Una rueda de prensa en éste momento era lo último que necesitaba porque sabría que todos lo único que harían sería preguntarle cosas sobre Elena y él no quería responder eso, estaba para otra cosa allí.
Estaba para desafiar a todos y hacerles saber que él iba a ganarles a todos los competidores, que estaba entrenando para ser el mejor y eso todos ya lo sabían… Sus entrenamiento a partir de que comenzó a salir con Elena los empezaron a televisar y, aunque la mayoría de los periodistas no fuesen de canales deportivos, había varios que sí lo eran a la hora de sacarle fotos a la salida del polideportivo cuando salía completamente muerto de frío, con el pelo mojado y andando en su auto lentamente para responder con una sonrisa fingida todas sus dudas acerca de algo que no tenía porqué tener dudas ¿o sí? Actuaban bien, iban a desayunar, salían juntos a cenar, cines, compras, él la acompañaba a sesiones de fotos y se negaba a que ella lo viese entrenar porque iba a morir de aburrimiento.
¿Así debía ser una pareja o no?
Claro, el tema era que él no tenía ni idea de qué era una pareja ni de cómo actuaba.
Hoy a las cinco, en las oficinas del polideportivo. Representante de Elena, ella, vos y yo. ¿Escuchaste? – le dijo mientras se hacían presentes entre la prensa y se sentaban allí.
Sí. – respondió escueto a cualquier otro tipo de cuestiones.
¡Damon, Damon! – levantó uno la mano ansioso por comenzar a preguntar.
Antes de comenzar, Damon no va a hablar de cuestiones sobre su vida privada ni nada que lo pueda comprometer a él y mucho menos a Elena, son cuestiones profesionales solamente las que hoy se van a hablar y no aceptamos ninguna pregunta que no vaya referida a las olimpiadas. – dijo Katherine muy calculadora, ese tono que siempre usaba para los negocios. – Ahora sí, ¿preguntas?
¿Cómo te estás preparando para las olimpiadas?
Entrenando e intentando bajar mi propio tiempo y el de los mejores nadadores del mundo lo máximo que pueda sin tener que esforzarme mucho porque voy a llegar demasiado cansado, sino, a las olimpiadas.
¿Fuiste alguna vez a otras olimpiadas?
Sí, dos veces más pero esta es la primera vez que tengo oportunidades de sobresalir y ganar.
Además de que ahora sos repentinamente famoso por salir con una súper modelo. – dijo uno desde el fondo provocando una risa confiable en todos.
Además de eso, claro está. ¿Algo más?
¿Tenes alguna cábala antes de entrenar? ¿Algo que te dé suerte? – su mamá, claro estaba, pensar en su mamá pero eso no podía decirlo.
Tengo un collar, una cadena de oro muy diminuta que me regalaron mis mejores amigos para mi cumpleaños, antes de meterme a la pileta o de entrenar me la sacó y la aprieto fuerte en mi mano… Si eso cuenta como cábala…
Calculo que cuenta ¿pero no hay nada más?
¿Ustedes quieren llegar a Elena? - les seguía el juego.
Nosotros no podíamos nombrarla, pero ya que vos lo hiciste, sí.
Todavía no hay ninguna cábala que tenga con ella, en realidad la única que tengo es la de la cadena de oro pero… ¡Ah sí! Todos los días, a la mañana, me manda un mensaje que dice "suerte" y yo se lo contesto igual. Creo que es una buena manera de levantarse todos los días… Con alguien que queres deseándote suerte. – un brillo se le notó en la mirada y todos se quedaron impresionados, si eso no era amor entonces ya nada tenía sentido.
¿Te va a acompañar a las olimpiadas? – preguntaron.
Hasta ahora esa es la idea ¿por qué?
Donaron 500.000 preservativos para las noches de las olimpiadas… - abrió los ojos maliciosamente, él sería el que iba a usarlos.
¿Tantos? Eso supera muchos años anteriores. – contestó. - ¿Qué tienen que ver esas dos preguntas con Elena?
¡Oh vamos! La noche precompetencia ¿no te suena? ¡Todas las mujeres de las olimpiadas anteriores dijeron que eras el que más los usaba!
Tengo una buena reputación entonces. – respondió divertido.
¿Elena qué opina acerca de esa reputación?
Dijimos que nada sobre vida personal… - interrumpió Katherine.
No, déjalos, está bien… Digamos que, a ver cómo expresarme, es el pasado después de todo. Ella es la primer novia que tengo y me cambió mucho, creo que ambos lo hicimos y siempre que alguien te cambia es para bien. Así que evitamos hablar de mi pasado y hasta ahora vamos bien así.
