Esperaba aún que esa persona atendiera el celular, "por Dios cuanto puede tardar en contestar" pensaba mientras se daba valor y tranquilizaba su ser.
- Si diga the Hero al habla – se escuchó del otro lado, el tipo que respondía estaba algo alterado
- ¿Alfred? – dijo algo nervioso, al fin escuchaba a esa irritante voz otra vez
- Si soy yo
- Mon amor, ¿Quién es? cuelga el teléfono tenemos que terminar – se escucho a cierto francés también del otro lado, algo que no le gusto para nada.
- Oh! Por lo visto interrumpo algo… olvida esta llamada – y colgó de inmediato, como pudo ser tan imbécil, como creyó que Alfred podría corresponderle.
Le dio una patada al cojín que estaba en el piso, que rebotó en uno de los muebles donde estaba colocado uno de sus portarretratos más queridos cayendo estrepitosamente al piso, corrió rápidamente, lo cogió con sumo cuidado del suelo y observo; la imagen era algo vieja pero se conservaba intacta en esta se mostraba a él con el americano sonriendo en un pequeño parque de diversiones ambos traían un algodón de azúcar, se les veía felices y a decir verdad se diría que se querían más de lo que aparentaban. Una lágrima recorrió su mejilla y calló sin previo aviso en un cacho de vidrio roto.
"No, ya no más" se dijo mentalmente, "él tomo la elección de con quien estar y si prefiere solo estar disfrutando a tener algo formal, serio y seguro no puedo permitirme estar más en este estado" tomó la foto, la doblo a la mitad y la puso en uno de los bolsillos delanteros del pantalón. Salió con lo indispensable para salir, azotó la puerta de su habitación y recorrió el tramo para encontrarse con las escaleras; al inicio de estas encontró al pequeño Peter que estaba mirándolo con sumo cuidado.
- ¿Qué? Tengo algo en el rostro o ¿Qué? – le dijo algo molesto al niño
- Solo unas cejas enormes – se mofó el chiquillo
- No me vengas con eso ahora, no estoy para tus bromitas – le respondió cortante la Gran Bretaña
- ¿saldrás a algún lugar? – pregunto el rubio ignorando al mayor
- ¿Porqué lo preguntas?
- Yo pregunté primero, es de mala educación contestar con otra pregunta.. además no llevas la misma ropa de siempre
- Bueno, por lo visto si tienes algo de modales y posiblemente salga, pero primero debo hablar con Scott – contestó aun en el mismo sitio
- ¿Por qué? – cuestiono el pequeño
- No te interesa – respondió ya algo exasperado
- ¿enserio?
- Si, ¿Por qué tantas preguntas?
- Curiosidad
- Bueno no pienso decirte a donde iré porque no eres el mayor de los hermanos Kirkland, ni mi padre, ni uno de mis superiores así que dame permiso, voy a pasar...
Hizo el ademan de moverse para bajar las escaleras, pero Peter no podía permitir eso así que se interpuso en su camino, el ojiverde frunció el seño algo irritado
-Con permiso – y se hizo hacia la izquierda
Pero el pequeño le volvió a impedir el paso, izquierda, derecha, izquierda, derecha hasta que Arthur le puso una mano en la cabeza al niño
- ¡Peter! Déjame pasar
- No hasta que admitas que soy una nación
- Ni en tus mejores sueños o en mis peores pesadillas haría semejante cosa – dijo apretando un poco la cabeza de Peter
- Suéltame idiota, me lastimas además ¿Por qué te dejaría pasar?
- Por que necesito hablar con Scott, ya te lo dije
- Pero él no quiere ver a nadie en estos momentos
- Eso no me importa, yo voy a ver a mi hermano
- ¡NO!
- Mira niño irrespetuoso, déjame pasar o te aventaré por las escaleras sin dudarlo – dijo señalando la amplia escalinata
- El irrespetuoso eres tú al querer aventarme, Scott no puede atenderte que no entiendes..
Inglaterra alejó con una sola mano al crió, haciendo que este callera de pompas sobre el escalón; al niño le dolió pero le importo poco y se le aventó al mayor hacia la espalda haciendo que perdiera un poco el equilibrio y callera sobre un jarrón del piso inferior que se rompió haciendo un ruido estrepitoso. Ambas naciones adoloridas, se empujaron el uno al otro impidiéndose el paso; arrastrándose por el piso y entre los pedazos rotos del que minutos antes había sido un jarrón, golpeándose con los puños e incluso con mordidas, la meta el despacho de Escocia.
Sabía que la llamada había terminado, pero aun tenía esa esperanza de que pronto volviera a hablar, decepcionado colgó el teléfono y se dirigió a la persona a su izquierda
- Eres un verdadero tonto, lo sabías – dijo Alfred con la tristeza contenida
- ¿Yo que hice? – pregunto inocentemente Francia
- Después de tanto haber esperado esa llamada durante este tiempo tenías que abrir tu bocaza – dijo algo dolido el americano
- Discúlpame mon ami pero no he dicho nada malo – "al menos no en voz alta" dijo para si mismo, ahora prestándole toda su atención al ojiverde que se había cruzado de piernas e imaginando que cosas podía hacer al pelirrojo.
