Capítulo 3: (Like) Pierrot the clown.

"When I dream, I dream of your lips,
when I dream, I dream of your kiss,
when I dream, I dream of your fists."

.

.

Pudo sentir cómo su corazón se rompía lentamente, haciendo temblar sus piernas y formando un nudo en su garganta.

Sus ojos verdes, pronto se vieron llenos de llanto, triste e impotente. Apartó la vista de su marido, hasta topar con lo que había en el lavabo: una prueba de embarazo, mostrando negativo. Cerró los ojos, tratando de reprimir algunos sollozos, y volvió a abrirlos, con las lágrimas un poco menos abundantes; cogió la prueba y la lanzó a la cabeza del chico.

— ¡Jódete! —Le dijo, entre lagrimeos y furia. Se frotó los ojos y salió con determinación del baño, yéndose a encerrar a su habitación, no sin antes correr la puerta con un estruendo.

Fue a la enorme cama hasta acostarse en una esquina, abrazó la almohada, y hundió su rostro contra ella, odiando el sonido de sus leves gimoteos. Aborrecía terriblemente a Sasuke y cómo la hacía llorar de esa manera.

Habían pasado dos meses desde que el matrimonio Uchiha había decidido que querían procrear. Esos dos meses, habían tenido relaciones casi todos los días —exceptuando, claro, el periodo de Sakura y algunos días en que ambos habían estado realmente ocupados— habían insistido con varias pruebas de embarazo, y cada vez, todas salían negativas.

No había ni una mínima esperanza al parecer, todos y cada una habían dado negativo. Quiso creer que sólo necesitaba esperar algunas semanas, trató de convencerse a sí misma de que sólo necesitaba algo de tiempo, que la ilusión de una nueva vida, pronto sería una realidad.

Sin embargo, Sakura experimentaba el amargo sabor de la negativa. A pesar de que Sasuke reservaba sus comentarios al respecto, el ver como su mirada se apartaba disimuladamente cada vez que se mostraba el resultado en el dichoso aparatillo, le llenaba de ardor el estómago, y todo se transformaba en lágrimas, lágrimas que su esposo no soportaba y parecían echar a perder aún más la situación.

Pero aquél día parecía haber sido el colmo. Se había realizado unos estudios para saber si tenía alguna clase de problema o si era estéril, y todo había parecido salir en perfectas condiciones. Sakura reprimió una risita al creer que Sasuke era el problema, pero él también había efectuado las pruebas, y el joven no pudo evitar jactarse al enterarse de que el estado de todo su cuerpo era óptimo.

Después de eso, habían ido por más dichosos test de embarazo. Y nada.

Por primera vez en dos meses, el Uchiha había dejado saber lo que pensaba al respecto: "Maldita sea". Esa había sido la gota que había derramado el vaso.

Se removió un poco más dentro de su lugar, hasta dejar de esconder su cara. Entonces pudo notar que Sasuke estaba ahí parado, observándola con esa mirada estoica que lo caracterizaba.

—Deja de comportarte como una niña mimada —Ella ni siquiera había terminado de incorporarse cuando él se lo dijo, utilizando un tono autoritario, como si la se tratase de una simple chiquilla haciendo un berrinche. Sasuke tomó su muñeca, apretándola levemente.

— ¡Joder! —Maldijo— Suéltame —Pidió, aunque él ya lo había hecho desde el momento en que siseó la maldición.

Se miraron durante unos eternos, pero meramente efímeros, minutos. Sakura reunió toda su determinación para no bajar la mirada ni sentirse mal, y Sasuke la escudriñaba con sus fríos ojos negros.

—Sé lo que piensas. —Se atrevió a romper el tenso silencio— Deja de verme como un vientre, porque hay muchos —El Uchiha hizo una media sonrisa burlona— Pero ser madre, es algo que pocas chicas logran. Y yo lo seré, con o sin ti. —Finalizó, dando un ligero empujón con su dedo índice en el pecho del joven.

Él la observaba sin expresión alguna, como si la kunoichi jamás hubiese abierto la boca. Cerró los ojos un momento y pronunció un pequeño "Hmp.". Cuando abrió los ojos, parecía que deseaba reír por lo que había escuchado.

—Está bien, Sakura —Ella creyó notar diversión en su voz— pero primero, al menos queda en cinta. —La chica ensanchó los ojos.

¡Plaf!

Probablemente ningún ancestro en la familia Uchiha, ni siquiera los más temerarios, había recibido una bofetada tan llena de furia. El joven quedó a algunos metros de donde hacía un instante se hallaba de pie, y ahora se encontraba tirado en el frío piso de madera, con algunos pedazos de la pared —que había destrozado en el proceso—, gracias a la intensidad con que había sido golpeado. Un hilillo de sangre comenzó a asomarse por su boca.

