-Hetalia pertenece a Hidekaz; Latin Hetalia a la comunidad y Adriana (FemChile) es de mi creación.

-4 Capítulos. Mi primera miniserie subida a Deviantart. Ninguna advertencia extra. Yaoi indirecto... después.

-Tiempo: Segunda mitad de 1990

Parejas: UkxChile.

.


Parte 3

La oscuridad absoluta volvía a reinar la sala, solo que de manera más paranoica. Adriana seguía estática ante el hecho de salvarse de la caída. Se paró rápidamente.
-Gracias, Arthur.
-No… lo agradezcas.-sorprendido ante la reacción, tan calmada y tan… light. Ella solo se rascaba la cabeza y le sonreía. Suspiro.-Bien… espero que no le haya pasado al idiota de Alfred...
-¡Vengan! ¡Por aquí! ¡Por aquí!-exclamaba Lituania a lo lejos, guiando a los invitados. Arthur y Adriana siguieron a la multitud.

Lituania los guió por un ventanal hacia el patio de atrás, cuando Arthur atravesó el umbral hacia el exterior, la cabeza le hirvió más que nunca.

Había más mesones de comida al lado de las cercas. Pero había dos cañones en el centro, entre estos, el asta de una bandera estadounidense, y un alegre Alfred, en ropas independentistas, alejaba una antorcha de uno de los cañones. La luna brillaba en lo alto del cielo y se sentía el débil olor a pólvora en el aire.

La gente que hace pocos minutos se había espantado por el estruendo del cañón, aplaudía, algo aliviada: solo era Alfred y su patriotismo.

Este sonreía: ¡Que buena manera de llamar la atención! Alzó la mirada y los miró a todos, uno por uno, hasta que encontró la cara que buscaba:
-¡Eh, Arthur!-exclamó este. El inglés puso cara de sorprendido… y asustado. La chilena lo empujó hacia el centro, Arthur no pudo evitarlo. Quedó en frente del estadounidense, o americano como lo solían llamar, trató de ponerse lo más serio posible.
-Hola, Alfred. Espero que pares los cañonazos.
-¡Iggy! ¡Viniste! ¡Te esperaba de hace siglos!-y le dio una palmada en la espalda.- Así que insistí por otros medios-guiñando un ojo, el inglés se dio la vuelta. Un francés devolvía el guiño mientras charlaba con una rubia muchacha x.
-Ah sí,… ese wine bastard…-desvió la mirada.- ¿En… serio esperabas que viniera en cada cumpleaños?
-¡Of course! Yo soy el héroe, y si no fuera por ti no lo celebraría.
-Eh… fe… fe…
-¿Ah?-preguntó Alfred.
Arthur trataba de completar la frase, pero su tsundere interno no las soltaba. Susurraba.
-Fe… feliz… Cumpleaños…idiota-soltó al final.
Alfred sonrió.

Mientras Catalina y María se acercaron a Adriana para ver mejor la escena.
-Ah… que ternura.-decía María.-Aunque claro, esto alzara más los humos de Alfred…
-Sí, un poco-se sensata la chilena.-Antonio venia a todos nuestros cumpleaños aunque no lo invitáramos, no tiene el orgullo tan alzado como Iggy. Aunque lo comprendo.
Catalina y María arquearon una ceja.
-Después de todo, que la única persona a la que hayas querido y protegido de verdad en toda tu vida se rebele contra ti debe doler, ¿no?
-¿Eh, de qué está hablando…?-le pregunta María a su hermana en un susurró.
-No sé. Solo sé que lo comprende por qué también es tsundere…
-No soy tsundere-murmura Adriana arqueando una ceja.- ¿Acaso se van a poner igual que el Martín…? Y hablando del weon, ¿Dónde está él?
-Por allá-le responde María.-No sé qué le pasa, anda medio callado desde que salimos del salón.
-Eh…-dice alejándose del lugar hacia donde había señalado María. La venezolana le vuelve a susurrar a su hermana.
-Tsundere
-Definitivamente.


El argentino fijaba la vista en su copa vacía de champaña mientras el peruano lo miraba.
-Algo te pasa, Martín. ¿Estás bien, pe?
-No, nada, quédate tranquilo, che-tratando de recuperar la sonrisa.
-No es nada, Miguel-le comenta el uruguayo-Es solo….
Se interrumpe al ver a la chilena acercándose a ellos.
-…Nada, Miguel, nada. ¿Quieres más pisco?
-Pero no me lo he terminado…
Sebastián se llevaba arrastrando a Miguel, este sin comprender la causa. Martín alzó la vista al darse cuenta que estaba solo con la chilena.
-¿Qué haces? No que estabas con el inglés…
-¿Estás bien?-preguntó Adriana desviando la vista.
-¿Como…? ¡¿Qué, qué me preguntaste?
-Que si estabas bien, ya sabes, por lo del cañonazo.-Martín se dio cuenta de su actitud, su mente tsundere nunca la dejaba.
-Sí estoy bien. Sabes lo grosso que soy, así que…-la chilena arqueó una ceja, no era el mejor momento para expresar su egocentrismo.-Yo… perdón por haberte empujado.
-No importa. Sé que a veces te afectan los genes italianos.-la chilena sonríe.- ¿Quieres una cerveza?
-¿Me estás invitando, boluda?
-Se llama "cortesía". No todos confundimos eso con cosas pervertidas.
Los dos atraviesan el jardín hasta un mesón donde había jarras de cerveza.
-Te ves bien con el vestido, boluda.
-¿En serio? Me lo escogió la Rapa, yo hubiera ido con unos jeans, más cómodo.
-De ti se espera todo, me extraña que no lo hayas cambiado.
-¿Tú crees?-levantó débilmente la parte de abajo, dejando al descubierto unas botas negras con cordones.
-¡Tú… tú!
-¿Qué esperabas? ¿Tacones, plataforma quizás? La Rapa quería unas "de ballet"
El argentino se rió ante ese pensamiento.
-¿Y yo como estoy? ¿Entero grosso?-preguntó el argentino con un brillo de importancia en los ojos, como si estuviera ante las pasarelas del mundo.
-Eh…-decía la chilena, no quería volver a enojarse con él.-No estás tan mal pero… se te nota la tintura…
-¡De que hablas! Mi pelo es natural ¡natural!-pero se miró distraídamente los mechones que caían en su frente.
-Déjame ayudarte-se acercó, puso sus dedos en su frente, peinando los mechones.-Te los peinaste mal. Primero pones estos acá, luego aquí…
-¿Quién te enseño?
-La Rapa…. ¡Y no te eches gel! El gel te queda horrendo…


