¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!-
Gritaba Hermione desesperada, con los ojos cerrados fuertemente, tratando de aferrarse a cualquier cosa, lo que fuera, con tal de no seguir cayendo.
Hasta que por fin, sintió algo en sus manos y…
-¡Miau!- Escucho salir del hocico de su gato, el cual salió de su cama disparado por el dolor que le había causado la ojimiel.
Abrió los ojos. Estaba en su cama. SOLA gracias a Merlín. Solo había sido una pesadilla.
Suspiro sonoramente. Estaba sudando.
-¡Aww Crookshanks! ¡Ven acá minino!- Le pidió Hermione a su gato.
El cuadrúpedo dio un pequeño salto, y en un segundo ya estaba al lado de la castaña.
-¿Me disculpas Crookshanks?- Dijo la ojimiel a su gato mientras lo cargaba y acariciaba su cabecita contra su mejilla.
Un "miau" y un ronroneo del peludo cuadrúpedo fueron la respuesta.
-Gracias gatito. Tuve un sueño horrible… Veras… Había muchos reporteros en la casa y hacían miles de preguntas estúpidas y… Y…- La castaña se sintió estúpida.- Parezco una solterona de cuarenta años hablándole a su gato.-
"Miau" Dijo Crookshanks.
Bajo al gato de la cama y se levanto para comenzar su día.
Fue al baño…
Se cepillo los dientes…
Desayuno cereal con un poco de fruta…
Bajo al primer piso por si tenía alguna carta…
Subió de nuevo…
Se ducho…
Se vistió…
Y se fue directo al Caldero Chorreante, esperando que los perezosos de sus amigos ya estuvieran ahí.
Se fue caminando, ya que el lugar le quedaba a unas pocas cuadras.
Por fin llego. Pero decidio no entrar, quería ver si sus amigos ya habían llegado, no deseaba estar sola con Skeeter, pero no esperaba lo que vio…
Eran dos cabezas rubias y platinadas, ambas con cabello corto, mas uno era liso y el otro ondulado, uno era hombre y la otra era mujer.
Hermione sabia quien era la mujer de cabellos ondulados, Skeeter había llegado puntual "Para variar" Pensó la castaña rodando los ojos.
Pero… ¿Quién era el hombre rubio?
Se quedo mirando un rato pensando en quien podría ser…
-¡Hola Hermione!- Escucho a sus espaldas y dio media vuelta.
-¡Hola Harry!- Saludo de regreso la castaña.
-¿Hace mucho que llegaste?- Le pregunto el pelinegro.
-Ahh…- Hermione había llegado hace bastante tiempo… Pero no quería decirle a su amigo que había estado chismorreando en la ventana, a parte no quería entrar con Skeeter sola. –Algo así…-
El ojiverde no entendió bien, pero no quiso preguntar más.
-¿Aun no ha llegado Ron eh?- Dijo Harry sabiendo la respuesta.
-¿Tu qué crees?- Le respondió la castaña cruzándose de brazos.
-¿Y Skeeter?-
-Adentro, de hecho ella estaba hablando con…- Pero no pudo terminar porque de repente…
-¡Pero si ahí están niños!- Skeeter salió de pronto del Caldero Chorreante, igual que siempre, con su túnica verde y labios rojos, sus zapatos verdes y sus gafas moradas.
-Buenos días…- Dijeron al unísono el ojiverde y la castaña.
-¡Pasen Pasen! ¡No se queden afuera¡ ¡Esperemos a Rob adentro!- Dijo Skeeter abriéndoles la puerta, invitándolos a pasar.
-¡RON!- Gritaron de nuevo al mismo tiempo los dos tercios del trío dorado mientras entraban al Caldero Chorreante.
-Si si… Su amigo Weaselby… El pelirrojo…- Se defendió la rubia sin mucho interés, moviendo su mano como si estuviese espantando una mosca.
-¡WEASLEY!- Volvieron a gritar Harry y Hermione al borde de la desesperación.
Se sentaron en una mesa algo alejada de las demás personas, y Skeeter comenzó…
-Bueno niños, creo que debería de empezar, hay varias cosas que deben saber, y no creo que su amigo Ro…- No pudo terminar la mala pronunciación del nombre del pelirrojo, porque en ese momento, este llego.
Venia todo adormecido, una apariencia bastante adorable, con sus ojitos llorosos de tanto bostezar, daba pasos arrastrados y se tallaba suavemente los ojos a cada segundo.
-¡Pero si aquí estas Rob!- Dijo Skeeter, muy feliz, de hecho esperaba que el ojiazul llegara en un buen rato.
-Si si…- Fue la respuesta de Ron, ignorando la mala pronunciación de su nombre y bostezando después.