La chica, que aún mantenía su mano en la posición que en que asestado el golpe, bajó su brazo lentamente, con la mirada perdida, como si no creyese lo que acaba de hacer.

El silencio reinó la habitación que compartía la pareja. Sakura se mantuvo estática, con los ojos vagando en algún punto del piso; Sasuke sólo respiraba pesadamente mientras el hilillo de sangre se alargaba, como una fuente, sin intención de interrumpirlo.

La joven médico se halló de pronto en la posibilidad de que quizá era mejor no tener ningún bebé.

El matrimonio Uchiha-Haruno era una farsa, una mala jugada de la vida. Estaba conformado por dos personas que poco compartían, por un hombre que era insensible y desconsiderado; y por una mujer ingenua y sumamente esperanzada —lo cual había terminado en una profunda decepción—.

Era egoísta querer meter a ese dúo de caos y desconsuelo a un inocente niño, que de nada tendría la culpa.

Respiró profundo y se dio la vuelta, hasta dirigirse al armario, de donde comenzó a sacar algunas prendas.

— ¿Qué se supone haces? —Dijo Sasuke, neutro, sin moverse de donde estaba.

—No quiero dormir contigo —Susurró, mientras doblaba algunas camisas de su esposo, ensimismada— No quiero nada contigo —Trató de que fuese algo inaudible, sin embargo, él la escucho.

—Ya deja de ser tan molesta —Indicó, arrebatando de su mano una de sus camisas. Salió de la habitación y Sakura pudo oír cómo se corría la puerta de una de las habitaciones del fondo.

.

Sasuke tenía 23 años y había pasado por toda clase de sucesos, incluso ni sus más talentosos compañeros ANBU no habían pasado ni por la mitad de cosas que él había sufrido.

La vida de un ninja no es fácil, y mucho menos para alguien con un apellido de tanto peso como lo era Uchiha.

Sin embargo, si él tuviese que enlistar las cosas que más le habían jodido en su existencia, realmente pondría "tratar de tener un hijo" en uno de los puestos principales.

La grandeza de su clan no podía ser descontinuada. Él lo sabía, e incluso reprimió su apatía por la compañía femenina, para poder cumplir esa meta.

Naturalmente, la elegida había sido Sakura. A pesar de que era bien sabido que poseía su propio club de admiradoras, ninguna pudo si quiera captar por unos minutos su interés. Inclusive Kakashi, en un acto "paternal", había introducido a Naruto y él al mundo del sexo, llevándolos con unas atractivas y no muy decentes chicas; pero aunque Sasuke lo había disfrutado, sabía que ninguna de esas mujeres sería una tradicional y honrada esposa.

Así que simplemente un día, lo decidió. Lo meditó largamente durante semanas, observando a su compañera de equipo, prestando atención a todos sus comentarios, o lo que Naruto le contaba acerca de ella. Y finalmente, llegó a la conclusión de que ella era la mejor candidata: médico destacada, kunoichi, de buenas costumbres, la conocía lo suficiente y tenía un lazo con ella.

Sinceramente, él no tenía idea de cómo debe ser el matrimonio, o en su defecto, una relación. Él no era de esos sujetos que llegarían con toneladas de presentes, ni que hacía idioteces de índole sentimental; él no iba con eso. Él sólo deseaba una esposa fiel y obediente, como recordaba a su madre.

¿Amaba a Sakura? Eso no era algo de mucha importancia. ¿Ella era feliz? Él no era un idiota desobligado, llevaba el pan a casa. No veía necesidad de algo más, la vida era estable y con eso era suficiente.

Sin embargo, ¿hasta qué punto eso era verdad? Esa era una pequeña pregunta que revoloteaba por sus pensamientos cada vez que su esposa comenzaba a llorar. Pero era una pregunta que consideraba estúpida y por tanto no merecía ni por lo menos la posibilidad de ser considerada.

Él sabía que Sakura no era tan tonta, como para no darse cuenta de que cualquier romanticismo que hubiese especulado sobre su relación, era sólo eso, una especulación, una ilusión sin futuro.

Él no quería lazos, y no tenía precisamente un gran gusto por las personas. Era un shinobi, y los shinobi no pueden jugar a la vida de cuento. Lo había aprendido de mala manera. Y su esposa debía hacerse a la idea.

Aquel par de meses las cosas habían estado tensas, lo había notado; superaba incluso a los meses anteriores. La Haruno tenía un talento particular para sacarlo de quicio. Las cosas siempre se salían de control.

Distraídamente pasó sus dedos por su barbilla, notando que la sangre se había secado. Por suerte había podido calmarse lo suficiente para no enloquecer y destruir todo lo que encontrara a su camino.

Él sabía perfectamente que el decir comentarios ácidos acerca de los resultados de las pruebas, no haría que Sakura se embarazara, ni que quisiera seguir intentándolo. Aguardaba paciente, apartando la vista para evitar que ella sintiese presión, o alguna clase de recriminación.

