Atracción Animal.
Por tari-sue
Traducción: Xanath
Beta: Luna Oscura
Disclaimer: Harry Potter pertenece a JK Rowling. No se ha ganado dinero ni se ha violado ningún copyright, la trama pertenece a tari-sue, sólo la traducción es mía.
Rating: NC-17
Pareja: HP/DM
Resumen: Un hechizo fallido convierte a Draco de uno de los magos más despreciados en uno de los Veelas más deseables del Ministerio. Ahora todo lo que tiene que hacer es controlar su Allure Veela vuelto loco, tratar de encontrar una cura y evitar a Harry Potter.
Tercera parte.
Lograr que Harry Potter lo invitara a salir resultó ser más difícil de lo que Draco había anticipado.
No había tenido mucha suerte con apagar su Allure, las únicas veces que parecía funcionar era cuando intentaba coquetear con Potter, que era precisamente el momento en que lo necesitaba.
Tenía un poco más suerte en prenderlo.
Había estado en el comedor observando a Potter, quien se inclinaba sobre su almuerzo. No había mucha gente en el lugar ya que era media tarde, Potter acababa de regresar de una redada y fue por un almuerzo tardío, fue entonces que Draco decidió seguirlo.
Quería que Potter lo mirara, ningún efecto, así que incremento su Allure para lograr que Potter lo notara. Desafortunadamente, lo más importante que Potter notó fue la urraca que repentinamente cayó en picada kamikaze directamente a la ventana cerrada y entonces Draco lo empeoró riéndose. No pudo evitarlo, había sido gracioso y el ave había dejado una huella perfecta donde sus plumas habían impactado el vidrio, parecía como si un pequeño ángel hubiera estado ahí. O una Veela. Ese pensamiento lo sereno un poco, pero era demasiado tarde, Potter ya le había lanzado una mirada de asco y corrió afuera para asegurarse que el pájaro idiota se encontrara bien.
Si la estúpida criatura no hubiera roto su concentración, entonces Potter hubiera sido suyo. Demasiado tarde notó la pequeña multitud de trabajadores del comedor que estaban a su alrededor, tratando de acariciar su cabello.
¡No tenía sentido! Sabía que Potter era susceptible a su Allure, ¿por qué otra razón Potter ya lo habría invitado a salir dos veces? ¿Entonces por qué ahora ya no funcionaba con él? ¿O sólo funcionaba para atraer a las personas cuando no les quieres? ¡Aun funcionaba en el maldito Percy!
Draco detuvo sus lamentaciones cuando Potter y Weasley entraron en la oficina. Habían salido en una misión; el cabello de Potter estaba revuelto por el viento, sus mejillas estaban sonrojadas y la camisa desgarrada. Draco tuvo una extraña mezcla entre preocuparse por Potter y excitarse increíblemente. Potter y Weasley estaban hablando animadamente y riéndose. Potter se veía tan bien así; un poco despeinado, los ojos brillantes y la sonrisa en su rostro. Draco lo observaba fascinado.
—Bien, escucha compañero, voy a asentar cabeza. Esta noche saldré con Luna. —Estaba diciendo Weasley.
—Está bien, todo lo que necesitas es una ducha… apestas. Yo haré el papeleo —contestó Potter—. Dale a Luna mi amor.
—¡Gracias, Harry, eres un gran amigo! Me voy antes de que cambies de opinión. —Weasley le sonrió a Potter y se dirigió hacia la puerta.
Draco fulminó con la mirada la parte superior de la cabeza de Potter mientras se inclinaba sobre su trabajo. No debería de estar enviándole a Luna su amor, debería de estar enviándole su amor a Draco. Todo este tiempo tratando de atraer a Potter, había puesto a Draco más caliente que nunca y repentinamente Potter se las había arreglado para ignorarlo.
Draco odiaba ser ignorado.
—¿Podrías decirme por qué has pasado los últimos diez minutos mirándome fijamente? —preguntó Potter, sin levantar la vista.
—¿Uh? —dijo Draco, saliendo de su estupor—. No te estaba mirando, Potter, no te hagas ilusiones.
—¿En serio? ¿Siempre ves directamente a las personas cuando no los estas mirando? Vamos, terminemos con esto, ¿qué hice ahora para ofender tu delicada sensibilidad? —Potter seguía sin mirar a Draco.