-Bueno, siéntate por favor, tengo varias cosas que decirles niños, antes de que vayamos a conocer el estudio necesito mostrarles esto.- Comenzó la rubia muy seria, acomodándose sus gafas son el índice.
De pronto saco un maletín café, lo abrió con un toque de varita y saco tres montones de papeles grandes y le entrego uno a cada uno.
-Verán niños, estos son los contratos para su participación en la película. Les diré lo que les pedimos principalmente y lo que les daremos a cambio…-
Comenzó Skeeter, más Hermione ya estaba ausente de la situación, estaba leyendo el contrato ella misma, no quería caer en esas situaciones en las que los obligan a hacer algo que ellos no quieren, pero tienen que hacerlo porque "Firmaron el contrato".
Unas horas después, todo había quedado claro… Bueno… Al menos para Hermione, ella podría explicarles luego a sus amigos de una forma en la que entendieran todo lo que conllevaba el aceptar aquella oferta.
-Muy bien niños, necesito sus firmas aquí…- Skeeter señalo la parte inferior del contrato de Harry, para que sus acompañantes firmaran en el mismo punto en sus respectivos papeles.
-Otra firma aquí…- Señalo otra página.
-Y… Otra… Aaaaaqui.-
Esa fue la última.
-Muy bien niños, gracias. Salgamos por favor, debemos usar el traslador. – Dijo igual de seria tomando los montones y acomodándolos sobre la mesa.
El Trío Dorado estaba cansado, se estiraron y bostezaron, habían sido más o menos dos horas y media hablando y negociando.
Pero por fin habían terminado, ahora irían a ver el estudio.
-No estoy preparado para esto…- Dijo Ron aun somnoliento mientras se levantaba de la silla.
Hermione rio.
A veces Ron podía ser gracioso y lindo sin quererlo.
"Ron…" Pensó la castaña y luego suspiro con una pequeña sonrisa en sus labios.
Ella pensó que para ese entonces tendría algo con Ron, pero no era así.
Aunque hace seis meses hubiera muerto por que él dejase a la besucona de Lavender, y de hecho no es que ellos llevaran una relación muy… ¿Definida?
Ahora las cosas eran diferentes.
Hermione decidió que no debía de sufrir por alguien que no sabe lo que quiere.
A demás, tenía que concentrarse en su carrera de Leyes Mágicas.
Pero aun así, el pelirrojo siempre tendría un lugar en su corazón, nada podría arruinar su amistad.
-¡Hermione!- Escucho gritar a Harry desde la puerta. -¿Qué esperas?- Le pregunto el pelinegro.
-Ah… ¡Lo siento!- La castaña no fue consciente de que se había perdido en sus cavilaciones, así que rápidamente se levanto y camino hacia la puerta.
Afuera, Skeeter se quito las gafas y les dio un pequeño toque con su varita.
-¡Vamos niños que no tengo todo el día, toquen mis gafas que el no traerlas puestas me mata!- Ordeno mientras se masajeaba los ojos con la otra mano.
Ron las toco con cara de arrepentimiento.
Harry las tomo solamente.
Y Hermione temió por su cabeza, ese tipo de viajes siempre la mareaban al igual que el volar en escoba.
De pronto sintieron sus cabezas dar miles de vueltas, sus cuerpos moverse bruscamente, sus estómagos se revolvieron y la piel se les puso de gallina.
Y por fin llegaron.
Skeeter llego fresca como una col.
Hermione aterrizo al lado de ella, algo tambaleante y con los ojos cerrados, pero al fin y al cabo... Bien.
Harry y Ron eran otra historia…
El pelinegro estaba bocabajo con el ojiazul sobre él, este boca arriba, ambos con las piernas enredadas y los brazos atorados.
-Agh…Chicos…- Dijo Hermione con una mirada reprobatoria, y con un hechizo no verbal los ayudo a salir de su enredo.
-Gracias Herms…- Agradecieron al unísono el ojiverde y el pelirrojo, con la cabeza baja y ojos como niños a los que se les acaba de regañar.
-De nada.- Respondió Hermione dedicándoles una pequeña sonrisa.
Skeeter solo contemplo la escena sin decir nada, quien sabe en que estaba pensando…
-Bueno… ¿Hacia dónde?- La voz de la castaña la saco de sus cavilaciones.
-Ahh… Si si… Por aquí por favor chicos…- Dijo algo distraída aun.
Era un gran edificio, más ancho que alto, de color beige, " CineMatographic Records" decían unas grandes letras que estaban siendo repintadas.
-Así que es aquí niños… "CineMatographic Records" es donde se filmara.- Dijo la rubia volviendo a hablar como siempre.
