Disclaimer: Nada de estos dos mundos me pertenece. Son completamente de S. Meyer y J. K Rowling
Narcissa.
Como odiaba a Andrómeda y al tío Alphard, podía soportarlos por separado, pero los dos juntos era todo un lío. El tío Alphard estaba completamente loco, se comportaba como un muggle, ahora tenía un automóvil y demás cosas muggle. Creo que me voy a enfermar. Andrómeda estaba vuelta loca con tantas historias de la ciudad. Yo estaba recargada en un rincón, mirando por la ventana, viendo a esos estúpidos muggles caminar con tanta calma. Mi tío William era muy bueno, nadie de la tribu de la playa era como estos simples transeúntes, muy dentro de mí sabía que existía magia dentro de ellos. Por eso prefería quedarme en casa del tío William.
-¿Quieren ir a dar una vuelta por el pueblo?- preguntó el tío Alphard
-Si- dijo Andrómeda
-No- dije yo al mismo tiempo
-Anda, Cissy, vamos a la casa y dejan sus maletas para que puedan conocer el pueblo- dijo el tío Alphard
Como desee haber tenido mi lechuza ahora mismo y poder enviar una carta a mi prometido pidiéndole que me sacara de ese lugar, yo sabía que Lucius cumpliría cualquiera de mis caprichos.
-Así es Cissy, demos una vuelta por ahí- dijo Andrómeda sonriendo
-Esté bien- acepté a regañadientes
El tío Alphard nos llevó a su gran casa. Tenía que admitirlo, era una casa preciosa, como en un cuento de hadas. Me fascino. Cuando entramos, yo miré encantada todo el recibidor, el comedor, la sala, todo era fabuloso, yo creo que si podía vivir aquí los tres años.
-Sus cuartos están en el piso de arriba- dijo el tío Alphard- En cuanto desempaquen pueden ir a donde quieran
Por primera vez en este viaje, tuve la pequeña esperanza de que todo iba a salir bien. Andrómeda y yo subimos y encontramos dos puertas al final del pasillo, cada una con nuestros nombres. Entré en mi habitación y me quedé sorprendida, era casi idéntica a mi habitación de la casa de mis padres. Entonces alguien se refrescó la garganta atrás de mí
-¿Te gusta?- preguntó el tío Alphard
-La habitación que tengo en casa nunca ha sido de mi completo agrado, tío- dije- Pero de verdad agradezco que te hayas tomado la molestia de arreglar mi cuarto de esta manera
-Es una pena. Pero aquí tú puedes decorarlo a tu gusto, Cygnus y Druella no están aquí- dijo el tío Alphard guiñándome un ojo
Sonreí un poco. Pero dejaría el cuarto tal y como está, no me quería encariñar mucho con este sitio. Seguramente el cuarto de Andrómeda era genial, el tío Alphard sabía de sobra los gustos de mi hermana.
Con un simple movimiento de varita desempaque, acomodé mis libros, mis perfumes, mi maquillaje, mi ropa y demás. También saqué mis portarretratos y los coloqué por todo el cuarto. Por último saqué esa pequeña muñeca de trapo que mi padre me había regalado cuando ingresé a mi primer curso en Hogwarts "para que no extrañara la casa"
Cuando mi hermana y yo terminamos de desempacar, salimos a recorrer el pueblo. Andrómeda ya no se sentía tan antipática acerca del viaje, al parecer lo estaba disfrutando y mucho. Pasamos frente a una escuela muggle y vi a los estudiantes que descansaban en el jardín.
-¿Crees que si le pedimos al tío Alphard que nos inscriba ahí, lo haga?- preguntó Andrómeda
La miré y reí un poco
-Andrómeda, tienes 21 años, dudo que puedas ingresar a una escuela de esas donde se ve que seguramente los más grandes tienen como unos 18 o 19 años – dije viendo en dirección a un grupo de chicos
-Tú tienes 19, podrías entrar- dijo mi hermana
-No gracias, así estoy bien- dije
Seguimos caminando y pasamos frente al hospital muggle, vimos como un grupo de chicas vestidas de blanco cuchicheaban acerca de alguien muy apuesto y gentil. Negué con la cabeza y seguimos caminando.
-Espera, hay que sentarnos un momento- dijo señalando una banca
Asentí. Nos sentamos, ella volteaba para todos lados muy emocionada, parecía que en cualquier momento iba a lanzarse contra cualquier persona y preguntarle miles de cosas. Yo a lo lejos vi un local donde vendían cosas de arte: Pintura, lienzos, etc.
-Ahora vuelvo- dijo levantándome
Ya había caminado un poco cuando Andrómeda me llamó, di media vuelta
-No tardes mucho, el tío Alphard dijo que quería que llegáramos antes del anochecer- dijo Andrómeda
Rodé los ojos. Estúpidas clases de modales, se suponía que cuando alguien te habla no debes de darle la espalda, pero no sabía si eso valía con algo muy tonto como eso.
Cuando di la vuelta choqué contra alguien… ¿o algo? Parecía que era como una piedra. Entonces esa piedra me tomó por la cintura y evitó que yo perdiera el equilibrio.
-Disculpe señorita- dijo
Tenía una voz tan armoniosa, además tenía un olor a canela que me fascino. Entonces levanté la mirada, era un hombre verdaderamente hermoso, tenía unos ojos dorados y un rubio cabello. Nos quedamos así un rato, hasta que él me soltó de repente, como si quisiera deshacerme de mí.
-Lo siento- dije en voz baja
-N-no se preocupe- dijo él
Volteé para ver a Andrómeda que parecía que se estaba carcajeando, cuando regresé mi mirada al hermoso hombre… ya no estaba.
-Cierra la boca, Andrómeda- dije enojada- Anda, vámonos
Llegamos a casa mucho más rápido de lo que esperaba. El tío Alphard no estaba solo, sino que también estaba con el tío William.
-¡Tío William!- dije al verlo
Corrí a abrazarlo y él me levantó para darme un par de vueltas.
-Niñas, necesitamos hablar- dijo el tío Alphard.