—Sólo me estaba preguntando por qué ya no volviste a invitarme a salir —balbuceó. ¡No! No había querido decir eso, demonios.
Potter finalmente lo miró, presionando demasiado fuerte la punta de su pluma y rompiéndola al mismo tiempo.
—Pensé que no querías que te invitara a salir. —Empujó hacia arriba las gafas que se habían deslizado por su nariz.
—No me opuse tanto —murmuró Draco, de repente muy interesado en las demandas de Francia para la Copa Mundial.
—¿Fue por eso que me dijiste que me fuera a la mierda y te dejara en paz?
—Bueno, en realidad no lo intentaste mucho ¿o sí? ¿Qué te hace estar tan seguro de que no te diría que sí la próxima vez? —Podía sentir como se estaba sonrojando, sin importar que tanto deseara no hacerlo.
—¿Habrías dicho que si? —La voz de Potter sonaba intensa.
—Podría hacerlo. Oh, sólo olvida que dije algo. —En este momento Draco estaba deseando muchísimo haber podido mantener la boca cerrada. Un tenso silencio llenó la habitación y no se atrevía a mirar a Potter.
—¿Te gustaría salir a tomar una copa conmigo esta noche? —Finalmente preguntó Potter, ajustando nuevamente sus gafas.
—Tal vez. Sin embargo, Weasley no es el único que necesita una ducha. —Miró deliberadamente a Potter, quien sonreía como un lunático.
—Entonces, con la condición de no presentarme apestando, ¿qué tal a las ocho y media en el Red Lion? Ahí sirven comida. —Esos brillantes ojos verdes estaban centrados en él, como si fuera la única cosa en el mundo, ¿cómo podría negarse? Se removió en su asiento y deseó que su erección bajara.
Draco siempre había pensado que ser amigo de Harry Potter sería algo bueno; ahora tenía pruebas de ello. Potter era sorprendentemente inteligente y capaz de llevar a cabo una conversación interesante, también tenía un sentido del humor un poco fuera de lo común que compaginaba con el de Draco. Tenía esa manera de mirarte cuando te estaba hablando que te hacía sentir como si fueras la persona más importante del planeta, y su sonrisa causaba toda clase de cosas divertidas en el interior de Draco.
Sí, el imbécil aun seguía siendo molesto, irritante, cabeza hueca, arrogante, específicamente Potter, pero Draco incluso quería ser su amigo mucho más ahora que cuando tenía once años. Quería más que eso, quería ir a casa con Harry, besarlo y hacerle toda clase de cosas sucias, pero también quería ser su amigo, pasar el rato con él, reír con él y sólo estar con él.
Esto había sido un estúpido error, ¿por qué había escuchado a Granger? Debió de haberse mantenido en su plan original y evitar a todos hasta que encontrara la manera de arreglar este desastre. En cuanto se las arreglara para transformarse de nuevo en humano y el Allure se desvaneciera, Harry se daría cuenta que había sido engañado y lo odiaría aún más de lo acostumbrado.
—Hey, ¿te estoy aburriendo? —preguntó Potter, pasando su dedo suavemente por la parte posterior de la mano de Draco. Draco se estremeció y rápidamente retiró su mano, causando que la boca de Potter se entristeciera.
—No, por supuesto que no estás aburriéndome, sólo estaba pensando que esto es agradable. Es casi como si fuéramos amigos.
—¿Es eso lo que quieres? Para nosotros, ¿qué seamos amigos? —Potter sonaba un poco triste. Pestañeó un par de veces y se quitó las gafas, frotándolas con el dobladillo de la camisa.
No, pensó Draco, quiero follar contigo aquí y ahora sobre esta mesa.
—Creo que amigos estaría bien, ¿no crees? —dijo Draco, odiándose a sí mismo. Potter se veía tan extraño y perdido sin sus gafas.
—Supongo. —Potter se encogió de hombros, luego colocó las gafas de vuelta en su rostro y le dio una sonrisa genuina a Draco—. Sí, puedo trabajar con amigos, eso estaría bien.
Cuando salieron del bar y se dieron las buenas noches, Draco se encontró deseando que Potter ignorara la basura esa de "sólo amigos" y lo besara, pero como siempre un caballero, Potter no hizo tal cosa.