Pero aquel día en particular, la chica de ojos color verde, se había comportado como una molestia. Había estallado en impotencia, irritándolo hasta decir un "maldita sea" que Sakura había interpretado como comentario hacia su persistente estado.

De pronto una pregunta asaltó sus pensamientos: "¿Y si Sakura no podía tener hijos?"

.

Desde que se había casado, Sakura había desarrollado la costumbre de pensar mientras trataba de dormirse. Una combinación que evidentemente, no funcionaba muy bien; sobre todo ese día que se había planteado una pregunta que le taladraba la cabeza.

¿Realmente valía la pena traer un niño al mundo, por el capricho de dos personas? Dos personas que ni siquiera se llevaban bien.

Las cosas en su matrimonio parecían ir en picada. Sasuke y ella apenas se hablaban, mientras no fuera para hablar sobre cualquier cosa relacionada con un posible embarazo, y coincidían sólo para tener sexo, a cualquier hora, en cualquier rincón de la casa.

Ella apenas y se enteraba de a dónde iba su esposo en sus misiones, ya que Tsunade se lo informaba —porque después de todo, ser la alumna de la hokage tenía sus ventajas—. Y él, por su parte, apenas si se daba cuenta de cuando ella volvía del hospital.

Si tomaba su vida actual y le agregaba un bebé, lo único que veía factible, era un niño con una vida solitaria. Y ella no quería eso para su hijo o hija.

Imaginó como sería un bebé suyo. Seguramente tendría la piel blanca, y probablemente sacaría el color de ojos y cabello de Sasuke, pues los suyos eran muy raros. Sintió una calidez invadir su pecho al pensar en cuanto querría a su bebé, como lo cuidaría, como le enseñaría a ser un buen ninja y una gran persona.

Se permitió a sí misma fantasear unos minutos con la vida perfecta, que de niña había soñado: los momentos románticos, las largas caminatas de la mano, la familia feliz. Pero se reprendió internamente por seguir pensando como si tuviese diez años.

Aunque Sakura quería tomar aquella noche alguna decisión sobre su vida y la de su futuro bebé, lentamente fue cayendo en el letargo del mundo de los sueños.

Y para su pésima suerte, aquel día su mente había decidido maquinar en su contra, y había tenido un sueño con Sasuke.

Había soñado que el Uchiha entraba a la habitación y había comenzado a besarla. Era de lo más extraño porque a diferencia de como solía suceder, aquel beso había sido lento, rítmico; tomando su tiempo para ser profundizado. Pudo sentir como la tocaba, primero en el vientre, luego en los pechos, y después sus muslos. Posteriormente la había penetrado, y después de eso, el sueño se difuminaba lentamente.

La mañana siguiente, Sakura se hallo a sí misma en un revoltijo de sabanas, sin embargo el camisón se su pijama se hallaba intacto, y su ropa interior estaba donde debía estar. Se sonrojó al notar esto último, ya que sus bragas estaban mojadas. Sus sueños la habían traicionado y había tenido un sueño erótico con su esposo, seguramente producto de ese fantaseo sobre su vida soñada.

Decidió no recordar esas cosas, pues realmente no quería que Sasuke la tocara en algún tiempo. Uno largo, si era posible.

Aquel día, se arregló y salió de la casa tratando de hacer el menos ruido posible. No deseaba hablar con su marido, ni tener que verle la expresión de molestia que seguramente tendría por haberlo echado de su habitación la noche anterior; no se sentía con fuerzas para discutir.

Llegó al hospital unos minutos antes de su hora de entrada, como acostumbraba. Se adentró en su oficina y se disponía a tomar un poco de té, cuando escuchó como abrían la puerta

— ¡Sakura! —Tsunade se hallaba en el marco de la puerta, con el ceño ligeramente fruncido— ¿Por qué no me habías comentado que el Uchiha y tú estaban planeando comenzar una familia? ¡Pudiste acudir conmigo directamente! —Ahora estaba frente a ella, abrazándola con alegría.

—Tsunade-shishou, yo… —Por segunda vez en el día, se encontraba con las mejillas sonrosadas, sin tener idea de qué decirle a la mujer.

— ¡Déjate de tonterías, Sakura! —Se separó de ella, para después darle una maternal palmada en el hombro— Esas chicas del área de Obstetricia son unas principiantes, yo misma me encargaré de revisarte —La joven sólo atino a asentir, nerviosa.

Tsunade la llevó al consultorio, donde ordeno que las dejasen solas. Siguió con una pequeña sonrisa feliz y le realizó la sencilla prueba de la orina a su alumna.

— ¿Por qué no me lo habías dicho? —Repitió la pregunta, con más calma esta vez.

