Se supone que debería haber dejado esto el martes pero la página no me dejaba subirlo ¬¬UUU, en fin ahora lo dejo
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Aunque la cara de triunfo y felicidad de Kakashi, tras haber convencido a Sakura, no era visible, se podía asegurar que efectivamente estaba sonriendo.
- Mire señorita Sakura – Sacó una tarjeta que tenía en el bolsillo- con esto ya no tendrá que desconfiar de mí. Como puede leer en la tarjeta yo soy un---
- AAAAAAH!!!- Sakura golpeó a Kakashi en la cara después de haber visto la identificación, se echó a correr lo más rápido que pudo sin embargo Kakashi la detuvo lanzándose a sus pies y reteniéndola cómo fuese posible, sin importarle que ella lo empezara a golpear con el bolso de medicamentos.
- ¡Espere señorita Sakura!, ni siquiera he podido hablar con usted y ya me está pegando
- ¡Ja!, ¿Y qué esperaba?, dije que era toda oídos ya que no sabía en qué trabajaba.
- ¿Y qué tiene de malo?, aún no le he propuesto nada.
- No hay nada de que hablar, usted es un vendedor de seguros y a menos que me vuelva loca, ¡no hablaría con usted jamás!
Así es. Kakashi Hatake era un vendedor de seguros, y no cualquier vendedor. Siempre se ocultaba en las sombras con su maletín de cuero negro en el cual guardaba sus documentos para atacar a algún cliente desprevenido que no se había dado cuenta de su presencia. Se podía decir que él era un vendedor de elite ya que nadie había logrado escapar de su poder de convencimiento, ya sea por que a alguien le interesó el tipo de seguro – lo cual sólo ocurría en el 10 por ciento de los casos- o porque no querían que este sujeto los siguiera molestando. Kakashi podría quedarse noches despierto, conseguir el número de teléfono de la víctima, investigar sobre quiénes eran los familiares y hasta saber qué enfermedades tenía el cliente sólo para establecer un modus operandi que le permitiera atraparlo. Desgraciadamente para Sakura, tratar de librarse de él no sería una tarea fácil, a menos que…comprara el seguro.
- Pero señorita Sakura, ya está hablando conmigo en este momento, que tal si conversamos como gente civilizada que somos, tome, aquí tiene un dulce para que se tranquilice un poco.
- ¡No quiero dulces! Y tampoco quiero conversar con usted porque no quiero comprar un seguro.
- La compañía para la que trabajo tiene seguros de vida, ¿Acaso nunca ha pensado en que podría morir en este bosque? ¿Sabe cuántas criaturas hay escondidas acá que podrían lanzarse contra usted, arrancarle parte de su cara, dispersar su sangre, sesos, ojos, y venas por todas partes, sacarle los dientes uno por uno mientras usted grita de dolor y angustia en medio del bosque sin que nadie la pueda ayudar?
- No
- ¿Sabe acaso que hay lobos salvajes que podrían – No pudo seguir porque fue interrumpido por su víctima-
- No me haga la tonta, sé perfectamente que en este bosque no hay lobos –dijo Sakura con total seguridad y cruzando sus brazos-
- Bueno, bueno, que tal si aparece un lobo marino y muerde uno de sus tobillos haciendo que quede botada en el suelo sin poder moverse; cuando llegue la ambulancia va a ser muy tarde ya que usted se habrá desangrado para esa hora.
- ¡Oh cielos!, nunca había pensado en eso, aún así ¡No compraré un seguro de vida!, soy muy joven y bella aún, por eso sé que no moriré; además todavía no me he casado con Sasuke-leñador-kun y eso quiere decir que es imposible que mi vida acabe, ni menos solterona.
Kakashi pensó un momento.
- Entonces no se preocupe, mi compañía no sólo ofrece seguros de vida, también tenemos seguros de incendio. ¿Acaso nunca ha pensado que mientras usted está aquí, disfrutando del aire libre y del canto de las hermosas aves silvestres, su madre podría estar sufriendo quemaduras de tercer grado ya que se le olvidó apagar la cocina y ésta se sobrecalentó y explotó incendiando todas sus pertenencias y a su madre? Imagínelo un instante: Todas sus cosas preciadas convertidas en cenizas.
- ¡Mi escultura de Sasuke-leñador-kun!
- Así es –prosiguió- todo vuelto a negro, ¿no le parecería horrible?
Sakura empezó a morderse las uñas, tenía cierta lógica lo que el tipo le estaba diciendo ¿Acaso iba a arriesgar a que las fotos, esculturas, dibujos, mechones de cabellos, chicles masticados, muestras de saliva, los dientes de leche, poemas, canciones y demás cosas de su amado desaparecieran así como así?, había sido un trabajo de largos años recolectar todas esas entidades y no estaba dispuesta a perderlas por ningún motivo; pero si compraba el seguro perdería todo su orgullo y dignidad ante un sujeto con halitosis.
- N-n…No!, no compraré un seguro así que váyase por donde vino.
Kakashi podía oler la duda, estaba completamente seguro que con algunas manipulaciones más, la chica terminaría comprando lo que él vendía, aunque debía admitir que era dura. La mayoría de sus clientes caían con la primera pregunta.