Cuando Draco llegó a casa y fue dormir esa noche, se encontró en su sueño de siempre, pero esta vez el hombre del sofá tenía rostro y un sorprendente par de ojos verdes.
Draco estaba esperando afuera de la oficina de Hermione el martes por la tarde, antes que ella regresará de su almuerzo. El fin de semana había sido un infierno; cada vez que se iba a dormir, el hombre del cabello negro de su sueño se parecía más y más a Potter.
—¡Granger! —exclamó en cuanto ella pisó el departamento. Saltó de la silla en la cual había estado encaramado.
—Malfoy —respondió, frotando con calma su gran vientre—. No es como si estuvieras muy ansioso de verme.
—Necesito hablar contigo. —Irrumpió en la oficina sin esperar por ella.
—¿Por qué no pasas?— dijo sarcásticamente, cerrando la puerta y sentándose lentamente en su silla.
—Es Potter —balbuceó, antes que Hermione estuviera totalmente sentada.
—¿Qué es Potter? ¿Ahora qué hizo Harry? —suspiró.
—En mi sueño, es Potter. —Se pasó la mano por el cabello, deteniéndose en cuanto se dio cuenta que ese era un hábito que había adquirido del Auror.
—¿Qué sueño? —Hermione estaba hojeando sus notas con mirada perpleja.
—Desde el hechizo, he estado teniendo un sueño, entro en una habitación y hay un hombre sentado en un espantoso sofá, me siento junto a él y nos tomamos de las manos, eso es todo. —Se encogió de hombros.
—¿Y el hombre del sofá es Harry? —Inhaló bruscamente.
—¡Sí! Antes no lo era, bueno, nunca pude ver su rostro. —Draco se sentía agitado, sabía antes de hacerlo que salir con Harry era una mala idea. Por mucho que nunca había querido esas sesiones con Granger, realmente no quería empezar de nuevo con otra persona sólo porque había atrapado a su mejor amigo.
—¿Crees que son los sueños que tu padre había mencionado? ¿Sobre ver a tu pareja en un sueño? —Su cara tenía una mirada cansada y su mano izquierda estaba alrededor de su barriga.
—¡No lo sé!
—Me dijiste que no habías tenido esos sueños. —Sonaba tensa.
—Oh, noticia de última hora, ¡mentí! —Se levantó de un salto y comenzó a examinar los libros en la estantería, así no tenía que ver la mirada reprobatoria en sus ojos—. Sin embargo, nunca antes había sido una persona específica.
—¿Cuándo comenzó a ser Harry? —Podía escucharla respirando detrás de él.
—El viernes por la noche, justo después de nuestra cita —murmuró.
—¿Saliste con Harry en una cita? —Ahí estaba ese suspiro de nuevo.
—¡Tú me dijiste que lo hiciera! "Sal en una cita con uno de tus admiradores", eso dijiste, así que lo hice. Excepto que no fue propiamente una cita, no realmente, sólo salimos por una copa. —Sacó un libro sobre Vampirismo y examinó la cubierta. ¿Por qué no podía tener una parte de Vampiro en lugar de Veela? Eso habría sido mucho más atractivo, de esa forma hubiera andado alrededor mordiendo a la gente que lo molestaba. Podría haber mordido a Potter, morder ese encantador y fuerte cuello.
—¿… y tu psique ha decidido que evidentemente Potter se ajusta muy bien al papel de tu pareja? —Estaba diciendo Granger.
—¡Sí! —Empujó el libro de vuelta.
—¿Y qué hay de horrible en todo eso?
—¿Qué? ¿Cómo puedes preguntarme eso? —Finalmente se dio la vuelta para enfrentarla—. Ya te lo había dicho, no quiero una pareja que sólo este conmigo por causa del Allure.
—No hace mucho, dijiste que no querías una pareja en absoluto. —La cara de Hermione estaba volviéndose bastante blanca.
—No la quiero, pero definitivamente no quiero una que no desea estar conmigo. Mira, ¿te encuentras bien?
—Umm, no, no realmente. Lo siento, pero creo que voy a detener ahora esta sesión. —Sus ojos estaban cerrados y tenía una expresión de dolor.
—¿Por qué salí con Potter? —preguntó tentativamente.
—No, idiota, porque estoy en trabajo de parto.
