuerte la furia que sentía, que las ganas de recordar aquel sujeto que pretendía obtener un permiso para asistir con su esposa aquel dichoso baile.
CONTINUARÁ...
*PORTA: Las ventanas de un barco. El término porta es utilizado en náutica para referirse a cualquiera de las ventanas o aberturas que poseen las embarcaciones en sus costados o en la popa.