—Yo… Sasuke y yo llevamos cerca de dos meses intentándolo. Y nada —Confesó, con semblante triste.

— ¿Él tiene buena salud? —Preguntó la rubia, dando por hecho que la chica estaba en perfectas condiciones.

—Sí, ayer lo reafirmamos.

— ¿Y nada? —Lucía escéptica.

—No, ayer compré una prueba y dio negativo. —Sin embargo, Sakura estaba resignándose a la posibilidad de no lograrlo nunca.

—Sabes que esas cosas no son tan confiables. —Reprendió— ¿Cuándo debía llegarte tu periodo?

Sakura meditó un momento, concentrándose. No era muy buena para recordar la fecha de su periodo.

—Me parece… Me parece que debió haber llegado ayer —Reflexionó. Su maestra cerró los ojos con satisfacción.

— ¡Seguro la prueba dará negativo! —Bromeó, sabiendo que perdería esa apuesta— ¡Si ganó, me deberás una botella de sake! —Su pupila entorno los ojos, tratando de no reírse. —Te enviaré los resultados con Shizune más tarde. Vuelve a trabajar. —Sakura se levantó y le dedicó una sonrisa a su shishou.

Volvió a su oficina y el día transcurrió con normalidad, entre revisiones de rutina, papeleos y demás nimiedades.

.

Ese día Sasuke no había despertado de buen humor. Había tenido que dormir en la habitación que usaba de crío, y además Sakura se había escabullido silenciosamente a su trabajo. Ella siempre huía después de las discusiones.

Aunque en realidad quizá ese día no tenían nada que discutir. Él salía de misión esa noche, para llegar a la aldea de la arena temprano por la mañana. Sabía que Sakura no llegaría hasta que él se fuera, y de cualquier forma, no se dejaría tocar por él.

Aunque él lo había hecho sin que se diera cuenta. A pesar de que había sido echado de la habitación, conocía bien los hábitos de sueño de Sakura. Sabía que era muy difícil de despertar. Y si, se la había cogido mientras ella creía estar soñando.

Podría parecer algo enfermo, sin embargo Sasuke no lo consideraba así, porque él había entrado simplemente para dormir en la misma cama que su esposa, pero había podido escuchar como lo llamaba entre sueños. Se había dejado vencer ante la curiosidad y se había acercado a ella, hasta que se había topado con sus labios. La había besado, e inclusive podría haber jurado que en algunos momentos le correspondía los besos. Lo había hecho tan cuidadosamente para no despertarla, que esa paciencia pudo haber sido confundida con delicadeza.

Él quería tener un hijo, y lo cumpliría aunque eso le costara hacer algo con tanta bajeza.

Esa tarde, después de preparar las cosas para su misión, Sasuke se dispuso a llevar a cabo un ritual que sólo hacía cuando se hallaba en completa soledad: visitar a su difunta familia.

Como es costumbre en muchas casas, él tenía un altar especial para sus difuntos. Ocupaba una habitación entera, pues tenía a sus padres y su hermano. Se arrodilló frente a ellos, e hizo una leve reverencia. Observó las fotografías, recordando algunas memorias banales y que sin embargo eran invaluables para él.

Fue interrumpido por los pasos de alguien.

— ¡Sasuke-kun! —Era Sakura, que lo llamaba por todas partes. Salió de la habitación antes de que ella pudiese verlo, y la encontró asomándose en la habitación en que había dormido hace unas horas.

—Hn. —Pronunció, para que ella advirtiera su presencia. La kunoichi dio un ligero respingo y volteo su cabeza para mirarlo.

—Tengo algo que mostrarte —Dijo tímidamente. Él alzó una ceja, interrogante, y ella le extendió un sobre— Me lo ha dado Tsunade-shishou esta misma tarde. —Le quitó el sobre de las manos y sacó el papel que se hallaba dentro, pues ya se encontraba abierto. Desdobló el papel, y después de un montón de términos de doctor, leyó:

"Hormona HCG: Positiva

Embarazo confirmado"

Ensanchó los ojos.

.

.

.

Notas: Hola gente :D hace mucho que no nos leíamos, yo sé. Pero he tenido un mes de locos, y hasta ahora pude tener la inspiración y el tiempo para escribir esto; ojalá que la espera haya valido la pena.

La canción se titulo "Pierrot the clown" y es de Placebo, agregue el "(like)" porque sonaba un poco raro para el título del capítulo. Pero en mi opinión, le queda de maravilla.

¿Creen que he tenido OoC? Díganme por favor, me encantaría que me dijeran sus comentarios respecto a eso, el capítulo o la historia en general. Muchísimas gracias por sus reviews, favs y follows, me hacen la más feliz con su motivación. Prometo que nos seguiremos leyendo más seguido.

Pd: La verdad que no sé si he puesto bien las cosas de la prueba y así. Si encuentran un error, también díganmelo.

Pudin.