Draco realmente deseaba detectar alguna falta de seriedad en su voz, pero tenía la horrible sensación de que estaba siendo mortalmente seria.
—¡Mierda! —Corrió alrededor del escritorio para ayudarla—. Entonces vamos, vayamos hacia el Atrio.
—No... No al Atrio… no puedo tomar la red Floo. Necesito llegar a la planta baja, por la puerta trasera—. Se agarró de él un poco más fuerte de lo normal. Comenzaron a caminar fuera de la oficina hacia los ascensores.
—¿Puedes aparecerte? —preguntó, mientras se cuestionaba cómo podría llevarla a San Mungo.
—Lo dudo —dijo con una sonrisa adolorida—. No quiero que ella se desmiembre antes de siquiera haber nacido.
—¿Camino secundario?
—Sí, ¿vienes conmigo? —Él hizo una mueca, Hermione Granger no debería estar tan interesada en tener a Draco Malfoy a su alrededor en un momento como este.
—No puedo abandonarte para que veas cómo llegar hasta allá tú sola. ¿Verdad? —Trató de mantener un tono ligero para tranquilizarla.
—Entonces, ¿esa es tú única objeción para Harry? ¿Qué crees que no es lo que él quiere? —preguntó de repente, atrapando a Draco por sorpresa.
—Realmente no es el momento de hablar sobre eso, la sesión se terminó, ¿recuerdas?
—Vamos, distráeme.
—Potter y yo nos odiamos, Granger, era un muy definitivo caso de odio a primera vista. —Finalmente llegaron al ascensor y Draco golpeó el botón para subir, esperando que el ascensor sintiera su urgencia.
—Por su parte, tal vez, pero ¿y tú? Siempre pensé que sentías algo por Harry. —jadeó, doblándose cuando una contracción la golpeó.
—Estaría mintiendo si dijera que no tuve fantasías con Potter, todo mundo fantaseó con Potter. —Se sentía torpe e inseguro sobre qué hacer.
—Yo no. —Se quejó y trató de enderezarse cuando las puertas del ascensor se abrieron.
—Bien. —Enrolló su brazo alrededor de ella y la condujo hacia el ascensor, el cual estaba afortunadamente vacío—. Él está bajo el Allure, eso no cambia el hecho de odiarme —murmuró, presionando el botón del nivel uno.
—No te odia. Sigo diciéndotelo, si no te encontrara atractivo, el Allure no funcionaría.
Dejaron de hablar cuando el ascensor se detuvo en el nivel tres y Arnold Peasgood trató de entrar.
—Mejor espera el siguiente, Peasgood. A menos que sepas cómo recibir a un bebé. —Le gruñó Draco. Rápidamente Peasgood dio un paso fuera del elevador.
—¿Supongo que no has hecho nada por ayudarme a encontrar una cura? —preguntó casualmente, pensando que lo mejor era que siguiera hablando.
—Ser un Veela no es una enfermedad, Draco.
—Muy bien a contrarrestar un hechizo entonces.
—Para nada, no estás bajo una maldición. Eres un Veela, entre más pronto lo aceptes más pronto serás capaz de seguir con tu vida. —Le espetó.
Hubo un corto silencio antes que ella hablara de nuevo: —Viene antes.
—¿Quién?
—La bebé, idiota, está llegando antes. Tengo miedo, Draco. —Sabía lo mucho que le había costado a Granger admitir eso ante él.
—¿Es por eso que esperaste tanto para decirme que estabas en trabajo de parto?
Antes que tuviera tiempo de contestar las puertas se abrieron de nuevo, esta vez revelando a Weasley y al mismísimo Potter del otro lado.
—… parece que el humo se ha ido, siempre podemos pedir hablar con Kingsley para… ¡Hermione! —Potter se precipitó hacia adelante cuando vió a su mejor amiga sosteniéndose de Draco mientras otra contracción la golpeaba.
—¿Qué le has hecho, hurón? —Weasley corrió tras de él.
—No fui yo, ¡fue Boot! —exclamó Draco, indignado—. Deja de perder el tiempo y presiona el botón uno, Weasley.
—¿Qué tan seguidas son las contracciones? —Le preguntó Potter a Granger.