- Tal vez, no me vuelva a hablar – se dijo en voz baja, era cierto Francia no había dicho nada malo, solo era una mala interpretación de la frase que este había dicho
- Por que me suena tan familiar – contestó sarcásticamente Scott, se calló y logró escuchar una puerta cerrarse estrepitosamente, si de seguro ya estaba despierto; su sonrisa se ensanchó dejando ver una mueca de suma satisfacción
- ¿familiar? – se quedó algo inquieto el yanqui, acomodándose los lentes, dio un sorbito a su té.
El rostro de la nación mayor en esa habitación se crispo al mirar al europeo pervertido, mirándolo con el seño fruncido, decidió pararse a lo que el otro ni se inmuto, al parecer había estado fantaseando.
- Sabes siempre he querido saber si el mayor de los Kirkland porta como se debe un kilt – dijo de manera repentina y pretenciosa Francis.
- ¿Cómo dices? – pregunto el pelirrojo creyendo haber escuchado mal.
- Lo que bien escuchaste ¿Scott, – pronuncio el nombre con un tono seductor – usas el kilt tradicional?
- Por supuesto que si, ¿Por qué la pregunta? – dijo ya un poco más cómplice el ojiverde.
- Porque me encantaría averiguarlo por mi mismo mon amour
- ¿y porque no lo haces? – dijo Scott con una ceja levantada e incitando al francés.
Como si fuera una invitación ni tardo ni arduo ambos europeos se acercaron lenta pero seguramente uno al otro. Pronto Scott tuvo frente a Francis y como si estuvieran coordinados iniciaron con miradas lascivas y gestos sugerentes que pronto se convirtieron en un apasionado beso que solo pararon por la falta de aire…
-Francis – dijo el ojiverde – Francis, responde – lo movió un poco hacia los lados – ¡FRANCIA! – lo zangoloteo, pero la nación ni se inmutó siquiera un poco.
Francia tenia la cara perdida, la mira enfocada en el lugar que ahora estaba vacío y América que aun estaba dolido con el ojiazul le arrojó el té que aun tenía en la taza, directamente en la zona baja.
-¡ESTA CALIENTE! – grito frenético por el ardor que sentía, busco algo frío para calmar ese incesante dolor. Encontró un trapo y algunos hielos que habían sido usados para las botellas de Whisky que aun seguían en el piso ordenadas, y los colocó en su entrepierna para cesar el dolor.
De repente se escucharon unos gritos provenientes de afuera, por lo cual Francia dejo de ser el centro de atención, el americano y escoces se dirigieron a la puerta, Francis aun con algo de dolor camino hacia donde estaban los otros dos. Scott abrió la puerta de su despacho y la escena se le hizo cómica ver a Peter y Alfred pelear como niños chiquitos dándose mordidas, golpes, manotazos incluso gritos sobre decir algo de ser una nación…
El trio completo miraba expectativo cada movimiento de esa extraña pareja y solo el ojiazul americano se percato de una extraña cosa que salía del bolsillo de Iggy y se posaba hasta sus pies, al parecer una especie de hoja doblada, la tomó y enseguida alguien se la arrebato de las manos…
-¡Paren ambos! – Dijo con voz autoritaria Escocia – Inglaterra ya no eres un mocoso como Peter, por dios trata de ser el adulto maduro que eres. Miren como están los dos, parece que fueran animales
Ambos chicos se miraron y se levantaron de su sitio, ya tenían rastros de pelea: la ropa desacomodada, el pelo desaliñado y alguno que otro corte en la cara y rodillas producto del jarrón. Al encontrarse con los presentes solo uno de los dos dio un respingo cuando observo a la persona que estaba a lado izquierdo de su hermano, uno chico de lentes, rubio con aquellos ojos color azul que tanto anhelaba ver pero se negaba a reconocer ese deseo, su corazón latió tan aprisa y eso provocó un ligero rubor en las mejillas de Iggy que se apeno y solo atinó a desviar la mirada a la mano de Scott que solo traía algo que a él se le hacia conocido y de hecho le pertenecía; algo que no necesariamente era la foto que sostenía el mayor.
-Bien, creo que es hora de iniciar – pensó en voz alta la nación pelirroja.
Bien después de tanto tiempo sin actualizar he aquí el 3° capítulo, espero sea de su agrado... por un momento pensé seriamente en no poner la fantasía de Francia con Scott porque en verdad! no sabía como, pero me estruje tanto los sesos que al final salió XD lamento que no sea como lo esperaban pero fue lo único que se acomodaba y no permitiría, por ahora, que la casa Kirkland diera de sí para hacer ese tipo de "cosas" … por ahora.
Por lo mientras espero sus review's, y les aseguro que por cada review bajarán un kilo! jo jo jo no como creen solo podrán alimentar a esta enferma fanfiquera que quiere regalarles un poco de su imaginación con este fic.
Un beso para toda(o)s. ¡Nos leemos pronto!