¿Estás enamorado?
Esa pregunta es muy fuerte para contestar a un mes de relación ¿no?
¿No eran dos meses?
Bueno sí, dos.
¿Qué más le preguntaron?
Cosas sobre Elena, todo en su vida profesional se basaba en torno a ella desde que habían hecho ese acuerdo todo giraba en torno a ella, hasta su mente que no era capaz de dejarlo en paz ni un solo minuto para poder pensar en algo más que no fuese ella y las competencias.
Era como que su vida ya dejaba de ser suya para ser también de Elena, y esperaba con toda sus fuerzas que a ella le sucediese lo mismo cada vez porque sino era el único estúpido que renunciaba a su vida y a su carrera por ella, por una relación de mentira que lo estaba asfixiando cada vez más con gente que quería saber todo de él y toda su rutina. Cada cosa que hacía giraba en torno a por qué, dónde, cuándo, cómo y con quién y que le hicieran tantas preguntas sin conocer el significado y que lo inventaran, eso lo ponía de mal humor.
Que todos se preocuparan más por una relación ¿pero lo conocían no? ¿A eso era a lo que quería llegar? Sí, evidentemente era a eso y lo había logrado perfectamente.
Tampoco era que se estaba quejando de tener que hacer eso con Elena, ella era… Elena era… Una buena persona. E imaginarse que podría llegar a pensar en algo más con ella lo mataba porque sabía que tarde o temprano iba a lastimarla y por primera vez en toda su vida, no quería lastimarla, no a ella que no se lo merecía.
Lo último que recordaba era estar en la rueda de prensa respondiendo cosas diversas, Elena, él, las olimpiadas, todo acerca de eso y estaba bien, no era algo incómodo aunque sabía que Katherine quería matarlo por haber desobedecido su primer orden sobre Elena en la prensa.
Ella lo miraba fijamente y estaba a punto de acuchillarlo en el silencio de tantas verdades que estaba dispuesta a decir en menos de diez segundos… Subió el vidrio que los separaba del chofer y lo miró con un rojo vivo ardiéndole en los ojos que significaba la muerte.
Yo no sé qué es lo que te pasa últimamente, pero desde que conociste a esa modelito barata estás hecho un estúpido. – comentó. – Y déjame terminar… - le indicó levantando el dedo anular – Te conviene volver a quien eras antes porque esto no va a durar mucho y ambos lo sabemos, me quiero imaginar que no te enamoraste o que ni siquiera te gusta ¿Es así Damon?
¿Te molesta? Hasta donde yo sabía vos eras mi entrenadora solamente, estuvimos juntos varias noches ¿y qué? ¿Esto te molesta? ¿Te molesta que haya alguien más con quien me pueda acostar todas las noches y no seas vos? – sabía que le dio en el peor lugar en el que se le puede dar a una mujer que se acostumbró a tener todo a su antojo.
Quiero que escuches solamente una cosa, a como sigas así de estúpido vas a perder las olimpiadas y nadie más en toda tu vida se va a acordar de quién sos. Ni siquiera Elena. Te aviso solamente para que ahora no te creas más de lo que fuiste. – se dio vuelta y bajó del auto para entrar con su caminata sensual al edificio donde Elena los estaba esperando.
Hola. – con un saludo formal se presentó ante esa reunión de cuatro que tenía pinta de ser demasiado seria para lo que se imaginó que sería - ¿Para qué es ésta reunión?
Con Elena necesitábamos hablar de las olimpiadas… - expresó su representante… - ¿Cómo son?
Son competencias pero creo que no te referís a eso ¿no? ¿Qué quieren saber?
La interna, vimos la entrevista desde acá. – contestó aún más serio por las preocupaciones de Elena.
¿A qué le tenes miedo, Elena? ¿A una noche que nunca vas a olvidar conmigo? – estaba fuera de sí y sabía que Katherine por dentro sonreía porque aquello le estaba gustando. - ¿A qué? Porque esta reunión para hablar de las olimpiadas me parece de lo más estúpido del mundo así que díganme qué es lo que quieren saber. Lo concreto, tengo que entrenar.
Bien. – lo hizo sentar para empezar a hablar, se estaba sobrepasando y a Elena aquello no le estaba gustando. – Queremos hablar sobre el contrato…
¿Qué? ¿Lo vamos a romper?