—Lo suficientemente cerca. ¡Joder, esto duele! —El bebé quería salir. Potter estaba del otro lado de Draco y comenzó a frotar círculos sobre la espalda de ella.
—¿Recuerdas tus ejercicios de respiración? —preguntó Potter. Draco se sentía aliviado, pues obviamente alguien sabía más de esto que él.
El ascensor llegó a la planta alta al nivel del piso y ellos se apilaron para salir.
—Necesitamos llevarla a la parte trasera y luego Aparecerla en San Mungo. —Le dijo Draco a Potter mientras atravesaban el comedor, atrayendo un montón de miradas de brujas y magos que estaban dentro.
—Sí, eso es lo que pensé —gruñó Potter en respuesta.
Rápidamente salieron al aire libre y bajaron hacia la puerta. Los guardias de seguridad tan pronto como vieron la palidez de la cara de Hermione, ni siquiera trataron de detenerlos. Una vez que pasaron las barreras anti-aparición, Potter jaló a Hermione hacia él.
—Me la llevo desde aquí, gracias Malfoy —dijo Harry, en un tono que no admitía discusión.
—¡No! ¡No me dejes! —Hermione se aferraba a Draco.
Confundido, Draco miró a Potter, quien le asintió con la cabeza.
—De acuerdo, entonces vayan, estamos justo detrás de ustedes —dijo Potter.
Desaparecieron con un fuerte estallido.
Se sentía como si hubiera estado esperando en el hospital por días. Draco consideró marcharse, pero se sintió obligado a quedarse y ver esto hasta el final.
Terry Boot pasó corriendo, una túnica verde lima aleteando a su alrededor mientras corría, sin dar una sola mirada a ninguno de ellos. En poco tiempo, los padres de Terry llegaron junto con los padres de Hermione.
Draco se sintió seriamente fuera de lugar. Ni siquiera conocía bien a Hermione, y ellos realmente nunca se habían llevado, ¿por qué había tenido que pedirle que se quedara? El hecho de que Potter se había sentado junto a él ayudaba; podía sentir el calor irradiando del otro hombre, especialmente cuando sus muslos se tocaban en las estrechas sillas del hospital.
—¡Es una niña! —gritó Boot, bastante tiempo después de haber desaparecido por la puerta— ¡Soy papá! —La enorme sonrisa que dividía su rostro, hizo que toda la sala de espera dejara escapar un suspiro de alivio. Draco se sentó y apoyó la cabeza contra la pared mientras los otros se adelantaron para ver a Hermione y al bebé.
—¿Cómo está Hermione? —La voz de Potter cortó a través del bullicio.
—Hermione es brillante —respondió Boot, sus ojos se veían sospechosamente húmedos— ¡Es perfecta, maravillosa y un genio absoluto!
El nuevo padre y los abuelos se apiñaron en la habitación, dejando a Potter, Weasley y Draco aún sentados en la sala de espera.
—¿Deberíamos entrar también? —preguntó Weasley, dando un salto.
—Nah, no todavía, probablemente deberíamos dejar esto a la familia. Ella no quiere demasiada gente amontonándose a su alrededor —dijo Potter, encogiéndose de hombros y mirando con nostalgia la puerta cerrada.
—Probablemente tienes razón —suspiró Weasley. Se sentaron en silencio durante unos largos minutos mientras Weasley se paseaba alrededor.
—Saben —dijo Draco a nadie en particular, después de un minuto o dos—. No puedo pensar en nada más horrendo que tener que empujar completamente a un pequeño ser humano fuera de ti.
Frente a él, Weasley se estremeció visiblemente: —Sé lo quieres decir, el parto da un poco de miedo.
Parecía que repentinamente se habían dado cuenta que estaban de acuerdo en algo y callaron.
—Aunque también es algo maravilloso —dijo Potter en voz baja.
—Debería irme, avisarle a mamá y a todos que el bebé de Hermione se adelantó —dijo Weasley, eventualmente. Salió rápidamente, dejando a Harry y Draco en su silencio, que sólo llegó a ser más incómodo con su ausencia.
Draco se preguntó qué haría Potter si se inclinara y lo besara. Probablemente lo golpearía. Parecía que el Allure no estaba funcionando por el momento. Tal vez debería tratar de prenderlo y entonces podrían echar un polvo antes que Weasley regresara. Esta cosa Veela lo estaba afectando demasiado.
