Capítulo 2: Neptune
Las lagrimas caían de sus ojos con la misma fuerza que sus dedos bailaban encima de las teclas del piano. La tormenta que había fuera no podía compararse con la tempestad de su alma. La intensidad de la música era acompañada por cada agonía de su corazón destrozado. Lo que pensó que sería su última vez y la liberación total, se había convertido en su sentencia.
Flashback
Haruka entró cerrando la puerta tras sí. La sala estaba iluminada por la luz del sol que entraba por la gran ventana. Frente a ésta, había un escritorio grande con una persona sentada. Tenía los codos apoyados en la superficie lisa de la mesa mientras sus manos se entrelazaban para hacerle de soporte a la casi calva cabeza, una clara característica de su edad. A su lado se encontraba un joven de cabello largo sujetado con una cinta, con un terno de color rojo y una camisa negra.
-Tenoh! Que bueno verte, por favor siéntate –dijo el hombre mayor.
-Así estoy bien, Kenta. Lo que vine a hacer es rápido –inmediatamente después sacó el arma que tenía en la cintura y le apuntó. Nadie tuvo tiempo de reaccionar, quedándose paralizados ante tal acción.
-Qu- Que rayos estas haciendo?! Baja el arma ahora! –dijo el mas joven de los tres.
-Espero que sepas lo que estas haciendo
-Lo sé…- se quedó asi por unos segundos para luego bajar el arma y ponerla encima del escritorio –te la estoy devolviendo. Yo ya terminé mi parte así que ahora te toca terminar la tuya. –Kenta miró al joven que estaba a su lado y le hizo un gesto con la cabeza para indicarle que la cogiera. Éste se acercó y tomo el arma, alejándose nuevamente pero esta vez apuntando a Haruka directamente en la cabeza, sin embargo este último no se inmutó.
-Baja el arma Sella, no es necesario –Este hizo lo que le ordenaron –Haruka, a que te refieres? –Este solo frunció el ceño. La poca paciencia que tenía estaba siendo llevada al límite.
-Tu sabes perfectamente de que hablo. En primer lugar, es el motivo por el que estoy aquí –esta vez fue la oportunidad de Kenta de fruncir el ceño.
-El motivo por el que estas aquí? Estas aquí y tienes todo lo que tienes por mi! Si no en este momento estarías en las calles trabajando de cualquier cosa! Acaso crees que alguien aceptaría a alguien como tu?? Eres una burla! Mírate! ni siquiera se que cosa eres! Aún existe una mujer alli?! Deberías agradecerme todo lo que he he-fue interrumpido por un fuerte golpe en su escritorio.
-No me importas tu ni tu maldito dinero! Hicimos un trato y yo ya lo cumplí! Quiero que nos dejes en paz a mi y a mi hermana y desaparezcas de nuestras vidas!
-Tu hermana? La que ni siquiera sabe quien eres? Ella está mejor donde está, o acaso crees que le haría bien saber que todo lo que conoce ahora de su vida fue una mentira?
-Eso es asunto mio!
-Pues también es mio! Nunca pude tener hijos y mi esposa la adora, es de mi familia ahora, asi que te recomiendo seguir con lo que estas haciendo, hagas una vida y te olvides de ella.
-Que?! Eres un –Haruka lo agarró del cuello de la camisa y estuvo apunto de golpearlo cuando sintió algo de metal en la nuca.
-No se te ocurra –dijo Seiya.
-Debería matarte….-dijo mientras soltaba la camisa del hombre.
-Mira Haruka, a pesar de todo yo te estimo, prácticamente también eres como de la familia. No puedo dejar que te la lleves pero puedo permitir que la conozcas personalmente, ya no es la niña de 5 años que tú viste, ahora es toda una jovencita –La rubia pensó en las posibilidades, no le quedaba muchas opciones.
-No creo que esa "generosidad" venga gratis, que cosa es lo que quieres ahora?