Desde lejos Cata y María miraban la escena.
-¿Ahora qué les pasa a estos dos?-pregunta María con una cara de plop.
-¿Por qué lo dices?-pregunta Catalina.-Acaso… ¿Sientes celos?
-¿Eh…?-se hace indiferente.-No es eso… ¡Es que como se reconcilian tan rápido!
-¿Ah…?
-Siempre uno está al lado del otro cuando les pasa algo, aunque se peleen como Francis y Arthur…
-Es mucho más que eso-habla por detrás el uruguayo.
Las dos se dan vuelta, y Seba volvía a escribir en una pizarra de tiza.
-¡¿Como rayos andas con esa cosa, pe?-exclamó el peruano al darse cuenta.
-Verán…-vuelve a decir Seba mostrando por segunda vez la pizarra en el día. Estaban los mismos dibujos chibis de Argentina y Chile, solo que en vez de Francis y Arthur estaban…
-¿Qué rayos hacen Gilbert y Ludwig ahí?-preguntó María
-¿Y qué tienen que ver los hermanos Italia con esto?-preguntó también Catalina.
-Como decía-continuaba el uruguayo tratando de silenciar a los latinos.-Adriana es considerada la hermanita de Gilbert y Ludwig, Ludwig tiene una casa allá, y Gilbert fue su entrenador militar. Heredando… bueno, ya saben…-los cuatro se congelaron, recordaron aquella vez que Adriana los había invitado a ver una película que le había dejado Gilbert. Era cruda, sangrienta, y con… mucha violencia, bastante. Ella solo sonreía cada vez que le cortaban a alguien la cabeza.-…y su seriedad, y la cerveza.-comentó saliendo del transe aterrador.-Y Martín es considerado el hermanito de Lovino y Feliciano, le heredaron… bueno…-pensó en los ratos de su primo en los que se quedaba estático diciendo "ve", en la escapadas que hacía cuando se encontraba con algo inesperado…-… algo heredo. Por más dudas, solo miren-y señaló a la multitud.

Miguel, María y Cata alzaron la vista: vieron a Ludwig agachado, que le ataba los cordones de los mocasines de Feliciano; luego volvieron a ver a Adriana y a Martín.
-Ahora entiendo-susurró María.
-Ahora entiendo de donde saco Adriana el gusto sangriento…-murmuró Miguel.-Solo una cosa, Uru… ¡Para de traer esa pizarra!


Francis, que ya se había aburrido de esparcir amour, quería jugarle una broma a Arthur… y luego darle amour. Se acercó al inglés, que andaba conversando con Alfred de buena gana (algo muy raro).
-¡Bonjur, Arthur! ¿Has logrado vivir sin mí?
-¿Qué quieres, wine bastard?
-Nada… pensaba que andabas con tu novia…
-¿Novia? ¿Quién…?-pero vio la sonrisa maliciosa de Francis, se le aclararon las dudas. -¡Ella no es mi novia!
-¿En serio? Creí que como la salvaste en el cañonazo…
-¿Salvarla? ¿En serio?-preguntó curioso el estadounidense
-Yo…-se sonrojó un poco, pero los ojos se le volvieron a poner en blanco.- ¿Y a ti que te importa?
-Solo te ayudo, mi cejudo amigo…-ladeo débilmente la cabeza- porque veo que alguien ya se adelantó.
Arthur miró, luego Alfred. Vieron a lo lejos a Adriana y a Martín charlando, tomando dos vasos de cerveza. Ambos se reían.
-¿Y?-preguntó el inglés-¿Y… qué me importa?
-¿Ah?-los dos se extrañaron, Arthur tenía cara de demente.
-No me importa. Después de todo soy el Reino Unido…
-¿Iggy?-preguntaron los dos.
Arthur ya tenía una risa nerviosa… y algo demente.
-Eh… eh… Iré por champaña-comentó Arthur como despedida.

"...No te importa, no te importa-se decía a sí mismo-Soy el Reino Unido, soy el más importante-alzó la vista al cielo-¿Por qué las estrellas son tan deprimentes…? Soy el Reino Unido. ¿Cómo me va a importar?..."

Pero sabía, muy en el fondo (demasiado al fondo), que SÍ le importaba.
Alfred, al ver que Arthur se alejaba, le susurró a Francis:
-Llegó la hora.

.


.

Estoy traspasando algunas cosas. Enserio, tengo fanfiction muy abandonado. Tengo la idea de ocuparlo para cosas más Hetalianas. Pero primero tengo que terminar este fic.

No sé si les guste mucho. Basicamente porque es algo largo y me desvie un poco... Pero bueno.

No sé si les guste a las fans de UkxChile (basicamente le rompo el quicio a Iggy...), pero bueno, todavía no termina...

En esta parte se explica que pasó después de la explosión. .. y algunas otras cosillas... ;)

Espero que les guste. Y no olviden comentar!

Saludos!