—Gracias Malfoy —dijo Potter, poco rato después, ajustando sus lentes.
—¿Por qué? —Draco le frunció el ceño.
—Tú sabes, por estar aquí para Hermione. Lo aprecio y estoy seguro que ella también lo hace. —Potter miró resueltamente a los rayones en la punta de sus botas.
—Realmente tienes una opinión muy baja de mi, ¿verdad? ¿Realmente piensas que la habría dejado abandonada para que tuviera a su bebé, sola en el piso de su oficina? —Draco suspiró cerrando los ojos otra vez.
—Yo no… yo sólo, bueno, gracias. Hermione significa mucho para mí. —Podía sentir los ojos de Potter sobre él, pero no quería abrir los ojos.
—Hay algo que necesito decirte… —comenzó a decir Draco, deteniéndose abruptamente cuando la puerta se abrió de golpe y Weasley entró.
—Mamá tiene un ataque nervioso porque la manta que estaba tejiéndole aun no está terminada, y George envía su amor. ¿Ya podemos entrar? —Se arrojó en la silla al otro lado de Potter y estiró sus largas piernas a medio camino de la pequeña habitación.
—No, probablemente van a estar ahí toda la noche. —Potter se levantó y miró por la ventana—. Ya está oscuro, supongo que debimos haber contactado a Robards, tampoco sabe a dónde nos desaparecimos.
—Hecho —dijo alegremente Ron. Miró a Draco—. También le va a pasar el mensaje a Higgs. —Draco asintió sus gracias.
—Supongo que será mejor que me vaya, ahora que sé que Granger y el bebé están bien. — Draco se levantó de la silla e intentó acomodar su túnica.
—Está bien, le haré saber que esperaste —dijo Potter, dándole una pequeña sonrisa.
—Te veré mañana en el trabajo —respondió Draco, esperando no sonar muy necesitado.
—En realidad, estaré fuera de tu espacio mañana. Parece que el nivel dos es apto para ser habitado de nuevo, nos mudaremos de regreso al Cuartel de Aurores. —Potter se veía un poco culpable.
—Bien —dijo con firmeza. Era extraño, había arremetido con tanta fuerza contra Potter ocupando su espacio en la oficina y ahora no podía soportar el pensamiento de Harry marchándose.
La puerta de la habitación de Hermione se abrió de nuevo y el padre de Terry miró hacia fuera: —Oh bien, ustedes tres aun están aquí. La madre de mi nieto quiere verlos.
—Ahora, traten de no tardar mucho, muchachos —dijo la señora Granger, mientras salía de la habitación—. Está exhausta y necesita descanso.
Hermione estaba apoyada en la cama sosteniendo un pequeño bulto y se veía muy cansada, como su madre había dicho, pero extremadamente feliz. Su cabello mucho más salvaje que nunca, las mejillas sonrojadas y sus ojos brillaban mientras les hacía señas para que se acercaran.
—Vengan y conozcan a Tiffany Boot —dijo con orgullo.
Draco se apartó un poco mientras Potter y Weasley fueron a arrullar a la bebé.
—Malfoy —dijo una voz desde la puerta. Draco miró hacia atrás y vió a Terry Boot llamándolo.
—Lo siento —dijo, saliendo de la habitación—. Pensé que se nos permitía entrar a todos.
—No, estoy seguro que ella quiere verte, sólo quiero unas palabras. Entiendo que debo agradecerte por traer a mi esposa sana y salva al hospital.
—Sólo hice lo que cualquiera hubiera hecho —dijo honestamente—. De hecho, probablemente cualquier otro lo hubiera hecho mucho mejor. Estaba aterrado, pensaba que el ascensor se vendría abajo y que tendría que recibir a bebé o algo así.
—Bueno, lo que hiciste fue mucho, gracias. Estaba tan determinada a seguir trabajando el mayor tiempo posible, no quiso escucharme. —Se rió Terry, obviamente acostumbrado a que su esposa pensara lo que era mejor para ella—. Por cierto, ¿cómo has estado haciéndole desde todo eso del incidente con el hechizo Veela?
—¿Cómo sabes acerca de eso? —Draco no pudo evitar la involuntaria mirada hacia la habitación de Hermione.