-Porque esa hostilidad. Tu trabajo es excelente Haruka y realmente me sorprende lo bien que lo realizas. El precio es simple, solo quiero que hagas lo que estas haciendo, es más, quiero que seas, oficialmente, parte del negocio. Un socio más –se puso de pie para ponerse al lado de Haruka y poner un brazo sobre su hombro –piensa en las posibilidades. Tu sigues en las carreras, tienes acciones en la empresa y haces los pequeños trabajos que te envió. Tres ganancias en grande, a demás claro, de la posibilidad de ver a tu hermana, mientras no hagas nada estúpido creo que es un buen trato –Haruka levantó la vista y miró el horizonte, a lo lejos el sol estaba poniendose mientras quedaban poco a poco en penumbras. "No tengo mas opción…" pensó la rubia. Levantó la mano y sacó la que tenía sobre su hombro.
-Te lo dije, vuelves a decir mi nombre y te mato… -dicho esto se acercó a Seiya y estiró la mano –creo que voy a necesitar mi arma de vuelta –Seiya miró los ojos desafiantes de Haruka y se la devolvió.
-Buena elección Tenoh, buena elección. –Unos ojos verdes miraron de reojo al que dijo estas palabras antes de salir de la habitación. Haruka caminó por los pasillos del edificio sin mirar atrás mientras hacía una promesa para si: el último tiro que dispararía de su arma…sería contra él.
Fin Flashback
A primera hora del día siguiente los agentes estaban en la oficina del director del FBI, Hiro Matsumoto.
-Esto es todo lo que tenemos hasta ahora, señor –Mamoru Chiba, de 24 años, pertenece al departamento de corrupción y crimen de empresas, a pesar de su corta edad, era uno de los mejores de la división.
-Bien –dijo el director mientras pasaba las hojas rápidamente –encontraron algo que pueda servir?
-Antes de morir Hirukawa grabaron unas cintas con su balbuceos y pude descifrar un nombre que repetía constantemente –Michiru Kaioh, 23 años, pertenece al departamento de inteligencia y espionaje. Es la mejor en su área.
-Un nombre? Perfecto!
-En realidad mas que uin nombre, es un seudónimo. Uranus. Lo repite constantemente.
-Uranus… -dijo el director mientras pensaba –bien, creo que podemos empezar por allí. Necesito que hoy me digan el nombre de las 4 personas más que faltan en su equipo, escojan bien.
-De acuedo
-Eso es todo, ya pueden retirarse. Ah! Se me olvidaba, su equipo también trabajará con seudonimos. Tienen los suyos?
-Asi es Señor. Los encontrará en el informe –contestó Mamoru
-Bien. Otra cosa más. Quien firmará los informes?
-Yo Señor –contestó Michiru. El director fue a la última hoja para ver el nombre correspondiente.
-Bien "Neptune"-dijo leyendo el nombre –ya pueden retirarse.
El concierto privado había sido un éxito como siempre sucedía. Hombres y mujeres se acercaban a la gran violinista que les había deleitado con la belleza tanto de sus melodías como de su físico, que resaltaba por el vestido blanco de una pieza que se acomodaba perfectamente en su cuerpo. En el buque había todo tipo de deportistas, desde corredores atléticos hasta campeones de ajedrez. Por supuesto, todo lujo era escaso para estos deportistas que habían sacado el nombre de su país adelante.
-Veo que te estas divirtiendo, felicidades por la presentación, estuvo estupendo.
-Gracias, Elsa. Me alegra que aprecies mis esfuerzos, a pesar de no gustarte la música clásica.
-Bueno, mientras la toques tú no hay problema. Por cierto, en un momento te alcanzo, déjame saludar a algunos amigos.
-No te apresures, ve –Elsa caminó en dirección contraria mientras Michiru suspiraba y miraba a su alrededor. Mientras tocaba podía sentir una mirada penetrante que la observaba detenidamente y quería saber a quien pertenecía, pero apenas terminó de tocar desapareció. Tampoco tuvo suerte de ver al corredor por ningún lado. Esperaba que, siendo un evento para los mejores deportistas, él estaría allí. "Bueno, será mejor que salga de aquí un momento, no soporto este tumulto de gente…" Caminó a paso lento hacia la puerta que llevaba a las escaleras de la planta baja. Bajó para poder salir a uno de los balcones; sin embargo, en ese momento escuchó unos pasos justo por el camino por el que había venido. En la posición en la que se encontraba podía ver claramente de quien se trataba sin ser vista. "Es él!" pensó. Sus cabellos rubios se balanceaban mientras bajaba a paso lento las escaleras, hasta que desvió la mirada hacia el lado derecho, ya que el cuadro que se mostraba imponente había llamado su atención. Era una ciudad siendo destruida por una ola gigante. Los colores oscuros predominaban en toda la pintura. Haruka se quedó mirando la pintura por largo rato. De alguna manera sus sentimientos estaban a la par con aquella imagen; completamente destruidos. Un leve trazo en la derecha inferior del cuadro desvió sus pensamientos.
