Muchas gracias por todos vuestros comentarios, solo pediros disculpas porque la verdad empece esta historia poco convencida y la verdad aún no estoy muy segura de seguirla, pero a todas aquellas personas que se han molestado en leer lo poco que he escrito muchas gracias, y solo deciros que si hay algo que no os gusta o en lo que pueda mejorar solo decirmelo, besos.


- Azul...

Nunca había visto un cielo azul tan intenso, tan oscuro...y mucho menos estando en su habitación...¿ Cómo era posible?

Kagome abrió plenamente sus ojos, despertando de su profundo sueño y separando la fantasía de la realidad.

- Hiroto...- No había sido un sueño, él estaba ahí, junto a ella, como si nunca se hubiera ido.

- Kagome pero que dormilona estas echa, no has cambiado nada – le dijo sonriendo – Me alegro verte de nuevo, tenía muchas ganas de estar otra vez junto a ti.

- Dios no me puedo creer que estés aquí- exclamó Kagome e impulsivamente le abrazó- Te echado de menos.

- Y yo a ti – le dijo correspondiendo al abrazo – y ahora venga vamos a dar un paseo y me cuentas todo lo que te ha pasado en estos dos años.

Y eso fue lo que hizo la pareja, fueron dando un paseo hasta que dieron con un lindo parque donde la pareja se quedó sentada en un banco y ahí es donde Kagome le contó todo lo que le había ocurrido durante todo este tiempo, le habló de la perla y cómo había sido fragmentada, le habló del pozo devora-huesos por el cual viajaba a la era Sengoku, le habló de sus amigos, y por último le habló de Inuyasha, sabiendo Hiroto en ese mismo momento a quien le pertenecía actualmente el corazón de Kagome.

- Suena a locura ¿verdad?

- Sí la verdad que sí – le sonrió- pero sin duda te creo, es más, no lo sabes pero más de una vez mi abuela me prevenía que no me acercará al pozo de vuestro templo, decía que algo malo me podría ocurrir, y por eso yo...

- Nunca te acercaste – concluyó Kagome.

- Todo lo contrario- la rectificó sabiendo que iba a equivocarse – Siempre me habéis visto con buenos ojos, y sí, siempre he sido un niño bueno, pero tenía mucha curiosidad, asique fui un par de veces, pero nunca ocurrió nada, ahora comprendo porqué, no era yo el que tenía que atravesar el pozo y supongo que tu eres la única que puedes ¿verdad?

- Sí así es, bueno yo y también Inuyasha, sólo los dos podemos atravesar el pozo.

- Inuyasha- repitió- No hay que ser muy listo para adivinar lo que sientes por él.

- Yo...yo...- Kagome se quedó sin palabras, y sus mejillas se sonrojaron, nunca se había imaginado lo transparente que era - ¡Uy! Que tarde se ha vuelto, es mejor que regresemos, ya es la hora de comer – dijo, en un intento por cambiar de tema., por lo que sin esperar la respuesta de Hiroto se levantó del banco, pero cuando fue a dar un paso hacia delante, Hiroto la retuvo sujetándola por la muñera.

- Espera – la dijo mientras la cogía de la cintura y acercaba su cuerpo al suyo – Aunque no me lo digas sé que estas enamorada de él, pero debes de saber que me da absolutamente igual, tienes que saber que hace dos años estuve enamorado de ti..

- Pero si no eramos nada más que unos críos – le interrumpió Kagome sorprendida por sus palabras.

- Si, eramos unos críos, tienes razón, pero ahora ya no lo somos, y cuando te he vuelto a ver, he sabido que aquellos sentimientos, aunque previnieran de un crío, eran reales, y lo siguen siendo, y ahora estoy enamorado de ti, no como un niño, sino como un hombre

- Pero...

- Pero nada – la interrumpió – Sé que ahora no me puedes corresponder, y si te digo todo esto no lo hago con la intención que me des una respuesta ahora, lo hago porque quiero que sepas que voy a luchar por ti, voy hacer que te enamores de mí, ya lo verás.

Y así sin más la soltó y la dejó allí plantada mientras el seguía el camino de vuelta al templo, mientras que ella no podía controlar el torbellino de emociones que tenía en su interior,sin poder aclarar ni identificar las emociones que se revolvían dentro de sí.

Le costó a Kagome veinte minutos para calmar sus emociones y regresar al templo, y una vez que lo hizo creyó que todo lo sucedido en el parque había sido producto de su imaginación, pues para cuando se reunió con su familia y Hiroto para comer no notó ningún cambio en él, actuaba como si nada hubiera pasado, se comportaba como siempre lo había echo y más especialmente con ella.