—Oh, no te preocupes —dijo Boot rápidamente—. Hermione no dijo ni una palabra, aunque asumí que había tomado tú caso. Yo trabajo en Daños por Hechizos. Estaba aquí la noche en que llegaste. Estabas muy fuera de ti en ese momento, así que no podías saberlo.
Se encogió de hombros: —Hermione está tratando de ayudarme con el Allure, sólo hasta que pueda revertir el hechizo.
—¿Revertir el hechizo? —preguntó incrédulamente Boot—. No puedes revertir el hechizo.
—Lo sé, eso es lo que todos ustedes los Sanadores dijeron cuando sucedió, pero si pude volverme de humano a Veela, debe haber una manera de cambiar de vuelta.
—Me atrevo a decir que tienes razón, pero es un hechizo altamente peligroso. Estarías a punto de morir, estuviste inconsciente por dos días y lo único que te salvo fue bastante bizarro, pero fue el hecho de ser un Veela.
—¿Qué quieres decir?
—Malfoy, todo tu ADN ha cambiado, tu cuerpo estuvo bajo un severo trauma. Las Veelas son más fuertes que un humano y sanan más rápido, debes de haber notado eso. Si pones tu cuerpo a pasar todo eso de nuevo, ya no serás un Veela y no tendrás lo genes Veela para ayudarte a pasar por eso. Sería un suicidio.
—¿Entonces, piensas que sólo debo rendirme? ¿Pasar el resto de mi vida como un tipo de fenómeno siendo molestado por todo lo que tenga pulso sólo porque un sicópata me lanzó un hechizo?
—Aparte del Allure, la fuerza extra y los poderes curativos, ¿realmente eres muy diferente de lo que eras antes? Tal vez deberías escuchar a Hermione y mantener el Allure bajo control, entonces puedes seguir con tu vida. —Boot se encogió de hombros, sus ojos vagaron detrás de Draco.
—Hermione está cansada, Terry, creo que debemos irnos —dijo Potter inmediatamente, detrás de Draco—. Bueno, volveremos mañana. —Draco hizo una mueca, preguntándose qué tanto de esa conversación había escuchado el otro hombre.
Boot asintió y se apresuró a volver con su esposa. Draco salió al pasillo con Potter y Weasley.
Potter caminó por delante. Debió de haber escuchado por lo menos una parte de lo que dijo Boot. Sin embargo, seguramente Potter no lo odiaría por esto, ¿no? Él se hizo amigo de todo tipo de gente extraña, ¿qué era un Veela comparado con un hombre lobo?
De todos modos, ¿qué tan en lo correcto podría estar Boot? ¿Debería Draco de darse por vencido en tratar de cambiar de vuelta? Granger había dicho que la mejor manera de controlar el Allure era encontrar una pareja, y su propia psique parecía pensar que esa pareja debería ser Potter. Potter que ahora no estaba hablándole porque era un Veela.
Draco se sorprendió cuando llegaron a la recepción. Había estado tan perdido en sus pensamientos que no se dio cuenta cuando dejaron Maternidad.
—Me dirijo a la madriguera, amigo. Mamá querrá escuchar todo acerca del bebé. —Weasley hizo una mueca—. ¿Vienes?
A Draco no le gustaba la idea de irse a casa. Su madre le preguntaría porque llegaba tarde, y en cuanto se enterará del bebé, comenzaría a dejar caer insinuaciones nada sutiles acerca de los nietos.
—¿Quieres ir por una pizza e ir a mi casa? —Potter le decía esto a su lado.
—¿Qué? Pensé que ibas a ir con Weasley —dijo Draco, mirando a su alrededor sin encontrar ninguna señal de la Comadreja.
—Ron fue a casa de su mamá, me acobarde. Entonces, ¿pizza? —Potter le sonrió, empujando sus gafas con un dedo.
—Que sea comida china y vamos. —Le sonrió de vuelta. Eran amigos, ¿cierto? El simple hecho de comer algo no podría lastimarlo.
Lo lamento! soy una completa cabeza hueca! olvide actualizar la semana pasada, en serio les ofrezco una enorme disculpa... pero como sé que no me la van a dejar pasar tan fácil, que tal un trato?, me dejan comentario aquí y siguen al siguiente! sip, subo dos capítulos para comprar el perdón! el siguiente es el final! y sip trae lemmon!