El Trío Dorado no paraba de ver a las personas que repintaban las grandes letras.
De hecho, había mucha gente, cargando tablas y botes de pintura que entraban por varias puertas alrededor del edificio.
-Como les dije antes, este lugar fue abandonado, lo están remodelando, el Director ha mandado a reparar varios imperfectos y detalles.-
La castaña, el ojiverde y el pelirrojo no dejaban de ver a sus alrededores.
Estaban caminando por un estacionamiento, (muy interesante para Ron, que no dejaba de ver el piso también).
-Entraremos por detrás niños, las puertas delanteras están siendo remodeladas.- Anuncio la rubia.
Entraron.
Había un gran pasillo, con muchas puertas en el. Caminaron algunos minutos por ahí, hasta que Skeeter se detuvo en una puerta en especial.
Era color escarlata con dorado, colores muy bien conocidos por los tres Gryffindor.
Skeeter la abrió.
-Niños, el Director me ha dicho que antes de que les muestre completamente las instalaciones, quiere presentarse, desea que esperen aquí, iré por él, por favor pónganse cómodos.- Les pidió la rubia.
El Trío Dorado entro, y se quedo pasmado por lo que había dentro.
Miles de leones adornaban la habitación, los colores escarlata y dorado eran los únicos que había. Revistas y libros estaban en una mesa de centro dorada, con sillones escarlata alrededor. Una pequeña chimenea roja con llamas doradas calentaba la estancia, y también una barra con comida hacia la habitación antojable.
Los tres se sintieron algo incómodos, tanto Gryffindor a su alrededor era algo aterrador, y aunque siempre serian fieles a su casa, esa habitación era una exageración.
-¡¿Pero qué demonios?- Dijo Ron casi gritando.-
-Ca… Cálmate Ron… No es tan malo...- Dijo la castaña algo perturbada.
-¡No es nada malo Hermione!- Corrigió a su amiga y fue corriendo a sentarse a un sillón y a tomar una de las revistas que ahí había.
-¡LA REVISTA DE LOS CHUDLEY CANNONS QUE ME HACE FALTA! ¡AQUÍ ESTA!- Dijo levantando la revista como si fuera algo divino.
La castaña no podía creer que su amigo fuera tan infantil a veces.
-Debes reorganizar tus prioridades Ron- Le dijo al pelirrojo. -¿Quien crees que sea el Director Harry?- Mas la ojimiel no recibió respuesta alguna.
-¿Harry?- Intento de nuevo.
-¿Ha… rry?- Se volteo a buscar a su amigo y se sorprendió al ver que estaba embobado leyendo un pequeño libro que sostenía con una mano, y en la otra llevaba una escoba reluciente y nueva.
-Pff... Chicos de verdad a veces me pregunto si…- Pero no pudo seguir hablando porque su quijada se había caído hasta el piso.
Se acerco a la chimenea lentamente, en la parte de arriba, algo polvoso, estaba un libro.
Pero no era un libro cualquiera.
Era "Hogwarts: Una Historia", el libro favorito de Hermione durante su estadía en la vieja escuela de magia.
Amaba ese libro, cada vez que tenía algo de tiempo libre lo leía. No importaba que ya lo hubiera hecho cientos de veces, cada vez era mejor.
Tomo el libro en sus manos.
Lo contemplo.
Era como lo recordaba. De color café oscuro y con el escudo de Hogwarts en el medio.
Estaba a segundos de abrirlo, cuando de pronto se abrió la puerta…
Lo primero que noto el Trío Dorado fueron esos cabellos rubios y oxigenados, los ojos como mercurio y la tez pálida.
-¿Les gusta? Fue hecho especialmente para ustedes.- Dijo esta voz que llevaban mas de un año sin escuchar, mas ya no arrastraba las palabras, lo dijo como si supiera exactamente los pensamientos del Trío Dorado. -Perdón por no tocar… Me imagine que no debía de hacerlo en mi propio estudio…- Dijo algo sonriente, restándole importancia al asunto mientras movía su mano derecha como si estuviese espantando una mosca y la otra estaba en el bolsillo de su pantalón izquierdo.
"¿Mi propio estudio?" Pensaron los tres chicos al mismo tiempo.
No podían creer a quien estaban viendo.
No era nadie más ni nadie menos que el gran hurón botador Draco Malfoy.
Disculpen la tardanza! Pero hace dos semanas regrese a la escuela y no he podido escribir:/. Espero que les haya gustado:D! Gracias por leer:)! Dejen sus reviews n_n! Ohh, y que tal mi One-shot? Dejo a la imaginación de cada uno lo que decía en la servilleta;)!