No, para tu suerte el contrato tiene que seguir hasta cumplida la fecha acordada, sos abogado… Tendrías que saber el tipo de contrato que firmaste ¿o no? – verdad.
¿Entonces qué? ¿Qué quieren? – Katherine observaba toda la situación divertida por como Damon estaba fuera de sus casillas y la exasperación le estaba ganando mucho más de lo permitido por su frialdad
Tenemos que hacer que los paparazzi los vean llegar juntos y que vos, o ella, se queden a dormir en la casa del otro porque ahora si que ya no resulta convincente para nadie. Mi esposa me lo dice y ella no sabe nada de éste contrato…
Estaba siendo dominado por un papel asqueroso lleno de letras que nunca leyó y con una firma suya que lo obligaba a cumplir todo lo que se le ordenara o podría recibir… No sabía cuál podía ser el castigo y todo lo que había estudiado para la universidad parecía no servirle en éste momento de su vida. Miró la habitación desesperado de algo que los haga cambiar de opinión y lo ayudara a deshacer todo eso que alguna vez acordó pensando que era lo mejor… Tal vez estaba así porque se estaba involucrando mucho y ya no le agradaba saber que una mujer estaba a su lado de una forma que nunca llegó a pensar. Quizás eso le haría bien, no lo sabía, tal vez y sólo tal vez esto podría llegar a tener algo bueno escondido.
Pero los resultados instantáneos no le gustaban porque no eran lo que él solía hacer, quería que lo dejaran de perseguir pero seguir fingiendo así con Elena porque, por primera vez, se sentía bien que alguien se acordara de él todas las mañanas y le deseara suerte o que le preguntaran cómo estaba.
De lo que estaba seguro era que todos esos nervios era por el miedo que tenía a resultar herido de las peores maneras en las cuales se puede herir a un hombre porque Katherine tenía razón, estaba cambiado, un mes solamente había pasado desde aquello… Faltaban dos para las olimpiadas y estaba demasiado diferente a lo que se imaginaba.
Parecía un adolescente y eso no le agradaba para nada, era lo más asqueroso que a alguien como él podía sucederle.
La miró mientras abandonaba la habitación junto con ella, no habría entrenamiento por hoy, esa reunión duró más de lo esperado y él necesitaba tomar aire nuevamente… Relajarse. Hacer algo.
Y la realidad era que tenía que ir al departamento de Elena y dormir con ella toda la noche, levantarse, salir con ella, desayunar, desperdiciar todo su día en alguien a quien no conocía y con la cual le faltaban seis meses de contrato para que se olvidara de ella como una mujer más. Porque por más que la viese todos los días al fin y al cabo terminaría siendo eso.
Una mujer más.
Su tarea más importante ahora era convencerse de eso, de que Elena era una mujer más y no tenía porqué cambiar por una relación que era de todo menos real, en la cual ella no sentía nada por él y nunca lo haría y él mucho menos.
Entonces así no habría problemas entre nadie y podrían acabar llevándose un buen recuerdo de ambos queriendo fingir sentimientos y recibiéndose de actores calificados, sí, un buen recuerdo…
¿En qué clase de hipocresía estaba metido ahora? Realmente estaba desafiando todos sus desniveles, su estilo de vida se había enfermado y de reemplazo había entrado en ésta mentira que corría a una velocidad mucho más rápida que la de un africano maratonista. ¿De verdad había llegado a esto? A tener que salir tomando a Elena de la mano, camuflados y devuelta esa lluvia de rayos sobre ellos que, si no paraban, iban a dejarlo ciego un día… Estaba sumido en una desesperación cotidiana que lo embargaba y le quitaba todo lo monetario y lo material para dejarlo seco, lo igualaba con sus emociones.
La ayudó a subir rápidamente al auto para huir de ahí porque quedarse sería exponerse mucho y él quería volver a las sombras, a su escondite natural del que jamás tendría que haber salido pero tenía obligaciones y dejar de lado sus gustos y egoísmo era una realidad a la que tendría que enfrentarse alguna vez en la vida y aunque fuese de ésta manera, lo estaba ayudando a madurar un poco, a pensar en cuidar y proteger a alguien más.
Pero siempre tenía sus momentos de decaída en los que sólo pensaba en él, justo como ahora cuando sabía perfectamente que Elena tenía un reportaje en su casa al que tenía que asistir pero había entrado en una crisis nerviosa. No sabía qué hacer, había olvidado completamente todo, era una amnesia temporal que lo atacaba cuando el estrés superaba todo y hasta a él mismo que tenía una paciencia inimaginable con sus propios pensamientos pero tres luces detrás de él y cámaras asomándose lo habían descolocado.