-Michiru Kaioh…
-Ese es mi nombre –escuchó tras de sí, se dió la vuelta para ver de quien se trataba –espero te guste, es uno de los cuadros que más me gusta. Puse mucho de mis sentimientos alli. –Una ceja se arqueó y unos ojos verdes miraron nuevamente hacia la pintura.
-Pues debiste estar muy molesta para querer destruir así la ciudad. –Michiru rió un poco antes de ponerse a su lado para admirar la pintura de la misma forma.
-Pues no es la destrucción de una ciudad.
-Ah no?
-Nop, es la destrucción del mundo.
-Ja, eso lo mejora todo.
-¿Has querido alguna vez que el mundo se destruya?
-El mundo ya está destruido, solo que aún no lo has notado. –Michiru volteó la mirada para verle.
-A qué te refieres?
-A las personas. La mayoría está podrida por dentro. Con gente así el mundo no tiene salvación.
-Pero aun hay unas pocas que pueden hacer la diferencia. Como tú por ejemplo.
-Jajajajajaja –Michiru pudo percibir la desesperanza en aquella carcajada –créame señorita, yo hace mucho tiempo que tengo gusanos por dentro. Si me disculpas… -Haruka pasó a su lado, dirigiéndose a los balcones del barco.
-Deberías tenerte un poco mas de fe. –La rubia dirigió su mirada nuevamente a Michiru, mirándola fijamente por un momento, antes de contestar.
-Así como la fe que tienes en ti? Discúlpeme, pero alguien que dibuja una destrucción así no es mas que una persona que vive en la desesperanza –Miró el cuadro nuevamente y luego volvió a Michiru –deberías dejar de hacer caso a lo que quieren los demás, y empezar a hacer caso a lo que tú quieres. Tal vez así ya no ansíes destruir al mundo. –Dicho esto siguió su camino, desapareciendo de la vista de Michiru. Se quedó perpleja con lo que había dicho, pudo entender perfectamente el significado de aquel cuadro, y solo le bastó una mirada.
-Michiru! –La aludida se dio la vuelta al escuchar su nombre- te estuve buscando…todo esta bien? –Unos ojos azules se posaron en la pintura nuevamente antes de contestar.
-Si Elsa, todo esta perfecto.
-Me alegra –dijo mientras subían las escaleras –porque allí dentro todos hablan de ti, al parecer quieren que toques una pieza más, los has dejado cautivados –al entrar la reconocen y le sonrien, algunos se le acercan a felicitarla. Michiru solo mantiene una sonrisa cortés en su rostro, devolviendo los saludos y las gracias mientras se acercaba al escenario. Tomó su violin y con la yema de sus dedos acarició las cuerdas antes de llevarlo a su hombro y cerrar los ojos. Aquel encuentro le había cautivado, sin embargo también le hizo recordar el momento en el que pintó el cuadro. "Tiene razón, en ese momento… lo único que quería era que todo desaparezca…" estuvo apunto de tocar la primera nota en su violín cuando escuchó que un piano había tomado la delantera. Volteó la mirada al piano que estaba en el escenario y se sorprendió de ver a aquella persona sentada en ese lugar. No obstante tuvo que concentrarse nuevamente porque era su turno para tocar. No pudo haber hecho mejor elección pues precisamente era el Adagio de Albinoni el que pensaba tocar desde un principio. Michiru volvió a cerrar los ojos y dejó que la música la envuelva. No había algo que la liberara tanto como tocar su violín, pero ahora sentía como si volara de la mano de aquella mujer. Si, se había percatado de que, en realidad el corredor era una chica, sus ojos estaban entrenados para ver más allá de lo que normalmente se ve para poder captar los más mínimos detalles. Las notas que ambos instrumentos tocaban envolvían a ambas intérpretes. Aquello que empezó como un reto se convirtió en algo más. Sin quererlo, ambas se habían unido en aquel mundo mágico, y ninguna quería salir. Al terminar, las palmas no se dejaron de escuchar durante un largo rato. Haruka se puso de pié y se acercó a la violinista, tomó su mano y la miró por un segundo, para luego hacer una reverencia al público.
