Capítulo 3
.
Acompáñala a Comprar
.
— ¿Cómo es que no te cansas? — se quejó Tony. En sus manos cargaba unas tres cajas de zapatos y colgado en sus hombros varias fundas con nombres de diferentes tiendas. Tenía suerte de que no había caído aun, pero en más de una ocasión chocaba con algo o tropezaba en sus pasos.
Pepper, quien iba delante de él mirando a su alrededor todos los locales, reviró los ojos con una pequeña sonrisa formándose en su rostro.
— Lo mismo me pregunto cuando te quedas días mejorando tus armaduras.
— Porque me gusta hacerlo.
— Bien, a mí también me encanta ir de compras, por lo que tu comentario no tiene sentido.
Si no fuese porque Pepper tuviera un punto, y él se había comprometido en acompañarla, Tony ya hubiese tirado todo y regresado a la Armería donde podría continuar trabajando con su proyecto nuevo. Llevaban desde las 10:00 a.m. en el centro comercial, y han transcurrido casi 4 horas sin parar. Las pocas veces que Tony ubicaba un asiento, no llegaba a acomodarse ya que su amiga enseguida lo agarraba.
De hecho, ahora que lo pensaba, ¿cuánto le estaría saliendo la cuenta de la tarjeta el mes que venía? Pepper por supuesto no compraba cosas tan caras, pero sí demasiadas y estaba seguro que había rebasado los $300; poco para alguien multimillonario como él, sin embargo, los gastos en algunos materiales que Stark International no poseía para sus armaduras últimamente eran fuertes, y debía pensar bien en qué invertir para que su dinero continuara moviéndose de una forma estable.
Su estómago gruñó, y recordó que apenas había desayunado en la mañana. Como siempre, decía Rodhey, estaba a punto de llegar tarde. Lo peor es que la Mark II todavía estaba cargando junto a las otras (gracias, Pep), por lo que no le quedó más opción que correr, sin pensar que la estación de buses estaba cerca. Iban a ser las 2 de la tarde, y no había ingerido más que agua.
— Mmm, creo que sería mejor parar. ¿Qué dices? — preguntó Pepper, enviándole una pequeña sonrisa inocente.
— Si es a comer, cuenta conmigo.
Ella asintió y ambos caminaron hacia un pequeño restaurante cercano a la plaza donde estaban. El mesero anotó los pedidos y se fue, dejándolos a los dos. Conversaron de la escuela, planes futuros y algunas cosas que involucraban al Equipo Iron Man. Después de unos minutos, la orden llegó y los dos estaban disfrutando de un buen merecido almuerzo.
Tony de repente notó que Pepper apenas había tocado su comida, jugando con su tenedor en vez de agarrar algún alimento del plato.
— ¿Sucede algo? — inquirió mirándola preocupado.
La chica levantó la cabeza y sus mejillas enrojecieron enseguida, aunque Tony no sabía por qué.
— No, no es nada. — respondió.
Sabía que no era cierto.
— Sabes que no eres buena mintiendo, y puedes decirme cualquier cosa, Pep.
Suspiró.
— Bueno…— inició. — no quiero que me ayudes más con las compras, te he hecho gastar demasiado. Puedo pagar el resto.
Oh, eso era.
— Hey, no te preocupes por el dinero, Pepper; te dije que podías comprar lo que quisieras.
Bien, tal vez que sea razonable.
— Igual, gracias, pero yo me encargaré de lo demás.
Casi tres años andando con Pepper, se había dado cuenta que era imposible convencerla cuando dejaba en claro alguna decisión.
Media hora después, pagaron la cuenta y salieron, esta vez solo viendo las vitrinas. Ninguno de los dos había dicho una palabra desde la conversación en el restaurante, y Tony se sentía incómodo y triste por eso.
Por supuesto que pagaría lo que sea solo con ver a Pepper feliz. Lo había hecho desde que se conocían, incluso antes de que aceptara los sentimientos que tenía hacia ella. Alguien como ella merecía todo por su gran lealtad, amistad y actitud que poseía frente a diversas situaciones. Simplemente Tony adoraba verla sonreír.
— ¿Interesada?
El susurro sobresaltó a Pepper, quien se había quedado hipnotizada frente a una vitrina. Echó un vistazo al gran vestido que estaba en el maniquí, y entendió que en verdad era especial para su amiga.
— Entremos.
Tony no le dio tiempo para reclamar que muy costoso, y la empujó hacia la puerta. Dentro una señora los atendió.
— Ese vestido, por favor.
— Si gusta, pruébeselo. — señaló la empleada.
— No…no, en verdad no es necesario, solo…
— Estará encantada. — interrumpió Tony.
— Lo dejaré en el vestidor.
Una vez la señora alejada, Pepper volteó con una faceta enojada, apuntando a Tony.
— ¡¿Por qué lo hiciste?!
— Vi la manera en que observabas ese vestido. Hazlo tuyo.
— Pero, Tony, eso cuesta…
— Olvídate de eso, será a mi cuenta. — la pelirroja estaba a punto de protestar, más la mano de Tony en su hombro la detuvo. — Y no cambiaré de opinión.
Pepper se fue a cambiarse a regañadientes. La mujer que los había atendido le indicó que había un asiento a unos pasos cerca del espejo. Tony se acomodó y esperó, pensándose en cómo se vería su amiga (y posible futura novia) en aquella prenda.
Era un azul no tan fuerte y largo. Sin mangas, pero sí unas tiras gruesas que, imaginándolo, se verían bien en ella. En la parte derecha había una caída del tejido del mismo color en los hombros, el cual era un adicional mas no cocido en el vestido. Elegante y no tan lleno de tanta joyería, solo unas piedras en la parte del pecho. Al menos eso recordaba cuando lo vio.
— Emm, ¿cómo me veo? — dijeron.
El chico alzó la mirada y tuvo que abstenerse a abrir la boca ante la imagen que estaba frente a él. El vestido tenía la talla exacta para Pepper, ni tan largo ni tan corto, y resaltaba sus pecas. Ella dio una vuelta y vio el baile que dio la tela, sin arrugarse.
— Wow. — fue lo único que pudo decir.
Reagrupando sus pensamientos, tragó saliva mentalmente y sonrió.
— Te ves hermosa.
Sí, todo por Pepper.
Lamento no haber actualizado, la vida ha sido muy complicada (y con vida, me refiero a estudiar). Espero que este capítulo compense las semanas perdidas. Apenas lo acabé, así que disculpen si hay faltas ortográficas y por mi pésima descripción de prendas. (no sirvo para eso, ni para escenas de acción) No olviden dejar un review si gustan :)
Dark