-Está bien, me iré. Pero ¿Sabía acaso que nuestros seguros también cubren enfermedades? ¿Ha pensado en que podría darle una terrible pulmonía mientras realiza estos reiterados viajes? Además en invierno las enfermedades se propagan más rápido que la música que suben a Internet. ¿Qué pasaría si termina botada en una cama y solterona de por vida? Como no ha comprado un seguro no creo que pueda pagar una clínica donde solucionen su problema, además podría darle diabetes, lepra, alergias, apendicitis y neumonía mientras reposa en su cama; o en lo que quedaba de su cama porque recuerde que como tampoco tiene seguro de incendio tendrá que dormir acostada en unas cenizas. Y cuando finalmente muera, como no tiene seguro de vida, todo lo que podría haber entregado a su amado será para nada, ni siquiera su muerte tendrá un significado, sólo los gusanos podrán devorar su ---
-AH! ya basta por favor, ¡no quiero oír más! – Sakura puso las manos en sus orejas y se hincó en posición de derrota- Está bien, está bien, está bien…compraré los seguros pero por favor no siga hablando que no quiero que me pase nada.
Kakashi sonrió nuevamente; lo había conseguido.
- No se preocupe señorita, los trámites son rápidos, además aceptamos cheques, tarjetas y efectivo.
Sakura se levantó y quedó mirando a Kakashi con una cara de sorpresa.
- Pero hay un pequeño problema. No tengo dinero porque soy menor de edad y no trabajo.
…
Se podía escuchar el canto de un grillo en la profundidad del bosque.
- ¿Qué?
- Eso, soy menor de edad y no trabajo así que no puedo pagar.
…
- ¡Y me hiciste perder todo este tiempo en que pude haber podido convencer a otra persona!
- P-pero qué sabía yo. ¡Usted vino y me empezó a decir esas cosas!
- -Kakashi miró su reloj desconsolado- Y pensar que pude haber gastado este tiempo en leer mis libros…Bueno, supongo que no tengo nada más que estar haciendo aquí, así que ad—
Sakura se abalanzó sobre el vendedor de seguros para que éste no se fuera.
-¿Y piensas que me vas a dejar sin seguros ahora? ¡Estás loco!, ¿qué voy a hacer si me pasan todas esas cosas malas que dijiste? No te irás hasta que me des uno de esos.
- Escúchame niña, eso lo arreglas tú, yo me tengo que ir.
- ¡NO!
- -Rayos en qué líos me metí ahora- Bien, te diré la verdad. Todo lo que te dije eran trucos baratos y sin sentido para que pensaras que en verdad te iba a pasar eso, pero es imposible y tampoco hay lobos marinos en este bosque, ellos viven en el bosque de al lado.
- ¡Mientes!, sólo lo dices porque te quieres ir.
Kakashi se estaba dando cuenta que iba a costarle mucho des-convencer a Sakura, ¿En qué estaba pensando cuando utilizó sus maniobras con una menor de edad que no puede pagar?
- Señor vendedor de seguros, yo no tengo dinero pero mi madre sí.
- ¿En serio? – Por fin a Kakashi se le iluminó la cara nuevamente-
- Sí – Sakura sacó un papel y un lápiz del maletín de Kakashi- aquí está la dirección de mi casa y éste es el número para que llame si no hay nadie. En realidad siempre está mi madre pero se hace la dormida para no tener que pararse a abrir la puerta, en ese caso grite como si se estuviera muriendo o siendo atacado por una jauría de perros hambrientos.
- Como si estuviera muriendo o siendo atacado por una jauría de perros hambrientos…lo tengo.
Finalmente Sakura soltó a Kakashi, quedando tranquila ya que estaba segura de que si el tipo la convenció, también podría hacer lo mismo con su madre y "obligarla" a comprar el seguro. Por otra parte Kakashi estaba feliz de tener obtener la información tan rápidamente de su nueva víctima, "De seguro venderé los seguros" pensó.
Una vez el vendedor se fue del lugar, Sakura logró dar un suspiro de alivio.
- Al fin todas mis pertenencias de Sasuke-leñador-kun estarán bien cuidadas así no tendré que preocuparme nunca más. Que bueno que me encontré con éste tipo con mal aliento o nunca hubiese podido ser tan feliz como ahora.
La chica tomó su bolso que estaba en el piso y dio media vuelta.
- Supongo que es momento de continuar con mi viaje.- Dicho esto la pelirrosa siguió por el camino al que originalmente se había propuesto ir: la casa de su abuelita.
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Fin del capítulo III. ¿Qué otra criatura extraña aparecerá en el bosque? ¿En verdad Kakashi tiene mal aliento? ¿Podrá la madre de Sakura, darse cuenta de que aunque tengan seguro de incendio, de todas formas no podrá recuperar las cosas raras que su hija tiene de Sasuke-leñador-kun porque se quemarán con el fuego?
Todo esto lo sabrán en el próximo capítulo
Por cierto, sé que muchos se preocuparon por la bicicleta y les digo que esa pobre pieza de metal barato aún está en el barranco, absolutamente quebrada y oxidada. Les mando mis más cordiales conmiseraciones.
Y por supuesto muchas gracias a todos los que dejaron sus reviews :): Chuyin17, Ktita-aya, Rinix, KakaxPamexNeji (mmm, buena pregunta; aunque me has dado una idea para responderla en el fic cuando aparezca la abuela Chiyo XD), Mikami-Motoko, Omtatelo, BH.KN, Miikan, Sakuya-hime ( el próximo capítulo saldrá un poco más largo porque aparecerá un nuevo personaje n.n) y Liberse.