-Nos vamos de aquí? –le susurró la rubia –algo me dice que nos van a acorralar
-Hagámoslo rápido entonces. –Ambas bajaron aún tomadas de la mano y pasaron rápidamente por la multitud, bajaron las escaleras rápidamente y caminaron hasta la proa del barco.
-Jajajaja nunca había huido tan rápido en mi vida.
-Jajajaja pues sí, yo tampoco! –dijo Michiru, sentándose en una de las bancas del lugar –Nunca me hubiera imaginado que tocaras el piano.
-Aprendí a tocar cuando tenía 6 años –dijo mientras se apoyaba en uno de los barandales, quedando frente a su acompañante –yo tampoco me habría imaginado que pintabas. Así que ya somos dos sorprendidos.
-Jajajaja si… por cierto….
-Uh? Dime
-Me dejas saber el nombre de la persona que me hizo huir?
-…. No sabes quien soy?
-Oh! Se quien eres, pero no se tu nombre.
-Eso es extraño…
-Te veo en las carreras, pero nunca puedo escuchar bien tu nombre.
-….te gustan las carreras de autos? –la miró sorprendida
-Te sorprendería descubrir todas las demás cosas que me gusta hacer
-Jajajaja no lo dudo. Lo que si dudo es que realmente te gusten las carreras, yo creo que si es que las vez, lo hacer por otro motivo
-…y que te hace pensar eso?
-Porque, señorita kaioh, si le gustaran realmente las carreras de autos… -dijo mientras se sentaba a su lado –sabrías el nombre del mejor corredor.
-mnnn... Ayrton Senna?
-Jajajajaja bueno, es el mejor de la historia, mi ídolo. Sabes que murió en el 94 cierto?
-…murió? Genial… me soplaron mal!
-Jajajaja eso lo confirma todo.
-Bien, lo admito, miro las carreras por otra razón, pero me niego a decirlo.
-Esta bien, cada uno tiene sus secretos. –se acomodó mejor en la banca y apoyó ambos codos en el respaldar y subió la mirada al cielo –Son hermosas no? –Michiru miró en aquella dirección.
-Lo son. Es increíble como es que estamos viendo el mimo cielo que veían miles de civilizaciones antiguas. A veces me hacen sentir tan… pequeña.
-Verlas te hacen olvidar algunas cosas, por ejemplo ahora.
-Eh? De que hablas?
-Que ne este momento, te han hecho olvidar que querías saber mi nombre.
-Oh no, solo estaba esperando el momento oportuno para preguntar –Haruka bajó la mirada nuevamente hacia su acompañante.
-Hagamos algo, si me dices el nombre de la constelación que te señale te diré mi nombre.
-De acuerdo –dijo mirando a Haruka
-Esa de allí –dijo señalando un grupo de estrellas mientras alzaba su mirada nuevamente hacia el cielo. Michiru hizo lo mismo y siguió la dirección del dedo que apuntaba su acompañante.
-Esa es fácil, es piscis.
-Estas segura?
-Completamente. –Haruka bajó la mirada
-Como lo sabes?
-Porque es mi signo zodiacal.
-Vaya, jamás lo hubiera imaginado, asi que es piscis.
-No sabías que constelación era?
-Nop, no se nada de estrellas.
-Entonces porqué preguntaste?
-Curiosidad, supuse que tu si sabrías algo –Michiru arqueó una ceja y la miró expectante.
-Y porque pensaste eso?
-Alguien que hable de estrellas y civilizaciones seguro que sabe algo. –Se puso en pié y estiró su mano –Soy Haruka Tenoh, mucho gusto.
Fin capítulo 2
Espero que les guste este capítulo. Se que hace mucho tiempo no escribia un capítulo de este fic, pero he vuelto retomarlo, espero les sea de su agrado y pido disculpas a aquellos que han estado ansiosos de ver que seguia. este capítulo es para ustedes. Nos vemos
Darkmajo