¡Basta! – gritó en el auto y comenzó a acelerar y a perderse entre las calles para alejarlos de él, no los quería, no los podía tener cerca o pronto iba a reaccionar violentamente.
Damon… - quiso tocarle el hombro pero la mirada que le dirigió pidiéndole que por favor se alejara en ese mismo momento y que respetara su crisis la atemorizó demasiado. Notó que la llevaba a un lugar que nunca pisó en toda su vida, un bosque perdido en el medio de la nada, un último pedazo de vida que había sobrevivido a todo lo que la ciudad imponía y el consumo no había avanzado sobre ellos. Damon se bajó del auto y con ambas manos se agarró la cabeza queriendo arrancarse el cabello de un solo tirón para no sentir más ese dolor seco que lo estaba incinerando. Se bajó a hacerle compañía, verlo así de vulnerable le daba un sentimiento de impotencia avanzado para lo que en realidad tendría que sentir. Estaba allí por un capricho de él, perdería la entrevista y aún así quería abrazarlo y contenerlo… Los efectos de Damon en las mujeres.
El pasto crujió bajo su contacto femenino que hacía que el mundo entero colapsara en un problema profundo y abstracto como los sentimientos. Se movía como un león al que devuelven a su hábitat natural que fue criado toda la vida en un zoológico, sin tener conocimientos de esa vida exterior que tantos ansían con todo su ser pero que nadie está preparado para vivir verdaderamente porque al primer conflicto se asustan y vuelven a la comodidad de algo comprado y barato. Pero en Damon notó que necesitaba la libertad más que otra cosa y que unos demonios oscuros lo ataban a un pasado que estaba listo para dejar ir cuando la vida lo dispusiera, no cuando él quisiese. Así de caprichosa y obstinada era la vida, ese juego predilecto y de azar que nadie podía comprar, un juego en el que por primera vez las apuestas no estaban a la orden de nadie y cualquier cosa podía pasar, el karma actuaba constantemente y tal vez había un Dios que lo ayudaba en sus acciones para cumplirlas, una mano derecha y una izquierda que cocían a más no poder los telares de las personas; dibujando artesanalmente cada momento de una persona y los atardeceres vividos con cariño, nostalgia, tristeza o rencor, con felicidad, armonía, tranquilidad.
O un momento como éste que mezclaban a dos personas en un mismo lugar que nada tenían que ver, que no se tendrían que haber encontrado por nada y que aún así allí estaban. Un chico de pie dándole la espalda a una chica que simplemente quería ayudarlo a estar mejor y al demonio el contrato maldito que los apresuraba como dos guardas de palabras armoniosamente trazadas por una impresora sobre un papel blanco y puro que ahora se hallaba manchado por las firmas sucias de dos personas. De una modelo y de un nadador que necesitaban aquella relación no para lo profesional, si no para salvarse.
Sabes… La fama no es para cualquiera. – le dijo a sus espaldas hablando y arrojando las palabras al viento para acomodarlas perfectamente. – Todos buscan siempre saltar a la fama, desean cámaras en su casa todo el tiempo pero… Hay veces que no es tan fácil y esto que te pasó a vos ahora, es lo mínimo que le puede pasar a alguien.
Si estás queriendo decir que soy un idiota por entrar en crisis por esto creo que no son las mejores palabras o lo que se dice generalmente.
Me refiero a que… Yo, por ejemplo, nunca pude disfrutar mi adolescencia… Jamás rompí las reglas porque era la modelo a seguir de cientos de adolescentes que buscaban ser como yo ¿qué ejemplo iba a darles? ¿Qué salgan a emborracharse y a estar con cualquier chico? No, eso no podía hacerlo. Tuve un novio durante toda mi vida y jamás me amó, desperdicié toda mi adolescencia en esto y me arrepiento demasiado. Y hoy, creo que es la primera vez que me comporto así y se siente muy bien… Romper las reglas, portarse como una adolescente que quiere enfrentar al mundo. Es bueno. Creo que… Un cambio nunca viene mal. – le dijo con una sonrisa y por lo menos logró hacer que él se diese vuelta a mirarla.
Nunca voy a entender si tuve suerte de sacarte a bailar esa noche o no. – finalizó subiéndose al auto nuevamente, dejándola desconcertada y con la duda a flor de piel rasurándola.
Damon sería algo difícil que tendría que aprender a llevar.