Y así pasaron cuatro días, en los cuales Hiroto no dio ninguna muestra de lo que había pronunciado en el parque iba en serio, por lo que Kagome se quedó tranquila y pudo estar con él como siempre lo había echo, disfrutando a máximo esos días con él, divirtiéndose y recodando viejos tiempos, de esta manera Kagome se convenció que lo que había ocurrido había sido alguna broma de Hiroto pero estaba totalmente equivocada.

- Bueno Hiroto me voy ya que Inuyasha debe estar ya esperándome – decía Kagome mientras recogía la mochila y se la colocaba en la espalda- Volveré dentro de unos días, espero que no te aburras sin mí – sonrió, y cuando fue a saltar al pozo la fuerte mano de Hiroto la detuvo.

- Kagome lo que te dije iba en serio, si no te he mencionado nada en estos días era para darte un poco de tiempo para que te hagas a la idea – la sujetó de ambos brazos y la acercó a él – Haré que te enamores de mí – y sin más preámbulos la dio un suave beso en la mejilla y la soltó, haciéndola caer en el pozo.

- Kagome ¿Te encuentras bien?

- ¡Eh! Por supuesto, claro que sí, ¿Por qué lo preguntas Sango?

- Porque últimamente estas en las nubes, estas como aturdida, y la verdad me preocupas. ¿Ha pasado algo en tu época?Sabes que puedes contar conmigo ¿Verdad?

Entendía que Sango estuviera preocupada por ella, llevaba razón habían pasado tres días desde la declaración de Hiroto, y la verdad es que no paraba de darle vueltas : Haré que te enamores de mí... . Su mente no para de recordar ese momento, las palabras dichas por Hiroto mientas la miraba con aquella mirada penetrante y la sujetaba fuertemente a escasos centímetros de su rostro, y el beso tan dulce y tierno que le había depositado en la mejilla, aún podía sentir el tacto de aquel inocente beso.

Y la verdad era que cada vez que recordaba aquel momento como el del parque, sentía que su interior se avivaba, pero estaba preocupada, porque a pesar de que Hiroto le hacía sentir cosas, no podía mentirse a sí misma,sabía perfectamente quien era el dueño de su corazón, pero ..¿Podría haber alguna posibilidad de que pudiera enamorase de Hiroto?

- Kagome – el grito de Inuyasha la despertó de sus pensamientos – Lo ves, otra vez que te pones ida.¿ Qué maldita sea te pasa?

- Es verdad, señorita Kagome, nos tiene a todos preocupados, ni siquiera a respondida a mi querida Sango.

- ¡Oh! Lo siento chicos, será que no he dormido bien y estoy con sueño – mintió descaradamente – Y perdoname Sango, de veras, pero no os preocupéis estoy bien, en cuanto duerma seguro que se me pasa, además me iría bien un baño en unas aguas termales, ¿Sango a ti no te apetece?.

- Sí – contestó la chica rápidamente comprendiendo la señal de Kagome, sabiendo que lo que la tenía que decir no podría ser escuchado por los muchachos – Tengo muchas ganas, es más por aquí había unos cerca, podríamos ir ahora..

- No – contestó Inuyasha – Es una pérdida de tiempo y necesitamos buscar más fragmentos.

- Pero ahora mismo no hay ninguna señal de donde pueda haber alguno, asique no hay problema que las señoritas se den un baño.

- He dicho que …...- pero al notar la una presencia interrumpió lo que quería decir.

- ¿Qué pasa amigo?¿Qué notas?¿Acaso es Naraku?

- No – contestó rápidamente – Creo que es Kikyo – respondió temeroso por la reacción de Kagome.

- ¿Y a que esperas? - le dijo Kagome, sorprendiendo a todos.

- ¿Qué quieres decir?

- Pues lo que es obvio, no hay señal de que haya un fragmento cerca, podemos acampar hoy aquí, y mientras que vas a verla nosotras podemos darnos un baño, a mí me parece un buen plan- sonrió pero fue lo más duro que había echo, quiso llorar pero se obligó a no hacerlo, esto era lo mejor que podía hacer, se repetía una y otra vez.

- Tie..tienes razón- respondió el hanyou desconcertado por la actitud de la azabache, desconcertado y dolido, pero no quiso profundizar el porque le dolía asique sin más tardanza se despidió de sus amigos y fue a reunirse con Kikyo.

- ¿Estas bien Kagome? - le preguntaron sus amigos una vez a sabiendas que las palabras que fueran dichas ya no eran escuchadas por el medio demonio.

- Sí chicos, estoy bien, no os preocupéis, y ahora Sango ven, vamos a alas aguas termales – le decía mientras le cogía de la mano- hay algo que te tengo que contar.